Canción: Call me, maybe/ Rae Jepsen
-*Si me dieras tu número*-
—Sasori… —La voz calmada y pausada de Uchiha Sasuke fue clara y punzante como un cuchillo. Se le notaba el enfado, tenía las manos apretadas como si se contuviera de golpear algo o a alguien, pero, a pesar de todo, seguía mostrándose calmado— ¿Qué demonios haces?
—Ah… Sasuke, hola —Contestó el pelirrojo. Sakura pudo notar en ése simple diálogo, toda la tensión que había en medio de ambos chicos.
—Hola… —Sasuke se acercó a la barra y se sentó en uno de los taburetes de los que Sasori acababa de bajar— Qué extraño verte tan temprano por aquí…
—Lo mismo digo…
—Eeeh… Sasuke ¿Quieres algo para beber? —Se metió Sakura, intentando calmar las cosas y volver al ambiente apaciguado que antes era. Las chicas, que habían estado charlando más lejos notaron la tensión que había y fueron directo al lugar en el que estaba su amiga para cambiar el ambiente.
—Ah, Sasukito —Habló Karin mirándolo con ojitos brillantes— ¿Viniste a beber algo en específico? —La joven pelirroja pasó detrás de la barra para tomarle la orden.
—Sí, quiero un café cortado con bastante azúcar.
—Te daré el azúcar para que lo endulces tú solito, Sasuke, así sabrás bien cuánto ponerle.
—Bien.
Sasori comenzó a caminar a la salida sin decir nada más, aunque mientras salía a Sakura le pareció verlo sonreír de forma burlona. Karin preparó el café para Sasuke y se lo dejó sobre la barra al momento que Ino tomaba fuertemente a Sakura por el antebrazo y la acercaba a la zona de los baños para pedirle una explicación. No fue necesario que la rubia le preguntara a su amiga qué sucedía, Sakura supo de inmediato lo que ella quería.
—Sasori, el pelirrojo que acaba de marcharse… Me besó —Susurró.
—¡¿Qué?! —La cara de impresión de Ino era mucha.
—Lo que oíste… Lo conocí durante la fiesta de la radio Konoha, y ahora vino a verme… Y él simplemente me besó, yo no pude hacer nada… Pero Sasuke nos vio, y aparentemente se puso tenso.
Ino sonrió de lado y sus ojos azules brillaron como faroles en la noche.
—¿Crees que le gustes? —Sakura torció el gesto negando con la cabeza.
—¿No crees que los chicos como él deben fijarse sólo en supermodelos?
—Tú qué sabes… —Contestó la rubia sin desvanecerle la sonrisa a su amiga.
Ambas volvieron a caminar hasta la barra donde Karin y Sasuke habían comenzado una conversación. Tenten estaba presente pero se mantenía al margen.
—… ¿Y cómo está Itachi? —Preguntaba Karin a Sasuke, apoyada en la barra con los codos y el mentón reposando sobre sus manos. Tenten estaba sentada en una silla del otro lado amarrando sus moños con más firmeza.
—Bien, gracias por preguntar —Sasuke bebió un pequeñísimo sorbo de café dedicándole una mirada indescifrable a Sakura que sintió que sus mejillas ardían. El sorbo fue tan pequeño que cualquiera creería que en realidad no quería café. Las señoras que estaban por allí en la única mesa ocupada llamaron a alguna de las chicas y Karin fue rápidamente a ver qué querían. Tenten revisaba su teléfono celular distraídamente, debido a que no tenían mucho trabajo, y la rubia estaba sintonizando en la radio una emisora diferente a la que habían estado escuchando hasta ahora, debido a que había comenzado una canción que no le gustaba tanto.
—Así que… ¿Tú y Sasori…? —Comenzó Sasuke bebiendo su café simulando indiferencia. Pero Sakura no lo dejó terminar la frase, negó con la cabeza de forma rápida para frenarlo.
—No, no es lo que pareció. Quiero decir… No lo conozco lo suficiente como para empezar una relación— Habló ella en voz baja, apenada— lo conocí en la fiesta… Sólo que él vino y me besó de improviso.
—Ya veo… Él, suele comportarse de manera ruda con las mujeres, no es un mal tipo pero… No te fíes de él —Sakura e Ino, que eran las que estaban escuchando la conversación, se quedaron de piedra por unos segundos al escuchar a Sasuke decir tales cosas.
—¿Lo conoces bien? —Fue Ino la que preguntó y Sasuke la miró como si recién hubiese notado su presencia. Siguió con su calma, bebiendo otro sorbo.
—No tanto, es más amigo de Itachi que mío.
—Entiendo. ¿Podrías disculparte con tu hermano por mí? —Siguió la rubia— Lo dejé medio plantado la otra noche. Pero me surgió algo importante.
—Claro, le alegrará saber que no lo abandonaste porque no te gustara —Ino le sonrió y caminó con rapidez hacia la mesa que atendía Karin donde una de las señoras había derramado su bebida en la mesa; Ino se apresuró a limpiarlo.
—¿Y cómo te encuentras, Sakura? —Preguntó el joven terminando de una vez por todas su infusión y mirándola con sus penetrantes ojos negros.
—Muy bien ¿Y tú?
—También…
El mediodía llegó a una velocidad inestimable, el sol estaba en la cumbre del cielo que estaba despejado y bonito. La luz que irradiaba aquella esfera de gas era más fuerte que nunca, y el calor empezó a sofocar a todos los transeúntes que pasaban por allí. En El Refugio, Karin encendió el aire acondicionado, cada vez era más gente la que entraba al local a pedir helados o refrescos de cualquier tipo y las chicas no daban abasto.
Tenten salió a barrer la vereda como siempre hacía, entre que Sakura daba vuelta el cartel de «abierto» para que quedara el de «cerrado» al público. Ino esperaba a que la gente se marchara para poder almorzar tranquila y beber, ella también, algo fresco y delicioso; pero la gente era mucha y aún ninguno de los presentes hacía ademán de retirarse.
Tenten estaba juntando la basura cuando el chico de enfrente salió de su casa pequeña color pastel, la cerró con llave y se guardó la llave en el bolsillo. Iba vestido, como siempre, con ropa deportiva, unos pantalones largos y cómodos de color gris y una camiseta sin mangas negra, llevaba muñequeras de tela de toalla y lo mismo con la bincha. Su cabello largo estaba atado en una cola de caballo. Tenten lo miró conteniendo la respiración, era tan apuesto… Y en ese momento, cuando en su mente se libraba una escena en la que Neji se quedaba sin ropa mágicamente, él la miró. Sus miradas quedaron conectadas por sólo pocos segundos, después, él levantó la mano derecha a modo de saludo y comenzó a trotar por la vereda; Tenten se quedó con la mano alzada a la nada, devolviendo el saludo a un Neji que ya se había marchado, sin poder creer que la hubiera tomado en cuenta.
Las personas comenzaron a salir de a pequeños montones, de la cafetería; Sasuke, quien aún continuaba en aquel lugar, charlando de cuando en cuando con Sakura, fue el último en marcharse y le dejó a la jovencita una buena cantidad de propina antes de irse.
Tenten entró al local al momento que el moreno salía y cerró la puerta tras sus espaldas antes de dirigirse a sus tres amigas que se habían reunido en la barra.
—Mamá ayer preparó sushi ¿quieren? —Preguntó Sakura dejando a un lado el repasador que segundos antes había utilizado para secar unas tazas.
—Lo que quiero es saber qué onda con Uchiha —Preguntó Ino alzando una ceja y sonriendo de lado. Karin ladeó la cabeza con la misma expresión que la rubia, intrigada. Tenten se mantuvo algo más atrás, devolvió la escoba a su sitio, y luego se unió a las demás de una vez por todas; al tanto de la conversación.
—No pasa nada…
—Yo creo que le gustas —Dijo Ino.
—¡No seas absurda, Ino! Mira si le voy a gustar a Sasuke Uchiha; sólo tú tienes esa clase de suerte… Te fuiste con su hermano que es como un dios griego —Intentó desviar el tema Sakura sin hacer contacto visual con ninguna de sus tres compañeras.
—Hasta yo lo noté, Sakura… —Siguió Karin— no ha dejado de quitarte la vista de encima desde que te conoció. Fuiste la única a la que le preguntó su nombre, dijiste que se comportó raro contigo durante la fiesta y se puso como loco cuando vio que Sasori estampó sus labios contra los tuyos ¡¿Acaso no te das cuenta?!...
—Además se quedó toda la mañana intentando conversar contigo —Añadió Tenten, sumándose a las chicas.
—¿Todas van a ponerse en mi contra? —Preguntó pasmada Sakura.
—¡Pero si no estamos en tu contra, Sakura! —Ino rodeó la barra y se posicionó junto a su amiga, a la cual aferró del brazo amistosamente mientras se le acercaba bastante antes de seguir hablándole—. No puedes negar que Sasuke se ha comportado extraño contigo ¡Y eso es estupendo! ¿Por qué no intentas socializar más con él? —Sakura abrió la boca para reprochar pero volvió a cerrarla. Se quedó en silencio unos minutos pensando en qué decir, pero finalmente se dio por vencida. Sus amigas tenían razón, Sasuke se traía algo entre manos con ella. De no ser así ¿Por qué había preguntado a su mamá por ella, el día anterior? Ya estaba segura de que había sido él.
—Bueno, puede ser… Pero si realmente está interesado en mí ¿Por qué ni siquiera me pidió mi teléfono?... Digo, seamos honestas, lo primero que hacen, hoy en día, los chicos cuando alguien les interesa es pedirles el número telefónico, agendarlas al WhatsApp y hablar por ése medio tan popular en nuestros tiempos.
—Sí, tienes razón… —Admitió Karin con rostro pensativo— ¿Y no es posible que te busque en Facebook? ¡Fíjate si tienes una solicitud de amistad!
—No tengo nada, me habría vibrado el teléfono —Comentó la chica revisando el celular.
—Los chicos a veces son tan complicados… —Susurró Ino— Tal vez se puso en plan tímido, nada más… Ya verás que pronto frecuentará el café nuevamente y hablarán un poco más —La animó.
—Bueno… ¿Quieren o no quieren el sushi? —Volvió a preguntar Sakura intentando quitarse de encima aquel tema. No importaba cuántas veces sus amigas insistieran en buscarle algún romance, o en presentarle a algún chico; a Sakura nunca le daba resultados. En ése tiempo en la Universidad, Karin e Ino habían hecho todo tipo de planes y salidas grupales para que Sakura pudiera tener algún ligue, pero a ella no le convencían: o eran chicos muy tontos, o eran caprichosos o sólo querían llevarla a la cama, o simplemente no le agradaban. A Sakura nunca le había resultado ninguna de esas cosas, y sus amigas se empecinaban en planearle más citas porque era la única del grupo que no salía a menudo y no estaba enamorada.
Cuando Tenten llegó a Japón y comenzó a unirse a las demás chicas de la cafetería, Ino y Karin quisieron hacer lo imposible para presentarle chicos, pero rápidamente todas se dieron cuenta de que la extranjera había comenzado a desarrollar sentimientos hacia el vecino de enfrente y habían cedido. Sin embargo, a Sakura nunca la dejaban en paz por mucho tiempo, porque a ella no le gustaba nadie de forma amorosa, y tampoco tenía citas cada fin de semana como las otras dos. Y ahora, con Sasuke, no iba a ser una excepción: Karin e Ino iban a darle su apoyo, iban a intentar dejarlos a solas, iban a programar salidas, y seguramente iba a terminar resultando que Sasuke nada quería con ella…
La comida, que al fin de cuentas sí fue sushi, terminó rápido y cuando Sakura se dedicaba a retirar los platos de la mesa de su cocina, en el primer piso, a Tenten le sonó el celular. Las chicas dejaron la conversación que estaban teniendo para más tarde, para que la castaña pudiera responder.
—¿Hola? ¿Papá? —Tenten alzó una ceja al oír la voz de Tian Ama del otro lado, el hombre trabajaba casi a todas horas y nunca la llamaba, menos cuando sabía que ella también estaba trabajando— ¿Qué?... ¿A qué hora? —Las demás seguían con la boca cerrada, mirando a Tenten hablar mientras Sakura lavaba los trastos— Sí, no creo que haya inconveniente… Está bien. Adiós —La chica colgó.
—¿Pasó algo?
—¿Qué ocurre? —Preguntaron Ino y Karin al mismo tiempo, Sakura también estaba intrigada pero no dijo nada; terminó de lavar y se sentó en el lugar que había ocupado antes.
—No pasó nada, es que anoche papá tuvo una reunión en casa con su jefe que vino desde China y el hijo de éste; y aparentemente el hijo que tiene aproximadamente nuestra edad, quiere quedarse a trabajar en Tokio, y papá me pidió que le muestre la ciudad… Al parecer él vendrá esta tarde a la cafetería, y se quedará un rato.
—¿Y es atractivo? —Preguntó Ino sonriente. Apoyándose en la mesa para estar más cerca de Tenten que estaba justo frente a ella. Tenten se quedó pensativa unos segundos imaginándose a Rock Lee en su mente.
—No es feo… Pero es muy extraño.
—¿Extraño? —Karin hizo cara de no comprender.
Las chicas ya habían bajado nuevamente al local, dispuestas a abrir en el turno de la tarde. Karin se había puesto a limpiar el suelo mientras que Ino y Sakura estaban del otro lado de la barra contando el cambio y acomodando tazas. Tenten había salido a colocar las mesas y carteles que comúnmente ponían afuera cuando caía la tarde.
—Yo creo que la próxima vez que Uchiha Sasuke venga, va a pedirte algún contacto —Comenzó Ino nuevamente con el tema. Sakura no la miró, pero sí sintió que su amiga se estaba preocupando por ella; tal vez, de entre todos los chicos que había conocido Sasuke estaba siendo el que más le interesaba, y Sakura supuso que eso se notaba.
—Bueno… Sólo resta esperar —Suspiró la joven terminando de contar el cambio de la caja registradora.
—Es una mierda esa instancia —Refunfuñó Karin desde lejos—. Cuando no sabes si ya tienes la suficiente confianza para enviarle una solicitud a alguna red social, pero crees que a él le gustas y es lo que espera. Y entonces, no estás segura de si te dará su número, o prefiere que des el primer paso y lo contactes tú —Karin terminó de pasar un trapo húmedo a las mesas y volteó a mirar a sus compañeras de trabajo. Tenten, entró en ese momento limpiándose el sudor de la frente.
—Bueno… Nunca antes me había pasado —Dijo Sakura inquieta por todo el monólogo de la pelirroja que la miraba desde detrás de sus gruesos lentes—. Si él me diera su número… O alguna forma de contactarlo ¡Yo lo haría!... Pero la verdad, ni siquiera me dio esa opción, así que no puedo estar segura de que esté interesado en mí.
—Sí que está interesado, créeme que lo he visto seguido, no de cerca, pero siempre está con el estúpido de Suigetsu. Y te puedo asegurar que así se ve cuando está interesado…
Sakura sonrió involuntariamente, si Karin decía que estaba interesado realmente lo estaba, ella tenía experiencia con el tema y lo conocía más que todas las demás en esa habitación. El problema era que si estaba interesado ¡¿Por qué no se comunicaba más con ella?! Sólo un par de conversaciones al azar no decían mucho. Realmente se sentía en la necesidad de que el chico le pasara su número telefónico, o alguna red social… Algo para contactarlo.
—Me siento como la chica de la canción… ¿Cómo era?
—¿Cuál canción? —Preguntó Ino dejando en un estante la taza que había lavado. Ella se sabía todas las canciones de moda.
—Ya es algo vieja… Ya sabes la de… La de la chica que quiere el número del chico…. Y al final es gay.
—¡La de la novia psicópata! —Chilló Karin. A ella le fascinaba esa canción, era pegadiza y divertida. Y muy bailable.
—¡Ah! —Ino sonrió, tomó una cuchara que tenía en la mano y la colocó cerca de su boca como si fuera un micrófono, para pronunciar (en un inglés muy malo) la letra de la canción, al ritmo que se movía— I threw a wish in the well. Don't ask me I'll never tell. I looked at you as it fell. And now you're in my way.
Tenten empezó a reír por el comportamiento de la rubia, mientras ésta, fingiendo que era Carly Rae Jepsen, ponía su mejor voz y bailoteaba en el lugar mientras entonaba. Karin y Sakura se sumaron rápidamente a las risas.
—I trade my soul for a wish. Pennies and dimes for a kiss. I wasn't looking for This. But now you're in my way. Your stare was holding. Ripped jeans. Skin was showing. Hot night. Wind was blowing. Where you think you're going baby?
—¡Oh, Dios, esto tengo que guardarlo para la historia! —Comentó Karin entre risas, al momento que sacaba de sus vaqueros negros el teléfono celular y empezaba a grabar a Ino que se había subido a la barra y la utilizaba como escenario.
—¡Vamos, Sakura, es tu canción! —Pidió la rubia a los gritos mientras Sakura, algo colorada, subía también para empezar el estribillo junto con su amiga.
— Hey I just met you. And this is crazy. But here's my number. So call me maybe. It's hard to look right at you baby. But here's my number. So call me maybe. Hey I just met you. And this is crazy. But here's my number. So call me maybe. And all the other boys. Try to chase me. But here's my number. So call me maybe.
Todas rieron a carcajadas por la pésima imitación, Ino y Sakura se bajaron de donde estaban paradas y comenzaron a limpiar rápidamente, mientras Karin les advertía que el video circularía por todas sus redes sociales; y empezaban a abrir la tienda.
—¿A dónde vas? —La voz de Hanabi detuvo a Hinata en la puerta de su casa. La preadolescente la miraba con sus ojos blancuzcos despiertos y brillantes. Parecía tener la esperanza de ir con Hinata, y ésta lo percibió rápidamente. Le sonrió con ternura.
—¿Estás aburrida?
—Muy —Aclaró la más joven revoleando los ojos.
—Bueno… Sólo voy a una cafetería muy bella que queda aquí en el centro. Si quieres venir…
Hanabi no lo dudó, se agarró el cabello, largo, y lo amarró en un rodete que le quedó bastante chueco, pero no le importó, una vez tuvo el cabello atado salió por la puerta al lado de su hermana mayor.
—¿Es muy lejos?
—No, sólo a algunas cuadras… Frente a la casa de Neji.
—Ah… Sí, escuché de su existencia —Hanabi caminó casi trotando, alegre por salir de su casa. Hinata sabía lo malo que era para ella el encierro. Ahora que estaba de vacaciones en la secundaria, no salía a ningún lado. Estaba en una edad complicada, no se le permitía salir de fiesta porque era muy chica, pero estaba muy grande como para ir a la plaza o al circo. A Hinata no le había afectado pasar por esa edad, ya que siempre había sido una chica solitaria y tranquila, pero su hermana menor era muy diferente a ella.
Llegaron al lugar, ya estaba abierto y rebosaba de gente. Las chicas que atendían el lugar estaban trabajando duramente, sin descanso.
—¿Quieres sentarte adentro o prefieres afuera? —Preguntó la mayor.
—Afuera hace mucho calor, vayamos adentro —Hinata deseó poder encontrar una mesa libre entre tanto tumulto de gente. Con razón las mesas exteriores estaban vacías, de verdad el calor se había vuelto sofocante y desesperante. Hinata y Hanabi encontraron rápidamente una mesa que se estaba vaciando, las personas que estaban saliendo del local eran dos muchachas jóvenes, de algunos años más que Hanabi pero no habrían terminado aún la escuela. Iban riendo con sus licuados en las manos, envasados en vasos descartables de los que usaban para cuando el cliente pedía «para llevar»
Matsuri y su amiga, Sari de largo cabello castaño y bonitos ojos, salieron riendo del Refugio, comentando algunas anécdotas y chismoseando sobre compañeros de clase. Estaban de vacaciones y habían comenzado a disfrutarlas a todo. No llegaron a hacer ni dos pasos que, entre risas, ambas chocaron contra dos pechos; uno flacucho y el otro bastante más musculoso. El refresco de banana que Matsuri estaba bebiendo se cayó de sus manos y fue a parar a todo el pantalón oscuro del muchacho con el que se había topado, dando la impresión de que éste se había orinado en los pantalones.
—¡¿Pero qué?!
—Lo siento, lo siento ¡Oh, por dios! Iba distraída —Matsuri levantó la vista y se topó con dos ojos verde acuosos que no dejaban de verla; el chico, de haber tenido cejas, las habría tenido fruncidas. Iba vestido tan de negro como en ocasiones anteriores y la persona que estaba a su lado estaba igual, la diferencia era su cabello; que el de Gaara era rojo, y el de su acompañante castaño; y el color del lápiz delineador, el de uno negro y el del otro morado—. De verdad lo lamento.
—Sí que eres torpe… —Le dijo el pelirrojo en voz baja y ronca.
—Perdón, de verdad lo siento.
—Apúrate, Gaara —Interrumpió el acompañante de manera hosca y fría mientras se dirigía a la cafetería. Sari estaba en silencio, mirando a aquel chico de mirada fría y distante.
—Voy a empezar a creer que te chocas conmigo apropósito, Matsuri… —Suspiró el joven. A ella la tomó por sorpresa que se acordara de su nombre, sólo una vez se lo había dicho y, aunque no había sido mucho tiempo atrás, era curioso que recordara a alguien con quien no tenía ningún tipo de relación.
—No lo hagas, de verdad que fue sin querer —Para su sorpresa el joven muchacho rio divertido.
—Igual tenía calor —Dijo mirándose las pegajosas piernas llenas de pedazos de banana—. Ven, te pagaré otro… —Sari y Matsuri intercambiaron una mirada de incredulidad mientras Gaara comenzaba a caminar hacia donde su hermano había ido. Las dos colegialas lo siguieron sin disimular su asombro.
—No es necesario que me compres nada… Yo misma puedo pagar otra bebida —Informó Matsuri sintiéndose culpable— Encima te ensucié todo… Lo siento de verdad, no tienes que pagarme nada.
—Deja de chillar, dije que voy a hacerlo —Su voz era mandona y autoritaria. Tan así que ni Matsuri ni Sari quisieron decir nada más. Gaara pidió en la barra, a la chica de cabellos rosados que atendía, otro batido de banana para llevar, y se pidió algo fresco también para él.
Kankuro se había sentado en una mesa doble, de las de más atrás y estaba siendo atendido por la chica rubia y bonita. Sai no había ido, había puesto una excusa estúpida y se había quedado en su casa, con sus padres y su hermano. Gaara pagó las bebidas y le entregó el licuado a Matsuri mientras tomaba de encima de la barra varias servilletas de papel y se limpiaba con la mano libre el pantalón lo más que podía. Matsuri tomó su refresco y le echó una mirada de pena y gratitud, mezcladas por igual.
—Lo siento de verdad… Y gracias por la bebida. Déjame al menos pagarte la mitad.
—No. —Gaara comenzó a caminar hacia la mesa en la que estaba su hermano, pero Matsuri lo siguió buscando en sus bolsillos el efectivo que traía. Sari se quedó más atrás, aún de piedra y bastante impresionada.
—Por favor… —Gaara se sentó en su lugar y Matsuri se quedó parada a su lado, sintiendo la mirada fija y penetrante de Kankuro en su rostro— Déjame pagarte la mitad.
—Te dije que no. No seas terca y vete de aquí antes de que me enoje —Gaara no volvió a mirarla a los ojos—. Eres una niña, seguramente no trabajas y tienes que pedirle dinero a tus padres, así que guárdalo para algo mejor —La espantó con la mano como si fuera una mosca. Matsuri torció el gesto y negó con la cabeza.
—No soy mucho más niña que tú, y al menos yo sí tengo modales —Dejó una bola de billetes aboyados sobre la mesa y se marchó rápidamente para que el pelirrojo no pudiera espetarle nada, tomando a su amiga por la ropa y arrastrándola hacia afuera con ella.
—Y después le decimos a Neji que venga ¿no? —Le preguntaba Hanabi a Hinata mientras ésta divisaba a un rubio muy conocido entrando al local y buscando con la mirada algún lugar vacío. Nuevamente todo estaba lleno, como el día que Hinata y Naruto se conocieron, a ésta le saltó el estómago cuando él posó sus ojos celestes en ella y le sonrió mostrando todos sus perfectos dientes blancos. El muchacho levantó una mano y la saludó, y ella respondió al saludo de la misma manera. Hanabi miró a quién se dirigía su hermana y se sorprendió cuando notó que el rubio apuesto caminaba hasta allá sonriéndole.
—¡Ey, Hina! —Hinata le sonrió con las mejillas sonrosadas.
—Hola, Naruto ¿Tomas asiento?
—¿No te molesta? Parece que siempre vengo a un horario poco conveniente… —Fijó su vista en Hanabi— ¿Quién es?
—Mi hermana menor, Hanabi Hyuga.
—Es un gusto, soy Naruto Uzumaki —Se presentó él con todas sus energías de siempre— ¿Hoy no viene tu primo? —Le preguntó a la mayor sin desvanecer su sonrisa.
—Tal vez más tarde…
—Qué suerte porque me asusta un poco… ¡Oye Karin! —Llamó haciéndose oír por encima del ruido que la gente hacía al hablar. La pelirroja que pasaba cerca volteó a ver a su primo— Tráeme un sándwich por favor, y también algo para beber… Cualquier cosa, pero que no tenga alcohol —La chica asintió y se marchó a tomar del refrigerador el pedido del joven.
—¿Qué haces por aquí, Naruto? ¿Saliste de trabajar?
—Nah… —Su respuesta fue concisa y directa, y cuando se dio cuenta de que no había contestado apropiadamente, añadió:— Estoy de vacaciones, pero sólo me quedan pocos días ¿Qué hay de ti, salen a pasear a menudo juntas? —Preguntó esta vez en general, tanto para Hinata como para su hermana. Karin llegó con la orden y la depositó sobre la mesa, luego se marchó sin esperar más.
—No —Contestó Hanabi rápidamente—, casi nunca. Pero hoy yo estaba muy aburrida en casa, ¿de dónde conoces a mi hermana? —Se interesó sin disimular, y apoyó el brazo sobre la mesa, mirando más de cerca al rubio que comenzaba a engullir de forma brutal el sándwich de miga y fiambre, cortado en un triángulo perfecto y tostado posteriormente, que Karin le había servido.
—De aquí… De ésta cafetería. La conocí hace un tiempo… No mucho.
—¿Y se hicieron amigos tan rápido?
—Sí, puede decirse… —Naruto se encogió de hombros y volvió a darle un mordisco al sándwich— incluso bailamos en la fiesta ¿Lo recuerdas Hinata? —Ambos miraron a la aludida que se había puesto roja como un tomate y bebía sin parar la bebida que había pedido para no tener que verlos a la cara. Asintió sin dejar de beber.
—¿Fuiste a la fiesta de papá? Escuché que alguien murió… Y ahora está teniendo muchos problemas. Lo involucran con todo lo sucedido, aunque indirectamente… Le está afectando — Naruto miró a la menor que le había seguido hablando.
—Vaya, lo siento mucho, no lo sabía. Pero es una radio muy buena, saldrán adelante. De todas formas… —Buscó en los bolsillos de su vaquero, con algo de dificultad, ya que estaba sentado y los bolsillos le quedaban muy apretados— Si necesitas algo, Hinata… Ayuda o apoyo de algún tipo —Sacó su celular y lo depositó sobre la mesa, desbloqueándolo de forma táctil con el dedo—, puedes llamarme, te pasaré mi número.
Hinata enrojeció más y Hanabi le sonrió a su hermana con picardía.
Tenten salió de atender una mesa que se estaba desocupando y fue de inmediato a buscar algo para limpiar rápidamente antes de que fuera ocupada por alguien más. Se metió detrás de la barra y se agachó para buscar, en los estantes de más abajo; justo al lado de donde Sakura estaba cobrándoles a unas personas; un repasador y un rociador con perfume frutal. Cuando se levantó, se topó con la cara de Neji mirándola con sus ojos blancos y hermosos. Estaba recién duchado, a juzgar por su cabello húmedo y su ropa impecable y lisa, sin una sola arruga, como si recién la hubiese planchado. Tenten se sobresaltó al verlo, y de un segundo al otro, su rostro pasó de susto a pena; enrojeció e intentó calmarse de a poco.
—Hola… —Saludó nerviosa.
—Hola, ¿qué hacías allí abajo? Me diste un susto —Admitió él con una sonrisa de lado.
—Buscaba esto —Le mostró los productos devolviéndole la sonrisa—. Yo también me asusté al verte. Allí está —Señaló con el índice la mesa que estaban ocupando las primas de él y Naruto.
—¿Cómo dices? —Preguntó el chico sin comprender.
—Tu prima, ¿Vienes a encontrarte con ella? —Tenten estaba a punto de salir de detrás de la barra cuando Neji miró sobre su hombro, vio a Hinata y a Hanabi riendo por una anécdota que el rubio estaba contando con muchos ademanes, y volvió la vista hacia el frente para contestar.
—No, es una coincidencia. Venía a comprar unas cervezas. Me quedan enfrente, es un camino más corto que el que tengo al supermercado.
—Oh… Lo siento, creí que venías con ellas. En seguida te las doy —Tenten dejó los productos sobre la barra, se dio media vuelta y abrió el refrigerador bajito que tenía a sus espaldas. Sacó dos botellas pequeñas de cerveza y se las entregó —¿Necesitabas algo más?
—No, sólo eso… Es que vendrá un amigo a mirar el partido y no tenía nada que ofrecerle —Se excusó pagando rápidamente las bebidas.
—Ah, qué bien… Espero que ganen —Neji rio.
—No tienes ni idea ¿verdad? —Tenten rio también.
—Para nada… —Neji la saludó con un movimiento de la mano y comenzó a caminar hacia donde estaban su primas para saludarlas, pero Tenten lo detuvo con el sonido de su voz— Oye… ¿Cómo está el tema de la radio? —Neji volteó. Tenten se le había acercado un poco y tenía en las manos los productos de limpieza de nuevo— No quiero ser entrometida, lo siento, es que… Debes estar con mucho trabajo…
—Sí, bastante… Pero no es nada que no vaya a olvidarse y solucionarse con el tiempo —Comentó él asintiendo con la cabeza.
—Debe ser duro. Al menos tienes a tu prima que te apoya ¿verdad? Y tus padres ¿te ayudan en algo o son más bien del tipo que… prefieren que resuelvas tus problemas por ti mismo?
—Eeeh… Yo… Tengo apoyo, pero mis padres fallecieron —Tenten volvió a enrojecer y ocultó la vista, mirando hacia abajo.
—Lo siento tanto. No tenía idea.
—No tenías por qué saberlo. No te preocupes.
—Espero que se resuelvan tus… —La frase quedó en el aire, Tenten había vuelto a levantar la cabeza y a mirarlo a los ojos, pero alguien la había llamado distrayéndola. Un joven de enormes cejas pobladas y cabello negro en corte de taza se acercó a ellos.
—Tenten —Le sonrió, ella lo saludó también algo incómoda.
—Hola, Lee…
—¿Es tu amigo? —Preguntó el joven sonriendo mientras le extendía la mano a Neji para saludarlo. Éste la aceptó y se la estrechó sin inconveniente alguno.
—Soy un cliente habitual, es todo —Contestó él por ella que volvió a bajar la cabeza—. Neji Hyuga —Se presentó.
—Soy Rock Lee… —El saludo culminó ahí, y el cliente se marchó a saludar a sus primas. Lee miró a Tenten sonriente— Oye ¿Interrumpí algo?
—No, no, para nada —Se apresuró a contestar la chica caminando entre la gente a limpiar la mesa. Lee la siguió. Tenten comenzó a fregarla y a quitar las pocas cosas que los que antes la habían utilizado dejaron—. Mi padre me avisó que vendrías ¿Todo está bien?
—Sí, claro. El mío insistió en que debería amigarme contigo, supuse que no era mala idea; así que acepté. Espero no te moleste.
—Para nada.
Tenten no estaba descontenta con tener que mostrarle la ciudad a un joven agradable, tampoco le importaba que fuera a verla a su lugar de trabajo, pero sí le molestaba que su padre y, al parecer, el padre de él creyeran que podían hacerlos amigos… E incluso algo más, para sacar beneficios entre ellos. Lee no parecía mostrarse molesto con eso. Tal vez, ni siquiera estaba al tanto.
—Lamento molestarte en tu horario de trabajo, sé que no está bien… Y veo que tienes bastante; pero… mi padre insistió en que tal vez podías retirarte temprano y podíamos salir a pasear a algún lado.
—Yo… No lo sé —Se excusó la joven mirando a su alrededor—. Si la clientela aminora no tendré ningún problema. Pero no dejaré a las chicas solas con tanta gente.
—Lo entiendo y lo respeto. Me parece muy bien tu decisión. Así que… Me quedaré un rato si no te molesta.
—Muy bien, puedes tomar asiento en esta mesa, ya está limpia.
—Creo que me quedaré en la barra si no te molesta.
—Adelante —Tenten le sonrió y lo condujo hasta el lugar, al pasar miró a Neji de reojo que estaba marchándose del local con sus dos cervezas en mano. Cuando llegaron, Tenten volvió a guardar los artículos de limpieza en los estantes bajos de la barra mostrador, y Lee se sentó en uno de los taburetes que había del otro lado— ¿Quieres beber algo?
—Claro ¿Qué tienen?
—Pues… Café, capuchino, licuados de varias frutas distintas, también batidos de chocolate o de fresa, hay bebidas gaseosas, jugos frutales, cervezas… También servimos medialunas simples y rellenas, sándwiches tostados, tortas por porciones… Ya sabes, cosas de desayuno y de merienda o para un tentempié.
—Ya veo por qué es un lugar tan concurrido —Comentó Lee después del conteo que Ama Tenten le había hecho.
—También servimos helados… —Añadió una chica detrás de la china. Una joven con sonrisa hermosa y cabellos rosados, ojos verde esmeralda y piel suave. Lee la miró por largos segundos sin poder creer cuán bella podía ser una persona.
