II.

Descanso.

Día libre.

Día libre.

¿Día libre?

Allen saboreó aquella frase, murmurándola y deletreándola en voz baja, disfrutando de tan dulce sabor que producía en su boca. Esas palabras eran completas desconocidas para cualquier miembro de la Orden Oscura; siempre había algo que hacer. Misiones que cumplir, investigaciones que completar, órdenes que acatar.

Por esa misma razón, la primera reacción de Allen al oír esas palabras fue pensar que era una broma, o mirar a ambos lados esperando que un grupo de personas liderado posiblemente por Lavi apareciese entre las columnas de papeles del despacho de Komui riéndose de él, burlándose de un pobre chico canoso lo suficientemente ingenuo como para esperar vacaciones, por más mínimas que fueran.

—¿Un día libre? —Allen había escuchado bien; era su cerebro el que aún no acababa de entender la situación.

Komui Lee lo observó desde detrás del cristal de sus gafas. El compañero de su hermana había entrado en el despacho vestido ya con el uniforme de exorcista, con la insignia que demostraba su posición bien brillante en el pecho. No había dudas de que el chico había acudido esperando órdenes por parte suya.

—¡Así es, Allen! —canturreó el hombre con su actitud infantil, apoyando un codo sobre la mesa llena de papeles y extendiendo el dedo índice al cielo, el cual movía acompasando sus palabras—. ¡Tus oídos no te traicionan, joven exorcista! Deberías aprovechar la oportunidad, Allen —el hombre bajó la voz, como si estuviera contando información confidencial, pero sin abandonar su tono inmaduro—. No es algo de lo que mucha gente pueda disfrutar. Ésta es una de esas ocasiones que sólo suceden una vez en la vida. O menos.

Allen protestó.

—¡Pero Kom…! —Allen calló un segundo, pensando. Reordenó sus palabras y volvió a empezar—. Señor, agradezco su oferta, pero no creo que sea realmente el mejor momento para tomarse unas vacaciones. Aún hay muchos akuma fuera creando caos, y fragmentos de Inocencia que recuperar antes de que la familia Noah los…

El jefe de la división científica lo detuvo con un gesto, elevando una mano autoritaria frente a él. Allen se mordió los labios y ahogó sus palabras.

Komui le sonrió paternalmente, despojándose de esa máscara cómica que había llevado. Allen debió admitir que cuando el hermano de Lenalee dejaba de actuar como una persona inmadura y un hermano sobreprotector con ella el hombre parecía una persona completamente distinta.

—No te debes preocupar por eso. No eres el único exorcista, Allen. Lenalee, Lavi, Kanda y el resto de tus compañeros pueden ocuparse de eso. No porque tú te tomes algún tiempo de relax significa que la Orden Oscura vaya a caerse abajo. La organización sabe cómo defenderse.

El chico bajó la cabeza y apretó los puños. Sabía que Komui había dicho esas palabras con la mejor de las intenciones, pero habían hecho que se sintiese impotente ante la situación que se le presentaba ante sus narices.

El hombre se percató de ello.

—Oh. Lo siento, Allen —se disculpó—. No quería decir que no fueras una parte importante de la Orden. Lo eres, Allen. Es por eso que creo que deberías considerar mi recomendación.

Allen levantó la mirada, encontrándose con la mirada severa de su superior.

—Últimamente has estado bajo mucha presión, ¿no es así? Siempre tratas de dar lo mejor de ti, y tu historial de misiones es impecable, pero debes pensar más en ti mismo, Allen. Y en tu cuerpo.

Komui fijó la vista en el chico frente a él, especialmente en el brazo izquierdo del exorcista. Allen instintivamente retrocedió un paso con el rostro pálido, sujetando su arma anti-akuma con el brazo humano. Aunque el director estuviese en su modo serio Allen hubiera jurado vislumbrar un vestigio de esa personalidad sádica que asomaba en los ojos del hermano de Lenalee cada vez que regresaba a la Orden con el brazo lastimado.

Komui continuó. Si se percató de la turbación de Allen no dio señales de ello.

—Recientemente has regresado de todas tus misiones muy magullado. Eso demuestra que has estado llevando tu brazo a su límite. Con el paso del tiempo tu Inocencia se resentirá y puede que eso cargue consecuencias en ti. Incluso con todas las reparaciones que le he hecho a tu brazo cada vez regresa en peores condiciones —de repente Komui suavizó su tono, dirigiéndole una mirada llena de cariño, parecidas a aquellas que lanzaba a Lenalee en ocasiones—. Te sobre esfuerzas demasiado, Allen. No te vendrá mal tomártelo todo con más calma. ¿Sabes? Lenalee está preocupada por ti.

Aquella última observación hizo que Allen se atreviese a hablar.

—No era mi intención preocupar a Lenalee —dudó—. Es solo que no quiero ser una carga ni para ella ni para la Orden.

—No eres una carga en lo absoluto, Allen. Mira —Komui suspiró y se recolocó sus gafas sobre el puente de su nariz—, hazme caso y relájate. Debes dejar que tu brazo tenga tiempo para recuperarse antes de volver a ser un hombre de acción.

De repente el hombre revisó en uno de sus cajones y sacó de uno de ellos una pequeña bolsa no mayor que un puño y la dejó sobre la mesa. El objeto hizo un sonido metálico al caer.

—Toma esto, si quieres. Date una vuelta por la ciudad, compra algo si te apetece —sonrió—. Lenalee me ha pedido que te convenciera. No querrás que vuelva para decirle que no he podido contra ti, ¿no?

Allen sonrió resignado desde su sitio, suspirando y dejando caer los hombros, cediendo finalmente.

—Está bien.

Komui le devolvió la sonrisa.

—Así me gusta. Tómate un día libre. Dos, si quieres.

Allen se acercó a la mesa del director de la Orden y cogió la bolsa que había dejado Komui.

—Uno sólo, si no es mucha molestia.

Komui asintió con la cabeza, y tras sonreírle al chico desvió la vista a uno de los numerosos papeles esparcidos por la siempre desordenada y caótica habitación.

Antes de que saliera por completo por la puerta del despacho Allen oyó la voz de su superior con su habitual tono humorístico:

—¡Más te vale emplear bien estas horas! ¡Los chicos de la sección científica matarían por tal privilegio!


¡Heya! Sé que este capítulo es bastante tranquilo, pero juro que a partir de aquí la acción comenzará a desarrollarse, tratando de averiguar cómo ha acabado Allen en la situación mostrada en el primer capítulo.

Simplemente escribí esta escena para formar el contexto, espero que no haya resultado demasiado pesada o aburrida.

¡Siempre agradezco los comentarios, seas cuales sean! :)