Canción: Vas a bailar/ Ciro y los Persas

-*Cerrando tratos*-

La playa estaba hermosa y fresca, con suave arena amarilla bajo los pies de quien pisara aquel suelo, el cielo azul casi sin nubes, el sol resplandeciente y los médanos detrás como paisajes de películas. Ya eran alrededor de las siete de la tarde, sin embargo el cielo no daba indicios de querer apagar su luz. Hinata y Neji ya se habían vestido apropiadamente para la fiesta, él estaba sólo con unas bermudas de jean y tenía los pies sumergidos en la orilla, el agua espumosa y salada le daba en los tobillos. Su cabello estaba atado en un rodete alto, hacía mucho calor como para llevarlo suelto sobre la espalda transpirada y los hombros acalorados. Su prima estaba a su lado, se abrazaba a sí misma con los bracitos delgados, llevaba una camisa rosada en un tono pálido con los primeros dos botones desabrochados y atada de manera que se le veía una maya enteriza en donde se suponía que estaba su ombligo. Llevaba también una falda con tablas corta y debajo su traje de baño. La gente ya había empezado a llegar aunque todavía era temprano, no había música ni nada de ese estilo, aunque los guardias de seguridad ya se habían posicionado en sus lugares de trabajo y Hyuga Hiashi estaba muy atareado gritando órdenes a todo el mundo.

Una chica de cabello rosa se acercó al dueño de la radio y Neji y Hinata la observaron desde el mar. Estaba muy bella, su cabello corto estaba apenas amarrado en una cola de caballo en la mitad de su cabeza y vestía un vestido corto color magenta con volados y flores, preciosamente maquillada con sus ojos verdes resaltando de manera increíble. Detrás de ella venían tres chicas más, las otras jovencitas que atendían el local con ella; también muy bellas, la rubia con su cabello suelto llevaba una blusa celeste y una pollera muy moderna, corta y prolija con un cinto color rojo, la pelirroja con dos colitas de caballo tenía puesta una camiseta sin mangas de color negro y un short blanco de jean muy sexy con decorados en naranja y la castaña con sus rodetitos de siempre iba vestida con una camiseta celeste y una bermuda femenina de jean celeste claro un poco gastada intencionalmente. Tenten era la que iba vestida más sencilla de las tres, parecía no querer resaltar, sin embargo era la única que había posado sus ojos marrones en los dos primos que las observaban desde la orilla, al cruzar sus ojos con los pálidos del chico sus mejillas se pusieron rojas y desvió la cabeza de inmediato para posar la vista rápidamente en Hiashi Hyuga.

—…es que queremos saber dónde posicionar nuestro puesto —Estaba diciendo Sakura con seriedad marcada al dueño de la radio. El hombre les sonrió aunque parecía tenso, como si quisiera acabar con la conversación lo más rápido posible.

—En donde ustedes quieran, chicas, la playa es grande, nosotros reservamos con la municipalidad sólo un trozo, pero me parece que es suficiente —Extendió los brazos hacia los lados como si mostrara lo enorme que era el lugar. Y tenía razón.

—¿Seremos las únicas vendiendo?

—Sí, sí… claro, la mayoría de la gente viene para divertirse, sólo ustedes quisieron venir a… trabajar. Me pareció curioso —Admitió el hombre—, pero después de pensarlo por unos minutos supe que lo que realmente querían era publicidad para su negocio. Y me pareció muy sensato de su parte —el hombre les sonrió gratamente—. Así que… les quería pedir… un favor o más bien quisiera hacer un trato con ustedes.

Sakura se sorprendió. Neji comenzó a acercarse a grandes zancadas seguido al trote por su prima que no dejaba de abrazarse.

—¿De qué se trata? —Preguntó Sakura extrañada segundos antes de que los Hyuga más jóvenes llegaran a su lado.

—Ustedes venderán sus cosas… pero no de cualquier manera.

—¿Osea…?

—Osea que las venderán pero en recipientes con nuestro nombre y logo… Y venderán playeras con nuestro nombre y logo. A cambio, no solamente las dejaré quedarse con su puesto en nuestro terreno sino que les haré publicidad gratuita en la radio durante un mes completo ¿Es un trato? —El hombre le tendió la mano. Sería un trato sin contrato valga la redundancia, y eso era arriesgado, pero a Sakura no le interesaba mucho eso en ese momento. Suspiró, lo pensó por dos segundos y luego le estrechó la mano queriendo confiar en su palabra. El hombre asintió sonriente como si aprobara aquello. Bueno, claro que lo aprobaba, él lo había propuesto— Neji, ayuda a estas señoritas con su puesto, por favor.

—Sí, claro —El muchacho caminó hacia ellas y Tenten se sobresaltó cuando sus músculos rozaron los brazos de ella— ¿Dónde tienen el puesto? —No fue necesario contestar, una camioneta vieja se estacionó cerca de ellos, había entrado a la playa aunque no estaba permitido y había parado a escasos centímetros de la cinta que dividía el lugar de la fiesta del lugar de acceso público. Naruto bajó de un salto con la frente brillosa por la transpiración, iba vestido igual a como había salido de la ciudad.

—Muchachas, acá llegó Naruto —Se anunció y luego posó la vista en Neji, en Hinata y en el hombre muy parecido a ellos que gritaba órdenes a otras personas— Ey, los primos Hyuga —Dijo a modo de saludo— Hina ¿Cómo estás? —Hiashi dio vuelta la cabeza como una lechuza al oír el nombre de su hija en los labios de aquel rubio de ojos azules.

—Bien Naruto… ¿Y tú? ¿Tocarás con tu banda? —El joven le sonrió abiertamente mientras Killer Bee se bajaba y entre los dos bajaban el puesto de trabajo de las cuatro chicas.

—Claro que sí ¿Viniste a verme? ¡Oye! —Miró hacia los lados, expectante, buscando a alguien— ¿Dónde están los demás? —Karui y Omoi que iban en la parte de adentro de la camioneta bajaron y ayudaron a bajar la carga.

—Se quedaron en el hotel, Naruto —Informó Karin acomodándose los lentes—, querían que ustedes les avisaran cuando llegaran y ellos vendrían para acá. Pero como siempre tu celular estaba apagado cuando intentamos comunicarnos contigo —Naruto algo apenado se buscó en los bolsillos el teléfono móvil para comprobar que se había quedado sin batería.

—Lo siento. En un segundo iré a buscarlos.

—¿Cuántos integrantes tiene tu banda, Naruto? —Preguntó Neji mientras tomaba sin ningún esfuerzo un extremo del Refugio Móvil y lo arrastraba hacia donde Ino y Tenten lo guiaban.

—Somos siete, pero sólo cinco subimos al escenario. Tenemos a nuestros representantes también. Son apoyo más que nada —El joven se encogió de hombros y se quedó con Sakura, Hinata y los integrantes de su banda para bajar los instrumentos.

—Naruto… Mucha suerte para esta noche.

—Gracias Hinata. Sabía que vendrías pero no creía que tan temprano —Tan confianzudo como siempre Uzumaki tomó a Hinata por un brazo y la abrazó alrededor del cuello mientras le sonreía.

—Es que… en realidad, mi padre… es el organizador de la fiesta —Comentó ella completamente roja. Naruto abandonó su sonrisa, la miró a ella y luego al hombre que los acechaba desde lejos. Dejó de abrazarla de inmediato y se alejó de ella como si le hubiera echado repelente. Hinata lo miró avergonzada.

Neji acomodó el carro donde las chicas se lo indicaron, no dejó de sentir ni por un segundo la mirada de una de ellas sobre la nuca. No se sentía incómodo con ella pero no le gustaba del todo. Era muy notorio que esa chica estaba interesada en él, el rubor de sus mejillas se lo informaba cada vez que la miraba y el brillo de sus ojos se lo recalcaba por si no había visto el color rojo de su cara. A él no le parecía una chica fea, era algo flacucha, desgarbada y desalineada. Siempre tenía dos rodetes infantiles en su cabeza, no se maquillaba y, a comparación de sus amigas, se vestía casi sin gracia, con ropa de marcas comunes ni muy llamativa ni muy creativa, ni muy elegante. Se vestía… normal. Lucía normal, no había nada en ella que resaltara. Incluso en ese momento, que iba a asistir a la mayor fiesta del verano, patrocinada por una radio muy famosa, era la que menos llamaba la atención de las cuatro amigas, no llevaba tanto maquillaje como las demás, usaba unas bermudas normales y no tenía nada que resaltara de manera agradable a la vista; pero a pesar de eso no era fea. Él la observaba cada vez que salía de su casa, ella siempre barría la vereda a esa hora pero él estaba seguro de que ella no había notado esa observación de su parte. Él sabía cómo no llamar la atención.

Volteó para ver a las tres chicas que lo habían seguido. Una pelirroja con el cabello dispar, una rubia bonita muy elegante y ésta chica linda pero casi sin gracia.

—¿Acá está bien? —Les preguntó. Las tres asintieron. La rubia sonreía más que ninguna— Bien, les traeré la mercadería de la que habló mi tío.

—¿Eres sobrino del dueño de Konoha's Rock? —Preguntó la rubia sonriendo, fascinada por la noticia. Él asintió sin importarle. Todos reaccionaban de la misma manera, sin embargo él era una persona normal, humilde. Tenía dinero justo, no la pasaba mal pero tenía que trabajar duro para conseguir un plato de comida al día. La gente que relacionaba el trabajo de su tío con él solía pensar que era un chico multimillonario y en seguida lo pretendían— Eso debe ser estupendo ¿Y trabajas para él?

—Así es… ¿Alguna pregunta más? —La rubia negó sin dejar de sonreír.

—No, Tenten te ayudará a traer la mercancía de la radio —Dijo con sonrisa pícara y empujó a su amiga hacia delante. Ella se ruborizó de más y Neji tuvo que contener una sonrisa.

—Bien —asintió intentando mantener su semblante serio.

Ambos caminaron un poco hasta unos camiones de la radio que estaban más lejos, algunas personas habían colocado el escenario gigante y lo habían llenado de luces, micrófonos, parlantes y altavoces. Naruto y su banda estaban encima, rimaban unas pocas cosas y acomodaban sus instrumentos mientras tanto. Sakura estaba sentada en el escenario más alejada del grupo intentando comunicarse con alguien por teléfono. Miró a Tenten con curiosidad cuando ella y Neji le pasaron por al lado y le sonrió con disimulo, aunque no con suficiente disimulo como para que Hyuga no lo notara.

—Bueno —dijo él al llegar a la caja abierta del camión. Tenía la voz seria y un poco distante, grave, varonil— aquí hay algunas cosas… toma las cajas más livianas, llevaré las otras —Le dijo seleccionando las cajas más pequeñas y apilándolas cerca de ella para que las tomara— Tenten es un nombre chino ¿No es así? —Ella asintió, estaba muy nerviosa y él tuvo que contener otra sonrisa— ¿Eres extranjera o a tus padres sólo les gustó el nombre?

—Soy china —Dijo ella con la voz temblorosa y entrecortada—, me mudé a Tokio hace poco. Sólo un par de meses, por el trabajo de mi padre —Neji la miró impresionado.

—No tienes acento. Hablas japonés a la perfección.

—Bueno… mi madrina es japonesa, conoció a mi padre en un viaje de trabajo y se hicieron amigos, luego mi padre se casó y ella vivió en China con nosotros durante un tiempo, me enseñó a hablar japonés desde niña y luego, cuando volvió a Japón, me llamaba a diario por teléfono para saber cómo estaba y hablábamos en japonés. Me acostumbré… pero las letras…

—¿No sabes escribir? —Le preguntó él más interesado por ella mientras tomaba las cajas más grandes y pesadas y comenzaba a caminar con ella siguiéndolo nuevamente.

—Sí sé… pero es dificultoso.

—Es natural —Comentó él. Luego estuvieron en silencio.

Ya estaba comenzando a anochecer cuando Kiba y Shino llegaron, lo vieron a Naruto y a su banda, ya completa sobre el escenario diciéndose palabras de ánimo y ensayando brevemente alguna que otra cosa. Ambos iban vestidos muy veraniegos, Shino no se había quitado sus lentes de sol, iba con una gorra con visera que le cubría el cabello oscuro y tenía puesta una bermuda beige con bolsillos y una camisa fina de color rojo con flores hawaianas. Su compañero llevaba cadenas colgadas del cuello, una camiseta sin mangas negra y una bermuda de jean azul rasgada en una rodilla; al llegar a la playa ambos se descalzaron, sintieron la arena entrar entre sus dedos y tomaron sus sandalias en las manos. Ambos vieron a lo lejos el Refugio Móvil, estaba siendo atendido por Sakura e Ino que llevaban puestos los delantales negros. Karin y Tenten estaban más lejos, en la orilla del mar pateando las olas como niñas pequeñas y riendo de una charla entretenida que tenían.

—Allí está —señaló con la cabeza Kiba a su amigo. Estaba apuntando a la rubia que le servía un licuado a un muchachito de unos dieciséis años en un vaso alto con el logotipo de la radio.

—¿Es esa? ¿La chica rubia que nos atiende en la cafetería?

—Esa misma… —Habló el chico. Shino no sonreía casi nunca aunque esbozó una pequeña mueca de gracia al ver a la joven.

—¿Qué piensas hacer con ella? ¿Decirle «Ey, rubia, vayamos a la cama pero dejémosle en claro a la chica que realmente me gusta a dónde vamos así siente celos»? —Kiba rio fuerte.

—A veces me asusta tu capacidad de deducción. ¿O me lees la mente?

—Creo que no haces lo correcto —Kiba se encogió de hombros fingiendo que no le importaba lo que su amigo acababa de reprocharle.

Sai, Gaara, Kankuro y Temari le siguieron a un grupo pequeño de personas que entraba a la fiesta, depositaron un gran bolso lleno de comidas, vendas, trapos y cosas que les podría ser de utilidad a un hospital y pisaron la arena.

—Hacía mucho que no veníamos a la playa —Dijo Temari emocionada. Era la más emocionada de los cuatro, o al menos la única que lo demostraba. Llevaba un bikini debajo de un vestido violeta floreado y sus cuatro colas de caballo en la cabeza como nena chiquita. Estaba maquillada bastante para ser una fiesta en la playa pero no le importaba mucho. Sus hermanos estaban vestidos casi idénticos, el menor con su cabello rojo y corto despeinado con una camiseta sin mangas gris oscuro y una bermuda negra, el mayor de cabello castaño y nariz ancha llevaba las mismas bermudas pero la camiseta era negra con el dibujo de Misfits estampado en el medio y tenía un gorro extraño, con orejas, también de color negro. Ambos estaban maquillados como siempre, esta vez los dos delineados con negro, al igual que su hermana mayor que daba saltitos de niña. Sai, llevaba un pantalón más largo, recortado apropósito por los tobillos, de color negro con cadenas y una camisa veraniega morada. La playa ya estaba abarrotada de gente, los cuatro comenzaron a mirar a su alrededor para ver si reconocían a alguien; Gaara lo hizo al instante. La chica jovencita de pelo castaño corto por los hombros que lo había chocado accidentalmente en la cafetería aquella en el centro de Tokio. Era una chica menuda, flaca, casi sin pechos, llevaba un bikini celeste con flores que la hacía ver muy aniñada. Probablemente ella no lo pensara de esa manera. No tendría más de dieciocho años. Sai lo encontró viéndola y le sonrió con picardía.

—¿Ya estás viendo chicas?

—Idiota —Contestó él.

—No creí que comenzaras tan rápido Gaara, no tú. Creí que sería Kankuro —Bromeó el pálido pero sonriendo de manera falsa como siempre.

—¡Ey! —Lo reprendió Kankuro pero antes de que pudiera seguir defendiéndose Gaara habló.

—La miré porque es la chiquilla de la cafetería —No elevó el volumen de voz ni hizo ademán de estar ofendido. Era demasiado serio para demostrar alguna emoción.

—Oh… —Comprendió Sai observando mejor a la jovencita que charlaba de manera animada con las otras colegialas que habían estado con ella en la cafetería.

—Bien… ya que ustedes van a estar muy ocupados —Comenzó a hablar Temari— buscando chicas fáciles y esas cosas que hacen los hombres… Voy a ir a tomar algo fresco —Señaló el Refugio Móvil y corrió por la arena hasta llegar al lugar alejándose de sus hermanos y del amigo de éstos.

Sasuke y su hermano también caminaron al Refugio Móvil donde Ino y Sakura atendían amablemente. Suigetsu y sus dos hermanos jugaban en el agua, zambullidos hasta el cuello como si fueran niños mientras que Hidan y Sasori estaban esperando la llegada de algún amigo que tenían en común que había quedado en verlos allí. La noche estaba cayendo pero había tanta iluminación que no se notaba. Ambos Uchiha llegaron al carro donde estaban las dos jóvenes cumpliendo turnos y se sentaron en unos bancos altos y cómodos que habían colocado justo enfrente del mostrador.

—Hola, Sakura —Saludó Sasuke, Itachi lo miró conteniendo una sonrisa, creyendo de inmediato que su hermanito había tenido algo con aquella chica. De otra forma ¿Por qué conocería su nombre?— ¿Y tú eres? —Le preguntó el menor a Ino que estaba embelesada mirando a ambos hermanos perfectos.

—Yamanaka Ino.

—Bien… ¿Qué tienen para ofrecernos? —Preguntó el joven mirando por encima de las cabezas de ambas el menú colgante que tenían en la pared.

—Bueno… refrescos, batidos, bebidas, café helado o té helado… algún que otro bocadillo —Explicó Sakura brevemente mirando el mismo cartel que los dos Uchiha.

—Delicioso, quiero un café helado —Pidió el mayor. Ino se apresuró a prepararlo en una taza especial con el logo de Konoha's Rock que le habían entregado.

—¿Y esas camisetas? —Preguntó Sasuke que miraba intrigado una remera blanca con el logo de Konoha's Rock y una frase grande estampada.

—Ah… el precio por que nos dejen quedarnos —Dijo Ino un poco molesta, no había estado de acuerdo con la decisión de Sakura aunque sabía que no les quedaba otra opción.

—Bien… tal vez me sirva alguna para el entrenamiento —Se encogió de hombros el menor— Dame una —Ino no comprendió a qué se refería pero le tendió una la cual el joven apuesto pagó sin ninguna dificultad. Obviamente no estaban caras, prácticamente las regalaban, eran para hacer publicidad a la radio como las tazas, vasos y todo lo demás.

—¿Algo más Uchiha?

—Sí… dame un café helado a mí también.

—Vaya, vaya… pero si es Uchiha Itachi —Dijo una voz femenina detrás de los jóvenes. Temari recién llegaba, por segunda vez, y miraba a los Uchiha con una sonrisa torcida y maquillada con labial rosado pálido. Itachi la miró sin saber quién era.

—Sí… soy yo —Dijo el mayor que estaba sin camiseta y llevaba sólo unas bermudas azules con estampados de hojas de cannabis, iba descalzo y tenía un collar bastante extraño y su cabello largo en una cola de caballo como siempre— ¿Quién…? —No pudo terminar.

—Vaya… y te olvidaste de mí.

—Lo siento…

—Fuimos juntos a la escuela secundaria —Explicó la joven sentándose a un lado.

—¿En serio?

—Sabaku No Temari —Dijo ella algo frustrada. Sasuke ni los miraba, estaba más concentrado observando con disimulo a Sakura que miraba el horizonte deseosa de pasear por la playa.

—Ah, Temari… Sí, claro… Pero eras más pequeña que yo. No éramos compañeros de curso.

—Sigo siendo más pequeña que tú, tonto —Dijo ella con total confianza a lo que Itachi sonrió— Disculpa, ¿me das una Coca-Cola?— Pidió ella. Era la segunda vez que iba al Refugio para pedir sólo una gaseosa. Ino se la tendió con una sonrisa aunque estaba muy intrigada por los dos jóvenes hermosos que tenía adelante. Itachi era tan perfecto como su hermano menor y le molestaba un poco que esa rubia hubiera tenido la suerte de conocerlo antes que ella— ¿Qué ha sido de tu vida?

—Terminé la secundaria, entré a la academia de policía… y aquí estoy.

—¿Eres policía? Me muero por verte uniformado —Lo que había dicho esa descarada muchacha con cuatro colas de caballo lo habían pensado todas las chicas del lugar, pero sólo ella había tenido la desfachatez de decirlo en voz alta.

—Bueno… tal vez algún día nos veamos y esté usando el uniforme —A Itachi no le importó el comentario— ¿Y tú? Me imagino que ya egresaste.

—Sí —Ella sonrió de nuevo con una mueca torcida— tengo veintidós años, egresé a los diecisiete como la mayoría— Informó—. Estuve un año sin saber bien qué hacer, a los diecinueve entré a estudiar filosofía pero me aburrí y a los veintiuno empecé con Ciencias Políticas. Es lo que estoy haciendo ahora, también tiene mucho de filosofía pero bueno —Se encogió de hombros como si no le importara.

—¿Y no trabajas? —Ella volvió a encoger los hombros.

—Nunca tuve la necesidad de hacerlo. Mi padre cubre mis gastos, aunque no me siento bien siendo una mantenida. Los estudios me toman mucho tiempo y no consigo un empleo que me dé tiempo libre para estudiar.

—Imagino que mucha gente debe estar en tu misma situación no tienes que avergonzarte —Dijo el chico dándole un sorbo a su bebida—. Tenías dos hermanos…

—Los sigo teniendo… Kankuro tiene veintiún años —Explicó ella— está estudiando arte y no trabaja porque está igual que yo en cierto sentido. Mi hermano menor, Gaara, tiene veinte años pero no está haciendo nada con su vida. Eso pone nervioso a mi padre.

—No creí que me contarías tan a la ligera todo sobre tu vida —Le dijo Itachi sonriendo de manera tierna.

—No creo que seas una amenaza —Informó ella sonriente también.

Al momento de cambiar de turnos la playa estaba tan llena de gente que apenas se podía ver por dónde caminar. Tenten y Karin fueron al puesto y Sakura e Ino decidieron caminar por la arena para examinar qué tanta gente había. Mientras tanto charlaban y se divertían, pero rápidamente Ino decidió volver al puesto. Había buscado por todos lados a algún chico guapo pero al único que había visto era a Sasuke Uchiha… Bueno, y a su hermano mayor, así que decidió regresar al puesto y sentarse en donde sólo había quedado la chica de cuatro colitas bebiendo incansablemente otra gaseosa.

—¿Qué pasa Ino? —Preguntó Karin extrañada por su pronto regreso. Sakura se había quedado dando vueltas por la playa.

—Nada. Pienso esperar a que la fiesta se ponga mejor… Ya sabes, cuando comience la música alta y todos bailen… Aún es la recepción. Apenas está llegando gente.

—Eso será recién después de media noche —Se metió Temari mirándola. Ino asintió, sabía eso.

—Ino —Era una voz masculina a sus espaldas. Shikamaru estaba detrás de ella acompañado por Chouji, ambos se vestían muy veraniegos. Chouji tenía una camisa de mangas cortas rosada y una bermuda de jean celeste, Shikamaru con su cabello amarrado y sus aros brillando a la luz de la luna tenía puesta una camisa también, pero era negra y estaba abierta y debajo se divisaba una camiseta roja con estampados veraniegos y unos pantalones azules arremangados por debajo de las rodillas.

—Shika… he estado mirando por ahí y hay bastantes chicas bonitas para ti —Ino le guiñó un ojo de manera compinche.

El muchacho bufó y se sentó entre las dos rubias y Chouji se quedó parado detrás de su amigo, sin prestar atención a la conversación, miraba a sus espaldas a todas las personas que había allí.

—No necesito a una chica muy linda. Sólo una que no sea muy molesta y que acepte mis condiciones sin ningún truco.

—¿Condiciones? Eres exigente para conseguir novia —Se burló en voz alta Temari, a la cual al parecer no le importaba que la conversación no fuera con ella.

—No necesito una novia… Sólo una pantalla para la molesta de mi madre.

—¿Eres gay? —Shikamaru revoleó los ojos.

—No, no soy gay… pero tengo una madre que me atosiga con que consiga una novia y es verdaderamente…

—Dulce —Interrumpió Ino— tu madre es una mujer muy tierna y no es para nada molesta.

—Es muy molesta. No lo sabes porque no vives con ella.

—Entonces ¿Quieres que una chica se haga pasar por tu novia para que tu madre no te moleste?

—Sí —Asintió Shikamaru a la pregunta de la chica rubia que estaba a su lado, a la cual no conocía pero parecía fascinada con la charla—. Ni siquiera debería fingir todo el tiempo, sólo si ella está presente o algo así ¿Conoces a alguien?

—¡Sí! Definitivamente conozco a alguien —Dijo ella sonriéndole con una mueca torcida. Shikamaru e Ino se miraron asombrados. Ambos creían que tardarían más tiempo en encontrar a alguien.

—¿Y bien? ¿Quién es? ¿Dónde está? —Preguntó él más entusiasmado. Chouji estaba prestando atención de nuevo.

—Bueno… tal vez ella no sea del todo tu tipo…

—No me interesa.

—Te advierto que es un poco… bueno, algunos creen que es algo ridícula, aunque yo opino que es genial —Temari volvió a sonreír.

—No me interesa si se viste con caramelos o si habla extraño o si se ríe por cualquier cosa, sólo necesito que mi mamá lo crea ¿Entiendes? Es excesivamente molesta con estas cosas porque a mi edad ella estaba comprometida con mi padre y no sé qué… Se piensa que ya debo casarme o algo así —Temari soltó una carcajada.

—Bien, entonces ella aceptará —Le volvió a sonreír.

—¿Y quién es ella? ¿Cómo se llama?

—Sabaku No Temari —Le extendió una mano para que el chico se la estrechara. Él la miró un poco extrañado pero le estrechó la mano con complicidad.

—¿Y qué quieres a cambio?... O mejor ¿Cuánto quieres? —Ella le sonrió mientras le soltaba la mano animada.

—No necesito dinero. Quiero lo mismo que tú.

—¿Una pantalla? —Shikamaru la volvió a mirar más extrañado que antes.

—Digamos que… en mi familia también hay alguien que me molesta con que soy algo solitaria. Tener un novio me vendría bien pero no me apetece tener uno real —Esta vez Shikamaru le sonrió—. Ahora bien, de todas maneras te daré algunas condiciones… —Nara desvaneció su sonrisa y la miró expectante— Si me apetece salir a algún lado saldremos… No necesitas gastar dinero si no tienes, yo pagaré lo que sea pero me gusta la compañía.

—Está bien…

—Van a querer que asistas a reuniones familiares probablemente…

—No hay problema, también necesito eso de tu parte.

—Y —ella extendió el dedo índice señalándolo muy seriamente— nada de besos, nada de… nada de eso… Nada de demostraciones de afecto innecesarias. Me tomarás de la mano si lo crees adecuado pero más de eso no quiero.

—Estamos de acuerdo —Cerraron el trato volviendo a estrecharse las manos. Ino sonrió abiertamente mientras los dos se pasaban sus números telefónicos y hablaban de alguna que otra cosa.

La música comenzó a sonar más alta y unas personas subieron al escenario. Una chica morena con cabello rojo los presentó con voz prominente al momento que sonaba Vas a bailar detrás.