Los personajes no me pertenecen, como siempre sólo estos utilizándolos para divertirme un rato.

Al final del capítulo tengo varias cosas que decir, así que no lo hago largo y los dejo leer tranquilos.


Félix.

Él había sido tan infeliz en su papel de Chat Noir. Una noche se había despertado con la camiseta pegada al cuerpo por el sudor, el miedo calándole los huesos y el olor a queso de Plagg; y había tenido que admitirse a sí mismo que ya no era igual. La muerte de su padre fue el punto final. Pero Félix lo había decidido mucho tiempo atrás: no quería seguir siendo Chat Noir. Por él. Y por Marinette que necesitaba un compañero. París necesitaba a Chat Noir, pero él no podía seguir siéndolo cuando su corazón ya no estaba puesto en ello.

Y así uso la muerte de su padre como excusa. Amor y cuidado. La gente hace miles de cosas horribles excusándose en el amor y en el famoso "fue para cuidarte" …Félix sabía en el fondo que a la única persona que estaba cuidando era a sí mismo. Y tal vez un poco a su madre, pero no se había tomado tiempo para pensar en quién cuidaría de Ladybug después de que él se fuera. Y la dejó. Se subió a un avión sin mirar atrás. Y la dejó. Chat Noir dejó a Ladybug y París. Los primeros días en Italia fueron los más duros, pegado a la computadora para ver si había noticias de Ladybug, tentado a llamar a Nino para pedirle por favor que mantuviera un ojo en Marinette, tentado a llamarla sólo para escuchar su voz y para que ella lo tranquilizara y le dijera que había tomado la decisión correcta. Con el tiempo, Félix comenzó a dejarlo ir. Marinette había demostrado ser más que capas de cuidarse sola y él estaba seguro de que Nino estaba allí para ella sin tener que pedirlo. Por supuesto el deseo de llamarla no desapareció hasta unos meses después cuando descubrió el Lady-Blog. Pero él la dejó atrás y eso siempre iba a perseguirlo.

Y ahí estaba otra vez, esperándola.

—¡Aquí estoy! —la escuchó exclamar a sus espaldas. Y así era, con su andar torpe se acercaba a él y le sonrió. Félix trato de devolverle la sonrisa, pero no pudo. —¿Dónde está Nino? A que no ha llegado ¿eh?

—No vendrá.

—¡¿QUÉ?!

—Estoy a tu lado, enana, no tienes que gritar. Dije que no vendrá. —abrió la puerta de la casa y entró sin esperarla.

Marinette todavía en la puerta lo miró y dijo: —¿Cómo que no viene? Dijo que iba a venir.

—No lo sé, eso dijo.

Pero Félix sí sabía, era obvio que se trataba de otra de las jugarretas de Nino y habían caído. Su amigo no le había avisado que Marinette iba a ayudarlos hasta después de haberle cancelado. Y ahí estaban. Las intenciones de Nino eran buenas, sólo quería que sus dos viejos amigos hablaran y se pusieran al día, y era genial, un gesto amable y desinteresado; pero Marinette y Félix no podían mirarse sin ver a su antiguo compañero y sin sentir culpa.

—Bien. Supongo que debemos comenzar, ¿Por dónde? —preguntó ella, mirando la polvorienta casa con nostalgia.

Félix miró a su alrededor. En cada rincón había algún recuerdo y todos dolían cuando se volteaba a mirar a Marinette. Él les había hecho eso y parecía que no había nada que pudiera hacer para arreglarlo. Algunos muebles estaban cubiertos con sábanas, otros cubiertos de polvo y la casa olía a todos los buenos momentos que había pasado allí y la culpa se asentaba en su pecho. Marinette decidió comenzar por quitar las sábanas de los sillones, y Félix fue directo a la cocina para poner distancia entre ellos. La presencia de ella le alteraba los sentidos y el corazón, pero no estaba seguro de qué forma y tampoco estaba seguro de querer averiguarlo por el momento. Él tenía a alguien de vuelta en Italia y por como se veían las cosas ella tenía a Chat Noir. Y estaba bien.

—¿Qué llevarás contigo a Italia? —lo saco de sus pensamientos la voz de Marinette. Se volteó a verla, se había quitado la chaqueta y Tikki estaba posada sobre su hombro. Félix les sonrió.

—Los muebles se quedan. Todo lo demás hay que ponerlo en el camión que vendrá dentro de un rato. —contestó sin apartar la mirada sobre Tikki. De pronto ella voló hasta él y se pegó a su mejilla. Félix sonrió a Marinette una vez más. —Es bueno volver a verte, Tikki.

—También a ti, Félix.

—¿Cuándo te vuelves a Italia?

—Mi vuelo en la madrugada.

Quería volver a Italia cuanto antes. No para poner distancia con Marinette, sino porque tenía a alguien esperando por él y, por primera vez, no tenía miedo. Quería contarle sobre ella. Quería disculparse por tantas cosas. Quería decirle sobre su madre y cómo encontró un nuevo amor. Quería decirle de su carrera. Pero no sabía qué decir ni cómo empezar, o por dónde.

Escuchó el ruido de unos libros caer y sonrió pensando en la torpeza de la chica. Siempre le había sorprendido que, a pesar de ser bastante torpe, se las arreglaba para ser elegante.

—Marinette, ¿te encuentras bien? —gritó, poniendo algunas cosas en una caja. La cerró. Era como cerrar etapas. —¡Marinette! —volvió a gritar.

—¡Sí, sí! Ugh, me tropecé y se me cayeron los libros, pero sí, estoy bien. —contestó ella gritando. —Tengo ya casi todo empaquetado. —dijo, entrando y cargando con una caja. Tikki estaba comiendo una galleta sobre ella. —¿Estos libros son realmente importantes?

—Mi madre me los pidió, pero no sé…da igual, hay espacio.

Una hora más tarde ya tenían toda la casa empaquetada. Abrieron las ventanas, Marinette guardó las cortinas y sábanas en una mochila que se llevaría a su casa para lavar, limpiaron la cocina, sacudieron el polvo y Félix veía como todos los recuerdos que tenía de esa casa desaparecían ante sus ojos. Y estaba bien, él estaba avanzando.

Marinette se paró en la puerta y lo miró.

—Adiós. —le dijo en un susurro.

—¡Lo siento! —dejó escapar él.

El sol estaba escondiéndose y Félix sintió como si un peso se le levantara de los hombros después de decir aquellas palabras. La miró sin saber qué estaba buscando y se encontró con una sonrisa, de esas que siempre le habían parecido hermosas y luminosas, de aquellas que le daba cuando terminaban una pelea, de las que le regalaba cuando la luna la iluminaba y reía de sus malos chistes, de esas que habían sido suyas un tiempo atrás. Y dio tres pasos y la envolvió en un abrazo, ella torpemente le devolvió el abrazo y Félix estaba en casa una vez más. Y estaba bien, él estaba avanzando. La culpa abandono su cuerpo y fue reemplazado por el cariño que ella estaba transmitiéndole en ese abrazo.

—Siempre serás mi mejor amigo, Félix. —susurró ella, sin soltarlo y con la voz afectada.

—Te quiero. ¿Lo sabes no?

—Sí, lo sé. También te quiero.

—Pero no podía hacerlo más. Ser Chat Noir hizo que nos cruzáramos y estoy tan feliz de haberlo hecho, pero al final era demasiado para mí. No fui hecho para ser un héroe, pero me convencí de que sí porque te quería tanto y estuvo bien por un tiempo, pero al final me supero…no podía hacerlo más.

» Éramos dos niños jugando un juego peligroso. Creciste demasiado rápido y yo no quería crecer. No era justo que la vida nos impusiera eso. No era justo. Y yo que no quería crecer termine por arruinarlo todo. Puse mis inseguridades en ti y no fue justo. Pero éramos dos niños y creciste demasiado rápido, lo entendiste y yo me quede estancado en el día que nos conocimos y todo nos pareció genial y alucinante…Y al final no podía hacerlo más.

Lo sacó todo. Él había sido tan infeliz en su papel de Chat Noir, pero había pensado que valía la pena todo siempre que ella sonriera como lo hacía cada vez que vencían. Pero de pronto, fue demasiado para hacer frente y no podía. Lo sacó todo y se liberó.

—Siempre serás mi mejor amigo, Chat Noir. —susurró ella volviendo a abrazarlo.

Estaba bien, estaban avanzando.

.

.

.

Félix por primera vez lo veía todo con otros ojos y se sentía nostálgico. Por el altoparlante anunciaron su vuelo y miró atrás, por los grandes ventanales del aeropuerto se veía la ciudad que una vez había sido suya para proteger y se sentía nostálgico. Y estaba bien, estaba avanzando.


Adrien Agreste.

Adrien miró a Marinette. Parecía una persona diferente y su sonrisa parecía iluminar la habitación, curioso se preguntó el motivo detrás de ella y sintió su corazón tartamudear otra vez en su pecho. Se estaba volviendo extraño y totalmente molesto, pero se sentía tan cálido y suave que no podía evitar mirarla. Era totalmente hermosa.

—¡Buenos días, Marinette! —la saludo sonriendo. Ella le devolvió la sonrisa y tomó asiento frente a él. —Aquí está el trabajo, te traje una copia. —le dijo, entregándole una carpeta con el trabajo en el que habían estado trabajando los últimos días. —Lamento no haber podido ayudar con la presentación visual, pero es que soy muy torpe para ese tipo de cosas.

—Está bien, Adrien, ayudaste con los materiales y me diste la idea de lo que tenía que hacer. Sin ti no hubiera podido hacerlo, hicimos un gran equipo. —lo tranquilizó ella, sonriendo y guardando la carpeta en su mochila.

Ya con los libros abiertos, Adrien se puso a explicarle a Marinette los conceptos que no entendía y a corregirle los ejercicios que tenía mal. Era una suerte que la chica aprendiera rápido. Un cuarto de hora después decidieron comer en el parque. Al sentarse en el banco lo golpearon los flashbacks de la última vez que se sentaron allí y él termino llorando en los brazos de Marinette. Había sido después de que Ladybug decidiera que no podían estar juntos.

Ese había sido un golpe demasiado duro de tomar. Todavía no podía mirarla a la cara sin recordar lo pequeña y rota que se veía mientras le dejaba caer la noticia, y él había querido abrazarla y sujetarla, besarla y quitarle los miedos; pero también había visto que era una decisión que ella ya había tomado y de la que no iba a retractarse. Pelear no hubiera servido de nada. Lo que más le molestaba era la facilidad con la que la había perdonado (aunque ella no lo supiera), le molestaba que al final él había entendido su miedo y no había podido hacer nada para quitárselo. Impotente había observado como Ladybug se alejaba de él una vez más.

Y Marinette había sido tan buena al reconfortarlo, y Adrien creía que no se lo merecía después de haberle roto el corazón. Pero ella le había dicho lo contrario y Adrien no pudo evitar aferrarse a sus palabras desesperado por un poco esa calidez que siempre emanaba.

—¡Adrien! —gritó Marinette.

—¡Presente! —exclamó sin saber por qué, Marinette a su lado rio y sus ojos se achinaron de una forma tan adorable y su corazón tartamudeo otra vez. —Lo siento, no estaba prestándote atención. ¿Qué decías?

—Que mañana Alya tiene que cuidar a sus hermanas y Nino ya sabes va de visita al estudio de música, pero que si te parece todavía podemos quedar nosotros para la película o hacer alguna otra cosa. —contestó, mitad irritada, mitad divertida. Le dio un golpecito en la cabeza y le sonrió. El corazón de Adrien se sintió tan cálido otra vez y le sonrió. —Oí que hay una feria ¿Te va?

—¡Sí! Tengo mi agenda despejada, no pienso perdérmelo por nada. —le aseguró. —Y podemos hacer ambas, cine y feria. Será divertido.

—Genial.

De pronto se preguntó qué más podía hacer para hacerla sonreír de esa forma. A veces tenía tintes tristes y Adrien quería desesperadamente quitárselos, la tristeza no se le veía bien en su rostro bonito. Él sabía que Marinette era bonita, siempre lo había sabido, pero de repente era lo único que podía notar. Y a veces cuando la veía perderse en sus pensamientos, él quería perseguirla allí y espantar todo aquello que la ponía mal. Ella lo había apoyado y él quería hacer lo mismo por ella, se lo merecía.

—¿Te encuentras bien? —le preguntó unos minutos después. El sol brillaba en lo alto en el cielo y los pájaros cantaban, pero Adrien podía notar que Marinette estaba distante y aunque sonreía y era bonita había una sombra de tristeza en su rostro. —Puedes decirme lo que sea…

—¿Tanto se nota?

—No, eres buena en ocultarlo. Pero a veces no te das cuenta y parece que estás triste, y quiero ayudarte como me ayudaste a mí. —confesó, tímido y con miedo a la respuesta.

—Lo estropee todo, Adrien.

—¿Qué? No, por supuesto que no, Marinette

—pero lo hice y él ahora ni siquiera puede mirarme. —susurró con la voz quebrada y Adrien tuvo el impulso de tomarla en sus brazos, pero se contuvo. —tenía miedo, no, no, tengo miedo y me excusé y le rompí el corazón

Marinette y Noah (así le había dicho Alya que se llamaba el chico) habían peleado. Por Félix. Aunque eso no se lo había dicho ella, tampoco Nino, pero Adrien lo había deducido solo. Que justamente fuera él la razón por la que Marinette y Noah pelearan había puesto a Adrien nervioso y enojado. No sólo Félix se aparecía así de la nada y ponía todas las cosas patas para arriba, sino que también se daba el lujo de confundir a Marinette y ponerla triste. No tenía nada personal contra Félix, pero las cosas eran como eran y él era el culpable de que Marinette se sintiera de pronto tan confundida, molesta, triste y temerosa. Y Adrien lo hubiera golpeado, pero él ya no estaba en París y esperaba que no volviera.

—Tenías miedo, Marinette, y está bien. Y fuiste sincera, fuiste valiente al abrirle tu corazón y mostrarle tus miedos…ahora es turno de que él lo entienda y te de tu espacio.

—¿Y si no quiere volver a hablarme nunca más?

—Pues es un idiota.

—Yo lo soy, no debí decirle nada…pero no podía no hacerlo tampoco ¿entiendes?

Sí. —respondió Adrien.

.

.

.

Plagg salió volando en busca de su queso. Adrien dejo sus cosas sobre su escritorio y miró la pantalla de su computadora, en ella Ladybug sonreía a Chat Noir. Y de repente se sentía tan falso y triste. Él no entendía. A Ladybug. Ni a Marinette. Eran totalmente injustas y ese pensamiento lo llevó a pensar en ese tal Noah.

Sabía muy pocas cosas sobre él. Nino jamás lo había conocido. Alya tampoco, aunque había visto una foto donde Marinette y él salían. Pero por la forma en la que Marinette hablaba de él sonaba como si fuera un gran tipo y Adrien realmente esperaba que hiciera feliz a su amiga. Según sabía, Marinette y Noah se habían conocido algunos años atrás cuando ella tropezó con él. Se volvieron a cruzar unos días después y comenzaron a hacerse amigos. En aquel entonces Marinette ya tenía sentimientos por Adrien, pero eso no le impidió pensar que su amigo Noah era guapo, divertido y un gran compañero. Se habían besado una vez antes de empezar a bailar el rededor del otro en sentido romántico, pero él siempre había dado la impresión de que quería algo más que una amistad. De hecho, Marinette les había confesado que lo había besado para San Valentín cuando Kim fue akimatizado. Alya sorprendida había chillado, pues Marinette tenía sentimientos por Adrien y, sin embargo, había besado a otro chico. Y luego de que Adrien rechazará a Marinette, comenzaron a acercarse y así habían terminado a pocos pasos de comenzar una relación…pero Félix había regresado, y Adrien sabía que lo había arruinado todo para ellos.

Había estado tan enojado con todo el mundo después de que Ladybug le dijera que no podía estar con él y mucho menos decirle quién se ocultaba tras la máscara, que había tomado casi como una ofensa personas lo que había pasado entre Marinette y Noah y había saltado a culpar a Félix. Era una cara a la cual culpar, no como al viejo Chat Noir de Ladybug.


¡Buenas!

En Argentina son las 03:43 a.m. Y realmente debería estar durmiendo, o estudiando que estos en las últimas semanas y obviamente estos llena de parciales y trabajos; pero quería actualizar aunque sea un capítulo cortito. Quería que fuera un capítulo más largo, pero sentía que perdía el contexto de ese capítulo de ser así (yo me entiendo)

Agradezco desde ya los comentarios, en el capítulo anterior los respondí...voy a tratar de hacer lo mismo esta vez.

En fin, para que sepan todavía no tengo el final de esta historia y ni siquiera va por la mitad y ya tengo miles de ideas volando en mi cabeza para otras historias. ¿Vieron los capítulos de la segunda temporada? ¿qué les parecieron? ¿les gusto Kagami? ¿están esperando a Luka? ¿el baile Adrianette? ¿el regalo de Adrien a Marinette? Comenten.

Momento aparte, voy a dejar algo escrito a continuación para que vean de que podría ir alguna otra historia:

Mientras Adrien y Kagami siguen acercándose, Ladybug tropieza con Luka quien no parece sentir admiración como todos los demás por la heroína. Como Marinette es más fácil acercarse a Luka, pero como Ladybug lo único que hace es alejarlo...y aunque parezca una locura, está completamente decidida a agradarle al chico, cueste lo que cueste. ¿Adrien se dará cuenta de quién se esconde tras la máscara? ¿O será demasiado tarde?

Es muy estúpido, pero bueno es que después de ver el capítulo de Riposte (?) me dejo loca con el final y entonces descubrí sobre este tal Luka y bueno me puse a pensar que Adrien no va a sentirse amenazado con él a menos que éste se relacione con Ladybug (lamentablemente es obvio que Adrien no le gusta Marinette por ahora).

Saludos. Dejen sus comentarios y prometo no tardar dos meses en subir capítulo. El que le sigue es mi favorito(pero todavía no lo termine)

Saludos. Saludos. Saludos.