Bealcaru: Historia Original

Kohei Horikoshi: Mangaka a quien le pertenecen los personajes de Boku No Hero Academia, utilizadas en esta historia.

Anónimo: Muchas Gracias! :´D


DESPEDIDA I

"Parece que por fin ha llegado el día.

La tristeza de nuevo ha vencido mi alegría sin importarle mi estado.

¿Qué puedo hacer?

Dime Izuku.

¿Qué debería de hacer?"

RIOT

Los recuerdos de ese día vienen cada noche a mí. Son inevitables y aterradores. Me recuerdan a cada segundo mis miedos y debilidades, de lo que hice y sigo haciendo.

En ellos estoy corriendo, escapando de monstruos que por años me lastimaron. De sus rostros satisfechos y los insultos que denigraban mi ser.

Llegue un tiempo a odiarme, a maldecir mi origen y de lo que represento. Solo soy un dragón, me decía a mí mismo. Un sirviente que obedece a un rey y no objeta mandatos. Un animal gigante de grandes rasgos que sirve en peleas.

Lloraba. Maldecía. Suplicaba.

Aun no puedo entender porque fui el único de tantos. Era solo un cachorro cuando termine en aquel lugar y aunque creí en un principio ser tratado con bondad por las alabanzas que recibía, terminaron siendo todo lo contrario.

Nadie lo sabe, pero despierto alterado cada noche y miro a todos lados atemorizado, mis ojos solo pueden ver oscuridad, vacía y sin vida, como mi alma que grita ser salvada. Rememoro el dolor de saber que no son sueños sino una realidad que viví por años, y el remordimiento se encarga de recordármelo cada día, de mi debilidad y el egoísmo que creí perdido, pero que aún sigue vivo como algo natural de mi ser. Después de eso no puedo dormir, me levanto y camino hacia el exterior y viendo a mis únicas compañeras, las estrellas, las únicas que veían mi sufrimiento, les ruego cada noche me salven de mi dolor y si algún día pueden cumplirme un deseo, me dejen volar para sentir el cielo una última vez.

No voy a negar ser el culpable de la desgracia que ocasionó a las personas que logran rodearme, pero aunque siento arrepentimiento, no puedo aceptarlo.

Ahora que he encontrado un hogar, he vuelto a fallar.

¿Qué debería de hacer?

Izuku

Perdóname.

He causado en ti daños irreparables y sé que jamás me disculparas, pero quiero que sepas la verdad.

Ahora estoy parado detrás de la puerta que protege la habitación donde descansas. La que nos separa y deja mi alma desolada. Quiero verte Izuku. Quiero protegerte.

Pero creo que solo te traje problemas, y eso es lo que realmente hago. Maldecir a quienes quiero.

.

.

.

1 semana después…

Parado en medio del sombrío pasillo de madera, se encuentra Riot mirando la puerta de la habitación donde Izuku sigue inconsciente después de una semana.

Nadie ha podido decirle lo que le pasa, porque nadie lo sabe.

Iida, Uraraka y Tsuyu entran todos los días y a veces salen con el rostro tranquilo o en la gran mayoría de veces, tienen el rostro afligido.

Riot no entiende, solo sale cuando se lo piden y espera impaciente a que terminen de examinarlo.

Cuando todo termina, lo obligan a comer, pero él, consciente de su mala educación, entra y se acomoda al lado de la cama donde Izuku descansa. Hubo veces que intentaron sacarlo a la fuerza, pero Riot hacía uso de su tamaño y fuerza para apartarlos sin hacerles daño, y les gruñía para que lo dejasen en paz.

Se sentía mal cuando veía sus rostros de decepción y el reproche en sus palabras, pero Izuku estaba sufriendo y no pensaba dejarlo solo. Tal vez no haya sido consciente cuando estuvo a punto de morir luego de la pelea que tuvo con un Darak, pero su cuerpo reconocía el aroma que por días lo abrigaron, de unos cálidos brazos que lo protegían con recelo, no tenía que pensarlo demasiado, fue Izuku su cuidador. Y no era una deuda, ni mucho menos un agradecimiento. Era algo inexplicable que no tenía forma, pero que su ser gritaba por tenerlo cerca.

Tal vez Izuku no lo sintió, pero cuando lo vio, se sintió completo después de tantos años y lo sigue estando, mientras lo tenga a su lado.

El chirrido de la puerta a su detrás interrumpe sus pensamientos, viéndola abrirse, ve salir a Uraraka y Tsuyu tranquilas, y eso lo alivia, pero no puede evitar sentirse preocupado. Mueve su cabeza llamando la atención de ambas féminas, y ellas, comprendiéndolo, le sonríen.

— Tranquilo, sus heridas han mejorado —Calmada, Uraraka estira su brazo pasando levemente su mano por la mandíbula de Riot donde yacen los enormes rasguños alrededor— Necesitas alimentarte para hacer que estas heridas sanen, sino harás a Izuku preocuparse y molestarse con nosotras por no cuidarte como se debe. —El dragón resopla con fuerza y mirándola con reproche, hace a la hechicera apartarse— Entiendo, pero por favor, come lo que te dejamos en la habitación, al menos con eso me sentiré un poco aliviada.

Riot baja la cabeza y ambas féminas entienden que deben apartarse para dejarlo entrar.

— Ochako-chan —Llama Tsuyu— Sera mejor terminar los guantes y la pequeña capa antes de que Iida se vaya.

Uraraka la ve dudosa, y contradictoria a sus deseos, camina resignada hacia la habitación cercana al balcón.

— Riot —En un pequeño susurro, cuando Uraraka no puede oírlos. Asui mira acongojada al dragón— Cuídate.

Y en silencio, ambas féminas se van, dejando solo al dragón.

Riot se queda extrañado ante las palabras de Tsuyu, no pudiendo entender como ella lo sabría, pero decide ignorarlo.

Se gira a ver el cuarto donde Izuku descansa. La puerta está abierta y sus ansias por querer verlo después de 10 minutos aumentan, pero decide esperar unos segundos.

Mira ambos lados del pasillo donde a cada extremo se encuentra una mediana ventana de 4 partes, la luz del atardecer ilumina las relucientes paredes de madera y poco a poco la luz se desvanece por la llegada de la noche. Mira la lisa madera del piso recorriendo un camino hasta sus patas, las cuales tienen las garras completas. Se mira minuciosamente las escamas rojas recorriéndolas hasta su pecho donde se detiene porque le es imposible ver su alargado cuello. Se gira a ver su espaldar donde se enfrenta a una realidad que evita para no sentirse destruido, ahí, en medio, entre los pelos blancos, está la única ala que le dio la libertad en la tortura que por años fue condenado. La mueve y suavemente la estira, sintiendo la sangre fluir por todas los extremos sin dejar una sola parte vacía, mueve su hombro y estira el cuello, y es entonces que lo siente, el dolor en el lado izquierda o en la herida donde le hace falta su ala izquierda.

Unos gritos desde el primer piso se escuchan, luego algunos objetos caer al piso y palabras inentendibles. Uraraka y Tsuyu salen de sus habitaciones y corriendo bajan por las escaleras. Riot tiene la tentación de ir a ver qué sucede, pero prefiere cuidar a Izuku y evitar que esté en peligro por lo que decide entrar al cuarto, y antes de cerrar la puerta, escucha vidrios romperse.

De pronto, el alboroto cesa y el silencio es la única presencia en toda la desolada habitación. Observa alrededor, a su izquierda hay un pequeño cuadro que contiene un paisaje verdoso colgado de una delgada cuerda que es sostenida por un clavo deteriorado, al fondo, se encuentra un ropero de dos puertas pegado en la esquina. A su derecha, una pequeña hamaca sostenida de ambos extremos por unos clavos, al lado, cerca de la cama, una pequeña cómoda de un cajón y una puerta, sobre la que hay una pequeña lámpara y una bandeja de lo que sería su comida del día.

Camina lento hacia la comida, hipnotizado, su estómago hace pequeños rugidos por la falta de alimento de hace dos días. Llegado a su objetivo, se detiene. Aspira el aroma y el impulso de devorarlo todo lo posee.

Mientras come, sus ojos ven el cuerpo de Izuku, inmóvil y sin síntomas de tener vida, y se detiene. La sola idea de comer frente a él lo enferma. Sacude la cabeza y con su pata derecha limpia los rastros de comida en su hocico.

Avanza un poco pegándose a la cama, acomoda su cuerpo donde su cabeza queda a la altura del rostro de Izuku para tener mejor detalle de su cuerpo, y se queda observándolo por minutos.

No hace ningún sonido, ni se mueve, está intacto en una sola posición mirando el techo con los parpados cerrados. Es como un cuerpo sin vida con la diferencia que da largos respiros que alteran sus nervios, preocupándolo, porque cree que su alma se va en cada respiro. El lento compás de su estómago a veces se detiene y su piel esta tan blanca como una hoja de papel. Su cabello verdoso esta alborotado como siempre, las cuatro pequeñas pecas que adornan cada lado de su mejilla relucen sin vida.

Y aun así, con todo eso, le dicen no preocuparse.

Unas pequeñas gotas azotan la ventana sobre la cama, ya la noche ha llegado y parece no ser cálida, las ramas de los árboles golpetean el vidrio y el sonido de la lluvia se intensifica.

El recuerdo de su delito llega a su mente, no pudiendo evitarlo, ve los cuerpos sin vida de los aldeanos y como su fuego, la causa de sus muertes, se evapora por la lluvia.

Agita la cabeza y gruñe molesto.

Ya no puede ver a Izuku y retrocede alejándose de la cama. La culpa lo invade y siente la necesidad de salir por la asfixia que los recuerdos hacen en él.

"Lo mejor será que nos separemos, ve por tu camino Riot y yo iré por el mío"

Decir que su corazón no se rompió, era poco a lo que sintió y experimento por primera vez. Indescriptible en muchas formas, pero pudiendo asimilarlo con algo que hace muchos años paso. Era como la sensación de cosquilleo en el estómago, que hace al cuerpo sentirse flotar y maravillado, pero que de pronto comienza a desvanecerse, dejando un vacío en los pulmones que hacen dudar si realmente respiras, el temblor se suma y las costillas presionan como golpes en el torso.

Por eso su estupefacción y no sentir el desgarre en su mandíbula cuando ya habían sido hechas.

Todo en aquel día fue horrible y el solo recordarlo lo hacía cohibirse.

Ni lejos ni cerca, se arrullo en el suelo manteniendo sus ojos en Izuku, quedándose hipnotizado en su rostro y dejando su mente divagar por los oscuros recuerdos que albergaba.

En ellos sus pesadillas tomaban formas más realistas y el temblor en su cuerpo se intensificaba, las razones eran inmensas, casi difíciles de contar, pero aunque todo eso deprimía su ser, la razón de vivir se encontraba en toda esa oscuridad de la que milagrosamente escapó.

Sabe que no puede faltar a la promesa que hizo y aunque el tiempo se había agotado y las esperanzas que dio en aquel ser ya se habían desvanecido, jamás la rompería.

Solo era cuestión de esperar, creer que todo se solucionara y si le quedaba un poco más, daría su vida porque Izuku lo perdonase.

.

Iida, sentado en el enorme sofá de tres cuerpos, tiene la mirada perdida en la chimenea donde el fuego resplandece alumbrando la oscura sala que la tarde hacía cuando el enorme sol se iba.

En la mano izquierda tiene una carta blanca donde reluciente, en medio, se muestra un enorme sello amarillo con una "A" finamente dibujada.

Ha perdido la continuidad de la conversación que ahora se estaba dando con los visitantes inesperados de hace una semana. Kaminari Denki y Sero Hanta, eran la descripción perfecta de lo que podría llamarse "visita no agradable".

Desde su llegada, lo único que podía escuchar eran gritos y regaños, insultos irónicos y bromas de muy mal gusto. Podía ver el desagrado en los rostros de Uraraka y Tsuyu, pero que increíblemente lograban camuflar. Sabía que en el fondo ellas deseaban que se fueran, pero no lo harían. En tal caso solo Tsuyu sería la única en echarlos si por parte de ellos habría peligro o alguna falta de respeto, pero con una semana de convivencia y ningún indicio de aquello, hizo que ambos siguieran quedándose.

Por ahora sabía que no volverían a su pacifico hogar hasta que él, junto a ellos dos, se fueran.

Cada día que pasaba deseaba que Obil no despertase. Si al comienzo al verlos, no dijo nada, era por lo débil que estaba, pero si despertaba con su energía habitual, estaba demás decir que esos dos ya no estarían sonriendo.

Cierra los parpados y se masajea levemente el puente de la nariz mientras su ceño se incrementa a cada segundo.

— En tal caso los príncipes no harán nada por contradecirlos, ellos saben de las consecuencias que conllevaría una oposición.

— No se trata de contradecirlos, Kaminari —Lo interrumpe su amigo y el rubio frunce el ceño, confuso— El objetivo de la reunión era volver al tratado de Unio que aún sigo sin entender porque tanta insistencia con algo que no tiene valor o significado —Sero se gira a ver a Iida quien se ha mantenido callado por un largo tiempo— Los primeros en retirarse y ser un reino independiente, fue la familia Riot, y el Rey Crimson Riot no dijo la razón de su retiro. Y ahora los demás reyes hacen lo mismo, sabiendo que Unio, lo cual nadie sabe que es o como es, se disolvería. Es por eso que sigo sin entender ¿Por qué siguen insistiendo en volver a un tratado que no tiene existencia y razón, Iida Tenya?

Al escuchar ser nombrado, su irritación se incrementa.

La conversación que estaban teniendo era un tema que cada día debatían y como él, siendo defensor de las leyes de Gondra y cualquier ataque al reino de Arev, discutían por el reino que debía ser el líder absoluto. Y ahora que era consiente de aquello, no podía creer el haber caído tan bajo.

Estaba cansado. El día anterior fue al único puerto que Shigen tiene para asegurar un barco que lo llevaría a Gondra, pero no imagino terminar peleándose con los pescadores. Cuando la discusión estaba por terminar, Denki y Sero aparecieron de sorpresa, terminando involucrándose en una discusión que no tuvo fin. Al final solo obtuvo un barco que zarparía en tres días y lo lamentable, era que no iría a su destino, sino a otro del cual no era bienvenido.

Tenía muchos problemas que resolver en tan poco tiempo y dos de ellos ya se encontraban al lado hablándole y otro, en el segundo piso inconsciente.

Suspira sonoramente y espera unos segundos en responder, intenta recordar la razón y el indicio que lo llevo a sentarse para conversar. Se gira a ver a los presentes y recalcando en la última pregunta, se debate entre explicarles sobre Unio o ser directo, pero no llega a una conclusión por lo que responde con lo primero que está en su mente.

— Porque es lo único que mantendría unido a reinos que cada día se odian. —Dice de lo más evidente y no piensa decir más, pero el rostro de Sero, quien sonríe irónico, lo hace sentirse burlado. Frunce el ceño determinado y decide dejarles en claro la situación por lo que Gondra pasa— Y sería la última salvación para nuestros orígenes y de las especies que tanto amamos. Somos el hogar de innumerables dragones que no pueden andar libremente en el mundo humano. Tenemos una historia de lo que nuestros ancestros pasaron para dejarnos una tierra confiable en la que podemos ser libres sin miedo a morir o el rechazo. Y no solo dragones viven en ella, seres mágicos que creímos extintos volvieron a mostrarse ante la luz, saliendo de la oscuridad que los mantuvo desolados por años. La esperanza de vida que les dimos a otras especies está en Gondra y no podemos disolver Unio que fue el motivo de aquello.

El ambiente se hace incomodo y el remordimiento se apodera de ambos jóvenes. Están sorprendidos y confusos, miran al caballero quien esta hipnotizado en las fervientes llamas de la chimenea.

Algo en los dos hombres había explotado, y no era una neurona, sino una revelación que creían inexistente o que siempre ignoraron. A sus mentes llega la imagen de un joven de cabello rojo puntiagudo que mira el horizonte con el brazo derecho apuntando al cielo.

"Es todo lo que hay frente a nosotros, un extenso cielo naranja y enormes colinas rocosas que nos rodean. Cada día despierto con la misma imagen, cada día veo las mismas nubes, cada día muero con la esperanza de poder ver otros paisajes. Tal vez ustedes crean que es lo más bello que podemos tener, pero para mí —Dijo volteando a verlos— son las rejas que me mantienen enjaulado."

Denki arruga el ceño y se levanta, y apunta con el dedo al caballero.

— ¡Mientes! —Grita con rabia, haciendo a Iida sorprenderse— La familia Riot es considerada uno de los reinos más fieles a su raza y de gran confianza. Con una gran cantidad de fieles dragones que darían su vida por proteger sus tierras. De enormes valles rocosos con…

— Basta —Lo interrumpe, poniendo una mano delante— se todo sobre Naggar, no hace falta que sigas.

Pero Kaminari azota el brazo en el aire.

— ¡Silencio! Tal vez nadie sepa la razón de porque el rey Crimson Riot abandono la corona imperial o porque decidió ser un reino sin alianzas. Lo que sí sé, es que aun con los tiempos difíciles que llevamos, es el único reino que ha logrado mover dragones sin una voz de mando y logrado transmitir sus ideales a todos lo que siguen sus pasos. Pero ustedes, los de Arev, siguen creando sus propias reglas sin sentido y haciéndonos retroceder en lo que nosotros avanzamos por años. No somos mascotas y mucho menos una especie invalida que no puede protegerse. Queremos ser libres, viajar al mundo exterior y ver con nuestros propios ojos los inmensos valles que no somos capaces de imaginar. Tenemos un derecho, y ser libres es nuestro deseo.

Ojos azules y amarillos de dos hombres fieles a sus líderes, se retan. Sero se mantiene quieto por el ambiente tenso que esta creándose, pero atento ante cualquier indicio de ataque.

Kaminari Denki, era un ser algo indudable, de esos que nunca sabes si podrían traicionarte. No se dudaba de su fidelidad al rey de Naggar y mucho menos de la capacidad de pelea que tenía en batallas, aun así, con todas esas virtudes, era alguien con quien se podía hablar seriamente, pero que de pronto, podía convertirse en un completo idiota. La razón de porque era conocido, eran por los pasos que seguía y de la estrecha relación que llevaba con el hijo del rey.

Iida sonríe y niega con la cabeza.

— Tal vez se mantenga en total silencio, pero son ustedes sus peones quienes hacen su trabajo. —Sus palabras pueden ser interpretadas como burla o una acusación, pero para los presentes fue un insulto e Iida lo sabe por los rostros sorprendidos que tienen. Él sabe de los pensamientos que el rey Crimson alberga en la mente de su gente y, aunque comparte lo mismo, la libertad era lo que menos podía dárseles a los dragones en una situación riesgosa. Lamenta que Sero y Kaminari no sean conscientes del peligro que amenazaba la isla, pero aunque lo odiasen, era la salvación de muchas vidas— Respeto mucho a la familia Riot y su tierra Naggar, pero no puedo negar que fueron el indicio de que Unio se tambaleara y quedase prendado en el vacío del olvido. —Sabe que lo último era innecesario, pero era la única forma de hacer que ambos lo entendieran.

— ¿Nos estas diciendo opositores?

La incredulidad y el enojo en las palabras de Kaminari, son reflejadas en sus pupilas que cambiaron a una línea fina vertical. El ambienta se hace pesado y Sero, intuyendo de lo que estaba por pasar, se levanta.

— Es la verdad, si Naggar no se hubiera retirado aun seguiría intacto el tratado y tal vez, el rey Crimson Riot tendría la corona imperial y con eso, la ley que ustedes tanto anhelan hubiese sido una realidad.

Con la mandíbula tensa y una mano en el mango de su espada, Kaminari amenaza con atacar a Tenya, quien se inmuta mirándolo sentado desde el sillón. Sero se acerca a Denki y lo sostiene de los hombros para impedir cualquier ataque.

— No puedo creer que aun sigas teniendo esa mentalidad tan cerrada, no todos quieren el poder absoluto. Nuestro rey quería igual de razas y libertad. ¡Él solo deseaba vivir en una isla sin reglas y sin alguien que sea visto como superior! —Lo mira con dolor y fastidio, sintiéndose decepcionado— Kirishima tenía razón, intentar hablar con ustedes es inútil, pero teníamos fe de que algo tal vez se pudiera hacer.

— ¿Kirishima Eijirou? ¿El príncipe defectuoso?

Pregunta confuso, pero Kaminari lo siente como un insulto.

— ¡Tu bastardo!

Sin poder sostenerlo, Sero cae al suelo y Kaminari corre con el filo de la espada apuntando a la cabeza de Iida quien sigue sentado. A pocos milímetros de que la espada tocase al caballero, este levanta su brazo y bloquea mandándolo a un lado, haciendo a Kaminari tropezar y caer al suelo.

Iida se levanta y ve a Denki querer tomar la espada, pero la patea lejos.

— Entiendo tu molestia, pero no puedes pedir que los reinos se separen y anden sueltos sin reglas, sin siquiera saber cómo son las familias que lo lideran realmente.

Molesto y maldición en murmureos, Kaminari se levanta. Tiene ambas manos abiertas a la altura de su cadera, con los ojos afilados relucientes en plena oscuridad de la habitación. Iida se percata del humo que emana alrededor y se alerta por lo que intenta hacer.

— Piénsalo bien, transformarte en este lugar te traerá muchos problemas y no solo yo seré quien te los cause, sino las dueñas de esta cabaña.

— ¡Kaminari basta, acordamos que este viaje seria tranquilo! —Regaña su amigo.

— ¡Claro que lo sé! —Irritado, apuña ambas manos reteniendo su enojo que es la causa de querer convertirse— ¡Y por esa razón exigimos eliminen las reglas, no son dioses para manejar los reinos a su antojo. Por algo somos dueños de los cielos, nuestra inmensa presencia atemoriza a cualquier ser viviente y ustedes, solo nos enjaulan en una pequeña tierra desolada!

— No eres consciente de lo que hablas. Arev es un reino como los demás, pero tus creencias te ciegan a ver lo que nos amenaza. ¿No observaste al sujeto que atraparon? ¿A los dragones que venían con él? ¡Ellos son la causa de que estemos enjaulados, por ellos es que las leyes se hacen, para que ninguna vida más se extinga!

— ¡MENTIRAS! ¡Solo son excusas de lo que hacen y cubren sus engaños con sucesos que son del pasado!

Tenya levanta la barbilla y mira despectivo a Denki. Arruga el entrecejo y apuña ambas manos en señal de auto contenerse para no iniciar una absurda pelea. Porque era lo que ellos querían, sacar el lado salvaje de uno y limpiarse las manos cuando todo estaba destruido.

— Es imposible, no llegaremos a nada con esta absurda discusión.

Se gira y camina hacia las escaleras, con la confianza de que ha dado por terminado la discusión, pero Kaminari esta irritado y la ira lo ciega, por lo que corre y se lanza a la espalda del caballero, se aferra con fuerza, rodea con sus piernas el abdomen y con el brazo izquierdo aprisiona su cuello.

— ¡Entonces dilo!

Iida agarra con desespero los brazos que aprisionan su respiración.

— ¡KAMINARI DENTENTE!

Grita Sero, pero la razón en su amigo no existe y solo le queda esperar por lo que pasaría o en casos como estos, que dragón sería el primero en liberarse.

— ¡Di todo lo que han estado ocultando, si dicen no ser dueños de Gondra, dinos la verdad!

Al darse cuenta que la presión se intensifica, decide golpearlo contra la pared y funciona, camina tambaleándose con las pocas fuerzas que tiene y a cada golpe que le da contra la pared se ve libre, pero tropieza y caen al suelo.

— ¡HABLA!

La impotencia en el caballero aumenta. Las ganas de golpearlo y hacerle entender que sus pensamientos son erróneos, lo motivaban a luchar y ser él quien estrangulara, pero sus fuerzas se agotaban y el tenerlo en la espalda, haciéndolo desesperadamente querer respirar, lo desvanecen.

— ¿Qué significa esto?

La voz de Tsuyu interviniendo en la pelea, hace a Iida sentirse aliviado, pero al instante se siente intranquilo cuando la ve abrir su boca y desprender su enorme lengua hacia él y en un rápido pestañeo, estar fuera de la cabaña rodeado de polvo.

Los gritos se escuchan en un descompás aturdidor y la asfixia ya no era por presión, sino por el polvo.

— ¡Iida-kun!

La desesperación de Uraraka llamándolo, resonó en medio de la alborotada situación en la que estaba. Aliviado intento inútilmente divisarla entre el polvo marrón que nublaba su visión, pero una picazón en su garganta lo hizo toser y aferrarse con fuerza a la tierra para no caer. Se extraña por la debilidad que está teniendo en estos últimos días y no tenía que pensar tanto en el porqué, la causa era evidente, su magia se debilitaba cada día estando en Shigen.

Era hora de volver a su hogar y no había excusa para retrasarlo.

— ¿Puedes levantarte? —La hechicera sostiene del brazo al caballero y jala suavemente, pero Iida gimotea haciéndole soltarlo al instante— ¿Qué te duele?

Ladea la cabeza haciendo notoria la piel de su cuello y hombro. Uraraka ve preocupada las largas líneas rojas que vienen de la nuca y se pierden en la camiseta azul que cubre el torso. Suspira, concentrándose en la magia que debe hacer para sanar los hematomas que comienzan a oscurecerse. Frota sus manos hasta calentarlas, pone ambas alrededor del cuello, cerciorándose de cubrir toda la nuca, cierra los ojos y susurra algunas palabras inentendibles, pero que tienen un gran poder y significado haciendo en la piel del caballero, adormecerse y desaparecer las marcas.

Cuando las marcas desaparecen, Iida asiente diciéndole que es suficiente, ella cae sentada en la tierra y resopla con fuerza.

— ¿Estas bien?

— Eso debería decirlo yo —Regaña en una falsa molestia— ¿Puedes levantarte? —Iida asiente y ella lo ayuda a erguirse sosteniéndolo del brazo— ¿Qué sucedió? ¿Por qué estaban peleando?

El niega con la cabeza y no responde, aun siente su garganta sensible.

Caminan para salir de la enorme capa de polvo que sigue en el aire, la noche está aproximándose y apresuran el paso para llegar a la cabaña. Cuando se ven libres del polvo, Iida se da cuenta de la lejanía que ha sido lanzado, viendo a diez metros la cabaña y un escalofrió recorre su espalda.

Asui Tsuyu podía ser tranquila y de carácter bondadoso, pero cuando se enojaba, no media su fuerza, haciendo notoria sus habilidades que uno cree no tener.

— ¿Dónde está? —Pregunta con dificultad y Uraraka mira atrás sobre sus hombros. Estuvo a poco de voltear, pero los gritos lo hicieron notorio— Tsuyu-chan lo aprisiono y está gritando descontrolado.

Ambos caminan despacio hacia la cabaña mientras son seguidos por los demás.

Dentro, la hechicera deja caer al caballero en el sofá y los gritos de Kaminari no se hacen esperar mientras ingresa a la cabaña. Tenya se ve forzado a retomar fuerzas por lo que vendría en segundos.

— ¡Todo lo que dice son mentiras! ¡Él es el culpable de que nosotros tengamos que recurrir a esto! —Brama con temblor y el dolor hace notoria su tristeza— solo queremos ser libres, ¿Por qué te niegas a dárnoslo?

Las féminas miran confusas a los jóvenes y sin comprender la discusión, se sientan juntas en el sofá al lado de la chimenea.

— Iida, entendemos tu posición y las reglas que sigues, pero no hemos venido a esta tierra por casualidad —Habla Sero, acercándose al caballero que tiene el rostro oculto entre sus manos— Somos conscientes de lo que pasa en Gondra, pero la isla no solo está conformada por un reino, hay otros que también están pasando por lo mismo que nosotros y es por eso…

— ¿De que estas hablando?

Extrañado, Iida levanta el rostro y mira confuso a Sero quien se gira hacia Kaminari, este resopla y se recuesta en la pared cerca a la puerta con los brazos cruzados. Las féminas miran expectantes ante la tensión que está formándose.

— De lo que sucede con Naggar, Eurik y Kagia. —Dice de lo más evidente— Se me hace extraño que no lo sepas cuando te hemos enviado cientos de cartas por ayuda. —El rostro desorientado de Iida le hace darse cuenta de la gran brecha que hay entre los reinos que era no compartir los problemas que sucedía en cada uno, aunque este en particular era algo que solo ellos parecían saber— Se trata de los príncipes Bakugou Katsuki y Todoroki Shouto… ambos desaparecieron hace 2 años.

Los ojos del caballero se abren inmensurablemente de la sorpresa y luego pasan al miedo, seguido del sudor nervioso que cubre su frente. La habitación esta en completo silencio, algunos no entienden nada, otros solo asimilan la noticia con un sabor amargo.

— Imposible —Susurra desconcertado y el rostro refleja el impacto que ha ocasionado tan terrible noticia— ¿Cómo es eso posible? Los reyes no dijeron nada en las reuniones.

— Porque prefirieron mantenerlo en secreto —Dice, dejando mudo al caballero— Cuando la noticia llego a nosotros, fuimos los primeros en ir ayudar, pocos saben de la relación que tenía Kirishima con los príncipes y esto le afecto demasiado que no dudo en prestar su ejército y ser el mismo quien también ayudase. Después de meses buscándolos, otro problema se hizo. —Mira a Denki y este asiente con dolor— Kirishima comenzó a perder la memoria. En un principio creimos seria por el cansancio, pero mientras más tiempo pasaba, los recuerdos de los príncipes se disolvían en su mente. Dimos por terminado la búsqueda cuando ya no pudo recordarlos y aunque intentamos encontrar una solución, lo único que conseguimos fue un rumor de unas piedras que ayudaban a mantener la memoria intacta, pero nadie sabe dónde encontrarlas.

Iida frunce el ceño y apuña las manos por la frustración, la noticia que acaba de escuchar lo ha dejado perplejo y se siente inútil. Él conoce a los príncipes, aunque no sean cercanos, los días que tuvo la oportunidad de pasar al lado de cada uno fueron inolvidables, y que ahora deba saber que por dos años fue ignorante de la situación que los reyes pasaban, lo hacían enojarse demasiado.

— Esto es difícil de creer —Dice al aire resignado— ¿Porque no avisaron a los príncipes de Arev? ¿Esto lo sabe el rey de Naggar? ¿Dónde está el príncipe Kirishima ahora?

Las preguntas aturden a Sero quien no sabe que responder. Tenya se levanta y mira a Kaminari esperando una respuesta.

— Dices que ¿Por qué no avisamos a Arev? Hemos enviado cientos de cartas por ayuda, pero nunca hubo respuesta. —El resentimiento en su voz es notoria— El rey Crimson Riot ha estado durmiendo desde hace dos años y es el príncipe Kirishima quien se ha encargado de velar por los pueblos, pero ahora que ha decaído, somos nosotros quienes cuidamos el reino. Pero eso no es todo, hay otros problemas más graves que resolver.

— ¿Cuáles?

— El sello que nos hace transformarnos en humanos está desapareciendo en todos. Algunos dragones se han desligado abruptamente de sus fahrer y algunas criaturas se han ido de la isla, hay tierras desoladas sin vida desde hace meses y nadie hace nada para impedirlo.

— Esto es imposible.

— Y aun así preguntas ¿Por qué nadie notifico a Arev? Enviamos cientos de cartas pidiendo ayuda, pero nunca llegaron.

— A mí llegan todas las cartas antes de ser dadas a los príncipes, ninguna con tal noticia.

— Entonces hay alguien que las desvía.

No hay respuesta.

— Iida —Lo llamo Tsuyu— Esa carta…

Tenya se gira a ver el sobre amarillo que reposa en el sillón de tela y recuerda otro problema por el que debe preocuparse.

— Es de Arev, es una notificación de las horas que me quedan para volver al reino o vendrán por mí.

Un incómodo silencio envuelve el lugar, Uraraka no puede soportarlo y se levanta hacer algo Té mientras de paso, prende algunas velas para iluminar la habitación.

— ¿Qué harás entonces? —Pregunta Tsuyu— ¿Dejaras a estos pobres hombres que hicieron un largo viaje para encontrarte? O ¿Iras a Arev para seguir con tu misión?

Iida desvía la mirada hacia las escaleras quedándose pensativo al verlas.

Sero camina hacia Denki para asegurarse de que se encuentre bien. Las ropas que ambos llevan están sucias y bañarse es lo único que desean.

— Ustedes dos ¿Que piedra mágica exactamente buscan? —Cuestiona Asui.

Ambos jóvenes se miran dudosos en responder, aquel tema era muy delicado y preferían mantenerlo en privado, pero el que ellas ya los escucharan les era inevitable no decirlo.

— Nos contaron sobre un árbol mágico que da pequeños frutos coloridos y que cuando llegan a pesar medio kilo, se desprenden y al tocar el suelo se evaporan. Dicen que sus ramas son extremadamente delgadas y tienden a estar siempre rodeadas de agua. —Dice Denki quien hace una pausa para sentarse al lado de Tsuyu— Nos dijeron que solo se encuentran en cavernas humeadas y que la colina que lo alberga, no es algo fácil de entrar y menos salir. Shigen era la tierra donde la gran mayoría dijo haberla visto y es por eso que vinimos, pero aunque buscamos en todas las colinas, no tuvimos siquiera una pista de su existencia.

— Por eso creemos que tal vez solo sea un rumor o alguna habladuría de viajeros —Concluye Sero.

— Escuchen —Habla Iida— Lo que acaban de decirme es algo que debo comprobar con mis propios ojos y encontrar una solución de inmediato, los príncipes de Arev no pueden enterarse de esto o se creara un gran alboroto, por eso, antes de todo, necesito la ayuda de ambos.

Los jóvenes se miran, piensan unos segundos en responder y es Denki quien el primero.

— ¿Que parte de "No solo de ustedes se trata esto" no has entendido?

— Comprendo tu enojo, pero si no tengo el apoyo de ambos, no podre salir de Shigen y en dos días vendrán por mí y seré llevado a la fuerza a Arev, haciéndose imposible el poder ayudarlos.

— No te necesitamos, lo que pedimos es apoyo de Arev y si es posible de los príncipes.

— A eso quería llegar, ¿Desde cuándo deben pedir permiso a Kagia y Eurik para ingresar a sus tierras?

Denki frunce el ceño confuso.

— Desde hace más de un año, pero eso ¿Que tiene que ver con esto?

— Todo. Desde que los reinos prohibieron el ingreso de otros reinos a sus tierras, las bajas en el comercio fueron preocupantes. Al menos ustedes se les es permitido por petición ingresar a esas tierras, pero nosotros, los de Arev, nos está prohibido.

Si se tuviera que contar a los enemigos que Arev tenía, se necesitarían mil hojas. Hubo muchos baches que los príncipes tuvieron que pasar para poder reconstruir las tierras que quedaron destruidas luego de la guerra, y un gran muro para tener la confianza del pueblo y la realeza. Para aquellos tres jóvenes príncipes, no les fue nada fácil, pero actualmente la gente creía en ellos ciegamente.

— Iida, ¿Desde cuándo la situación se ha vuelto tan crítica en la isla? —Pregunta Tsuyu, consternada.

— Después de la guerra de hace seis años, la desaparición de una gran cantidad de dragones hizo en todos cautivar miedo y escapar. Por eso la desconfianza de los reinos, y como Arev es el punto donde la gran mayoría de visitantes recibe al año, fuimos los primeros en ser negados a todos los reinos.

— Sírvanse por favor.

La intervención de Uraraka detuvo la conversación. Pasa a cada uno una taza de hierbas relajantes para calmar la tensión, y al llegar a los jóvenes visitantes, se detiene a obsérvalos unos segundos y no pudiendo soportar la duda desde la primera vez que los vio, pregunta.

— ¿Quién de ustedes dos es un dragón?

Sero mira a Denki y este sonríe adulado.

— Aquí, mi lady.

E inclina la cabeza en respeto y alago.

— Ya veo… lo siento.

Apenada, se retira.

A Uraraka le era imposible no estar atenta a todo lo que decían, las dudas carcomían sus entrañas y el tener que anudar su lengua que picaba por opinar y dar su apoyo a ambos bandos, la dejaban ansiosa. Sabía que la promesa que se hizo hace años seria rota por la curiosidad, por lo que evitarlo era preferible manteniéndose ocupada o alejada. Gondra no era algo de lo que pudiera manejar y mucho menos incluirse, ya todo se había dejado en esa isla y volver a esos recuerdos con solo mencionarlo era de por si demasiado.

— Entonces, ¿Puedo confiar en ustedes? —Solicita una vez más el caballero.

Kaminari suspira sobre su tasa caliente y mira su casi reflejo en la bebida.

— Quieres nuestra confianza, pero ¿Como nosotros podemos tener tu palabra?

— No hace falta tenerlo. Estaré a la merced de ambos cuando lleguemos a Naggar, saben que no tengo poder en ningún reino.

Ambos jóvenes lo piensan, indagan en cada minúsculo detalle y al ver que no habría nada que Iida Tenya pudiera hacer a su favor, aceptan.

— ¿Qué es lo que necesitas?

— Se trata del chico inconsciente de arriba. —Sero y Denki fruncen el ceño— Debo llevármelo a Gondra aun si no despierta en dos días, junto con su dragón.

— Sabes que eso es imposible.

— Si y por eso necesito la ayuda de ambos para hacerlo pasar en el puerto sin que nadie lo sepa.

— ¿Nos estas escuchando? Su olor es demasiado notorio, todos lo percibirán.

— Lo sé y también sé que Naggar no le niega el refugio a nadie de su especie y si son ustedes quienes me ayudan, no habrá inconvenientes.

— Y ¿Por qué quieres llevarlo?

— Lo sabrán cuando despierte, por ahora...

La puerta se abre de golpe asustando a todos los presentes, un fuerte aire azota en sus cuerpos junto a pequeñas gotas frías. En la entrada, en medio del marco de madera, se encuentra una pequeña silueta con la pierna derecha levantada, en sus brazos lleva una gran cantidad de madera que cubre su torso y rostro dejando, por encima, unas relucientes bolas moradas.

— Mineta-kun —Dice aliviada Uraraka— llegas tarde, estuve a punto de ir a buscarte.

La joven hechicera se apresura en llegar al enano quien gustoso le sonríe por su cercanía. Agarra algunos troncos y juntos caminan hacia la chimenea.

— Enormes nubes oscuras están acercándose desde el sur — Anuncia al despojarse de la madera tirándola al fuego— parece que habrá una fuerte tormenta.

.

"Cuando logres llegar a Gondra, dale esto al rey, él sabrá que debe hacer. Ten cuidado en tu viaje y logra salir con vida de este infierno, por ahora solo está a mi alcanza pedirte ayuda y agradecerte. Tienes mi palabra de mantenerlos con vida y mantendré la fe de que vendrás por nosotros. Solo me queda desearte suerte"

.

Hay cuatro grandes patas caminando en el oscuro bosque, cada una es levantada y sacudida al pisar un charco de agua. La intensa lluvia ha cesado hace unas horas y las secuelas de su presencia hacen en Riot gruñir irritado por lo sucio que queda al avanzar.

El barro ha llegado a sus rodillas y seguirá subiendo si no tiene cuidado al caminar.

Se detiene para dar un gran respiro espera paciente calmar su enojo.

Hace unas horas que salió de la cabaña, limpio y sin una mancha, aunque sabía que terminaría sucio, pero la idea era cuando subiera la colina que conservaban las cosas de Izuku. Al menos quería tomarlas y volver lo más rápido, pero al paso que iba le sería imposible llegar por la mañana.

El sonido de unos arbustos detrás, lo espantan, girando a ver alrededor alterado, pero no hay nada, solo el completo vacío de la oscuridad que lo rodea. De nuevo el mismo sonido, se gira preocupado. Hace tanto tiempo que no camina solo por las noches en un bosque.

La última vez que lo hizo, fue antes de encontrarse con Izuku.

Aunque sus recuerdos son vagos, recuerda el haber seguido un aroma familiar que no supo identificar cuando lo vio.

Izuku desprendía el olor de su aldea, de aquellos aldeanos que quemo.

Se acercó sigiloso, con miedo de levantarlo, lo observo unos minutos y luego a la fogata. No sabía qué hacer, estaba descolocado. Ver a un aldeano de todos a los que mato, no lo hicieron sentirse cómodo, pensó en matarlo como excusa de ser un testigo, pero desistió de la terrible idea.

Si había logrado escapar del mundo que asesinaba por placer y poder, no iba a cometer los mismos errores.

Camino rodeando al viajero y la fogata, buscando en todas las perspectivas posibles algún alimento, pero no había nada y solo le quedo resignarse sentado a un lado. Miro el oscuro cielo y bufo cansado, había caminado sin descanso y las ganas de dormir lo estaban molestando, así que se tumbó a un lado y lentamente sus ojos se cerraron. Estando a poco de dormir, una fuerte atracción lo hizo erguirse al instante, era tentador y dulce. Busco alrededor, pero no encontró nada, decidido a dormir y quedarse con la sensación, dio un vistazo al viajero quien parecía muerto, un hilo de baba caía de su boca y sonreía atontado como si soñara con comida, decidido a ignorarlo iba a girarse, pero entonces lo vio, debajo de la cabeza de Izuku, un bolso marrón que tenía dentro un objeto dorado, esa era la sensación dulce, porque se trataba de oro. No dudo y alargo su cuello hacia el bolso y jalándolo suavemente hasta que fue liberado, poniéndolo entre sus garras como suyo. Porque él lo había encontrado y le pertenecía. Un humano no era digno de llevar oro entre sus cosas y aquello no parecía ser cualquier reliquia sino algo que tal vez pronto lo averiguaría.

Después de aquella noche, Riot no se imaginó terminar implicado en muchos problemas, hasta el punto de llegar a pensar que Izuku era la encarnación misma de la mala suerte, porque cualquier cosa podía pasar estando a su lado.

Bufo, despejándose del recuerdo y avanza para no perder más tiempo.

El canto de algunas aves nocturnas y el ulular de los búhos hacían amena su caminata, los grillos eran música de relajación, aunque el fuerte viento de la noche que azotaba las copas de los arboles no le eran agradables porque le daban un toque terrorífico, no se comparaban a los sobresaltos que le causaban los arbusto con cada agitada de sorpresa.

Da una ojeada alrededor, encontrándose en completa oscuridad, nada era notorio por donde caminaba y esa era la razón de su incomodidad.

Hace varios minutos que la luna se ocultó entre las nubes y eso le dificultaba su andar.

Resignado, sigue avanzando, lo único que tiene en mente es salir del bosque y si tiene suerte, encontrar un acantilado o una colina para así tener mejor visión de algunas colinas.

Sabe que la idea reciente no era nada fácil y tal vez las horas calculadas no servirían, pero no desistiría, la sola idea de que Izuku tal vez lo perdonase al devolverle sus cosas lo alientan a seguir.

Pronto un destello de luz alumbra su camino, clara y reluciente, y supone al instante que la luna está despejándose de las nubes y salta alegre, ladeando la cabeza ambos lados feliz.

Caminando campante y agitando la cola.

Cuando siente que el camino se hace algo pesado, sabe que está subiendo y eso era lo que esperaba, encontrarse con un acantilado. Hace más rápido su caminata junto al chirrido de los saltamontes y el gárrulo del viento.

De pronto su alrededor comienza a alumbrase y unos destellos amarillos vienen por detrás, intuyendo que serían luciérnagas, se gira a verlas, pero su hocico se topa con algo duro.

— Ten más cuidado. —Queja una voz ronca y vieja.

Riot se aleja para poder vislumbrar mejor a la persona que ha aparecido de pronto, pero por el destello amarillo que desborda, se le dificulta, entonces retrocede y cuando lo ve, abre el hocico de la sorpresa al encontrarse a Obil delante.

— ¿Se puede saber a dónde vas? Te he estado siguiendo hace varios minutos y no te has detenido por más que he llamado tu atención.

Lo regaña, pero el dragón sigue estupefacto con el hocico abierto. Se queda unos segundos en silencio mientras Obil hace quejidos de molestia.

— ¿Y?

Se gira a ambos lados nervioso y al final solo decide caminar para llegar a la cima. Obil refunfuña en susurros al sentirse ignorado y maldice por las hojas de los arboles con las que choca al seguirlo.

— ¿No pensaras abandonarlo en ese estado, verdad? —Pregunta acusatorio, manteniendo la velocidad del dragón al caminar— No creí que fueras un dragón desconsiderado—Dice con falsa pena.

Riot lo ve de reojo con molestia, le incomodan sus palabras, pero no puede decir nada aunque lo desee.

— Ahora que estamos solos, puede hacerte tantas preguntas como deseo, pero me temo que será igual, ya sabes, no me responderías.

Riot ladea la cabeza y mira el suelo unos segundos, luego ve el cielo y es deslumbrado por la hermosa luz de la luna que lo alumbra.

Es cierto, no puede hablar, solo piensa y se limita hacer lo que puede. Ser un dragón no es fácil, hay tantas cosas por las que debe ocuparse al día. Sus escamas duelen cuando esta rígido y se ensucian por las pequeñas aberturas donde se aloja el polvo, su pelo blanco molesta sus ojos y le causan picazón y cuando se rasca sus garras se enredan, sus cuernos marrones se atascan cuando intenta pasar su cabeza por aberturas que cree entrar, su única ala se abre sin aviso paralizando su cuerpo y sus garras, las cuales utiliza siempre, desgarran todo lo que intenta tocar con cuidado.

Suspira resignado, su vida es tan complicada.

— Pero bueno, tu y yo sabemos que eso se puede arreglar —Riot lo mira extrañado y Obil ríe con su espesa voz— ¿Me permites entrar en tu mente?

El dragón se detiene sorprendido, sigue mirando al libro, no puede creer que algo así pudiera hacer, pero se siente intrigado. Entonces asiente dudoso, porque hay tantas cosas que desea decirle a alguien y por fin, después de tantos años, su voz podría escucharse.

— Bien entonces —Se abre y sus páginas pasan rápidas, Riot lo mira curioso, pero de pronto se gira a ver algo y corre— ¡Oye!

Obil lo sigue mientras le grita para que se detenga, pero Riot sigue y aumenta su velocidad, a Obil se le hace difícil alcanzarlo y solo ve como su silueta se pierde entre los árboles y le es difícil encontrarlo en tanta oscuridad y plantas, es entonces que decide alumbrar alrededor.

— Estúpido dragón.

Sabe por dónde lo ha perdido y avanza lento por el mismo camino. A lo lejos ve destellos blancos salir de entre los árboles y mientras más se acerca, el lugar se va aclarando. Cuando traspasa los árboles, el lugar se ve despejado y solo hay prado abundante y algunos árboles alrededor, pero que dejan despejado el bello paisaje que desde su punto, parece tener todo la imagen completa de Shigen.

Riot está parado al borde del acantilado, se acerca posándose a la altura de su cabeza y lo mira.

Los ojos del dragón están perdidos en el hermoso valle que tiene delante. Hay enormes montañas alzadas unas tras otras, pero que son cubiertas por enormes nubes, las copas de los árboles son como el prado, casi infinitas, hay un largo rio en medio donde la luna se refleja y las estrellas parpadean intensamente en el oscuro cielo.

Ve melancólico el paisaje y curvea un poco los labios, Obil aclara su voz interrumpiendo la ensoñación del dragón.

— ¿A dónde iras?

Riot ve a todos lados buscándolo y la ve, al fondo, pasando 5 colinas, hay una que sobresale de entre todas, tiene la forma de una L volteada y sobre ella, siendo la única, sobresalen numerosos árboles.

— ¿Qué hay en esa colina?

El dragón ladea la cabeza indeciso y Obil se acerca, alumbrando su rostro dejándolo pasmado. Ha entrado en su mente y ahora puede saber sus pensamientos.

— Bien, eso es todo, ahora respóndeme —Espera unos segundos y escucha atentamente— Ah con que es eso… Y ¿Por qué no va el mismo por sus cosas?... Ya veo, eres de esos dragones que les gusta tomar "prestado" cosas ajenas… No tranquilo, no digo que seas de esa clase, pero ustedes por instinto se apoderan de lo que encuentran o quitan.

Riot resopla molesto.

— Bien, entonces, comencemos con las preguntas mientras te acompaño en tu largo viaje para recuperar las cosas que hurtaste. —Riot se gira a verlo con el ceño fruncido— O prestado, como gustes verlo.—El dragón no se mueve, parece estar pensando en algo mirando el suelo— Y bien… ¿Piensas esperar a que Izuku se levante y vayan juntos o avanzas ahora? —De pronto Riot lo ve y le pregunta por Izuku— No sabría decírtelo con exactitud, pero Izuku aun duda de su ser, él cree y quiere creer ser humano, pero ya su cuerpo le ha mostrado no serlo, así que podría decirse que ha caído en la resignación y no faltara mucho para que lo acepte.

El dragón se gira preocupado a ver la colina a la que debe llegar y recuerda las palabras que Izuku una vez le dijo:

"Sabes, aunque a veces me frustre por no recordar quien soy, el saber que te tengo me hace sentir completo, tal vez no lo entiendas, pero lo que quiero decir es que… Sin importar lo poco que nos conocemos, hemos hecho un gran lazo de amistad que espero nunca se rompa, por eso…"

— Pero sabes, es fuerte, la determinación en sus ojos cuando estabas por morir me hicieron ver en él que no duda de lo cree y ve, si alguien que él aprecia esta por morir, hará lo imposible por mantenerlo con vida, no se resignara, tal vez lo haga consigo mismo, pero no con otras personas, por eso, no dudes de él, es tan fuerte de corazón como de valor.

Riot sonríe orgulloso y mira con melancolía las estrellas.

"…Si alguna vez nos separamos, quiero que sepas lo mucho que te quiero, y escucha, las estrellas son ese camino que las almas siguen al verse perdidas en tanta oscuridad, pero cuando logran ver un destello alumbrándose, corren a el y se aferran como la única existencia que las mantiene despiertas, ellas creen que con eso llegaran a la luz y tal vez suceda, pero deben esforzarse y utilizar la única arma que tienen para alumbrar su desolado camino y encontrar su objetivo."

El aire golpea en ambos, es suave y relajante. Riot cierra los ojos y escucha las últimas palabras de Izuku.

"Lo que quiero decir Riot, es que yo soy esa alma y tú eres mi estrella, me has guiado desde que nos conocimos por un camino que jamás imagine y ahora que lo vivo y te veo, no pido más que llegar a ese objetivo juntos y encontrar mi razón de vivir…

Prométeme que siempre estaremos juntos Riot y que jamás me olvidaras"

Un pequeño bufido escapa de su hocico y Obil se gira a verlo, sorprendiéndose.

Riot llora, en silencio, las lágrimas se deslizan por su mandíbula y siguen su camino hasta su alargado cuello, dejando relucientes las escamas por donde pasan.

— ¿Por qué lloras? —Preocupado, Obil se acerca y Riot agacha la cabeza haciendo que más lágrimas caigan, un fuerte suspiro sale de su hocico y respira con dificultad— ¿Cuánto dolor guardas dragón? —No responde y sigue llorando.

Hay tanta pena en Riot que se le hace difícil retener y siente la necesidad de derrumbarse y ahogarse en su tristeza, pero debe ser fuerte, por él y por Izuku. Gimotea y le pregunta a Obil si realmente está dispuesto a escuchar su historia.

— Tenemos mucho camino por recorrer y hay tiempo de sobra, así que no hace falta preguntarlo, tienes a un espectador en primera fila, escuchándote.

Riot inclina la cabeza, agradecido, y luego mira la luna.

Una vez alguien le dijo que el agradecimiento es el valor más preciado y que la soledad una compañía sin tiempo y que escucha en silencio. El creyó que era todo y no tomo importancia a esas palabras, pero ahora, sin darte cuenta, la soledad le dio la valentía que nunca pensó tener y el coraje para seguir adelante. Y espera que Izuku también lo obtenga, aunque no esté solo, teniendo a otras personas de las cuales podrá confiar y avanzar con seguridad, y esperara paciente cuando ese día llegue, por ahora debe seguir su camino y desearle suerte.

"Buena suerte, Dragón"

"Esta mi alma pegada a ti, lamento no poder ser yo quien guíe tu camino, pero me alegro saber que fui de ayuda a saber tu destino. Perdón, debo ir a cumplir una promesa. Espero que cuando despiertes, no llores por mí ausencia."


NOTA.

Hola… tanto tiempo sin subir un capitulo… no me maten, casos de la vida y misterios propios. Si has llegado hasta aquí déjame decirte lo mucho que agradezco tu paciencia y el tiempo que te das para leer esta historia, yo lo disfruto escribiendo aunque a veces me estrese, pero lo hago porque realmente lo amo. En el próximo capítulo se termina la historia que abarca Shigen y entramos a un pequeño viaje para llegar a Gondra. Espero sigan leyendo que comenzare a subir cada semana, si, tal vez no me crean, yo tampoco, pero es un intento. Nos vemos pronto.