Nota de la autora
Lamento decepcionarlas, sé que esperaban capítulo luego de un mes -o algo así- ya perdí la cuenta. De verdad lo siento muchísimo, igual las respuestas a reviews y todo eso. La universidad me tiene acabada. No ventilo mi vida por acá, pero estoy en mi último semestre de Ciencias Bioquímicas y me quiero cortar los cocos por todas las cosas que debo hacer. Debe ser el peor fin de semestre que he tenido.
Para no dejarlas tan desconformes, les dejaré un avance de la historia.
Ojalá que aún haya gente interesada en esta historia(?) bueno y si no, no importa, igual la terminaré.
.
.
.
— Prefiero los osos de color rojo ¿tú no? Tienen mejor sabor cuando los comes con un poco de soda. Ya sabes, un sorbo de soda y te metes la gomita a la boca y masticas rápido antes de tragarlo. La verdad antes no lo hacía, pero me hice adicto a los dulces en Inglaterra —se mostró bastante concentrado en lo que le estaba explicando a su acompañante. Se la había encontrado en el área de golosinas y dado que no tenía más qué hacer, se quedó a hacerle compañía hasta que la madre de aquella señorita viniera a por ella.
O eso le había dicho la niña.
Se encontraban sentados frente al estante que mostraba en varias presentaciones y sabores esos dulces que ambos descubrieron, eran sus favoritos. Y dado que eran unos impacientes y glotones, se estaban engullendo una presentación de dulces mixtos sin haberlos pagado, Syaoran dijo que eran por cortesía suya y aquella peculiar niña de sonrisa coqueta, aceptó comerlos.
— ¿No eres un poco viejo para comer dulces, señor? —su voz era chillona e infantil. — Mi tio dice que los dulces no son buenos, que me pongo igual de inquieta que mi mami, aunque mi abuelito siempre me da chocolates cuando voy a verlo.
— No soy tan viejo como crees, soy joven solo que estudié la universidad y por eso me veo así —sonó falsamente ofendido y rió. Esa niña le simpatizaba. — Por cierto, no me digas señor, dime Syaoran. Y, ¿cómo es que te-? —su pregunta quedó al aire cuando vio que la niña se inclinaba a buscar un par de golosinas y dejaba ver de su cuello un collar simple de plata, con ese dije que reconocería en cualquier parte. Bastó decir el nombre de la niña para que ella riera y le dijera que era un mago.
Oh. Sintió que le daba un infarto.
Llevaba poco más de cinco minutos de estar hablando con su hija.
Y si ella era Nadeshiko eso quería decir que...
.
.
.
Eso quería decir que... me van a matar por tardarme tanto :(
