SOLAMENTE MIA

ADVERTENCIA: Leer bajo su propia responsabilidad, ya que durante el desarrollo de esta historia tendrá contenido sexual, violaciones, abuso de drogas e incluso temas sobre suicidio entre otras cosas. Si por algún motivo mi historia les ofende, por favor no continúen leyéndola. Por su atención y comprensión, gracias.

Disclaimer:Los personajes de esta historia pertenecen a la ya conocida escritora S. Meyer, la historia es mía.

Summary:Isabella Swan nunca pensó que sería la obsesión de Edward Cullen, ¿quién se fijaría en alguien como ella?, y además que la tenga amenazada con herir a su padre o a su hermana, que son las únicas personas que tiene en el mundo. ¿Porque Edward se aferra a tener a Isabella sin importar que ella lo odie por el resto de su vida?

-¡Tú eres mía, y jamás me dejaras!

Esas simples palabras Edward Cullen empezaría con su tortura.

CAPITULO SEIS

************* Bella Swan *************

Hoy cumplía tres meses de haber empezado a trabajar, estaba tan feliz que este era mi trabajo soñado, sentía que por fin todo estaba en su lugar.

Alice no estaba en casa, hacia un mes que había empezado a trabajar en una boutique, ya que cuando estaba de compras con ella, obviamente ella eligiendo siempre mi ropa, porque si fuera por mi andaría en pantalón, playera y unos tenis, la encargada la vio escogiendo mis atuendos y al parecer le encantaron tanto como a mí. Y le ofreció trabajo.

Yo estaba feliz por ella, ya que trabajaría en lo que más amaba hacer, ayudar a alas personas con "mal gusto, de la moda" como ella decía.

Hoy era día para ir informal al trabajo así que me duche y me puse un hermoso vestido tipo camisero, color azul rey con un cinturón delgado color café obscuro junto con unas sandalias altas con correas de tacón corrido del mismo color que mi cinturón, me hice una coleta y me maquille usando tonos suaves y brillo labial sin tono para verme natural.

Estando en la cocina desayunaba cereal con leche y fresas picadas, amaba las fresas, estuve a punto de ahogarme con el cereal cuando vi la hora en el reloj de la cocina, eran las 8:50 a.m.

Mierda era tarde, ¡llegaría tarde por primera vez!

Fui corriendo al baño a lavarme los dientes, tomé mi bolso negro y salí corriendo para tomar un taxi, ya que el carro se lo había prestado a Alice.

Bajando del taxi mire que eran las 9:24 a.m., sabía que tendría problemas por llegar tarde, eso era tan obvio casi medio hora tarde.

Estaba a punto de entrar cuando me topé con una persona pasando por ahí.

Jacob Black.

Jacob era mi mejor amigo de la infancia en forks, siempre estábamos juntos desde la infancia hasta que decidí irme a vivir a Londres y aunque la distancia nos separó aun nos contactábamos, aunque no muy seguido, pero sabía que el también estaría ocupado.

- ¿Bella?, hola, woau que hermosa estas – Decía mientras me miraba de arriba abajo.

Seguía estando igual como lo recordaba, botas negras, pantalón de mezclilla, playera pegada a su cuerpo, dejando ver su muy marcado cuerpo. Si ese era el Jacob que recordaba.

No lo pude evitar, lo abracé y el a mí, cuando nos separamos empecé a bromear con el como siempre.

-Oh tonto tanto tiempo sin vernos, deberíamos de quedar para salir Alice estaría encantada de verte ya sabes cómo le gustabas jajaja. – Broma siempre la molestaba ya que ella era muy tímida en aquel tiempo ya que nosotros éramos dos años mayor que ella.

-Si, pero la que me gustaba eras tú. – me sonrió con su famosa mirada seductora.

-Oh Jacob déjalo pasar. - Mientras sentía que me ardía la cara, si estaba sonrojada, roja como un tomate.

-Eres muy mala conmigo. - Dijo haciendo un puchero.

Escuché un gruñido después vi que era Edward y su hermano, pasaron como alma que lleva el diablo hacia la oficina.

- Mierda, se me olvido, ya es tarde, me tengo que ir saliendo te marco, bye. -Me despedí de beso, y lo abracé por última vez.

Llegue a la oficina de Edward y toque la puerta, no escuche nada, y opte por pasar.

-¿Edward? ¿Estás ahí? - No lograba distinguir nada ya que estaba completamente a obscuras. "uff me salve"

-Mmm, creo que aún no llega. -Me dije a mi misma cuando sentí que me tomaban bruscamente del brazo.

-Auch, que te pasa- Giré y vi a Edward con los ojos negros que me dio miedo.

- ¿Quién era el?, ¡Eh! - ¿Qué?

-Un amigo - Conteste atontada por su actitud.

-Ya no aguanto más- Dijo mientas se acercaba a mí y de sopetón me beso bruscamente, no podía reaccionar hasta que me mordió del labio haciéndome retorcerme del dolor, yo no quería que me besara, al menos no así, el me abrazo y me susurro lentamente.

-AHORA ERES MIA- Dicho eso me soltó bruscamente.

- ¿Eh? ¿que acabas de decirme? - Parpadee varias veces ya que no entendía que estaba pasando, todo era tan rápido, estaba muy confundida.

-Que eres mía, aun no completamente, pero lo serás, estoy harto de tener que esperar a verte y tocarte, aunque sea un poco. - Y fue raro, se acercó y me acaricio la mejilla yo aun en shock no procesaba lo que decía hasta que reaccione.

-Quiero mi renuncia- Dije rápidamente, estaba tan desconcertada que fue lo primero en lo que pensé y juro que se puso más loco de lo que se había puesto, soltó un gruñido, la verdad tenía mucho miedo.

-¡NO! ¡Tú no me vas a dejar, no me puedes dejar entiendes, ¡tú eres mía y jamás me dejaras!, ¡no puedes dejarme entendiste! - no sé qué le esta pasando este loco, me armé de valor y empecé a gritarle.

-¡¿Estás loco?, eres mi jefe, ¿que te pasa?, ni siquiera me gustas!. - Error número 1.

-¡No quiero saber nada de ti, y quieras o no renunciaré!. - Error número 2.

-¡Hasta nunca¡. - Error número 3.

El me miraba tan sorprendido, así que aproveche para irme.

Estaba a punto de abrir la puerta cuando el decidió hablar tranquilamente

-No te iras de mi lado Isabella, o ¿quieres que le pase algo a tu hermanita Alice?, ¿o a tu padre que es un jefe de policía? Cualquiera diría que murió en un tiroteo, ¿o tu hermana asaltada? Tú decides Isabella, vas a ser mía, quieras o no.- mierda, no Alice o mi papá muertos, no lo soportaría, no podría vivir si por mi culpa algo les pasara.

Ya no soporte tanto, mis piernas temblaban del miedo hasta que me desplome, caí de rodillas al suelo, todo me daba vueltas, después de eso todo se volvió negro.