CAPITULO 14 "Sentimientos"

Sakura se acurruca en mi pecho, abrazándome fuertemente.

Puedo sentirla temblar al dejar caer algunas lágrimas sobre mí, solo un poco antes de que se quede dormida. Esta fría, su antes cálida piel esta helada, me preocupa, pero el poder tenerla cerca es un poco suficiente para sentirme mejor, para hacerme ver que lo único que llenaba mi vida era ella.

El viaje de regreso, es corto. Es tarde en la noche, se había sentido hasta ahora como si el día nunca fuera a terminar, como si de alguna forma el tiempo se hubiera detenido.

Cuando por fin llegamos a casa y el auto se detiene, Sakura se exalta, despertándose, ella me mira, sus enormes ojos confundidos y tristes, me miran. Apenas me percato de que los chicos bajan del auto, dándonos unos momentos a solas. La abrazo en silencio mientras pasan los minutos, acariciando su cabello con mis dedos.

No sé cuánto tiempo ha pasado cuando conseguimos desenredarnos, la meto bajo me brazo y caminamos a prisa hacia dentro de casa, en cuanto entramos escuchamos el alboroto usual causado por Naruto en la cocina, él está gritando animado opacando las respuestas de Neji. Sakura parece absorta en algo mirando hacia el ruido, siento la rabia sobre mí, ella no está sonriendo, probablemente no sonría en un tiempo. Mi pequeña y su hermosa sonrisa no estarán presentes en los próximos días, quizá semanas o más. No puedo seguir mirando su rostro de esa manera, así que, la tomo de la mano, su pequeña mano y la llevo hacia el segundo piso.

En cuanto entramos a la habitación y me giro hacia ella, sus enormes ojos asustados me toman desprevenido —Vas a quedarte conmigo, ¿Verdad?

Tengo miedo de preguntar que está pensando —¿Enserio crees que me apartare de ti ahora? — me acero y beso sus labios suavemente. Ella me regresa el beso, insegura, nos miramos al separarnos, le digo — Ve a darte un baño, estas empapada.

Ella me abraza una última vez, asintiendo en mi pecho. Luego se aleja de mí, me lanza miradas inseguras a medida que se acerca al baño, cuando entra deja la puerta abierta, la miro quitarse el húmedo vestido blanco, y las muchas horquillas de cabello antes de alejarme por una toalla y algo de ropa para mí al armario.

Estoy secándome el cabello descuidadamente, sentado en la cama y mirando al vacío, cuando ella sale del baño, con su bata puesta, me una miradita, antes de ir al armario por su pijama, la miro desnudarse y ponérsela rápidamente, cuando termina se queda ahí, parada en medio de la habitación.

Me siento enfermo.

—Ven — le digo, extendiendo mi mano hacia ella, toma todo de mí no levantarme a por ella, con cuidado me da la mano y se acerca un par de pasos, la arrastro a mi regazo, tomo mi toalla y empiezo metódicamente a secarle las hebras rosas, ella se queda quita, dejándose hacer, cuando termino me deshago de la toalla tirándola al piso, paso mi mano por sus hombros y la pego a mi pecho. Ella suspira temblorosamente.

—De verdad pensé… que no te volvería a ver… — dice, con la voz rota.

—Ya no pienses más en eso — ordeno.

Entonces tomo su brazo con cuidado, lo miro ceñudo, hay muchos cardenales, demasiados. No solo en ese lugar, es imposible esconderlos, hay en sus rodillas, cerca de su cuello y uno muy grande en su estómago. Trato con mucho esfuerzo, de no exaltarme. Aun así, tengo la voz rota cuando le digo:

— ¿Qué es esto?

Ella me mira, aterrada —Trate de escapar… — susurra separándose de mí, huyendo a acomodarse entre las almohadas en la cama, toma una entre sus manos y la abraza, Dios, se ve tan pequeña, ¿Cómo puedo proteger a mi pequeña Sakura? Ella me mira de nuevo, sus ojos se cristalizan al instante —Fue papá, porque debe hacerse lo que diga.

Me giro, apartando mi vista de ella, sintiéndome impotente. Coloco mis antebrazos sobre mis piernas y tomo mi cabeza entre las manos.

—¿Qué diablos? — gruño molesto. Me levanto y me acerco hacia donde está, con cuidado le quito la almohada del rostro y la mire, sus ojos abnegados en lágrimas, me miraban tristemente.

Ella suelta un sollozo —¡No sabes las cosas horribles que me dijo! —hipa —¿Cómo pudo hacerme esto? ¡Decidir así por mí, como si fuese una de sus propiedades caras! ¡Es mi padre!

Suspiro, sabiendo que es el tener un padre dominante, pero siendo consciente de que mi padre no me imponía sin que al final yo accediese. Tomo las sabanas y la cubro con ellas, antes de acostarme a su lado y abrazarla. Se aferra a mí, mientras sus sollozos van en aumento. Le acaricio los largos cabellos rosáceos, sintiéndola temblar sin parar. Aprieto su cuerpo aún más junto a mí. Mientras comenzaba a susurrarle todo lo que la extrañe, todo lo que la quiero, todo lo que haría para protegerla.

Sigue llorando un buen rato más, con el corazón tan herido por su propio padre, tan solo aferrándose a mí.

Después de una buena hora, sus sollozos van en disminución, hasta comenzar a ser pequeños hipos nerviosos y pronto se convierten en lentos suspiros.

Suspiro su aroma cálido y me retiro un poco para poder observarla, sus mejillas no estaban sonrosadas, su piel lucia demasiado pálida, pero aun así conservando algo de color en los labios rojos. Bajo la mirada y me entretengo acariciando con las yemas de mis dedos aquella zona en sus brazos. Podía verse perfectamente los cardenales, que sobresalen con la blancura de su piel. Cierro los ojos frustrado, hasta que ella habla.

—Sasuke-kun… — La miro, sus ojos cerrados, sus labios entreabiertos —Te amo.

Abro los ojos con sorpresa. Un suspiro se atora en mi pecho. Lo había dicho entre sueños. Pero aun así no puedo evitar sentir, la enorme alegría que me producía escuchar su voz... Mi pecho duele, me recuerda a un poema, una frase, alguna cosa bella, no puedo evitar que duela, pero no me molesta, es un dolor bienvenido, me está quitando el aliento.

La miro con ternura.

—También te amo, Sakura.

Beso tenuemente la piel de su frente. La arropo perfectamente entre las sabanas y me quedo con ella, admirándola y cuidándola. No sé qué hora es, cuando me separo de ella.

Miro su rostro suspirar levemente, su pecho sube y baja al compás de su respiración. Me termino de levantar de la cama y a paso sigiloso salgo de la habitación, dejando la luz encendida. Cierro la puerta con cuidado, tratando de no hacer ni un ruido. Saco un suspiro al quedarme parado en el pasillo. Después de unos segundos bajo las escaleras y entro a la cocina, miro a los chicos hablar, sentados en las sillas de la mesa de la cocina, ambos con tazas de café al lado.

Naruto me mira con preocupación —¿Cómo está? — pregunta.

—Se ha quedado dormida — respondo, los miro a ambos —¿Si les pido hacer algo más loco me ayudarían?

—En este punto no deberías ni preguntarlo, Sasuke — Neji suelta con ironía.

Me alejo de la puerta y me siento en uno de los bancos cerca de Naruto en la mesa de la cocina.

—Quiero protegerla y pensé que lo estaba haciendo bien, pero parece que no en realidad, no tengo idea de que hacer, más que sacarla de aquí y alejarnos.

—¿Y si le pides ayuda a tu madre? Aún está aquí ¿verdad? —asentí a Neji —Ella seguro te ayudara— se detiene un segundo y me miro, su rostro serio —Deberían irse, estoy de acuerdo con ello, es una forma más segura de mantenerla a salvo, aquí su padre está lleno de todo tipo de contactos.

Miro a Naruto, que no ha dicho una palabra —La conoces mejor que nadie, ¿Crees que ella lo aceptara?, toda su vida está aquí, sus amigos, su escuela…

—Pero es por su bien, hasta yo creo que sería lo mejor — murmura cabizbajo —Si te la llevas Sasuke, seguro encontraras donde pueda seguir estudiando y ella es muy inteligente —me mira fijamente— Además estoy seguro que tú la puedes hacer feliz.

Le sonrío, agradecido por sus palabras.

—También lo creo —apoya Neji con una sonrisa.

—Debo agradecerles a ambos, por todo lo que han hecho por mí…

—¡No debes mencionarlo hermano! —grito Naruto con alegría, cortando mi frase. Neji asiente, mirándome.

Respiro hondo y miro a Naruto alzando una ceja. La curiosidad picándome.

—¿Cómo es que la sacaste de ahí? — el me sonríe, zorrunamente.

—¡El gran Naruto Uzumaki puede hacerlo todo! — grita a todo pulmón, logrando que le silencie con un siseo de mis labios. El muerde los labios y sonríe nuevamente, ahora apenado —Cuando ustedes estaban entretenidos me escabullí por los arbustos que había detrás de los árboles, hasta llegar a la parte trasera de la iglesia, había una puerta abierta y entre, empecé a buscar a Sakura y la encontré en un cuartito, en realidad tuve mucha suerte de no toparme con algún guardia — el frunció el ceño un poco —La pobre lucia tan triste, aquel tipo pelirrojo estaba con ella, ¡Hubieras visto la cara que puso! — el ríe emocionado.

Sonrío imaginando su desconcierto. Naruto continua.

—Y sin darle tiempo al imbécil, le di un buen golpe en la cara, ¡Seguro que ya perdió su sex appeal! — Naruto suelta una risotada —Sé que me envidias por eso Sasuke, te hubiera gustado romperle esa cara — sigue riendo —¡Ah! Fue divina la cara de susto del pobre padrecito — se quita unas lagrimillas de los ojos y suspira —Después la saque por la puerta trasera, y salimos por la calle detrás de la iglesia hasta que llegamos hasta el auto y alguien dejo las llaves puestas… — comenta mirando a Neji.

—Lo siento… — dice el ojiperla, alzando los hombros avergonzado.

—Lo que sigue ya se lo saben.

—Fue muy brillante, nunca se me paso por la cabeza… — le digo. Le sonrío un poco y ensancha su sonrisa, niega suavemente con la cabeza.

—Sasuke creo que en tu lugar no hubiese podido pensar claramente tampoco.

—Bueno, es tarde y Hinata estará preocupada… — el ojiperla pasa sus manos despreocupadamente por detrás de su cabeza y suspira mirando al cielo — Ha sido un día muy largo, todos merecemos un descanso.

Les asiento.

Naruto me dice —¿Vas a quedarte aquí solo con Sakura? Me parece peligroso.

—Tengo un numero de seguridad privada, llamare para que vigilen la casa, ¿Naruto te quedas a confirmar? — el rubio siente. Neji se levanta sacando su celular del bolsillo del pantalón, hasta que hace un ruido seco — Mierda, está muerto — rebusca en su billetera y después se aleja a la sala —Voy a tomar tu teléfono.

El rubio y yo nos miramos hasta que el me da una enorme sonrisa —¿Cuándo planeas pedirle matrimonio? — suelta.

Abro los ojos con sorpresa. Me quedo si habla, mierda, sabiendo, que me había tomado con la guardia baja, balbuceo un poco sin poder evitarlo.

—¿Entonces? — murmura alargando la palabra —¿Ya sabes cuándo lo harás?

Me cierro ante el —No sé de qué hablas.

—Claro —me responde con sarcasmo.

Estoy a punto de responderle cuando Neji entra de nuevo a la habitación.

—Ya está — comenta —Llegaran en poco tiempo, ahora me despido de ustedes, por favor, no duden en llamarme si algo pasa nuevamente.

Me levanto y estrecho su mano —Muchas gracias.

El me da una sonrisa. Cuando se marcha, Naruto y yo lo acompañamos a la puerta.

—Bien, tomare tu sala hasta que lleguen estos tipos — dice Naruto mientras regresamos dentro de casa.

—Por favor, toma la habitación que quieras para que descanses, a Sakura le encantara desayunar contigo.

El sonríe mostrando sus brillantes dientes blancos —¡Ah! qué remedio, ser así de carismático siempre salva el día — el palmea mi hombro y se pone serio — Trata de descansar también.

Le agradezco una vez más antes de separarnos.

Entro en la habitación tratando de hacer el más mínimo ruido. Sakura suelta un suspiro y me quedo congelado en mi lugar. Cuando ella no vuelve a hacer ningún sonido, suspiro y entro. Después de tomar una ducha me deslizo en mis pantalones de pijama y salgo del cuarto de baño algo más relajado. Pero me detengo al ver a Sakura sentada en la cama, mirándome.

—Lo siento, ¿te desperté? — pregunto sintiéndome cúlpale. Ella niega levemente con la cabeza. Me acerco a la cama y me siento en la orilla mirándola. Ella levanta el acolchado, invitándome a tomar lugar a su lado, le sonrío.

En cuanto me acomodo, ella se acurruca sobre mi pecho. Todo el estrés esfumándose instantáneamente.

Ella habla, tan suavemente que no se si estoy soñando —¿Sasuke-kun?

—Dime— ella sube la mirada para verme y me quedo prendando se sus ojos, sus brillantes ojos de piedra preciosa.

—Extrañaba tu voz…— la miro, embobado. Ella levanta una mano y con suaves dedos recorre mi rostro, deteniéndose en mi mejilla —También tu rostro, tus ojos…— susurra mirándome con anhelo. Suspiro al ver aquel brillo intenso que me regalaba la intensidad de sus ojos —Tus labios.

—También te extrañe…— susurro posando mi frente junto a la suya —Tu aroma, tus manos…— comento tomando la mano que reposaba en mi mejilla y plantándole un beso —Tus mejillas— digo pasando un dedo por estas, que lucen tenuemente encendidas —Tus ojos, tus labios — murmuro antes de que acerque a darle un pequeño beso a su boca.

Cuando me separo de ella, tiene las mejillas encendidas —Te amo —dice, y mi pecho se infla nuevamente en esta noche.

La miro sonriendo, beso su pelo y la abrazo a mi pecho.

—También te amo. Mi pequeña molesta Sakura.

La siento sonreír. Después dormir. Yo me quedo despierto, sosteniéndola. Mi noche desvelado acaba muy pronto, con el amanecer deslizándose por la ventana de nuestra ahora habitación.


¿Adivinan quien subo el archivo de la historia pero no la historia ayer sábado? Si, por supuesto que yo. Jaja BESOS.

ANUNCIO: Ya no estoy en fa cebook, así que todo lo referente a este fanfic lo posteare en mi t umblr (ya saben que hacer con los espacios):

goldenmfics . . com

* Estoy publicando Amantes ahi, aunque solo va hasta el capitulo 8, me parece, también publico de todo, es un blog solo sasusaku, pueden dejarme preguntas ahí, y contesto más rápido que aquí, lo que me lleva a pedirles una disculpa, no les he respondido, pero un gracias infinito por leer y comentar.

C.