¡Hola! ¡Gracias por sus reviews!

chreisthewolf07: qué mal que no te guste esos niveles pero por lo menos te reíste de esa frase tonta. :D

Siletek: y todavía falta más golpes. :D Acá va un poco de las historias del N Team.

Crystalchan2D: sí, más difícil son las ruinas. También me gusta el soundtrack, tanto que me bajé el mp3.

Yuna-Tidus-Love: acá está la continuación. Qué bueno que te gusta.

KICOLOVERS239: gracias. Esos niveles son algo difícil pero me gusta. ^_^

¡Gracias por leer y dejen reviews!


Capítulo ocho: Desde las alturas

Fuera del planeta Tierra, precisamente dentro de la estación espacial construido por el N Team, el líder de este grupo se lo veía bastante enojado: gruñía y maldecía en voz muy baja sobre la buena suerte que tenía su enemigo, Crash Bandicoot. Además de esto, él también pensaba en un plan para dificultar su búsqueda de cristales. Se quedó un buen rato pensando, dando vueltas por la sala principal, y por un momento dejó de vigilar las cámaras de vigilancia.

Por su parte, N. Gin no tenía otra opción que parecer preocupado pero, en realidad, disfrutaba del show. Era gracioso ver a alguien quien iba y venía, que refunfuñaba todo el tiempo, y que se torturaba pensando en algo que ya sabía bien que no serviría para nada. Aunque sí debía admitir que Cortex era alguien listo, para algunas cosas, pero para idear planes, por ahora y parecía que para siempre, era un desastre.

El Cyborg ya sabía bien que se vendría algún pedido desquiciado y, como siempre, él era el encargado de ayudarle con sus locuras. Sentía que pronto el científico amarillento se detendría de golpe, comenzaría a hablar solo, y se reiría siniestramente; ya conocía la rutina, por desgracia. No pasó ni medio segundo y todo eso que pensaba, sucedió.

—¡Sí! ¡Ahora ya sé cómo destrozar a ese bandicut! —exclamó Cortex, pero el del misil en la cabeza olvidó un pequeño detalle: que pronto vendría a gritarle—. ¡N. Gin!

Finalmente todo eso sucedió, así que tenía que acudir para saber qué locura iba a hacer. Caminando arrastrando los pies en señal de no querer tratar con alguien como Neo, el científico de cabello anaranjado se aproximó hacia el hombre de la marca en la frente.

—¿Qué necesita, doctor Cortex? —preguntó algo desanimado.

—Nada de parte tuya —respondió de manera cortante—. Sólo quiero que te quedes aquí, vigilando que todo siga bien, mientras que yo iré con Tropy para preparar mi nuevo plan.

N. Gin asintió levemente con la cabeza, pero por dentro no le interesaba en absoluto esa nueva idea. Sin embargo, tenía que preguntárselo para mostrar interés.

—¿Y de qué se trata ese nuevo plan?

—Es el mismo de siempre, sólo que esta vez tendrá unos pequeños cambios…

—Y ese mismo plan es…

—¡¿Cómo que no lo sabes?! ¡Es el de enviar criaturas sometidas al Cortex Vortex hacia ese torpe marsupial! —contestó enfadado e hizo un esfuerzo para no decir groserías.

—Es cierto… —dijo tranquilamente N. Gin, asintiendo—. Pero, ¿qué va a tener de nuevo el plan esta vez?

—Esto no te involucra, así que lo único que tienes que hacer es quedarte aquí, ¿entendido?

—Está bien. Entonces, suerte con sus planes —solamente atinó a decir eso puesto que ya había logrado su objetivo: hacerlo enojar.

Fue así que el hombre de cabello negro azulado abandonó temporalmente la estación espacial y fue a parar en la sala de controles de la cámara de tiempo. Mirando a su alrededor, Cortex logró ver al especialista en tiempo y espacio.

—¡Nefarious! —llamó en voz alta, sobresaltando al propietario de ese nombre, y haciendo que casi se caiga por el susto de la silla de oficina en la que estaba.

—Neo, ¿pero qué haces aquí? No creí que vendrías.

—Ya basta de tonterías que quiero usar el Cortex Vortex lo más antes posible. Se me ocurrió algo nuevo: lavarles el cerebro a esos animales que tiene N. Gin.

—¿Esos animales? ¡No! ¡Espera! —vociferó al ver que el de piel amarillenta salía de la habitación, buscando el refugio que estaba cerca de la casa del hombre de los relojes.

—Algunos ejemplares de cada uno servirán para esto —comunicó luego de recuperarse de la luz del sol y, como sabía que esas fieras estaban detrás del edificio, rápidamente él se dirigió hacia allí. Cortex sonrió con malicia cuando encontró lo que buscaba.

—Pero, Neo, ¿qué tienen de especial esos animales? ¿N. Gin estuvo de acuerdo con lo que harás? —trató de hacerle cambiar de opinión pero su colega ya estaba convencido; ya era tarde—. ¿No quieres a otros seres para someterlos?

—Esas bestias sufrieron bastante, por lo que guardan rencor en su interior. Solamente debemos dirigir ese sentimiento y poner al bandicut como culpable. Además no hace falta preguntarle a N. Gin si se puede o no utilizar sus animales. Recuerda que todos nosotros debemos sacrificar algo por el bien de todos.

—No recuerdo que tú sacrifiques algo últimamente… —dijo molesto y con voz algo baja.

—¡¿Cómo que no?! ¡Si estuve vigilando cada movimiento que realizó esa rata anaranjada!

—Sí, pero nadie te obligó a hacerlo… —el experto en tiempo-espacio seguía aún molesto.

—Pues claro; yo soy el líder —exclamó con superioridad y tomó su arma de rayo, poniéndola en función de "paralizar".

No hacía falta entrar al refugio ya que se podía disparar desde el alambrado. Fue así que el científico de la "idea brillante" inmovilizó a dos gorilas, varios monos y clamidosaurios de King. Esas eran las especies que el Cyborg cuidaba y trataba de sanarlas luego de rescatarlas de zoológicos y circos mal atendidos.

En algunos casos, el maltrato era grave: por ejemplo, con los monos, estos estaban tan lastimados que le faltaban partes del cuerpo. Por esta razón, estos quedaron con una mano, una oreja y la punta de la cola robotizadas. En caso de los reptiles, estos terminaron con un ojo mecánico. Por otro lado, con los gorilas, estos no sufrieron cambios aunque sí les había costado mucho recuperarse y tratar de volver a la normalidad.

Estos últimos estaban a punto de ser liberados a su hábitat natural pero, en caso de los recuperados artificialmente, también iba a ser ese su fin pero aún no estaban listos para ello. El científico debía tenerlos un tiempo más hasta conseguir algo que hiciera pasar desapercibidos aquellas partes mecánicas, pero, por falta de tiempo, no lo logró.

El Cyborg tenía un buen plan para esos animales, sin embargo, estos tenían una cita con la infernal máquina: el Cortex Vortex…

Una vez paralizados, los animales dormidos fueron trasladados hacia el asiento de dicha máquina ayudados por los asistentes de laboratorio. Cada una de estas bestias fue sometida a los rayos que también los cambió físicamente…

Como al hombre de piel amarillenta no le pareció suficiente echar a perder el trabajo que arduamente hizo su colega-asistente, también fueron sus víctimas algunas ratas que rondaban en el laboratorio. Estas, una vez cambiadas mentalmente, también sufrieron una transformación en su fisionomía.

Una vez que ya estaba conforme con la cantidad y variedad de animales ahora agresivos, el doctor Cortex, junto con el inventor de la cámara de tiempo, envió a cada uno de ellos hacia diversos lugares de la próxima zona de búsqueda. La orden era la misma de siempre: atacar a Crash Bandicoot, sin embargo, el líder del N Team esperaba que esta vez estos presentarían un mayor obstáculo para el marsupial anaranjado.

Cuando todo lo planeado ya estaba listo, el de la inicial en la frente regresó a la estación espacial para retomar sus actividades. Pronto el Cyborg del misil en la cabeza descubrirá de qué se trataba el nuevo plan de Neo y el fin que tendrán sus animales rescatados.

Por otra parte, después de obtener el sexto cristal y la quinta gema, Crash Bandicoot, su guardián, Aku Aku y su compañero, Polar, estaban más que cansados después de su último viaje al sector de alcantarillas. En esta ocasión, las protestas de los chicos se hicieron más duraderas, demostrando así que no estaban preparados para seguir con la búsqueda de más piedras. Y tenían toda la razón: los viajes constantes, los climas extremos, los grandes y pequeños enemigos, el apenas alimentarse o dormir tranquilamente, todo esto los llevaba a debilitarse y ya sabían que aún tenían trabajo que hacer.

—¡Está bien! —dijo la máscara cansado de escuchar las quejas de ellos dos—. Descansen por un rato más, pero sólo por un rato, ¿Sí?

Crash y Polar asintieron con felicidad y aprovecharon ese momento para dormir una siesta y, cuando creyeron que serían interrumpidos por la imagen del doctor Cortex de nuevo, precisamente él no fue quien irrumpió el breve momento de descanso.

—Crash, gracias a Dios. He ingresado a la computadora de Cortex y encontré planos para un Cortex Vortex mejorado y una estación espacial sospechosa. No estoy segura pero Cortex está planeando… —explicó rápidamente Coco pero su mensaje otra vez se cortó.

Los tres se quedaron con la intriga pero el mensaje de la bandicut sirvió para despejar algunas dudas. Ahora ya sabían para qué estaban juntando los cristales pero aún desconocían el resto del plan del científico. Por su parte, Crash se quedó muy pensativo por esto y la máscara mágica quiso averiguar más sobre ello.

—Crash, ¿tú sabes qué es eso del Cortex Vortex?

El bandicut trataba de recordar algo ya que le sonaba ese nombre, pero su memoria no era tan buena. Permaneció así por un momento mientras que el ser de madera y plumas seguía esperando pacientemente y el osito no sabía de qué estaban hablando ellos dos. Pensó por un largo rato hasta que un recuerdo pasó por su mente.

"Recuerdo que ese hombre pelón dijo que me lavarían el cerebro y que Cortex llamó así a una máquina… Creo que esa máquina puede hacer eso".

—¿Una máquina que controla la mente? Pero Coco dijo que lo mejoraron. Entonces, ¿de qué será capaz ahora?

Los tres se quedaron pensando y Polar pudo relacionar ese artefacto con el brusco cambio en el comportamiento de su mamá. Ahora él ya tenía una explicación sobre lo sucedido y Neo se había ganado otro enemigo para siempre. Se hubieran quedado a analizar el tema pero Aku Aku lo interrumpió haciendo recordar a los chicos sobre la búsqueda de piedras. Ellos estuvieron de acuerdo y los tres se dejaron llevar por la fuerza del vórtice.

Cuando sintieron que llegaron a otro lugar, lo primero que notaron fue que el cielo estaba estrellado. Los tres se quedaron contemplando el cielo nocturno ya que extrañaron estar en el exterior, luego de pasar por el cerrado sitio de las alcantarillas. Cuando el ser flotante decidió que ya era suficiente, el anaranjado comenzó a caminar sin darse cuenta del precipicio que tenía en frente. Por suerte, Polar logró detenerlo, sujetándole mordiendo la tela del pantalón y logró salvarlo de una gran caída.

—Gracias, Polar —agradeció el médico brujo por Crash, mientras que este le acarició la frente del osito, después de recuperarse del susto.

Aquella nueva zona de búsqueda presentaba mayores peligros ya que ellos tres aparecieron sobre una antigua ruina a una gran distancia del suelo. Tanta era la altura en la que estaban que ni siquiera podía ver el suelo, aunque también ayudaba la oscuridad del ambiente. Observaron que allí arriba había un camino por delante, iluminado por la luna, solamente que había que saltar para seguir avanzando.

El lugar en donde estaban parados se trataba de una gran baldosa de piedra decorada con detalles hecho por los nativos. Había baldosas cuadrangulares y otras octogonales. Durante su paso, tratando de no caer al vacío, también notaron que había sectores que se derrumbaba, por esta razón, debían estar atentos ante cualquier sonido o movimiento extraño. Otra cosa que también descubrieron es que había lugares techados, buenos para pasar la noche allí.

Pero ellos no pensaban en eso todavía. Querían avanzar lo más posible con la búsqueda y no tenían ni idea de que podían encontrarse con la noche; no pudieron darse cuenta ya que dentro de las alcantarillas no se podía ver el cielo. Afortunadamente ambos animales eran capaces de dar largos saltos y no había problemas con ello. Todo cambió cuando se encontraron con más de esos animales agresivos.

El primer animal violento que se encontraron fueron unas ratas que, curiosamente, estás eran más grandes que las normales. Afortunadamente, la primera de estas se encontraba sola en una baldosa, con lo que no podía atacar. El bandicut siguió adelante saltando y pisando con fuerza a la rata. Esta quedó inconsciente con semejante golpe y Crash despejó el estrecho camino, empujando al roedor desmayado hacia el vacío.

—Bien hecho, Crash —felicitó la máscara y luego se dirigió al osezno—. Vamos, Polar.

El osito obedeció y saltó hacia la próxima piedra cuadrada. Mientras tanto, el anaranjado siguió despejando el camino enfrentando a aquellas ratas con su giro tornado, hasta incluso las dejó knock out con un nuevo ataque: la plancha, saltando y aplastando con su abdomen. El marsupial se sentía confiado y avanzaba sin ningún miedo. Esto cambió cuando él vio a un animal que nunca antes había visto.

Polar y Aku Aku lograron alcanzar al bandicut ya que se había detenido, quedándose pensando y analizando a ese extraño ser que estaba del otro lado del camino.

"Pero… ¿Qué es eso?", pensaba Crash, mientras se llevaba una mano a su cabeza para rascar su cabello castaño rojizo.

—… Parece ser una especie de lagarto pero nunca había visto que alguno se apoyara sobre sus patas traseras —contestó el ser de madera y plumas también extrañado por ese animal—. Pero parece que es peligroso por esas espinas que tiene en su cuello.

"Entonces será mejor que no lo ataque con el giro tornado", reflexionó el de los ojos verdes y permaneció pensativo, ideando algún plan para seguir adelante.

Los tres permanecieron así hasta que al médico nativo se le ocurrió algo. Para ello, reunió a sus colegas para comunicarles su plan, evitando que aquella lagartija lo escuchara.

—Mira, Crash; yo lo distraeré haciendo que se me acerque. Luego tú irás a toda velocidad para deslizarte y darle un buen empujón. ¿De acuerdo? —el bandicut asintió con una sonrisa y rápidamente Aku Aku se alejó de ellos flotando y se dispuso a captar la atención del reptil que superaba la altura del chico—. ¡Sígueme, lagartija! ¡Por aquí! ¡Vamos!

Por un momento, la máscara mágica parecía que no lo lograba ya que el clamidosaurio de King mutante tenía bien en claro su objetivo: atacar a Crash y no a un trozo de madera flotante. Sin embargo, después de insistir mucho, él logró su parte del plan y el marsupial aprovechó esa oportunidad para sacar al extraño reptil del camino. Ambos lo lograron y sólo tuvieron que esperar un poco para que Polar se acerque para que los tres puedan seguir adelante en esos caminos discontinuos.

Crash, Aku Aku y Polar siguieron su viaje por esos caminos zigzagueantes de piedra tallada, enfrentándose a más de esos animales enfurecidos. Incluso el osito participó en esto aplastando a las ratas. Nada parecía detenerlos ni tampoco unos monos que aparecieron más adelante. Estos simplemente fueron lanzados al vacío por la fuerza del giro tornado.

Todo iba bien hasta que el cielo nocturno comenzó a cambiar velozmente, acumulándose cada vez más nubes, hasta cubrirlo todo. Por la oscuridad de estas, estas señalaban que se acercaba una fuerte tormenta, algo que no era muy conveniente para los viajeros.