NdA: Sinceramente, entiendo hasta cierto punto porque no aparece en el juego el/la protagonista de Origins, pero, la triste aparición de Alistair, casi nada, unos pocos momentos (eso si no es rey) y ni siquiera está mi heroína, su reina con él, y luego solo recibes una carta... a mi me ha sabido a poco, asi que se me ocurrió esta idea despues de que Morrigan se nos uniera al grupo y tras recibir la carta de la Heroína de Ferelden, y tenia que escribirlo.
Aviso este episodio AU (obvio ya que mi Elissa Cousland no visita Feudo Celestial) pero también por ciertos... otros motivos que podréis leer a continuación.
Disfrutar del capítulo.
PD: Se está alargando más de lo esperado, llevo 8 páginas (formato Word) y todavía me queda bastante más con lo que he decidido partir este one-shot en varios capítulos.
Aquí vengo con el primero.
Disclaimer: Property of BioWare. I'm just playing in their sandbox
¿Y si…? – Parte 1
¿Y si la "Leyenda de Ferelden" visitara Feudo Celestial? (Alexandra Trevelyan)
CAPITULO 1
9:41 Era del Dragon. Feudo Celestial (posterior al asalto a Adamantina)
Estaba repasando viejos informes antes de que Josephine, tan amablemente, apilara sobre el ya enorme montón de informes pendientes, unos cuantos más.
-¿En serio?- Alex alza la mirada de su escritorio para mirar a una sonriente Josephine.
-Lo siento, Inquisidora. Ha empezado a circular la noticia de su victoria sobre Adamantina y gran cantidad de nobles han enviado misivas informando sus "deseos" de formar parte o ayudar de alguna forma posible a la Inquisición. Los he ordenado por… orden de interés que nos pueda suponer "beneficiosa" a la causa a los descartables, ya es decisión suya que desea hacer y con quien desea establecer contacto.-
-Ya, la misma canción de siempre.- murmura para sí Alex antes de dirigirse a su embajadora.- Gracias Josephine, como siempre haces un trabajo impecable y nos facilitas a todos mucho las cosas, no sé qué haríamos sin ti.-
Con una pícara sonrisa y una ligera reverencia Josephine baja las escaleras de su habitación dejándola en un silencio solo roto por las ascuas del fuego.
Revisa las cartas y coge una que le llama la atención. "Guarda Comandante Elissa Cousland de Ferelden"
Se levanta de su escritorio y empieza a leer la carta, más bien la corta misiva:
Su Excelencia, Inquisidora Trevelyan:
Para cuando reciba este mensaje que los agentes de Leliana tan amablemente han decidido despachar en mi lugar, estaré terminando unos asuntos antes de ponerme en camino hacia Feudo Celestial para poder hablar con su Ilustrísima. No poseo gran información, seguramente Leliana, y Hawke aún más, le hayan facilitado más información de la que yo poseo, pero si algo de lo que he aprendido y estudiado en mis últimos viajes estos meses le sirve de ayuda será un enorme placer facilitársela. Además sé de buena mano, que cierta persona está actualmente residiendo en Feudo Celestial y es de gran interés para mí poder hablar con dicha persona.
Atentamente, Suya,
Guarda Comandante Elissabeth Anne Marie Cousland-Theirin de Ferelden
Con la carta dándose ligeros golpes en la barbilla empezó a pensar cuando habrían dejado esta carta sobre su escritorio, ¿Cuántos días haría de eso? Recibía tantos informes, cartas, mensajes, solicitudes a diario que… no estaba segura, y eso quería decir que la Reina podría estar aquí hoy mismo o dentro de unos días, la semana siguiente o a saber cuándo. No sería buena idea salir hacia las tumbas esmeraldas al día siguiente para seguir la pista de esas cartas de los templarios rojos que podrían contener información sobre el paradero de Samson que le había mencionado Cullen, ya que no podía estar segura de que estuviera aquí cuando la Reina llegara, pero tampoco podía perder varios días en Feudo Celestial esperando, había tantas cosas por hacer, tampoco se había olvidado de los "amigos" Venatori con los que Dorian le había pedido mantener una "última" conversación en las Tierras Interiores, y luego Cassandra también le había mencionado algo de un hombre al que le estaba dando caza en el Acceso Occidental, por no hablar de los interminables informes que sus consejeros le dejaban, estaba planteando simplemente coger todos los papeles que ocupaban su enorme escritorio y tirarlos por el balcón y después tirarse ella y que otros se encargaran de todo cuando Cullen aparece.
-¿Inquisidora?- le pregunta desde las escaleras mientras ella seguía paseándose con la carta en su mano, ignorándole.- ¿Inquisidora Trevelyan?- más silencio.- ¿Alexandra?-
-¿Tan difícil te resulta llamarme por mi nombre cuando estamos solos?- le pregunta girándose en su dirección con una media sonrisa.
-No, si… quiero decir, la verdad es que me paso tanto tiempo llamándote Inquisidora, que la verdad es que…- deja la frase en el aire avanzando unos pasos y deteniéndose en seco cuando la ve mirándole con cara divertida con una ceja alzada esperando a que siguiera con su explicación.
-¿Vienes en asunto oficial de la Inquisición o como Cullen, mi adorable, maravilloso, atractivo, perfecto e increíble amante?- le pregunta acercándose a él dejando sus labios separados por un mero suspiro.
-¿Estás bien?- le pregunta él con tono de preocupación sin moverse un ápice y rozando sus labios involuntariamente.
Ni se digna en contestar, al contacto de sus suaves labios se abalanza sobre él y empujándole un poco hace que caiga sobre su cama.
-¿Alexandr…?- ella sella sus labios sin dejarle terminar de hablar, devorándolo.- ¿Alex, pero que demonios te pa-ah!?- le muerde la oreja, en el punto sensible que semanas atrás había descubierto, mientras disfrutaban de un rato a solas en una de las almenas yendo algo más allá de unos pocos besos robados, pasaría bastante tiempo antes de que ninguno de los dos estuviera en condiciones de hablar.
-Oh, Gracias Cullen, necesitaba esto… estaba al borde del…- empieza a decir apoyada sobre su desnudo torso mientras dibujaba círculos sobre su duro, cálido y perfecto cuerpo, antes de soltar una pequeña carcajada.-
-¿Qué, que pasa?- le pregunta con el ceño fruncido, cogiendo su cara con una mano para mirarle a los ojos, mientras con la otra le está acariciando la espalda.
-Nada, que momentos antes de que entraras estaba pensando en tirarme por el balcón para no tener que lidiar con los malditos informes,- empieza a contar apoyándose sobre su pecho y haciendo un gesto con un brazo hacia su escritorio.- y llegas tú y bueno… tengo que decir que esto me gusta más, es parecido, cayendo al abismo pero, esto es menos… mortal y mucho, mucho más placentero. Supongo que si tengo otra vez ganas de tirarme por el balcón, ya sé a dónde ir.- vuelve a soltar otra carcajada cuando ve la expresión de espanto de Cullen. Le cierra la boca con el dedo índice con un ligero toque hacia arriba.- Estoy bromeando, deberías pasar más tiempo con Varric, eres tan…- aparta a la joven de un empujón y se gira dándole la espalda.
-Siento ser tan…-
-Por el Hacedor, Cullen era otra broma me encanta como eres, eres perfecto.- ofrece ella cuando se alarga el silencio demasiado, apoyándose sobre su cuerpo dándole su más sincera y cálida sonrisa, intentando mirarle a los ojos que están fijos en el paisaje hibernal que les rodea. Él permanece en silencio pero gira su cabeza para ofrecerle un beso de paz, rápido antes de girarse por completo y rodearle con sus brazos cogiendo una de las esquinas de la sábana para cubrirlos mejor, el fuego estaba ardiendo con fuerza y las puertas estaban cerradas pero en este lugar siempre hacia frío sin importar donde estuvieras, no era buena idea coger un resfriado, Corifeus no esperaba y no descansaba ante nada ni nadie.
-¿Me vas a decir que te pasaba?- le pregunta acariciando su pelo, era como tener un puñado de llamas entre sus dedos, le encantaba acariciárselo.
-Mm, no era nada, lo de siempre, demasiado trabajo, no quiero parecer una niña, siempre quejándome del trabajo pero a veces es tan… agotador. Lo peor es que sé que todos tenemos demasiado, vosotros tres más que nadie, y nunca os quejáis y siempre parecéis tan… bien.- no sabía cómo explicarlo, ella se sentía como pez fuera del agua.
-No siempre es así, también tenemos nuestros momentos.- responde apretándola entre sus enormes y fuertes brazos contra su pecho.
Se sume el silencio cuando ella le mira con cara interrogativa, intentando entender sus palabras, decían más de lo que parecían decir. Viendo que Cullen no quería profundizar más en el tema, pero temiendo que tuviera que ver con el lirio (o falta de lirio más bien), decide cambiar de tema, solo esperaba que esta vez contara con ella si se sentía mal, y no se escondiera de ella para discutirlo con Cassandra.
-He recibido una carta de la Heroína de Ferelden.- antes de que Cullen pudiera preguntar, sigue hablando.- Viene hacia aquí, pero el caso es que no sé cuando recibí la carta, por lo que no sé cuándo llegará, tampoco lo específica, eso es lo que estaba cavilando, si esperar o si ir a ocuparnos de algunos de los encargos pendientes que tenemos o si simplemente coger todos los papeles y tirarlos por el balcón, entonces llegaste tú y bueno… ya sabes el resto de la historia.- termina dándole un ligero beso en su cuello.- ¿Así que… tú que me recomiendas?-
-¿No sabes cuánto tiempo hace de la llegada de la carta?-
-Nop.- dice jugando de nuevo con su pecho, haciendo esta vez unos dibujos rúnicos.
-Deberías preguntarle a Leliana, estoy seguro de que lleva un registro de todo eso, podrías hacerte una idea más clara.-
-Mmmm, eso haré.- con un último beso y un suspiro se incorpora para empezar a vestirse.- Tomaré un baño y seguiré con mi trabajo y te dejare a ti con el tuyo.- caminando hacia las escaleras para pedirle a algunos de los sirvientes que le subieran agua caliente para su baño se detiene y mira hacia Cullen que estaba todavía vistiéndose.- Lo siento, con todo se me ha… ¿Qué era lo que querías, Cullen?-
-¿Eh? ¡Ah! Nada, tranquila, puede esperar no es nada urgente, estas demasiado ocupada, lo dejaré para otro día.- le da un pequeño beso en la frente fruncida de la joven y antes de que pudiera irse le agarra del brazo y lo gira hacia ella.
-Cullen, nunca estoy demasiado ocupada para ti, siempre tendré tiempo para lo que necesites.- le dice totalmente seria, haciendo que él sonría y le de otro beso esta vez en los labios antes de responder.
-No es nada serio, ni importante, no debes preocuparte era solo… es una sorpresa, otro día.-
-¡Oh! No me puedes decir eso y pretender irte sin más. ¡Me encantan las sorpresas! Ahora SI que no voy a poder trabajar pensando en que será- se lanza sobre su cuello y lo rodea con sus brazos.
Él simplemente suelta una sonora carcajada antes de soltar sus brazos y darse la vuelta y marcharse.
-¡Qué! Cullen, no puedes hacerme esto… ¡vuelve!- dice a través de la puerta cerrada, lo último que oye antes de que sus pasos se pierdan por el torreón es otra carcajada.
Sonríe sin poder evitarlo al escuchar ese sonido, para ella es como música, es tan difícil escuchar o ver sonreír al Comandante, siempre tan serio, tan… trabajador, tan… le encanta poder tener pequeños momentos así, por breves que sean, le dan fuerza para seguir con todo esto, lo más increíble es que él todavía no parece darse cuenta de lo mucho que significa y todo el bien que le hace a ella.
