N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar...


CAPÍTULO 4: LOS AMIGOS

Con sus padres informados y habiendo quedado con sus hermanos para hablar por Skype los siguientes días, los chicos aprovecharon una noche para contárselo a sus amigos. Los invitaron a cenar, aunque cuando realmente se reunían todos había algo de tensión, principalmente por Kurt, que no asimilaba que su relación había terminado y que ambos eran libres de hacer sus vidas. Aun así, se esforzaban para ser cordiales, sobre todo cuando, como esa noche, Quinn, Tina y Mike habían podido viajar a Nueva York.

Habían acabado con las pizzas que habían encargado cuando decidieron que era el mejor momento para "lanzar la bomba". Así, en caso de que la cosa se complicara, al menos habrían cenado a gusto.

–Blaine y yo estamos saliendo. –Sam dijo tajante. Al principio, todos guardaron silencio, durante un par de segundos, mientras asimilaban la noticia.

–Ya decía yo que esa boca estaba hecha para… –Santana comenzó a decir, pero Rachel le tapó los labios, impidiéndole seguir.

–Me alegro mucho por vosotros. –Berry sonrió.

–¿Por qué nos contáis eso ahora? ¡Hace años que lo sabemos! –Brittany parecía extrañada.

–Creo que, aunque el resto del universo sabíamos lo que sentían, ellos acaban de darse cuenta. –Artie intentó explicarle pacientemente mientras miraba como su novia, Kity, ponía los ojos en blanco porque para todos era más que obvio que esos dos sentían algo desde hacía mucho tiempo.

–Tey-Tey. –Blaine susurró, mirando a su mejor amiga, temeroso de su reacción.

–Estoy tan contenta por ti. –Tina corrió a sus brazos y lo apretó con fuerza. Después de su reconciliación con Mike sólo quería la misma felicidad para su mejor amigo.

–Supongo que ahora te disculparás, después de negarme tan insistentemente que no había nada entre vosotros. –Hummel se cruzó de brazos y estiró su espalda completamente. Había alzado una ceja y miraba a su ex de manera severa. Todos lo miraron sorprendidos, conocían lo suficientemente a Anderson para saber que jamás haría algo así.

–Kurt… No creo que Blaine haya dicho que no había nada si no era cierto. –Rachel intentó apaciguar a su mejor amigo.

–No me importa lo que piense.

El actor se levantó, cogió varios platos y se fue a la cocina. Todos sabían que estaba dolido, pero fue Evans el que se levantó. Empezaba a sentirse culpable. Sus padres, su ex… Todos parecían guardarle rencor y aprovechaba ese momento para dañarle.

–Siento todo lo que te está pasando. –El rubio susurró cuando estuvo a solas con su amigo.

–No es tu culpa. Deja de disculparte por cosas sobre las que no tienes ningún control. –El moreno dejó los platos en la fregadera.

–Si yo no hubiera tenido la idea de fingir una relación para poder adoptar, tú no estarías viviendo todo esto. –El dibujante dio un paso hacia adelante, con la intención de acercarse, pero un grito los detuvo.

–¿Estáis fingiendo para adoptar? –Rachel los había seguido y parecía decepcionada.

–Quiero ser padre y es la única opción que tengo. –Sam explicó.

–¿Y vais a estar casados para poder ser padres? –Ella estaba sorprendida.

–Cuando tengamos al bebé, nos divorciaremos. Seguro que nos llevamos mucho mejor que cualquier otra pareja divorciada. –Blaine explicó, sabiendo que era una locura, pero apoyando a su mejor amigo al 100%.

–Chicos, no sé si es buena idea… –Berry negó con la cabeza.

–Queremos ser padres y deseamos contar con todo el apoyo posible. Bastante tenemos con la homofobia de los Anderson y el rechazo de Kurt. Nos gustaría contar contigo. –El rubio se acercó y agarró las manos de la joven.

–No apruebo lo que vais a hacer, pero os voy a apoyar porque es vuestra vida, es vuestra decisión y sé que cualquier niño será feliz por tener dos padres como vosotros. Aunque no os améis, tenéis un gran cariño entre vosotros y sé que amaréis a ese niño por encima de todo. Mantendré el secreto…

–Gracias. –Evans comentó.

–Siento lo de Kurt. Nunca ha sido muy racional con respecto a vuestra relación y parece que no acepta que puedes rehacer tu vida. –Rachel dijo mirando a Blaine.

–Es normal… Sé que no lo tomó bien y no me importa. Hace mucho que mi vida está equilibrada y no necesito nada más. –El moreno añadió.

–Pero hace mucho que no te enamoras… –La joven miró al otro también. –Que no os enamoráis, y me preocupa que podáis evitar encontrar a alguien con quien ser felices.

–Tranquila, Rachel. Hemos hablado y todo está pensado. Si aparece alguien y tenemos que dejar el plan, no pasará nada.

Volvieron al salón y vieron a sus amigos ya acomodados para ver una película. Habían tenido la consideración de dejarle a la recién establecida pareja sentarse juntos. No fueron conscientes, pero se sentaron algo más distanciados que de costumbre. Era como si, al dar el paso de fingir una relación, temieran que se convirtiera en real.

Sin embargo, Blaine se dio cuenta de que Brittany los miraba de manera extraña. No sabía por qué, pero le inquietaba esa mirada. Después de un rato, decidió levantarse a por una cerveza. Preguntó, pero nadie más quiso. Caminó hacia la nevera y la abrió para coger una lata. Se volvió y se asustó al ver a la rubia frente a él. Tenía el ceño fruncido y parecía que lo había seguido.

–¿Por qué Sam es diferente contigo? –Ella preguntó. La relación de los dos había mejorado porque él había sido de gran ayuda para ella, hasta el punto de que le debía a él que en ese momento fuera bailarina, porque él le facilitó la oportunidad de actuar frente a varios cazatalentos en una de sus actuaciones en NYADA.

–¿A qué te refieres? –El moreno quiso saber. Respetaba y quería mucho a esa chica como para desmerecer sus opiniones.

–Conozco a Sam, salí con él. No es dulce contigo, no es atento, no es cariñoso… Es casi como si ni siquiera fueseis Blam. –Ella comentó decepcionada.

–No tienes de qué preocuparte. Para Sam está siendo complicado. Tiene que salir del armario, acostumbrarse a una relación con un hombre… –Anderson no podía creerse que tuviera todas esas mentiras preparadas. Aun así, debía alertar a Evans de que había amigos que comenzaban a sospechar.

–No quiero que te hagan daño. Te mereces ser feliz. –Pierce lo abrazó con fuerza.

–Puedes estar tranquila, no me va a hacer daño. Confío en él. Vamos a ver la película.

Blaine cogió la mano de su amiga y los dos volvieron al salón. Nada más sentarse, el moreno le dio un beso en los labios a Sam, casi como si necesitase mostrar que estaban realmente juntos. Casi instintivamente, el rubio lo rodeó con sus brazos, lo que hizo sonreír a Britt. Esos eran los Blam enamorados que conocía.