Once Upon A Time
CAPITULO II
La búsqueda comienza.
"Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho."
Antoine de Saint-Exupéry
Reino de Tamaran
La princesa de Tamaran, Starfire, miraba desde el balcón su reino, la noche cayó con sólo la Luna como luz, su pueblo es guerrero, el más fuerte del planeta. Se debe a su buen entrenamiento desde niños tanto para los niños como niñas, por eso nunca habían logrado ser invadidos. Los gloriosos días del pueblo de Tamaran se terminarían con la llegada de una nueva reina soberbia.
En estos momentos lo que le preocupaba a la joven princesa era la reina, su hermana Blackfire, quién hace apenas unos meses fue su coronación. Pero su hermana era codiciosa, Starfire la conocía desde niña y sabía que tarde o temprano su hermana los guiaría a una guerra sin sentido. Hasta ahora lo que habían hecho (y por lo cual su pueblo estaba en desacuerdo) conquistar tierras que no les pertenecían, dejando a los habitantes como esclavos, ese pequeño pueblo no contaba con reyes, solo se dedicaba al ganado. Y claro, aquellos que estén en contra, serán mandados a la hoguera. Una cierta cantidad de tamaraneanos y campesinos habían muerto por órdenes de la reina.
-Tengo que impedir esto.-se decía mientras entraba a su habitación, debajo de la cama saco un gran libro de historias antiguas.
Comenzó a buscar por los hechiceros, comenzando por El Oscuro, quién todo el planeta sabía que era el más poderoso de todos, el más malo, y toda magia tiene su precio, él no era buena opción para nada, pediría algo muy alto a cambio.
La princesa se dirige a su armario, saca una mochila de cuero, unas botas de viaje, pantalones y una polera algo parecida a un corsé, todo color ocre y por ultimo una capa de color púrpura. En su mochila incluyo el libro y algunos víveres que le servirían por unos días. Saco su arco, seguro que lo necesitaría, a pesar de su súper-fuerza.
-Star ¿Qué haces?-Una niña de no más de 10 años entró.
-Kania, pensé que estarías dormida.
-Tuve una pesadilla y vine a verte.-La pequeña se tallaba uno de sus ojos.
-Ven aquí pequeña.-La princesa la abrazó fuerte.-Todo va a estar bien.
-Entonces, ¿para qué son esas cosas? ¿Te vas a ir? Llévame contigo, por favor, no quiero estar aquí sola.
-Kania, sabes que no puedes ir, sé que eres fuerte, pero aún no termina tu entrenamiento.
-¿A dónde irás? Vas a ir a buscar a esos hechiceros del demonio ¿no es cierto?
-Sabes que puede ser una salida, no importa el precio que tenga que pagar, mi hermana no debe ser la reina nunca más, nos llevará a la ruina. Te necesito aquí. Sé lo valiente que eres y ambas sabemos que Blackfire no puede hacerte daño, eres fuerte. Pero mi niña, te prometo que regresaré.-La princesa tomaba las manos de la niña.
Los ojos de Kania derramaron unas cuántas lágrimas, y se abalanzó para abrazar a la princesa.
-Te quiero mucho Star, por favor, cuídate y regresa pronto.
-Trataré de volver antes de que las Lunas de Centauri lleguen a su máximo punto.-Abraza con más fuerza a la niña. Como se había encariñado con ella, se supone que es la hijastra de su hermana, el padre de la pequeña había muerto tras una lucha contra ogros, y desde entonces la familia real se hizo cargo de ella. Blackfire pareció no importarle la muerte de su esposo, mucho menos cuidar de la hija de aquel caballero; en cambio Star la cuido y logró formar un lazó fraternal con la niña, y esta a su vez la quería como a una hermana mayor.
Fueron a la habitación de la niña. Y ésta se acostó en su cama.
-Prométeme que te irás hasta que me quede dormida.
-Lo prometo.-Star decía mientras la acobijaba y le cantaba una canción de cuna.
"…Mi pequeña niña, no tienes que llorar
aquí a tu lado estaré, te protejo del mal,
porque un día tu brillarás, y de mi más no vas a necesitar…"
Unos segundos después Kania cayó en un profundo sueño, Star dio un beso en su frente y se alejó cerrando despacio la puerta. Camino por los pasillos del castillo muy lentamente, sabría que si algún guardia la encontraba a pesar de ser la princesa, la ejecutarían por traicionar a la reina.
Llego con su caballo y con él cabalgo en dirección a lo más profundo del bosque, su figura se desvaneció con la noche.
Con el equipo de búsqueda.
Los dos caballeros y la joven seguían cabalgando hasta llegar al río, justo en frente de una cascada.
-Descansaremos aquí.-La dama bajaba de su caballo. Y Sacaba de su mochila unos cuantos mapas.
-A este paso llegaremos con el heredero en meses, ni si quiera sabemos su paradero.-Dijo Roy
-Silencio, trato de leer un mapa.
-Gran idea Wally, traer a una primadona a una misión de gran importancia.
-Ella sabe lo que hace Roy.-Wally baja del caballo para ver el mapa.- ¿Qué sucede?
-Estoy buscando una buena entrada para aquel pueblo, solo van personas de mala muerte, la mayoría son hombres y desde luego solo buscan que robar.
-En ese caso, ¿por qué no sólo lo rodeamos?
-¿Y pasar por el Bosque del Lobo? Ni muerta, nos tomaría hasta la noche y esos animales atacan en manada, y son gigantes. Además que se rumora que los ogros andan cerca.
-De acuerdo amiga, ¿Cuál es el plan?-Roy baja se su caballo.
-Pasaremos como campesinos, así que quítense cualquier cosa que tenga que ver con la realeza, oculten sus armas y antes de entrar, eviten llamar la atención. Roy ¿cierto? TU caballo se ha alejado, tráelo de regreso acá.-El chico a regañadientes fue a buscar a su caballo.
Camino un rato, aún era medio día, y contemplo a la horilla del Bosque de los Lobos. "Vaya nombre original" Y allí vio a su caballo a unos cuantos metros. Contemplo los árboles y se decidió a entrar, un escalofrió recorre su espalda.
-Calma Roy, es de día, esos animales cazan solo de noche, además solo es la entrada.
Seguía caminando y escucho una rama crujir. Volteó en todas direcciones con su arco apuntando a todas partes.
-¿Wally? ¿Karen?-Ninguna respuesta. Bajo su arco y se acercó a su caballo.
-Vámonos de aquí amigo.-Instantáneamente el animal salió corriendo empujando al arquero y tirándole en un charco de lodo.
-¿Cuál es tu Pro…?-Escucho unos rugidos tras él, de inmediato se dio vuelta, allí estaba, la bestia, mirándole con ojos de rabia y mostrando todos sus dientes con baba escurriendo del hocico. Buscó su arco, y estaba justo a centímetros de él, debía moverse lentamente de lo contrario el animal atacaría.
"Uno…dos… tres" Salto rodando sobre su espalda al caer y cogió el arco, demasiado tarde, la bestia logro derribarle quedando solo como opción poner la madera del arco en su hocico para evitar que le mordiese. Comenzó a gritar por ayuda.
-¡Ayuda! ¡Wally! ¡Karen! ¡POR FAVOR!
-¡Roy!-Wally corría lo más rápido con su espada en mano.
-¡No llegarás a tiempo! ¡Abajo!.-Wally obedeció a la voz femenina, y ella lanzó un hacha en dirección al cuello del lobo pero el hacha fue desviada por otra más grande.
-¡Déjalo en paz!-Dijo una voz masculina y desde las sombras de los árboles se mostró un chico algo delgado y bajo. El lobo cambio su postura de fiera a un perro indefenso, se acercó a aquella presencia. Él hombre acarició al animal quien respondía positivamente. Iba vestido con la típica ropa de un viajero.
Roy seguía tirado en el piso tratando de reponerse del susto, Wally seguía impactado y Karen enojada porque arruinaron su tino.
-Esto… gracias por salvar a mi amigo.-Wally dijo.
-No deberían estar aquí humanos.
-Disculpa, pero hasta donde sé, también te ves como uno.-Karen responde.
-…
-Karen.-Reprocha Wally.
-Tiene razón, lamento mi descortesía.-Se quita la capa de su cabeza.-Mi nombre es Garfield, pero pueden llamarme Logan.-El chico tenía ojos azules y cabello rubio.
-Empezando bien, ellos son Wally y Roy, mi nombre es Karen.-La chica de tez morena le extendía la mano pero cuidando la distancia, pues el lobo aún se encontraba allí.
-Mucho gusto, lamento que fueran atacados antes, pero ¿Qué les trae por aquí?
-En realidad nos dirigíamos al pueblo.
-Aun así, ese pueblo tiene mala fama ¿por qué ir allá?-Nadie quería revelar detalles de la misión y se quedaron callados.
-Logan, Logan, escuche muchos gritos y pensé…- detrás de él apareció una chica rubia y si, adivinaron, ojos azules. Su vestimenta consistía en un vestido blanco muy al estilo romano. SU cabello de lado colgándose por el hombro derecho.
-No pasa nada Tara.
-¿Quién…? ¿Qué paso aquí?
-Ellos son forasteros, no son peligrosos. Ella es Tara…
-¡Muy bien amigos! Basta, pido tiempo, es algo extrañó que dos sujetos aparezcan de la nada y que uno de ellos traté a los lobos como mascota y… ¿Alguien me puede explicar?-Roy habló.
-Primero que nada, viejo, no los llames mascotas, y segundo, no estás en posición para hacer preguntas, has invadido nuestro hogar.
-Con más razón ¿Por qué vives en este bosque?
-Eso no es asunto tuyo.-Dice Tara.
-Wow, calmémonos un poco, mira amigo, ya nos vamos, estamos buscando a la hechicera del Bosque Serk.- La expresión de los rubios cambió cuándo mencionó el bosque.
Wally tomo de los hombros a sus compañeros y los empujaba para marcharse.
-Así que nos vamos.
-No, ustedes no se irán.-Hizo un aullido que los dejo aturdidos, lobos comenzaban a salir de entre los árboles rodeándolos.
-¿Qué significa esto?
-No les haremos daño, los dejaremos ir con una condición: Llévenos con ustedes.
-Viejo, este viaje es…-Wally fue interrumpido por Karen.
-¿Para qué quieres venir con nosotros?
-Ustedes van a buscar a esa hechicera, y tienen sus asuntos secretos, pues nosotros también tenemos nuestros asuntos.-Decía Tara, y Garth continuó.
-Les propongo esto: Ir con ustedes, después de todo el camino y ese bosque parecen estar malditos, encontramos a la hechicera, cada quién trata sus asuntos, y olvidamos que nos conocimos. No se preocupen por nosotros, sabemos luchar y sobrevivir allá afuera.-Karen lo pensó por unos momentos, no quería involucrarse con otras personas para este tipo de misiones. Nadie debía saber a quién buscaban, a pesar de que una ayuda no les vendría mal para el viaje, pues había muchas cosas extrañas rondando afuera.
-De acuerdo, vendrán, pero si intentan algo contra nosotros yo personalmente me encargaré de ustedes.-Karen decía en un tono sangrón. Wally y Roy no parecía gustarles mucho la idea de los nuevos integrantes.
Pueblo Atla.
La joven princesa de Tamaran seguía cabalgado hasta llegar a un pueblo grande a orillas del mar. Tenía que buscar información sobre un antiguo mago.
Pero debía descansar en el pueblo más cercano, después de varios días de viajar.
-Buen día, señor.-La joven princesa saluda a un viejo pescador.
-Buen día jovencita. ¿En qué puedo ayudarle?
-Buscaba transporte, necesito ir a un lugar llamado Serk.
-Señorita, con todo el respeto, las únicas personas que se aventuran en ese lugar están locas. ¿Qué quiere una bella joven ir a esos paramos?
-Estoy buscando a alguien.
-No será un mago.
-Precisamente. Es algo realmente importante.
-Señorita, toda magia viene con un precio.
-Eso lo sé. Pero estoy dispuesta a pagar lo que sea necesario.
-Lo siento, no puedo ayudarla, no conozco a nadie que vaya a esos lares a no ser de…-En ese momento un hombre grita: "Han vuelto" un gran barco con una cantidad considerable de tripulantes se acercaba a las costas del pueblo y muchos habitantes, especialmente mujeres se acercaban esperando a que bajaran.
-Habrá fiesta grande en el bar.- Un hombre decía mientras se dirigía a la multitud.
-A no ser que el Capitán Garth pueda ayudarle.
Del gran navío baja un hombre con cabello y ojos negros, realmente un muchacho muy guapo. Las chicas lo abordaron de inmediato. A su alrededor y él abrazó a dos de ellas. Era el típico chico presumido.
-¿Quién es él?
-Es un explorador, él y su tripulación navegan solo en busca de aventuras.
-Parece más bien un pirata.
-Ahora parece un niño malcriado, pero no era así antes, en cualquier caso, es el único en este pueblo que puede ayudarte.-El pescador se fue para seguir con su trabajo.
La princesa de Tamaran estaba más que decidida a ir a hablar con ese tal Garth para llegar a la Tierra Serk. A pesar del precio.
En una montaña.
Una chica encapuchada veía el cielo, nublado y las aves volar. Trataba de interpretar las señales de la naturaleza, pues sentía que algo realmente malo se aproximaba a sus vidas.
-¿Qué sucede Rach?
-Tenemos que contactar con "El Oscuro", la bruja de tu pueblo ha despertado.
-Medbe ya no es mi pueblo, nunca lo fue.-Dijo con frialdad.
-De cualquier modo, esto está relacionado contigo.
-No lo quiero saber.
-Jay, es por tu propio bien.
-Y por el tuyo es mejor no contactar al Oscuro de ninguna manera ¿me entiendes?-El chico la toma por los hombros y la mira fijamente.
Jason era un joven de cabello negro y ojos verde-azulados, era una gran definición de guerrero. Sabía cómo usar cada arma. Las leyendas contaban su hazaña de matar a Tav, el Dragón del Infierno.
Rachel era su compañera de viaje, una joven de cabellos y ojos violeta-celestes, sabía cosas sobre hechizos y magia. Muchos le temían, pues hubo un tiempo en que fue aprendiz del Oscuro.
-Vamos, tenemos que llegar a aquel pueblo, dicen que hay buena paga para quienes ahuyenten a cierto ogro.
-¿Otro ogro? Es lo que te decía. Cosas están pasando aquí y no son nada buenas Jason.
-No pasará nada Rach, no mientras estemos juntos, somos los mejores guerreros.
El mercenario abrazo a su amiga.
-Somos los mejores y no creo que nada nos pueda hacer daño.
-¡No seas arrogante! No conoces el poder de la magia o al poder del Oscuro.-La chica dio vuelta de regreso a la cueva.
El chico suspira, sabe de sobra que la ha hecho enojar. Y la siguió. Ella ahora ordenaba sus cosas en las mochilas para partir.
-Está bien. ¿Vamos por las hadas?-La chica le lanzó una mirada de furia.
-No es gracioso.
-¿Siguen enojadas contigo? Y dicen que ellas están acá para hacer el bien.
-Como sea, ya vámonos.
Bajaron todo el camino de la gran montaña sin hablarse en todo el camino, solo concentrados en no tropezar. Jason recordaba el día que se conocieron, el día que la conoció a ella.
*Flash Back*
Los tiempos difíciles en toda la Tierra Media. Una guerra contra ogros se desataba. Muchos pueblos habían sido arrasados por la furia de estas criaturas.
Un niño quedó huérfano ya hace mucho tiempo, vagaba por los bosques tratando de sobrevivir.
-¡Cayó en mi trampa!-Gritaba mientras corría a aquella trampa de ardillas. Buena piel, si era una adulta podría venderla en algún pueblo cercano y ganaría una cantidad considerable de dinero.
Su sorpresa para llegar a aquel árbol fue ver a una niña de su edad y en sus brazos su ardilla
-¡Hey! Esa es mi trampa, es mi ardilla. Vete de aquí niña tonta.-La niñita lo miraba con los ojos bien abiertos. Unos ojos demasiado extraños color violeta-celestes. Él espero que la niña comenzase a llorar por el tono de voz que usó. Pero no fue así.
-¡Yo la encontré primero, idiota!-Dijo la niña protegiendo a la ardilla.
-¡Dámela!
-¡La encontré primero!-Un aullido tras ellos los hizo temblar. Eran lobos, pero eran afortunados ya que normalmente salían de noche a cazar.
-¡Vete de aquí mocosa! ¡Corre con tus padres! ¡Este no es lugar para niñitas!
-¡Mira quién habla! ¡Tú también estabas temblando como una niñita!
-¡Me haces perder mi tiempo! ¿No sabes que este bosque está cuidad por los guardias de la reina?
-¡Eso lo sé de sobra tonto!-Escucharon voces humanas. Ambos quedaron en un estado de shock. La niña soltó a la ardilla.
-¡Genial! ¡Soltaste a la ardilla y ahora vienen para acá! ¿Eh? ¿A dónde se fue?-El chico se distrajo un momento para mirar la dirección de donde las voces provenían. Regreso la vista pero ella ya no estaba allí. Era obvio que no pensó dos veces para salir corriendo.
-¡Maldición!-El chico hizo lo mismo.
Escaló un árbol y casi un metro arriba encontró un hueco en el tronco, gracias a Dios tenía muchas hojas colgando de sus ramas que lo cubrían. Se colocó en posición fetal deseando no ser encontrado. Sabía lo cuidad que estaba aquel bosque, era todo para la Reina. Durante todas estas guerras de sobrevivir la comida escaseaba, muchas personas vagaban en busca de comida y un lugar seguro. En este bosque apenas y encontraba lo necesario para sobrevivir. Ahora mismo comenzaba a arrepentirse de la situación y de cazar por tercera vez…pero ¿Acaso el que no arriega no gana? Lloró en silencio por un momento. ¡Cómo extrañaba a sus padres! Odiaba recordarlos, porque él sentía que lloraría sin parar, él odiaba llorar.
Esto no era lo justo para un niño. Pero no puede cambiar las cosas. Solo debe intentar no morir.
Escucha el crujir de ramas bajo él.
"Me han encontrado"
Por fin logró controlarse por completo y trato de ver lo que estuviera allá abajo. Pero para su sorpresa era la mima niña de antes, casada por correr y una expresión asustada en la cara. No tenía escapatoria, la encontrarían tarde o temprano.
No soportaba verla así. Sólo era una niña, no merecía pasar por esto. Arrancó una pequeña ramita y la lanzó hacía la cabeza de la niña.
-Psst. Hey tú, por acá arriba.-La pequeña sin dudarlo escalo aquel tronco. El niño le tendió la mano y la ayudo a esconderse con él.
-¿Por qué...?
-Shh.-El niño le tapó la boca. Los guardias pasaban corriendo como un rio bajo el árbol y en los alrededores.
La niña se quedó quieta. Atrajo las piernas hacía su pecho.
Pasaron minutos. Una eternidad en silencio.
-Parece que se fueron.
-¿Por qué me ayudaste?
-Porque si te encontraban de seguro también me encontrarían a mí.
-¡Patán!
-¡En lugar de que me agradezcas que salve tú vida! ¡Ya puedes irte!-El niño se acomodaba para dormir. Una luz los alumbra seguido de un estruendo y las gotas de agua caer.
-Pero…
-Está bien, si quieres quédate, pero da igual. Yo viajo solo. Mañana no me verás.
-¡No será necesario, me largo!-La niña bajo del árbol sin importarle la lluvia.
-¡Bien por ti!
La niña se abrazó a si misma por el frio que hacía, apenas toco el suelo y su ropa ya estaba empapada.
Camino durante mucho y encontró una cueva, sería un perfecto lugar para pasar la noche.
-¿Qué se cree ese idiota? ¡Demonios! Olvide mi capa en ese árbol, y ahora me muero de frío. Bien hecho Rachel.
-¿Rachel? Ese es un bonito nombre.- Alguien dijo a sus espaldas. Era ese molesto chico de nuevo
-¡¿Qué quieres?!.Se pone a la defensiva.
-¡Sólo vine a traerte tú capa! ¡Puede que sea un grosero, pero no soy mala persona!
-¡No tienes que gritarme!
-Sólo toma.-Le da su capa y la lluvia no dejaba de caer. La niña se coloca su capa sintiendo a la temperatura se su cuerpo elevar a lo más normal. Se quedaron en silencio mirando a la lluvia caer.
-Gracias.
-Jason.
-¿Qué?
-Me llamo Jason.
*Flash Back End*
Ese fue el día que la conoció, ese día su mundo cambió. Porque desde ese día consiguió una amiga. Desde ese día ya no estarían solos nunca más.
-Y desde ese día nunca te olvidé.
-¿Qué dijiste?
-Nada Rach. Que podría llover.
-Por eso necesitamos llegar debajo de la montaña.
-Lo sé.-Siguieron bajando el peligroso camino.
Ok chicos y chicas. Acá la segunda parte de este fic. Historias de edad media.
Unos personajes quedarán igual que sus Nickname.
Habrá muchos Oc's n.n
Es todo por hoy.
