Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic al grupo de Las Inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.
oxOXOxo
Capítulo 38:
Iván le mira a las ojos y desviándolos al notar que no es a ellos que mira el pequeño. Se relame una lágrima, aunque otro pensaría que es una clara provocación. El americano termina por estamparle sus propios labios en los del ruso, perturbado con el gesto del mayor.
Y aunque el beso es mejor que los anteriores, no se escapa de ser torpe. Al no lo va a notar, pero sí que le abrazará con fuerza, con la piel de gallina. Tiene que parar un segundo para quitarse las gafas, dejarlas donde sea y seguir.
El ruso sí que nota algo diferente, pero se lo atribuye al abrazo y que hasta hace unos minutos estaban llorando. Alfred le suelta y sonríe, dándole un beso en la mejilla y otro en el cuello, provocándole al mayor un escalofrío.
El menor le da otro beso y se va de nuevo a por sus labios, ido totalmente. Mas cuando le ve la cara, tiene un flash de cierta cosa que leyó durante la cena.
—Gosh —tiembla y suelta al ruso.
Iván no sabe por qué le soltó y con la mirada empañada es que ve a todos lados, imaginando que tal vez alguien los estaba espiando.
—Ivaaan —protesta mientras le pone la cabeza en el hombro, sonrojado.
—¿Mmm?
—Nothiing —se ríe pensando que está siendo tonto —, hug me...
El más grande se levanta y lo abraza, notándose más la diferencia de altura pero lo rodea entre sus brazos. Y se siente cálido. Al ni siquiera intenta ponerse en puntas, ni piensa en el futuro donde va a ser más grande que Iván... Sólo le abraza y suspira, muriendo de calor con la bufanda del mayor.
El eslavo le pone una mano en la cabeza y le acaricia tiernamente. Y Al se podría dormir así, siempre.
—Me dormiría así siempre —dice en voz alta, somnoliento de repente.
—Da, es muy tranquilo —se separa un poco para verle la cara.
—Nooo —se ríe, frotándose los ojos.
—Sí lo es —inclina la cabeza para frotar su nariz con la del menor.
—I mean, contigo acariciándome la cabeza —bosteza.
—Podría hacer esto toda la vida —mueve la nariz a la vez que mete los dedos entre los rubios cabellos de su amigo.
Al se sonroja, porque una cosa es decirlo él y otra el chico que te gusta. Asiente, haciendo un alarde de fuerza de voluntad para no morderle la nariz al ruso.
—¡Ahí están! ¡Los voy a mataaar! —chilla Mathie, muerto de preocupación a pesar de la amenaza.
Lili viene detrás con la respiración agitada y se detiene a unos metros a recuperar el aliento cuando les encuentran. Sakura tiene que detenerse sobre ella, sino cae tan larga como es en el pasto.
—Mattieeee! —le saluda Alfred.
—¡Llevamos buscándolos por siglos! ¿Dónde estabas metido? ¿Por qué te fuiste?
—Eh... —se rasca la mejilla —, it's your fault!
—¿Mi culpa?
—Siiii, ¡Porque dices cosas que no han pasado y no van a...! —se calla, sin saber si no va a pasar nunca.
—¿Qué yo dije qué? Volvamos a la casa, todos están preocupados —le dice ya más calmado, recuperando su tono normal.
—Es que dices que Iván y yo, pero Iván y yo no hacemos eso, Iván y yo somos muy sanos e inocentes —toma la mano del ruso y se acerca a su hermano.
Lili está ya al lado de Matt también, llevando arrastras a la japonesa.
—What? Oh —cae en cuenta —. Sorry bro, no quería que te sintieras mal, sólo buscaba una explicación.
—¡Es que yo no te pregunto nada así! —le abraza del hombro.
—Sorry, fue sólo una mala conjetura.
—Nah, quién sabe con qué cosas piensan esas niñas —se sonroja, mirando de reojo a Lili. Ella aparta la mirada, avergonzada.
El mayor de los gemelos se encoge de hombros, tampoco es que quiera pensar mucho en ello ahora que se acaba de dar cuenta que va a ser al que le toque continuar la estirpe. El ruso recuerda súbitamente las palabras de Francis y mira al americano, notando que dejó pasar la oportunidad de estar solos.
—Bueh, si quisieran dibujar cosas awesome podrían —arruga la nariz —, pero me dibujaron con poco músculo.
Lili comenta que no fue a él al que dibujaron, sino a un personaje de un cómic japonés que les mostró Sakura. Nadie la escucha.
—Te dibujaron igual de flacucho —bromea Mathew y Al le mete un empujón no muy fuerte y le dice que no, que él es el flacucho, riéndose —, ¡Pero si somos iguales, incluso dad nos confunde!
—¡Qué vamos a ser iguales! —mira al ruso y a Lili —, ¿verdad que no?
Lili niega fervientemente, vamos, que le gusta Mattie.
—Son muy distintos —corrobora el ruso, Alfred es único.
—Seee?! —se ríe el menor de los gemelos, extendiendo la mano que tenía en el hombro de su hermano en plan "¿ves?" y la mano que sostenía la del mayor se suelta para sujetar a Mathie de la cintura como un peluche —. Yo soy awesome y tú eres awesome, pero yo más.
—Yo soy muy awesome —protesta Math, pero Al se ríe tontamente viendo a Iván a los ojos y ni escucha a su hermano.
Lili le pone una mano en el antebrazo en consuelo, haciendo sonrojar al chico.
Y así se van hasta la casa de la italiana.
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En la entrada de la casa, Elizabeth y Felicia les esperan. La húngara no deja de morderse el meñique, arrepentida por su excesiva necesidad de imponerse. Cuando los otros niños se acercan a la entrada, les salta al ruso y al americano encima.
—Ay Dios, perdónenme —pide mientras los ahorca. Iván balbucea algo relacionado con que no puede respirar.
—Vee~, ¡estaba preocupada! —se acerca Feli por un ladito.
—Estaaamooos bieeen —suelta Al que ya se está poniendo morado. Eliza los deja ir y se limpia la cara con discreción.
—Es mi culpa, lo siento. No lo voy a obligar a nada —sonríe.
El suspiro aliviado del ruso hace reír al Al, que asiente. Hasta Math sonríe, feliz de no ser testigo de una violación. El muy exagerado.
—No te preocupes, ¡si quieres nos disfrazamos pero con la condición de que no nos pidas hacer nada raro! —ofrece Alfred. Mathew hace facepalm e Iván casi se quiebra el cuello al volverle a ver, dafaq.
A la húngara le brillan los ojitos y mira a la japonesa. Japonesa que se acaba de recuperar milagrosamente y ya se puede mantener sobre sus pies.
—Claro, es sólo posar para las fotos —sonríe Sakura para darles tranquilidad.
—¿Posar cómo? —entrecierra los ojos aunque ya aceptó, sólo se está haciendo el difícil.
—Eh… Algo cool —resume la chica, sabiendo que hay que calentarle el oído a este niño —, sólo sean naturales.
—Ah! Good! —se vuelve a Iván —, ¿vamos?
—Da… —es que tienen que arrastrarlo.
Y se van todos en tropel pero el americano para en seco.
—Wait! —los detiene —, no, no, ¡se me olvidó algo!
—¿Eh, el qué? —pregunta el ruso.
—Es que... Me dejé en... —lo toma de la mano y les dice a los demás —, vayan adentro, nosotros los seguimos.
Eli asiente y se lleva a Sakura, emocionada. Lili le pregunta a Matthew si quiere tomar algo.
—¿Qué se te olvidó?
—¡No se pierdan de nuevo—grita Feli a lo lejos.
—Noooo! —le responde Al —, mis... Cosas... Importantes.
—¿Qué cosas? —no entiende, sólo recuerda unas hormigas y ya. Al se queda ido en la puerta hasta que todos se van.
—Come on —le hace una seña y se va hacia los arbustos donde se había escondido minutos antes. Iván va tras él, obvio.
—¿Qué olvidaste aquí?
—Es que me dejé los dulces aquí —se agacha y recoge una bolsita —, es súper raro porque a mí no se me olvida nada, mucho menos los dulces.
—Es que queríamos irnos rápido —dice el mayor, pensando que sí, es muy raro que se le olvide la comida.
—Yes, look —saca un chocolatito en forma de flor y le sonríe —, este lo traje para ti pero no te lo había dado por… todo.
—Ah, spasivo —es que le encanta el chocolate. Alfred abre un par más de otras formas y se los mete a la boca, riéndose de la euforia del mayor.
—You're so cute —le dice con la bocota llena.
—No soy cute, tú lo eres.
—Nah! —se sonroja y lo abraza —, no lo soy. ¡Soy handsome, awesome, fantastic!
—Da. Y cute también.
—No! —le acaricia la mandíbula con la nariz —, you!
—Net, tú.
—¡Qué tú!
—¡Chicos! ¿ESTÁN PELEANDO? No se vayan a perder de nuevo —grita Feli.
Al da un salto por los gritos, una cosa es su risa y otra una italiana cantarina. Iván la mira y ya se había olvidado de ella.
—Feli! —protesta Alfred y se va a alzarla, entrando a la casa. El ruso se les va detrás, curioso y con el corazón acelerado por la "pelea".
—¡Ha! ¡Lamento haberles roto el momento! —se ríe, pataleando para que la baje.
—Shut up! —se muere de vergüenza y la lanza en el sillón.
—¡Noooo! —grita la italiana. Al se le lanza encima para hacerle cosquillas, riéndose mucho —, ¡Al, noooo!
A cierto alemán le salta un ojo y tose. Nadie le presta atención y si Iván fuera celoso estaría igual. Pero él se quiere unir al desmadre. Pues nada, Ludwig agarra al americano y haciendo sólo un poco de esfuerzo, se lo lanza al ruso.
Lili grita y se lleva las manos a la boca. Pero Alfred chilla todo el camino, emocionado. Iván lo atrapa sin problema alguno y el menor se le abraza, muerto de risa. Lo siguiente es que lo escala y se le sienta en los hombros.
—¡Felicia! —el americano alarga los brazos.
Ella, que estaba mirando con los ojos muy abiertos al alemán por la bestialidad con la que arrojó a su amigo, parpadea y se relaja.
—¡Pelea de caballitos! —se acerca a Lud e intenta escalarle también, cero vergüenza. El alemán se sonroja y se agacha un poco, juntando las manos para hacer de escalera.
Lili se sonroja a juego y decide que es muy atrevido para ella, mientras que Eliza y Sakura sacan de nuevo los trajes. Iván se acerca hasta donde está el alemán y por obvias razones, a Feli también.
—¡Ha! —Alfred toma a la italiana de las manos y hace fuerza, intentando derribarla.
—¡No hagas eso, podría lastimarse! —dice Mathew muy preocupado —, ¡no estamos en la piscina!
Al le saca la lengua y es que nunca se puso a pesar en que podía lastimarla. Al instante afloja las manos y opta por punzarle las costillas. Eliza no sabe a quién animar, si a su amiga o a los chicos que va a fotografiar.
Felicia se pone a hacerle cosquillas y los pobres de abajo no salen hechos puré porque son fuertes. Y lo que iba a parecer una masacre se vuelve una escena de risas y chillidos. Menos para Ludwig que ha esquivado como cuarenta mil patadas de Alfred, Felicia que lo está ahorcando e Iván que lo mira raro.
No es intención del ruso mirarlo raro, sólo pasa.
Al le grita a la italiana que pare o no responde de sí mismo, o sea, que se está orinando. Sakura ve la preocupación de Mathew y el enojo de Lud, así que decide intervenir, dándole un codacito a la húngara.
—¡Bien, ya trajimos los atuendos!
—¿Ehhh? —protesta Alfred que tenía agarrada a la italiana de la cintura y la estaba halando hacia Iván.
Lud aprovecha que el mocoso ése se distrajo para recuperar a Felicia, abrazándola mientras la deja en el suelo. Alfred lo mira del modo más anti heroico posible, es que nunca le va a caer bien.
—¡Vamos vamos, a cambiarse! —los empuja Elizabetha hacia las escaleras con las bolsas.
—Vee~, fue muy divertido. Verdad, ¿Lud?
Ludwig asiente, mitad mentira mitad verdad. Él estaba feliz porque la cargó, ya el resto no le gustó nada.
oxOXOxo
Hola, pues nada, esperamos que les haya gustado el capítulo. El que sigue es el ultimo Q.Q
