Capítulo 05.
Nathaniel estaba en su habitación.
Repasaba sus apuntes. Los exámenes se encontraban a la vuelta de la esquina.
Blanca dormía profundamente en su regazo.
No podía concentrarse por más que lo intentaba.
Soltó un suspiro. Se echó hacia atrás en su silla y se quedó mirando el techo.
Sara terminó con él. No podía creerlo aún.
Pensó que siempre estarían juntos. Hicieron planes de ir a la misma universidad.
Incluso le iba a proponer que se mudara con él cuando llegara el momento.
Le dolía mucho su decisión. Pero la entendía en parte.
No estaba prestándole atención últimamente. Los problemas con su familia ocupaban todo su tiempo y energía
Además, ni sus padres ni Ámber se portaron bien con ella. No terminaba de agradarles.
En ese momento, sonó el timbre de su departamento.
— ¡Nath! ¡Necesito que me ayudes con los deberes!
Blanca dio un salto del susto.
Nathaniel rodó los ojos y acarició a su gatita para tranquilizarla.
Lo que menos le apetecía en esos momentos era lidiar con su insoportable hermana.
. . .
— ¡Maldita sea!
Castiel lanzó su guitarra a la cama.
Demonio se sobresaltó. Se levantó de su lugar y corrió a refugiarse debajo del escritorio.
—Mierda. Lo lamento, amigo.
Castiel se inclinó delante del escritorio. Le acarició la cabeza a su perro.
Demonio le lamió la mano. Salió de allí y puso su cabeza en el hombro de su dueño.
Este lo abrazó con fuerza.
Tenía un malestar que no se quitaba con nada.
Era emocional. No se aliviaría a menos que solucionara las cosas.
Pero no había nada que resolver.
Lewis le terminó. Punto.
No le importaba. Que hiciera lo que le diera la gana.
Estaba harto de su estúpida e inmadura actitud
Su móvil empezó a sonar.
Se apresuró en contestarlo. El corazón se le aceleró de golpe.
— ¡Hola, gatito!
—Ah… eres tú, Debrah.
— ¿Quién más esperaba que fuera? — la chica soltó una risita.
Castiel sonrió con tristeza.
Ojalá realmente no le importara. Dejaría de doler tanto de ser así.
. . .
Lysandro se encerró en su habitación.
Rosalya y Leigh lo invitaron al cine. Rechazó la invitación con cordialidad y cerró la puerta.
Se dejó caer en la cama. Puso un brazo sobre sus ojos.
En ese momento, sonó su móvil.
No se molestó en contestar. Lo sacó de su bolsillo y lo apagó.
Nina era insistente. No se rendiría y él no quería ver a nadie.
Chiara terminó con él.
Pensar en ello hizo que se le formara un nudo en la garganta.
No supo cómo compensarla por haberla olvidado. Luego empezó a pasar más tiempo con Nina.
Era normal que acabara por perderla. No tenía derecho a reclamar nada.
Lo sabía, sí.
Pero su corazón se negaba a dejarla ir.
Sería un suplicio verla todos los días sin que fueran nada. Le costaría acostumbrarse a su realidad.
Desearía volver el tiempo atrás. Arreglar todo lo que hizo mal.
No podía hacerlo.
Lo único que le quedaba era asumir las consecuencias de sus actos.
. . .
— ¡Vamos, anímense!
Evan le dio unas palmadas a Armin y Alexy en la espalda.
Los gemelos se sobresaltaron. Estaban tan ensimismados que perdieron noción de la realidad.
Estaban en el Moondance junto a su hermano mayor.
Los arrastró hasta ahí prácticamente. No tuvieron los ánimos para negarse.
—Entiendo que estén dolidos pero no los traje aquí para que se quedaran mirando al infinito.
Evan les sonrió de oreja a oreja.
—Vamos a divertirnos. Quizás logren distraerse si hacen el intento.
Ambos le devolvieron la sonrisa con menos ganas.
Agradecían el gesto de su hermano pero era imposible para ellos dejarse llevar.
Airy y Luce terminaron con ellos. Jamás pensaron que algo así sucedería.
Armin se sentía de lo peor. No estuvo ahí cuando Airy más lo necesitaba.
Alexy estaba en las mismas.
Se arrepentía de cómo se comportó con Luce. Le dijo cosas terribles y la apartó como si valiera menos que algo material.
Les hicieron muchísimo daño. Nunca se perdonarían por haberlas lastimado.
Suspiraron al unísono. Se miraron y sonrieron con tristeza.
Armin le pasó un brazo por los hombros a su gemelo.
—Porque somos unos imbéciles— tomó la bebida que le pidió Evan.
Alexy rió sin ganas y agarró su propia bebida.
—Porque nos merecemos lo peor.
Chocaron sus copas y bebieron el contenido de un solo trago.
Evan continuó animándolos y les pidió otras bebidas.
Las perdieron para siempre.
Lo único que podían hacer era beber para olvidar las penas.
. . .
Kentin corría por el parque.
El sudor le caía a chorros, literalmente. Llevaba mucho tiempo moviéndose sin descansar.
Le hubiera gustado llevarse a Cookie con él pero decidió dejarlo en casa.
No iba a poder aguantar su ritmo.
Todavía era muy pequeño.
Se le vino a la mente una imagen de Ruxandra jugando con su cachorro.
Apretó la mandíbula y aumentó la velocidad.
Ruxandra le terminó. Ya estaba, no era más su problema.
No dejaría de juntarse con quien quisiera sólo porque a ella no le parecía.
Además de que no hablaba de cualquier persona, sino de Evan.
Su mejor amigo. El que le hizo cambiar para bien.
Sintió dolor en el labio. Se detuvo un momento y pasó su mano por ahí.
Sangre.
Lo mordió con tanta fuerza que terminó rompiéndoselo.
Soltó una falsa risotada y se pasó la mano por el empapado cabello.
Era un muy mal mentiroso.
Claro que era su problema. Siempre lo sería.
Sabía que no podía vivir sin ella y ahí estaba. Tratando de fingir que le daba igual.
Muy dentro de sí entendía que la lastimó.
Por esa razón trataba de evadirse.
No podía permitir que su mente divagara. El dolor y la culpa terminarían por consumirlo.
. . .
Nika se dejó caer en el sofá delante de la cama.
Sus amigas se acomodaron donde pudieron. Algunas a su lado y otras sobre el colchón.
Se encontraban en la que sería la habitación de Nika.
María las llevó hasta allí y se marchó.
Dijo que debían tener una conversación en privado y con tranquilidad.
Tenía toda la razón del mundo.
El silencio era sepulcral. Lo único que se oía era el tic tac del abuelo reloj del pasillo.
Las chicas se miraron las unas a las otras.
No se atrevían a hablar. No sabían cómo sacar el tema que tanto revuelo provocó entre ellas.
Nika soltó un suspiro. Todas se sobresaltaron.
Miró a sus amigas y sonrió con tristeza.
—No me esperaba esto para nada.
—Nosotras tampoco— Chiara le devolvió el gesto.
—En especial porque no sabíamos que estabas saliendo con alguien— comentó Airy.
—No lo estoy.
Algunas chicas fruncieron el ceño. Otras ladearon la cabeza.
— ¿Terminaron acaso? — preguntó Luce.
Nika se pasó una mano por el cabello.
—No. No es eso.
—Entonces explícate. Porque a menos que te haya preñado el espíritu santo como a la virgen María no me queda claro.
No pudieron evitar reír por el comentario de Lewis.
—No estés celosa, cielo. Siempre serás la primera en mi corazón— Nika le guiñó un ojo.
Lewis sonrió de lado.
—No creas que no te veo venir. No voy a dejar que cambies de tema.
—Al menos lo intenté— Nika se encogió de hombros.
Desvió la mirada y se llevó una mano a la nuca.
Sus mejillas se sonrojaron un poco.
—La verdad no es nada del otro mundo. Se me ocurrió hacer una locura y la hice, es todo.
— ¿Qué tipo de locura? — Airy alzó una ceja.
—Me fui a una discoteca de la ciudad vecina. Estaba cansada de hacer las cosas bien, quería liarla un poco…
Nika rió sin ganas.
—No solo fue un poco. Qué no hice allí. Bebí, me drogué, me besé con cuanto chico y chica tuviera cerca y, por supuesto, terminé acostándome con alguien.
Sus amigas se miraron las unas a las otras.
Era difícil creer lo que oían. Nika era una chica con los pies en la tierra.
Imaginársela haciendo todas esas cosas les resultaba extraño.
Incluso bizarro.
—Vaya… la verdad no sé qué decir— comentó Ruxandra.
—Yo tampoco— secundó Sara con las mejillas sonrojadas.
Nika les sonrió con tristeza.
—Lo entiendo. Cuando desperté y me di cuenta de lo que hice quise cortarme las venas con una pantufla. Son cosas dignas de la mejor amiga de Lewis, no mías.
Lewis se estremeció.
—Ni la menciones. Tendrás siete años de mala suerte y tres tipos de ETS diferentes.
Todas soltaron una risita.
—Lo lamento, cielo.
Nika soltó un suspiro.
—Como estaba en mis días no fértiles lo dejé pasar. Lo sé, una estupidez por mi parte.
Chiara abrió la boca para decir algo.
—No me pregunten quién era el chico. No tengo ni la más mínima idea— Nika le sonrió.
Chiara volvió a cerrarla de inmediato.
— ¿A qué te refieres? — Sara ladeó la cabeza.
—Estaba de espaldas a mi cuando me fui. No tuve el valor de comprobar de quién se trataba.
—O de si estaba bueno— Airy sonrió de lado.
—Probablemente lo estaba. Estaría ebria pero jamás desesperada— Nika resopló con burla.
—Veámosle el lado positivo. No estás sola en esto— Luce le tomó la mano.
—Te ayudaremos en todo lo que podamos. Puedes contar con nosotras para lo que necesites— Lewis le guiñó un ojo.
—Tómalo como parte del pago por habernos ayudado tanto— Ruxandra le sonrió con dulzura.
—Y yo que pensaba hacerlas pagar de otra manera— Nika alzó las cejas de forma sugestiva.
Todas se echaron a reír.
Escucharon que tocaron la puerta en ese momento.
— ¡Adelante! — dijo Nika.
María asomó la cabeza con timidez.
—Buenas tardes. Espero que las cosas estén mejor entre ustedes.
—No te preocupes, María. Todo está bien— aseguró Chiara.
—Solo estábamos un poco sorprendidas— secundó Airy.
—No es para menos. Tampoco podía creérmelo cuando me percaté de lo que ocurría— María soltó una risita.
Se les antojaba igual que la de Dimitry. Como el sonido de unos cascabeles, delicado y suave.
—Lamento mucho interrumpir. Quería preguntarles si les gustaría comer algo.
El ajetreo del estado de Nika hizo que se saltaran la hora del almuerzo.
Sara iba a responder pero un bostezo la interrumpió. Se cubrió la boca y murmuró una disculpa.
Las demás se contagiaron.
Bostezaron y algunas se secaron una furtiva lágrima.
—Me parece que la comida deberá posponerse para otro momento— comentó María.
—Lo sentimos mucho. Estamos algo cansadas— murmuró Luce.
—Es comprensible. Lo mejor será que vayan a descansar un poco. Iré a buscarlas cuando llegue la hora de la cena.
—Muchas gracias, María— Chiara le sonrió.
Las chicas se despidieron de Nika y salieron de la habitación junto a María.
Nika las despidió con la mano hasta que la puerta se cerró.
Una vez que estuvo segura de que estaban lejos, se permitió derrumbarse.
Las lágrimas empezaron a salir sin control de sus ojos. Cubrió su boca para evitar que la escucharan llorar.
Se dejó caer de lado en el sofá.
Cerró los ojos con fuerza y se hizo una bolita en su lugar.
¿Cómo pudo confiar en que nada ocurriría? ¿Por qué no tomó las medidas preventivas de todas maneras?
Deseaba que todo fuera un mal sueño. Uno del que despertaría pronto.
Sabía que era su realidad y no le quedaba de otra que aceptarla.
Se sentía afortunada de tener amigas tan buenas. No hicieron preguntas y no la presionaron.
No las merecía.
No cuando les mentía de forma descarada.
Esperaba que jamás descubrieran que la historia de la discoteca era falsa.
Tenía que ingeniárselas para mantener su acto.
No podía dejar que descubrieran la verdad.
¡Hola!
Aquí les traigo el capítulo cinco. ¡Espero que les haya gustado! :D
Lo prometido es deuda. ¡Por fin salieron los chicos!
Me costó un poco pensar en cómo harían su debut. No lo tenía muy claro.
Pero estoy contenta con el resultado final (:
También he cambiado el título de la historia. Dice lo mismo pero en inglés.
Porque todo suena más chulo en un idioma que no es el tuyo (?) XD
Quizás la siguiente actualización tarde un poco.
Acaban de sacarme las muelas del juicio.
Deseenme suerte. La necesitaré ;A;
Es todo por ahora. ¡Ánimo y suerte en todo!
¡Adiós! :D
ღ LadyAbsynthe ღ
