SOLAMENTE MIA
ADVERTENCIA: Leer bajo su propia responsabilidad, ya que durante el desarrollo de esta historia tendrá contenido sexual, violaciones, abuso de drogas e incluso temas sobre suicidio entre otras cosas. Si por algún motivo mi historia les ofende, por favor no continúen leyéndola. Por su atención y comprensión, gracias.
Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a la ya conocida escritora S. Meyer, la historia es mía.
Summary: Isabella Swan nunca pensó que sería la obsesión de Edward Cullen, ¿quién se fijaría en alguien como ella?, y además que la tenga amenazada con herir a su padre o a su hermana, que son las únicas personas que tiene en el mundo. ¿Porque Edward se aferra a tener a Isabella sin importar que ella lo odie por el resto de su vida?
-¡Tú eres mía, y jamás me dejaras!
Esas simples palabras Edward Cullen empezaría con su tortura.
CAPITULO CUATRO
************* Bella Swan *************
Cuando me llamaron me llevaron directo a la oficina del director y supongo el dueño de la empresa ya que la puerta decía director general Cullen Co.
Toque la enorme puerta y al escuchar un "pase" me dio la sensación de conocer esa voz.
-Buenas tardes señor, mi nombre es Isabella Swan. –
El hombre estaba sentado, me observo y yo no daba crédito de lo que mis ojos estaban viendo.
Si, era el tipo que nos acaba de espantar, así que no pude evitarlo y me enojé.
Él se acercó lentamente hasta mí me extendió la mano y como estúpida que soy, se la doy por mera cortesía y vuelvo a sentir esa corriente eléctrica de nuevo que hace que suelte su mano rápidamente.
-Mucho gusto Srta. Swan, tome asiento, mi nombre es Edward Cullen y por lo que eh leído en su currículum es muy buena aspirante al puesto de MI asistente personal, dígame cuando podría empezar y poder entregarle su contrato con los respectivos horarios e información de su sueldo. – ¿eh?
- ¿Qué? ¿No me preguntara nada? - dije como si fuera una broma.
Se levanto de su asiento y se acercó a pocos pasos de mi
-No, al contrario, tuve demasiadas entrevistas antes de usted y como podrá darte cuenta ninguna aspirante tiene más experiencia que usted-
-Entonces, ¿Acepta el trabajo? - no lo podría creer
Yo aún seguía años shock ya que nunca pensé que me aceptaran, y sé que fue lo más estúpido que pude hacer, no aguante más y me comporte como niña, di un gritito
-Siiiii, gracias señor, no se decepcionará, de verdad muchas gracias. - Y lo sé no pude evitarlo lo abrace y se tensó, pero me importo muy poco ya que estaba muy emocionada por mi primer trabajo formal, al momento de alejarme el no quiso soltarme, ahora fui yo ya que se tensó ya que supe que había hecho algo muy infantil. Y él lo supo ya me que soltó.
Me puse roja como tomate lo sé, desde mi interior decía trágame tierra y escúpeme en china.
-Lo siento, fue la emoción. - Dije rápidamente, y bajé la cabeza. Dios mi cara me ardía.
Lo mire y él me sonreía divertido.
-No se preocupe Srta., espero para mañana este presente para empezar a trabajar, puede llegar a las 9 a.m.- Extendió su mano para sellar el trato y se la di.
-Gracias, con permiso. - Me retiré lo más rápido que pude donde estaba la recepcionista repitiendo lo mismo que el señor Edward Cullen había dicho.
Firmé los papeles correspondientes sabía que Alice moría por saber, pero ella seguía en la sala de espera, cuando salí a su encuentro la tope y puse una cara triste simulando que no había logrado nada, seguí caminando y todo seguía en silencio rumbo al carro.
-¿Qué paso Bella, porque tardaste? - Fue la primera en hablar estando dentro del carro.
-Oh Alice. – Suspire
-¿Qué paso? - Baje la mirada ya que no sabía si podía contenerme la risa.
-Oh Bella dime ¿Que paso? -Insistió una vez más, entonces la mire.
-¡Me aceptaron Alice! ¡Y mañana empiezo! - Las dos dimos un grito en el carro.
-¡Oh por Dios Bella felicidades!, Estoy muy feliz por ti, Sabía que te aceptarían. -
-Lo que no vas a creer Alice, adivina ¿Quién es el jefe? -
-No, ¿Quién? – Me contesto mientras me miraba con atención.
-El mismo hombre que casi nos mata del susto. -
-Nooo, ¿Enserió?, pero ellos eran raros me sentí incomoda. - Concorde con ella
-Yo también lo sé, pero espero y no sean malas personas. - Dije mientras arrancaba el carro
-Si eso espero. –
Con eso nos dirigimos a festejarlo a un restaurante cerca de casa donde la pase muy bien con mi hermana.
Al día siguiente mi hermana decidió arreglarme, ame como termine, solo Alice sabía hacer milagros conmigo, porque me veía natural y perfecta.
Cuando llegué a la recepción me mandaron directamente con mi jefe así que eso hice.
