Capítulo 09.
Un nuevo café abrió sus puertas.
Estaba ubicado en el centro del pueblo.
Era de estilo moderno con toques antiguos muy interesantes.
No era demasiado grande y se veía tan acogedor que te invitaba a entrar.
Había una zona especial para que los clientes pudieran leer o revisar sus portátiles.
Tenía incluso una pequeña tienda de regalos.
El café se llamaba "Amour Sucré" pero era conocido como el paraíso sobre la tierra.
Esto era debido a que las chicas que trabajaban ahí parecían ángeles.
Dimitry compró el local que antes era un bar de mala muerte y lo reformó en tiempo record.
María se hizo cargo de la decoración. Las chicas también ayudaron un poco.
De esta manera, la pareja cumplió su promesa de darles una ocupación.
No era lo que ellas esperaban pero estaban satisfechas. Se alegraban de poder ser útiles.
Muchos adolescentes y hombres jóvenes solían frecuentarlas. Era evidente que lo hacían para poder verlas.
Algunos eran un cielo. Otros no tanto.
Había seguridad en el local pero los pervertidos no se atrevían a pasarse de listos.
Las chicas tenían carácter. Una de ellas era especialmente alta y sus miradas asesinas ponían los pelos de punta.
Chiara le sonrió a un universitario al entregarle su pedido. El chico se sonrojó y le agradeció en un murmullo.
Le guiñó un ojo. Se dio la vuelta y volvió a la cocina riéndose por lo bajo.
Su reacción le pareció adorable.
—Buen trabajo, cielo. Puedes descansar un poco si lo deseas. Yo te cubriré— Lucía le sonrió con ternura.
Dimitry la nombró la gerente del café. Se haría cargo de enseñarles lo que debía y de las finanzas.
—Muchas gracias, Lucía— Chiara le devolvió el gesto.
Dejó la bandeja en su sitio y se dirigió al área de descanso.
Era una habitación pequeña y acogedora.
Contaba con el espacio suficiente para que cuatro personas pudieran moverse sin problemas.
Había una pequeña mesa en el centro y dos sillones puestos uno delante del otro.
Lewis y Ruxandra estaban sentadas en la mesa. Disfrutaban de un trozo de tarta de manzana.
Llevaban puesto el uniforme del café como ella.
Consistía en un vestido negro manga tres cuartos hasta la rodilla con un delantal marrón.
El cuello y los detalles de las mangas eran del mismo color que el delantal.
Los zapatos eran a gusto de cada una. La única condición era que fueran negros.
Algunas también llevaban medias.
Chiara se sentó al lado de Lewis. Ambas chicas le sonrieron y volvieron su vista a la ventana.
Se veía como un vitral desde el café.
Estaba hecho de un vidrio inteligente que impedía a los demás verlas.
Desde ahí podían apreciar el panorama del local desde todos los ángulos.
Chiara se sirvió un trozo de tarta.
Mientras lo hacía, se percató que sus amigas no le quitaban los ojos de encima a Nika.
Ella se encargaba de la tienda de regalos. Estaba haciendo ramos con distintas flores.
Chiara sonrió con tristeza.
— ¿Cuánto tiempo más durará esto?
Lewis soltó un suspiro.
—Estamos hablando de Nika. No admitirá aunque la cucaracha vuele que le está costando sobrellevar la situación.
—Te estás describiendo a ti misma, Levy— Chiara soltó una risita.
Lewis sonrió y se encogió de hombros.
—No la juzgo. No suelo meter las narices en la vida de los demás si no me lo piden. Pero con Nika es diferente.
—Te entiendo. Todas somos un poco orgullosas y sabemos respetar el espacio personal. Pero cuando se trata de Nika no te importa rebajarte con tal de verla bien— Ruxandra sonrió con tristeza.
—Es aún más complicado cuando están implicadas dos personas a las que aprecias— Chiara se mostró de acuerdo con su amiga.
Lewis apoyó la mejilla sobre la palma de su mano.
Sara, Luce y Airy iban y venían por todo el café atendiendo clientes.
De vez en cuando miraban con disimulo a Nika. Era evidente que también estaban preocupadas.
Airy echó un vistazo hacia el vitral en ese momento.
Lewis la saludó aunque sabía que no podía verla.
—Jamás imaginé que las cosas terminarían así— confesó Ruxandra.
—Nos tomó por sorpresa a todas. Empezó bien y de la nada…
—Todo se derrumbó. Dentro de mí, dentro de mi~
Lewis terminó la frase de Chiara en un canturreo.
Las tres soltaron una risita.
Volvieron su atención a Nika.
La encontraron mirando al infinito. Se notaba que se esforzaba en disimular su tristeza.
Soltó un suspiro y continuó haciendo ramos.
Sus amigas se sentían impotentes.
Se dieron cuenta que su gesto no pasó desapercibido para las demás y estaban igual que ellas.
Nika les aseguraba que todo iba bien. Aparentaba ser la misma de siempre.
Se habrían creído su actuación de no conocerla tan bien.
Estaba sufriendo mucho.
Pero no podían hacer nada por ella si no se los permitía.
No entendían del todo el problema. Solo que dijeron cosas que no venían al caso.
Empezaron a recordar lo ocurrido.
Flashback.
Dimitry se libró con delicadeza del agarre de su esposa.
Se pasó las manos por el cabello. Les dio la espalda y empezó a dar vueltas como león enjaulado.
Murmuraba cosas en rumano que no lograban oír.
Después de unos instantes, se volvió hacia su hermana.
— ¿En qué estabas pensando?
Nika se ruborizó de la vergüenza.
—En nada. Por eso estoy metida en este lío. Sé que no tengo perdón de Dios— hablaba casi en susurros.
—No es solo eso. ¿Te das cuenta de lo delicada que es la situación? Sabes perfectamente que tengo que reportar tu estado cada cierto tiempo.
Nika desvió la mirada.
—No tienen por qué enterarse…
— ¿De verdad crees que voy a poder ocultarlo para siempre? Pronto sabrán que estás conmigo y dejaran de confiar en mi palabra. Empezaran a investigar por sus propios medios y no dudes en que vendrán si lo consideran necesario.
— ¡No tienen ningún derecho sobre mí! ¡Ellos mismos fueron los que me echaron de ahí!
Las chicas se miraron de reojo. Nika se veía enfurecida y aterrada al mismo tiempo.
¿De qué hablaban? Debía ser grave para que su amiga se alterara.
María los miraba con preocupación. Ella parecía saber a qué se referían.
—Como si eso les importara. Eres consciente de cómo son y también del reglamento. Estarás perdida si es varón. No tendrás propiedad sobre él.
—Primero tendrán que matarme. Prefiero morir y hacer que mi hijo corra con la misma suerte antes que dejarlo en manos de esos repugnantes seres.
Dimitry rió secamente.
—Por supuesto. Tienes experiencia en eso, ¿verdad?
Nika abrió mucho los ojos.
María se llevó ambas manos a la boca y soltó un sonido de sorpresa.
Dimitry se percató de lo que acababa de decir y masculló una maldición.
Abrió la boca para enmendar su error pero era muy tarde.
Nika lo miraba con odio. Tenía los ojos anegados en lágrimas.
Las chicas dieron un paso atrás. O quizás ella dio uno hacia delante.
No lo sabía con exactitud.
—Nada de eso hubiera ocurrido si cierta persona que ambos conocemos hubiera mantenido su dignidad y sus piernas cerradas.
— ¡No te permito que te expreses así de ella! — era la primera vez que escuchaban gritar a Dimitry.
— ¡Puedo hablar como se me dé la gana! ¡No es nada mío y no tengo por qué guardarme mi opinión de esa maldita arpía calientapollas!
Dimitry hizo ademán de agarrarla por los hombros pero se arrepintió al último momento.
Dejó sus manos suspendidas a pocos centímetros de su hermana.
Nika soltó una carcajada. Las lágrimas empezaron a rodar sin control por sus mejillas.
—Pero por supuesto que jamás aceptaras que es la única culpable de todo. Cometió adulterio. Sedujo a un pobre imbécil cuyo único pecado fue amarla con locura. Lo utilizó a su antojo y lo desechó cuando dejó de serle útil.
Lo miró a los ojos.
— ¿Sabes qué es lo más triste de todo esto? Que el perdedor le fue fiel hasta su final. Ni siquiera tuvo la dignidad suficiente para aferrarse a la vida.
—Nici măcar nu ai respect pentru tatăl tău— Dimitry destilaba veneno en sus palabras.
—Nu voi respecta pe cineva care nu merită— Nika le respondió de la misma manera.
Las chicas miraron por acto reflejo a Ruxandra.
Les hizo una seña de que luego traduciría lo que dijeron.
Los hermanos siguieron gritándose cosas en rumano. Parecían subir cada vez más de tono.
— ¡Basta! ¡Por favor! — María rompió a llorar.
Cayó de rodillas al suelo cubriéndose el rostro con las manos.
Nika la miró con una mezcla de ira y condescendencia.
—Iartă-mă, María. Estas pagando por la inmadurez del hombre al que le juraste lealtad hasta la tumba. Es una lástima que permita que seas testigo de este tipo de espectáculos. Al parecer olvida que todavía estás aquí por mera suerte.
Fulminó con la mirada a Dimitry y echó a correr hacia los jardines.
Sus amigas la dejaron marchar. Estaban demasiado conmocionadas para actuar.
Cuando iban a ir tras ella, Dimitry les pidió que la dejaran sola.
Probablemente no quería ver a nadie en esos momentos.
Fin del Flashback.
Al día siguiente, le pidieron a Nika explicaciones de lo ocurrido.
Ella les dijo que hicieran como si nada hubiese ocurrido. No era algo de lo que debieran preocuparse.
Por supuesto, no le creyeron.
Llegaron a esa conclusión después de pensar mucho lo que Ruxandra entendió de su discusión.
—Espero que todo se resuelva pronto. Me rompe el corazón verla así— Chiara hizo un puchero.
—Dimitry tampoco está pasándola bien. María mucho menos. Está dividida entre dos bandos. No quiere elegir ninguno pero las circunstancias la obligan a hacerlo— Lewis suspiró.
—Siento pena por ella. No me gustaría estar en sus zapatos— Ruxandra sonrió con tristeza.
En ese momento, se escuchó un sonido.
Lewis sacó su nuevo móvil del bolsillo de su delantal.
Era de última generación. Era protegido por una funda de goma de su color favorito.
María les regaló uno idéntico a todas la semana anterior. Lo necesitarían en cuanto empezaran a trabajar.
También podrían mantenerse en contacto con Ágatha por WhatsApp.
Precisamente ella le había enviado un mensaje.
—Ágatha me pidió que les recuerde que hoy es nuestra ecografía semanal. Llegará un poco más tarde porque está ocupada.
—Es verdad. La semana pasada nos dijo que era la última del primer trimestre. Después de hoy serán mensuales— comentó Ruxandra.
—También confirmaremos si sigue habiendo la misma cantidad de bebés que en un principio. Recuerden que según ella uno podía "comerse" al otro— Chiara hizo las comillas con los dedos.
Sus amigas hicieron una mueca.
Se llevaron instintivamente una mano al vientre.
Todavía no se notaba en la ropa pero sus estómagos empezaban a abultarse.
Sus cuerpos estaban cambiando para adaptarse a las necesidades del bebé.
Era una sensación extraña y gratificante al mismo tiempo.
—Ese tipo de cosas no deberían ocurrir. Es horrible— farfulló Lewis.
Chiara se encogió de hombros con una sonrisa.
—La naturaleza es sabia. Al menos eso dicen.
Escucharon un estruendo de repente.
Justo cuando se levantaron para ver qué ocurría, Sara, Airy y Luce entraron de manera brusca.
Parecían estar muy sorprendidas.
— ¿Qué ocurre? — preguntó Ruxandra.
Las tres recuperaron el aliento antes de hablar. Era evidente que habían salido corriendo.
—A-Asómate…—Airy señaló la ventana.
Sara y Luce asintieron a sus palabras.
Sus amigas se miraron sin entender. Hicieron lo pedido y miraron por la ventana.
Lo que vieron las dejó en el mismo estado que las demás.
Alguien acababa de entrar al café.
Se trataba de un chico. Uno que conocían muy bien.
Tenía el cabello negro corto en un estilo moderno, la tez clara y los ojos marrones.
Llevaba ropa casual pero con estilo y tenía perforaciones en una de sus orejas.
Era alto y muy guapo. Sus facciones eran delicadas pero masculinas.
Miró el lugar con aprobación y se sentó en una mesa.
Las chicas no podían creerlo. ¡¿Qué demonios hacía él allí?!
Sara se apresuró en marcarle a Nika. Vieron que sacaba su móvil y lo llevaba a su oído.
—A-Atiende al cliente que acaba de entrar, Nikki. P-Por favor— no la dejó hablar.
Colgó antes de que Nika pudiera decir algo.
Se quedó mirando su móvil unos instantes. Luego se encogió de hombros e hizo lo que se le pidió.
Salió de la tienda de regalos y se dirigió a la mesa del cliente mientras sacaba su libreta.
Lucía pareció percatarse de que algo ocurría.
Abandonó su puesto para ocupar el de Nika de manera provisional.
Las chicas recordaron que fue ella la que las escoltó a sus habitaciones aquel fatídico día.
Se vio atraída por el escándalo y llegó a mitad de la confrontación.
Agatha se hizo cargo de María.
La ayudó a levantar del suelo. Le pasó un brazo por la espalda y la llevó la cocina.
Por un momento olvidaron que estaba ahí. No se hizo notar hasta ese momento.
Volvieron su atención a Nika.
—Buenas tardes. Bienvenido al café Amour Sucré. ¿Me indica su pedido? — preguntó con cordialidad.
El chico la miró fijamente. Parecía estar sorprendido y algo emocionado.
Las chicas se miraron de reojo. ¿Por qué reaccionaba así?
Al no obtener respuesta, Nika frunció el ceño y levantó la mirada.
Abrió mucho los ojos al ver quién era.
— ¡Tú!
Por fortuna nadie se giró al oírla chillar.
El chico le sonrió de lado.
—No pensé que me recordarías.
Nika le dirigió una mirada asesina.
—Jamás olvidaría la cara del imbécil que me lanzó un café hirviendo encima y ni siquiera se disculpó.
—Te recuerdo que tú tampoco te disculpaste por chocar conmigo y hacerme desperdiciar mi compra— el chico apoyó la mejilla en la palma de su mano.
Nika murmuró algo por lo bajo. Quizás una maldición.
Respiró hondamente y dejó salir el aire en un resoplido.
—Tienes razón. Lo lamento. Estaba… un poco de los nervios ese día.
—No te preocupes. Siento mucho haberte lastimado. Espero que no haya sido grave.
Se escuchaba preocupado.
Nika no pudo evitar conmoverse.
Le sonrió de manera tranquilizadora.
—No te preocupes. Fue una simple quemadura. Ya quedó en el pasado.
—Me alegro entonces. Te reconocí de inmediato, ¿sabes? No es fácil olvidar a una chica tan guapa con tanto carácter.
Nika alzó una ceja.
— ¿Estás tratando de ligar conmigo?
El chico se encogió de hombros.
—Depende. ¿Está funcionando?
Nika soltó una risita.
—Quizás, quién sabe. ¿Me vas a decir qué quieres o seguirás con tu patético flirteo?
—Dame tu número de teléfono y me lo pensaré.
Nika negó con la cabeza.
—Enseguida traigo su café negro.
Le dio la espalda y se dirigió a la cocina. Sus mejillas estaban levemente sonrojadas.
Unos minutos después, volvió con el café recién hecho.
Lo dejó encima de la mesa con una servilleta.
—Que lo disfrute. Si quiere algo más no dude en pedirlo.
El chico se percató que había algo escrito en el papel que rodeaba el café.
"Va por cuenta de la casa. No te emociones. Tendrás que invitarme el siguiente —Nika."
En una esquina estaba su número. Lo escribió tan pequeño que le costó un poco entenderlo.
Sonrió de lado y miró a Nika.
Ella le guiñó un ojo y atendió a otros clientes que acababan de entrar.
Rió entre dientes. Tomó su humeante café y le dio un sorbo.
Las chicas no daban crédito a sus ojos.
Intercambiaron una mirada de incredulidad y soltaron una estruendosa carcajada.
Menos mal que las paredes eran insonorizadas.
Nika acababa de ligarse a un chico frente a sus narices.
No se trataba de cualquier chico.
Era Viktor Chevalier, su antiguo compañero de instituto.
Se retiró justo el fin de semana antes de que Priya y Nika llegaran al instituto.
El mundo era un pañuelo. Todos terminaban coincidiendo de alguna manera u otra.
Se pusieron felices por Nika y no dudaron en acribillarla con preguntas en cuanto terminó su turno.
Más tarde, mientras esperaban a Ágatha, María les preguntó si sucedió algo bueno.
Nika se veía demasiado contenta. Quizás demasiado para tratarse de ella.
Dimitry también estaba intrigado.
No era como si no le alegrara. Tan solo se le hacía algo extraño.
Las chicas se sonrieron con complicidad y les aseguraron que todo estaba bien.
Más que bien, de hecho.
Ante las expresiones de desconcierto de la pareja, se permitieron reír.
¡Hola!
Aquí les traigo el noveno capítulo. ¡Espero que haya sido de su agrado! :D
Me costó terminarlo como no tienen idea. Estuve todo el fin de semana peleándome con mi musa ;w;
No lograba expresar mis ideas en palabras.
Afortunadamente nos reconciliamos y logré terminarlo a tiempo (:
Por fin se revela quién será la pareja de Nika. ¿Lo esperaban? ewé
Quizás publique una nueva historia este fin de semana.
Tengo todo listo pero todavía no me decido TuT
Es todo por ahora. ¡Ánimo y suerte en todo!
¡Hasta pronto!
ღ LadyAbsynthe ღ
