Capítulo 06.
Llegó la mañana del domingo.
Las chicas se levantaron a las ocho en punto. Una mucama se encargó de ayudarlas a prepararse.
La que le tocó a Nika fue Lucía, la ama de llaves de la mansión.
—Estoy bien. Puedo arreglármelas sola, de verdad.
Lucía soltó una risita.
Era una mujer de cortos cabellos color naranja, piel pálida y ojos color ámbar.
Vestía con el típico traje de la servidumbre de las familias adineradas.
—No has cambiado en nada. Sigues siendo igual de testaruda que cuando eras una niña.
Nika hizo un puchero.
Lucía continuó lavándole el cabello.
Se encontraba arrodillada delante de la tina del baño. Nika se encontraba dentro, en una infusión de sales y pétalos de rosa.
—No menciones esas épocas oscuras.
—Para mí fueron las mejores. Eras una ternura— Lucía suspiró con nostalgia.
—En tiempo pasado— Nika le sonrió de lado.
—Creo que ninguna mujer desea ser vista como tierna. Especialmente si está enamorada.
Nika metió media cabeza en el agua. Empezó a hacer burbujas por la boca.
— ¿Por qué tienes que tener razón en todo? — su voz se oía entrecortada por el agua.
—Porque pasé por lo mismo que tú y no tenía a nadie que me mimara como estoy haciéndolo ahora— Lucía le guiñó un ojo.
Al salir del baño, Lucía le mostró un sencillo vestido blanco y unas bailarinas a juego.
Nika hizo una mueca.
—No.
— ¡Vamos! ¡Te vas a ver preciosa!
—Pero no me gusta. Es incómodo. Tengo que fijarme cómo me siento y no puedo abrir las piernas— Nika suspiró.
—Por favor. Hazlo por mí. Hace muchísimo tiempo que no te pones la ropa que te escojo.
Nika se lo pensó un instante.
—Al joven le encantaría verte con esto— Lucía tanteó con la debilidad de Nika.
Esta masculló una maldición.
—De acuerdo. Solo por esta vez.
La mujer celebró su victoria por lo bajo. La ayudó a vestir y peinó su cabello.
Lo dejó suelto al natural y aplicó una crema para acentuar sus ondas.
—No entiendo por qué te tintaste el cabello. Tu color natural es precioso.
Nika rió con sequedad.
—Quería verme diferente. Que nadie pudiera confundirnos. O al menos intentarlo.
—Entiendo…
Lucía sonrió con tristeza.
Nika no había cambiado su manera de pensar con respecto a aquel asunto.
Le hubiera gustado conversarlo pero seguía siendo tabú. No quería presionarla ni hacerla sentir mal.
Una vez lista, Nika salió de la habitación junto a Lucía.
Sus amigas también iban salieron en compañía de sus respectivas mucamas.
Nika emitió un silbido.
—Hola, muñecas. ¿A qué hora salen por el pan?
—A la misma a la que te invitaré a un café, baby— Lewis le guiñó un ojo.
Todas se echaron a reír.
Bajaron las escaleras hacia los jardines. María dio órdenes de conducirlas ahí.
Se encontraron con María y Dimitry al llegar.
María les sonrió con ternura. Dimitry dejó su café sobre la mesa y las saludó cándidamente.
Les apartó las sillas a cada una para que pudieran sentarse.
Todas se sonrojaron y le agradecieron en un murmullo.
Nika se colocó a su lado.
Su hermano le tomó la mano y besó su palma.
Las chicas se percataron de que la sonrisa que su amiga esbozó era forzada.
Se miraron de forma discreta.
Por lo que María les dio a entender, iniciaría la tercera guerra mundial cuando supiera lo de su hermana.
—Esperamos que hayan dormido bien— dijo Dimitry.
—Más que bien. Muchas gracias— Sara les sonrió con timidez.
—Nos alegra oír eso. No sabíamos qué podría apetecerles así que pedimos que prepararan de todo un poco.
Todas miraron hacia la mesa.
La cantidad de comida era exorbitante. Había tanto cosas dulces como saladas que tenían muy buena pinta.
Se les hizo la boca agua.
—Adelante. Sírvanse sin miedo, que están en su casa— las animó María.
Las chicas le agradecieron de nuevo. Tomaron sus platos y se sirvieron de lo que querían.
—Por el amor de Dios, V… Nika. Pareces una niña pequeña.
Dimitry tomó una servilleta y limpió la boca de su hermana. La tenía llena de crema chantilly.
—Gracias, Dima— Nika le sonrió con falsa inocencia.
— ¿Dónde quedaron tus modales, señorita? — preguntó Dimitry con diversión.
—María acaba de decir que estaba en mi casa. ¿Acaso estás insinuando que tu esposa es una mentirosa?
Nika se llevó una mano al pecho con falso dramatismo.
María se rió por lo bajo.
Dimitry rodó los ojos. No pudo aguantar la seriedad y rió mientras negaba con la cabeza.
— ¿Qué voy a hacer contigo? — le revolvió el cabello.
Las chicas sonrieron al verlos interactuar.
Parecían una familia muy unida.
Recordaron a sus propias familias. Una punzada de dolor les atravesó el pecho.
¿Volverían a verlos alguna vez? ¿Cómo reaccionarían al saber que estaban embarazadas?
Querían saberlo pero al mismo tiempo preferían seguir ignorándolo.
Temían que no fuera de la mejor manera.
—Por cierto, chicas. Dimitry me comentó antes que llegaran que ya está listo todo lo que quedaba por arreglar.
Las chicas miraron a María con sorpresa.
— ¿Tan pronto? — Ruxandra parpadeó un par de veces.
—Pensamos que tomaría más tiempo— confesó Airy.
Dimitry le dio un sorbo a su café antes de responder.
—Aproveché mi ausencia en la cena para finiquitar lo que hiciera falta. No hubo ningún inconveniente. Todo marchó a la perfección.
Lo olvidaron por un momento. Dimitry no las acompañó en la comida de la noche anterior.
Habían cenado en el comedor.
Era igual de majestuoso que el resto de la mansión.
—Me alegra mucho oírlo— Chiara soltó un suspiro de alivio.
— ¿D-Dijeron algo?
Luce no pudo evitar hacer la pregunta.
Sus amigas la miraron. Luego fijaron sus miradas en Dimitry.
Esperaban con ansias su respuesta.
—No realmente. Estaban sorprendidos, algunos incluso alzaron la voz y utilizaron un vocabulario malsonante, pero aceptaron la decisión de buena gana.
Algunas suspiraron. Otras sonrieron con tristeza.
—Y con respecto a sus estudios, no se preocupen. También está resuelto. Empezarán a tener clases particulares conmigo a partir de mañana.
Las chicas se miraron las unas a las otras.
Nika alzó una ceja.
— ¿Te vas a partir en dos o algo? Porque con lo ocupado que estás dudo mucho que puedas dedicarnos tiempo.
—No lo habría dicho de no tenerlo todo arreglado— Dimitry le sonrió de lado.
—Claro. Por poco olvido que eres un vampiro.
Las más inocentes palidecieron. Las demás los miraron con escepticismo.
—Este hombre y el sueño son enemigos naturales. Por eso lo digo— Nika rió entre dientes.
—En realidad los vampiros si duermen, Nika— intervino María.
—Te enviciaste demasiado a esa bazofia que se atrevió a ver la luz del sol. Bram Stoker se retuerce en su tumba cada vez que alguien lo lee.
—Que a ti no te guste no quiere decir que sea malo. No es la gran cosa pero Crepúsculo me gustó mucho— Nika se encogió de hombros.
—A mí también.
—No, querida. Tu no, por favor.
Todas rieron ante la cara de horror con la que Dimitry se giró hacia su esposa.
María le acarició el brazo con dulzura.
—Lo lamento. Es entretenido, Nika tiene razón.
—Te lo tomas demasiado en serio, Dima. Quizás realmente fuiste un vampiro en una vida pasada— comentó su hermana.
Dimitry soltó un suspiro de resignación.
—Volviendo al tema que nos interesaba. Mañana tendrán clases particulares en el mismo horario que el instituto. También pueden dedicarse a actividades extracurriculares. Pondré a su disposición a algunas personas para que las orienten.
—Muchísimas gracias, Dimitry.
Este le sonrió a Lewis y negó con la cabeza.
—Ya lo hemos dicho: Queremos que se sientan como en casa. Mañana por desgracia tienen la tarde ocupada. Podrán hacer lo que deseen a partir del martes.
— ¿Por qué? — preguntó Nika.
—Le hemos pedido a Agatha, nuestra ginecóloga de confianza, que viniera a echarles un vistazo a las chicas— informó su hermano.
—Ya lo verán. Ella es maravillosa. Es un encanto de mujer y extremadamente profesional y meticulosa. Sentirán que están tratando con una amiga y no con un médico.
Las chicas confiaron en las palabras de María. Parecía muy segura de lo que hablaba.
Dimitry terminó su café.
—Probablemente querrá hacerles ecografías y otros estudios. Hemos dispuesto una de las habitaciones para este fin. Esta tarde traerán todo el material.
—Es más fácil de esta manera. Estará usándolo lo que duren sus embarazos, después de todo— secundó María.
—Perfecto entonces. Ni siquiera tuve que pensar en un buen momento…
— ¿Qué has dicho, Nika? — Dimitry se percató que murmuraba para sí.
—Nada, Dima. Que las chicas tienen que decirte algo importante.
Lewis, Chiara y Airy la fulminaron con la mirada.
Luce, Sara y Ruxandra soltaron un sonido de sorpresa.
Dimitry y María las miraron con curiosidad. Estas empezaron a retorcerse con nerviosismo.
No esperaban sacar el tema tan pronto. No estaban preparadas emocionalmente.
— ¿De qué se trata, chicas?
Ahí estaba su perfecta y encantadora sonrisa. Su existencia entera debería ser un crimen.
María lo imitó.
¡Basta! ¡Eran demasiado brillantes para sus ojos!
Nika las veía con diversión. Estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no reírse.
—B-Bueno…—comenzó Chiara.
—N-Nos estábamos preguntando si…—Ruxandra miró para los lados en busca de inspiración.
—N-No es obligatorio ni nada… n-no queremos imponer…—Sara se puso tan roja como un tomate.
—P-Pero… um…—Luce desvió la mirada con vergüenza.
—Queríamos preguntarles si podrían dejarnos trabajar.
Lewis se encargó de soltar lo que estuvieron conversando la noche anterior.
Dimitry y María las miraron con sorpresa.
— ¿Por qué? ¿Necesitan algo y no pueden costearlo? Saben que pueden pedirnos lo que sea.
—No. No es eso. Realmente les agradecemos todo lo que hacen por nosotras, pero no queremos vivir aquí sin hacer nada— intervino Airy.
—Cualquier cosa estará bien. Así sea barrer las hojas del suelo— secundó Lewis.
—No hace falta. Tenemos personas que se encargan de eso. Son nuestras invitadas, no podemos permitirles que hagan nada.
—Y menos en el estado en el que se encuentran— Dimitry se mostró de acuerdo con María.
—Por favor. Háganlo por nosotras. Sabemos que lo hacen con toda la buena voluntad del mundo pero queremos ser útiles de alguna manera.
—No sentirnos como una carga aunque estamos conscientes de que no lo somos— Chiara les sonrió con timidez
— ¿Por favor? — Lewis y Airy los miraron con ojos de cachorro a medio morir.
Las demás la imitaron.
La pareja intercambió una mirada dubitativa. Parecían ponderar los pros y contras de la petición.
Dimitry volvió a mirarlas luego de unos instantes.
—Ya veremos qué se nos ocurre. No es un sí definitivo pero prometemos que pensaremos en ello.
Las chicas le sonrieron de oreja a oreja.
—Muchas gracias, Dimitry.
—Mientras tanto, concéntrense en prepararse para la revisión de mañana. Verán por primera vez a sus pequeños.
—Estoy muy emocionada— María suspiró con ilusión.
Todas se llevaron una mano al vientre de forma inconsciente.
La emoción de conocer al fruto del amor que le tuvieron a sus parejas se apoderó de ellas.
Aun cuando las cosas acabaran de esa manera, no se arrepentían de nada.
Saldrían adelante por sus pequeños.
Les darían la vida que se merecían lejos de todo lo que pudiera hacerles daño.
. . .
Todos los chicos sintieron que un escalofrío recorría sus espinas dorsales.
Armin se encontraba jugando en su consola. Alexy leía una revista a su lado.
Lysandro y Castiel ensayaban en la casa del pelirrojo.
Kentin sacó a Cookie a pasear. Nathaniel desayunaba en el café en la acera contigua a su casa.
Cierto chico se vestía con intención de abandonar la casa de una de sus amantes, que dormía desnuda a su lado.
Cada uno de ellos dejó lo que hacía y miraron hacia el cielo.
Hacía un día precioso. El sol brillaba y no había ni una nube que estropeara el panorama.
Presentían que algo iba a suceder.
No sabían a ciencia cierta si sería malo o no.
¡Hola!
Aquí les traigo el sexto capítulo. ¡Espero que les haya gustado! :D
Insinué alguna que otra cosita de lo que ocurrirá en capítulos futuros~
El siguiente estará on fire como el fandom cuando sale capítulo nuevo ewé
Espero poder subirlo este fin de semana.
Es todo por ahora. ¡Ánimo y suerte en todo!
¡Hasta pronto! (:
ღ LadyAbsynthe ღ
