Canción: Hacer un puente/ La franela
-*Lazos frágiles*-
El jueves, Shikamaru y Chouji, se sentaron en la barra de la cafetería y le pidieron licuados a Ino que atendía con aires distraídos. No tenía la usual energía que la caracterizaba. Pero Shikamaru no estaba de ánimos para preguntarle a su exnovia, tenía problemas grandes con su novia nueva. Fuera, Temari su novia real o no, el asunto era que estaba teniendo problemas con ella. Chouji había sido el buen amigo que solía ser y se había propuesto para escucharlo.
—¿Y bien? —Preguntó el gordito jugando con el sorbete de su bebida.
—Es Temari...
—¿Qué pasa con ella? ¿Ya no quiere seguir el plan?
Shikamaru negó y bebió un sorbo de su licuado. Ino estaba cerca de ellos, a Shikamaru empezó a parecerle extraño que no se hubiera acercado a meterse en la conversación.
—No es eso. A mamá no le cae bien.
—¡¿Qué?! —Chouji miró a su amigo extrañado. Sin poder creerlo, Yoshino no era del tipo que odiaba a quienes se acercaran a su hijo, de hecho, era al contrario. Yoshino Nara amaba a los amigos de su hijo y siempre estaba, de modo sobreprotector, tratando que Shikamaru se relacionara con gente y, de esa forma, fuera feliz.
—Sí, a mí también me llamó la atención —Shikamaru cerró los ojos con pereza—. El asunto es que mamá se pone en modo machista; ya sabes: quiere que mi pareja me concienta como si yo fuera un niño y Temari no cerró el hocico. Para ser claro, Temari la confrontó y le dio a entender que ella no sería mi mula. Mamá se enfureció, y no logro que Tema le pida disculpas a mamá... No quiere ceder. Ella sabe que me necesita tanto como yo a ella, y sabe que si no le cae bien a mamá yo dejaré el plan y ella ya no me tendrá. Pero no le importa... Para colmo se pone loca cada vez que le nombro a Ino; mamá no dejó de compararla con ella —Shikamaru volvió a mirar a su exnovia, pero Ino seguía en su mundo particular.
—Tal vez no deberías hacer ceder a Temari... —Propuso Chouji con un encogimiento de hombros—, tal vez deberías hacer ceder a tu mamá. Es más sencillo.
—¿A mamá?
—Shikamaru, mira... Eres inteligente, pero no entiendes nada de mujeres —Chouji se rascó la cabeza nerviosamente—, bueno, yo tampoco tengo tanta experiencia, pero entiendo algo: Tu mamá daría lo que fuera por verte bien, es una mujer increíble. Tu mamá daría la vida para que tú fueras feliz, sólo dile que Temari es quien más te hace feliz en el mundo... Tu mamá cederá rápidamente, no le gustará al principio, pero de esa forma Temari y ella podrán seguir relacionándose y acabarán llevándose bien, porque ambas son buenas personas.
Shikamaru suspiró sin saber qué contestar. Un momento de silencio se interpuso entre ambos, pero, al final, el joven vago habló de nuevo.
—Creo que Temari es difícil... ¿En serio crees que funcionará eso? Tema es... —Suspiró— Tema es complicada. Es un fastidio.
—Evita nombrar a Ino frente a ella. A ninguna persona le gusta ser comparada, Shikamaru, no le agradará que la comparen con tu ex, en especial si ella es la que sale perjudicada. Ino sabía seguirle el juego a tu madre, además, se conocieron hace años... Tu madre educó a Ino casi tanto como su propia madre, Temari es una extraña en campamento enemigo. No nombres a Ino y todo irá bien.
—Supongo que tienes razón, Chouji. Es que... Se puso tan fastidiosa, casi como si estuviera celosa.
Chouji sonrió antes de darle otra probada a su bebida. Lo único que le faltaba a Shikamaru para complicar más las cosas, era que Temari se enamorara, de verdad, de él ¿O no?
Karui y Omoi entraron por la puerta de vidrio reluciente y caminaron hacia la barra. Iban discutiendo sobre cosas de la banda y no pasaron inadvertidos para Chouji y su amigo. Se pararon muy cerca de donde ellos estaban y llamaron a Ino que estaba, todavía, dispersa.
Karui iba vestida algo diferente a lo que la había visto Chouji por última vez, llevaba su típica bandana sobre la frente, una de color verde musgo, y unos jeans apretados y una camiseta sin mangas blanca muy holgada. Sus ojos color ámbar no lo habían notado.
Ino se acercó a los dos chicos que les pidieron unas cervezas, Omoi masticaba dramáticamente su chupetín. Cuando estaban por salir, la mirada de Chouji sobre la linda chica fue advertida y sus ojos se encontraron. Omoi creía que Karui empezaría a insultar al gordito, de forma hosca, como ella solía ser («¿Qué me miras gordo? ¿Te debo algo? Métete en tus asuntos»). Sin embargo, la reacción de la chica dejó a su amigo con la boca abierta, literalmente.
—¡Ey, eres el chico que me felicitó después del concierto! —Karui le sonrió y se acercó a él para estrecharle la mano a modo de saludo. Omoi caminó detrás de su amiga y saludó a los dos muchachos también. Omoi sí recordaba sus nombres, eran Shikamaru y Chouji, los excompañeros de Naruto, que se habían quedado con ellos después del problema en la fiestra de Konoha's Rock. Karui se había pasado todo el tiempo medio dormida, así que no recordaba casi nada— No te pude agradecer como es debido, iba borracha como una cuba —Admitió desfachatadamente—. Puedo invitarte una cerveza.
—No, no es necesario. Muchas gracias... —El gordito le sonrió simpático— ¿Cuál era tu nombre?
—Karui... ¿Y tú?
—Chouji.
—Bien, Chouji, algún día te invitaré esa cerveza. No digas que no...
—Lo siento... —Chouji sonrió avergonzado. Shikamaru alzó las cejas pícaro— seguiré diciendo que no es necesario.
—Y yo insistiré —Tras decir eso, la chica se marchó llevándose a Omoi a las rastras.
—Mira, Kiba, esto es muy simple: Sal y rehaz tu vida. Desde ayer que estás como zombie —Shino miraba, inexpresivamente a su amigo que estaba sentado frente a él. Kiba estaba en calzoncillos nuevamente aunque se estaba vistiendo en el comedor de su casa. Después de que fuera rechazado por Hinata, Shino y él habían vuelto a su casa y el castaño no había querido salir de allí, había escuchado Heavy Metal a todo volúmen y había comido una enorme cantidad de Choco Krispis. Shino no iba a soportar que siguiera de esa forma. Kiba tenía mucha menos autoestima de lo que quería aparentar, todos los duelos eran tristes, pero Kiba se iba a otro extremo. Él había sabido desde el principio que Hinata lo iba a rechazar, pero aún así, la sufría como si no hubiera estado preparado.
—No quiero salir y no tengo a dónde.
—Ve a hablar con Ino, al menos.
—¿No que un clavo no saca a otro clavo?
—No, no lo hace... pero ayer parecías muy convencido de que ella te ayudaría a quitarte a Hina de la cabeza, ¿o no? Dijiste que Ino era apasionada y divertida y que haría de tu dolor una fiesta... Textualmente.
—Estaba equivocado —Kiba hizo un mohín, como si fuera un niño pequeño haciendo berrinche.
—Vaya... No pensé que viviría lo suficiente para escucharte aceptar una equivocación.
—Cállate, Shino, no estás siendo de ayuda.
—Idiota... No estarías metido en esto si me hubieras hecho caso desde el principio —Shino seguía con su inexpresividad, pero aún así parecía algo cabreado.
—¿Qué propones entonces, maldito sabio? ¿Que salga? ¿Y qué haré cuando salga?
—Divertirte. Distraerte... —Shino se levantó de su asiento con intención de irse, pero la hermana de Kiba entró en ese momento y los miró a ambos interrumpiendo el saludo de despedida.
—Kiba, mamá te necesita en la veterinaria.
—Ufff... —Kiba suspiró, terminó de abrocharse los pantalones y salió por la puerta por la que Hana acababa de entrar.
—¿Y tú qué? —Le preguntó ella a Shino— ¿Ya le dijiste?
Shino negó con la cabeza, sin hacer ninguna mueca, pero consternado por dentro. Preocupado. Hana negó con la cabeza como si quisiera que Shino hiciera algo cuanto antes.
—¿Y cuándo piensas decírselo? Pensé que andaba raro por eso...
—Está mal porque una chica lo rechazó.
—¿En serio? ¡Vaya! ¿La rubia linda? —Shino alzó las cejas sin poder creer que Hana la conociera.
—No. Alguien más, Ino sólo es su amiga.
—Qué amistades raras tiene mi hermano —Habló Hana poniendo los ojos en blanco—, como sea... Dile cuanto antes... O será peor para él— Miró sobre su hombro para ver si su hermano estaba cerca, al ver que no había moros en la costa siguió—, no será fácil para ninguno de los dos. Has sido su amigo durante mucho tiempo, y además él también quiere estudiar eso... pero... en fin, tiene que aprender a afrontar la realidad.
—Todavía no sé si voy a ir.
—¡Shino, es una gran oportunidad para tu vida!
—Queda muy lejos y es muy costosa, mi padre no se puede permitir pagarme esa Universidad.
Hana frunció el ceño enojada.
—¡Shino, te han ofrecido media beca y te han aceptado en la mejor Universidad de Europa para estudiar una licenciatura en biología marina! ¿Y vas a desperdiciarla por estupideces? Estoy segura de que podrás conseguir el dinero... No te pongas excusas a ti mismo, Kiba no te necesitará para toda la vida. Eres su amigo no su padre.
Kiba apareció por la puerta con gesto de no comprender por qué los gritos.
—¿Estaban discutiendo? —Preguntó extrañado.
—Shino quiso tocarme el trasero —Se defendió Hana encogiéndose de hombros. Shino se ruborizó apenas y evitó la mirada de su amigo que estalló en una carcajada.
Neji entró a El Refugio, tenía el rostro endurecido, apretado. El ceño fruncido y aspecto de estar de malhumor. Ino seguía bastante despistada en su lugar, a pesar de que ya habían pasado varias horas desde que Shikamaru y Chouji se fueron. Neji miró a la rubia sin importarle el aspecto de inconsciencia que tenía en ese momento y le dijo con voz raspada:
—Envíame a una de las chicas a una mesa —De forma ruda se sentó en una de las mesas cercanas a las ventanas y esperó a que alguien lo atendiera. Ya sabía quién iba a ir hacia él y esperaba que así fuera porque tenía varias palabras que cruzar con ella.
Como dedujo, Ino envió a Tenten, que caminó atolondradamente hasta él con una sonrisa en su bobalicona cara.
—Hola, Neji ¿Cómo has estado? ¿Qué vas a pedir? —Preguntó la chica sonriéndole. Él le dedicó una mirada fiera. Tenten se acobardó, un nudo se le produjo en el estómago y desvaneció la sonrisa. Ese mediodía él apenas si la había mirado cuando salió a trotar, y el día anterior también se había mostrado bastante seco.
—Quiero que me contestes una pregunta y luego te pediré mi orden.
—Cla-ro... —Tenten se trabó un poco pero prestó atención a ese bello joven que la seguía mirando de forma asesina.
—Siempre me dijiste que Lee no es tu novio pero actúas como si estuvieras en una relación él ¿cuál es tu objetivo? ¿Qué es lo que ganas? —A Tenten el corazón le empezó a bombear a mil. Tomó aire y, con él, coraje y se sentó a la mesa frente a Neji.
—No es mi novio. Verás son... ideas de mi padre —Él la miraba muy seriamente y la intimidaba—, Lee es el hijo del jefe de mi padre. Trabaja con él y es alguien importante en la empresa, papá cree que haciendo buenas migas con la familia de su jefe él podrá conseguir el ascenso que tanto desea. Sé que suena a interesado —Se defendió—, pero nos vinimos desde China con la promesa de que mi padre tuviera un buen ascenso y aún no ha ocurrido, nos está faltando dinero y no tenemos una buena posición económica... Papá está como loco, Lee y yo nos llevamos bien, es un chico agradable, así que papá empezó a pedirme que lo acompañara a conocer la ciudad, a que saliera con él de vez en cuando... Y... sé que... —Tenten se calmó un poco al ver que los ojos pálidos de Neji volvían a tener brillo y su semblante se serenaba— siempre nos interrumpe. Lo hace sin querer, Lee siempre me pide disculpas por molestarme, pero... Yo no puedo dejarlo de lado, no conoce a nadie más aquí.
—¿No te... él no te interesa?
—Él me interesa tanto como me interesan las chicas... No tengo sentimientos románticos hacia él... —Explicó Tenten y poco a poco empezó a preguntarse el porqué. ¿Por qué Neji estaba interesado en eso, por qué preguntaba?
Neji le sonrió antes de que ella pudiera formularle cualquier pregunta y ella se derritió.
—Mi padre también era bastante loco con el trabajo —Confesó él más calmado. Recuperando su gesto habitual.
—¿Ah sí?
—Sí, era muy exagerado con la disciplina y el trabajo —Rio él bajo.
—¿Cómo era él? ¿Era bueno?
Neji sonrió con nostalgia.
—Era el mejor... Él y mi madre hacían todo lo que podían para ser la mejor familia. Me educaron tan bien como pudieron. Mi mamá quería darme un montón de hermanos, ella quería ser la mejor... —Tenten lo escuchaba con una sonrisa tonta, apoyada en su mano. Él se veía hermoso mientras hablaba de sus padres, se lo veía con un brillo especial— Bueno, ella era la mejor, se quedaba horas para que yo pudiera aprender a realizar los ejercicios de la escuela. Me enseñó inglés y francés y me enseñó a tocar el piano... Aunque ahora ya no sé cómo hacerlo —Su sonrisa se amplió un poco más—. Quien tocaba mejor, el piano, que nadie era Hiki...
—¿Hiki? —Preguntó Tenten curiosa.
—Mi hermanita... —Explicó él— ella era hermosa. Tenía unos ojos enormes y una sonrisa de caramelo, era muy dulce... —A Tenten un nudo se le produjo en el estómago nuevamente, pero no era como el anterior, éste la estaba ahogando de a poco ¿A cuánta gente había perdido él? ¿Qué tan solo había quedado? La sonrisa de Neji desapareció y él se quedó mirando por la ventana con gesto triste.
—Lo siento. No debí haber preguntado... —Se disculpó Tenten poniéndose lo más atrás que le permitía el asiento. Queriendo mantener distancias.
—No, está bien... —Su voz era queda— Me hace bien recordarlos de vez en cuando... Claro que me hubiera gustado ver crecer a Hiki, me pregunto, a veces, si seguiría siendo tan dulce de adulta... Y mi otro hermano o hermana, hoy ya tendría diez años... —El joven suspiró y a Tenten el corazón le dio un vuelco. Su madre había muerto embarazada. De forma distraída, sin darse cuenta, Tenten estiró el brazo por encima de la mesa y aferró con fuerza la mano del joven bello que tenía en frente. Al devolverle, él, el apretón, ella notó el agarre y retiró la mano rápidamente poniéndose roja—. Es agradable tener a alguien con quien hablar de ellos —Le dijo él mirándola fijamente a los ojos y le volvió a sonreír—. Tal vez algún día, si lo deseas, puedes venir a mi casa y te mostraré más sobre ellos.
Tenten le devolvió la sonrisa.
—Me encantaría.
Sakura miró por el vidrio directo a la acera. El cielo ya se había puesto oscuro, estaba terminando el día para darle comienzo a otro nuevo. Había estado trabajando mucho, lo más emocionante que le había pasado, había sido recibir un mensaje de Sasuke en el cual ponía que había pasado un hermoso día con ella el día anterior y que se moría de ganas de salir de nuevo. Sin bien eso era muy emocionante para la pelirrosa, no había podido hablar mucho con él. Ino había estado rara todo el día y Karin no se había quedado atrás; al menos, Sakura, sabía por qué Karin estaba distrída, era por lo sucedido con Suigetsu, mientras que Ino estaba mal sin motivo sabido. A Sakura le preocupaba que su amiga no quisiera contarle sus dolencias. Así no era Ino.
Tenten estaba cerrando la cafetería, pero ninguna de las chicas se estaba yendo. Sakura les había pedido que se juntaran para hablar de algo: de Tamaki y de su pedido de trabajo.
Sakura había hablado con su padre, éste y su madre, hacía tiempo que estaban necesitando a alguien que los acompañara los fines de semana y no encontraban a nadie, sin embargo, Sakura sabía que no le iba a ser suficiente a Tamaki con trabajar sólo fines de semana, así que quería hablar con las chicas para preguntarles si tenían algún inconveniente en compartir turno con una compañera más.
Haruno era muy responsable, el día anterior había tenido una charla larga con Mebuki y Kizashi y habían hablado de hacerle un uniforme de trabajo y de abrirle una cuenta bancaria en el banco central de Tokio para que pudiera cobrar su sueldo. Sakura, había pensado que si Tamaki se desempeñaba bien en el trabajo, incluso, ella, podría cederle sus turnos cuando necesitara estudiar. La carrera de medicina no era fácil y apenas si le daban los tiempos para estudiar y trabajar a la vez. Cuando las clases se retomaran, el mes entrante, necesitaría mucho apoyo.
Cuando Tenten terminó de bajar la persiana y se acercó a Sakura, las otras tres ya se estaban preparando para charlar.
—¿Y bien? ¿Qué pasa, es algo serio?
—Sí, es algo serio —Habló Karin de forma pícara— Resulta que te vimos con Neji charlando y si no nos cuentas con lujo de detalles qué pasó, Sakura, se verá obligada a echarte de El Refugio.
Tenten le sonrió ante la burla y le sacó la lengua, pero dispuesta a contarle todo.
—Me habló un poco de su familia —Su voz sonó queda—. Es realmente muy triste... Todos murieron, no sé cómo pero... Es horrible.
Hubo un silencio intenso e incómodo. Ninguna de las tres chicas se hubieran imaginado eso, ninguna tenía idea acerca de la vida de Neji Hyuga.
Sakura puso la radio en volumen bajo para suavizar el ambiente mientras Ino hacía comentarios sobre lo feo que debe ser vivir sin padres y Tenten le explicaba que, de todas formas, Neji estaba bien anímicamente. O, al menos, lo mejor que se podía estar. Así que, mientras que Hacer un puente, sonaba en Konoha's Rock, Sakura se dispuso a hablar al fin.
—Todas saben que ayer una chica vino a pedir trabajo... —Las otras tres asintieron con la cabeza. Ino había estado presente y a las otras dos se lo habían contado— Quien vino es Tamaki, la chica a la que recogimos en la carretera. Al parecer, ella, tiene más problemas de los que es capaz de contarnos, y tampoco nos tiene mucha confianza pero somos las únicas personas que conoce en Tokio... Bueno, a excepción de Tenten que aún no tuvo el placer de conocerla —Tenten volvió a asentir. Ella no sabía nada de Tamaki, más que lo que le habían contado—. Estuve hablando con mi padre y, lo mejor, será aceptar que trabaje los fines de semana con papá y mamá —Explicó—. Ustedes saben que ellos necesitan ayuda desde hace algún tiempo y nadie toma los horarios de fin de semana; pero, siendo el caso que, los días de semana, nos están tomando, también, mucha labor, pensé que podíamos contratarla día por medio para que nos ayude sólo por las tardes ¿Ustedes tienen algún inconveniente en tener una compañera más? Saben que, lo mejor para mí, es que haya un buen ambiente laboral, así que quiero la opinión de ustedes antes de llamarla.
—Por mí está bien —Contestó Ino a la primera—, no la conocemos pero tampoco conocíamos a Tenten y ahora somos buenas amigas.
Tenten asintió.
—Estoy de acuerdo.
—Si a ti te parece bien, Saku, para mí está bien —Siguió Karin.
Sakura les sonrió agradecida.
—Bien... Entonces... ¿Me ayudan a darle la noticia? Tenten, ¿recuerdas cómo te la dimos a ti? —La china asintió con la cabeza— bien, haremos lo mismo.
Las cuatro se pusieron en ronda, rodeando la barra, y Sakura puso su teléfono celular encima, apretó para empezar la llamada al número que Tamaki le había pasado, y apretó el altavoz.
—Tuuuut... Tuuuut... —Daba tono, finalmente, Tamaki contestó— ¿Hola?
—Hola, Tamaki, soy Sakura
—E Ino
—Y Karin
—Y Tenten...
—Las chicas de El Refugio —Habló Sakura de nuevo— y te llamaba para decirte que... —Levantó tres dedos, bajó uno, luego otro y luego el último.
Las cuatro chicas juntas gritaron:
—¡ESTÁS CONTRATADA! —Y luego, Sakura, siguió hablando sola— Empezarás mañana, en el horario de la tarde, te quiero después del mediodía aquí, hablaremos de honorarios, de tu uniforme y de tus horarios... Pero para que tengas algo de información ahora...
—Trabajarás los fines de semana —Interrumpió Ino.
—Y también entre semana día por medio —Aclaró Karin.
—Sólo en los horarios de la tarde —Habló Sakura—. Cerramos al caer la noche, no son tantas horas como parecen... Espero que vengas.
—¡Y espero que te guste el ambiente! Aquí nos llevamos muy bien —Añadió Tenten sonriendo. Impaciente por conocer a su nueva compañera.
—¿Y bien? ¿Qué dices? —Tamaki había estado en silencio todo el tiempo. Al acabar de escuchar a sus interlocutoras, gritó ahogadamente.
—¡Aaaay! Me encanta ¡Muchas gracias, no las defraudaré!
