Bealcaru: Historia Original

Kohei Horikoshi: Mangaka a quien le pertenece los personajes de Boku No Hero Academia, utilizadas en esta historia

Agata: jajajajajaaja *Me muero* Que les hace pensar que soy hombre? XD Perdón por las lagrimas, yo aun sigo pensando que faltaron poner mas cosas :/ Reptilianos, iluminatis!? jajaja que cosas no pueden entrar en fic? XD GRACIAS POR LEER!

Pascuala Son: "Una aguja en un pajar" jajaja me hiciste reir! Trato de actualizar al menos una vez por semana o hasta dos veces, pero tranquila, mañana pongo el siguiente. Aun sigo sintiendo que me falto poner mas en esa historia, lo de Shoto, coincidimos, lo puse pensando en él. Lo de "Más aburrido" me dolio jajaja mentira! Sobre el KatsuDeku lo respeto, me acabas de hacer recordar ese fic, lo había olvidado. GRACIAS POR LEER!

PERDÓN POR LA DEMORA, TUVE UN PEQUEÑO CONTRATIEMPO!


ACLARACIONES I

"¿Quién será nuestro salvador?"

Sentado en el sofá, miraba la madera crispándose siendo consumida por el fuego, la chimenea era de piedra, aunque algo antigua. Sobre ella habían algunas adornos florales y dos retratos que no pudo vislumbrar desde su posición, el atril de Obil se posaba en el medio teniendo vista de todo el primer piso. La cabaña no era muy grande, una escalera a su derecha y el comedor con la cocina a su izquierda. Todo tenía una bonita decoración y el lugar estaba bien alumbrado.

Sin embargo, en la mente de Izuku solo había dolor.

— Toma, te hará sentir mejor.

Uraraka le dio una taza de hierbas tranquilizantes, algo que estaba segura lo haría sentir al menos un poco mejor.

— Gracias.

Izuku lo recibió y en pequeños soplos comenzó a beberlo. La fémina se sentó a su lado en silencio, la habitación estaba desolada. Tsuyu y Obil salieron detrás del caballero discutiendo, Uraraka no entendía de lo que hablaban, pero como siempre había sido, se mantenía al margen de los problemas que Gondra pudiera tener, ya suficiente había hecho por ellos hace mucho tiempo.

Le dio una vista al viajero quien se quedó hipnotizado viendo el contenido de su bebida, parecía afligido con los parpados a medio abrir, la mirada perdida y sus verdes ojos apagados. Le dolía verlo en ese estado, escuchar lo que le paso a su aldea y vivirlo en carne propia la muerte de sus compañeros, de la gente que conocía y con quienes vivió por mucho tiempo, podía entender ese dolor.

— Izuku –Él llamado de la joven moviendo su hombro lo despertó, haciendo temblar su cuerpo y por poco botar su bebida– Perdón, te estabas durmiendo.

— Esta bien, no te preocupes.

Descolocado, se acomodó en su lugar, moviendo su rostro para mantenerse lúcido.

— Quería pedirte disculpas por Iida-kun –Apenada, se volteó mirando la chimenea– Ha pasado por muchas cosas horribles que lo hacen desconfiar de los demás, es buena persona y también muy gracioso, solo dale un poco de tiempo y veras que se podrán llevar bien.

Él la vio algo desconcertado, no entendía porque se disculpaba por aquel hombre, pero no iba a preguntar. Se giró a ver la puerta de entrada, ya había pasado más de dos horas desde que se fueron, habían salido a toda prisa siguiendo al cabellera que antes de voltear y salir de la cabaña, pudo ver su rostro horrorizado. Creyó que tal vez algo malo había mencionado, pero entonces recalco en su pregunta "¿Dijiste armadura negra brillante?" y luego sus acciones temblorosas y a Obil mencionar el fin de los dragones.

— ¿A qué se refería Obil con que la era de los dragones terminaría?

Uraraka volteo a mirarlo sorprendida, no se esperó que le preguntase un asunto delicado.

— Lo lamento, pero ese tema no puedo responder –Él la vio interrogante— No es que no quiera decírtelo, solo que en asuntos de Gondra prefiero no opinar.

"Gondra" pensó.

—¿Que es Gondra, un lugar?

La pregunta del joven la descoloco unos segundos, dispuesta a negarse a hablar, pero si se trataba de explicarle su hogar no tendría por qué, aunque hacerlo era explayarse demasiado y ella no era la indicada para describirlo, pero al menos alguna idea podría hacérselo saber.

— ¿Recuerdas las imágenes que Obil mostro antes de sanar a Riot? –Él asintió– Bueno, Gondra es una isla gigantesca, tiene la forma de una "U" deformada, está conformada por 4 reinos, territorios enormes donde los dragones de distintas razas descansan, cada uno liderado por familias poderosas con el poder de –Se detuvo, dudando en si debía decirle que él al igual que la realeza eran los únicos que tenían el poder de convertirse en magnificas bestias, no quería confundirlo y aunque quisiera, ella no era la indicada para responder sus preguntas– ¿Qué te parece si mejor Obil mañana te lo cuenta con imágenes?

Izuku la miro extrañado, sentía que algo más importante iba a decirle, pero si Obil iba a mostrárselo con mejor detalle no habría por que desesperar.

— Esta bien.

Se tomó lo que faltaba en su taza y la dejo en la pequeña meza de madera a su delante. Ahora el silencio de hace unos minutos se había vuelto incómodo, lo que le hizo mover sus dedos nervioso.

—¿Quieres ver algo? —Propuso la fémina, haciendo que Izuku volteara a verla– Mira.

Puso su mano a la altura de su rostro y con la otra, comenzó a mover sus dedos contrayéndolos sobre su palma. Izuku la vio confundido, no aparecía nada, pero la vio tan sumida en aquella acción que prefirió quedarse callado. No duró mucho tiempo cuando comenzó a ver una especie de humo morado tirando para el negro, pequeño, pero intenso. De pronto, pequeños puntos destellantes comenzaron a brotar y empezaron a tomar forma de diminutas estrellas, dejándolo hipnotizado.

Un fugaz dejavu vino a su mente, fue rápido que no pudo siquiera analizarlo o tristemente recordarlo.

—¿Son hermosas verdad? —Él no respondió, estaba perplejo de tan hermosa diminuta noche que no había palabras para describirla. Al verlo en ese estado, decidió terminarlo, cerrando su mano en un puño— Es suficiente.

Izuku parpadeo desorientado y volviendo en sí, vio a Uraraka sonriéndole.

—¿Que fue eso?

—Magia –Respondió de lo más obvio– Aunque lo que te mostré no era mi poder en realidad –Entonces sonrió melancólica– Era una pequeña parte de las noches en Gondra, ahí las estrellas parpadean tan intensamente que tienes miedo a que exploten, el cielo de noche te muestra un bello degradado de morado a negro. –Suspiro– Es imposible que te lo pueda describir en palabras.

El viajero se quedó perplejo, hacer algo así era realmente hermoso y más aún si mostrabas un lugar que aunque todavía no conocieras, dirías que era bello. Y fue ahí que se avergonzó, una pregunta que debió habérselos dicho desde que supo no eran humanas, algo importante que debes saber cuándo convives con desconocidos.

– ¿Ustedes que son exactamente?

Se quedó sorprendida ante su pregunta, creyendo que tal vez Tsuyu se lo había dicho, pero con todos los sucesos en un solo día, lo entendía.

— Soy una hechicera –Alegre, se levantó para agarrar su bastón de madera– Con esto hago mis hechizos, algunos encantamientos e invocaciones –Mostrándolo orgullosa se sentó junto a Izuku– Y aunque la gran mayoría termina confundiéndome con una bruja y eso molesto porque ellas no son agradables, ayudo a todo ser que necesite de mi poder.

Él la vio fascinado.

— ¿Con invocaciones te refieres a traer cosas de otro lugar?

— Algo así –Pensó unos segundos– Aunque solo he podido invocar comida y pequeños Objetos… Aun soy aprendiz, Obil no tiene mucha paciencia conmigo.

— ¿Es tu maestro?

— Si, es más como nuestro padre –Él la vio confundido– Es difícil de explicar… Mmm Tsuyu, Iida y yo somos de Gondra –Vio la cara de asombro en el joven y antes de que preguntara, siguió– Exactamente del Reino Arev, vivíamos en los campos alejados del centro, nuestras casas no estaban muy lejos por lo que siempre terminábamos juntándonos para jugar con los pequeños dragones a los cuales éramos encargados a cuidar.

— Ustedes vienen de Gondra… –Susurro estupefacto– ¿Ellos que son?

— Tsuyu-chan aunque parezca humana puede convertirse en rana, tiene la habilidad de hacer todo lo que una rana haría, con la diferencia que ella puede manipular magia e Iida-kun es un capitán del séptimo escuadrón de las tropas generales del Reino Arev, aunque antes perteneció a otra, y no preguntes como lo hizo, no soy la indicada de contar su vida.

— ¿Él posee magia?

— No, él tiene una habilidad que pocos en Gondra tienen.

Izuku intuyo que no se lo iba a decir, por lo que prefirió dejarlo pasar aunque la duda de porque tanto misterio con el caballero, estaba rondando su mente.

— ¿En Gondra hay humanos?

— No, ahí solo habitan seres mágicos y si algún humano quisiera entrar le sería imposible ya que sus ojos no podrían verlo, está protegido por una inmensa capa que lo hace invisible ante los mortales.

— Ya veo… –Susurro, eran tantas cosas que en una noche le serían imposibles comprenderlas– Espero que Obil me ayude con las dudas y preguntas que tengo, al menos así poder estar más tranquilo.

— Lo hará, mañana temprano él te lo explicará.

Izuku inclino la cabeza y se levantó, pero antes de caminar se volteó hacia la Hechicera.

— Gracias por todo lo que me contaste, me he quitado algunas dudas.

— No es nada –Sonrió– que descanses.

Rodeo el sofá encaminándose hacia la escalera, aunque desde ya estaba dicho que no iba a poder dormir, lo intentaría, puso un pie en el primer escalón y se detuvo, viendo el segundo piso oscuro recordando a la escoba de la mañana.

— Ah… Disculpa, Uraraka –Llamó, haciendo a la fémina voltear a verlo– ¿Hay más personas viviendo acá?

— No, solo nosotros y tu amigo que hasta ahora no ha bajado. ¿Porque?

Dudo en decirle lo que había visto, pero no quería parecer un paranoico.

— No es nada, buenas noches.

Dubitativo y nervioso, subió. La sensación de que alguien lo esperaba por el oscuro pasillo lo estaba mortificando, puede que solo haya sido su imaginación, pero esa escoba le daba una sensación muy tétrica. Antes de pisar el último escalón, escucho unos toques paulatinos sobre la madera, intuyendo de que se tratase del viento o alguna otra cosa, siguió. Sin embargo, cuando estuvo parado en el pasillo, se quedó en lateral, sin voltear ¿Por qué? Por el rabillo del ojo pudo verla, ahí parada sin que nadie la sostuviera, cerca de la puerta del cuarto, mirándolo.

.

Las noches en Shigen eran totalmente oscuras, la luna salía pocas veces y las estrellas siempre hacían notoria su ausencia, los animales que lo habitaban buscaban refugio, al sentir que algo estaba viniendo, algo que no era bienvenido.

Fuera de la cabaña, a unos metros, se encontraban Tsuyu, Iida y Obil. Debatiendo. Mientras eran alumbrados por una lámpara de fuego flotante.

— Entiendo tu malestar muchacho, pero no puedes evitar lo que ya está escrito. –La dura voz de Obil hacía eco en las frías noches de Shigen.

— El futuro es inestable, lo que ese hombre dijo fue simplemente que Gondra caería, más nunca dijo por qué –Replicó, Iida– Además, es extraño, ¿Que hacen sus hombres en Shigen? Un lugar sin magia.

— El dragón de Midor

— Un dragón puede vivir máximo un mes con su propia magia, Tsuyu –Aclaro, interrumpiendola– Pero eso no importa acá, los Darak no salen de sus guaridas al menos que busquen algo.

— O algo se les ha escapado –Completo Obil– Ese chico dijo que intentaron llevarse al dragón ¿Porque lo querrían? Ellos tienen demasiados dragones a su merced como para mandar a uno de sus guardias a buscarlo personalmente.

— Tal vez es un rufián que les ha robado algo importante –Menciono Tsuyu– Ya saben, los dragones aman el oro.

—Dudo que sea oro lo que les haya robado –Aclaró, Iida– Si mandaron a un guardia y no lo consiguió, mandaran más. Debo llevármelos de acá inmediatamente.

—Ni siquiera le has dicho al chico que te lo llevaras, muchacho.

—Se lo diré en la mañana. Ah, Por cierto –En uno de sus estuches, del lado izquierdo de su cintura, saco un mediano papel. Desdoblándolo, lo estiro en el suelo– He visto sus pisadas en estos lugares marcados con azul, han estado rodeando Shigen y sólo uno merodeo por dentro. Y en este punto rojo, encontré esto.

De un estuche, del lado derecho, saco una pequeña piel de dragón color rojo, poniéndolo en medio del mapa, dejando sorprendidos a Obil y Tsuyu.

— Es la piel de Riot –Menciono Tsuyu, perpleja.

— Lo sé, pero no me refería a eso, sino a los bordes.

Obil se acercó a mirarlo, comprendiéndolo enseguida.

— Espada "Anfress" no solo corta la piel, lo hace hasta los músculos y si no fuera demasiado, carcome poco a poco el interior. Me pregunto cómo habrá hecho ese dragón para seguir con vida.

Iida frunció el ceño ante lo mencionado, realmente ese chico no le agradaba.

— Midoriya le estuvo proporcionando magia todo ese tiempo inconscientemente. –Menciono Asui.

— Ese chico no sabe cómo utilizar su poder, ¿Cómo podría hacer algo así?

— El día que los encontramos, vimos el aura de la vida expandiéndose en todo el bosque, creí que era porque alguien agonizaba y nos acercamos, cuando verifique el estado del dragón, este ya estaba muerto –Pauso unos segundos– Pero Midoriya se rehusó a creer y comenzó a decirme como se sentía el dragón, sus sentidos, su dolor, todo como si él estuviera

— Conectándose –Interrumpió Iida, perplejo.

— Exacto, en ese momento no lo había captado, pero entonces comencé a leer libros antiguos y a recordar todo lo que sabía. –Se inclinó y roso sus dedos con la pequeña piel roja sobre el mapa– Cuando dijo que lo había encontrado, recordé las palabras de un hombre hace mucho tiempo "Los dragones eligen a su Fahrer desde pequeños", entonces pensé que todo estaba bien, pero Riot no es pequeño, tenía la misma forma cuando lo vimos gigante en el bosque

—Al punto Tsuyu –Ordeno Obil

—El punto es –Se levantó y miro a los hombres a su delante– Ellos ya se conocen desde hace tiempo, pero parece que Midoriya no lo recuerda.

.

Un grito de horror se escuchó desde el segundo piso, haciendo asustar a Uraraka.

Aturdida de que el grito no cesará, se levantó y rauda subió las escaleras, encontrándose con Izuku en el suelo cubriendo su cabeza con sus brazos y a la escoba traviesa golpeándolo.

— ¡Diyya! –Grito enfadada.

La escoba al escuchar ser nombrada, se detuvo y rápidamente desapareció. Uraraka al ver que había desaparecido en menos de un segundo, decidió que más tarde la reprendería, por ahora debía ver si alguna herida le había causada al joven.

— ¿Te encuentras bien? –Se inclinó y toco su hombro suavemente– Izuku.

El viajero quien tenía el rostro contraído, bajo lentamente sus brazos y con un ojo miro si ya todo había pasado.

— ¿Se fue? –Dijo con voz temblorosa.

— Si, tranquilo –Calmándolo, lo ayudo a levantarse por el brazo– Perdón por eso, no le agradan los visitantes.

— No, está bien –Aun aturdido, se sostuvo de la pared– ¿Hay algún otro objeto vivo que deba saber?

— Bueno –Dudo– Hay uno más, pero está de viaje por el bosque.

— ¿Lo perdiste?

Asintió avergonzada.

— No se lo digas a Obil, me gritara.

Izuku no sabía si sentir pena o miedo.

— Ya veo.

— Sabes, a veces creo que Obil les da algún tipo de charla para odiar a los seres vivos, porque otra explicación no tengo de porqué todos mis objetos son mezquinos con los demás.

— ¿Obil odia a los humanos?

Ella asintió

— A todo ser vivo en realidad, a excepción de los dragones, los ama, supongo que ese odio comenzó cuando lo

Los murmureos y pisadas en el primer piso, la interrumpieron.

—Me voy, ya volvieron que descanses.

La vio girarse, pero antes de que bajara, la detuvo.

—Uraraka, ¿Podrías decirme donde está el baño?

La fémina volteo y con el brazo le indico.

—Al fondo a la izquierda.

—Gracias, buenas noches.

Izuku se dirigió a la habitación, pero antes de entrar toco tres veces, recordando que el explorador estaba dentro, pero como no hubo respuesta, ingreso. Pero por poco y se cae para atrás, al ver en una esquina a su delante, cerca de la cama de madera, un pequeño bulto oscuro, temblando.

— ¿Mineta-kun? —Llamó dudoso.

El mencionado comenzó a murmurar cosas sin sentido y que por la lejanía no podía oír con claridad, pero entonces dio un paso y el enano comenzó a voltear paulatinamente mientras temblaba, pudiendo ver su rostro de horror, los ojos totalmente abiertos como si fuera un desquiciado.

— ¿Quién eres? ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Que este lugar? –Comenzó a decir Mineta, asustando a Izuku.

— ¿Te encuentras bien?

— ¿Midoriya? ¿Eres tu Midoriya? –Izuku lo vio levantarse temblando– ¿Dónde estás? ¡No puedo verte, Midoriya!

Izuku, un poco asustado, prendió la luz y fue entonces que Mineta pudo verlo, lanzándose hacia él.

— ¡Qué bueno que seas tú! –Grito llorando– ¡Había alguien afuera rasgando la puerta y tocando a cada momento, estaba aterrado, no sabía a quién pedir ayuda y cuando quise salir, vi unos ojos rojos y me encerré! ¡Fue horrible Midoriya, estaba aterrado!

— Tranquilo. Solo era una escoba –Dijo, intentado calmarlo.

— ¡Las escobas no caminan, Midoriya! ¡Y mucho menos tienen ojos! ¡Ahh!

Izuku suspiro, había tenido un largo día y estaba sucio, ahora con Mineta y los recuerdos carcomiendo su mente, eran un problema. Debía bañarse y dormir, pero antes calmaría a Mineta y después, pensaría en como haría que Iida Tenya le devolviese a Riot.

"Hay sueños que predicen el futuro, te advierten de lo que pasara y si tienes suerte, de cómo morirás"


NOTA:

Perdón si el capitulo es corto (Me gusta hacerlos largos) Mañana pongo el siguiente o mas tarde.