NdA:Sigo con este one-shot, supongo que me he alargado escribiendo porque me encanta mi guarda, Alistair etc, y me ha parecido decepcionante que lo más que nos da Bioware es una triste carta, que muy bonita pero... sabe a poco.

Aquí dejo el tercer capitulo de este one-shot.

Disclaimer: Todo lo relacionado con Dragon Age y su universo (menos mis personajes) pertenece a Bioware, yo solamente los tomo prestados para jugar con ellos :)


¿Y si…? – Parte 1

¿Y si la "Leyenda de Ferelden" visitara Feudo Celestial? (Alexandra Trevelyan)

CAPITULO 3

A la mañana siguiente Alex se presentó en la mesa de guerra para discutir con sus consejeros diversas de las misiones en las que estaban trabajando para ver su progreso, empezó hablando con su maestra Espía, para saber si los agentes de Leliana habían regresado de los desiertos del oeste siguiendo unos rumores sobre Venatori avistados en aquella zona de una información que Dorian (había sido bastante vago respecto a su fuente) había compartido con ellos, también si Josephine había tenido éxito para conseguir el apoyo de la Duquesa Etrionne y los recursos que podría aportar en la Inquisición, y también estuvieron ultimando los detalles para su próxima visita a Emprise du Lion por insistencia de Cullen ya que todavía había minas que explorar y comprobar para asegurarse que toda fuente de lirio rojo de la zona fuera "extirpada" de las manos de los templarios rojos además de seguir buscando pistas para averiguar de una vez por todas quién les había facilitado el acceso a esas minas.

Cuando terminaron la reunión estaba agotada y técnicamente acababa de empezar el día, estaba haciendo una lista mental de todas las cosas que tenía que hacer ese día mientras iba de camino a la taberna para hablar con Toro sobre el entrenamiento que quería que supervisara con Cullen para tratar no solo con los Venatori, que habían empezado a suponer cada vez más problema para los soldados de a pie, sino también ver si conseguía convencerlo para que impartiera unas clases rápidas y fáciles para que los soldados pudieran escapar de un dragón, ya habían perdido demasiados buenos hombres y mujeres a manos de algún que otro dragón (informaban de las zonas donde los habían encontrado para que las evitaran), no tenían el tiempo para ir a "cazarlos" por mucho que le emocionara a Toro la hazaña y los agentes de Leliana a duras penas conseguían librarse de ellos, peor lo pasaban los hombres de Cullen, tenían que hacer algo si no querían perder la mitad de sus hombres contra los Venatori y la otra mitad con Dragones y templarios rojos… No pudo contener un suspiro, tenían más que suficiente en su plato con intentar detener a Corifeus y que no cumpliera con su amenaza de encontrar otra forma de cruzar el velo, pero claro, no, eso no parecía ser bastante, tenían que lidiar con unos guerreros en falda drogados, unos magos locos obsesionados con Corifeus y que si sería su nuevo dios y le devolvería la antigua gloria a Tevinter y como no, eso seguía siendo poco, ¿Por qué no añadir unos dragones, gigantes y muertos vivientes ya que estamos? SIEMPRE había algo que hacer, algo que matar, algo de lo que huir, a veces desearía haberse quedado en el Circulo, no había recibido noticias de Ostwick desde que se marchó de allí para ir al Conclave, pero esperaba que siguieran estando a salvo, se habían mantenido al margen y neutral pero… tal como estaban las cosas entre los magos y templarios y la mano de Tevinter entre ellos también, esperaba que el no recibir noticias fuera una buena señal, señal de que estaban las cosas tal cual las dejó, debía creer eso. Al menos sabía a ciencia cierta que su familia estaba bien, incluso más que bien, ya que algunos de sus primos se habían aprovechado de su actual posición como Heraldo de Andraste, Líder de la Inquisición para hacer alguna tontería u otra. Pensando en primos, esperaba que James estuviera bien, tampoco había tenido noticias suyas desde que se fue y su familia… ¿Cómo estarían sus hermanos y sus padres? Oh, como les echaba de menos, sobre todo a Andrew, rezaba más veces de las que se daba cuenta para que todos ellos estuvieran sanos y salvos, aunque conociendo a Keith estaba segura de que se metería en problemas, lo raro es que no hubiera venido a Feudo Celestial para unirse a ellos en la lucha. No pudo contener la sonrisa al pensar en ellos.

Al entrar en la posada y escuchar a Maryden cantar le hizo regresar al presente y centrarse en su tarea, solo esperaba que Toro no se lo pusiera difícil, se llevaban bien e incluso podía decir que eran hasta amigos o al menos ella lo consideraba un amigo a estas alturas, pero… parecía solo interesarse en las criadas y tener una bebida constantemente en la mano siempre que estaban en Feudo Celestial "descansando" entre viajes y misiones, y si lo pensaba esto que quería pedirle estaba fuera de los servicios que les prestaban a la Inquisición; estaba allí para matar lo que le dijeran, pedirle ayuda para entrenar y dar consejos… Se acordó de una de sus muchas conversaciones en la que le comentó si le interesaría unirse a Cullen a ayudar a entrenar a los reclutas y él le dijo claramente que se dedicaba a matar y punto. Bueno, quién no arriesga no gana como dicen, si no se lo preguntaba nunca sabría si ayudaría o no.

-Hola, Toro.-

-¿Qué hay, Jefa?-

-Pues, quería preguntarte si…- tomo asiento antes de seguir.

DA:O-DAII-DA:I

Mientras tanto Elissa estaba dándose un largo baño, no recordaba cuando fue la última vez que pudo disfrutar de uno así, seguramente antes de irse de Denerim, estaba terminando de abrocharse el cinto cuando una de las criadas vino a darle un mensaje de la Inquisidora disculpándose por "no poder atenderle esa mañana ya que tenía muchos asuntos que tratar, esperaba poder estar más libre por la tarde y disponer de tiempo para hablar con ella sobre Corifeus o cualquier otra información, ayuda que pudiera ofrecerle". Asi que aprovechó para explorar un poco Feudo Celestial.

Estaba caminando por una de las almenas contemplando el blanco paisaje, todo era blanco, frío y helado, pero hermoso también, se envolvió más con su manta para resguardarse del frio con una mano mientras con la otra acariciaba la cabeza de su mabari, siempre a su lado, su fiel amigo.

-Sola, pero no sola, triste, teme no regresar de su viaje, teme que le ocurra algo mientras esta fuera, preocupación, no le gusta no encontrar las respuestas, llora en la oscuridad, sueña con el abrazo cálido de su esposo, pero sabe que no puede tenerlo, no si no consigue su objetivo. Sola pero no sola.-

Se giró de golpe hacia el origen de esa voz, no había notado ninguna presencia, su mabari gruñía tenso sin moverse de su lado, pero ahora se había colocado frente a ella, como protegiéndola de quien fuera ese hombre.

-¿Quién anda ahí?- preguntó soltando su capa y moviendo su mano hacia la daga que siempre llevaba en el cinto.

-Yo quiero ayudar, muchas sombras te rodean, luchas contra ellas, una luz brilla en tu interior, no una, dos, luchas por él, por ti, por los dos, por los tres, aunque él no esté aquí. Luchas por todos los que son como tú, fuerte, valiente, pero cansada, tienes miedo, yo… puedo ayudarte.-

Ese… hombre, espíritu, demonio o lo que fuera apareció a su espalda, Fenrir saltó colocándose de nuevo entre ella y él antes de que ella terminara de girarse con su daga en la mano preparada para ensartarlo al más mínimo movimiento sospechoso.

-¿Quién eres, que es lo que quieres?- repitió de nuevo con esa voz autoritaria que usaba en la corte.

-Cole, ¿tu?- no se movió de su sitio, la miraba fijamente, como si el mabari no existiera, o al menos eso pensaba, era difícil de saberlo con ese enorme y horrible sombrero que llevaba.

-Elissa.-

Se hizo el silencio entre ellos, entonces antes de darse cuenta de que se movió él volvió a desaparecer y apareció como por arte de magia a su espalda.

-¿Cómo…?- Fenrir no dejaba de gruñir estaba cada vez más molesto porque parecía que ese extraño ser, Cole fuera lo que fuese se reía de ellos.

-Yo quiero ayudar, siempre ayudar, tú necesitas ayuda, aunque no sé cómo ayudar, una pesada carga, muchas sombras a tu espalda, muchos quieren ayudarte, pero tú necesitas hacerlo sola, no sola, dos, siempre dos.-

-No te entiendo… que quieres decir con sombras, ¿dos? ¿Fenrir y yo?- le dijo confusa.

-No, dos, siempre dos.- Apareció de nuevo frente a ella, ¿Cómo lo hacía? No había parpadeado pero un segundo estaba allí y al siguiente estaba frente a ella.

-¡No! ¡Quieto!- le dijo a su mabari cuando vio que iba a saltar sobre él en el momento en el que metió la mano entre los pliegues de su capa y la colocaba sobre su abdomen.

-Dos, siempre dos.- dijo él sin inmutarse, era como si fuera ajeno a lo que había estado a punto de pasar, Fenrir no era un mabari cualquiera era capaz de arrancarle la cabeza a un Hurlock alfa como si nada, si se lanzaba sobre este hombre, más bien joven, no podría tener más de 20 años, le habría arrancado un brazo o algo peor.

Le desconcertó tanto sus palabras como su gesto que tardó unos segundos en darse cuenta de lo que estaba haciendo antes de saltar hacia atrás y realizar un movimiento en arco con su daga frente a ella como advertencia, separándolos, creando un espacio entre ellos, era ágil, rápido, era como una sombra.

-Dos, siempre dos, tiene miedo de perderlo, miedo de perderlos a todos, miedo de no poder salvarlos.-

-Vale, me estoy empezando a cabrear, ¿Qué demonios eres tú?- dijo cabreada. Él, no sabía cómo, lo SABIA, nadie lo sabía, ni siquiera Alistair lo sabía, como…

-¡Eh! ¡COLE! ¡Qué haces!- una voz gritó desde la torre a su izquierda, cuando se giró vio una cara que le resulto familiar, aunque no sabía muy bien donde lo había visto.- fue a mirar a Cole para ver su reacción pero ya había desaparecido, recorrió con la vista los alrededores intentado encontrarlo pero no había ni rastro.

-¿Está bien?- le preguntó el hombre acercándose a ella. Era alto, imponente, con un pelo rubio rizado que le hacía pensar en una bestia salvaje, unos ojos color miel intensos que le miraban con preocupación y una cicatriz sobre el labio derecho que te hacia preguntarte como se la habría hecho.

-Sí, sí, yo…-

-¿Le ha hecho algo? ¿Qué le ha dicho?- preguntó antes de dejarle terminar de hablar, estaba clara su preocupación por el tono de su voz.

-No, yo… la verdad es que no lo recuerdo, ha sido todo un poco raro.- dijo sonriendo para asegurarle que estaba todo bien.

-Si usted lo dice, Lady…-

-Elissa, no necesita ser tan formal, Elissa está bien.- le dijo sonriendo aunque ocultando gran parte de su rostro bajo la capa.

-Lady Elissa, me disculpo por… Cole, le he dicho a la Inquisidora más de una vez que deberíamos deshacernos de él pero ella insiste que es bueno y solo quiere ayudar, pero…Disculpe, yo- carraspeó.- ¿Puedo ayudarle en algo? ¿Está perdida? No recuerdo que tuviéramos nuevas visitas de nobles hoy, yo…- le dijo mirándole fijamente intentando ver su rostro bajo la capa.

-Oh, disculpe, yo he venido para tratar unos… asuntos con Lady Trevelyan, como tenía la mañana ocupada, decidí dar un paseo y recorrer esta maravilla de Feudo, no puedo entender como ha estado desocupada y perdida durante tanto tiempo, es increíble.- fue lo único que dijo antes de despedirse de forma cordial pero rápida de él para seguir explorando mientras seguía dando vueltas en su cabeza, intentando recordar donde había visto a ese hombre antes. Como no conseguía encontrar respuestas decidió dejar el asunto, aunque una parte de ella se asustó al recordar lo que había pasado, se colocó una mano sobre su abdomen de forma protectora pero discreta bajo su capa, estaba tensa intentó relajarse mientras seguía deambulando sin un destino claro.

Acabó en los jardines, era agradable poder ver que a pesar de los tiempos oscuros que asolaban Thedas podría existir un lugar tan tranquilo y relajante, y que le dedicaran tiempo a algo así le pareció maravilloso.

Fue entonces cuando escucho los gritos de júbilo de unos niños, le sorprendió saber que había niños, aunque tampoco debería sorprenderle tanto, no solo había guerreros y trabajadores por allí, sino que también estarían sus familias, refugiados, etc. Los miró con ternura disfrutando de su jovialidad fue entonces cuando vio a un niño observándoles desde lejos, en un pequeño rincón del jardín era como si deseara unirse a ellos pero por el motivo que fuera tuviera miedo o pensara que no podía.

Se acercó y se sentó en el banco que había justo al lado de la columna desde la cual el niño observaba escondido en las sombras al grupo.

-Vaya, que bien se está aquí, ¿no es verdad?- dijo girándose y mirando hacia el niño sobre sus hombros con las manos apoyadas en el banco y estirándose hacia atrás sonriéndole como si estuviera compartiendo un secreto con él.

Eso sorprendió al niño y le hizo quedarse quieto y abrir los ojos como platos, como si le hubieran descubierto haciendo algo malo. No dijo nada, se quedaron mirando fijamente uno al otro, ella sin perder su sonrisa él como si estuviera analizando si debía responder a su pregunta o alejarse de allí.

Pareció tomar su decisión al salir de detrás de la columna y acercase a ella.

-Hola.-

-Hola- dijo ella entre risas.- ¿Crees que tengo razón?-

-Sí, se está bien.-

-Entonces porque no te sientas aquí y disfrutamos los dos, hace buen tiempo incluso en estas montañas heladas, al menos de momento.- él le respondió asintiendo.

Un agradable silencio les rodeó solo roto por los gritos de júbilo de los otros niños.

-¿Por qué no estás jugando con ellos?-

-A madre no le gusta que esté con desconocidos.-

-¿Si no hablas, ni juegas con ellos como dejarán de ser desconocidos?- le dijo ella risueña al ver la cara de concentración del pequeño intentando encontrar una respuestas.

-Yo… madre dice que no debo hablar con extraños.- fue su respuesta tras pasado un rato.

-¡Ah! Yo soy Elissa. Encantada.- le estira una mano hacia el pequeño.

-Kieran.- le cogió la mano, una pequeña manita cálida y agradable. Mirando al sonriente niño una oleada de pesar le pesó al pensar en los niños que Alistair y ella no tenía, por mucho que lo habían intentado, pero esta vez…

-¡Kieran! ¿Dónde estás?- una voz de mujer que le resultó muy familiar le hizo sentarse tensa en el banco, mirando del niño hacia la dirección de donde procedía la voz de la mujer.

Entonces la vio. Morrigan. Una oleada de odio y rabia la consumía, miraba del niño hacia ella que se acercaba sin darse cuenta de quién era ella y con quien estaba su hijo. Su hijo… Miro al niño con más atención, no se parecía en nada a Alistair, pero si lo pensaba tampoco se parecía a Morrigan, sintió un poco de júbilo por ello aunque se amonestó por ello, conforme los pasos se acercaban cada vez más cuando el niño respondió con un grito donde estaba empezó a sentir una presión en el pecho por la cantidad de distintos sentimientos conflictivos que estaban abordándola que empezaba a sentir que la ahogarían.

-¿Qué te tengo dicho de escabullirte de tus estudios? ¿Qué haces aquí?- fue entonces cuando se dio cuenta de que no estaba solo.-Vaya quien es tu… ¿amigo?-

-Es Elissa, estábamos hablando.- dijo jovialmente sin darse cuenta de la tensión de las dos mujeres.

-Vaya ¿Elissa?, y quién es.- parecía hablar con el niño pero estaba claramente dirigiéndole la pregunta a ella. Rodeó al niño con un brazo de forma protectora como si fuera hacerle algo, Elissa casi se ríe.

Se apartó la capa sonriendo al ver la expresión de su cara por la sorpresa de ver quién era.

-¿Elissa? ¿Qué haces tú aquí?- le dijo todavía con los ojos como platos de la sorpresa.

Ella suspiró y se dio cuenta de que por mucho que había querido odiarla por como los había utilizado a todos, por ese dichoso ritual por… tantas cosas, en el fondo parte de lo que hizo, aunque principalmente lo hizo por sus estúpidos caprichos egoístas, también sabe en una parte profunda de su corazón lo hizo porque no quería que ella muriera, porque en el fondo eran amigas, incluso casi hermanas, y al pensar en todo eso, ver la expresión de sorpresa y de ligero de temor. ¿Temor? Jamás se habría imaginado a Morrigan sentir temor por nada, suponía que el ser madre le había cambiado, o eso quería pensar, le hizo darse cuenta de que no le odiaba, ni siquiera le guardaba rencor, así que sonrió con su más sincera sonrisa.

-Hola Morrigan, ha pasado mucho tiempo, ¿no es así?-