Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic al grupo de Las Inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.
oxOXOxo
Capítulo 34:
—Espera... —la húngara recuerda que la casa no es suya y que no puede hacer destrozos —, ¡Felicia! ¿Podemos tomar prestadas algunas cosas?
—Veee~ claro —sonríe y piensa que ya se esperaba algo así, pero con Alfred. Suspira de alegría por haber cocinado tanta pasta como para un batallón.
Y ahí se van Gil y Eli a la cocina. Y como a Alfred le da curiosidad, se lleva al ruso arrastrado a donde están los otros dos. Elizabetha busca los platos y los esparce sobre la mesa, emocionada como cuando era pequeña y podía comportarse como quería.
—El que se acabe más platos gana —puntualiza la chica.
Lili y Mathew se quedaron en la sala "hablando" con Sakura, que no dice mucho pero es inteligente y les está ayudando con la tarea. De ahí en adelante van a hacer la tarea juntos.
—Ja, ¿Cuál es el tiempo límite? —pregunta efusivamente el alemán.
—¿Cuánto? —pregunta ella.
—¿Dos minutos?
—Hecho —le tiende la mano para el apretón de rigor.
Reparten una olla gigantesca de deliciosa pasta en los platos entre los dos competidores y Felicia para terminar esto rápido. Iván mira la escena sin entender porqué están haciendo eso, pero el americano lo está disfrutando.
—¿Quién crees que gane? —le pregunta a Alfred mientras que Gilbert coloca el cronometro de su celular.
—Me! —sonríe Al.
—¿Tú? —el eslavo levanta las cejas, señalándole.
Elizabetha toma su tenedor con la mirada fija en el aparato. Gil, que ríe con malicia, no toma ningún utensilio. Comerá con las manos.
—Listos… ¡Corre tiempo! —Gil aprieta el botón de inicio.
La húngara se mete un bocado pero se frustra al instante y lo tira, metiendo toda la cara en el plato.
—Yeees —asiente Alfred para Iván, tomando el dedo anular del mayor con el propio —. Whoaaa!
Iván los mira fijamente, impresionado y asustado. Gil al mirarla meter la cara al plato comienza a comer también como un animal. La chica aparta su primer plato y toma el siguiente, metiendo las manos también. Alfred se ríe y está tentado a meter la mano también.
El albino no se queda atrás y comienza su segundo plato también.
—Ninguno quiere perder —dice el ruso. Los competidores están tan absortos que no lo escuchan.
El americano no le responde porque de alguna manera logró conseguir un plato de la pasta que se están comiendo los mayores. Iván de eso sí que no se sorprende, mirando con familiaridad como la pasta desaparece a velocidad preocupante en la boca del chico.
Gilbert está comiendo con ambas manos como si jamás en su vida hubiese comido algo. Alfred come y vitorea a la vez, haciendo una mueca a Iván para que abra la boca. Eli toma el tercer plato de pasta y lo levanta como si este fuese sopa.
El de la bufanda abre la boca y le meten medio kilo de pasta. El pobre Iván quedó en tercer lugar. La húngara, en un ataque de poder bestia-nada femenino, le quita la olla a Felicia y empieza a comer desde ahí y se acaba los dos minutos más largos de la vida.
—Hey! ¡Ustedes no estaban participando! —se queja Gilbert que perdió no sólo contra la chica, sino también contra la mole y el de anteojos.
Iván sigue masticando, cero preocupaciones. Al se encoge de hombros, come él y alimenta a Iván y todos son felices menos Gil.
—¡No seas mal perdedor! —protesta Eli y el mundo se le distorsiona.
—No soy mal perdedor, ¡es que ellos no estaban en la apuesta! Esto era sólo entre tú y yo —eso sonó más pasional de lo que debía. Eli se sonroja con eso y se larga a reír, azotándole la espalda en plan amigos.
—Ya, ya ¡no llores!
—¡No estoy llorando, tonta! —pero deja que le dé las palmaditas, sonrojado por la vergüenza.
—Anda, anda, me vencerás a la próxima —le dice condescendientemente.
—Jum! —se cruza de brazos —, deberíamos competir en algo más.
—Sí, si no me ignoras como siempre —le dice para que sólo él escuche.
—Yo no te ignoro, ¡tú me ignoras con las otras dos niñas esas hablando de cosas raras! —oh, lo que acaba de decir. Eli abre la boca y se echa hacia atrás, viendo al chico frente a él como si fuese un bicho raro.
—¡Me estabas espiando! —asegura.
—Nein! ¡No te estaba espiando! —miente, la observa aun más que el ruso ese que le cae mal.
—¡Ha! ¡Te gusto! —bromea y luego pone cara de asco y sale corriendo. Gil se queda más blanco de lo que ya es.
—Whaat! Where's she going! —pregunta Al con la olla en el regazo e Iván niega con la cabeza.
Lili le sonríe con ternura al chico de anteojos frente a ella pero el sonido de la puerta la saca de su mundo. Una verde Elizabetha pasa por la sala a toda velocidad hacia otro pasillo.
—¿Qué le pasa a tu amiga? Se veía mal —pregunta Math, preocupado.
—No lo sé —deja su cuaderno en la mesita y se va detrás.
Gilbert, en la cocina, mira a todos lados en busca de Antonio pero recuerda que se largó con la italiana (y a nadie le preocupó eso). Entonces recurre a su plan B; gritar.
—¡Ella no me gusta!
Alfred lo vuelve a ver con la bocata embadurnada de salsa y se encoge de hombros porque bueno, para él todo eso fue una competencia nada más.
—Ok —y se mete otro bocado. Iván sólo le sonríe, preguntándose por qué su compañero tiene que aclarar eso. Se gira a Al.
—Al final sí ganaste —no es sorpresa, es como… fe ciega.
—¡Y ni siquiera estaba participando! —hincha el pecho.
—Fue espectacular —sonríe.
—Awesome quieres decir —le toma la mano y le mira a los ojos.
A lo lejos se escucha el claro sonido de alguien vomitando.
—Asom —repite el ruso al que aun le cuesta algunas palabras.
—Yes! —sonríe y le mira los labios, pensando en el día anterior y aprieta los ojos con el sonido —, faq!
—Oh, ¿alguien se enfermó? —pregunta el ruso sin notar la mirada.
—La chica, ¿no? Salió corriendo —asiente y notando que Feli se le fue detrás también y sólo están ellos dos con Gilbert.
—Comió mucho y es chica —responde Iván.
—¡¿Acaso nunca han visto una chica comer?! —les grita el alemán y se va en busca que de Eli. Sí, está defendiendo su honor. Al levanta las cejas con el grito y se vuelve al mayor.
—Seguro no estaba acostumbrada —se encoge de hombros, el glotón.
—Seguro —asiente. Alfred sonríe y le abraza de la cintura sin ponerle las manos en la ropa.
—No deberías sobrevalorar a las chicas, ¡mira a la mujer maravilla!
—Es que nunca había visto a una chica comer así —no era un comentario malintencionado, es que él vive con dos mujeres y no hacen esas cosas. Todo el asunto es nuevo para él.
—Ni yo —se sorprende —, pero ella es awesome too.
—Tal vez se atreve a lo que otras no, da? —dice después de pensarlo un momento.
—Ajá —y desde hace rato piensa que están solos y…
El ruso no lo nota ni se ha enterado pero está mucho más cómodo aquí, envuelto en los brazos de Alfred.
—Eh... ¿Regresamos con los demás? —le aprieta y le pone la cara en el pecho.
—Es que hay mucha gente… —mira la puerta hacia la sala y le aprieta un poco más contra sí. Alfred se le repega, cómodo con el calor y la suavidad humana, pero mejor porque es de quien le gusta.
—Pues no se van a ir hoy —susurra —, quedémonos un ratito y vamos cuando nos llamen.
—Está bien —y recuerda lo que le dijo su hermana.
Al se pone a pensar en cuándo servirán la cena y qué será lo que les van a mostrar las chicas del otro curso. Cierra los ojos y respira profundamente. Entre todo el olor a ajos, romero y tomate percibe el aroma del chico que abraza, sonríe de lado con el corazón latiendo pesadamente.
—Yo… le dije a sestra lo que pasó ayer…
—¿Mmm? —le mira, ido.
—Y no quiere que te sientas aparte y yo no quiero que no me quieras —le mira realmente preocupado. El menor entrecierra los ojos y se le separa un poco para verle mejor.
—Why?
—Porque no pude contarte sobre esto —se lleva las temblorosas manos al cuello, dispuesto a mostrarle lo que hay debajo de la bufanda.
—Ah... —le vuelve a abrazar, con el corazón acelerado —. Don't care. No tienes que contarme, ya te lo había dicho.
Iván baja los brazos y le abraza más, suspirando de alivio. No, aun no estaba preparado y sí que notó que el niño frente a él tampoco. Por eso le abrazó de nuevo. Eso le hace sonreír desde el corazón.
—¡Chicos! —entra Feli a la estancia —, ¡Oh, qué tiernos!
—Nooo —protesta el americano, aunque sonríe. Iván mira a la chica sin entender nada.
—¿Tiernos por qué?
—Porque lo son —les toma de los brazos —, pero a eso no vine. Vengan, Sakura quiere decirles algo ya que Eli se encuentra muy mal. Sólo ustedes pueden hacerla sentir bien.
Al da un respingo y se suelta en un movimiento fluido.
—Let's go! —hasta brillitos le salen con modo hero activado y sale corriendo con Iván detrás. Pero antes de cruzar la puerta Al se da la vuelta y le hala del abrigo para que se agache.
Iván se sorprende por el movimiento y deja que lo agache, mirándole con expectativa.
—Te quiero —susurra el de anteojos, acariciándole el rostro con esa necesidad de sentir que se lo está trasmitiendo.
El ruso se sonroja y sonríe feliz, a pesar de todo lo malo que fue con este chico, Al le decía estas cosas tan bonitas. Alfred se sonroja en espejo y aprieta los labios y los ojos en una clara invitación.
Elizabetha mira toda la escena junto con sus amigas, no se le cae la baba porque ya la dejó toda en el baño… junto con sus intestinos.
Iván también aprieta los labios y se acerca un poco más, tocando suavemente con sus labios los de Al. Eliza lanza un chillido emocionado y decide que con eso ya se siente bien. Aunque aun está verde y temblorosa.
Alfred que iba a protestar por lo casto de todo, da un salto y se sonroja, riéndose y saliendo de la cocina.
—Shut up! —protesta.
Lili envía la foto que tomó por el grupo de WhatsApp que tiene con Sakura y Eli. Gil pone los ojos en blanco, pero está acostumbrado a estas cosas por sus amigos. Mattie tiene las manos en la cara, avergonzado y Lili le sonríe.
—¡Háganlo otra vez! —súplica la húngara.
Iván se esconde de nuevo en la cocina al ver que todos los miran. No hala a Alfred con él porque de seguro que se vienen todos detrás también.
—No! —dice en serio pero mira a Iván de reojo porque si él quiere... —. ¡¿Iván?!
Eli se levanta y se mete a la cocina con el americano.
—¿Al novio de tu hermano no le gusta la atención? —pregunta Lili a Mattie.
—Creo que no…
—Pobrecito —inclina la cabeza —, ¿y a ti?
—Eh? Me? Yo… Yo estoy bien aquí sin que nadie me note —mete sus manos entre las rodillas, nervioso.
—Ah... —mira lo que hace y se revuelve —, pero yo te noto.
—Eso no me molesta —le sonríe y luego se sonroja por el "atrevimiento" —, m-me refiero a que si no es mucha gente es normal.
—Ah... —responde un poco decepcionada. Mathew lo nota y aprieta los ojos.
—Lo que quiero decir es que me alegra mucho que me notes y me pongas atención cuando hay más personas que conoces.
—A mí me alegra también que hables conmigo —le sonríe otra vez —, eh… ¿quieres salir un momento en lo que tu hermano regresa?
—Y-yes —el pobre está muy sonrojado. Lili asiente y le toma del brazo.
—Ya vuelvo, Sakura —le dice con la cara roja a la japonesa.
Sakura le sonríe y se queda ahí con Felicia y Gilbert, que está súper estresado.
oxOXOxo
En el instante que los dos chicos salen por la entrada principal, Ludwig entra. Regresaba de la tienda a donde fue por pedido de Felicia.
—¡Ah, West! —le recibe Gilbert —, qué bien que estás aquí. Estoy cansado de estar con estas locas que sólo les gusta mirar lo que hacen el gigante y su noviecito… montón de raras.
El menor frunce el ceño y es que está hablando mal de la chica que le gusta.
—Mmm —se va donde la italiana con una bolsa en mano —. Felicia.
Gilbert abre la boca hasta el suelo al ver que su adorado hermano pequeño lo ignoró, pero se le pasa rápido al escuchar a los lejos una de sus canciones favoritas de Rammstein. Y que es su tono de llamada.
—Hallo? —contesta, mirando feo a todos los presentes. Todos lo ignoran.
Al otro lado se escucha a alguien sonándose los mocos y un "no le digas a Tony".
—¿Fran? —pregunta con inseguridad porque no se escucha bien.
—Ouiiiiiii.
—¿Qué te pasó tío? ¿Por qué estás llorando?
—Es que... ¡Giiiiilbeeeert! —se lamenta.
—Francis, ¿Dónde estás? ¿Voy por ti? —esa es su oportunidad de escapar, aunque no es que no esté preocupado.
—En mi casa... —se sorbe los mocos.
—Está bien, no tardo… ¡No hagas nada estúpido!
Francis le agradece entre balbuceos y cuelga, agarrando una copa de vino y debatiéndose entre lo correcto y lo que le da la gana hacer. Gil, como está indignado, le dice a su hermano que se va sin darle explicaciones, agarra su moto y se dirige a la casa de Fran sin decirle nada a Tony.
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Eliza sale de la cocina con Iván agarrado de la camisa y Alfred bajo el brazo, muerto de risa.
—¡Volvimos! —grita a la audiencia. Audiencia que es sólo Sakura, Felicia y Ludwig. El eje —. ¡Anda! ¿Y el resto?
—Gilbert acaba de irse y… —mira a el resto de la sala y no encuentra ni a Lili ni Math —, no sé donde están los demás.
—Salieron a tomar aire —dice la japonesa.
—¿Qué? —Eli suelta a los chicos y se queda con la boquiabierta. Al se escapa de caer de panza pero aterriza con ambas manos.
—¿Qué pasa, Al? —pregunta Feli inocentemente e Iván se agacha a juntarlo. Sí, como un cachorrito o algo parecido.
—¡Me soltó Eliza! —se frota las manos —, ¡si que eres fuerte!
La chica sonríe pero está con que Gilbert se fue y no se despidió y drama interno.
—Bueno, ¡ya tenemos las palomitas! —la italiana muestra la bolsa que recién le entregó Luwig.
—Yeah! —salta Al.
oxOXOxo
¡Buenas noches!
Esperamos que les haya gustado el capítulo :3
¿De qué creen ustedes que sean los trajes que las chicas confeccionaron? ¡Dígannos en un review!
