CAPITULO 13 "Miedo"

Pasábamos entre los estrechos caminos pedregosos con el auto moviéndose rápidamente, mi ceño fruncido parecía una bandera izada que anunciaba mi furia.

Neji estaba al frente, al volante, nudillos apretando fuertemente el volante, los ojos fijos al camino, mirándolo ahora, podía decirle que tenía razón, la discusión que habíamos tenido antes de subir al auto era a su favor, yo no hubiera tenido la fuerza de mantenerme frio en estos momentos, no cuando mi sangre hierve de tal forma.

Naruto estaba callado, por una vez en mucho tiempo, a su lado.

Un suspiro sacudió mi pecho. Nos dirigíamos a donde le habían informado a Neji que tenían a Sakura, me era imposible pensar en cómo exactamente es que Neji había obtenido esa información ni quien se la había proporcionado. Se trataba de una pequeña población cerca de Tokio.

—¿Cuánto falta? — pregunte por —no se cuanta vez—.

La mandíbula de Neji se apretó, pero murmuro un corto — Poco…

—¿Qué tan poco?

Neji gruño esta vez —Poco…Sasuke.

Rumié, enojado por la escasa información.

A los minutos, cuando pensé en arrebatarle el volante, se abrió un camino hacia un puente entre los árboles y matorrales, cruzando empezamos a ver las primeras edificaciones de un pequeño poblado. Suspire, tratando de calmar mis impulsos de bajar del auto y correr a donde sabia tenían a mi pelirosa forzándola a algo que no quería hacer.

De tan solo pensar en que ahora el idiota de Gaara podría estar cerca de ella... si es que el hijo de puta se atrevía a tocar uno solo de sus cabellos, esta vez nada me detendría, no me conformaría con romperle la cara. Cada hueso de su cuerpo. Hasta que dejara de respirar, le sometería a la más cruel de las torturas.

De pronto Neji estaciona el auto cerca de una plazuela, y los tres nos bajamos al instante, Neji empieza a caminar hacia dentro de la pequeña plaza, los seguimos de cerca, aun con los nervios matándome. Se detiene cerca de un hombre que estaba sentado en una banca blanca, el tipo vestido de negro y sombrero, comía un helado tranquilamente.

—Neji san, lo esperaba más tarde…— murmura con una sonrisa, acentuando más la cicatriz en su mejilla derecha.

— ¿Dónde es? — le pregunto yendo al grano.

—Aquí tiene — comenta entregándole una pequeña nota doblada que Neji se apresura a abrir —Es la ubicación y la hora, está casi a la salida de la ciudad, así que dense prisa, aún tiene algo de tiempo — dice y sin más nos da la espalda y se aleja tarareando una extraña melodía.

— Vamos — espeta Neji, mirándonos a Naruto y a mí.

—Oí, Neji… de donde sacas a estas gentes — pregunta Naruto, sus ojos lanzando dardos de sospecha a la espalda del ojiperla.

Él nos da una sonrisa fría mientras abre la puerta de su auto —No quieres saber.

Concuerdo, Neji no tiene nada que ver con su familia, de vez en cuando utiliza sus recursos, pero los negocios de su padre y hermanos mayores eran algo en lo que nunca querría, nadie, entremeterse, a pesar de que tenía madera para ello, madera de un líder natural Hyuuga.

Le estaba agradecido. Para Neji, hacer este tipo de cosas, era caer un poco más en el pozo que su familia quería que cayera. Le debía muchas cosas, cosas que posiblemente no me alcanzaría la vida para compensar.

Nos quedamos en silencio mientras el auto avanza rápidamente por las pedregosas calles, Neji mira de vez en cuando el pequeño mapa incluido en la nota del sospechoso de la cicatriz.

No me estaba yendo muy bien con eso de controlar mis emociones, sentimientos me digo, quería llegar ya, y romper todo lo que me impidiera llegar a donde estaba Sakura, necesitaba tenerla a mi lado. Me sentía verdaderamente frustrado, pensando en cómo estaría. ¿Seguiría enferma? ¿Estaba herida en alguna parte?

Paso saliva, molesto.

El pequeño pueblo estaba resultando menos pequeño de lo que imaginaba, había demasiadas calles, llenas de personas que caminaban a quien sabe dónde.

—Es ahí… — murmuro Neji deteniéndose frente a una vieja iglesia. Naruto y yo bajamos presurosos. Neji termina de aparcar y nos sigue rápidamente.

Las viejas rejas estaban cerradas, y a los lejos después de unos grandes escalones ponía notarse que la gran puerta de madera de la iglesia también lo estaba. Refunfuñe en alto, y patee la cerca con furia.

— ¿Ahora qué? — grito.

— Siempre hay formas…— susurra Naruto mirando hacia el cielo obscurecido — Saltaremos la verja, haremos un hoyo o romperemos estas puertas, no importa… —espeta con seguridad —De ninguna manera dejare a mi Sakura con el imbécil ese…— comenta mirándome con esa tan idiota, sonrisa suya, me sorprendo sonriéndole de regreso.

—Ni yo, vamos — le asiento, a ambos y camino por la acera a mi derecha para ver por donde sería mejor subir, Naruto va a la izquierda, pronto veo después de un muro, cerca de la esquina más lejana a donde estábamos, un par de rejas que habían caído. Me giro y le hago una seña a Neji que a su vez llama a Naruto, cuando los tres estamos reunidos trotamos hacia el lugar.

Las piedras ladrillosas se estaban cayendo en esa parte, y faltaban varias de las varas metálicas que protegían el interior, me paso del otro lado, cayendo de pie, como medio metro hacia abajo al pasto húmedo, me retiro del lugar para dejar que los demás pasen, los arboles inmensos de sauce nos cubren la visión hacia la edificación. Caminamos a paso precavido por entre los matorrales, y justo cuando vislumbramos la entrada, diviso a un gran tipo vestido todo de negro, que sale de la esquina contraria a donde nos encontrábamos.

Me giro rápidamente, les hago una seña para escondernos nuevamente.

—¿Y Naruto? — le pregunto a Neji, quien se gira para ver que el rubio no se encontraba con nosotros, hiso un gesto con la cabeza y me mostro con un gesto de su mano, que aquel tipo se alejaba caminado tranquilamente hacia las rejas donde habíamos estado hacia minutos.

Me olvido del rubio y ambos empezamos a caminar sigilosamente hacia aquella puerta, volteo instintivamente hacia atrás, no hay rastro del tipo de negro. Giro mi rostro una vez más y subo aquellos escalones que me separaban de la puerta, los subo presuroso casi corriendo, con la angustia de imaginarme a mi pequeña molestia cerca del idiota no Sabaku.

Abro la puerta aplicando toda la fuerza que me fue posible, adentro, la capilla estaba vacía, no había nada más que las bancas extendiéndose a los costados, y al fondo estaba el típico gran altar lleno de figuras divinas, diviso solo un pequeño ramo blanco justo donde estaban aquellas sillas aterciopeladas donde se suponía se sentaba la pareja nupcial, atravieso aquel pasillo hacia el lugar, y me quedo mirando las rosas blancas en el suelo.

¿Dónde estaba Sakura?

— ¿Así que tú eres Sasuke Uchiha?

Volteo hacia el lugar de donde salía aquella voz impregnada de burla, entre la penumbra de un pasillo a mi derecha, enfundado en un traje, había un tipo de apariencia ruda, que me miraba fríamente, a pesar de la sonrisa cínica que mantenían sus labios, sus ojos eran fríos témpanos de hielo. Le miro con furia, era Hirowa, su padre.

—¡Maldito mal nacido!, ¡¿Dónde está?! — grito, atravesando el poco espacio que nos separa, a menos de un metro de atraparlo, siento que alguien me atrapaba por la espalda, me giro, tratando de asesinar a quien fuera, más me encuentro con Neji, mirándome con precaución.

—Que pocos modales, pare ser un Uchiha…— chista sin gracia, mirándome reprobatoriamente, le miro con toda mi ira desbordándose, me deshago de las manos que me impiden llegar hasta el cuello de Hirowa Haruno y tratando de controlarme, me quedo parado en mi sitio, aun mirándolo con furia. —Pensante que dejaría a mi hija con alguien como tu… —espeta, asqueado— No te la mereces, ella no es alguien de tu clase, yo me encargue de eso, jamás permitiría que una escoria como tú, poca cosa, estuviera siquiera cerca de ella.

Rio secamente y digo —¿Y quién se la merece?, ¿Gaara no Sabaku? — le sonrío —¡Usted no tiene ni puta idea de lo que su hija quiere!

—Es mi hija, tengo el derecho de decidir con quien tendrá un mejor futuro.

No puedo evitarlo, cuando le grito esta vez, siento mi interior arder con lava espesa y caliente que deja en evidencia mi frustración —¿Dónde carajos esta Sakura?

El me da una sonrisa suave, casi dulce — Lejos, muy, pero muy lejos de ti —. Su voz templada me pone los nervios de punta.

Y sin pensarlo dos veces me le arrojo, haciendo que caiga sobre las frías baldosas de mármol, me levanto sobre él y le doy mi mejor golpe en la mandíbula, mi mano truena de dolor con el impacto, pero el dolor se atenúa rápidamente por la adrenalina del momento, lo tomo por la chaqueta y coloco mi cara justo frente a su rostro. Yo haría que me dijera donde estaba Sakura así tuviera que hacer que lo escupiera a golpes.

—Una vez más — gruño —¡¿Dónde maldita sea esta Sakura?!

—Jamás la volverás a ver — bravea, riendo.

Alzo mi puño en alto, necesito hacer que hable, pero cuando estoy a punto de impactar contra su cara de nuevo soy alejado de él y pronto mi propia cara impacta con fuerza contra el suelo, mis manos son colocadas de un tirón contra mi espalda y el peso de una tonelada me impide levantarme.

—Sáquenlos de aquí —ordena —No tengo tiempo para estas escorias — comenta mientras se levanta, le miro con la cólera subiendo por mi garganta, el tipo sobre mí, me levanta como si fuera un trapo sucio, sé que no tengo posibilidad, pero me peleo contra mi debilidad y me muevo tratando de alejarme de él, escucho a Neji quejarse detrás de nosotros. Pronto estamos fuera, arrojados al pedregoso piso, una ligera lluvia cae sobre nosotros.

Los tipos que parecían algo como inmensas moles de dos metros, nos miraron desde arriba con aire asesino. Me levanto dispuesto a pelear con todo contra ellos, hasta que la mano de Neji me jala hacia él, parece sin aliento me doy cuenta, el niega con la cabeza y me hace un gesto dolorido para que le siga a la salida, su rostro me dice que no podremos hacer nada así. La furia me corroe, pero sé que tiene razón.

Cuando llegamos a la acera el habla, con una voz ronca sin respiración —No pensamos… en traer refuerzos.

— ¡Maldita sea! — grito.

La palma de Neji se acomoda en mi hombro, mientras trato de levantar un poco de mi orgullo del suelo.

—Sasuke, vamos debemos seguir buscándola, ¿un Uchiha no se va a dejar vencer, así como así? — murmura suavemente, su voz aun sin aire. Asiento mirando el suelo todavía. —Necesitamos buscar a Naruto, quizá con él vaya mejor.

Lo miro sacar su teléfono y sigo sus pasos rumiando mi estupidez, mi desesperación y enojo.

Hasta que dice — ¿Dónde está el maldito auto? — levanto la cabeza para darme cuenta de la cara enfadada de Neji, busco con la mirada sobre su hombre para darme cuenta que el auto no estaba donde lo había aparcado.

—Maldita sea solo esto faltaba — mi voz quebrándose.

Neji me mira y se rasca el cuero cabelludo, en un gesto que refuerza su desesperación. Me dejo caer contra el muro al lado nuestro, mi mente se convierte rápidamente en un embrollo de pensamientos incoherentes que tienen un solo razonamiento, aún no sabemos dónde está Sakura.

—Mira, ahí está Naruto — dice, sacándome de mi aturdimiento, levanto la vista para ver al ojiperla apuntar hacia atrás de mí, me giro para ver al rubio a lo lejos, en la esquina contraria de la acera donde nos encontrábamos. Nos hacía señas con las manos. —Vamos — me apura Neji, con esperanza en la voz y una sonrisa, le miro arqueando la ceja.

Neji sale apurado a donde se encuentra el rubio, lo sigo, con la esperanza decayendo dentro de mí. ¿Habíamos llegado tarde? ¿Se habían llevado a Sakura lejos?

Cuando por fin los logro alcanzar, Neji y Naruto se dan la mano y un abrazo fraternal. Los miro desconcertado, la voz animada del rubio y esa sonrisa gigante mientras habla animadamente, alcanzo a percibir algunas palabras y a los puños llenos de sangre que le muestra con orgullo a Neji.

Ambos se giran hacia mí, mirándome con una gran sonrisa, los miro a ambos confundido.

—¿Qué les pasa? — todo lo que veo es su sonrisa, hasta que algo llama mi atención, giro mi cabeza para ver el auto y en la lluvia lo escucho abrirse.

Todo pasa como en las películas, como en cámara lenta, tanto que no puedo creerlo, mi corazón se acelera, un momento después puedo verla.

Su piel estaba más pálida que como la había visto la última vez, su cabello rosáceo estaba acomodado en una coleta y algunos mechones caían por su rostro en despeinadas ondas húmedas, tenía puesto un vestido de tiras blanco que se ceñía a su cintura, revuelto en encajes perlados, y largo hasta el suelo, se veía preciosa, incluso con el maquillaje corrido por sus lágrimas y sus pequeñas cejas juntas con pena.

Me quedo absorto un momento en su visión. Me pierdo en ella, en todo lo que es ella, en lo calmante que es tenerla, verla, lo increíble que es quererla, perderme en sus ojos de un color tan maravilloso que ni siquiera tiene nombre. No me doy cuenta como llego hasta ella, no tengo idea de si corrí a su encuentro, pero en momentos la tengo entre mis brazos, estrechándola, oliendo su perfume, bebiendo de su belleza, alimentándome de su presencia, el encuentro remueve algo dentro de mí, es tan sencillo dejar que la desesperación se valla, tanto que mis ojos pican y arden con el sentimiento.

Me alejo un poco, sus pequeñas manos me aferran, nos miramos como si jamás antes nos hubiésemos visto, como si una eternidad hubiera pasado y este fuera nuestro reencuentro, la siento cerca, tan cerca, en mi corazón, quiero encerrarla ahí, tenerla solo para mí, así, con sus pequeñas manos frías estrujando mi camisa, entonces ruego silenciosamente, —Dios, déjame tenerla para siempre, yo voy a cuidarla y amarla como mi tesoro, por favor, Dios.

Sigo implorando, con la lluvia mojándonos, en un momento de interminable conocimiento de algo más allá de mi compresión.

—S-Sasuke kun…— apenas pude escuchar que murmura sobre mi camisa—Pensé… y-yo pensé que… n-no iba volverte a ver…— pude sentir aquellas gotas tibias caer junto a sus palabras—P-pensé… que me alejarían de ti…

—Eso no pasará, nunca pasará, no importa lo que tenga que hacer, siempre te encontrare Sakura.

—Vámonos, por favor — su voz, es tan pequeña, tan frágil, que me obliga a alejarme, quiero ponerla a salvo, lo más rápido posible

Asiento, reforzando una vez más nuestro abrazo con la lluvia aun cayendo.

Sin separarnos un centímetro, enfoco mi visión en las dos figuras que nos acompañan, ambos nos miran con una sonrisa cómplice. Neji me saluda con una de sus manos antes de meter ambas a sus bolsillos, Naruto nos sonríe con esa enorme sonrisa zorruna, su mano aun con sangre en ella barre algo bajo su nariz, creo por un momento que está llorando, les sonrío, no tengo palabras para agradecerles.

En silencio caminamos hacia el auto, Naruto y Neji sentándose al frente mientras yo y Sakura nos acomodamos atrás, con cuidado la atraigo a mi pecho y la abrazo cerrando los ojos, tratando de hacerme a la idea de que ella en verdad estaba entre mis brazos de nuevo, que estaba de nuevo conmigo.


Hola gente, lamento el tiempo de abandono. Un abrazo a todos los mexicanos que pasaron malos momentos, no hay forma de recuperarse mas que con el tiempo, que gran daño nos han dado. Fuerza.

ANUNCIO: Ya no estoy en fa cebook, así que todo lo referente a este fanfic lo posteare en mi t umblr (ya saben que hacer con los espacios):

goldenmfics . . com

* Estoy publicando Amantes ahi, aunque solo va hasta el capitulo 8, me parece, también publico de todo, es un blog solo sasusaku, pueden dejarme preguntas ahí, y contesto más rápido que aquí, lo que me lleva a pedirles una disculpa, no les he respondido, pero un gracias infinito por leer y comentar.

Este capitulo originalmente era más largo, pero elimine un montón de párrafos que no iban a ningún lado. Por favor, si notan inconsistencias haganmelo saber, lo arreglare a la brevedad posible.

Un fuerte abrazo, y nuevamente una disculpa por el tiempo, publicare el siguiente capitulo el próximo sábado. Besos. C.