Canción: Breve descripción de mi persona/ El cuarteto de Nos y Comienzos/ Nach

-*El momento más esperado*-

—Y bien, larvas, si quieren divertirse quédense a escucharnos— Gritó por el micrófono la chica bonita de ojos color ámbar que había subido al escenario. Algunos gritaron eufóricos esperando las canciones que esa banda les brindaría, otros estaban demasiado asombrados por cómo la chica se había dirigido como para decir palabra alguna. La joven llevaba una guitarra eléctrica en las manos, era de color azul marino y ella estaba vestida del mismo color, incluso tenía los labios y ojos pintados de azul y le daba un aspecto algo tétrico. Su cabello estaba suelto sobre los hombros aunque bastante despeinado y llevaba una bandana azul cubriéndole parte de la cabeza.— Escuchamos peticiones— Dijo al final antes de caminar hacia su lugar en el escenario. Naruto estaba allí se lo veía muy bien incluso a la distancia, iba vestido de anaranjado con negro, un short naranja y una camiseta negra con una camisa corta naranja encima, él se acercó al micrófono después de la muchacha.

—Vamos a empezar con rap-rock y luego nos tiraremos a hip-hop— Algunos lanzaron vítores de alegría otros, con gustos musicales diferentes, lo pasaron por alto. Él se acomodó en su lugar. Detrás de la batería estaba Killer Bee vestido completamente de blanco, pantalón y camisa y un sombrero también, su cabello rubio oxigenado parecía del mismo tono albino y su barba candado también brillaba con las luces blancas que salían del escenario. Omoi iba vestido de verde, se mantenía atrás mientras le daba mordiscos nerviosos a su chupetín y miraba asustado a toda la gente que se amuchaba cerca del escenario y Atsui con su cabello rubio estilo He—Man iba vestido de negro, como un ninja. Todos comenzaron con sus instrumentos y Naruto comenzó a rimar contento por la oportunidad que se le abría camino. Mido un metro ochenta y uno, tengo un sillón azul en mi casa hay un baúl y me gusta el almendrado. Mientras tanto, Sakura se había acercado para ver a su amigo y se había metido entre una multitud de personas, justo detrás estaban Itachi y Sasuke Uchiha. Me despierto alunado, mi madre es medio terca, aunque nunca estuve preso anduve cerca.

—Linda chica… Sakura ¿eh?— Le preguntó Itachi a su hermano menor mirándola.

—No te le acerques— Sasuke se guardó las manos en los bolsillos e Itachi sonrió. Si su hermano tenía planes para esa chica bonita y dulce él no se metería en el medio.

—Entonces, la otra… la rubia, es bonita también.— Sasuke se encogió de hombros serio como de costumbre. Como siempre nunca sonreía y pocas veces reía abiertamente. Era extraño verlo demostrar sentimientos y ahora se veía interesado en alguien. Aunque los intereses de Sasuke solían consistir en engañar a una chica dulce para que fuera a la cama con él y luego dejarla en libertad. Soy de Aries, pelo castaño, algo tacaño y no colecciono nada. Guardo la ropa ordenada, me aburro en noche buena, si estornudo no hago ruido y no hablo con la boca llena.

—Con ella haz lo que quieras.

—Lo haré…— Itachi le sonrió— parece una buena chica.

—Es igual a las demás— Suspiró el menor sin apartar la vista de la chica de cabellos rosados, a la cual le brillaban los ojos entre las luces artificiales y coloridas del escenario mientras miraba con expectación a su amigo rapeando entusiasmado.— Ya sabes, como Karin, como las otras… Ino sólo quiere divertirse, no busca amor ni compañerismo.— Itachi rió fuerte aunque entre toda la gente nadie lo oyó más que su hermano.

—Por eso prefiero meterme con ella— Comentó gracioso. Continuó cantando Atsui. Puedo decir que soy de pocos amigos pero de mis enemigos no sé cuántos cosecho.— busca divertirse como yo… ¿Por qué sería mejor engañar a una chica que cree en príncipes azules y cuentos de hadas sólo por diversión, antes que buscar a una chica que quiere lo mismo que tú?— Itachi guardó las manos en los bolsillos esta vez— Nunca entendí eso de ti.— No dejaba de sonreír. Tengo el ojo derecho desviado, dicen que soy bueno aunque no sea bautizado.

—Me gustan las inocentes.

—Terminas lastimándolas…

—Termino haciendo que caigan en la realidad— Sasuke se dio vuelta y se alejó de su hermano. Itachi rio de nuevo.

Nací a las tres de la mañana, me llevo bien con mi hermana. No creo en ovnis ni en zombis y uso prendas talle 'M'. Juego con fuego aunque el fuego me queme. La gente ya estaba entusiasmada con la canción y saltaban, gritaban y vitoreaban a los jóvenes músicos. Kiba andaba por entre la multitud siendo seguido por su mejor amigo, el chico misterioso. Buscaba a dos muchachas pero desde que había llegado no las había podido encontrar. Una de ellas era dulce, tierna, gentil y cariñosa, con cabello negro azulado, piel clara y ojos plateados casi blancos, la otra descarada, alegre, rubia y bella que sólo quería diversión y nada más que diversión. Las necesitaba a ambas, las quería a las dos para poder dar por sentado su plan. Un plan nada original, él lo sabía bien, a lo largo de los años ¿Cuántas personas habían infundido celos en otra apropósito para conseguir un final feliz? Exacto, incontables. Entonces simplemente él tenía que hacer lo mismo. A Yamanaka Ino no le molestaría porque era decidida, divertida y lujuriosa y estaría dispuesta a salir con él por algún tiempo aunque la relación no los llevara a ningún lado, pero si Hinata no los veía no tenía sentido. Shino también miraba alrededor buscando a cualquiera de las dos jóvenes aunque no estaba de acuerdo con su mejor amigo. Pero no soy tan complicado como para huir. La chica y los otros integrantes se unieron en el coro. Ni quedarme aquí en silencio, pero no soy tan simple como para no advertir que no hay tres minutos ni hay cien palabras que me puedan definir. Entonces Kiba la vio, Hinata estaba hermosa brillando como el mismísimo sol pero miraba con ojos gentiles a Naruto, extasiada, embelesada, como si fuera la única persona en toda la fiesta. Tenía la boca levemente abierta, estaba hermosa pero estaba en su mundo, Kiba la odió en ese momento a ella a Uzumaki y a todos los que estaban entre Hinata y él, al final suspiró y cambió de lugar su mirada, comenzó a ver a su alrededor intentando no prestar atención al enamoramiento que su amada había sufrido hacia otro que no era él. Duermo boca abajo y con pijama si hace frío, de la vida yo me río porque es corta y grata.

—Maldición.

—Te lo dije…— Le susurró Shino— eso no funcionaría.

No uso saco ni corbata, ni me gusta el protocolo, estoy en buena compañía pero sé cuidarme solo.

—No funcionará porque ya está pensando en alguien más. Debería haberlo hecho antes— Se maldijo a sí mismo. Si tengo vergüenza me sube el color rojo, aunque yo ya no me mojo si me ataca algún miedo. No profeso ningún credo, ni me creo ningún macho. Alcohólico no soy aunque a veces me emborracho.

No. No funcionará porque es un plan tonto. Porque si le quieres gustar a alguien simplemente te acercas, charlas, se ven… y le gustas. Nada más. Te haces alguien indispensable en su vida ¿Te crees que es algo difícil?— Shino hablaba tan seriamente como siempre. Pero claro que era algo difícil, ¿Cómo iba a saberlo él que jamás había estado con nadie? Shino nunca se había enamorado y nunca había sentido interés por nadie, ni chica ni chico, entonces no podía saber lo que Kiba sentía en ese momento. Tengo un diente postizo, si no hay planes improviso y aunque a veces lucho no me complico mucho. No me estanco, el que quiera celeste que mezcle azul y blanco.

—Es difícil. Más de lo que crees.

—No— Shino no volvió a hablar y Kiba no iba a discutir con él. Cuando Shino se ponía en terco nadie lo ablandaba. La filantropía no está entre mis aficiones, tengo varias adicciones y me hago cargo no acepto sin embargo, si intentara adoctrinarme yo quiero elegir con qué veneno envenenarme.

Kiba comenzó a caminar entre la gente buscando con la mirada a la rubia. No se iba a dar por vencido, si Hinata sentía lo mínimo de celos quería decir que tenía oportunidad. Pero no soy tan complicado como para huir, ni quedarme aquí en silencio. Pero no soy tan simple como para no advertir que no hay tres minutos ni hay cien palabras que me puedan definir.

Entre la multitud de gente una chica flaquita se posicionó sin notarlo a un lado de Gaara, era la jovencita de la cafetería y miraba divertida al escenario escuchando la música que resonaba en todo ese sector de playa. Gaara la miró, Kankuro momentos antes lo había reprendido por eso lo cual había tomado muy por sorpresa al menor. A Kankuro solía divertirle el lado violento de Gaara pero en cuanto vio a esa jovencita le dijo que no le había parecido bien.

—Es sólo una niña y parece que la veremos seguido en ese lugar al que te gusta ir— Le había dicho apenas llegar en voz baja para que nadie más lo oyera— no queremos tener problemas así que será mejor que busques el modo de pedirle disculpas.— Gaara no le había hecho caso pero minutos después Kankuro había insistido nuevamente— Le aterras— le dijo, sabía que eso le molestaba. Sabaku No Gaara no quería aterrarle a nadie, simplemente quería que lo dejasen tranquilo cuando quisiera tranquilidad y que lo acompañaran cuando quisiera compañía. Quería ser alguien normal, sólo que tenía ideas que no compartía con casi nadie.

Mi padre era doctor, pero manejaba un taxi, enfrentó por mala praxis un juicio despiadado. No tuve legado ni familia de linaje y a veces el pasado me cobra peaje. Él la miró tan fijamente que ella lo miró también, lo observó de arriba abajo como si lo conociera de algún lado pero no recordara de dónde. Posó sus ojos oscuros en los verdes de él que estaban muy delineados y resaltaban más de la cuenta. A la chica le dio un escalofrío y volvió a mirar rápidamente al escenario como si jamás quisiera volver a posar la mirada en esos ojos verde agua. Tengo un perro y una marca en la rodilla, no siento cosquillas, trabajé en el municipio. No traiciono mis principios porque eso es lo primero, si naciste incendiario no te mueras bombero. Gaara suspiró. Había olvidado cómo relacionarse con otras personas. Hacía muchos años que sólo hablaba con sus hermanos y con Sai, nadie más se le había acercado en la vida, ni siquiera su padre le hablaba más de lo necesario. «Nunca cuentes todo " mi abuelo me decía y no contó en su agonía dónde puso el testamento y yo no puedo aunque intento tener todo lo que quiero ¡Eso me pasa por ser sincero!

Gaara se animó a rozarle el brazo para que la jovencita volteara. Ella lo miró más aterrada de lo que él creyó.

—Soy Gaara… lamento lo de la cafetería, venía de un día cansado— Se disculpó sin alterar el tono ronco y taciturno de su voz. Ella no contestó, lo miraba con los labios temblorosos y los ojos muy abiertos, temiendo perderlo de vista por si hacía algo terrible. Él dejó de verla. Supuso que ella no querría hablarle aunque le pidiera disculpas, así que continuó mirando el escenario, aunque la música no le gustaba del todo y la gente que estaba arriba del escenario le parecía demasiado colorida y alegre para su gusto. Pero no soy tan complicado como para huir, ni quedarme aquí en silencio. Pero no soy tan simple como para no advertir que no hay tres minutos ni hay cien palabras que me puedan definir.

—Soy… Matsuri— Contestó ella con voz nerviosa, aunque no dijo más. Aún parecía asustada.

—Bien y mi madre se llama Yoshino Nara y mi padre es Shikaku Nara, mi padre es un vicioso así que probablemente no te agrade, no tienes que hablar mucho con él. Es a mi madre a quien debes convencer, ella es ama de casa, le gusta la literatura, las películas de amor y todas esas estupideces que les gustan a las mujeres— Explicaba Shikamaru rápidamente a su nueva novia ficticia— Cuanta menos gente sepa que nuestra relación es falsa habrá más posibilidades de que salga bien.

—Lo comprendo— Temari estaba con las piernas cruzadas, aún se encontraban sentados en los bancos de El Refugio Móvil aunque Ino ya no estaba allí. Se había acercado un poco al escenario junto con Chouji hablando de temas al azar.— Bien, mi padre es… bien, no importa de qué trabaja. Se llama Sabaku No Rasa— El nombre le sonaba a Shikamaru pero no sabía bien de dónde— mi madre era Karura, lastimosamente ya está muerta— Ella lo dijo con tal naturalidad que hasta dio miedo— mis dos hermanos son Sabaku No Kankuro y Sabaku No Gaara… tengo mis sospechas de que andan en cosas turbias, tal vez con drogas… pero no digas nada sólo son especulaciones— De nuevo contaba esas cosas con una naturalidad extraordinaria, como si no le importara su familia en lo más mínimo— Son buenos chicos pero son raros y siempre me molestan porque no tengo amigas ni amigos, y mis conocidos nunca me llaman ni me invitan a ninguna fiesta. Hasta ellos se reúnen con más gente que yo y eso es raro porque sólo son tres— Terminó de hablar, no había dejado de sonreír ni por un segundo, lo cual para Shikamaru era bastante extraño, decidió que no le importaría y que seguiría con el juego. Karin y Tenten no escuchaban la conversación, estaban charlando entre ellas y con el recital los clientes habían dejado de llegar. Eran pocos los que no le estaban dando importancia al espectáculo, ahora Naruto y su banda habían comenzado a cantar otra canción, Comienzos de Nach.

—Bien… Cuéntame algo de ti. Sé tu nombre y los integrantes de tu familia. Ahora dime a qué te dedicas, tu edad y alguna otra cosa que necesite saber.— Temari asintió.

—Tengo veintidós años— Shikamaru pareció impresionado y ella no lo pasó por alto— ¿Cuántos te creías que tengo?— Parecía ofendida. Shikamaru se puso nervioso, la edad de una mujer era algo prácticamente sagrado para ellas, si le daba muchos años más se enojaría por tratarla de vieja, pero en este caso ella parecía mucho menor… Y él estaba seguro de que también se enojaría por tratarla de niña.

—Creí que eras menor que yo.

—¿Y cuántos tienes tú?

—Veintiuno pero no viene al caso… Continúa por favor— Ella decidió pasar por alto el comentario del joven.

—Estudio Ciencias Políticas— Le comentó— Mi pasatiempo es…— Se ruborizó un poco al ver la cara expectante de su nuevo «novio "— colecciono… colecciono abanicos. No te burles.— Él se sonrió de lado pero levantó ambas manos como si pretendiera defenderse.

—No dije nada ¿Algo más?

—Me gusta el aire libre, el sol, las plazas… ya sabes… el aire fresco, todas esas cosas bonitas. Disfruto de las pequeñas cosas de la vida. Ahora dime sobre ti, veintiún años y ¿Qué más?— Shikamaru suspiró cansado. Ya le había empezado a entrar sueño y odiaba hablar de él.

—Bueno… adoro dormir, no me gusta leer ni… bueno, no me gusta hacer nada que requiera de mucho esfuerzo. Por el momento estoy desempleado aunque ayudo a mi padre con su trabajo y él a cambio me compensa bastante bien— Se encogió de hombros— estudio… o mejor dicho voy a la Universidad en la parte de Administración de Empresas. No me gusta estudiar pero aun así intento que me vaya bien.— Temari asintió.

—Así que salgo con un vago…

—Y yo con una rara— Ambos se miraron por segundos de manera desafiante pero luego comenzaron a reír.

Comienzos... Lo que motivó el comienzo fue que las vidas que presencio no merecen el silencio. Chouji e Ino miraban fascinados el espectáculo que estaba dando Naruto. Todos conocían a Naruto, era un chico problemático, violento y tonto pero era una gran persona de eso no cabía duda, sin embargo casi nadie quería juntarse con él debido a que siempre traía problemas. Fue porque el hip—hop apareció del amor entre poesía y ritmo, por las aguas de ese río mi vida fluyó.

—¿Sabes? Realmente tiene talento…— Le comentó ella al muchacho cachetón que tenía al lado, él asintió pero no la miró continuó con la vista pegada en el escenario. O fue porque en el gusto por competir no hay lugar para el cansancio ¿Qué sé yo? No era Naruto el único que rimaba pero sí era al único al que conocían bien. Chouji había sido su compañero de escuela, él se había juntado siempre con Shikamaru y éste a su vez a veces se juntaba con Kiba y Shino, pero Naruto siempre había estado solo. Chouji lo observaba en los recreos y siempre lo veía meterse en problemas, pelear con gente, amenazar preceptores o acosar chicas. Claro que Naruto no lo veía de esa manera. Para él sólo hacía justicia o se divertía inocentemente. Ino, en cambio lo conocía sólo de ir a la cafetería pero sabía los rumores, además Sakura se había hecho amiga de él y Karin era la prima, por lo tanto Ino casi lo conocía tan bien como ellas. Pero sucedió, pasé de ser anónimo a ser casi famoso bajo mínimos. ¿Y acaso eso os conmovió?

—Está más calmado que cuando lo conocí— admitió Chouji— Antes era muy inquieto.

—Aunque sigue pareciendo muy inquieto cuando está encima del escenario— Observó Ino, ya que Naruto caminaba de un lado al otro, movía los brazos y las piernas y daba saltos de euforia entre palabra y palabra.

—Probablemente eso es lo que atrapó al público— Comentó Chouji ya que eran muchas las personas que lo veían con interés. Porque al parecer mi mano en contacto con un micrófono me convirtió en pirómano y París ardió.

Tienes razón— Ino le guiñó un ojo a su amigo entusiasmada y comenzó a abrirse camino entre la gente, quería comenzar la noche buscando a alguien guapo para pasar el tiempo. Aunque la primera persona a la que sus ojos encontraron fue su hermano, Deidara, vestido de manera veraniega charlaba, mientras veía el show, con dos amigos suyos uno pelirrojo muy bonito de facciones finas y otro de cabello plateado largo y peinado hacia atrás, también iba con su mejor amiga de toda la vida Kurotsuchi: una chica hermosa de cabello corto, poco femenina pero agradable y tierna. Adiós Paris adiós, adiós MC´S adiós, que usted vaya con Dios, y si baja por esas calles, será mejor que le acompañen uno o dos. Ino continuó buscando entre la multitud evitando la mirada de su hermano, había logrado convencerlo de no viajar juntos y con esa excusa se pudo escabullir e incluso reservar habitación en un hotel diferente al que él había elegido. No pensaba verlo en toda la noche si era posible. ¡Ay señor!, qué pesada es esta espada que desenvaino con sudor, la soledad del príncipe sin reino, la soledad del hombre sin calor. Miró y miró, había muchos chicos interesantes, bonitos, agradables, divertidos, risueños… pero quería uno… todavía no lo sabía, único. Uno memorable. Uno con el que tuviera deseos de correr a contarles a sus amigas la estupenda persona que era. Será porque ya no me peino, ni me preparo, ni visto raro, ni uso perfumes caros cuando salgo en busca de amor. Soy el mismo chico educado que con un rap vulgar suena en tu radio cada día, y que desde el extrarradio ha conquistado a la más alta burguesía. Ino se peinó el cabello para atrás y se quedó parada de nuevo viendo el escenario, esta vez sola. Había un tumulto de gente muy grande y le costaba caminar por lo que se quedó quieta y pensativa. Miraba y oía la música pero realmente no veía, estaba pensando en un chico ideal… Un Uchiha Sasuke tal vez, pero eso era algo imposible. Se preguntó a sí misma si sería que deseaba un romance de verano, una aventura de una noche o simplemente llamar la atención de los demás con un joven tan apuesto e interesante. Ser notada. La verdad era que nunca había pasado desapercibida pero por alguna razón tenía muchas ganas de presumir algo ante los demás. Pero ¿Qué faya? ¿Soy yo en esa pantalla? ¿Soy yo en esa cola del paro? comparo mi vida con la tirada de un dado y sale cero y cero y cero yo sólo espero ser más certero. Salir de este agujero, en el que estoy atrapado, soñador, aún duermo con Peter Pan a mi lado, preguntándome si alguien ahí fuera entenderá a un tipo tan complicado. Suspiró en su mundo particular y volvió a mirar a su alrededor, tenía la extraña sensación de que alguien la observaba. Suplicó que no fuera Deidara. Pero una extraña fuerza me persigue, me dice 'tú simplemente vive, tú simplemente escribe, decide en tiempo record y olvida el rencor' y recuerda lo que el viejo dijo, 'hijo, en lo que sea pero el mejor...' No lo notó hasta que los músicos se dispusieron a bajar del escenario, la canción había terminado y las personas aplaudían a lo bestia. Comenzó a sonar otra clase de música, música exclusiva para bailar e Ino sonrió. Era el momento de que los chicos se le acercaran.

Naruto bajó con dificultad del escenario y Darui le palmeó el hombro dándole apoyo.

—Estuvieron muy bien, eso fue fantástico.— Les dijo a él y a sus compañeros de equipo— me aseguré de que se escuchara bien en todo el sector de la fiesta, imagino que incluso los que estaban más atrás pudieron oírlos. Lástima que sólo nos permitieron tocar pocas canciones— Hablaba muy rápido, se notaba que había estado nervioso allí abajo mientras observaba. Sin embargo Naruto había notado que les había ido muy bien. A Karui la ayudaron a bajar los empleados de la radio, tal vez por ser mujer, era un gesto de caballerosidad pero seguro que ella lo consideraba machista. Naruto sonrió al ver la expresión de su amiga, sin embargo Omoi sí necesitó ayuda, las piernas le temblaban como gelatina.

—Naruto—Kun… Naruto…Kun— Hinata venía trotando hacia él. Mierda sus pechos rebotaban con cada paso, el joven se ruborizó y sus amigos la miraron de manera descarada. Ella se paró frente a él con la sonrisa más dulce que le habían dedicado en su vida.— Te felicito, estuvo increíble el show.— Tenía la voz temblorosa, nerviosa pero se veía muy bonita.

—Gracias, Hina—Chan. Eres estupenda. No te abrazaré por si tu padre me mata— Naruto lo dijo con tanta naturalidad y tanta calma que algunos empleados que pasaban por allí estallaron en una carcajada, sin embargo Hinata se había puesto roja como un tomate y se miraba los pies de manera nerviosa.— ¿Y tu madre? ¿Está por aquí?

—N—no… ella… murió hace algunos años— Contestó la joven de forma tímida.

—Ah, ya veo… Bueno, esas cosas pasan ¿no?— No pareció importarle, ni siquiera iba a decir «lo siento " como todos hacían. Hinata se sorprendió, no le molestó la reacción del muchacho pero le impresionó mucho. Todos la trataban como si fuera una chica muy frágil, a él no parecía interesarle. La chica no terminaba de comprender si era algo bueno o algo malo.

—Sí, así es… pasan más de lo que la gente cree.

—Bien, me alegro que te haya gustado Hinata— Naruto le tomó los hombros con cariño— eres mi primera fan— le sonrió con alegría, mostrando todos sus dientes en una sonrisa tan amplia como pudo, a Hinata se le detuvo el corazón por un momento. Y lo supo. Estaba enamorándose de él.

Dieron las doce de la noche, la fiesta se había prendido con todo. Había gente por montones, algunos incluso chapoteaban en la orilla aunque había comenzado a refrescar un poco, se reían, se volcaban refrescos por todos lados, la arena estaba húmeda y fría, algunos se empujaban y la gran mayoría bailaba divertida. Unos pocos, los más adultos y algún que otro joven se habían separado del tumulto para prender un cigarrillo o tomar unas cervezas en calma. Suigetsu había perdido de vista a sus hermanos y a Sasuke, y a los amigos de sus hermanos. Se había metido un rato a nadar y los había perdido por completo. Iba caminando con el torso desnudo, los pies descalzos y el cabello echando agua. Su bermuda estaba mojada aunque casi no se notaba y llevaba una campera fina atada a la cintura. La había llevado por si acaso, pero si no tenía el resto de la ropa no tenía caso usarla y sus hermanos le habían guardado sus prendas así que hasta que no los encontrara no podría vestirse. Decidió que sería mejor dirigirse al Refugio Móvil, sentarse por allí, pedir unas bebidas y molestar a Karin por diversión pero cuando llegó al lugar vio que lo estaban desarmando, de todas maneras continuó caminando hacia allí. Karin y Tenten hablaban amuchadas en un sitio que estaba en completa oscuridad, los reflectores no le daban. Estaban charlando en voz muy baja, Suigetsu no pudo oír lo que decían pero ambas parecían muy alteradas, en cuanto llegó más cerca pudo escuchar algunas palabras.

—Sí, te digo que sí— Decía Karin con la cara completamente roja y los ojos brillosos debajo de sus anteojos— es eso o me oriné. Y te digo que estoy vestida de blanco.— Suigetsu no comprendió nada. Se acercó un poco más con una sonrisa traviesa dispuesto a ofenderla.

—Chicas…— Se anunció. Las dos dejaron de hablar al instante y lo miraron como si llegara en un muy mal momento— ¿Pasa algo?

—Iré a buscar a las chicas, tal vez puedan ayudarte— Susurró Tenten antes de salir corriendo. Suigetsu miró a su vecina intrigado.

—¿Te pasa algo?

—¿Qué te importa, idiota? Hueles a pescado ¿qué estuviste haciendo?

—Nadando un rato— Explicó señalando el mar a sus espaldas haciendo caso omiso al insulto de la chica, presentía que algo iba mal. Se quedaron en silencio otro rato, Tenten no volvía, se había perdido entre la multitud de gente y no había reaparecido.

—¿A dónde fue la china?— Preguntó el joven.

—No te interesa Suigetsu, vete de aquí o gritaré— Dijo ella apretando los dientes pero él rió fuerte.

—¿Y qué lograrás gritando? Mira a tu alrededor, todos gritan— Él tenía razón. Aunque se iniciara un ataque terrorista en ese mismo lugar o una invasión zombi nadie lo notaría por los gritos.— ¿Me dirás qué te pasa?— Suigetsu se acercó a ella un poco más, acto que intimidó a Karin. Ella se puso completamente roja por la pregunta del joven Hozuki.

—Cosas de chicas.

—¿De qué tipo?

—¿Por qué estás tan curioso?

—Porque me parece extraño que no me ataques.

—Se me adelantó el periodo— Largó ella sin más, ahora fue Suigetsu quien enrojeció a tope. No quería meterse en ese tema, demasiado femenino para su gusto. Sintió el calor en las mejillas y el corazón latiéndole rápido sin saber cómo reaccionar.— y voy vestida de blanco, así que seguramente me largue de aquí ahora mismo— continuó ella. Pero luego paró, lo observó y se sonrojó ella también. Otra vez hubo algunos minutos de silencio. Tenten todavía no regresaba.

—Sí que eres lela, Karin ¿Cómo no vas preparada?

—No intentes fingir que entiendes de lo que hablas— Le reprochó ella cruzándose de brazos. Suigetsu bufó enojado. Se quitó la campera de la cintura y se la lanzó por la cabeza.

—Cúbrete con esto por lo menos, idiota.— Karin lo tomó por sorpresa pero rápidamente tomó el consejo del muchacho y se amarró el abrigo a la cintura tal y como él lo había tenido hasta hacía un momento.

—Gracias— Le susurró. Tenten llegó corriendo acompañada de Sakura, la última llevaba una cartera cruzada en el pecho. Sakura siempre había sido muy precavida. Sin decir ni una palabra Sakura tomó del brazo a la pelirroja y la arrastró hasta un cubículo de baño provisorio que habían puesto en la playa exclusivamente para la fiesta. Suigetsu las vio alejarse.

Ino bailaba solitariamente entre la gente sin haberse percatado del percance de su amiga. Un muchacho la tomó de la cintura desde atrás, ella no pudo verle la cara pero sonrió y continuó con su baile, él bailaba a sus espaldas sujetándola contra su cuerpo. Ino no se sintió mal con eso, quería un chico, lo había querido desde que se enteró de la fiesta. Volteó para ver a la cara al muchacho que la había sujetado y en cuanto sus ojos azules se posaron en los oscuros de él la sonrisa se le borró de la cara. Aunque él sonreía, parecía una sonrisa maliciosa, temible. El chico pálido de la cafetería estaba allí sonriéndole con sorna. Antes de que ella pudiera decir algo él se acercó y la besó en los labios. Ino abrió los ojos muy grandes intentando alejarse inútilmente. Él tenía mucha más fuerza que ella y aún la sujetaba con firmeza.