Al finalizar la clase de Encantamientos, Draco salió del aula junto a Blaise, y los dos se encaminaron hacia la sala común de Slytherin, contentos de tener un descanso hasta la siguiente clase. Cuando llegaron, se dejaron caer en uno de los sofás, y estuvieron unos minutos en silencio. Draco apreciaba esto en Blaise, él no tenía la necesidad de llenar cualquier silencio con palabras tediosas y sin sentido, como solían hacer Crabbe y Goyle, y era agradable tenerlo como compañía, especialmente a estas horas de la mañana.
Divagando entre sus pensamientos, Draco recordó algo y miró al techo con desesperación – Aun no puedo creer que tenga que soportar a esa sabelotodo y repelente Gryffindor esta noche – Se quejó, pasándose las manos sobre el rostro – Podría haber sido cualquier otra persona, pero no, ¡tenía que ser justamente ella!-
Lanzó un resoplido y Blaise lo miro con una chispa divertida en sus ojos – Oh vamos Draco, ¿no crees que estás exagerando un poco? No tenéis por qué hablar demasiado – Intentó razonar el Slytherin para animar a su amigo.
- ¿Qué no tenemos que hablar demasiado? Por favor Blaise, es Granger, seguramente intentará soltar un comentario ingenioso e irritante cada dos por tres – Se burló Draco, soltando un bufido.
Blaise rió y miró a su amigo alzando una ceja, - ¿Y que tiene eso de malo? Que yo sepa, tu sueles tener el mismo hábito – le acusó con una sonrisa juguetona, haciendo que Draco le diera un pequeño empujón, - Además, creo que sería un buen cambio para ti estar con una chica ingeniosa, porque el pasar tanto tiempo con Pansy… ¡va a dejar estragos en tu cabeza!- Los dos rieron, pensando en lo molesta que podía llegar a ser la Slytherin a veces.
- En eso te doy la razón, pero aun así Granger no dejará de ser insufrible – Se quejó Draco mirando al techo con dramatismo. Blaise volvió a reír y se recostó distraídamente en el brazo del sofá, - Puede que no, pero sí hay que reconocer que a la princesita de Gryffindor le han sentado muy bien las vacaciones – Insinuó mientras miraba a su amigo con una media sonrisa.
Draco miró hacia otro lado mientras notaba como se le aceleraba el pulso, - No sé de qué me hablas – Dijo con fingida indiferencia, a lo que Blaise alzó una ceja con incredulidad, - Vamos Draco, por mucho que la sigas tratando como siempre, ¿crees que no me he dado cuenta de cómo la miras? -
El rubio soltó otro bufido, restándole importancia al asunto, pero sabía que no podía engañar a su mejor amigo. La verdad era que no le había pasado desapercibido el cambio producido en la Gryffindor, de cómo había crecido y había dejado atrás los últimos rasgos infantiles que quedaban en ella para dejar paso a unas curvas pronunciadas. Muy pronunciadas, a decir verdad… Draco sacudió la cabeza, apartando las imágenes de su cabeza. No tenía por qué reconocerlo, de todas formas.
- No dices más que tonterías Blaise, será mejor que nos vayamos ya a clase – Dijo con fingida indiferencia mientras se incorporaba, y haciendo que su amigo se encogiera de hombros, dándolo por imposible. Sin embargo, Draco empezaba a ver el plan de esta noche desde otra perspectiva.
No muy lejos, una chica morena había aprovechado que los dos Slytherins no le prestaban atención y había escuchado toda la conversación. Gruñendo por lo bajo, salió discretamente de la sala común después de que los chicos desaparecieran – Ya veremos si puedes disfrutar de esta noche con tu sabelotodo preferida, Draco… – Susurró por lo bajo, mientras la expresión de frustración daba paso a una maliciosa sonrisa.
…
A la hora de comer, Hermione entró con Ginny en el Gran Comedor y se dirigieron a sus sitios de siempre mientras comentaban animadamente el nuevo nombramiento de prefecta de la castaña. Harry y Ron ya se encontraban allí, y este último no perdía el tiempo introduciéndose otro trozo de pollo en la boca sin haber terminado de masticar el último. Ginny puso los ojos en blanco al observar las malas maneras de su hermano y tosió para llamar su atención.
- Hermanito, ¿te has enterado ya de que Hermione se ha unido a vuestro grupo de prefectos? – Le pregunto la pelirroja mientras miraba orgullosa a su amiga.
Ron asintió y comenzó a hablar con la boca llena, haciendo que Ginny hiciera un sonido de disgusto – Nos ha llegado esta mañana una carta a los demás prefectos – informó, mientras terminaba de tragar y les lanzaba una mirada furibunda – Y ya he visto que vamos a tener que soportar a Malfoy, no sé qué ha podido ver Dumbledore en esa asquerosa serpiente – Farfulló malhumorado, volviendo a su comida.
- Oh Hermione me alegro mucho por ti, ¡te mereces ese puesto! – Dijo Hermione, haciendo una mala imitación del pelirrojo mientras le miraba acusadoramente.
Ron, al darse cuenta de su error, paró de comer y la miró con algo de vergüenza – Lo siento Herm, no pretendía ignorarte, pero ya sabes que Malfoy me pone de los nervios… - Al no verla muy convencida, alzó la mano y la posó sobre la de la castaña – Me alegro de tenerte en el grupo de prefectos, contigo será mucho menos pesado aguantar a las serpientes – Con esto Hermione sonrió de lado, mientras notaba como le afloraban los nervios al observar sus manos unidas.
Harry decidió interrumpir al ver que las mejillas de Hermione comenzaban a adquirir un tono rosado, - Muchas felicidades Herm, ¡estás hecha para este puesto! Seguro que serás de mucha ayuda – La felicitó con una sincera sonrisa.
- Gracias Harry – Le agradeció la castaña mientras apartaba su mano de la de Ron y se ponía distraídamente un trozo de tarta de manzana en el plato – Pero la verdad es que no estoy muy animada con esto de las patrullas, esta noche tengo que pasar con Malfoy un par de horas en las mazmorras…-
A este comentario Ron se atragantó con su ya segundo plato de pollo, y mientras se recomponía Ginny intentó suavizar el ataque de celos que seguramente iba a protagonizar su hermano – Sí pero ya le he dicho a Hermione que no se preocupe por eso, pueden dividirse las zonas y no cruzarse demasiado ¿no? – Razonó la pelirroja mientras le agarraba cariñosamente el brazo a su amiga.
- Claro, y no creo que Malfoy quiera buscarse problemas con el director después de daros estos puestos especiales – Añadió Harry con seguridad.
Ante esto, Ron pareció razonar también un poco, aunque no terminó de tranquilizarse– Aun así deberías tener cuidado Hermione, podríamos intentar cambiar las parejas, no me fío nada de esa serpiente. En serio, a Dumbledore tiene que pasarle algo grave, ¿Cómo en su sano juicio puede confiar en una pareja así? – Soltó de sopetón mientras negaba con la cabeza sin comprenderlo.
Hermione alzó la cabeza, sintiéndose algo ofendida por el comentario – Soy perfectamente capaz de hacer mi trabajo sea quien sea mi compañero Ronald – sentenció con orgullo. – Ya, ya, no quería decir que… - Intentó rectificar Ron, pero la castaña lo interrumpió – Y creo que puedo cuidarme yo solita –
- No dudamos de eso Hermione – Intentó suavizar Harry, comprendiendo la reacción de su amiga pero aun así algo sorprendido por su genio – Estoy seguro de que te podrás manejar con Malfoy, y si te molesta, para algo eres la bruja más hábil del grupo – Añadió con una sonrisa, haciendo que la expresión de Ron cambiara y comenzara animadamente a sugerir distintas formas disparatadas de hechizar a Malfoy.
Sin embargo, mientras todos reían antes las ocurrencias del pelirrojo, Hermione sentía como los nervios empezaban a formar un firme nudo en su estómago. A solas con Malfoy…
…
Hermione se dispuso a bajar el último tramo de escaleras que conducía a las mazmorras. Se había retrasado unos minutos, cosa que no era habitual en ella, pero la verdad es que había intentado distraerse y retrasar el momento todo lo posible. Respiró hondo, seguramente Malfoy ya estaría allí, ya que el Slytherin parecía compartir con ella el afán por ser siempre puntual.
Tal y como sospechaba, nada más llegar a la última planta distinguió al chico rubio sentado en uno de los bancos de piedra, el cual nada más verla se incorporó y se dirigió a ella con expresión burlona.
- Por fin, Granger. Me sorprende que llegues tarde, cualquier chica habría venido corriendo con tal de pasar más tiempo conmigo – Aseguró Draco, mientras se detenía frente a ella con una media sonrisa.
Hermione puso los ojos en blanco y se apartó unos centímetros, - Suerte que no soy cualquier chica, Malfoy – Dijo con desdén, haciendo que Draco sonriera aún más y se dispusiera a replicar, pero ella lo cortó antes de que pudiera decir nada – Vamos a dejar de perder el tiempo con tonterías y vayamos al trabajo. Me he tomado la molestia de hacer un pequeño plano de las mazmorras, y he señalado la ruta que deberíamos seguir – Informó, mientras se sacaba un pequeño papel del bolsillo.
Para sorpresa de la castaña, Malfoy no la interrumpió, si no que se quedó observándola con expresión divertida, invitándola a continuar. Sin saber si la estaba escuchando realmente o no, abrió el plano y se acercó a él lo suficiente como para que pudiera verlo. Draco aprovechó la oportunidad y acercó su rostro al de ella, fingiendo que lo hacía para observar mejor el plano.
Hermione tragó saliva, algo incómoda, pero siguió comentando su plan con fingida tranquilidad. – Este pasillo es el más amplio – Dijo, señalando un punto en el plano, - así que podríamos patrullarlo juntos en primer lugar, y luego he señalado los distintos caminos que seguiremos por separado para no dejar ningún rincón sin vigilancia. Iremos alternando estas dos rutas entre los dos, ¿de acuerdo?– Finalizó, mientras recorría con su dedo las líneas que había marcado en el papel.
Draco fingía escucharla, pero la verdad es que estaba disfrutando con la reacción de la castaña ante su cercanía. Ya había notado que se le daba bastante bien alterar a la Gryffindor, y no pensaba desperdiciar la oportunidad de hacerla sentir incómoda. Asintió sin saber muy bien a qué, y cogió con lentitud el plano – Muy bien Granger, la verdad es que no me imaginaba que te tomarías tantas molestias – Admitió, haciendo que Hermione lo mirara sorprendida, ¿acababa Malfoy de apreciar su trabajo?
- Has debido de pensar mucho en esta noche… - Prosiguió entonces el rubio de forma insinuante, guiñándole un ojo. Hermione soltó un bufido exasperado y se dirigió a paso rápido hacia el pasillo, dejándole atrás. Draco no pudo evitar reírse ante el temperamento de la castaña, y se dispuso a darle alcance. Quizás esta noche iba a ser más divertida de lo que se había imaginado.
