Traficantes de Sexo
Advertencias
Esta novela corta pertenece a la Lorie O'Clare, solo lo adapto a los personajes de Twilight. Twilight pertenece a S. Meyer, por tanto el nombre de los personajes en esta adaptación también. NADA DE ESTO ME PERTENECE, POR TANTO NO HABRAN CONTINUACIONES.
(Si alguien más lleva o llevo la adaptación de esta novela, le pido encarecidamente que no arme una trifulca y mejor me envíe un correo)
[Si no les gusta, no es mi problema no armen líos, me estreso fácil]
{Contenido adulto, ¡es M de por dios!, si no son lo suficiente maduras como para llevar algo así, no lean, no es de mi interés su madurez mental y no estoy para soportar dramas}
La cuenta de GN, las reglas de GN…
-Sean bienvenidas, espero hayan leído lo anterior-
- Empieza la Historia -
Capítulo 2
Edward rodó por el suelo, preguntándose si los golpes que sentía estaban en su cabeza o venían de la tierra sobre la que yacía.
—Jodido Bortan. —Eran una raza despreciable, sintiéndose superiores por las mejoras de partes de sus cuerpos con maquinaria.
Se frotó la cabeza, tomándose su tiempo sentado, recuperando su ingenio. Por lo menos ahora sabía que el arma de fuego del Bortan necesitaba recargarse. El Bortan no había disparado contra él, simplemente le golpeó la cabeza con su puño. Como si eso no fuera suficiente. Él gimió y se obligó a ponerse de pie. Menudo héroe era.
A pesar de que no había visitado Charles desde que era un muchacho, se acordaba del diseño de la Finca Charles. Infiernos. Se acordaba de todo lo relacionado con su última visita. Y esta visita parecía estar saliendo tan bien como la primera. Había una diferencia, sin embargo. La última vez que había estado aquí, una bonita adolescente le había atormentado. Ahora había sido reemplazada por la mujer más sexy en la que jamás hubiera puesto los ojos. Bella seguro que había crecido. La había querido follar cuando había sido un muchacho. Ahora sabía que no dejaría la finca hasta que sintiera el suave calor de su coño envuelto alrededor de su polla.
No había ido muy lejos antes de notar una pequeña estructura en la parte inferior de una colina, protegida por los árboles circundantes.
El Bortan no debió de fijarse en eso, o probablemente lo habría quemado, también.
Imágenes de Bella, todavía siendo una adolescente, aparecieron en sus pensamientos. La última vez que la había visto, ella le aseguró que prefería morir a que él la tocara. Se preguntó si todavía se sentía de la misma manera. La mirada de terror que le había dado hace un momento pareció suficiente prueba de que no lo veía como un aliado.
Esa noche, hace ya mucho tiempo, él se había deslizado hacia las tierras de Charles, intentando espiarles. Noticias de las fiestas celebradas ahí, el exitoso negocio con todas las ofertas realizadas, los espectáculos sexuales increíbles y las orgias que tenían lugar, fueron incentivo suficiente para que se colara en las tierras.
Como todo el mundo, Edward había oído como Charles trataba a sus esclavos sexuales. Estaban obligados a vivir entrenándose en el lujo, mimados y alimentados, entrenando en el arte del placer, para luego venderlos en pujas increíblemente altas. Los rumores habían sido ciertos.
Edward recordaba haber visto a dos jóvenes esclavas desnudarse ante su maestro, y luego elogiarle mediante una mamada. Los asistentes de la fiesta vieron el acto, hasta que Charles indicó a sus otros esclavos que se mezclaran entre los invitados, ofreciendo sus cuerpos para que los disfrutaran como mejor les pareciera. Edward casi había arruinado sus pantalones viendo la orgía que siguió desde su escondite. Probablemente lo habría hecho si no hubiera sido capturado.
Los guardias le habían encerrado ahí, en esa casa. Había sido un área de control en ese momento, utilizado para asegurar que los esclavos cumplieran los códigos de salud. Edward todavía recordaba la espera por lo que parecieron horas antes de que Charles se presentara, con su hija a cuestas. Bella era más hermosa de cerca de lo que lo había sido de lejos, y recordaba haberse atrancado en cada palabra al responder las preguntas de Charles.
El viejo podría haberle azotado por la violación de varios tratados, cruzando a tierra enemiga, recopilando conocimientos que su padre podría haber utilizado contra Charles.
Sus familias competían por el control del comercio de esclavos sexuales, ambas casas de cultivo siendo más ricas cada año, y odiándose la una a la otra más y más por el éxito del contrario.
—También podemos dejarle ir, padre. —Bella le había dado la espalda, con los pantalones ajustados que había estado usando esa noche dejando ver perfectamente las curvas de su culo—. Vamos a decirle a su familia de nuestro éxito. Estoy segura de que sólo sirve para ser el chico de los recados. Los dioses saben que preferiría morir antes que ser tocada por él. Estoy segura que es la opinión de todas las damas de la sociedad.
—Entonces, vete a casa muchacho. —Lo despidió Charles con un gesto de su mano, yendo a reunirse con sus invitados—. Que sepas que si te veo de nuevo, no te irás tan fácilmente.
Los guardias le habían visto dirigirse hacia su casa, pero se agachó a un lado, oculto por la orilla del río y esperó. Tenía que verla de nuevo. Bella lo cautivó, y como cualquier joven, él quería lo que no podía tener.
— ¿Alguien necesita que le enseñe una lección sobre obedecer órdenes? —Ella apareció de la nada.
— ¿Te ofreces voluntaria para el trabajo? —Él había sido arrogante, encantado por estar a solas con la tentación de sus sueños.
Pero entonces, le había pateado el culo. Antes de que pudiera reaccionar, ella le dio un puñetazo en el estómago y luego le empujó, haciéndole caer en el barro. No le había dado tiempo a levantarse cuando le dio una patada en su baja espalda, robándole el aliento y haciéndole doblarse por el dolor.
—No vales más de mí tiempo. —Ella movió de un tirón su largo pelo de seda blanca sobre su hombro, y se alejó de él, dejándole retorciéndose de dolor, con nada más en su mente que una insinuación de su adorable trasero, que desapareció en la oscuridad.
Un grito espeluznante desgarró a través del aire, sacándole de sus recuerdos. ¡Bella! Tenía que ser ella lo que acababa de oír. Ese jodido Bortan la estaba torturando.
—Voy a freír todos los circuitos de su mutado cuerpo. —Juró en voz baja.
La puerta de entrada de la casa había sido destruida. El Bortan, o bien pensó que lo había matado, o no veía a Edward como una gran amenaza. No había nadie en la sala principal de la casa. Donde fuera que el Bortan tuviera a Bella, era obvio que no le daba mucha importancia a ser interrumpido.
El maldito Bortan podía seguir hacia delante y pensar en sí mismo como omnipotente. Sería mucho más fácil destruir al hijo de puta.
Le tomó poco esfuerzo pasar alrededor de la puerta que estaba en pedazos en el suelo de la sala principal de la casa.
—No hagas eso. ¡No! —le suplicó Bella al Bortan. Y ella estaba cerca, en algún lugar de la casa.
Todo lo que tenía era su láser. Lo sacó de la funda de su cintura, sosteniéndolo enfrente de él. Esta no era su área de especialización. Su mano empezó a sudar, volviendo frío el metal de la pistola. Pero maldita sea, su familia había muerto, sus tierras estaban destruidas. Bella lo había perdido todo, también. Parecía que él tenía un infierno mucho más derecho a estar con ella de lo que tenía el Bortan. E iba a luchar por ese derecho.
—Tú no eres la que manda aquí, puta.
Seguido por un chasquido. El Bortan debió abofetearla.
Sus gritos rasgaron a través de él. Su estómago se retorció con dolor, en una mezcla de simpatía e indignación. Bella no se merecía el trato abusivo. Había visto el miedo, el dolor de sus ojos antes, cuando se dio la vuelta y lo vio detrás de ella, antes de que echara a correr. El Bortan había destruido su mundo, y ahora el monstruo la destruiría, también.
El pasillo desapareció en las sombras, con una puerta a cada lado. El Bortan la tenía detrás de la puerta de la izquierda. Edward oyó el tintineo del metal en el suelo cuando el Bortan se movió. Sólo tenía una oportunidad. Si la desperdiciaba, no habría una segunda.
Abrió la puerta, conteniendo su respiración, sin saber lo que iba a ver.
—Apuesto a que puedo conseguir por lo menos diez Marks por ti. —La voz del Bortan vibraba, haciéndole sonar aún más desquiciado—. Es decir, si decido venderte.
—No vas a vivir lo suficiente como para venderme. —Tenía mérito el que Bella le amenazara.
El Bortan la apretó contra la pared. Cuchillos habían sido empujados contra el muro, uniendo sus muñecas y tobillos con ataduras. Edward no pudo moverse por un momento, incapaz de apartar los ojos de su belleza, tendida y desnuda delante de él.
El Bortan se echó a reír. Se había quitado el casco, con su atroz calva en primer plano del paraíso.
El hombre mejorado electrónicamente pasó sus dedos de metal por la parte delantera de ella, sobre sus pechos llenos y redondos. Rozó por encima de su vientre plano, con la respiración de ella acelerándose mientras se centraba en su captor.
Su cabello castaño y brillante caía sobre los hombros, ondeando por su piel nívea y reluciente. Su cuerpo brillaba, mientras sus músculos se estremecían contra el contacto del humanoide. El Bortan se arrodilló, con su armadura de metal cambiando y tintineando con el movimiento.
—Tal belleza permanecerá incluso después de que tu espíritu se rompa. — Esos dedos metálicos tocaron su coño, presionando contra su piel afeitada.
Edward no podía mirar hacia otro lado cuando la lengua del hombre, plateada y más larga de lo que debería ser, se movía por sus labios de metal.
—Vas a arder en el infierno por esto. —Bella tenía sus ojos cerrados, mirando hacia arriba, con los labios fruncidos en firme determinación.
No se había dado cuenta de que él había entrado, y afortunadamente, tampoco lo había hecho el Bortan.
—No hay infierno, puta idiota. —El Bortan presionó la boca contra su coño, su cuerpo tambaleándose en respuesta, con las restricciones sosteniéndola mientras ella empujaba las caderas de un lado al otro tratando, obviamente, de liberar su coño de la boca de él.
El Bortan tenía diez veces la fuerza de Edward. Si le disparaba con el láser, podría matarle al instante si tenía la cabeza expuesta. Pero Edward temía que el láser pudiera penetrar a través del hombre, dándole a Bella también.
Se levantó, sin moverse rezando a los dioses por que la bestia mecánica se moviera en cualquier momento. Edward no fallaría su objetivo y no perdería su oportunidad. Incluso si el Bortan se volvía hacia él, reconociéndole, era todo lo que necesitaría. Pero no quería arriesgarse con la única parte expuesta del hombre tan cerca del dulce coño de Bella.
—Las mujeres me dicen que no quieren una lengua humana después de haber experimentado lo que nosotros les podemos dar. —La lengua metálica lamió sus labios de metal—. Pero tú me vas a pedir más cuando te folle.
Edward alabó a los dioses cuando el Bortan se levantó, echándose mano a su entrepierna.
—Abre los ojos, puta. —Los dedos de metal se envolvieron en su barbilla, sacudiendo la cabeza hasta que ella abrió los ojos—. Disfruta de una polla como nunca has visto antes.
Bella se quedó mirando al Bortan con los ojos llorosos, de color gris pálido. Pero su mirada estuvo en el hombre metálico sólo por unos segundos, antes de que se fijara en él. Edward tenía que actuar. Ella le sostuvo la mirada, sus ojos ampliándose, con la boca abierta lista para gritar.
El Bortan de dio la vuelta, con su polla humana quirúrgicamente mejorada para que vibrara colgando libre de su armadura de metal, sobresaliendo hacia delante como una serpiente gruesa y malvada.
— ¡Ella es mía! —El Bortan levantó el puño para golpear.
Edward apuntó y disparó, sin dudarlo. La cabeza del Bortan explotó, con el metal y la carne salpicando por todas partes.
HOLA! Gracias por apoyo Esta historia consta de 8 capítulos, así que no os preocupéis, no esta incompleta.
Publicaré diariamente, pero necesito incentivos
Fav´s & Follows = Nuevos capítulos
