CAPITULO 6 "Te propongo algo"
Retire mi vista de Sakura para ver los naranjados rayos del amanecer entrar por el ventanal.
Hacia poco que había despertado, era temprano pero no me sentía cansado, jamás me había sentido mejor al abrir los ojos por la mañana, encontrarme con su rostro muy cerca del mío, escondido entre en hueco de mi cuello bajo mi barbilla, y los rosáceos cabellos esparciéndose sobre su espalda y mi pecho, era la mañana perfecta.
Me sentía pleno, teniéndola así, mía. De nuevo.
Repase con mis dedos su delicado y tranquilo semblante, bajando desde su cien derecha hasta su clavícula, deteniéndome constantemente para deleitarme con la suavidad de sus labios cereza.
La cubrí un poco mas con las sabanas y pase mi brazo por su cintura, ella se removió y musito algo inaudible mientras se acurrucaba en mi pecho, sonreí al verla tan tranquila y deje un suave beso en su cabello.
Desvié mi perspectiva al techo de madera, ¿Como es que Sakura tenía una casa tan grande? Me pregunte frunciendo el ceño.
¿Sus padres la apoyaran monetariamente? Además la escuela, no era barata. Recuerdo que su padre tenía una compañía de imprenta, que trabajaban con varias revistas y periódicos conocidos de la ciudad. Ella solía decirme, que su padre era muy estricto respecto al dinero, el no le apoyaba en ese aspecto sin varias explicaciones de por medio.
Y su madre.
Aunque solo una vez la vi, resultaba ser una persona tan amable y maternal, además de muy hermosa, tenía los ojos y el cabello como el de Sakura solo que este último un poco mas pálido, de tez mas blanca, sonriente, dulce y comprensiva. Ella siempre le daba todo lo que Sakura quería aun si ella no se lo pidiese. Se notaba todo el amor que tenia por su única hija.
Con ella me resulto difícil fingir indiferencia, cada vez que hablaba me hacia sonreír, todo lo que cavilaba era de una u otra forma verdad, me recordaba a mi madre, mas cuando miraba a Sakura de esa forma, como si fuese lo mas bello y perfecto que había visto jamás, no es que no lo creyese también, pero eran sentimientos diferentes, cuando tomaba con suavidad sus cabellos y los colocaba lejos de su rostro, de forma tan cariñosa y dulce, Sakura lucia tan feliz y segura.
Un suspiro me hiso regresar la mirada a su rostro, su mano repaso sus ojos infantilmente e hiso varios pucheros soñolientos con sus labios, no pude evitar sonreír.
Su rostro se alzo y entreabrió sus ojos pausadamente, sus mejillas tornándose carmesí cuando nuestras miradas chocaron, me acerque a dejar un beso en su frente.
— ¿Buenos días? —susurre mirándola fijamente.
— Buenos días… — una pequeña sonrisa tirando de sus labios.
Suavemente se acerco a mí para atrapar mis labios entre los suyos en un suave y efímero beso, se alejo y dejo otro en mi mejilla, me dio una sonrisa dormida y se alejo a tumbarse boca abajo entre las sabanas y las almohadas, la mire cerrar los ojos mientras bajaba su mano a la mía y las entrelazaba sutilmente.
Me hice de lado en la cama y con mi mano libre comencé a hacerle breves caricias en la desnudez de su espalda, quitando algunos mechones de cabello o repasando las pequeñas pecas que tenia.
— ¡Sasuke! — soltó, y me miro risueña — ¿Qué crees que haces?, ¡Me haces cosquillas!— rio removiéndose entre las sabanas.
Reí por sus movimientos y aleje mi mano para detener sus risas con mi dedo índice sobre sus labios, lo retire y me acerque para besarla, ella me respondió mas despierta y paso su mano libre por mi nuca, apegándome mas a ella.
— Te extrañe, Sasuke kun — murmuro con tristeza, pose mi frente contra la suya y la bese de nuevo en los labios.
— Y yo a ti — susurre alejándome un poco para mirarla —Sakura, ¿Vas a decirme que pasa? — murmure.
— ¿Eh? — cuchicheo con aire confundo.
— No soy idiota Sakura, lo noto. Dime que pasa.
— Primero, quiero pedirte ya no hablar de cuando te fuiste y los errores y todo eso, dejémoslo en el pasado… Hagamos como cuando nos pelábamos, simplemente dejémoslo pasar y empecemos de nuevo…—comento suavemente.
— Sakura— musite suavemente — Fueron dos años y siento que te lastime mucho…—me interrumpió con su pequeña mano en mis labios.
— Esta bien, pero ahora no, hablemos cuando nos nazca hablar… — frunció el ceño, y rápidamente se metió entre mis bracos, me lanzo una mirada suplicante y no pude negarme, la verdad es que a mi, tampoco apetecía hablar de ello justo en este momento, quizá ni mañana, aun no podía encontrar las palabras adecuadas para pedir perdón.
Le sonreí y bese sus labios una vez más.
— Hm, quiero hablar contigo, de varias cosas, creo que tienes que saberlas, y… Después me dices que piensas — murmuro contra mi pecho.
— Bien — murmure suavemente — ¿Te cambias y yo preparo el desayuno? —pregunte divertido recordando cuando se quedaba en mi casa, siempre hacíamos algún desastre si cocinábamos los dos.
— Si— dijo sonriente mientras me besaba en los labios, la arrope entre mis brazos y respondí a su beso degustando el dulce sabor de sus labios.
Minutos después Sakura se levantaba envuelta entre una manta y se alejaba sonrojada hacia el baño, mire descaradamente su cuerpo alejándose, sus piernas, su espalda semi cubierta por sus rosáceos cabellos, su curvilínea silueta, cuando la perdí de vista, sonreí abiertamente, yo esperaba golpes, groserías, tal vez una orden de restricción, suspiro. La sonrisa se esfuma de mi cara de pronto, y deja un amargo pesar en el pecho. No dejo de pensar que hay algo malo en todo esto.
Sakura siempre ha sido alguien muy terca y a su manera orgullosa, pero también alguien dulce, gentil y demasiado frágil, siempre dejaba que los demás pasaran sobre ella, y lo dejaba pasar, y decía que estaba bien. Cuando tenía problemas fuertes, no acudía a nadie, simplemente se lo guardaba, y por lo que se, no se los comentaba ni a su amigo, el rubio del nombre raro, ni a su mejor amiga la rubia loca.
Ella sonreía ante todos como si su mundo no se estuviese derrumbando.
Como cuando aquella vez que reprobó una unidad y su padre la amenazo con sacarla de estudiar y mandarla a un colegio de señoritas a Rusia a estudiar administración de empresas, a ella le afecto eso, pero jamás lo demostró, se guardo cualquier tristeza y siguió con una sonrisa para todos. Para mi era difícil no darme cuenta, me la pasaba observándola.
Fueron raras las veces que la vi llorar, solo lo hacia conmigo, y generalmente tenia que ver con su padre, el la amenazaba y la maltrataba cuando tenia alguna pequeña oportunidad.
Nunca fui bueno para los concejos, así que solo me limitaba a escucharla y reconfortarla entre mis brazos, siempre teniendo esta extraña necesidad de protegerla, ella siempre lucia tan frágil tan rompible, que me daba miedo que un día, alguien la dañara de mas, me enfurecía solo de pensarlo… aunque no me molestaba cuando yo la dañaba.
Nuestra "relación" nunca tuvo un nombre ni titulo, simplemente no éramos nada, ni novios, ni amigos, y generalmente por eso eran siempre nuestras peleas, yo reclamaba, o ella a mi, nos enojábamos, nos gritábamos y terminábamos escudándonos con el novelesco cliché de "al fin y al cabo no somos nada ¿no?".
Sabia que ese asunto le afectaba, ella no era de las chicas que andaba con todos los que se le cruzaba y yo no era del tipo de chicos que tenia novia y andaba con ella, la presumía y le compraba cosas cuando salían.
No importaba, porque aunque no éramos nada, éramos todo. Yo ya no hacia caso a ninguna otra chica, ni salía con nadie más, persuadí a los chicos que siempre estaban conmigo, que molestarla ya no era divertido y cuando la veía platicando con algún tipo me enfurecía mucho, generalmente no era celoso o eso creía, pero siempre sentí que Sakura era de mi propiedad y nadie mas debía mirarla, tocarla, hablarle, hacerla reír… siempre quise ser yo al que le sonriera, aunque no era muy bueno en ello.
A veces le regalaba cosas, algún libro que yo sabia que le gustaría leer, o algo de joyería, un día le regale un brazalete de plata con una flor de cerezo colgando en ella, cuando la vi y me recordó a ella.
Empecé a actuar como un novio, y no me gustaba, pero generalmente lo dejaba pasar estando con ella.
Nadie sabía nada de lo nuestro, por que ambos sabíamos que no teníamos nada, si era una especie de "relación", extraña, a veces nos tratábamos como una pareja de años estando juntos, pero cuando había gente, nos ignorábamos totalmente, cuando alguien nos veía juntos, suponía que yo la estaba molestando.
Sakura ayer lucia en verdad intranquila, triste y estaba seguro que no era por mí. Entonces debía tener un problema grave, algo que no tiene que ver con lo que paso entre nosotros, algo tan grave que le haga querer olvidar momentáneamente que la herí, y concentrarse en estar juntos.
Suspire cansinamente, ya me estaba doliendo la cabeza y hoy no era un día de quejas, me levante de la cama y camine hacia afuera de la habitación, cuando llegue a la sala, baje la vista hacia mi, había estado caminado por una casa que no era mía, desnudo, chiste.
Voy hacia el sofá y me coloco mi bóxers, pantalón y camisa, exploro por uno de los pasillos anexos a la sala y doy con la cocina fácilmente, busco entre la alacena y la nevera, me decido por pasta.
Media hora después, ya casi todo esta listo, coloco dos platos en la barra que había en la concina y me entretengo en hacer una ensalada mientras la pasta y su salsa terminan de cocinarse.
Me giro, y doy un leve respingo, Sakura esta sentada del otro lado de la barra, mirándome fijo, con los codos en la barra y sus blancas manos tomando sus mejillas. Ya con otra ropa y el cabello semi húmedo. ¿Desde cuando estaba ahí?
— ¿Sabes?, me podría acostumbrar a esto…— comenta con una linda sonrisa, sonrojándose, la miro confundido, arqueando una ceja, ella lanza una risita — A que cocines para mi.
— Hmp
—Oh, Sasuke kun, no cambias —murmura riéndose.
Se levanta y camina a paso grácil hasta mí, me da un suave beso en mis labios y se gira a la cocina, me siento en el banquillo y la miro mientras se desplaza por la cocina. Ella me sirve un tanto de pasta y jugo de naranja frio, se sirve y se sentó frente a mí, todo con una pequeña sonrisa decorando sus labios.
Desayunamos entre silencio y risitas tontas de ambos, no sabia exactamente que pensar. Estaba entre feliz de tenerla cerca, y extrañado de mi comportamiento, jamás me había comportado así con nadie, esto parecía salirme natural, sonreír, pero ahora, todo era mas fácil y bueno con ella conmigo.
Una vez que terminado y todo esta limpio y en su lugar, vamos al sofá y la abrazo con la tranquilidad inundando mi pecho en cuando se acomoda entre mis brazos.
— ¿Que me tenias que decir? —comento suavemente, dejando caer mi barbilla en su cabeza.
Ella se tensa inmediatamente, y me preparo para lo que sea que es.
— Es, algo, largo y complicado, además que difícil para mí, y creo que si quieres estar a mi lado tanto como dices…—duda pensativa — Estarás conmigo apoyándome, no te pido más… — susurra.
— Aquí estaré para ti, siempre — digo firmemente, y es verdad, porque no quiero ni un segundo más sin ella en m vida.
Se aleja de mí y se acomoda a manera de quedar mirándome de frente, en el otro extremo del sofá, subiendo las piernas al mueble y abrazándolas levemente con sus brazos, me giro para verle mejor.
Da un suspiro nostálgica y mete una de sus pequeñas manos blancas por dentro de su blanca sudadera y saca un hermoso crucifijo de plata que no llevaba antes, es preciosa y se ve muy cara también, en el medio de la fina cruz hay lo que parece ser un pequeño y sencillo diamante rosa en forma de una estrella de siete picos.
— Era de mi madre…—susurra mirándolo embelesada.
Mierda. Era. Eso significaba que ¿ella falleció?
Sakura me mira y me sonríe tristemente. — Mi madre falleció hace ya casi un año, tenía leucemia —comento con voz queda, su dulce rostro lleno de tristeza y dolor — Cuando empezaron los síntomas, la enfermedad ya estaba muy avanzada, ya no había nada mas que hacer…— grandes lagrimas brotaron de sus ojos de pronto, hice amago de acercarme pero ella alzo una mano haciéndome entender que no lo hiciera, retira las gotas con el dorso de su mano y da un suspiro tembloroso.
— Sakura…no se que decirte, eh de suponer que ya medio mundo te dijo un "lo siento", así que…— ella me lanzo una sonrisa sincera.
— Gracias, siempre pensé que me dirías algo como eso — comenta suavemente.
— No siento que te haya ayudado mucho…—murmuro queriendo hacer algo mas por ella, sostenerla, y decirle cuanto lo siento de verdad.
— Aunque no lo creas, si lo hace, no he hablado de esto con nadie y necesito en verdad, necesito que alguien este conmigo… sin que me tenga lastima…—murmura mirándome fijamente con sus hermosos ojos jade abnegados en lagrimas.
La miro y esta vez no dudo y me acerco a abrazarla, pequeños sollozos salen de sus labios, la abrazo como solía hacerlo cuando ella se sentía mal, solo que ahora, no me molesto en esconder mi preocupación.
Llora unos minutos y cuando se calma, me abraza y deja un beso en mi cuello, me mira desde mi pecho, con enormes pestañas húmedas y es la cosa más hermosa que eh visto, aun llorosa y triste, es la cosa más hermosa.
Tomo entre mis manos su rostro mientras con mis dedos, limpio los surcos de lágrimas aun frescas.
Tomo su mano entre la mía y espero.
Ella da un suspiro tembloroso y continúa — Después que mi madre murió, todo se complico un poco mas con mi padre, el se empecinaba en tenerme en casa siempre, aunque desde el funeral me evitaba a toda costa… no sabes cuanto me dolía, era de quien mas necesitaba un abrazo…—dijo con la voz entrecortada, conteniendo las lagrimas, la abrazo mas fuerte — Ambos no sabíamos bien como hablar, el uno con el otro, jamás hemos tenido una relación, "normal", padre-hija.
— Lo recuerdo…— comento en su momentáneo silencio.
— El trataba, yo lo se, pero aun así…—se detuvo un momento — El estuvo de acuerdo cuando le comente que quería irme a vivir a otro sitio, se la vive viajando y estaría sola completamente… mi madre me heredo todo su capital que es suficiente para mantenerme cómodamente varias vidas, varios terrenos, incluido este, y varias acciones de la compañía de mi padre… el me regalo esto…— señala la cruz en su pecho — Era de ella, y le perteneció a mi abuela, y a la madre de mi abuela… no es muy valioso, pero al menos llevo algo de ella conmigo… —se detiene un momento—Hace unos meses, mi padre hiso algo… que…—se detiene y las lagrimas se derraman silenciosas, y ahora es de algo diferente a la tristeza, la miro y esta enojada, incrédula y herida.
La atraigo y la siento en mi regazo, ella se deja hacer pero no me regresa el abrazo, acaricio sus suaves cabellos en un intento de calmarla, mientras Sakura esconde su rostro en mi pecho y con sus brazos se abrazaba así misma, bajo mi rostro y busco sus labios, suavemente la beso, tiernamente, fundiéndome en sus labios, ella me responde levemente, me separo a los minutos cuando noto deja de temblar.
— Tranquila, respira… —susurro colocando mi frente en la suya, sus bellos ojos me envuelven, cálidos y tiemblo ante la inmensidad de lo que siento por ella, la quiero, la anhelo, ella es mi todo, cualquier dolor suyo es mío, y quiero saber, para poder alejar todo lo que la dañe de ella, mantenerla segura, sostenerla en una cúpula de cristal, donde nada la toque, hacerla feliz, hacerla reír, despertar con ella, mirarla, sostenerla… Dios, la amo.
Ella me envuelve en sus brazos mientras nudos se forman poderosos en mi estomago. La amo.
— Sasuke — susurra temblorosamente, — El…me prometió en matrimonio…
Siento al instante el aire escapar de mis pulmones un segundo después de escuchar sus palabras, y en mi pecho se retienen varios sentimientos al mismo tiempo, las nauseas llegan rápidas a mi garganta, el terror, miedo, de que puedan separarla de mi, alejarla para siempre, algún hombre cualquiera tocando a mi Sakura, No. Todo aire para tratar de abastecer mis pulmones, No. No, No, No.
Gruño mientras repito sus palabras en mi mente.
Ella dijo:
El, me prometió en matrimonio.
El, su padre… M-A-T-R-I-M-O-N-I-O, ¿Qué significa eso?, casamiento, unión, compromiso… con otro…
Y mis labios exteriorizan mi pensamiento menos racional.
— ¿Qué? – Grito mirándola — Que dices… — mi grito convirtiéndose en un susurro amenazante.
Ella levanta su mirada hacia a mi, y sostiene mi rostro entre sus manos con delicadeza, aprieta sus ojos con fuerza, suspira y me mira con sus ojos llenos de dolor y tristeza.
— Ahora, ¿entiendes?… Sasuke, no sabes lo que sentí ese día, cuando me presento al tipo ese, me dijo que era la mejor opción, que no podía negarme, porque hiciera lo que hiciera, me casaría con el, Sasuke, no tengo idea de que hacer —murmura entre sollozos — ¡Soy tan estúpida!, ¡Tan frágil!, es mi padre como imponerme ante el…si jamás pude hacerlo en toda mi vida…—su voz rompiéndose dolorosamente.
La aprieto contra mi, definitivamente ella no se impondría, no lo aria, pero yo si. Nunca dejaría que me la quitaran, no después de volver a tenerla.
— Sakura —susurro entre dientes — No quieres eso, casarte… ¿Con otro? — gimo lleno de frustración.
— No…— gime no muy convencida, la miro enfadado de su respuesta y ella se aprieta contra mi — Sasuke, no se que hacer, es decir, ¡agh!, ¡NO QUIERO! —Lloriquea entre mis brazos — Pero no se que hacer… no tengo la menor idea… soy tan torpe…—susurra entre lagrimas — ¿Qué hago? ¿Qué hago? No quiero…
— No lo eres — murmuro — Solo que es tu padre y por mas daño que te cause, uno no puede negarles mucho… — conteste pensando en la relación de mi padre y yo.
— Sasuke… ¿Qué hago?...
No se ahora, pero se me ocurrirá algo, mi mente esta revolucionando sus motores a kilómetros por segundo, es mas que obvio que no dejaría que Sakura se casara con este tipo, que aunque no conocía, ya odiaba, no dejaría que nadie me apartase de ella, era mía y de nadie mas, nadie me la quitaría, nunca. Así que solo quedaba una solución.
— Te propongo algo…— le digo seriamente, me mira expectante —ven a vivir conmigo. Seamos amantes.
Okay, Okay.
Ire al grano, primero que nada me disculpo sinceramente.
De verdad, Lo siento. Me siento muy mal, vaya pesimo, se que deben pensar que soy una autora de lo peor, que deja su trabajo al aire sin mas y se va. Puedo decirles sin necesidad a mentir que definitivamente no iba a volver, en serio ni aqui, ni a , ni a otro lugar, razones hay muchas pero no quiero hacerles el cuento largo.
Desaparecer sin mas, me dejo un amargo sabor de boca, por ustedes, mis lectores que ahora leen esto, y los que eh dejado en otras paginas, por mis personajes, que no son mios en existencia, pero si en caracter, y por todos mis sueños que tuve escribiendolos y dandoles un lugar en la existencia. Este no es un hobby para mi, y dejar de escribir me dolio, pero no podia hacer mas, mis ausencias cada vez fueron mas largas en comparacion a cuando empece, y los problemas familiares, personales y en la universidad requerian mi atencion cada vez mas. Lo se, todos tenemos problemas. Pero igual, todos somos humanos, y espero que me acogan de vuelta, espero regaños, sinceramente. Y a los que haya perdido definitivamente... lo siento, espero un dia ser merecedora de tenerlos de vuelta.
Un beso, gracias por leer esto.
CAPITULO SEIS DE AMANTES, PROXIMO SABADO, 6:30 HORA MEXICO.
