Lo se, merezco la muerte, pero es que me han pasado tantas cosas que no he tenido nada de tiempo para escribir. Por donde empiezo... primero, la muerte de mi madrina y abuela me hizo caer en una depresión de la que me costó mucho salir. Luego, tuve novio, uno nefasto, el cual me engañó con mi mejor amiga desde primaria, la cual llevaba fastidiándome años sin que yo de me diese cuenta. Luego empecé a bajar las notas y me castigaban sin ordenador. Pero bueno, mejor ahora no os aburro, si quereis conocer mi historia podeis leerla aquí: ( www. /story/25759122-alma-de-fuego ) Es todo junto.

Ahora, sin más dilaciones, a leer se ha dicho ^^

P.D. Por cierto, que se me olvidaba, el capítulo está dedicado a tres personitas muy importantes que me han animado a continuar la historia, un fuerte aplauso para: 1, lucia y por último pero no menos importante... SakamakiYui. Muchas gracias, os quiero, y prometo actualizar esta misma semana.

-¿Qué vais a hacernos, idiotas? –dio Bulma intentando hacerse la valiente.

-Pero que boquita tan sucia tiene la niña, quizás debería lavártela... –soltó Vegeta con una sonrisa torcida que hizo que a ella le temblasen las piernas.

-Buena suerte intentándolo,¿ yo jamás me dejaría tocar por un mono idiota como tú! –ella sabía que estaba mintiendo él era muy guapo, pero no se podía olvidar de que el era uno de los posibles asesinos de sus madres.

-Mira niña, no estoy para bromas, vas a venir ahora mismo conmigo, por las buenas o por las malas, tu eliges. –comenzaba a enfadarse.

-Que sea por las malas entonces –contestó al tiempo que se ponía en posición de defensa, tal y como le habían enseñado sus profesores...

Vegeta se estaba riendo de su torpe intento de defenderse cuando a su lado se escuchó un fuerte estruendo. Chichi había tirado a Goku en el suelo de un ataque.

-¡Ay! ¿Por qué has hecho eso? –Se quejó.

-Tú y tu amigo quereis hacernos daño, y no pienso rendirme sin luchar siquiera.

-Kakaroto, mira que eres torpe, que hasta te gana una simple mujer.

-No ha sido culpa mía, es que me ha tomado por sorpresa.

-Se supone que estás entrenado para saber anticipar golpes imbécil.

-Las cosas no son tas fáciles Vegeta.

Mientras ellos discutían, Bulma y Chichi escaparon con un hechizo de teletransporte simple. En un abrir y cerrar de ojos, estaban en un refugio seguro que tenían sus padres en un lugar llamando "montaña Paoz". Era muy simple, pero estaban a salvo para prepararse, puesto que planeaban vengarse de quien les había arrebatado a sus madres.

Cuando los chicos descubrieron que ellas ya no estaban, empezaron a discutir:

-Es culpa tuya Kakaroto, como pudiste dejar que se escapasen.

-Pero Vegeta, si se han ido porque has empezado a discutir conmigo.

-¡Cállate estúpido, tu voz me irrita! –sabía que él tenía razón pero jamás lo aceptaría –lo mejor es que nos pongamos a buscarlas antes de que el afeminado de freezer se entere de que las hemos perdido.

-Tienes razón, además, no han podido ir muy lejos.

-Increíble, por una vez en tu vida ¡has pensado!.

Se pusieron a buscarlas, pero pasaban los días y ellas aún no aparecían, así que se prepararon para llevarse la paliza de sus vidas a manos de los idiotas de Zarbon y Dodoria, ni siquiera sus poderes demoníacos podrían salvarlos de eso.

Mientras tanto, las chicas se habían recuperado y organizado. Decidieron seguir a esos demonios tan sexys, porque tenían que aceptarlo, por mucho que les pesara, a Bulma le atraía mucho Vegeta, que pese a que era algo bajito el pelo en forma de llama le hacía parecer más alto de lo que realmente era, con eses ojos negros tan penetrantes que te hacían derretir en tan solo una mirada y ese cuerpo que parecía tallado por un escultor griego... por no hablar de esas manos tan varoniles que te habían desear que te agarraran bien fuerte para no soltarte nunca...

Chichi, por el contrario, no paraba de pensar en Goku, el cual con esa mirada de chico inocente y despiadado a la vez... Buf, le quitaba el aliento. Era alto, con esos músculos y con ese pecho tan poderoso que la hacían desear conocerlo más... pero no debía, tenía que ser fuerte, por su madre.

Los siguieron sin que se diesen cuenta, esa era la primera parte del plan, ver al jefe de los cazabrujas, hacerse pasar por uno de ellos y acabar con su organización poco a poco y desde dentro, era la mejor opción. Lo cierto era que ni las dos brujescentes ni los dos demonios sabían todo lo que los esperaba.