¡Hola a todos! Siento mucho haber tardado tanto en actualizar, pero últimamente me ha sido imposible seguir escribiendo. Por fin he encontrado tiempo, ¡y haré lo que pueda para actualizar con más frecuencia! Espero que disfrutéis mucho de este nuevo capítulo, que es un poco más largo para compensar, y ya sabéis, ¡me encantarán las opiniones y sugerencias que queráis dar! :D :D

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Una alianza poderosa

Hermione llegó al séptimo piso junto con Ginny, y las dos se adentraron en la ya muy familiar Sala Común de Gryffindor, ubicada en la torre este. Se dejaron caer en el sillón que se encontraba frente a la chimenea, la cual no estaba encendida debido a que se encontraban aún a mediados de Septiembre, y se quedaron pensativas por un momento.

- Entonces, ¿de verdad Malfoy estaba durmiendo a mi lado cuando vinisteis a verme? - Le preguntó Hermione a la pelirroja, aun atónita después de que ésta le relatara el incidente de la enfermería con todo detalle.

- Tu cara es exactamente la que pusimos al encontraros así… bueno, la de mi hermano fue la peor, sinceramente. Nunca lo había visto tan pálido… esto se le está yendo de las manos - Reconoció la Gryffindor compasivamente.

-¿Esto? ¿El qué? - Preguntó Hermione con ingenuidad, aunque en el fondo temía la respuesta a aquella pregunta.

- Vamos, Herm, ¿no te has dado cuenta aún? No sé qué ha cambiado, pero definitivamente este año mi hermanito te mira con otros ojos - Ginny levantó una ceja, algo divertida, y Hermione se ruborizó mientras se miraba las manos con nerviosismo. Ella también lo había notado, pero había sido cobarde y había decidido pasarlo por alto.

La expresión de Ginny se tornó seria otra vez - Lo que me preocupa son esos impulsos suyos y que parezca que no puede controlar los celos… - Admitió con pesar.

Hermione alzó el rostro y la miró con sorpresa - ¿Celos?, ¿De Malfoy?, vamos Ginny, tu y yo sabemos perfectamente que lo de la enfermería tuvo que ser un descuido, ¡es imposible que el Malfoy que todos conocemos quisiera hacerme compañía! - rió con sarcasmo, recordando el odio que él le había profesado siempre. Sí, definitivamente tenía que haber otra explicación.

Sin embargo, Ginny seguía con la curiosidad reflejada en sus ojos, - Sé que es muy extraño, y que no puede salir nada bueno de un Slytherin, pero… tenía un aspecto tan indefenso y confiado a tu lado, que por un momento pensé que… - Uno sonido tras de ellas las interrumpió, y las dos volvieron la mirada con curiosidad, para ver aparecer a Crookshanks por el hueco de la escalera.

- ¡Crookshanks! - Exclamó su dueña con cariño mientras abría los brazos, dejando que el gato se subiera a su regazo. - ¿Qué llevas ahí? - Preguntó Hermione mientras le quitaba un sobre blanco que llevaba sujetado entre los dientes.

Según el remitente, la carta procedía de la oficina del director, y tras abrirla con rapidez las dos Gryffindors comenzaron a leerla con intriga, descubriendo que Hermione había sido citada para ir en cuanto pudiese al despacho de Dumbledore.

- No sé de qué puede tratarse… - Admitió Hermione, sintiendo como la invadían los nervios como le ocurría siempre que no controlaba alguna situación. - No te preocupes, Herm, estoy segura de que no serán malas noticias, ¡lo mejor es que vayas cuanto antes! - La tranquilizó Ginny, mientras cogía a Crookshanks para que Hermione pudiera levantarse e ir a la citación.

- Tienes razón, ¡luego te cuento todo! - La leona se despidió con un corto abrazo y salió de la Sala, preguntándose que podría haber ocurrido para que la citaran de repente.

Llegó al tercer piso, deteniéndose frente a la gárgola que guardaba la escaleras que conducían al despacho del profesor Dumbledore, e hizo memoria para recordar la contraseña que se le había indicado en la carta.

- ¡Meigas fritas! - Anunció con voz firme y clara, sonriendo levemente ante las ocurrencias del director. Cuando la gárgola se deslizó hasta dejarle libre el paso, fue hacia la puerta y llamó con precaución. Oyó la voz del director dándole permiso para entrar y abrió la puerta, sin esperar encontrarse de frente con una cabellera rubia.

- ¡Ah, señorita Granger! Me alegra que haya acudido a mi despacho sin dilación, ¡justo acababa de dar la bienvenida a su compañero de Slytherin, el señorito Malfoy! - Anunció con gentileza y algo de diversión en sus ojos, como si fuera cómplice de algún asunto oculto a los dos jóvenes.

Draco soltó un bufido apenas audible ante la utilización de la palabra "compañero", pero se dirigió respetuosamente hacia la mesa principal.

-Porfavor, Granger, ocupe usted también un sitio en mi mesa, hay un asunto del que debo hacerles conocedores a los dos - Añadió con gentileza, haciendo una seña hacia el asiento que había quedado libre.

Los dos alumnos, acomodados frente a Dumbledore, se quedaron mirándole expectantes, mientras este se tomaba su tiempo y les observaba a su vez con curiosidad.

Por fin, aclarándose la garganta, se incorporó un poco y comenzó a hablar, - Sé que es algo tarde para daros esta noticia, pero recientemente me he reunido para debatir sobre este asunto con los jefes de vuestras respectivas casas - Explicó con tranquilidad, aunque una chispa de diversión volvió a aparecer en sus ojos - Y, junto con Severus y Minerva, hemos decidido nombrarlos a los dos prefectos especiales - Sonrió finalmente, observando como la expresión de Hermione se volvía estupefacta y la de Malfoy mostraba una leve muestra de sorpresa.

- ¿Especiales? - Preguntó con timidez Hermione, sin haberle pasado desapercibido el término.

- Así es, señorita Granger. Como bien saben, cada año son elegidos dos prefectos de cada casa. Este año ya fueron nombrados en su momento sus compañeros Parvati Patil y Ron Weasley respecto de Gryffindor, así como Pansy Parkinson y Blaise Zabini respecto de Slytherin. Sin embargo, tras una profunda deliberación, hemos decidido que a ustedes dos se les asignará la función de prefectos pero… a otro nivel, por decirlo de alguna manera.

- ¿Perdón, señor? - Preguntó con impaciencia Hermione, algo cansada de los rodeos que estaba dando el director.

Albus sonrió, y prosiguió con su habitual tranquilidad, - En cierto modo, podría decirse que ustedes dos se encontrarán en un nivel de mando superior, ya que serán los encargados de supervisar y de resolver cualquier desorganización que se produzca entre las tareas de los prefectos. Además, respecto de cualquier asunto, serán también los que lleven la voz cantante en la resolución de los mismos. - Declaró por fin, mientras se recostaba de nuevo en su silla, alegremente.

Hermione abrió mucho los ojos, sin saber si sentirse nerviosa o halagada por tal nombramiento, y miro de reojo a Malfoy que, al contrario que ella, seguía tan impasible como siempre.

- ¿Y, si me permite la pregunta, señor, qué les ha hecho decidirse a otorgarnos dichas funciones? - Preguntó educadamente Malfoy, sorprendiendo a la Gryffindor al dirigirse con tal respeto al director.

- Me alegra que me pregunte eso, señorito Malfoy. Verá, lo poco que llevamos de curso nos ha hecho darnos cuenta del error que cometimos al no contar con ustedes en dichos cargos. Los dos son alumnos sobresalientes, y no solo en el ámbito académico, sino que además gozan de gran aceptación y popularidad entre los miembros de sus respectivas casas. - Explicó el director, haciendo que Malfoy alzara la barbilla con orgullo, - Por lo que hemos llegado a la conclusión de que los dos juntos podrán formar una alianza poderosa e influyente en estos cargos-.

Hermione notó como Malfoy parecía satisfecho con la explicación y, para que negarlo, bastante orgulloso. Pero la expresión del Slytherin cambió con las siguientes palabras del director.

- Sin embargo, esto no quiere decir que no ejerzáis también las funciones normales de todo prefecto. Y puesto que las funciones se suelen ejercer en parejas, y ya están todas formadas, las realizaréis los dos juntos. Comenzaréis mañana, patrullando el Corredor de las Mazmorras en el turno nocturno. Y dicho esto, espero que tengáis un buen día y que me vayáis informando de vuestros progresos. - Concluyó a modo de despedida el director, sonriendo alegremente, y sin darles opción a réplica.

Los dos alumnos se levantaron con pesar y salieron del despacho, asimilando sus nuevas funciones. Una vez fuera, y donde el director ya no podía oírles, Draco paró en seco y sin volverse, dijo con tono amenazante - Mira Granger, desgraciadamente voy a tener que soportar tu compañía más de lo normal a partir de ahora, así que te aconsejo que no me molestes demasiado durante las patrullas, ¿queda claro? - Y sin mirarla a los ojos, la adelantó para volver a su cuarto sin mediar más palabra.

Hermione lo observó irse, notando como la rabia crecía dentro de ella. -¡A mí tampoco me hace ninguna gracia, Malfoy! - Gritó todo lo que pudo para que la oyera, y se dirigió también a su cuarto mientras el color le subía a las mejillas. Este iba a ser un año de lo más placentero.

...

¡Espero que os haya gustado tanto como a mi escribirlo! Deciros que sé que muchos sucesos que ocurren en la historia original en el quinto año no están apareciendo, pero mi ánimo al escribir este fan fiction era el de reinventar la historia de Draco antes de que éste se convirtiera en mortífago, y de hacer de él y de Hermione los protagonistas de esta historia, por lo que será una reinvención casi completa (algunos aspectos sí seguirán igual) de este año. Nada más! J Muchas gracias por seguir leyendo y no dejéis de comentar! En serio, vuestras opiniones me animan mucho a seguir! :D 3 3