Bealcaru: Historia Original

Kohei Horikoshi: Mangaka a quien le pertenece los personajes de Boku No Hero Academia, utilizadas en esta historia.

GM10: JAJAJAJA Yo aun ni me lo imagino, espero que la idea llegue pronto XD Gracias por leer!

Dragon-Slayer-Del-Arcoiris: Y me encantan que sean graciosos! Espero que no te enredes mucho, créeme yo casi estoy igual, la historia aun esta en proceso y cuanto mas avanza mi asombro se hace mas grande. Gracias por leer!

¡LEAN LA NOTA AL FINAL!


IZUKU Y EL DRAGÓN IV

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"¿Algún día mis ojos dejarán de engañarme?"

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Sentado sobre una gran piedra miraba el cielo del mediodía, intentando aclarar su mente y de paso, analizar si su estado mental se encontraba en perfectas condiciones.

Las palabras de esa mujer llamada Tsuyu, hincaban en su cerebro a cada segundo, intentado asimilar la noticia o propuesta que le fue hecha en la mañana.

¿Cómo podría él, ser un dragón?

No tenía sentido, para empezar era un humano común y corriente, aunque algo trastornado por sus repentinos pensamientos asesinos y visiones tétricas…

— Cierto… ¿Que fue esa visión de la mañana? –Se preguntaba mientras intentaba recordarlo.

Curiosamente se encontraba sentado en una piedra al lado de un rio, solo que en la visión se vio rodeado de árboles y el sonido de una cascada, era de noche y había un hombre delante tocándole la frente y aunque no pudo ver su rostro con claridad, su cabello rubio lo dejaban inquieto.

Recordar aquella presencia le escarapelaba la piel y más aún, el recordar sus palabras.

Decía el haberle quitado lo que amaba, arruinar su vida y lo que más le intrigaba, el haberlo dejado en ese estado. ¿Podría ser el causante de su pérdida de memoria o tal vez uno de los atacantes a su aldea? No lo entendía, era tan confuso que lo irritaba.

Había estado tan pendiente del dragón estos días que olvido la misión de rescate que tenía con los aldeanos secuestrados, faltando a la promesa que le hizo al líder, el cual dio su vida para que fuera el único sobreviviente y a todos los que lo vieron con ojos de esperanza de que un héroe iría por ellos.

Un héroe cobarde que no sabría cómo defenderlos.

¿Qué haría si llegara a encontrarse con el enemigo?

No tenía ningún poder con el cual defenderse y atacar. Iría directo a su muerte en su estado actual, entonces, si era verdad que él tenía un poder y aún más el que pudiera convertirse en un dragón ¿Había la posibilidad de ir a salvarlos sin miedo a morir?

— Puedo hacerlo… –Se dijo así mismo– Pero antes debo saber dónde están –Estaba decidido, iría a rescatarlos, pero antes debía volver con las chicas, tomar el valor de contarles lo sucedido en su aldea aun si llegaran a juzgarlo, y si tenía suerte, ellas sabrían algo de los atacantes y podría serles de ayuda para encontrarlos.

Estaba más que determinado.

Se levantó y camino hacia el rio, atraparía unos peces para el dragón y los demás, pero el agua traslucida lo hipnotizo quedándose viendo a los peces ir en distintas direcciones, a las plantas moverse y a Riot ladeando la cabeza siguiendo el movimiento de los peces.

— ¿Cómo es que-

Sin dejarlo terminar, el dragón se abalanzo sobre él lamiendo todo su rostro, Izuku con suma delicadeza intentaba sacárselo de encima, pero parecía que intentaba comérselo porque lamia incesante su cara.

— Basta, Riot –Decía entre risas– Me ahogo Jajaja

El pequeño dragón ignoro sus peticiones, al verlo tan feliz creía estar haciendo algo divertido, por lo que comenzó a lamer y morder en su torso ocasionando en Izuku un estallido de risa incesante, tan sumergido estaba en los cosquilleos que no se percató cuando Riot se detuvo. Extrañado, lo vio erguido mirando a su detrás moviendo las aletas de su cabeza que parecían ser sus oídos intentando captar algo.

— ¿Riot?

Lo vio mover su cuello hacia adelante mirando fijamente con los ojos afilados, estaba poniéndolo nervioso y más cuando comenzó a gruñir. Asustado de ser un posible enemigo, trato de ver lo que había detrás, pero el peso del dragón encima no lo dejaban moverse, hasta que lo sintió avanzar y verlo pasar sobre su cabeza. Intento agarrarlo, pero Riot fue más rápido caminando sigiloso a un arbusto a unos metros.

— Espera Riot –Llamó, pero fue ignorado. Apresurado se levantó con la idea de agarrarlo y llevárselo a la cabaña, pero el sonido del arbusto lo detuvo, viéndolo moverse incesante– Riot…

El dragón acerco su hocico al arbusto comenzando a olerlo y por su cercanía, lo que estuviese dentro empezó a moverse hacia los otros arbustos, mientras Riot lo seguía olfateándolo. De pronto se detuvo, dejando tenso a Izuku quien nervioso esperaba que no fuese algún felino, porque en el estado que se encontraba el dragón cualquier animal a su tamaño podría darle batalla. Lo escucho gruñir mostrando sus afilados dientes que hizo, lo que estuviera dentro, salir de un gran salto, mostrando una pequeña silueta peluda y blanca, que lo hizo suspirar aliviado.

Era un pequeño conejo con las orejas caídas, temblando mientras olía incesante el pasto.

Para Izuku fue un alivio que se tratara de un animal inofensivo, soltando un pesado suspiro y más tranquilo observó al animal que estaba en medio de los dos comer algo de hierva, sonriente por aquella escena miro al dragón que lo dejo estupefacto al verlo acercarse de manera acechadora al conejo, soltando un repentino grito de asombro y molestia, y a punto de gritarle a que se detuviera, el conejo comenzó a saltar espantado hacia los arbustos, dejando a Riot sorprendido de tal acción, haciéndolo ladear su cabeza mientras lo miraba irse, a Izuku un pequeño Déjà vu le vino teniendo la sensación de que antes lo había visto, pero ni siquiera tuvo que hacerlo ya que el recuerdo vino de golpe al ver a Riot saltar siguiendo al conejo.

Por poco y se le escapa una gran carcajada, pero lo retuvo hasta que lo vio desaparecer junto al pequeño animal entre las plantas y sin poder retenerlo más, dejo fluir lo que su pecho inflado retenía.

— JAJAJA –Rio hasta saciarse, cayendo sentado al piso agarrando su estómago dolorido, realmente era un caja de sorpresas esa majestuosa criatura.

¿Qué haría con él cuando partiera hacia la búsqueda de los aldeanos?

Esa pregunta detuvo de golpe su alegría ¿Lo dejaría con las chicas? Era lo más probable, el tenerlo como compañero podría ser peligroso y más aún, el que los atacantes fueran los mismos que intentaron llevárselo. No había posibilidades de quedarse con él, aun si quisiera, en su estado se lo llevarían sin problema y no podría defenderlo como aquella… vez…

— Ojos rasgados… –Divago.

Recordando lo que la mujer de sombrero rosado llamada Uraraka también se lo confirmo y además, le aseguró el desprender una especie de aura reptil y amenazante que aun la seguían dejando inquieta al estar a su lado. Y no solo eso era lo extraño, los síntomas que tuvo después de escuchar a la voz en su cabeza que le decía impaciente tocara al dragón y después una extraña pesadez, a sus sentidos apagarse y el no poder mover su cuerpo. En ese lapsus de segundos algo paso que no podía recordar o no vio, sea lo que fuese dejo al monstruo con medio cuerpo quemado y a las cadenas carbonizadas.

Todo eso tan solo por tocar al dragón.

Confuso se tocó la frente y al sentir un pequeño hincón, recordó el parche que se lo puso Tsuyu por la herida, por lo que paso de su frente deslizando su mano hacia su cabeza pasando sus dedos por toda su verdosa cabellera, sintiendo una sensación de tranquilidad que lo hizo cerrar los ojos y al llego a la nuca se detuvo al sentir un pequeño ardor. Extrañado bordeo el lugar con sus dedos, sorprendiéndose de sentirlo hinchado y que parecía tener forma.

« ¿Una cicatriz? »

Trato de recordar cómo fue que se lo hizo, pero con tantos golpes que tuvo hasta donde recuerda de vida y encima con los terribles golpes que se hizo cuando trato de escapar del dragón, era difícil saber que cual de todas era. Aun así quiso indagar más y saber qué forma tenia, por lo que con el rostro contraído y aguantándose el dolor, toco con su dedo índice el lugar que comenzaba a palpitar, sintiendo una forma circular, unas cuantas líneas separas y cuando toco en el medio, vio una rápida visión junto a gritos de celebración.

"¡Vida al Rey Yagi!

¡Vida al Príncipe Izuku!

¡Viva Gondra y Dragones!"

Quito su dedo al instante y cayó de espaldas sintiendo el cuerpo pesado.

Fue corto, algo que no tenía lógica, imposible en todos los sentidos, pero que por sus recuerdos podría tener alguna relación.

Se vio a si mismo parado en un altar, junto a un hombre de gran masa muscular y cabello rubio, vistiendo una gran capa roja y una corona, sonriendo levantando su mano sosteniendo un bastón de oro que parecía tener algo brillante en la punta que no pudo divisar, una gran cantidad de personas delante gritando y aplaudiéndoles, y a unos tres niños de diferentes colores de capas y de rasgos exóticos con líneas en los rostro y una…

— ¡Ngh! –Adolorido se agarró el rostro, sus manos comenzaron a temblar y su cabeza no dejaba de dar vueltas– ¿Qué me está pasando? –Asustado, sintió una gran cantidad de sudor envolver su rostro haciendo que el parche cayese y la sangre se deslizara por su mejilla, el temblor en sus manos comenzaba a expandirse por todo su cuerpo– ¡Maldición! –Bramo con la voz rasposa, sintiendo su quijada tensarse haciendo sus labios temblar.

Se sentía desfallecer, el temblor en su cuerpo lo hacían ver borroso y por los nervios intentaba gritar para ser ayudado, pero ni siquiera un simple murmuró pudo hacer.

Las imágenes que vio seguían en su mente, pero el intentar seguir recordándolas para que no desaparecieran se hacía doloroso como si un bloque en su cerebro no se lo permitiera.

De repente comenzó a escuchar murmureos sin sentido, tan cerca a su oído que parecía haber un apersona a su lado, era la voz grave de un hombre que se le hacía familiar, aunque no entendiera lo que decía el que lo hiciera sentirse angustiado lo estaba matando.

No fue hasta que su cuerpo dejo de temblar repentinamente que pudo escucharlo con mejor detalle, haciéndolo llorar.

"Nadie debe saberlo Izuku, nadie debe saber tu apellido"

— ¿Por… qué?

"Nadie debe saberlo Izuku, nadie debe saber que no eres humano"

— Basta… –Escuchar aquella voz lo llenaba de angustia.

"Nadie debe saber que Izuku es un dragón"

— Detente…

"Nadie debe saberlo Izuku"

— Por favor…

"Que aun sigues con vida"

Sollozo mortificado, la voz siguió repitiendo las palabras en su mente haciendo sentir su corazón vacío. Era una extraña soledad, pero con un sensación de pérdida como si alguien importante hubiese muerto, la reconocía, lo tuvo cuando vio el cuerpo helado se Seil en la tierra.

Por más que intentaba detener su llanto, el seguir escuchando la voz no lo dejaba, las manos en su rostro ocultaban su expresión de dolor y sus lágrimas. Se mordió el labio inferior reteniendo el gimoteo, tratando de tranquilizarse y hacer grandes inhaladas para calmar sus pulmones. Estuvo haciéndolo por un largo rato hasta que pudo respirar con normalidad y al sollozo detenerse, tuvo la idea de analizar lo que había pasado, pero el toque en su estómago lo detuvo, viendo por la abertura de sus dedos a Riot con una pata en su abdomen hincándole para que despertara, conmoviéndole al verlo preocupado.

Inhalo todo lo que pudo y lo soltó con fuerza, saco sus manos de su rostro y apoyándose con la tierra se irguió quedando sentado a la altura del dragón, pudiendo verse en sus iris heterocromaticas el rostro afligido.

Sin duda alguna, aquella voz era la misma que le decía tocara a Riot.

Pero ¿Porque?

Él era el menos indicado para preguntárselo, porque hasta de su propia existencia se cuestionaba, tenía 16 años de los cuales solo 6 era consciente de que aún seguía vivo, 10 años que representaban su niñez estaban olvidados, aunque en sueños parecía que los recordaba, pero al despertar los olvidaba. Era evidente que algo no estaba bien, había en él algo que obstruía su mente para no dejarlo recordar y que no lo dejaba avanzar sus pensamientos.

Debía dejar el miedo de ser juzgado y hablar con esas chicas que parecían saber cosas que él no.

Y Tsuyu era la indicada y más aún, con lo que le dijo e intentaba obtener alguna información, debía preguntárselo y así tal vez el peso que llevaba se iría.

El empujón en su hombro izquierdo lo saco de sus pensamientos, viendo a Riot empujarlo con su hocico. Con una pequeña sonrisa toco los pelos blancos de su cabeza, acariciándolo con ternura.

Si quería respuestas, debía decirles primero todo y solo así seria ayudado.

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Recostada en la ventana miraba los árboles que rodeaban la cabaña, preocupada esperaba que apareciera.

— ¿Crees que vuelva? –Nerviosa se agarraba las manos– Lo vi salir muy pálido como si hubiese visto un fantasma –Volteo a ver Tsuyu quien se encontraba sentada en el sofá revisando unos libros– ¿Qué fue lo que le dijiste?

Asui detuvo su lectura, cerró el libro y giro a ver a Uraraka.

— La verdad de lo que es –Respondió calmada.

Uraraka se quedó viéndola, recordando la conversación que tuvieron la noche anterior.

Sentadas en el sofá y abrigadas por el fuego de la chimenea, degustaban una pequeña merienda descansando del ajetreado día de la mañana.

¿Por qué te demoraste tanto? –Pregunto Uraraka mientras se servía otros panes de apariencia extravagantes.

Asui se detuvo al querer servirse otra taza de té, recordando el suceso y lo que más la dejo preocupada, el capullo de hojas quemadas.

Tuve un pequeño contratiempo y una revelación extraña –Uraraka la vio confundida, por lo que algo dudosa decidió contárselo– ¿Recuerdas los capullos que Obil nos enseñó para disecar monstruos? –La hechicera asintió– Bueno, se lo hice a esos dos. –Sorprendida Uraraka por poco se atraganta, mirándola incrédula y antes de que dijera algo, prosiguió– Cuando regrese por el enano, creí que él también estaba liberado, pero me lleve una sorpresa al verlo aun amarrado y al capullo del chico quemado.

Cuando Asui termino de hablar, vio a su amiga divagar y en pequeños intentos intentar hablar, no era necesario decirle la respuesta, sabía que ella misma se daría cuenta.

Estas diciendo que él lo quemo… ¿Cómo es eso posible? –Pregunto incrédula.

Quiera saberlo también –Dio un pequeño sorbo a su té– Me puse en guardia pensando de que alguien lo hubiese ayudado y estaría por ahí merodeando, pero mientras esperaba analice el capullo –Uraraka la vio sin parpadear– Y me di cuenta que esta había sido cortada por dentro.

Imposible… –Susurro– La única forma de liberarte es cortando desde afuera o liberando el hechizo.

Lo sé –Agarro un pequeño pan de la canasta– Y la única idea que tengo de que algo así sea posible.

Miro a Uraraka quien también la veía y juntas lo dijeron.

Es que no fuera humano…

Aunque la noticia no la sorprendió, muy aparte de que Izuku no desprendiera humanidad, le entristecía verlo entristecido como si algo muy fuerte le hubiese pasado, también al ver su rostro decaído cuando le preguntaron por su aldea, era evidente ver que estaba sufriendo.

— Deja de preocuparte Ochako-chan –Hablo calmada Asui– Solo le dije lo que vi y pensaba.

— Tal vez lo asustaste.

— Si, pero ¿Quién iba a decírselo si parecía no saberlo?

La hechicera se quedó callada, dándole la razón a Tsuyu quien siguió con su lectura.

Volvió a dar un último vistazo afuera, quedándose helada al ver a la persona que caminaba hacia la cabaña.

— No puede ser… –Susurro incrédula.

Tsuyu desvió su mirada del libro al escuchar los pasos torpes y apresurados de Uraraka ir hacia la puerta, abrirla de golpe y gritar emocionada.

— ¡Iida-kun!

Tan solo escuchar ese nombre la hizo levantarse de un tirón y a presurosa se encamino hacia la entrada, viendo asombrada a la única persona con la cual aun seguían teniendo contacto en Gondra.

— También me da gusto volverte a ver Uraraka –Con los ojos cerrados y los sentimientos a flor de piel, abrazaba a la mujer que ferviente se agarraba de su cuello para no soltarlo.

— Bienvenido de vuelta Iida –Con una pequeña sonrisa y una miraba tranquila, veía al hombre de armadura plateada mirarle sonriente.

— Ha pasado mucho tiempo Tsuyu.

— ¿Mucho tiempo? –Pregunto Uraraka soltándose del agarre y mirarle con el ceño levemente fruncido– ¡Fueron años! Creí que te habías olvidado de nosotras –Decía dolida.

— ¡Eso jamás! –Afirmo– He tenido muchos viejas mandados por los príncipes –Hablaba mientras caminando hacia Tsuyu y la abrazaba– Hay tantas cosas que debo contarles –Menciono soltando un sonoro suspiro.

— Se ve que la vida te golpea Iida –Hablo Tsuyu– Te pareces a Obil y eso que él es un viejo.

Iida rio y camino adentrándose a la cabaña, deteniéndose al dar el primer paso dentro.

Las mujeres detrás se detuvieron interrogantes por su repentino frenar.

— ¿Pasa algo Iida-kun?

— Uraraka –Llamó– ¿Qué hacen dos dragones en tu cabaña?

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— Venga Riot –Llamó– Dime que sabes el camino de vuelta –El dragón a su lado lo vio con la cabeza ladeada– Si pudiste encontrarme, debes saber dónde está la cabaña –Decía mortificado, viendo al dragón comenzar a saltar a su alrededor– Es inútil –Rendido, se recostó contra un árbol mirando el cielo.

Había estado caminando más de media hora por el bosque, sin darse cuenta que estuvo dando círculos volviendo al mismo lugar, no fue hasta que vio a lo lejos el rio que supo estaba perdido.

Se regañó así mismo por no haber marcado los árboles o al menos darse cuenta por donde iba, solo salió y camino sumido en sus pensamientos. Era una vergüenza para su aldea y aún más, por llamarse "Viajero" cuando son ellos lo que deben ser el guía y nunca perderse. Se sentía Auto humillado.

Se deslizo por el tronco y sentado, miro al dragón quien perseguí una ave la cual solo volaba para escapar de él. El dragón intentaba alcanzarla dando saltos más grandes, mientras que el ave se elevaba manteniéndose en el aire con las alas abiertas, Izuku iba a llamarlo para que la dejara en paz, de seguro el pobre animal solo quería descansar, pero con Riot queriéndola atrapar no podía. Iba a hacerlo, pero al ver que el ave voló hacia una rama y reposar, desistió, pero eso no pareció detener al dragón quien siguió saltando arañando el árbol intentando impulsarse para llegar, cosa que era imposible por su tamaño, pero entonces lo vio, aquel detalle que se le olvido y el cual lo acongojo. Viendo a Riot abrir la única ala que tenía e intentaba volar para alcanzar al ave.

— Riot… –Susurro apenado, levantándose y caminar hacia el dragón– Detente, te harás daño.

El dragón lo vio del lado izquierdo e Izuku se sintió mal por su mirada, su intención no era prohibírselo, pero al ver que esforzaba la única ala que tenía le dolía, aunque las enormes cicatrices que adornaban su cuerpo ya no estaban, la gran herida en su espalda por la falta de su ala aun seguía ahí.

Vio al dragón desaparecer de su vista y cuando lo busco, lo encontró husmeando un arbusto, decidió dejarlo ahí y volver a su posición anterior. Sentado bajo el árbol, aunque lo más preferible seria estar sentado en una rama.

Mientras vigilaba al dragón, recordó las palabras y algunas imágenes borrosas de aquel libro hablador llamado Obil.

"Un dragón sin sello es un dragón muerto"

— ¿Qué quería decir con eso? –Se preguntó así mismo– ¿Se refería a que Riot no estaba marcado? ¿Pero de qué? –Para Izuku todo era confuso y lo fue más cuando recordó que el libro al igual que la bestia mencionaron la misma palabra– Gondra… ¿Es un lugar?

Tan sumido estaba en sus pensamientos que desvió la vista del dragón, mirando sus manos y en especial la mano derecha que tenía cicatrices, las cuales no tenía idea de cómo se las hizo porque fue así como despertó en el árbol que fue encontrado.

"¿Un maldito humano con poderes? ¿¡Acaso eres de Gondra!?"

Esas palabras de aquel monstruo vinieron a su mente, pensando en que tal vez los humanos de Gondra tuvieran poderes y él era uno, pero solo obtuvo ese "Poder" al tocar al dragón quien pareció después tener más fuerza.

¿Tal vez le transmitió algún poder o quizás él lo tuvo?

Escucho el sonido de algo caerse que lo hizo voltear al instante a ver al dragón, quien se encontraba en el suelo de espaldas sosteniendo en su hocico la rama de un árbol.

— ¿Qué estás haciendo?

Se levantó y camino hacia Riot, quien aún seguía en la misma posición, se agacho y saco la rama de su hocico que era algo pesada, sosteniéndola vio como el dragón se levantaba y sacudía la cabeza para luego mirarlo con la cola agitada.

Supuso que quería jugar a tirar la rama y el buscara. Dudo unos segundos, pensando si era buena idea, pero nada perdía el divertirse un rato. Tiro la rama aun lado y busco una más pequeña y ligera para hacer más fácil el lanzarla y recogerla, al encontrarla miro de reojo a Riot que aún lo veía emocionado, entonces sin que se diera cuenta, lo lanzo.

— ¡Atrápala!

Lo vio correr y escabullirse entre los arbusto, esperaba que no se encontrara con nada peligroso o que le trajera algo que no debía tocar, para su buena suerte todo estuvo bien hasta el tercer intento cuando una idea se le cruzo por la mente.

— Suéltalo –Pidió extendiendo su mano.

Agarro la rama de su hocico y se la quedo, miro a Riot quien lo veía esperando a que la volviera a lanzar, pero eso ya no lo haría.

Iba a intentarlo, puede que la situación sea distinta, pero nada perdía quitándose una de las dudas que tenía.

Mientras acercaba su dedo índice, recordó las palaras que le dijo aquella voz.

"Tócalo y cree en él"

Su corazón palpitaba agitado.

"La magia fluirá, solo debes creer en que todo saldrá bien"

Nervioso, acercaba su mano con lentitud.

"Libera al dragón que llevas dentro, Midoriya Izuku"

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Antes de que pudieran responder a su pregunta, una fuerte explosión hubo a su detrás, escuchando a los pájaros salir despavoridos de los árboles y a un fuerte rugido retumbar el lugar.

Los tres individuos voltearon sorprendidos viendo a unos cuantos metros a un enorme dragón rojo que duplicaba a los árboles, Iida estaba desencajado no pudiendo creer estar viendo a un dragón en Shigen, un territorio donde la magia no existía.

— Ochako-chan ese no es… –Dudo Tsuyu mirando sorprendida a la inmensa criatura.

— ¡Si, es Riot! –Afirmo.

— ¿Lo conocen? –Pregunto Tenya mirando al dragón.

— Si, es el dragón de Izuku –Contesto– Aunque era pequeño…

— ¿A qué te refieres-

— Sobre la pregunta que hiciste Iida –Interrumpió Tsuyu– Ahí tienes uno –Señalo– Y el otro está a su lado –Siendo interrumpida por el Rugido del dragón, prosiguió– Ah y es un humano –Mencionó mirándolo.

— ¿Te refieres a un humano que puede convertirse en dragón? –Pregunto Incrédulo.

— Claro –Afirmó– Como los príncipes de Gondra.

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"Espero con anhelo que eso pronto llegué"

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NOTA:

Hola, espero les este gustando la historia y si tienen alguna pregunta me la dicen y se las explico :D

Me da un poco de vergüenza, pero hice este dibujo de cuando Izuku esta por tocar al dragón, ese seria su estado pequeño, no me maten! mi técnica de dibujo podría ser un básico 3 y si que la sufrí para hacerlo, bueno que sea de su agrado.

Imagen: (bealcaru*tumblr*com/image/167363316156) –Cambien los asteriscos (*) por puntos., Fanfiction es muy fregado con los links...

Espero les guste :)