Bealcaru: Historia Original
Kohei Horikoshi: Mangaka a quien le pertenece los personajes de Boku No Hero Academia, utilizadas en esta historia.
Agata : No se que decir... Perdón! Gracias por tus reviews que siempre sacan un gran carcajada :D
ENEMIGO III
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"¿Cómo un ser tan hermoso puede sufrir tanto dolor?"
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— ¡Obil!
Los gritos de Uraraka llamando al viejo libro retumbaron por toda la estrecha cabaña de madera. Obil, quién se encontraba reposando sobre su añejo atril, pasaba sus finas y desgastadas páginas dejando a relucir los años de antigüedad que cubrían su viejo cuerpo.
— ¿Qué te dije sobre gritar? —Regaño a la pobre hechicera quien agitada y por la rapidez de llegar hacia él, dejo caer su sombrero en algún lugar del bosque.
— ¡No tenemos tiempo para esto! —Grito nerviosa— debes venir con nosotras e ir con Iida-kun e Izuku para ayudarlos.
— Se lo que está pasando Ochako, cálmate.
Puede que su ausencia en los conflictos que estaban sucediendo en estos momentos sea algo que en un futuro se arrepienta, pero debía confiar en esas almas de niños que se protegían tras una apariencia adulta.
Iida, Uraraka y Tsuyu eran personas especiales y de las cuales jamás dudaría en dar su vida para protegerlos. La razón, cuando los vio por primera vez. Tres pequeños que lo encontraron en la situación más penosa y que nunca pensó ser visto, pero ahí estaban, mirándolo y sosteniéndolo, cuando él ya se había dado por vencido.
Uraraka tenso los labios y arrugo el entrecejo. Le era insoportable lidiar con una personalidad tan conflictiva y sarcástica, pero hoy no tenía tiempo, debía agarrarlo y llevarlo a la fuerza si era posible a donde sus compañeros estaban siendo heridos. Apuño las manos y camino hacia el libro, pero Tsuyu la detuvo poniéndose delante.
— ¿Cuál es la situación? —Pregunto Obil, ignorando la reciente acción.
— Cuando divisamos a Midoriya, fuimos detenidas por dos enormes monstruos de piel pálida y un enorme ojo, hablaban de forma extraña y aunque preguntábamos de quien los estaba guiando, solo rieron. Decidimos matarlos y a los segundos, llego Iida quien nos mandó contigo.
Para Obil no era una sorpresa, sabia de ello y quería saber más, por lo que insistió en que siguiera con el relato.
Tsuyu suspiro y miro de reojo a Uraraka, quien asintió incitándola a seguir.
— Vimos a dos enormes dragones de apariencia tosca y exagerada, robustos y de escamas puntiagudas, uno era de color morado oscuro y el otro de color naranja pálido. Nos detuvimos asustadas pensando que nos habían visto, pero unos chillidos de auxilio nos aseguraron que estaban persiguiendo al amigo de Midoriya. Decidimos ayudarlo, pero una intensa aura espesa nos detuvo, haciéndonos retroceder y sin saber de quién era, huimos. —Uraraka apoyo su mano en el hombro de su amiga entendiendo su malestar— Es la primera vez que cometo tan cobarde acción y siento impotencia por no seguir adelante en mi objetivo.
— Tranquila, no es culpa de nadie reaccionar así. Puedo sentirlos a todos con vida, sin embargo, la extraña sensación que las detuvo era de alguien que ustedes conocen.
Uraraka lo miro interrogante, pero al instante se cubrió la boca suprimiendo un pequeño grito de sorpresa.
— Izuku… —Susurro asombrada.
— Exacto
— Pero la sensación no es nada idéntica a las anteriores, es incrédulo. —Replico Asui.
— Bueno, eso debe analizarse, pero antes necesito de su ayuda. ¿Algo más que deba saber?
— Sí, algo que nos sorprendió y que dice mucho del Fahrer que los controla.
— ¿Debo adivinar?
— No tenían alas. Las mismas cicatrices en sus espaldas como las de Riot, como si hubieran sido arrancadas.
Un incómodo silencio se creó en la pequeña sala. Uraraka se sostuvo la frente y Asui miro por la ventana donde el vidrio partido seguía intacto. Las preguntas siempre venían a su mente ¿Por qué tanta maldad con tan bellas criaturas? A veces desearía que solo fueran una historia creada, como en sus sueños, donde eran dueños del cielo.
— Creo saber con qué nos enfrentamos —Hablo Obil mientras se aclaraba la voz y se elevaba dejando a relucir un intenso brillo amarillo— Ochako, no puedo alejarme más de 5 metros de la cabaña, por lo que tendré que pedirles que los traigan. Rodeare 25 metros el lugar con un hechizo y queda en ustedes hacer que ellos caigan dentro, ¿entendido?
Ambas féminas se miraron y sabiendo su destino, asintieron.
.
Fue tan rápido que no pudo verlo con detalle. El enorme dragón de color morado que estuvo siguiéndolo, apareció detrás de Izuku con el hocico abierto para comérselo, sin embargo, el viajero no se inmuto y mirando al cielo, le sonrió, y la enorme bestia explotó. Empapándolos en una enorme lluvia de sangre.
Las enormes masas de carne cayeron alrededor de ambos y otras se dispersaron por el bosque. Mineta estaba desencajado, sentado y tembloroso a los pies de Izuku. No podía creer que sin haber hecho algún movimiento tuviera el poder de matar a algo tan grande.
Trago saliva al sentir su garganta tan seca que dolía el siquiera intentar gritar, porque ni eso podía, no mientras los oscuros ojos de Izuku lo veían. Él conocía a un viajero llamado Izuku Midoriya, un humano. No un ser desquiciado y de apariencia tétrica y ojos fulminantes. Ese no era aquel viajero que conoció.
Quiso moverse, pero no pudo. No sabía qué hacer, si gritar pidiendo ayuda o llorar acurrucado.
Izuku levanto la quijada y miro con dolor al enano. Mineta se petrifico ante aquella expresión y no respiro hasta verlo darle la espalda. Soltó el aire lentamente mientras se asomaba curioso a ver lo que el viajero veía y nuevamente quedo helado. Fue entonces que se dio cuenta que algo no iba bien, aparte de la imagen que proyectaba el joven viajero. ¿Por qué Midoriya miraba a su dragón siendo lastimado y no hacía nada para ayudarlo? ¿Qué estaba sucediendo?
— ¿Por qué?
Lo escucho decir. Su voz no era normal. Era como si desgarrara las palabras, ronca y profundamente mientras se ahogaba en una pena que no tenía fin.
Sabía que no podía hacer nada en una situación tan crítica, pero aunque no reconociera al viajero, entendía que no estaba bien lo que envolvía sus brazos o en lo que se había convertido. Debía hacer algo para ayudar y la única cosa a su alcance era correr hacia la cabaña y pedir ayuda a las mujeres o tal vez al caballero de lentes. Quien fuera, debía traerlo.
Retrocedió sentado arrastrándose en la tierra. Despacio y mirando detenidamente al viajero. Los gañidos de Riot lo atormentaban, quería hacer algo por él, pero no mientras su vida estuviera en peligro.
Estando a un metro de distancia del viajero, tropezó con una piedra en el camino, haciéndolo caer de espaldas y hacer un pequeño quejido. Izuku giro al instante y el enano se estremeció. Sin importarle ser visto por el dragón, se levantó ahogando sus gritos de terror, pero grande fue su sorpresa cuando chocó contra algo duro y negro que obstruyo su visión. Enorme y de gruesas escamas, su cuerpo se perdía entre las copas de los árboles, dándole a entender que su altura triplicaba a los otros dragones de 10 metros.
No supo que hacer, estaba rodeado, no había lugar donde pudiera esconderse, estaba perdido y vacío, como su vida, cuando vio la enorme cola del dragón negro levantarse y arrasar con todos los árboles del lado derecho. Supo que reaccionar a pocos centímetros de ser destrozado era en vano. Cerró los ojos y espero entre lloriqueos su muerte.
Lo único que sintió fue un enorme peso que daba en aumento mientras escuchaba a lo lejos los arboles caer y ser destrozados. Tenía los brazos cubriéndole su cabeza mientras apretaba los dientes intentando calmar sus nervios y pidiendo que todo se detuviera.
Lo último que Izuku pudo ver, fue al dragón negro de ojos vacíos abrir su hocico y expulsar un humo negro que envolvió todo el lugar, dejándolo sumido en una completa oscuridad sin salida.
El aroma era putrefacto por lo que retuvo la respiración. El ambiente se sentía espeso que comenzaba a marearlo. Estuvo a punto de caer de rodillas, pero un fuerte golpe en su brazo derecho lo lanzo chocando contra el tronco de un árbol. Quedo desorientado mientras intentaba levantarse, pero otro golpe a su espalda lo mantuvo pegado a la tierra.
La respiración se le entrecorto y los parpados se le cerraban, la pesadez de su cuerpo lo hizo desistir en luchar comenzando a perder el conocimiento. Creyendo que terminaría dormido, escucho un susurro en su mente.
"Tranquilízate"
Abrió los ojos sorprendido y no hizo falta preguntarse quién era. Reconocía a la voz en su cabeza como las veces anteriores cuando lo ayudo en situaciones problemáticas, pero no tenía la fuerza suficiente para decir una palabra.
"Respíralo, no te hará daño"
Vacilo unos segundos, pero decidió que hacerle caso era lo única opción en esos momentos.
El olor era insoportable, pero no hubo opción. Aun así sus parpados seguían cerrándose y su cuerpo no le respondía.
"No dejes que algo tan simple como esto te detenga, levántate"
¿Por qué debería? No había nada por lo que tenga luchar. Ya todo había sido arrebatado.
"¿Piensas morir de una forma tan patética? Darás tu vida a una criatura que mata sin razón y que seguirá haciéndolo porque nadie lo detuvo. ¿Es eso lo que quieres?"
¿Qué más da? Las esperanzas se le fueron con la última vida que creyó ser lo más bondadoso del mundo y que resulto ser todo lo contrario. Riot se había convertido en su todo y con su engaño, lo dejo vacío.
"Escúchame Izuku. Las tristezas que abarcan en tu vida tienen una razón y si realmente quieres saberlas, levántate y lucha."
El crujido de los arboles lo alerto e instintivamente comenzó arrastrarse con dificultad mientras inútilmente intentaba recuperar fuerzas. Enormes estruendos en la tierra hicieron su cuerpo saltar, dificultándole el seguir avanzando.
— ¿Por qué?
"Porque hay personas que esperan por ti y no podrán levantarse hasta que llegues a ellos.
No estás solo Izuku"
¿Quiénes? Fue lo primero que vino a su mente.
El estruendo se le hizo más claro y al darse cuenta que eran pisadas que iban acercándose, se arrastró con la poca fuerza que tenía. El alboroto de los pájaros lo desespero, pero al ver que no podía seguir se quedó quieto y espero a que se hicieran lejanos y así poder pensar en algo que lo pudiera sacar de tan horrible situación.
— ¿Cómo puedo creerte?
"Porque estoy contigo, siempre lo estuve y no pienso dejarte caer al vacío mientras mi alma siga dando luz en tu interior."
Esas palabras lo descolocaron y aferro ambas manos a la tierra.
— ¿Quién eres? —Pregunto con dolor.
"Desearía poder decírtelo, pero no es el momento. Muy pronto nos encontraremos, por ahora sigue con vida, por favor"
— ¿Eres alguien de mi pas…?
Una fuerte ráfaga tenso su cuerpo junto al ruidoso crujido de los arboles quebrándose alrededor. Lo que había pasado en su encima rozándole fue algo enorme y de gran fuerza. Temió y no supo que hacer.
"No te muevas ni hables, puede oírte"
Era cierto, sin darse cuenta el lugar había quedado sumido en total silencio. Las aves hace mucho que se habían alejado. El enorme dragón negro estaba en algún punto cerca de él y con un mínimo movimiento delataría su posición, por lo que quedarse inmóvil era lo único que tenía como opción.
"Izuku, tal vez aun no seas consciente de lo que tienes en los brazos, pero necesito que creas en ti y de la verdadera fuerza que tienes para que salgas con vida de esto. Debes hacerlo"
No tuvo tiempo de pensarlo ni de escapar, cuando una enorme masa lo empujo y estando en completa oscuridad no supo de donde sostenerse. La tierra se acumulaba en su ropa y cubría su rostro. Desesperado por salir de aquella situación, se aferró a la tierra, pero fue inútil.
"No luches, se detendrá"
— ¡¿Y cuándo lo ha-?! —Grito desesperado, pero se arrepintió cuando la tierra entro a su boca.
Parecía el juguete de un gato, porque iba de un lado a otro. En algunas rodando y otras siendo arrastrado.
Para su buena suerte termino y al instante se levantó tosiendo con dificultad mientras intentaba expulsar la tierra que ingreso a su interior. Sus ojos estaban irritados y su rostro ardía por los cortes. Se le hizo raro que no sintiera nada en sus brazos cuando fueron los que recibieron más daño, pero lo ignoro.
"¡Izuku, arriba!"
— ¿Qué?
Un fuerte golpe en la tierra a pocos centímetros de él lo hizo saltar y sin tiempo a reponerse, fue golpeado en todo el torso empujándolo hasta chocar con un árbol y seguir aplastándolo.
"¡Empújalo!"
— ¿¡Pe-ro có-mo!?
"¡Solo concéntrate y empújalo, lo lograras!"
Dubitativo acepto. Poso ambas manos sobre la enorme masa que comenzaba a asfixiarlo y empujo. Pero no hizo nada, todo seguía igual.
"¡Concéntrate!"
— ¡Es imposible moverlo!
"Ese es el problema del porque no puedes hacerlo. Piensa en que lo lograras"
¿Por qué? De todas las personas en este mundo, ¿Porque fue el quien lo recibía?
Contrajo el rostro y empujo mientras sentía que sus brazos se quebraban a cada impulso.
¿Por qué estaba luchando realmente? Cuando ya no había razón.
Apuño las manos sintiendo sus uñas hundirse en la enorme y dura masa.
¿Qué sentido tenía seguir avanzando cuando ellos ya no estaban?
Grito mientras empujaba sintiendo que sus brazos se partían por tanta fuerza, pero por un instante casi se detuvo cuando se despegó del árbol y dio un paso.
¿De verdad podía haber una esperanza? Lo deseaba.
Incrédulo siguió avanzando. No pudiendo creer que estuviera haciéndolo.
"¿Lo ves? Eres fuerte, solo debes creértelo"
Sorprendido, se detuvo a pensar que si antes hubiese tenía tal poder pudo haber salvado muchas vidas, pero no, era débil.
Se perdió en sus recuerdos regañándose por su debilidad y cobardía. Para cuando fue consciente de su situación, fue demasiado tarde.
Siendo nuevamente golpeado, pero no empujado ni arrastrado, sino elevado.
Se sintió volar, ascendiendo en completa oscuridad mientras el olor putrefacto se dispersaba y su alrededor se aclaraba.
Contrajo el rostro cuando una fuerte luz lo golpeo y el silencio junto a fuertes ráfagas de aire lo dejaron confuso. Abrió sus ojos con cautela y quedo maravillado ante tan bello cielo y difuminadas nubes. Siguió elevándose y creyendo que lograría tocarlas, estiro su brazo quedándose helado al verlas.
No tuvo tiempo de admirarlas con detalle cuando sintió su cuerpo deteniéndose en el aire y sabiendo lo que proseguía, se giró raudo quedándose embelesado al tener un expansivo panorama de todo el bosque. Aunque por un segundo se sintió perdido ante tan bella vista, palideció cuando miro debajo de él y darse cuenta que un enorme dragón negro con el hocico abierto lo esperaba.
Lo primero que paso por su mente fue que terminaría siendo comido por un dragón, como la primera vez que vio uno, y lo segundo, fueron las palabras de aquella voz y la repentina fuerza de supervivencia que lo envolvió.
Estiro su brazo que era lo único que tenía en mente. Confiando en ellos como única salvación.
El descenso fue tan rápido que ya se sentía dentro de ese enorme hocico y antes de que llegara, cerró los ojos, pero desistió al ser testigo del reciente suceso que lo dejo atónito.
Un enorme dragón azul salió de entre los árboles y con la mandíbula abierta fue directo al cuello del dragón negro arrastrándolo con una velocidad increíble, arrasando con todos los arboles hasta que en un ágil giro se detuvo y lanzo al dragón al cielo.
— ¡MIDORIYA!
La voz de Iida llamándolo lo saco de su sorpresa como también de lo que estaba a punto de sucederle sino buscaba rápidamente algo que amortiguara su caída. La desesperación se apodero de su cuerpo e inútilmente agitaba los brazos para retenerse en el aire. Tenya estaba preocupado y al igual que él, buscaba algo que pudiera soportarlo para disminuir los daños. El descenso se hizo más rápido y ya podía sentir su cuerpo dolorido y algunos huesos rotos. Se cubrió con sus brazos el rostro y contrajo el rostro afligido.
El golpe fue duro, pero no tan grave como creyó que resultaría.
Abrió los ojos lentamente y lo único que vio, fue una extensa escamosa piel roja. Era evidente de quien se trataba. Podía sentir sus enormes ojos clavados en su rostro, atrayéndolo a que lo viera, pero no lo haría.
Se sintió aliviado y triste. Había sido otra vez salvado por Riot y no lo quería.
Incomodo, se levantó alejándose del dragón como si tan solo tocarlo quemara, y no pudiendo evitar ver su rostro, se sintió mal al verlo dolido por su acción. Tanto a él como a Riot le dolía, pero no había opción.
Iida fue consciente de la escena y lo sostuvo del hombro.
— ¿No preguntaras por su estado?
Izuku lo vio confundido y se giró a ver a Riot quien les daba la espalda mirando la pelea de los dos enormes dragones a unos metros.
Tenía la espalda magullada y aunque no eran graves, preocupaban por la gran cantidad de sangre y heridas abiertas. Por poco y corre hacia Riot cuando vio la enorme mordedura en su cuello que sangraba.
— Tranquilo, no es nada grave. —Lo calmo Iida— Por suerte lo encontré a tiempo y lo ayude a matar al dragón que lo tenía acorralado, pero aunque se pudo curar algunas de sus heridas, la de su cuello le tomara días.
Izuku arrugo el ceño con una expresión de dolor. Las ansias que tenía por querer abrazarlo y acariciarlo lo comenzaban a irritar, y no pudiendo soportarlo dio un paso, pero se detuvo aferrando su mano en su codo derecho, reteniendo sus ganas de querer consolarlo.
— ¿Qué te paso en los brazos?
Iida se acercó y de forma brusca lo giro a verlo, quedándose atónico ante la apariencia tosca que tenían.
Para Izuku quien se había olvidado de ello, fue un duro golpe que lo hizo revolver su estómago al poder verlas con mejor detalle.
Se miró ambas manos, contrayéndolas, dejando a relucir sus largos dedos con afiladas garras de un negro puro que se perdían en un degradado hasta su codo. Gruesas y toscas, sin ninguna señal de haber sido humanas.
¿Realmente era su cuerpo?
Siempre se preguntó que eran las extrañas sensaciones que envolvían su ser cuando sentía pena, el por qué las fuerzas se le iban de tanto llorar y como su mente jugaba con sus sentidos aprovechándose de su debilidad.
Al comienzo pensó que era pura desesperación, culpa de las muertes que pudo haber salvado y las voces que lo volvían loco, también el de haber caminado solo por días en un bosque frío y vacío, con el peligro acechándole a cada segundo. Todo era causa de su mente, no había otra razón para que pensara de esa manera.
Que equivocado estaba.
Nunca fue él mismo todo ese tiempo, había algo más que lo hacía tener esa aptitud y ahora lo entendía.
Ya no habría porque dudarlo, era un dragón y sus propias manos se lo decían.
— Esto confirma lo que tanto ustedes insistían… —susurro derrotado— realmente soy un dragón.
Para el caballero que solo había visto sus brazos, el ver a Izuku mirarlo con ojos totalmente distintos a la última vez que lo vio, dejaban muchas preguntas en su mente. Su intuición se confirmó y no habría forma de negarlo. Y la verdad es que debería de haber una para hacerlo. Si alguien de Gondra llegara a enterarse de esta noticia, su vida como la de Midoriya estarían en peligro. Aunque era demasiado tarde pensar en eso cuando tenían a un enemigo que sabía sobre él por mandatos de su rey. Un cabo suelto que no podría tapar y serían más si los reyes en Gondra se llegaran a enterar, un gran alboroto es lo que harían, los viejos dragones pedirían una explicación que no tendría razón ni lógica y seria por eso que todo se derrumbaría. Lo que por tanto tiempo los príncipes habían estado armando para que el tratado de Unio volviera, se iría por un niño que no tiene conocimiento alguno de criaturas mágicas y que parece estar perdido siempre. Razones suficientes para llevarlo ante los príncipes sin que un alboroto se armase. Estaba más que decidido.
— Esto debe de verlo Obil —Dijo acercándose y tocando con cautela sus manos— por ahora mantente alejado de todo y permanece a mi lado.
Izuku asintió y no pudiendo evitar analizar el estado del caballero, quedo sorprendido de sus heridas y las manchas de sangre que adornaban su armadura.
— ¿Tú te encuentras bien?
— Estoy bien —Contesto cortante e Izuku sintió molestia en sus palabras.
— Y el sujeto…
— Se escapó. Después de decirme que había dejado salir a sus dragones no podía seguir peleando con él.
— Ya veo...
Los rugidos de los dos dragones peleando hicieron crispar a ambos y poner toda su atención sobre ellos. Estando a cinco metros de distancia veían como hacían trizas el área, partiendo los árboles y dejando desiertas algunas áreas verdes por donde caían o pisaban.
A Izuku le llamo la atención el dragón azul. Su forma de moverse y la gran agilidad que tenía en los giros no pudiendo darle tiempo al otro de reaccionar, lo dejaban fascinado.
— Ese dragón...
— Se llama Wydra.
Izuku giro sorprendido a ver al caballero y sin siquiera preguntárselo, le asintió confirmándolo.
No había palabra que describiera el rostro que tenía, pero mientras repetía la acción de ver al dragón azul y luego a Tenya, sus preguntas aumentaban y sin poder decirlas, Iida hablo.
— ¿Preguntaste que era un Fahrer, no? Bueno, así nos llaman. Específicamente, amaestradores de dragones. Somos el conducto de magia para aquellos dragones con habilidades que tengan el valor y el honor de querer unirse a nosotros para ir a guerras y tener más libertad. —Al ver el rostro confundido de Izuku, negó con la cabeza. Sabía que explicárselo ahora no era lo mejor, pero al menos lo mantendrían ocupado— Algo parecido a lo que ustedes dos son —Señalando a Riot y al viajero— dos especies totalmente distintas, pero con un solo corazón y alma. —Izuku miro a Riot y este lo vio sorprendido, sus ojos reflejaban confusión y sorpresa, pero ya habría tiempo para explicárselos— Aunque diferencia ya no habría, sino rangos… —Susurro, sin ser escuchado.
El dragón negro, frustrado por recibir una gran cantidad de daño y no hacerle ninguna al otro, rugió con fuerza mientras esparcía humo negro.
Al reconocerlo y saber lo que pasaría, Izuku se giró preocupado a Iida.
— ¡El humo!
— Tranquilo, confió en ella, sabrá salir del problema.
— ¿Ella? Significa que es…
— Hembra, pero no tienes que preocuparte por eso, es más terrorífica de lo que aparenta.
Y era cierto. Como el humo se dispersó y los envolvió a ambos, se evaporo a los segundos saliendo de eso una gigantesca bola giratoria que rodeo al dragón negro y que comenzaba a formar un enorme remolino de tierra alrededor del dragón el cual inútilmente expulsaba humo negro que se deshacía al instante.
— Increíble
— Su habilidad es la velocidad, viene de las tierras de Naggar.
Izuku estaba embelesado e Iida sonreía orgulloso, ambos veían a Wydra luciéndose en la pelea. Sin embargo, había alguien que miraba con total fastidio al dragón. Riot se volteó cauteloso para mirar los ojos brillosos de Izuku dirigidos a aquel dragón y no él. Gruño molesto, lo suficiente para los oídos de Tenya quien al verlo, lo miro con desagrado.
— ¡Iida-kun! ¡Izuku!
Los nombrados voltearon al instante, sorprendidos de ver a Uraraka y Tsuyu correr agitadas hacia ellos.
Cuando estuvieran cerca, se detuvieron a calmar su respiración y ambos jóvenes se acercaron a ellas.
— ¿Qué hacen acá? Les dije que fueran con
— Obil nos mandó —Interrumpió Tsuyu— Debemos hacer que ese dragón negro valla a la cabaña.
— ¿Están bien? —Pregunto Uraraka preocupada, pero al instante se arrepintió cuando vio sus cuerpos llenos de sangre y magulladas.
— ¿Sacaste a Wydra? —Iida asintió— bien, eso nos facilitara todo. Dile que lo lleve a la cabaña, Obil se encargara de lo demás.
Izuku vio como Iida se giraba a ver a su dragón y este se detuvo al instante, de pronto agarro al dragón negro por el cuello y lo arrastro a la cabaña mientras hacía rugidos de dolor.
— ¡Listo, vamos!
Estando a poco de correr unos gritos a lo lejos los detuvo.
— ¡Espérenme!
— ¿Mineta-kun?
El enano con el rostro lloroso y las ropas destrozadas corría hacia ellos con desespero. Izuku, preocupado, camino hacia él para calmarlo, pero Mineta lo esquivo y se detuvo detrás de Tenya mirando cauteloso al viajero.
No hizo falta que preguntar, comprendía su temor y no perdiendo más tiempo, se dispusieron a seguir.
.
A pocos metros de llegar, fueron detenidos por un enorme círculo de protección color amarillo pálido que rodeaba 25 metros la cabaña. Los hombres se sorprendieron, pero rápidamente Tsuyu les explico el motivo.
Obil se encontraba sobre la cabaña, levitando mientras su cuerpo se iluminaba de un amarillo cegador que poco dejaba verlo, pero que imponía poder.
Izuku vio al otro extremo como Wydra aun tenia sostenido al dragón por el cuello inmóvil.
— Traedlo.
La imponente voz del libro hizo eco en todo el bosque, los presentes contrajeron el rostro dolidos por tan fuerte voz e Izuku y Riot bajaron sus cabezas en respeto, aunque el viajero no supo porque su cuerpo hizo aquello.
Wydra dio un paso adelante y girando su cabeza para tomar impulso, lanzo al dragón negro dentro del área protegida. Un gañido acongojado salió del dragón y desesperado por salir del aquel lugar, intentaba inútilmente levantarse.
— Sirviente y castigo. Inútilmente fuiste escogido. Como un títere de otro te manejaron y no pudiendo escapar de tus instintos, aceptaste tan bajo trato. Mírame dragón, soy tu condena y tu rey. Parado frente a mi estas, herido y sin salida. Pero tranquilo, el sueño eterno esta pronto por llegar.
Izuku y Riot temblaron ante las palabras de Obil que eran una condena para la criatura. Wydra llego a Tenya y este al entender el desespero en sus ojos, la introdujo en su dralegg.
— Está por comenzar —Dijo con pesar Tsuyu
Unos finos polvos como telas doradas rodearon a Obil, la forma era difusa, pero mientras más se acumulaban se hacía notoria de lo que era. Dos enormes cuernos hacia atrás se perdían entre unas espinas gruesas y puntiagudas, el hocico era tosco y debajo parecía llevar llamas puras que se ondeaban por el aire, no fue hasta que sus enormes ojos azules se abrieron que se supo, era un dragón.
Izuku retrocedió ante la presencia de una amenaza inminente, no entendía lo que estaba por suceder, las preguntas de porque Obil se había convertido en un dragón venían a montones y si no fuera porque sintió su espalda chocar con la cabeza de Riot, hubiese caído mareado por tantas interrogantes. Vio en sus ojos temor como los suyos en el reflejo de su enorme iris, olvidando los sucesos anteriores se quedó a su lado contemplando lo que está por pasar.
El dragón negro aun en el suelo, se levantó al instante y sintiéndose acorralado, gruño amenazante, pero nada de eso parecía hacer efecto en Obil. Sin escape, solo le quedo esperar.
— Condenado a la oscuridad eterna y por siempre encerrado en páginas. Hoy tu vida tendrá fin. Dragón de malas acciones y pecador, hoy serás mi alimento.
Su hocico se abrió y abundantes brillos dorados salieron rodeando al dragón, este desesperado, intentaba liberarse mientras era arrastrado hacia Obil quien lo esperaba con la mandíbula abierta. Las garras del dragón negro se aferraban a la tierra, pero era inútil, la fuerza que lo arrastraba no se detenía y la cola fue la primera en entrar, siguiéndoles las patas traseras, las alas y por último la cabeza. Los últimos rugidos que hizo retumbaron por todo el bosque y los presentes miraban con pesar la escena.
— Se lo comió… Obil se comió al… -Horrorizado, Izuku se cubrió la boca, pero al sentir las arcadas, se giró y vomito.
Obil descendió despacio y la protección se deshizo.
Iida y Tsuyu fueron los primeros en entrar, Uraraka se quedó con Izuku intentando calmarlo.
— ¿Estas bien? —Pregunto Tenya preocupado
No hubo respuesta, pero dejo preocupados a ambos jóvenes cuando la iluminación que desprendía el libro parpadeaba lentamente mientras Obil iba cayendo al suelo. Tsusyu lo sostuvo y estando a poco de llevarlo dentro de la cabaña, fue detenida por el libro.
— Espera… tenemos visita.
Unos aplausos se escucharon a lo lejos junto a unas risas burlonas mientras el viento se intensificaba y el silencio los ponía tensos. Iida sintió a dos presencias familiares y una más que identifico como Spinner. No fue hasta que los diviso entre los arboles muy cerca de donde estaban Izuku y Uraraka que se calmó un poco.
— ¡Esto sí que es una sorpresa! o ¿Debería decir un gran espectáculo?
— No, lo correcto sería "Rompiendo las reglas con Iida Tenya" Después de todo eres el séptimo general de las fuerzas de Arev, no me sorprende que tuvieras estos privilegios.
Iida vio estupefacto a los dos hombres que se les acercaban arrastrando un bulto detrás. Le era imposible creerlo, pero estaban frente a él, sonriendo burlones.
— Kaminari y Sero… ¿Que hacen ustedes acá?
— Eso mismo me pregunto —Respondió Denki con falso interés— ¿Qué hace tanta magia reunida en estas tierras?
Uraraka, Riot y mineta pasaron al lado de los recién llegados, Izuku iba detrás agarrándose el estómago algo dolido mientras los veía de curioso, pero quedo helado cuando se topó con los ojos de Denki quien le sonrió ante lo causado. Unas iris rasgadas hicieron su cuerpo temblar queriendo nuevamente vomitar, pero se retuvo y paso raudo de largo cabizbajo hacia los demás.
— ¿Quiénes son ustedes? —pregunto Obil
— Perdonen nuestra mala educación —Dijeron irónicos los dos— Soy Kaminari Denki —Dijo el de cabello rubio con un sombrero marrón que llevaba una pluma blanca detrás— Y yo Sero Hanta. —Hablo el de cabello negro y sonrisa burlona— Guardianes del príncipe Kirishima Eijirou, pertenecientes al reino de Naggar, es un placer —dijeron inclinándose— y un encanto, señoritas.
— Iida… —Llamo Obil amargo.
— Tranquilo, los conozco y son inofensivos… por ahora.
— Somos buenas personas y nuestro trabajo es el comercio ilegal —Dijo sonriente Kaminari.
— A veces podemos ser bruscos con la clientela, pero cuando sabemos que nuestros productos valen mucho, no podemos dejarlo pasar. —Agrego Sero.
— Por eso les hemos traído esto —Denki posiciono delante un costal que tenía forma humana.
— Estaba por escapar y como vimos que era importante para ti, Iida tenya, nos dimos el trabajo de atraparlo y traértelo —Sero le quito la bolsa que cubría el cuerpo dejando sorprendidos a Midoriya y Tenya quienes retrocedieron por instinto— Es un reptil de forma humana que habla y pelea, si saben domesticarlo, puede hacer sus quehaceres del hogar.
Denki le quito el tapabocas y un horroroso grito de frustración se escuchó.
— ¡Suéltenme hijos de puta! ¡No soy producto de nadie, juro que los…!
Sero le cubrió la boca al instante.
— Perdonen por eso, se le deberá amaestrar antes —Kaminari miro con desagrado a Spinner y luego a Sero con preocupación— Le tendremos que bajar el precio.
— ¿Precio? —Incrédulo Tenya los vio.
— Claro, ¿Creíste que sería gratis?
Ambos rieron.
— No les pienso comprar nada, par de estafadores y mucho menos por eso.
— Si no hay dinero, no hay trato y menos producto. Es nuestra ley —Sero agarro el tapabocas y se acercó a spinner— Tal vez en el puerto nos paguen mejor de lo que pensábamos vendértelo y con menos quejas.
— ¿¡Qué!? No se lo llevaran a ningún lado, ese sujeto es debe morir.
— Haz lo que quieras con él, pero paganos antes.
— ¡No lo hare y no deberían de andar vendiendo personas!
— Si lo capturamos es nuestro.
— Pero que…
— ¡Ya cállense joder! —Grito hastiado Spinner— ¿¡ves lo que causas maldito Dragón estúpido!? Todo por tu maldito capricho y egoísmo —Riot le gruño ante sus palabras— Si muero igual lo encontrara, no importa por cuanto tiempo te sigas escondiendo, vendrán más y sabes de quienes estoy hablando.
— ¿Qué es lo que quieres? —Pegunto Iida
— Seguirás callado aun sabiendo que todos morirán por tu culpa —Riot lo miro con enojo— Pera da igual. Él lo encontrara y se bañara en su sangre, puedo verlo recorrer el cuerpo de mi rey, bañándose en ella en un enorme lago mientras su cabeza cuelga en sus manos y…
El dragón le interrumpió rugiéndole con fuerza, una y otra vez hasta el cansancio interrumpiendo sus palabras.
Izuku lo vio sorprendido y lo llamo con desespero cuando lo vio correr hacia Spinner con la intención de matarlo, pero Obil lo detuvo.
— Un pequeño dragón con agallas, me hubiese gustado verte tocar nuestro producto. —Dijo Kaminari con una sonrisa amenazante.
— Es suficiente de esta conversación sin sentido. —Obil se acercó a Spinner posicionándose a la altura de su rostro— Tú, al igual que ese dragón tiene mucha relación. Pero si no tienes intención de hablar, no me dejas otra alternativa.
— ¿Qué piensa hacer?
Tenya los detuvo con una mirada seria y ellos lo entendieron.
El libro se abrió y con sus páginas en blanco una fuerte luz ilumino el rostro de Spinner. Unos segundos después la luz se apagó y el cuerpo de Spinner cayó con el rostro sombrío y sin ojos. Dejando aterrados a los presentes.
— Lo tengo —Dijo con dificultad Obil cayendo en los brazos de Tsuyu— Lo analizare y te lo diré cuando lo tenga listo —Iida asintió— Y con respecto a ti niño, hay muchas cosas de las cuales se deben hablar, pero será cuando despierte —Izuku bajo la cabeza mirando sus manos y asintió levemente— Por ahora, Asui, llévame adentro.
Uraraka los siguió detrás.
— Bien, ustedes dos, tendremos una larga charla ahora. —Señalo Iida a los recien llegados.
— ¿Quién eres, nuestro padre? Ni Kirishima nos da órdenes y vamos a hacerlo contigo
— Es cierto, aburres.
— ¿Por qué no pueden comportarse como…
Una nueva disputa se creó e Izuku decidió apartarse de ellos.
Vio a lo lejos a Riot dándoles la espalda y algo contradictoria decidió acercársele. Aun no tenía muy claro su situación con él, pero tenía ganas de acariciarlo y hablarle, aunque por dentro su tristeza lo hacía detenerse y pensar a cada paso.
Estando a mitad del camino se detuvo. Su cuerpo no le respondía, sus oídos se taparon y la vista se le hizo borrosa. No podía emitir ningún sonido, estaba paralizado. Comenzó a darle vueltas la cabeza por lo que cerró sus parpados mientras intentaba calmar las náuseas que comenzaban de nuevo. Bajo la cabeza lentamente mientras gotas frías de sudor bajaban por su frente.
— Bien hecho, Midoriya Izuku, eres un gran aprendiz.
Abrió los ojos con lentitud por la repentina voz y lo que vio los hizo abrirlos abruptamente.
A sus pies, sobre un terso piso blanco, se encontraba el cuerpo ensangrentado de un señor de cabello rubio, vestido en traje blanco con una enorme capa roja dispersa alrededor, pero eso no fue lo que por poco lo hace desfallecer, sino el gran pedazo faltante entre el estómago y la costilla que al mirar sus manos, se dio cuenta que lo sostenía, dejándolo horrorizado.
— ¡Izuku!
— ¡Midoriya!
Una pequeñas voces lo llamaron por detrás y aterrado se giró, viendo entrar por un gran umbral de oro y paredes blancas a tres niños con características diferentes. Uno de cabello blanco y rojo vestido de azul, el otro de cabello rojo vestido en armadura dorada y por último, uno de cabello rubio cenizo llevando una capa roja y vestido solo con un pantalón azul oscuro.
— ¿Te encuentras bien? —Grito el de cabello rojo.
Los tres se acercaron, pero se detuvieron cuando vieron lo que sostenía y el cuerpo sin vida que estaba a sus pies.
— ¿Qué hiciste? —Pregunto el pequeño de cabello bicolor.
— Mataste al rey… —Hablo desconcertado el de cabello rubio cenizo.
— ¡REY YAGI! —Se escuchó la voz de un hombre detrás de los niños y al traspasarlos se detuvo, cayendo de rodillas e implorando a gritos por su rey— Mataste al rey… —Dijo descolocado— Tú, mastate al rey Yagi… Asesino… ¡Asesino!
Izuku en los ojos de hombre ira, pura ira descontrolada que hacían temblar su cuerpo. Lo vio sacar su espada y apuntarlo mientras llorada acongojado y gritaba sin sentido.
— ¡TE MATARE!
— No… yo no… espera…
De pronto una gran cantidad de hombres en armadura aparecieron apuntándolo con sus espadas y lanzas mientras se le acercaban.
— No… se equivocan… yo no… ¡NO, SUELTENME!
Los jóvenes se voltearon al escuchar a Izuku gritar con desespero. Iida se le acerco preocupado mientras detrás, Denki y Sero lo miraban interrogantes. Estando a poco de tocarlo, fue sorprendido por un enorme humo negro que envolvió a Izuku y rápidamente toma la forma de un dragón rugiéndoles.
— ¡NO QUIERO! ¡DEJENME!
— ¡Midoriya! —Llamo Tenya descolocado.
— ¡ALEJENDESE, NO ME TOQUEN!
— ¿Qué le sucede? —Pregunto Denki.
— No lo sé, pero se ve interesante —Dijo sonriente Sero.
— Ese viajero tiene serios problemas —Comento asustado Mineta.
— ¡YO NO LO HICE!
"Buen trabajo" escucho de repente en su cabeza "Hiciste bien, ahora duerme pequeño dragón"
Un grito desgarrador hizo a los jóvenes taparse los oídos y de pronto, una ráfaga que pareció venir de una explosión los hizo aferrarse firmemente a la tierra intentado no ser volados que para mala suerte, mineta lo fue.
Para cuando todo termino, el cuerpo de Izuku yacía en la tierra boca abajo, inconsciente.
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"Porque nacieron con esa maldición"
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NOTA:
Lo sé… LO LAMENTO! Sinceramente decir esto es muy poco para tanto tiempo sin haber actualizado, pero con algunos problemas y el bloqueo mental, las cosas no salen como uno quisiera. No puedo decir mucho y solo decir que lo siento muchísimo, pero he vuelto y seguiré esta historia, ténganlo por seguro.
Con la llegada de Sero y Denki les doy por asegurado que los personajes de la Clase I-A ya están por aparecer, así que espérenlos!
