SOLAMENTE MIA
ADVERTENCIA:Leer bajo su propia responsabilidad, ya que durante el desarrollo de esta historia tendrá contenido sexual, violaciones, abuso de drogas e incluso temas sobre suicidio entre otras cosas. Si por algún motivo mi historia les ofende, por favor no continúen leyéndola. Por su atención y comprensión, gracias.
Disclaimer:Los personajes de esta historia pertenecen a la ya conocida escritora S. Meyer, la historia es mía.
Summary:Isabella Swan nunca pensó que sería la obsesión de Edward Cullen, ¿quién se fijaría en alguien como ella?, y además que la tenga amenazada con herir a su padre o a su hermana, que son las únicas personas que tiene en el mundo. ¿Porque Edward se aferra a tener a Isabella sin importar que ella lo odie por el resto de su vida?.
-¡Tú eres mía, y jamás me dejaras!
Esas simples palabras Edward Cullen empezaría con su tortura.
CAPITULO OCHO
*************** Bella Swan ***************
Se alzo bruscamente, me quito mi pequeño cinturón café y lo arrojo por algún lado de la habitación, me desabotono rápidamente el vestido y una vez que termino me lo quito bruscamente, se detuvo un momento mirándome en ropa interior negra un poco transparente con detalles de encaje, que me arrepentí de ponérmela ya que el me miraba aún más deseoso por hacerme suya, después hizo lo mismo que con el vestido, me quito bruscamente mi ropa interior que sentí que la rompería dejándome así totalmente desnuda, el empezó a hacer lo mismo, se quitó su ropa rápidamente como si su vida dependiera de ello mientras me miraba fijamente, yo simplemente temblaba de miedo mientras lo miraba a los ojos.
Cuando el quedo en la misma situación que yo, empezó besándome el cuello bajando de hacia mis pechos jugando con ellos un rato, yo seguía temblando y mi mente estaba en blanco porque no sabía qué hacer, a estas alturas el solo me ignoraba, cuando él se posicionó para poder entrar dentro de mí, reaccione le rogué para que no lo hiciera.
-Edward, por favor no me hagas esto - le suplique una vez más.
- ¿Porque tienes tanto miedo? ¿Acaso es tu primera vez? -Dijo burlándose
-Si - dije en voz baja, de la nada se detuvo y me miro con ternura. Genial por fin se dio cuenta, tal vez me dejaría ir.
Pero al parecer todo lo toma muy, pero muy personal.
-Me estuviste esperando mi bello ángel – sabía que él nunca entendería, dicho eso el bajo hacia mi intimidad, por lo cual me puse muy nerviosa, y cerraba las piernas, por lo que el bruscamente las abrió y ya no podía cerrarlas ya que las sujetaba por fuerzas, empecé a llorar, ya que sabía que no habría vuelta atrás.
Lentamente deposito varios besos hasta que empezó a usar su lengua sentí mucha repulsión, ya que lo poco que sentía hacia él, había sido destruido por el mismo.
Por más que me resistí el seguía ahí abajo, cuando finalmente sentí que se cansó de estar ahí, se acomodó entre mis piernas, sabía que él no se detendría y terminaría con esto.
Bruscamente me volvió a abrir las piernas ya que aún yo me resistía.
-Edward por favor detente, yo no quiero esto- le implore, pero al parecer mis palabras no le interesaban, me ignoro completamente.
Él era demasiado fuerte, su mirada parecía de un desquiciado, como si yo fuera agua en el desierto.
Cuando sentí que estaba entrando lentamente en mi empecé a llorar, por un momento se detuvo, limpio mis lagrimas con su mano y me miro con demasiada ternura y amor, pensé que se detendría, pero no fue así.
-Te había esperado mi hermoso ángel caído del cielo, el destino nos unió para que estés a mi lado siempre.
-Déjame ir Edward, por favor. - le rogué.
Volvió su mirada de desquiciado y de un solo golpe entro dentro de mí, grite con todas mis fuerzas, fue lo más horrendo que me ha pasado en la vida, sentí como todo se desgarraba dentro de mí, toda mi vida había sido destruida por este mounstro, empezó a moverse lentamente hasta que empezó a moverse como desquiciado, cuando por fin logre soportar el dolor, le di varios golpes por todo el pecho, cuando se descuidó le di uno en la cara, fue lo único que podía hacerme sentir en mejor en este momento, que el maldito también sufriera, no me importara que para él fuera como una caricia ya que no tenía mucha fuerza.
Se quito de golpe, que bien al parecer el golpe en la cara le dolió. Estaba a punto de pararme cuando me jalo hacia él y me dio varias cachetadas como si fuera una muñeca de trapo.
-Jamás vuelvas a hacer eso, entendiste Isabella- Estaba muy furioso, y yo estaba tan asustada y aturdida.
Él me había golpeado.
Dios me ardió mi cara, después de eso me jalo de nuevo para ponerme en la misma posición en la que me tenía antes y volvió a hacerlo, entro de golpe, sin ningún remordimiento me sujetaba de las muñecas, me dolía todo, mi cara, mi cuerpo, mi vida y mi alma.
El único ruido que había en la habitación era el fuerte choque de nuestra piel por los movimientos frenéticos de Edward y sus gruñidos. Yo estaba inmóvil, no tenía fuerzas de nada, me sentía muerta, mire a otro lado y puse mi mente en blanco para no verle la cara deje que hiciera conmigo lo que quisiera.
Siguió hace durante un rato, que a mi parecer fuer una eternidad, el termino dentro de mí. Después de eso se acostó a un lado mío, nos tapó mientras depositaba tiernos besos en mi cara y me abrazaba posesivamente, ya no lloraba, me sentía sucia, me sentía rota.
Lo único que me hacía mantener la cordura era que sabía que esto paso con el fin de que mi familia no subiera.
Haría hasta lo imposible por tener a salvo a mi familia y así lo haría.
Mire a ver por última vez a este maldito, lentamente fui cerrando los ojos, esperando que todo fuera un sueño al despertar, una vez cerrados quede profundamente dormida.
