Capítulo 01.

—Por supuesto, cielo.

Nika apretó las manos de su protegida.

—No tienes siquiera que pedirlo.

Sara le sonrió con tristeza.

Era una chica de largos cabellos rosas, tez de porcelana y brillantes ojos azules.

—Gracias, Nikki.

Nika negó con la cabeza y la abrazó con fuerza.

Luego, se volvió hacia sus amigas.

—Primero lo primero: Todas necesitan un abrazo. Vengan aquí y déjenme amarlas.

Nika abrió los brazos.

Todas sonrieron.

La primera en abrazarla fue Luce.

Era una chica de cabellos rojos cual fuego incandescente, piel pálida y ojos de un impresionante color perla.

Luce rompió a llorar. No pudo evitarlo.

—Todo estará bien, mi pequeña Lu— susurró Nika.

Luce asintió. Se separó de Nika y se secó las lágrimas.

La siguiente fue Lewis.

Era una chica de tez pálida, cabellos cobrizos con reflejos rosados y unos hermosos ojos heterocromáticos: El izquierdo azul glacial y el derecho malva apagado.

—Eres la más fuerte y cabezota del grupo. Jamás pensé verte así, Levy.

Lewis rió secamente.

—Ya ves. La vida nos jode a todos.

Después de Lewis, dos chicas abrazaron a Nika al mismo tiempo.

Eran Chiara y Airy.

Chiara tenía el cabello corto y color rojo fresa, la tez nívea y los ojos de un verde tan profundo que parecían esmeraldas.

Por su parte, Airy tenía la tez pálida, los ojos color aguamarina y el largo cabello violeta amarrado en una coleta.

—Muchísimas gracias, Nika— susurró Chiara.

—Realmente nos salvas la vida. No tenemos idea de qué hacer— Airy sonrió con tristeza.

—Descuida. Encontraremos una solución— Nika besó sus frentes.

Finalmente, abrazó a Ruxandra.

Era una chica de cortos cabellos dorados con mechas moradas, tez pálida y ojos tan negros y brillantes como una noche estrellada.

— ¿Cómo te sientes, Ru?

Ruxandra sabía a qué se refería. Las lágrimas rodaron por sus mejillas.

—Mucho mejor ahora que estás aquí. Gracias por preocuparte, Nika.

Nika sonrió.

— ¿Cómo no hacerlo? Eres como mi hermana— le secó las lágrimas.

Ella era la más alta del grupo. Medía un metro con setenta y tres centímetros.

Tenía el cabello azul eléctrico que llegaba hasta sus caderas, la tez pálida y los ojos color vino.

Al igual que sus amigas, era tan bonita como una muñeca de porcelana.

Por más que se negara a aceptarlo.

Nika miró a su alrededor.

Eran las únicas en el parque. El sol casi se ocultaba en su totalidad.

—Deberíamos ir a otro lado. Está haciéndose tarde.

—Tienes razón. ¿Adónde podemos ir? — preguntó Luce.

Las demás se encogieron de hombros.

Nika lo pensó por un momento.

— ¿Les gustaría venir a mi casa? Todavía no la conocen. Es la oportunidad perfecta.

Sus amigas se mostraron de acuerdo.

— ¿Vamos a la parada de autobuses? — preguntó Sara.

—Sí. Todavía estamos a tiempo de tomar el último— respondió Lewis.

Nika sonrió de lado.

Pasó un brazo por los hombros de sus amigas.

—Nada de eso. Tengo una alternativa mucho más interesante.

Las chicas se miraron las unas a las otras.

— ¿De qué hablas, Nika? — Chiara alzó una ceja.

—Ya verán. Síganme.

Todas se dirigieron a la salida del parque.

Caminaron al área en la cual aparcaban los automóviles.

Nika sacó unas llaves de su bolsillo. Le quitó la alarma a una camioneta Chevrolet 4x4 negra.

Sus amigas soltaron sonidos de admiración.

—Bonito cacharro— comentó Lewis.

Nika se rió entre dientes.

—Gracias.

— ¿Es tuyo? — preguntó Ruxandra.

—Sí. La verdad no quería algo tan grande y llamativo pero no tuve elección— suspiró.

Abrió la puerta del copiloto y de la parte trasera.

— ¿Nos vamos?

Las chicas asintieron y subieron al vehículo.

Airy se sentó en el asiento del copiloto. Las demás se acomodaron en la parte trasera.

Nika cerró las puertas.

Luego, ocupó el asiento del piloto.

Encendió el motor y puso la camioneta a andar.

Sus amigas examinaban el interior.

Nika las miró por el retrovisor. Les guiñó un ojo.

— ¿Qué les parece?

—Me encanta. ¿Me dejarías conducirla algún día? — preguntó Sara.

—Cuando quieras— Nika le sonrió.

—No creí que tuvieras licencia de conducir, Nika— murmuró Ruxandra.

—Con esto me doy cuenta que aún hay muchas cosas que no sabemos de ti— comentó Lewis.

La sonrisa de Nika se tornó agridulce.

Si tan solo supieran cuánta razón había en esas palabras…

Airy encendió la radio.

Todas cantaron distintas canciones y charlaron durante todo el camino.

Media hora después, llegaron a su destino.

Las chicas miraron por la ventana. Estaban delante de un edificio que parecía ser muy lujoso.

Nika entró en el estacionamiento.

Aparcó en su lugar y apagó el motor.

Todas bajaron de la camioneta. Se dirigieron al ascensor.

Nika presionó el botón del pent house.

Una vez ahí, abrió la única puerta.

Se hizo a un lado. Señaló la entrada con el brazo extendido e hizo una leve reverencia.

—Bienvenidas. Siéntanse como en su casa.

Sus amigas soltaron sonidos de sorpresa.

Era un departamento enorme. Tenía dos pisos y una decoración moderna.

Nika las condujo a la sala de estar.

—Pónganse cómodas. Iré a buscar algo de picar.

—Voy contigo.

—Gracias, Sara.

Las chicas se dirigieron a la cocina.

Momentos después, volvieron con dos bandejas: Una con chocolate caliente y otra con una tarta de chocolate.

Sara repartió las bebidas.

Nika cortó la tarta y ofreció un trozo a sus amigas.

—Muy bien. Estamos instaladas y con comida a la mano. Creo que podemos empezar.

Sus amigas se mostraron de acuerdo.

—He pensado sobre ello mientras veníamos. Llegué a la conclusión de que voy a tener que deshacerme de unos cuantos cuerpos. ¿Me equivoco?

Las chicas se rieron. No pudieron evitarlo.

—Empieza a cobrar por tus servicios. Eres una buena bruja— comentó Lewis.

—Levy tiene razón. Has acertado— Luce sonrió con tristeza.

El ambiente se tensó. Volvieron a ponerse serias.

—Es sobre nuestros novios— dijo Sara.

Nika asintió. Era lo que imaginaba.

—Bueno… en parte— Ruxandra soltó una risita nerviosa.

Nika parpadeó, confundida.

— ¿Cómo?

—Digamos que están implicados pero no son totalmente la causa del problema— dijo Chiara.

—Hay muchos otros factores que nos llevaron a tomar esta decisión— murmuró Luce.

— ¿A qué te refieres, Lu? — preguntó Nika.

—Queremos irnos de aquí, Nika— soltó Lewis.

—Irnos y jamás volver— anadió Airy.

Nika abrió mucho los ojos.

No se esperaba algo así.

— ¿Por qué? — fue lo único que pudo decir.

Las chicas se miraron las unas a las otras. Ninguna se atrevía a hablar.

Decidieron enseñárselo. Los hechos decían mucho más que las palabras.

Sacaron algo de sus bolsillos y/o bolsos.

Algunas un sobre ya abierto. Otras, una bolsa de papel pequeña que contenía algo.

Dejaron todo en la mesa de café.

Le indicaron a Nika que mirara qué era todo aquello.

Ella dejó su taza a un lado. Tomó un sobre y leyó lo que contenía.

Soltó un sonido de sorpresa.

No podía creer lo que veía.

Velozmente, revisó lo que había dentro de una bolsa.

Sacó la caja de una prueba de embarazo casera. Las manos le temblaban.

No tuvo que comprobar qué resultado arrojó.

Era el mismo que los exámenes del hospital.

Sara le sonrió con tristeza.

—Sí, Nikki. Estamos embarazadas.


¡Hola!

Aquí les traigo el primer capítulo. Espero que les haya gustado (:

Muchísimas gracias por sus comentarios. ¡Me hacen muy feliz!

Como han visto, empiezan las revelaciones ÒwÓ

Estos son los primeros datos adicionales que me gustaría que me enviaran por MP, por favor:

Relación con su pareja (cómo se hicieron novios, cómo se llevaban, etc.):

¿Por qué empezaron a tener problemas?:

Para esto último, se pueden guiar por la ruta de los chicos (Ej: Nathaniel se distanció por su situación familiar).

Es todo por ahora. ¡Ánimo y suerte!

¡Adiós!

ღ LadyAbsynthe ღ