Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic al grupo de Las Inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.
oxOXOxo
Antes de empezar el capítulo queremos disculparnos con todos los que nos leen. Mi computadora murió desde poco antes de mayo y no fue hasta la semana pasada que pude recuperarla. Fueron meses tristes (llora en costarricense).
¡Pero estamos de vuelta y esperamos que les guste el capítulo!
Capítulo 30:
—¡Iván se va a quedar a dormir, dad! —le cuenta Alfred a su papá, dando saltitos al verle llegar del trabajo.
Mathew está sirviendo la cena en platos gigantescos para su hermano e invitado, sudando la gota gorda por el esfuerzo y esperando desde el fondo de su corazón que el inglés aun no llegue. Arthur frunce el ceño y mira al ruso, preguntándose internamente a quien le pidieron permiso, pero se abstiene de ponerlo en palabras.
—Oh… Eso está bien. Sólo que la próxima vez avísame con tiempo.
—¡Es que ayer no podía pero hoy sí porque mañana no hay que ir a clases!
—¿Quería quedarse ayer?
—Yeah, ¿verdad? —le pregunto a Iván.
—… Da… —responde con un poco de miedito.
—¿Ves? —súper feliz.
El mayor asiente y tras una última mirada evaluadora al amigo de su hijo, se va a la cocina para ayudar a Math. Pobre niño, el salto que da.
—¿Necesitas que te ayude en algo? —le pregunta Arthur.
—Eh —que no toque la comida, que no toque la comida —, ¿puedes llevar este plato y la cesta del pan?
—Of course —los toma y los lleva a la mesa. Mattie le sigue con la jarra del jugo, suspirando.
—¡Ah! Dad! —recuerda Al de repente, metiendo los dedos en la comida.
—¿Mmm? —le da un golpecito en la mano con un cucharón de madera. Iván sólo está callado, tímido por todo.
—¡Es que…! Y'know? No te dije ayer porque tú ya sabes pero nos invitaron a una pijamada el domingo —emocionado.
—¿A una pijamada? ¿En dónde? ¿A qué hora? —mira a sus hijos y piensa en lo rápido que están creciendo. Se pregunta qué rayos le dieron de comer a Iván que es como el doble de ellos.
—El domingo en casa de Felicia... —y cae en cuenta de la hora —. En la tarde. Vamos con Iván y Mattie, ¿verdad?
Mathew sólo asiente porque se acaba de echar un bocado. El ruso en cambio susurra un "da". Van a pasar algunos años antes de que supere el enojo de su suegro. Alfred sonríe angelicalmente o al menos hace el intento.
—Está bien —se rinde el mayor—, pero debes prometer que me llamarán y no se acostarán muy tarde.
Y ya están Mathew e Iván moviendo la cabeza sincronizadamente, el reino del terror.
—¡Claro! —Al se levanta y le abraza, emocionado.
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Alfred lanza todas las almohadas que pudo encontrar en la casa y una manta al colchón inflable que Iván, con mucho esfuerzo, infló solito. El menor se ríe, jugando a que suaves almohadas son asteroides y se estrellan contra el ruso.
—¡Mattieeee! —llama a su hermano mientras que el chico de la bufanda acomoda la ultima almohada, ajeno al juego —. Hurry up!
—¡Ya voooooy! —entra al cuarto con manta y almohada en mano.
—¿Qué hacías? ¡Tardaste mucho! Come on!
—Poniéndome el pijama —se levanta los anteojos para frotarse la vista, cansado.
—Mmm —le mira entrecerrando los ojos y se lanza al colchón inflable. Iván ya lo había dejado bonito —. Ok! Mortal Kombat!
Si fuera un dramático, Iván miraría su obra con lágrimas en los ojos. Pero no. Se ríe y sin vergüenza alguna le da un beso al chico en la frente. Alfred se muere de la risa y lo hala de la bufanda para que se caiga. El eslavo gime al quedarse sin aire de repente.
—¡Lo estás ahorcando! —lo regaña Math viendo al pobre ruso ponerse morado y toser.
—Nooo —lo suelta y lo abraza haciendo drama —. ¡Nunca nos olvidaremos de ti!
—Pero aun no he muerto… —dice el mayor con la voz rasposa.
—Aun puedo escuchar su voz... —se limpia una lagrimita imaginaria.
Mathew se ríe del drama y al final Iván también un poco. Alfred se ríe también al verles, soltando al eslavo para alcanzar los mandos.
—¡No debemos hacer ruido! Ok? —y es el que va a gritar —, ¡vas primero, Iván!
El mayor de los gemelos asiente sin evitar poner los ojos en blanco. El ruso escoge a Sub Zero y Alfred a Jonny Cage que es como medio héroe y según él, se parecen mucho físicamente.
Comienza a jugar Iván antes que ni siquiera la voz de inicio se haya esfumado totalmente, sacando los poderes de hielo y estrellándolos contra Jonny. Al se queda con los puños porque no hay nada más honorable que las peleas limpias. Su papá diría que los duelos de armas.
—¡Haaaa! —primer grito de la noche, haciendo al pj dar patadas y golpes contra el de Iván.
El chico de la bufanda chasquea la lengua en un gesto muy extraño. Mathew debe estar con las orejas tapadas, esperando que suba su papá a regalarlos de una vez.
—Yeah! —Jonny Cage le da un puñetazo a Sub Zero en el estómago y lo manda a volar.
A Iggy le estalla la vena de la frente por lo que se acaba de encontrar en su habitación, bien puesto en su cama. Un nota que dice "Para Monsieur Kirkland: ¿aceptaría cenar conmigo?" y nada más. Ni el remitente, ni la hora, mucho menos el lugar.
Se le exprime el cerebro pensando en ello y lo peor es que lo único que se le viene a la cabeza es el chico de la otra vez. A lo lejos debe escuchar a Alfred celebrar su victoria con un grito pero ahora ya no tiene ganas de cruzar esa puerta, pensando que sus hijos están enterados de todo este asunto escabroso.
Arruga la nota y decide encerrarse, no quiere ser de nuevo un tirano con sus hijos por culpa de sus problemas y menos con un invitado en casa, debe portarse como un caballero.
Al le da el mando a Mattie y recoge la tercera bolsa donde están las papas. Empieza a comérselas, animando a ambos chicos por igual. Ambos chicos pelean con todos sus poderes, miles de combos seguidos. Cualquiera creería que se la pasan todo el día en ello.
Alfred anima a uno, come, anima al otro, patalea y parece que estuviera viendo una película. Mathew sonríe al haberle bajado más de la mitad de la vida al ruso, saboreando su victoria. Pero Iván le hace una fatality de la nada.
—Noo! Mattiiiie! —chilla Alfred y mira a Iván, el muy hipócrita —. FINISH HIM!
Iván toca un par de botones más y Kitana, el pj de Mathie, es rebanada en dos. Mathew tiembla de terror al volverse al ruso para pedirle revancha. El mayor le mira con una sonrisa macabra. Alfred toma el mando, riéndose de Iván y lanzándole la bolsa de papas.
—¡Mathew! —le grita en reto.
—¿Me toca de nuevo? —suspira.
—¡Contra tu awesome brother!
—Está bien… ahora sí gano… —pero no. Pasan solo unos cuantos minutos y vuelve a perder. El que Iván lo esté viendo fijamente no tiene nada que ver.
—I win! —se levanta y salta, haciendo un desastre de comida. Se les van a subir las hormigas por la noche.
Y no es hasta dos horas después que quedan K.O con la televisión encendida y restos de comida por todo el suelo. Alfred desparramado fuera del colchón y con el pelo lleno de gomitas, murmurando tonterías sobre Zub Zero. Iván hecho bolita en su parte del colchón y Mattie contra la pared, apretujado.
Y se va a armar la pesadilla cuando Al escale y crea que su hermano y amigo son almohadones. Nadie podrá salvar al mayor de los gemelos de esta y a la mañana siguiente amanece totalmente adolorido, con el cuello torcido y las rodillas de Alfred en las costillas.
Por eso es que ya no duermen juntos.
Alfred despierta unos minutos después de Mathew, abrazado como garrapata al ruso con brazos y piernas. Iván le abraza con un brazo como si el americano fuese un pequeño peluche y esta es la escena que se traga Mattie a buena mañana. Mejor se va a hacer hotcakes.
El pillo americano se ríe bajito, buscando qué travesuras hacerle al bello durmiente. Se estira "cuidadosamente" porque toda la atención se le va a una barra de granola a más o menos un metro de su cabeza. Cuando ya por fin la alcanza se acurruca en el cuello del ruso y con la mano que no tiene el aperitivo le pellizca una mejilla.
—Iváaaaan… —bocado de granola y el mayor ni se mueve. Está tan cansado y justo en ese momento sueña con la última vez que vio el mar. Un cangrejo le hundió una rápida tenaza en la cara.
Alfred hace un mohín pero el delicioso aroma que proviene de la cocina le saca una sonrisa y un rugido estomacal. Tan emocionado como está, hala la bufanda del eslavo para despertarlo pero sólo logra sacársela por completo. Traga saliva al notar el error que acaba de cometer.
Aparta la mirada intentando, inútilmente, olvidar lo que acaba de ver. Que ha hecho exactamente lo que su amigo no quería. Que ha violado su intimidad. La garganta se le oprime y aprieta los ojos, recostándose en el pecho de Iván con un sentimiento de derrota inexplicable. Cansado. Molesto.
El cuello del ruso es doloroso de ver, lleno de cicatrices. ¿Cómo se las había hecho? Por la reacción de Iván, no fueron de una manera muy agradable… si es que herirse lo fuera. En su mente se arma un sinfín de teorías sobre el origen de esas cicatrices a la vez que acomoda la bufanda en su lugar para no dejar evidencia.
Y espera a que el mayor despierte.
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Iván entreabre los ojos, medio despierto por culpa de un sonido triturador justo a su lado. Remolonea porque al final y al cabo aun tiene sueño y es fin de semana.
—Ivaaaan —Alfred le pica la cara, impaciente, con media barrita de granola en boca. Es como la cuarta ya pero no quiere bajar a desayunar sin Iván. De paso el nerviosismo de ser descubierto le ha abierto el apetito a niveles insospechados.
El ruso se mueve un poco pero está curtido en esto de ignorar a Nataliya cuando intenta despertarle. Así que sólo se gira y sigue en lo propio.
—Ivaaan —frunce el ceño y se inclina a hablarle al oído con una mentira en la punta de la lengua —. Son las tres de la taaarde.
—¿Mmm…? —se talla los ojos —, déjame dormir, sestra…
—Whaat?! —se ríe y le pica las mejillas —, ¡no soy tu hermana!
El invitado abre los ojos sólo para encontrarse de frente la radiante carita de Alfred. Carita llena de migas y dulce.
—'Morning! —se vuelve a acostar al lado de él.
—Ah… —sonríe un poco de lado —, dobroye utro…
—What's up? —levanta las cejas —, ¿mucha genialidad para ti en la mañana? —se ríe el tonto.
—Aun estoy dormido —se ríe el muy tonto y bosteza.
—¡Mattie ya se levantó y yo estaba comiendo esto! —le enseña una barra de granola.
—¿Qué hora es? Huele bien…
—Eh... —busca el móvil debajo de la cama, donde la mayoría del tiempo está —. Las ocho. Tengo hambre.
—Comida… blinis… —pero se le cierran los ojos otra vez y no hace ningún esfuerzo por levantarse. Vamos, se durmieron a una de la madrugada.
Al se ríe y es su hora de hacer maldades, que a pesar de que durmieron muy pocas horas, está más fresco que lechuga. Busca clips en su mochila y empieza en la awesome empresa de enredarle el cabello a Iván. Este no se enojará como Feli.
Al se esmera es que le quede todo pegado a la cabeza y al final se toma un selfie dándole un beso en la mejilla, preguntándose qué más puede hacer. Allí Iván abre los ojos otra vez.
—¿No íbamos a comer? —se pasa una mano por el pelo todo enredado —, ¿qué hiciste?
—Nothing! —lanza lejos los clips restantes. Iván le cree y cierra los ojos.
—Hi! ¿Van a desayunar? —la cabeza de Mathew se asoma por la puerta, tímido.
—¡Desayuno! —Alfred se lanza a abrazarle y se lo echa al hombro y sale corriendo. A los tres metros se caen. Las carcajadas de Al terminan de despertar a todo el vecindario si es posible, Iván incluido —. ¡Cuando crezca un poco más te voy a levantar con una sola mano!
—¿Están bien? —pregunta el ruso detrás de ellos.
—We're ok! ¿Verdad Mattie? Hot cakes! —corre a la cocina y Mattie detrás de él, ese es el poder de los hot cakes.
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Ya en la mesa Mattie tiene el tino de preguntar sobre el pelo del ruso.
—Oh… ¿qué le pasó en el cabello? —le pregunta a su hermano.
—Creo que Alfred me hizo algo —contesta Iván que al final y al cabo no le importa mucho lo que sea que tenga en la cabeza.
—¡Es un peinado de mucho estilo! Ya se lo hice a Feli y se veía cute y ahora a ti y más tarde a Mattie. Papá nunca se deja —se lamenta, comiendo tortitas como aspiradora.
—No, a mí no —niega Math, que para empeorar las cosas tiene el cabello rizado y es más difícil sacarse las cosas de él. Como la goma de mascar. Iván mira a su amigo con ojitos brillosos.
—¿Son las mismas trenzas que me enviaste en la foto?
—Eh?! Why not? —lloriquea y asiente para Iván.
—No me gustan las trenzas —miente, ese nido de ave en la cabeza de Iván no puede ser trenzas. Alfred hace un puchero y le señala a Iván.
—Él se ve cute también... —bocado —, y algún día todos lo usarán así como si fuésemos parte de un club de admiradores o algo.
Mathew niega con la cabeza fervientemente con esa imagen terrorífica. A Iván le gustan las trenzas, así que sólo se ríe. Al se encoge de hombros y sigue comiendo como puerquito.
Ahí empieza a sonar el móvil de Iván, que deja educadamente sus cubiertos en la mesa y corre silenciosamente hasta la habitación donde lo dejó.
—Priviet? —responde. Medio segundo después Al se le estrella en la espalda, plato en mano.
—Privyt Vanya —saluda Katyusha al otro lado.
—Ah, sestra kak vy? —la saluda también mientras Al lo mira como si hubiera dicho una palabrota.
—Bien, bien —sonríe —. Nataliya está preguntando por ti, ¿ya vienes?
—No, aun estamos desayunando.
—Oh, eso está bien, asegúrate de comer bien —mamá Kat —. Recuerda que a las doce te necesito aquí, por favor.
—¡La entrevista! —se le había olvidado por estar divirtiéndose tanto. Se empieza a quitar las cosas del pelo con la mano que no sostiene el celular. Alfred hace drama porque era para la posteridad, pero bueno.
—Desayuna sin prisas y sé bueno —le recuerda ella dulcemente —, saluda a tu amiguito de nuestra parte.
Nataliya grita de fondo que ella no saluda a nadie, que quiere a su esposo ahora mismo en casa.
—Paka —cuelga y se gira al americano —, mis hermanas te saludan.
—¡Ah! Thank you! ¿Te tienes que ir ya? Why?
—Cuando termine de desayunar, sestra va a una entrevista de trabajo y voy a cuidar a Nataliya.
—Ah, ok —le sonríe —, vamos.
El resto del desayuno se puede resumir en Al aconsejándole al mayor qué cosas llevar a la pijamada. O sea, ordenándole de forma bonita que lleve comida de contrabando. Y cepillo de dientes y ropa de cambio.
Arthur baja a la cocina unos minutos después y le pregunta al ruso si sus hijos lo dejaron dormir. Él asiente y los americanos rememoran la linda escena de lo descuartizados que los dejó Zub Zero.
—Bueno, ¡te veo mañana! ¡Pasaremos por ti! —despide Alfred a Iván en la entrada principal. Iván que durmió con la ropa que usó todo el día anterior y no se bañó. Ya lo hará en su casa, es tarde.
—Da, do svidaniya —sonríe un poquitín y se marcha.
Al le mira irse para sólo segundos después darse de topes en la cabeza.
¡Había perdido un beso!
oxOXOxo
este alfie esperando beso con su papá merodeando por ahí, ahahahaha que manera de confesar que es gay XD. Chicos estoy muy feliz de que volviéramos en verdad este fic es amor y no lo digo porque yo sea parte de su creación ;) gracias por esperar~
joycemvr2 claro que no lo abandonamos, luego de este tiempo esperamos seguir publicando cada 8 o 15 dias los domingos
G4bytax han pasado 84 años pero actualizamos
HeilPasta te gusta el nivel de este capitulo ¿he? Mira como sabias, tiene las cicatrices pero aun queda saber el como se las hizo ¿no?
Mara : lamentamos la demora pero al fin volvimos
Guest (ojala tuvieras un nombre invitado fantasma): ¡el rusame es vida! Como es posible que no haya tanto material
Joyce kiray froshAliceIggyKirkland .987redvelvetcupcakes00Daiane726SigelZux zuxMaiev-S FraiseRouge kathiashizu RosaDelSur Lia muchas gracias por comentar en los capítulos anteriores o los principales. Esperamos que le vuelvan a tomar cariño a la historia y que nos perdonen por la espera. Es algo que no esta en nuestro contro pero bueno soy feliz (rie en colombiano)
Nos vemos en el siguiente capitulo. ;)
