Disclaimer: Full Metal Alchemist y todos los personajes pertenecen a Hiromu Arakawa. Este fanfiction está hecho solo con el único fin de divertir al lector y de expresar las ideas de la escritora las cuales surgen paralelas a la historia original.

La idea vino a raíz de la necesidad de saber más acerca de los personajes de Roy Mustang y Riza Hawkeye y de la sensación de querer escribir acerca de la historia de amor entre los dos. El fic seguirá la misma historia y secuencia del anime "Brotherhood" incluyendo solamente algunas escenas tras bambalinas, por así decirlo, entre Roy & Riza por lo que el lector puede encontrar varias similitudes, líneas y descripciones iguales a la serie al menos hasta el punto del día prometido.

Cualquier crítica constructiva es bien recibida en sus reviews.

3. Captura

Había pasado ya una semana desde aquél encuentro y Mustang no había sido capaz de regresar a casa de la teniente ya que solo de recordar la respiración de ella sobre su propio rostro hacia que se le erizara la piel. Hughes había irrumpido justo cuando estaban a punto de juntar sus labios y siempre que lo recordaba no podía evitar sentir algo de rabia hacia él. ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Cómo fue que de pronto comenzó a sentirse así? Regresó a su realidad, sentado detrás de su ahora escritorio firmando un papel tras otro, suspiró, de verdad odiaba el papeleo. Dejó la pluma a un lado y se puso de pie al mismo tiempo que estiraba ambos brazos por arriba de su cabeza despejando su mente y la pereza que lo asechaba. Alguien llamó desde el otro lado de la puerta esperando su respuesta.

-Adelante-.

La puerta se abrió y de inmediato reconoció su figura. La teniente Hawkeye entraba a su oficina vistiendo su uniforme militar y luego de cerrar la puerta tras de sí juntó ambos pies golpeando su calzado contra el piso como saludo respetuoso hacia su superior, se colocó derecha, erguida, con la mano derecha a la altura de su frente y mirando directamente a los ojos del coronel.

-Teniente Riza Hawkeye reportándose Señor-.

Mustang sintió un escalofrío, tomó una respiración profunda y con un ademán de su mano le indicó descansar.

-No esperaba verla tan rápido teniente, ¿Cómo están sus heridas? -.

-Cicatrizando, señor. Gracias por preguntar-.

Riza no pudo evitar sentirse un tanto feliz de que preguntara. A pesar de que el coronel no había regresado a verla desde aquel día, sintió felicidad de saber que seguía preocupado por ella. Aun así, mantuvo el semblante serio a pesar de saberse enamorada de él. No podía permitir que sus sentimientos interfirieran con su trabajo después de todo, ella era responsable de su seguridad y debía mantener la concentración.

-¿Está segura de regresar tan pronto?-.

-Si lo dejo más tiempo solo, el trabajo se seguirá acumulando, señor-. Luego de verlo a los ojos desvió la mirada hacia el escritorio donde se podían apreciar los documentos en desorden que el coronel había optado por ignorar minutos antes.

Mustang curveó un poco la comisura de sus labios satisfecho con la respuesta de la joven, aliviado de verla de regreso a su lado.

-De acuerdo, trabajemos entonces. Pero antes hay algo que tiene que ver-.

Hawkeye lo miró intrigada preguntándose si no era solo uno de sus pretextos para no trabajar. El coronel entendió de inmediato su mirada y agregó: -Prometo regresar y acabar con todo después-.

Ambos salieron del cuartel de ciudad del Este y abordaron el vehículo que había sido asignado al coronel. Hawkeye había aprendido a manejar desde la academia militar por lo que subió como chofer de la unidad.

-¿Hacia dónde señor? -.

-Siga por la avenida principal, le indicaré el camino-. El trayecto no fue largo, llegaron a lo que parecía un complejo habitacional a tan solo unos minutos del cuartel del Este. Ambos bajaron del vehículo y con Mustang mostrando el camino entraron a un edificio de departamentos, se dirigieron a las escaleras rumbo al tercer piso y luego, casi al final del pasillo el coronel se detuvo delante de una puerta.

-Teniente, a pesar de vivir en esta ciudad es indispensable que tenga un espacio cerca del cuartel, por eso tuve el atrevimiento de reservar este espacio para usted. No es mucho, pero creo que le será suficiente-. Luego de decir esto abrió la puerta y haciendo una seña a la joven le indicó que pasara.

Hawkeye ingresó al lugar, era pequeño pero de alguna forma se sentía acogedor. Una pequeña mesa estaba de frente a ella y justo detrás un espacio hacia otra habitación que parecía ser la cocina. Girando a la derecha estaba una sola recámara, amplia considerando el espacio de todo el departamento y dentro de ésta, el baño sencillo con regadera. Riza se giró luego de recorrer con la vista el lugar teniendo de frente a Mustang.

-Y bien, ¿Qué le parece?-.

-Suficiente, no debió molestarse-.

-Es mi deber como su superior asegurarme de que esté cómoda. Solo tiene lo indispensable. No se preocupe por la casa de su padre, enviaré a alguien de confianza para que cuide de ella-.

-Sí señor-.

-Bueno, vamos entonces-. El coronel salió del departamento seguido de la chica, bajaron las escaleras y al llegar al vehículo Roy le indicó con una seña que lo siguiera. -Ahora que sabe dónde vivirá, es necesario que sepa dónde estoy yo-. Caminaron hacia el final de la cuadra donde después giraron a la derecha para seguir por otras dos cuadras y luego viraron a la izquierda por una cuadra más. Llegaron a otro complejo habitacional, pero éste era del tamaño de toda la manzana ya que se distribuía a lo ancho. Cruzaron la calle hacia la acera de enfrente.

-Aquí lo tiene. En el edificio hay más militares viviendo de hecho, en toda la zona los hay-.

- Entendido señor, pasaré por usted todos los días en las mañanas y por las noches luego de trabajar lo escoltaré hasta aquí-.

-Regresemos entonces-.

Los días comenzaron a transcurrir, el papeleo no dejaba de surgir y a pesar de que Mustang trataba de evadirlo, Hawkeye siempre sabía cómo reprenderlo para obligarle a terminar. Tal y como ese día se lo dijo, todas las mañanas Riza llegaba cinco minutos antes de las 7:00hrs y esperaba de pie al coronel para dirigirse en su vehículo al cuartel y por las noches, siempre conducía hacia la casa de Mustang dejándole ahí junto con el automóvil para después caminar a su departamento. Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. Ya había transcurrido medio año y el equipo de Mustang seguía creciendo. Dos jóvenes recién nombrados Alférez, Jean Havoc y Heymans Breda se unían a él junto con el suboficial Vato Falman y el sargento mayor Kain Fuery. Fiel a su palabra de encontrar a los mejores hombres para que lo ayudasen a subir, el coronel había solicitado personalmente la transferencia de todos ellos luego de investigarlos y verlos en acción. Totalmente convencido de la lealtad de ellos, delegó a Havoc y Breda patrullar la ciudad con sus hombres mientras que Falman era encargado de asuntos menores burocráticos y Fuery estaba a cargo del equipo de comunicaciones. Con todo el equipo reunido transcurrió otro mes, mientras más y más papeleo se acumulaba en el escritorio de Mustang.

-Señor, acabo de recibir este comunicado de Central. Parece que hay un grupo de paramilitares organizándose por el país-. Falman entregó el papel a Mustang quien luego de leer el comunicado enviado por el Teniente General Grumman le dio instrucciones a Havoc y Breda para que aumentasen la seguridad y pusieran a todos sus ojos y oídos a trabajar atentos a cualquier rumor.

-El país se encuentra susceptible ahora luego de la Guerra con Ishval, así que parece el momento perfecto para que este tipo de grupos aparezcan. Los necesito atentos a cualquier situación. No vamos a permitir que ningún grupo de radicales ponga en peligro la vida de los ciudadanos así que, ¡Vayan a trabajar!-.

-¡Sí señor!-. Luego de que todos salieran de la oficina, Hawkeye quien siempre se mantenía a lado del coronel, se acercó a él para hacerle notar una brecha.

-Coronel, ¿No cree que enviar a todas las tropas a la ciudad es quizá lo que el enemigo busca?-.

-¿A qué se refiere teniente?-.

-Es más fácil para el gato regresar a casa cuando el cachorro está fuera jugando-.

Mustang se quedó pensativo durante un par de segundos sorprendido por la agudeza de la teniente, luego esbozó una ligera sonrisa. -El gato no puede entrar a casa si hay una jauría dentro esperándole y aun si entra, es poco probable que se apodere de ella-.

La chica lo miró a los ojos sorprendida comprendiendo la analogía de su superior. Sabía que no podría haber alguien tan estúpido como para enfrentar al alquimista de Fuego, luego de Ishval se había convertido en prácticamente una leyenda, la forma en la que su alquimia podía atacar a corta y larga distancia y el hecho de no necesitar más que un par de guantes para generar destrucción, lo hacían ver prácticamente indestructible. Además, saber que contaba con "Ojo de halcón" como asistente y guardaespaldas terminaban por ahuyentar a cualquiera. Aun así, nunca bajaba la guardia.

El equipo de Mustang seguía trabajando rolando turnos para descansar en intervalos de 12 horas por cada 24 trabajadas, atentos a cualquier situación luego de que otro comunicado del comando de Oeste llegara notificando de un ataque sorpresa a su cuartel. Roy no había regresado a su casa en varios días, estuvo dormitando en su oficina descanso apenas por algunas horas mientras que Hawkeye le seguía el paso. Pero luego de poco más de una semana el semblante le había cambiado por completo y se veía bastante desmejorado.

-Coronel, debería ir a casa a descansar un poco-.

-No puedo ir a casa mientras mis hombres trabajan teniente-.

-Tenga más confianza en nosotros señor además, como se encuentra ahora no es capaz ni de ordenarnos matar una mosca-.

-¿Tan mal me veo?-.

-Mi deber es hablarle con la verdad y cuidar de usted señor. Vaya a dormir un poco-.

-De acuerdo regresaré en unas horas-.

-Lo llevaré a casa señor-.

Ambos salieron del cuartel rumbo al complejo donde vivía Mustang, el sol se estaba metiendo y el cielo estaba pintado de tonos rojizos y anaranjados. Luego de llegar, ambos bajaron del vehículo, pero solo Roy caminaba hacia su casa mientras que Hawkeye le despedía con el típico saludo militar con su mano derecha sobre su frente.

-Usted también tendría que ir a descansar teniente-. Y con un ademán de su mano derecha se despidió hasta que se perdió dentro del edificio. Hawkeye se giró para cruzar la calle y caminar hacia su departamento, pero un golpe seco proveniente del edificio captó su atención y de forma inmediata, colocó su mano derecha detrás de su espalda tomando una de sus armas, girando de nuevo antes de correr hacia el edificio buscando al coronel sin embargo, se paró en seco cuando lo tuvo delante suyo en el piso inconsciente luego de que alguien más lo arrojara ahí. Sorprendida se acercó a él para comprobar que siguiera con vida sujetando su muñeca para tomar su pulso, después de comprobarlo se puso de pie al ver que un hombre se acercaba a ellos y en cuanto pudo ver su rostro le apuntó con el arma a la altura de la cabeza.

-¡Detente! ¿Quién eres y que le hiciste al Coronel?-. El hombre de tez blanca y cabello castaño le mostró una sonrisa sínica y la miraba con un par de ojos castaños llenos de desdén desafiándola mientras seguía avanzando hacia ellos lentamente paso por paso.

-Así que es verdad que el coronel incluye a su fiel asistente… Vaya vaya, parece que esta noche será un dos por uno-.

Hawkeye no dejaba de verlo atenta a cualquier movimiento rápido que pudiera hacer.

-¡Te dije que te detuvieras! ¡Responde! ¿Quién eres y qué le hiciste?-.

-Tranquila teniente, no queremos que se le escape un tiro. Sería catastrófico y podría hacer que me fuera con las manos vacías-.

Riza comprendió lo que quería decir con "no queremos que se le escape un tiro", y de un solo movimiento giró sobre su pie derecho al tiempo que con su mano izquierda tomaba de su espalda otra arma para apuntar ahora a otro hombre que se encontraba detrás de ella y así, apuntando a ambos y preocupada porque Mustang no despertaba, comenzó a pensar en las probabilidades de salir de aquella situación pero antes de encontrar cualquier alternativa, dos hombres más la rodearon apuntándole también con armas de fuego. El hombre de cabello castaño emitió una leve carcajada y luego se colocó en cuclillas tomando el cuerpo inerte de Mustang apuntando en su cuello con una navaja.

-Por favor teniente, vayamos al grano. Si intenta algo contra mis hombres, esta navaja se clavará en el cuello del coronel. Así que, por favor suelte sus armas y coopere con nosotros ¿quiere? -.

Disparar a dos de esos tres hombres era pan comido para ella sin embargo, tenía que salir del rango de alcance del tercero antes y disponía de apenas dos segundos para dar un golpe certero al último junto con su líder. Pero que él encajara esa navaja en el cuello de Mustang tomaba solo un segundo luego de escuchar los primeros disparos así que, no era tiempo suficiente, no podía arriesgar su vida así. Luego pensó, "Quien quiera que sea, lo necesita con vida, de otro modo ya lo habría matado" así que optó por el plan más complicado: Ceder ante ellos primero y después contraatacar. Frustrada bajó ambos brazos lentamente y antes de que concluyera y pudiera seguir observándoles, sintió un fuerte golpe en la nuca lo que la hizo caer junto a Mustang a quien dio un último vistazo antes de quedar inconsciente.

Un calambre en el brazo le hizo recobrar el conocimiento. Antes de poder abrir los ojos pudo sentir el fuerte olor a humedad del lugar colándose por su nariz. Frunció el ceño y abrió los ojos de golpe. Se noto a si mismo solo en ese cuarto a media luz con ambos brazos arriba de él atados a una viga de madera. Intentó liberarse jalando de la cuerda pero le resultaba difícil de hacer ya que ambos brazos estaban entumidos. Notó de frente al hombre que lo miraba desde las sombras y del cual apenas se había percatado por el sonido de su voz.

-¿Está cansado Coronel?-.

-¿Quién diablos eres? ¿Qué es lo que quieres? -.

El hombre avanzó hacia él mirándolo con desprecio.

-Qué fácil es joder la vida a otros que ni siquiera conoces, ¿no coronel? -. Mustang se extrañó por completó por el comentario e intentó hacer memoria para recordar si le conocía.

-Tú y esa mujer parecen muy interesados en saber quién soy-. Roy sintió un escalofrío por la espalda.

-¿De qué estás hablando? -. Al obtener una sonrisa burlona como respuesta Mustang terminó por confirmar su sospecha. -¡Maldito! ¿Qué hiciste con ella?-. Intentó alcanzarlo pero las ataduras de sus manos se lo impidieron solo conseguía que el joven lo mirara aún más divertido viendo como forcejeaba para liberarse.

-Te gustara saber que no he hecho nada con ella… Aun-.

-Si la tocas, te juro que yo…-

El joven de cabello castaño emitió una carcajada sonora la cual solo provocaba que Mustang se enfureciera más, confundido preguntándose si ella estaba bien. Luego de varios segundos burlándose se dirigió a él.

-No sabes el tiempo que llevo esperando este momento Mustang. De verdad lo voy a disfrutar-. Se giró hacia uno de sus hombres y con una seña le ordenó que fuera por Hawkeye.

-Pero antes de hacer nada, te daré el gusto de saber quién soy y créeme no podrás olvidarlo jamás-.

Otro de sus hombres colocó una silla para él justo enfrente de Roy y sin dejar de verlo a los ojos con la misma soberbia que al principio agregó: -Ser alquimista estatal te convierte en un hombre con muchos privilegios, ¿cierto? -.

- ¿Eso es lo que quieres? ¿Dinero? Escogiste mal a tu víctima-.

-Me divierte pensar que crees que esto es por algo tan banal. ¿Quién sería tan estúpido como para secuestrar a un Coronel y pedir rescate después? El ejército dejaría que murieras antes de negociar con terroristas. Lo que estamos celebrando hoy aquí es, digamos, una ceremonia de agradecimiento…-

- Así que vas a agradecerme por algo que, aparentemente hice en el pasado y que, provocó que se jodiera tu vida, ¿cierto? -.

-Nunca dije que se tratara de mí… ¿Recuerdas a Amos Smith?-.

-¿Debería?-.

-Probablemente no pero no te preocupes, por eso estoy aquí, para hacer que lo recuerdes. Amos Smith era mi hermano mayor, tomó el examen de alquimista estatal el mismo día que lo tomaste tú. Desde que tengo memoria mi hermano estuvo preparándose para eso día y noche durante años estudiando alquimia, tenía fe en su investigación, sabía que podría revolucionar al ejército con ella y entonces a pesar de dejar a su esposa y a su hijo de apenas 5 años atrás, se decidió a tomar el examen aquel mismo día que tú, esperando lograrlo para sacar de la miseria a su familia y ayudar a mi padre quien estaba muy enfermo. Pero claro, jamás pensó encontrarse contigo ahí, maldito ladrón-.

-¿Ladrón? ¿Qué se supone que robé?-.

-Está bien, hazte el estúpido todo lo que quieras, entiendo que no aceptes tus errores, pero hoy vas a pagarlos con sangre-.

-Déjate de idioteces y ve al grano. No entiendo nada de lo que dices-.

- Dime "Alquimista de Fuego", ¿Cómo es que alguien como tu sin experiencia, pudo controlar una técnica tan complicada como esa? ¿De verdad crees que eres una especie de prodigio? A mi hermano le tomó años aprenderla, investigarla y perfeccionarla y tú, en solo horas la robaste y la hiciste tuya-.

Mustang lo miró sonriendo y ahora, invirtiendo los papeles, fue él quien emitió una sonora carcajada burlándose de él.

-¿Crees que robe la investigación de tu hermano, la aprendí y la presenté en el examen, todo el mismo día? ¿Eres estúpido? ¿Si quiera sabes el verdadero origen de la alquimia de fuego? -.

Smith se puso de pie furioso por la burla de Mustang y le propinó un fuerte golpe en el abdomen sacando el aire al coronel.

-No sé cómo lo lograste, pero presentaste el examen antes que Amos, mostraste la técnica de fuego como tuya e hiciste quedar en ridículo a mi hermano. No tuvo más remedio que regresar con las manos vacías y la dignidad por los suelos. Cuando el rumor de lo que pasó ese día llegó a nuestro pueblo, todos en él dejaron de hablarnos, de darnos empleo y de vendernos comida. Mi padre murió, su esposa lo abandonó llevándose a su hijo con ella y tiempo después Amos enfermó y antes de morir le juré que lo vengaría -.

-Qué historia tan conmovedora, pero te tengo malas noticias Smith, tu hermano solo era un charlatán fracasado-.

Los ojos del joven se encendieron enseguida y comenzó a golpear a Mustang en el rostro y abdomen repetidas veces hasta que sacó toda la furia del momento y se tranquilizó momentáneamente.

-Golpéame todo lo que quieras, pero tu hermano fue quien robó la investigación de mi maestro, la técnica de fuego estaba prácticamente patentada desde antes de que yo tomara el examen ¿Acaso no investigaste esto antes de tu siniestra venganza? Hazlo y te darás cuenta quién es el verdadero ladrón aquí-.

-No tiene caso perder mi tiempo contigo prefiero verte sufrir lentamente-.

Riza abrió los ojos lentamente tratando de recordar lo que había sucedido. La cabeza le dolía y el fuerte olor a óxido y humedad se coló por su nariz. Cuando recuperó la consciencia por completo se dio cuenta de que tenía ambos pies atados y sus manos estaban atadas entre sí por detrás de su espalda. Estaba sola en aquella vieja habitación, intentó zafar sus ataduras, pero solo conseguía lastimarse a sí misma y entonces lo recordó. Sabía que había pocas probabilidades de que aún la tuviera con ella ya que los hombres que los atacaron debieron haberla desarmado por completo sin embargo con algo de esperanza, con algo de trabajo logró meter una de sus manos por entre su pantalón y su pantaletas sintiendo la falsa fajilla que usaba para esconderla. Uno de sus dedos se hizo una cortada, sonrió. Aún tenía ese trozo de navaja con ella. Siguió intentado sacarla, pero un ruido fuera de la habitación la hizo detenerse. Dos hombres entraron y sonrieron al verla.

-Miren quien despertó-. Uno de ellos se agachó para tenerla de frente comenzó a acariciar sus piernas. Hawkeye solo lo miraba sin mover un músculo. -El jefe quiere verte, pero quizá me divierta contigo antes…- Con ambos brazos la colocó boca arriba y se puso encima y justo cuando se acercó a su rostro, la teniente lo golpeó con su propia cabeza en la nariz y al mismo tiempo, con ambas rodillas lo golpeó en la entrepierna haciendo que el hombre cayera a su lado adolorido. Riza continúo forcejeando para zafarse rodando hacia el otro lado para alejarse de él, pero el hombre furioso se levantó tomándola por su cabellera y le propino una bofetada que hizo que Hawkeye cayera.

-¡Estúpida! -. El segundo hombre quien solo miraba divertido burlándose de su compañero se acercó para detenerlo justa antes de que pudiera golpearla de nuevo.

-Tranquilízate ya, el jefe la quiere viva. Llevémosla con él-. A regañadientes accedió poniéndose de pie saliendo primero. Riza observaba atenta al segundo hombre esperando que intentara agredirla también pero solamente se acercó a ella y le susurró: - Te llevaré con el coronel, quizá se la última vez que lo veas con vida-. La teniente se quedó inmóvil ante aquellas palabras, su corazón dio un vuelco y le costó trabajo pasar saliva. El hombre robusto tomó a la chica por la cintura y la levantó para cargarla sobre su hombro. Tenía que llegar a él, saber que estaba bien así que decidió no forcejear con aquel sujeto que la llevaba en brazos. La imagen de Roy Mustang inconsciente a merced de aquellos hombres cruzó por su cabeza y un flujo de desesperación y tristeza se apoderaron de ella. Cerró los ojos para alejar aquella imagen de su mente, comenzó a controlar su respiración recuperando la cordura, pero su corazón seguía latiendo fuertemente contra su pecho.

Llegaron a otra habitación, el hombre que la cargaba la tomó de nuevo por la cintura y la dejo caer a centímetros sobre un futón viejo que había en el piso. Antes de que pudiera si quiera darse cuenta donde estaba y con quien, escuchó su voz llamándola y fue como una si una oleada de aire fresco la golpeara, seguía con vida.

-Teniente! Teniente! ¿Está bien?-.

Giró su rostro siguiendo el sonido de su voz y entonces lo vio. El corazón de nuevo parecía salir de su pecho cuando se dio cuenta de que estaba indefenso con ambos brazos atados sobre su cabeza con el rostro ensangrentado y con la mirada fija sobre ella, preocupado. Intentó acercarse a él de forma casi instintiva levantando su cuerpo, pero el hombre que la llevaba en brazos la tomó por los hombros impidiendo que se moviera haciendo que quedara sentada de nuevo en el futón.

-¡Coronel! -. Exclamó casi sin voz y con la barbilla temblorosa.

-Que maravillosa escena, ¿no les parece chicos? -. Riza reconoció la voz de aquel hombre que ahora tenía de nuevo de frente, era el mismo hombre de cabello castaño que había atacado antes a Mustang.

– Parece que ahora incluso el alquimista de fuego tiene un punto débil-. Hizo una seña a su subordinado para que la soltara y se colocó agachado delante suyo mirándola fijamente a los ojos.

-Vaya Teniente, esa mirada suya es muy excitante-. Acercó una de sus manos a su rostro tomándola por la barbilla. Riza solamente lo miraba con repudio atenta a sus movimientos lista para defenderse.

-¡No te atrevas a tocarla!-.

Smith se puso de pie con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en su rostro. -¿Por qué tendría que detenerme?-. Y viendo fijamente a Roy a los ojos comenzó a desabotonar su camisa y su pantalón. Mustang comprendió inmediatamente lo que iba a hacer y comenzó a forcejear contra las ataduras de sus brazos intentando zafarse desesperado sin dejar de ver a Smith a los ojos lleno de odio, intentaba patearlo sin éxito lo que provocó que el hombre solo se carcajeara burlándose de él.

Hawkeye comenzó a respirar más agitadamente al ver y comprender también lo que Smith planeaba hacer, no toleraba ver al coronel en aquél estado sabiendo que estaba siendo utilizada para dañarlo, tenía que hacer algo, tenía que seguir luchando por él. Luego de comprobar por el rabillo de ambos ojos a que nadie la estuviese viendo por detrás, volvió a colar su mano por entre su pantalón buscando la navaja, comenzó a sentirla gracias a las cortadas que se hacía al intentar sacarla de su fajilla pero no tenía tiempo de hacerlo con delicadeza, no podía permitirse fallar.

Smith tomó por sorpresa a Hawkeye empujándola hacia atrás con su pie derecho provocando que una de las esquinas de la navaja quedara ligeramente incrustada en el pulgar de la chica. Pero eso solo la ayudaría para poder sacarla al fin y comenzar a rasgar la soga que sujetaba sus manos. Ella sabía que no podía defenderse del ataque sexual del mismo modo que lo hizo antes, tenía que permanecer quieta y forcejear lo menos posible para poder liberarse de la cuerda y ayudar al coronel. Por otro lado, Smith le facilitó más las cosas cuando zafó la cuerda que sujetaba sus pies para poder colocarse encima de ella abriendo sus piernas, además el hecho de que Smith hiciera las cosas con calma le ayudaba a ella para cortar más rápidamente la atadura de sus manos. Lentamente desabotonaba la chaqueta militar de ella disfrutando de cada momento en el que Mustang seguía gritando eufórico y desesperado. Cuando terminó de desabotonar su chaqueta, el hombre acercó su rostro al de ella y Riza asqueada, giró su rostro para evitar sentir su respiración sobre ella, lo que Smith aprovechó para lamer su cuello hasta bajar a sus pechos aun cubiertos por la blusa.

Mustang observaba colérico y al ver la reacción de asco de la teniente solo podía sentir más rabia e impotencia. -¡Teniente! ¡Quita tus asquerosas manos de ella! -.

Y entonces como respuesta, Smith desgarró la blusa de Hawkeye dejando al descubierto su pecho solo protegido ahora por su ropa interior. Pasó una de sus manos por su estómago y sonrió satisfecho al planear su siguiente movimiento. Riza sintió náuseas y comenzó a respirar más agitadamente desesperada, no quería sentir sus asquerosas manos más, no quería que él la tocara. Pudo sentir en su espalda que sus muñecas se movían con mayor libertad, sabía que estaba cerca de liberarse. Smith acercó más su pelvis a su entre pierna provocando que Hawkeye retrocediera luego de sentir su miembro en su cuerpo que, a pesar de estar ambos aun vistiendo pantalón fue lo suficientemente asqueroso para ella. Divertido por su reacción la tomó por la cintura con su mano izquierda mientras que introducía la derecha en el pantalón de ella por su vientre…

Y entonces sintió como la cuerda en su espalda caía y de forma inmediata tomó la navaja e hizo un corte en el brazo derecho de Smith mientras que con su pierna y brazo derechos logró quitarlo de encima suyo y se puso de pie de inmediato corriendo delante de Mustang para con su mano derecha ahora, tomando firmemente la misma navaja de un solo movimiento cortó la soga ya deteriorada por tanto forcejeo que sostenía al coronel provocando que cayera de rodillas.

Hawkeye le ayudó a ponerse de pie y se colocaron uno contra la espalda del otro ya que dos de los tres hombres de Smith se acercaron a ellos cerrándoles el paso.

-¡Vas a pagar caro esto Mustang! De verdad quería torturarte, pero ahora morirás de forma rápida a lado de esa mujer-. Con un movimiento le indicó a su tercer hombre, quien le había ayudado a recuperarse luego del ataque de Hawkeye, se uniera a sus compañeros para atacarles.

Riza tenía de frente apuntándole con un cuchillo, al hombre que había intentado abusar de ella antes sonriendo satisfecho porque al fin podría vengarse de aquella humillación. Vio que a su lado derecho estaba el hombre robusto que la había llevado en brazos antes y de lado izquierdo había otro más apuntando al coronel con una pistola. Analizó rápidamente la situación y giró ligeramente su rostro a su lado derecho esperando que Mustang girara hacia su lado izquierdo como señal de que había entendido su plan. El coronel la remedó luego de él mismo analizar también la situación confiando en que Smith, quien estaba frente a él, no haría nada hasta después de que sus hombres atacaran.

-Acabemos con esto teniente-. Hawkeye supo entonces a pesar de no verlo de frente que había comprendido y no pudo evitar recordar la forma en la que ambos trabajaron en la guerra de Ishval sincronizados perfectamente atacando al mismo compás.

-¡Mátenlos! -. La voz de Smith provocó que los tres hombres avanzaran hacia ellos al mismo tiempo.

El primero en llegar a Hawkeye fue aquél con el cuchillo quien intentó atacarle de lleno en el rostro, pero Riza esquivó el ataque ladeando su cuello hacia su lado derecho y sintiendo como Mustang a pesar de estar de espaldas, también esquivaba el mismo ataque al ladear su cuello hacia su izquierda. En ese mismo momento, Hawkeye golpeó con su brazo izquierdo la mano del agresor provocando que soltara el cuchillo y éste cayera frente a Mustang quien, a punto de recibir un puñetazo por parte del hombre robusto a su lado izquierdo y sabiéndose en desventaja ya que sus brazos aún estaban débiles, no dudó en agacharse y tomarlo con su mano derecha para girar ligeramente y hacer dos cortes en ambas piernas de aquél hombre provocando que cayera de rodillas e inmovilizándolo de momento. Hawkeye se percató de que el tercer hombre apuntaba al coronel con la pistola por lo que, luego de provocar que su atacante soltara el cuchillo, con su puño derecho golpeó la mandíbula del hombre al mismo tiempo que lo pateaba para que cayera encima de su propio compañero, lo que hizo que quien apuntaba antes a Mustang cayera hacia atrás disparando el arma sobre quien le había caído encima matándole al instante. Riza reconoció su pistola en manos de aquél sujeto por lo que fue de inmediato a quitarle su arma y luego de despojarle de encima al ahora cadáver de su compañero, apuntándole le obligó a entregar su segunda pistola la cual inmediatamente también apuntó de manera simultánea hacia el hombre robusto por lo que, teniendo cubiertos a ambos hizo una señal a Mustang quien se puso frente a Smith listo para atacarle a puño limpio.

-Debes tener muchas ganas de golpearme, ¿cierto? -.

-Eres una basura, jamás perdonaré lo que hiciste a la teniente-. Y sin más le propinó un puñetazo en el rostro haciéndolo caer. -¡Levántate! ¡Pelea! -. Mustang sentía como la sangre le hervía al recordar la forma en que tocaba a la teniente, quería molerlo a golpes. Se acercó a él sujetándolo por la camisa y le dio otro puñetazo. -¡Eres una basura! -. Lo sujetó de nuevo y antes de que su puño tocara su mandíbula Smith le hizo un corte en su brazo con un cuchillo. Mustang retrocedió y Smith tuvo tiempo de ponerse de pie sujetando el cuchillo.

Hawkeye se sorprendió al ver el ataque de Smith y por un segundo, distraída sintió como su mano derecha era golpeada por el hombre tendido en el piso quien, con el movimiento, había conseguido desarmarla de una mano pero al recuperar su concentración, Hawkeye le disparó en un brazo y pierna con la otra arma en su mano izquierda dejándole inmóvil gritando de dolor. Cuando buscó al hombre robusto, a quien hasta hacía unos segundos apuntaba a distancia, se dio cuenta de que ya no se encontraba en el mismo lugar, lo buscó con la mirada y cuando lo encontró, se dio cuenta de que estaba tras del coronel sujetándole ambos brazos por detrás para ayudar a su jefe y que le pudiera herir. Riza abrió los ojos desesperada analizando la situación, se dio cuenta de que tenía en un buen ángulo a Smith así que le apuntó y haló del gatillo, pero nada pasó la pistola se había quedado sin municiones y la otra pistola estaba de lado contrario al de Mustang, ir por ella tomaría quizá demasiado tiempo y perdería de vista a Smith. Así que lanzó su arma a un lado y avanzó rápidamente hacia el coronel dándose cuenta luego de ver a Smith de lo que planeaba hacerle, sintió un gran escalofrío recorrerla y el miedo a perderlo hizo que de forma instintiva simplemente se interpusiera entre Roy y el cuchillo.

Mustang se dio cuenta solo hasta cuando vio su cabello dorado delante suyo y la expresión de satisfacción en los ojos de Smith que reflejaban perfectamente la sed de venganza y deseos por ver al coronel sufriendo. Por su parte, luego de percatarse de que la mujer se había interpuesto y que toda la hoja del cuchillo estaba dentro suyo, Smith sonrió sabiendo que si retiraba el arma la teniente moriría desangrada, luego de ver los ojos de desesperación y tristeza del coronel, supo lo que tenía que hacer.

Hawkeye sintió la puñalada en su estómago de lado derecho, sintió como el cuchillo frío entraba milímetro a milímetro a su cuerpo y sintió como su piel recibía la sangre caliente que salía de la herida. Lo había logrado. Había conseguido salvarlo. Escucho detrás suyo su voz y se preguntó si sería la última vez que lo haría.

-¡NOOOOO! ¡TENIENTE… TENIENTEEE! -.

Intentó moverse, quería verlo una última vez antes de morir. Pero seguía presa del cuchillo y de Smith. Luego de unos segundos sintió como algo dentro de su cuerpo se desgarraba, su sangre salía en mayor cantidad y la hoja del cuchillo salía de su cuerpo. Una vez fuera y con Smith retrocediendo, colocó su mano derecha sobre su herida, temblorosa viendo la sangre salir de su cuerpo y entonces débil, solo cayó de rodillas.

-Tengo todo su sepulcro listo no se preocupen, pueden morir juntos-. El sujeto robusto liberó a Mustang luego de que su jefe le diera la orden. -He colocado dinamita en todos los cimientos, una vez que salga morirán aplastados-. Y sin decir más ambos salieron de aquella habitación.

Mustang sujetó por los hombros de inmediato a Riza quien, en el piso de rodillas estaba demasiado herida para moverse sola. La recostó sobre sus piernas y oprimió fuertemente la herida tratando de detener el sangrado. Se dio cuenta de que las manos le temblaban.

-¡Teniente! ¡Teniente ¿Me escucha?! ¡Resista! -.

Hawkeye respiraba con dificultad y luego de verlo ahí, sintió deseos de seguir a su lado, quería permanecer con él, no quería morir ahí. Como pudo colocó su propia mano sobre su herida encima de la de Mustang, sorprendiendo al coronel.

-Teniente…-

-Coronel, hay que salir de aquí-. Y con la mirada le indicó que podía retirar su mano para ayudarle a levantarse y salir del lugar antes de que Smith lo demoliera. Con la voluntad por vivir recuperada, presionó tan fuerte como pudo su lado derecho y con ayuda del coronel se puso de pie apoyando parte de su peso en él. Comenzaron a avanzar lentamente saliendo de la habitación recorriendo un pasillo hacia lo que parecía la salida. Llegaron a un salón enorme el cual tenían que atravesar para llegar a la puerta, Hawkeye emitió un quejido que hizo que Mustang se detuviera preocupado.

- ¿Está bien? -.

-Estoy bien-. Y le esbozó una pequeña sonrisa.

-De acuerdo salgamos de aquí-. Estaban a solo escasos pasos de lograrlo cuando una fuerte explosión detrás de ellos se escuchó provocando que ambos cayeran debido a la onda expansiva, pero Mustang se reincorporó de forma casi inmediata llegando hasta donde estaba Riza, quien estaba boca abajo debido a la caída. Con cuidado la giró sobre su lado izquierdo sujetando su rostro suavemente llamándola para que despertara. -Teniente! Teniente! Hawkeye! -.

La chica abrió los ojos algo aturdida por la explosión y se dio cuenta de que estaba de nuevo en el piso con él observándola angustiado. No pudo evitar sentir algo de felicidad. Las paredes del salón comenzaron a crujir, estaba a punto de colapsar. Riza se dio cuenta de que una de las vigas de madera estaba por caer sobre ellos así que, de nuevo, justo como minutos antes lo había hecho, de manera instintiva con ambos brazos haciendo uso de toda la fuerza que le quedaba empujó al coronel del pecho hacia atrás para salvarle.

Mustang lo vio en su mirada. En esa fracción de segundo se dio cuenta de que un peligro le asechaba y al sentir que ella lo empujaba por el pecho tuvo miedo de perderla. Alcanzó a sujetar esos mismos brazos que le empujaban y usando la misma fuerza con la que el caía para atrás la halo hacía él provocando que ambos rodaran un par de metros hacia la salida. Se escuchó un gran ruido, Hawkeye estaba encima suyo así que cerró los ojos y cubrió la cabeza de la teniente con sus propias manos protegiéndola, la giró para que ambos quedaran recostados de frente. Después del derrumbe una gran cortina de tierra lo hizo toser, abrió los ojos lentamente y al sentirla ahí a su lado se sentó para comprobar que no tuviera más heridas. Cuando se dio cuenta de que habían rodado hacía fuera del edificio se puso de pie sintiendo un estirón en una costilla seguramente rota. Se colocó a su lado y la tomó en brazos, su herida seguía sangrando. Desesperado giró buscando ayuda, a unos cuantos metros vio una camioneta vieja caminó hacia ella subiendo a Hawkeye primero del otro lado y luego subiendo del lado del chofer deseando que encendiera el motor. Colocó la cabeza de la joven sobre su pierna y con su mano izquierda oprimió su herida tratando de aminorar el sangrado. Pudo ver el rostro pálido de la chica que había perdido ya demasiada sangre. De nuevo ese miedo horrible le recorrió la espalda.

-Resista Teniente, por favor… ¡Resista! -.

Abrió los ojos lentamente sin saber en dónde estaba. Solo podía ver paredes blancas. La cabeza le daba vueltas y sentía que no podía moverse por lo débil de su cuerpo. De pronto un remolino de imágenes llegó a su mente recordando hasta el momento en el que una viga de madera parecía caer sobre Mustang. Se sentó de golpe gritando.

-¡Coronel!-. Un gran dolor en su estómago de lado derecho la hizo caer de nuevo acostada. Levantó la vista y vio una cara familiar ahí.

-¡Riza tranquilízate! -.

Una enfermera se colocó a lado suyo deteniendo su brazo mientras otra más le inyectaba un tranquilizante. Comenzó a sentir los párpados pesados y balbuceando seguía repitiendo.

-El coronel… Rebecca, el coronel…-

-Él está bien Riza, tranquila. Tienes que descansar-. Después de escuchar eso se dejó llevar por el efecto del tranquilizante y cayó dormida de nuevo.

Pasaron dos semanas. Rebecca había regresado a central un día antes, había estado con ella todo ese tiempo mientras que Mustang no había ido a verla ningún día. Su amiga se había encargado de explicarle que el coronel tenía solo heridas superficiales y un par de costillas rotas, había regresado al cuartel casi de forma inmediata y puso a trabajar a todos sus hombres para atrapar a Smith. Hawkeye sabía que no tenía obligación de visitarla sin embargo, le pareció extraño que no lo hiciera. El día que le dieron de alta Havoc fue a buscarla para darle un mensaje de Mustang.

-Teniente Hawkeye, que gusto verla recuperada-.

-Gracias Havoc, ¿Cómo está el coronel? -.

-Tan inmaduro e incongruente como siempre teniente. He venido a traerle un mensaje de su parte-.

-¿Cuál es? -.

-El coronel espera que se tome otra semana más para recuperarse por completo y quiere verla en el cuartel después de que regrese de su viaje a Central para hablarle sobre algo-.

-¿Otra semana? Pero ya estoy bien-.

-Fueron sus órdenes teniente-.

-¿Cuándo se va a Central?-.

-Pasado mañana-.

-¿Está loco? ¿Piensa ir sin escolta? -.

Havoc la miró sin decir una sola palabra esperando que comprendiera lo que estaba pasando. Riza suspiró derrotada, no quería esperar otra semana, definitivamente no lo haría. Algo estaba ocurriendo con él, primero no iba a verla casi parecía que la evadía, y ahora la sustituía por Havoc. Eso era, de eso iba a hablarle cuando regresara. Sintió una ligera punzada en la frente. "¿Qué diablos le ocurría? ¿Primero le pedía que cuidara su espalda y ahora eso?". No quiso causar problemas a Havoc así que asintió y dejó que le llevara a su departamento decidida a ir a hablar en persona con Mustang al día siguiente.

Roy estaba en su oficina al teléfono con Hughes, aparentemente a Smith se lo había tragado la tierra. Había una fuerte posibilidad de que estuviera relacionado con el grupo paramilitar que había atacado el cuartel en Oeste y amenazaba a Central, así que ambos sabían que mucho trabajo se avecinaba y por eso era necesario que fuera a Central con él. La puerta se abrió y Hawkeye entró a la oficina sorprendiendo a Havoc, Falman, Breda y Fuery quienes estaban ahí como es costumbre trabajando. Mustang la vio entrar y le dijo a Hughes que le llamaría después colgando la llamada.

-Creí haberle dicho que no regresara aún teniente-.

-Lo siento señor, no pienso obedecer esa orden. Ya estoy completamente recuperada lista para acompañarle a Central, señor-.

Mustang la miró serio y con una mirada casi fulminante vio a su equipo y les ordenó salir.

-Déjenos solos-. Luego de que todos salieran Roy se puso de pie y caminó hasta colocarse cerca de Riza mirando a todos lados excepto a sus ojos cobrizos le dijo:

-¿Acaso quiere que la encierre por insubordinación? -.

-No es mi intención señor. Havoc dijo que quería decirme algo, no creí necesario esperar. Aquí estoy-

-Bien, se lo diré entonces. A partir de este momento, usted y Havoc intercambiarán responsabilidades. Usted estará al frente de la tropa en la ciudad y Havoc será mi asistente-.

Riza sintió que el piso se movía. Lo que se había estado imaginando era verdad, pero ¿Por qué? ¿Que pudo haber hecho para que la quisiera alejar de su lado? Y ¿Por qué diablos no la veía a los ojos?

-A riesgo de ser encerrada señor, lo siento, pero no pienso obedecer esa orden tampoco-.

Mustang suspiró. -¡Maldita sea teniente! ¿Por qué es tan obstinada? ¡No estoy preguntando su opinión! -. Se giró dándole la espalda. -Havoc irá conmigo a ciudad Central y es todo-.

-De acuerdo señor, será como usted diga. Me gustaría pedir solo una cosa-.

Roy exhalo de nuevo y con su mano derecha se masajeaba el entrecejo agobiado por alejarla de su lado. -¿De qué se trata?-.

-Repita esa misma orden, mirándome a los ojos Coronel. ¿Creyó que no me había dado cuenta? Desde que entré a esta oficina no me ha visto directo a los ojos, si hay algo que hice mal me gustaría saber que fue señor. ¿Hay algo que haya hecho para avergonzarlo de ese modo? -.

-No sea ridícula teniente, claro que no. Ha hecho un excelente trabajo-.

-Entonces ¿qué es? ¿Por qué no puede verme a los ojos?-.

Mustang se giró para tenerla de frente y se colocó a escasos centímetros de su rostro sorprendiendo a Hawkeye. Sus miradas estaban por fin conectadas y Riza se dio cuenta de que había tristeza en ellos.

-¿Quiere que lo diga? Está bien, lo haré. La quiero sana y salva en este cuartel, no quiero que siga dando su vida por mí, no quiero… No… No puedo pasar por eso de nuevo, ¿lo entiende? -. Sin darse cuenta sujetó ambos brazos de la teniente acercando sus rostros más y pudo ver cómo ese par de ojos castaños cambiaban su mirada desafiante por una mirada conmovida. - ¡No quiero que siga arriesgando su vida por mí! No soy tan fuerte para soportarlo-.

Riza sintió como su piel se erizó desde el momento en el que con sus brazos la sujetó. Después de escucharlo decir eso entendió porque no había ido al hospital a verla. Su corazón comenzó a latir rápidamente y su respiración se tornó entrecortada. Tenía que inhalar y exhalar repetidamente para tratar de mantener la cordura. Luego de pasar saliva con dificultad y sin dejar de verse por un solo segundo a los ojos le dijo:

-Prometí seguirlo al mismo infierno señor, ¿Ya lo olvidó? La única razón por la que sigo en el ejército es para proteger a quien amo-. Tragó saliva con dificultad después de decir esas últimas palabras, no sabía que consecuencias podrían traer, pero tuvo la necesidad de hacerlo.

Mustang se quebró después de escucharla. No podía creer que la vida lo estuviera compensando después de tanto sufrimiento que había causado en Ishval. ¿Alejarla de él? Claro que no quería hacerlo, pero solo recordar cómo estuvo a punto de morir en sus brazos… Cerró los ojos recargando su frente en la de la chica. Pasó una de sus manos hacia su rostro y acariciándola gentilmente la sujetó por la barbilla levantando su rostro para tenerlo de frente de nuevo.

-¿Seguirá a mi lado entonces teniente? -. Pero antes de que ella pudiera contestar, no pudo contenerse más y acercó sus labios hacia los suyos rozándolos primero suavemente sintiendo el aliento de Hawkeye saboreando su dulce sabor. Sintió que el cuerpo de la chica se relajó y lo entendió como su aprobación para besarla primero suavemente explorando su boca, conociéndola y después paulatinamente con mayor frenesí esperando que se quedaran grabados en el alma aquellos exquisitos labios. Con la mano que sujetaba su barbilla recorrió su cuello para atraerla a sí mismo con mayor fuerza mientras que con su otra mano la sujetaba fuertemente por la cintura juntando sus cuerpos. Pudo sentir la lengua de la teniente tocando la suya totalmente embriagado de su sabor. Tuvo que separarse de ella para recuperar su respiración y entonces cayó en cuenta de lo inapropiado que era aquello. Dio un paso hacia atrás soltando su atadura por completo.

Riza continuaba excitada con la respiración agitada después de besarse. Le tomó un par de segundos recuperarse. Con el coronel a unos pasos de ella, lo miró de nuevo y le dijo:

-Sólo yo puedo cuidar su espalda, coronel-. Mustang sonrió.

-De acuerdo, hágalo. Solo una cosa más-. Riza lo miró extrañada.

-Tiene estrictamente prohibido morir antes que yo, ¿está claro? Y esta, es una orden que no puede desobedecer-.

Riza sonrió antes de colocarse firme y derecha frente a él saludándole con su mano en la frente. -¡Sí señor! -.