Canción: Mujeres/ Ricardo Arjona

-*Konoha's Rock*-

Konoha's Rock por dentro, era impresionante; la primera vez que Naruto había estado ahí no había logrado apreciar toda la magnificencia del lugar. Siempre había gente caminando por todos lados, y a la zona en la que se grababan los programas de radio, Naruto, casi nunca tenía permitido entrar. Había estado muy atareado, nunca se hubiera imaginado que el trabajo de secretario o asistente fuera tan cansador, pero lo importante era que Kushina y Minato estaban muy contentos con el nuevo empleo de su hijo, especialmente porque, por fin, tenía un empleo legal y con seguro médico incluido.

La radio era enorme, un edifico gigante, casi no se cruzaba con Neji ni con ningún otro conocido, y sólo había entablado conversaciones largas con unos pocos empleados. Mei Terumi era una mujer pelirroja y pechugona que se encargaba de algo sobre edición de sonido, Naruto no sabía qué era exactamente a lo que se dedicaba; Yumi Sakata era la chica joven que trabajaba en la parte del comedor. Las celebridades, las voces detrás de las emisiones, siempre estaban en las cabinas de grabación y salían muy poco de allá. El jefe de jefes, el dueño, el Boss… nunca andaba por allí.

Naruto entró a su puesto de trabajo cargando un café en un vaso de papel que le habían dado en El Refugio antes de salir, y llevando en la otra mano una pila desequilibrada pero, afortunadamente, pequeña, de fotocopias y papeles que Jiraiya le había pedido. Las dejó sobre el escritorio y bebió un sorbo de café. Últimamente era parte de su menú diario: cafeína.

El hombre al que debía asesorar y asistir estaba detrás de un ordenador tecleando rápidamente como si sus dedos estuvieran hechos de algún material liviano y flexible.

—¿Traes lo que te pedí? —Preguntó el hombre. Era un gran jefe, era moderno, liberal, agradable y simpático, pero era estricto. Todo el trabajo tenía que estar perfectamente cumplido y a tiempo, ya que un solo error administrativo podía traer muchos problemas a la empresa. Especialmente, después de todos los problemas que había ocasionado la caótica fiesta en la playa. Algunas marcas importantes que patrocinaban la radio, habían decidido desvincularse.

—Quería preguntarte algo… Sé que será casi imposible pero… —Se trabó. No podía creer que sus amigos lo convencieran de semejante locura, había conseguido el puesto de trabajo hacía poco tiempo y no quería meter la pata.

—¿Qué?

—Mira… ¿Recuerdas que mis amigos y yo tenemos una banda musical?

—Sí… —Él no levantaba la vista de la pantalla de la computadora. Estaba ocupado.

—Bueno es que… Pensaba que… Tal vez… Podemos, ¿existe la posibilidad de que podamos…?

—Escucha, niño… Entiendo que quieras aprovechar oportunidades, no digo que esté mal… Pero ten en cuenta el mal momento que está pasando la radio. Y ustedes ni siquiera tienen canciones propias. Compongan una buena canción y veré qué puedo hacer…

Al menos no había sido un «no».

Karui y Omoi se levantaron de la mesa que habían estado ocupando y pagaron sus consumos en la barra. Chouji también se levantó para pagar.

—Ey, tienes una hermosa voz… —Le dijo Chouji a la chica mientras, ambos, esperaban a que le dieran el cambio adecuado.

—Gracias. Siempre que nos encontramos te comportas muy amable.

—Y tú también —No fue Chouji quien contestó. Fue Omoi, que, impresionado, la veía de forma extraña. Karui no era amable. No era educada, no se llevaba bien con nadie y nunca agradecía nada.

—Me gustaría volver a escucharte…

—Claro, eso sería lindo —Siguieron hablando como si no los hubieran interrumpido. Ino le tendió el dinero del vuelto a Karui, y Sakura a Chouji. Los tres chicos que habían estado aguardando salieron de la cafetería despacio, juntos.

—¿Se presentan en algún lugar a tocar o…?

—Por ahora no tenemos nada —Negó Karui decepcionada—, pero confiamos en que pronto habrá un cambio positivo con respecto a eso.

—Ojalá y así sea —Sonrió Chouji a los dos jóvenes con la intención de marcharse, pero ella lo detuvo con la voz.

—Oye… Pásame tu número telefónico. Estemos en contacto.

Él se mostró entre impresionado y avergonzado pero asintió y se lo pasó. Luego, se despidió tímidamente y se marchó. Karui y Omoi continuaron por su lado.

—¿Desde cuándo eres amable, Karui? —Preguntó el chico a su amiga. Ella se encogió de hombros.

—Es agradable… Y creo que es tierno.

En la radio, el ambiente se había puesto bastante tenso. Había mandado un mensaje, el padre de Hinata, avisando que iría a recoger y dejar bastantes documentos con respecto a la gestión de la empresa. Los empleados parecían nerviosos y eso había contagiado a Naruto, aunque Jiraiya le había dicho varias veces que Hyuga Hiashi era un hombre amable y carismático, el entorno no decía lo mismo.

El alboroto era bastante, Naruto no dejaba de ir y venir por pasillos para verificar que todo estuviera en orden. Y la radio era grande. Por primera vez se encontró con Makoto Tadashi, uno de los locutores de Konoha's Rock, un señor de unos sesenta años, que trabajaba allí desde hacía muchos años y era una leyenda en el mundo de los medios.

Hiashi Hyuga entró a la radio, dejó unos documentos en la recepción, cerca de donde se encontraba Naruto. Éste lo miraba de reojo, nervioso; el hombre ni siquiera había posado su mirada en él. Se encontraba ocupado hablando rápidamente con la secretaria y señalándole diferentes documentos. El hombre terminó de agradecer a su asistente y dio media vuelta, mirando justo hacia donde estaba Naruto. Sus ojos se abrieron ampliamente durante sólo una milésima de segundo, pero luego le sonrió de forma amigable y avanzó hacia él.

—Hola… —saludó Naruto intentando sonar respetuoso y amigable.

—Veo que conseguiste el empleo… No sabía que el amigo al que Hinata se refería cuando dijo que "un amigo necesitaba trabajo" eras tú. Eres el chico de la fiesta ¿no? —preguntó el hombre metiendo las manos en los bolsillos de forma casual. Parecía un tipo moderno y agradable, Naruto perdió un poco del miedo que llevaba, pero no del todo— Estuviste muy bien sobre el escenario, es fantástico tenerte ahora trabajando con nosotros —el hombre palmeó el hombro del joven amistosamente.

—Sí, soy yo. Gracias por permitirme este trabajo —Sonrió Naruto te forma tímida—. Estoy dando todo de mí.

—No lo dudo… —Volvió a ponerse las manos en los bolsillos— ¿Sabes? Tengo que agradecerte… Hinata no salía a ningún lado antes de conocerte. La habrás inspirado. No es sano que se encierre tanto, me alegro que te haya conocido. Pareces un buen muchacho.

Naruto sonrió apenado.

—Gracias, pero… no soy todo lo que usted dice.

—A Hinata le agradas.

—No creo que a ella le desagrade alguien fácilmente. Hinata es muy dulce y amable.

—Bueno, en eso estamos de acuerdo —El hombre volvió a sonreírle—. Espero que te sientas cómodo trabajando para nosotros. Cualquier cosa que necesites, puedes contactarme… Aguarda, te daré mi tarjeta —Hiashi revisó sus bolillos y le tendió un rectángulo pequeño y plastificado con su nombre, dirección y número telefónico.

—Gracias, señor Hyuga…

—Llámame, Hiashi… Ya sabes, si necesitas algo… Tienes cómo contactarme.

El hombre empezó a caminar hacia la salida, Naruto lo vio salir de la empresa y se guardó la tarjeta en el bolsillo. Karui le pegaría una bofetada de enterarse que había hablado con el dueño de la radio y no le había pedido una oportunidad para la banda. Pero Naruto estaba seguro de haber hecho lo correcto, no podía lanzarse de esa manera con el jefe.

—Mira, estaría bien que fuéramos a casa y habláramos de la siguiente parte del plan allá ¿no? —Shikamaru asintió aburrido. Si eso quería, eso tendría, no quería que volviera a enfadarse después de lo que le había costado solucionar las cosas entre su madre y Temari— Ponle un poco de voluntad, niño —Rezongó al verlo bostezar.

—Sí, sí… Vayamos. Antes tengo que pasar por casa… —Indicó— Mi madre quería que cambiara una lamparita, y ella no alcanza —bufó—. No le hará mal verte, tal vez se disculpe ella en persona.

—Si se va a disculpar, encantada de acompañarte —La chica se levantó de un salto, como si tuviera resortes, y salió disparada de la cafetería, sonriendo.

Shikamaru pagó lo consumido y la siguió con un andar bastante menos alegre que el de su «novia».

—Entonces… ¿Las cosas siempre son así por aquí? —Preguntó Tamaki de forma agradable a Sakura que le sonrió— Ya había trabajado antes en lugares como éste, pero nunca me había sentido tan a gusto.

—Me alegra que estés pasando bien en tu jornada laboral.

—¡Me alegra que me hayan contratado! —Sakura le volvió a sonreír. Tamaki bajó el volumen de su voz y se acercó a la chica de pelo rosa, tomando distancia de Ino que estaba con la barbilla apoyada sobre las manos, en la barra del local.

—¿A ella le sucede algo?... No es mi intención que me cuentes con detalle nada, no las conozco, pero la noto algo dispersa.

—Mira, Tamaki… Para serte honesta, a mí también me gustaría saberlo.

Tenten y Neji, que recién se levantaban de su lugar, caminaron hacia donde Sakura y Tamaki hablaban. Neji llevaba su libro gordo bajo el brazo y le sonreía a la castaña con anhelo.

—… cuando gustes puedes ir… ya sabes dónde es —Reía él de forma divertida.

Se pararon frente a las otras chicas, él tomó dinero de su bolsillo y se lo tendió a Sakura que le dio el cambio y se despidió de forma respetuosa.

—Nos vemos chicas —Saludó a la gerente y a Tamaki, y luego se dirigió a Tenten—. Gracias por escucharme, Tenten —alzó su brazo y pellizcó cariñosamente la mejilla de ésta, que se puso colorada como un tomate. Neji no lo pasó por alto y se rio bajito—. Nos vemos.

Se marchó.

Las chicas lo vieron cruzar la calle y entrar a su casa antes de hablar.

—¡¿Qué pasó?! —Preguntó entusiasmada Sakura, Ino y Karin también habían visto aquello y se habían acercado rápidamente.

—Esto es… ¡Esto no puede ser real! Alucino —Dijo Tenten mirando a sus compañeras a la cara. Se tomó la mejilla en la que la mano de Neji había estado y la frotó con ahínco.

—¿Qué te dijo? —Preguntó Karin intrigada.

—Me habló de su pasado, de su familia… Me dijo que entrena a diario porque, de niño, le prometió a su padre que ganaría un maratón —A Tenten, los ojos, se le volvieron brillosos de nuevo. No quería ni pensar en el pasado de Neji, pero al mismo tiempo quería ser sus oídos, su confidente. Con el corazón estrujado, siguió hablando—. Me dijo que cuando quisiera seguir oyéndolo… Fuera a visitarlo a su casa.

—¡Ay, este chico quiere setzo! —Habló Ino de forma bromista yendo a abrazar a su amiga.

—Claro que no —Tenten estaba ruborizada.

—Me parece muy tierno todo, Tenten… —Sakura le palmeó un hombro con afecto cuando Ino se alejó lo suficiente.

—Me alegro por ti, Ten… Hace tiempo que estás deseando un acercamiento así —La felicitó Karin.

—Gracias chicas, de todas formas… No creo tener el valor para mandarme así nomás a su casa —Tenten frunció el entrecejo, y al instante, volvió a su temple de antes—. Pero tampoco voy a quedarme de brazos cruzados ¿no?

Las demás le sonrieron.

Shikamaru entró a su casa. Su madre limpiaba la alfombra con Arjona a todo volumen. Shikamaru todavía no entendía cómo sus vecinos no se habían quejado. No sé quién las invento. No sé quién nos hizo ese favor. Tuvo que ser dios. Que vio al hombre tan solo. Y sin dudarlo. Pensó en dos... en dos. Hizo pasar a Temari detrás de él. Yoshino volteó y los vio a ambos. Temari, algo apenada, bajó la mirada.

—Mamá, no molestaremos mucho. Recibí tu mensaje, cambiaré el foco y nos iremos —Yoshino asintió pero parecía avergonzada. Temari tenía el mismo gesto en su rostro. Shikamaru las miró a ambas expectante. Nunca entendería a las mujeres.

—Está bien, amor —Dijo la madre mirando a la nuera—, le debo una charla a Tema…

Dicen que fue una costilla. Hubiese dado mi columna vertebral. Por verlas andar. Después de hacer el amor hasta el tocador. Y sin voltear... sin voltear. Sin voltear.

Shikamaru temió tras eso, pero ninguna de las dos lucía con ánimos de discutir.

—Temari… Lamento mucho mi comportamiento de la otra vez —Se disculpó la mujer. A Shikamaru le sorprendió a medias. Era lo que había arreglado con ella, pero esperaba más bien algo como «lo siento» de forma seca y cortante y sin ningún indicio de que lo sintiera de verdad—. Actué muy mal. Sé que los tiempos cambiaron, pero debes disculpar a una vieja como yo que aún piensa de otra forma. Para mí es difícil cambiar mi razonamiento… pero me alegro de que mi hijo haya encontrado en ti un apoyo, se nota que eres una mujer de carácter y eso es importante. Sé que sabrás mantener esta relación a flote. Se te nota fuerte e independiente —Yoshino le sonrió y se acercó más a ella. Shikamaru estaba sorprendido y, de cierta forma, conmovido.

—Muchas gracias, Yoshino… Intentaré ser mejor para él. Estará bien recibir sus consejos de vez en cuando. Tampoco me comporté con modales en aquella cena, no fue así como me educaron y estoy avergonzada —Empezó Temari, para asombro de Shikamaru—. Mi madre murió cuando yo era muy joven y no he tenido nunca un modelo femenino en mi familia, me sentiría muy feliz de seguir recibiendo sus consejos y enseñanzas.

Shikamaru alzó las cejas. Y si habitaran la luna. Habría más astronautas que arenas en el mar. Más viajes al espacio que historias en un bar... en un bar ¿Por qué negar que son lo mejor que se puso en este lugar?

—Eres tenaz, Temari. Me sentiría honrada de seguir aconsejándote.

Mujeres. Lo que nos pidan podemos, si no podemos no existe. Y si no existe lo inventamos por ustedes mujeres. Lo que nos pidan podemos, si no podemos no existe. Y si no existe lo inventamos por ustedes mujeres. ¿Qué habría escrito Neruda? ¿Qué habría pintado Picasso? Si no existieran musas como ustedes. Nosotros con el machismo. Ustedes al feminismo y al final la historia termina en par. Pues de pareja vinimos y en pareja hay que terminar. Terminar… terminar. Y si habitaran la luna. Habría más astronautas que arenas en el mar. Más viajes al espacio que historias en un bar... en un bar ¿Por qué negar que son lo mejor que se puso en este lugar?

Shikamaru se encogió de hombros. Nunca podría entender esos comportamientos. Nunca sabría cómo funciona el cerebro femenino, pero una cosa tenía bien en claro. Su madre y Temari eran fantásticas. No sabía cómo ni por qué, pero lo eran.

Shino y Kiba estaban sentados en un banco de plaza, se habían encontrado después de que el castaño llamara por teléfono a su amigo para decirle que el encuentro con Ino no había ido del todo bien. No había entrado en detalles pero a Shino le llamaba la atención. Era extraño que a Kiba le fuera mal con las mujeres y, aún más, con mujeres como Ino.

Kiba no había querido hablar de nada, estaban hacía varios minutos sentados en la banca, sin ánimos de nada. Shino, con su temple inalterable, miraba al vacío con intención de empezar una conversación pero sin tener el valor. Kiba, a su lado, estaba ofuscado.

—Oye, Kiba… Ya que no piensas decir nada, hay algo de lo que me gustaría hablar… —No era el momento indicado, teniendo en cuenta que su amigo parecía molesto, pero Shino no sabía si encontraría otro. Y Hana estaba volviéndolo loco con llamadas y mensajes de texto, apurándolo, para que le dijera lo que debía.

—Ahora no, Shino… Lo siento ¿Es algo importante?

—Eeeh… Más o menos.

—Mira, ahora estoy con problemas ¿sabes? ¿A ti te pasa algo?

—No, a mí no.

—Entonces por ahora no me sumes cosas en las que pensar…

Shino miró hacia abajo por entre sus lentes oscuros y volvió a ver a su compañero.

—¿Qué es lo que te pasa? ¿Estás así por Hinata?

—No… —Kiba hizo un gesto como si no tuviera nada que ver con ella— Puede que Ino esté embarazada.

—¿¡Qué!?

—Sí… Una mierda.

—¿Estás seguro?

Kiba refunfuñó.

—No. Ella tampoco… Sólo… Vamos a mantenernos en contacto hasta saber qué pasa.

Shino volvió a mirar al horizonte. De nuevo no quería decirle nada, tendría que aguantar a Hana hasta que Kiba se pusiera mejor, pero si tenía que esperar a que su amigo mejorara ¿cuánto tardaría? El próximo año escolar comenzaría en poco tiempo, y Shino aún no encontraba el momento para avisarle que no lo empezaría en Tokio. Un mes y un poco más… Para el primero de septiembre, Shino tendría que haber encontrado el momento de decirle a Kiba lo que pasaba y aceptar la beca en Europa. Y si todo iba bien… Su amigo no se lo tomaría a mal.

Sasuke entró a El Refugio, al ver a Tamaki se sorprendió un poco pero fue directo a Karin que estaba cerca de ella.

—Ey…

—Hola, Sasukito… ¿Buscas a Sakura?

Sasuke sonrió de lado.

—Sí… Pero me gustaría beber algo también… —Miró a Tamaki— ¿Y ella?

—Nueva empleada. Es muy agradable… A que no adivinas quién es.

Sasuke volvió a mirarla, intentando ser disimulado; Tamaki lo miró y le sonrió saludándolo. Sasuke volvió a desviar la mirada.

—¿La conozco?

—Es la chica a la que trajimos de la carretera. Le convidaste comida.

La cara de estupefacción de Sasuke fue divertida, Karin sonrió intentando contener una carcajada. El joven negó con la cabeza al percatarse del rostro de la chica.

—¿En serio?

—Sí, en serio. Estaba buscando trabajo y Saku quiso ayudarla.

—No me sorprende. Ella es demasiado buena persona ¿Dónde está?

—Fue arriba a buscar cambio —Explicó Karin señalando la escalera que daba a la casa de los Haruno.

—Bien… ¿Puedo pedirte un batido de fresa?

—Sí, claro ¿Quieres agregarle crema o alguna cosa?

—No, simple. Buscaré una mesa.

—Está bien —Karin se marchó a preparar lo que el cliente le pedía, mientras él se sentaba a una mesa individual, mirando fijamente las escaleras.

En la cita les había ido muy bien, y él lo había disfrutado, lo que era extraño. Generalmente, salía con chicas y se aseguraba que todo fuera bien para ellas, por más que a él no le gustara, para así poder enamorarlas. Pero con Sakura había sido diferente desde el primer momento. Ella era demasiado simple, no quería ir al cine, a cenar o a parques, no lo dejaba pagar ni gastar dinero en casi nada. Saura era demasiado buena, incluso, a comparación de las otras chicas con las que salía; también era más madura y honesta que las otras. Y él no se la quería perder por nada en el mundo. Hasta temía que Sasori avanzara, temía que ella se fijara en otro antes que en él, nunca había experimentado algo así.

Karin terminó el batido al mismo tiempo que Sakura bajaba las escaleras y depositaba el cambio en la caja registradora, que estaba custodiada por una distraída Ino. Sasuke vio como Karin le tocaba el hombro a Sakura y dirigía la vista hacia él. La mirada verde de ella se topó con la oscura de él, y ella se sonrojó. Levantó una mano para saludarlo y él le devolvió el saludo.

Karin le entregó a Sakura el batido y ella se encaminó hacia la mesa en la que él la esperaba.

—Hola, Saku.

—Hola, Sasuke… —Le depositó el batido sobre la mesa.

—¿Cómo has estado después de… nuestra salida?

Ella le sonrió tímidamente.

—Bien. Muy bien ¿Y tú?

—También… ¿Sabes? Vine a proponerte salir a algún otro sitio si quieres.

—Claro. Me encantaría, Sasuke…

—¿Este fin de semana?

Ella volvió a sonreír de forma tímida.

—Me encantaría… Es solo que este fin de semana, quedé con las chicas para ir a la piscina.

—¿Les molestaría si voy con ustedes?

—No. No creo. De seguro no tendrán ningún problema…

—Entonces allí nos veremos…

Shikamaru y Temari llegaron a casa de la última. Ella abrió la puerta y entraron a la enorme sala de estar de la casa. No parecía haber nadie.

—¿Y bien? ¿De qué querías hablar?

—De cómo seguimos… Pero no aquí —Ella miró hacia los dos lados, como si esperara que alguien entrara en cualquier instante. Tomó de la mano a su supuesto novio y lo hizo subir por las escaleras—. Puede venir cualquiera, vamos a mi cuarto.

—Oye… —Entre que Temari o hacía subir a los tirones, él sólo quería decirle algo— Gracias por haber sido comprensiva hoy con mamá. Ella es difícil.

Temari se mantuvo en silencio unos segundos, mientras lo guiaba por un pasillo y lo hacía entrar en una habitación amplia. Era bella, con paredes verde manzana, una ventana pequeña con cortinas grises que se mantenían cerradas. Ese mismo gris decoraba la amplia cama de dos plazas, los muebles eran blancos con decoraciones rosadas, pero quedaban bien con el resto del ambiente a pesar el cambio de color. El suelo era de madera… de madera de las caras. Bien lustrada y brillante.

—No me agradezcas. Tu mamá ya no me parece tan desagradable —Shikamaru seguía sin entender esa bipolaridad, pero hizo caso omiso y se sentó en la cama. La cual se hundió al sentir su peso; era cómoda y agradable. Temari cerró la puerta de su alcoba y se sentó al lado del muchacho.

—Me alegro. Así el plan podrá seguir más cómodamente…

—Y que lo digas.

—Oye… Lamento preguntarlo, pero ¿De qué murió tu madre? —Shikamaru no se sintió cómodo de formular esa incógnita, pero quería saberlo, no sólo por curiosidad, sino también para tener más información de su novia ficticia. Sabía que había muerto cuando Temari era niña.

—Oh, no es problema —Ella movió su mano como si espantara una mosca—. Mi madre tenía algunos problemas de salud y cuando se embarazó por tercera vez, de Gaara, ya sabía que iba a ser un embarazo riesgoso, pero ella no quiso interrumpirlo. Cuando Gaara nació el parto se complicó y no pudieron salvarla.

Shikamaru se quedó en silencio unos minutos. Debía de haber sido una decisión muy difícil por parte de los padres de Temari.

—¿Y cómo lo llevó tu familia?

—No lo sé. Yo era muy pequeña… —Temari se encogió de hombros— pero mi padre estuvo con depresión por bastante tiempo, necesitaba ayuda en casa así que mi tío materno, Yashamaru, cuidó de nosotros mucho tiempo hasta que papá mejoró. Creo que Gaara lo considera a él más padre que a papá.

—Debió ser duro.

—Seguramente sí, para los adultos. Kankuro y yo casi no conocimos a mamá y se puede decir que Gaara no tuvo ni un primer contacto con ella.

—Bien… —Shikamaru miró sus manos, que estaban entrelazadas y apoyadas en sus rodillas— Bien y ¿Qué es lo que querías hablar?

—Sobre cómo seguir el plan. Ya nos presentamos oficialmente a las familias ¿Ahora qué sigue?

—¿A amigos? —Inquirió Shikamaru sin saber bien qué seguía. Había creído que el primer paso iba a ser más complejo. Hacerle creer a las familias que estaban en pareja y, después, presentarse en ambas casas… Pero había sido sencillo, ambas partes habían caído rápidamente en los engaños sin sospechar nada.

—No tengo muchos amigos… —Temari miró hacia otro lado haciéndose la distraída.

—Bueno… yo tampoco. Sólo a Chouji y él sabe que es una farsa.

—¿E Ino?

—¿Qué pasa con Ino?

—Que… ¿cómo se conocieron? ¿por qué terminaron? ¿cómo es que quedaron como amigos? A mí me sería difícil continuar una amistad con alguien que fue mi pareja.

—Bueno, Ino tiene una personalidad complicada.

Temari rio.

—Parece que piensas eso de todas las mujeres.

Shikamaru suspiró.

—Sí, las mujeres son complicadas.

Un silencio los separó por un corto plazo.

—¿Y entonces?... ¿Ino?

—Conocí a Ino en la escuela. Fue mi compañera durante mucho tiempo; ella siempre fue muy liberal y extrovertida, así que, en algún momento me acorraló en un recreo y me dijo que quería ser mi novia. Ella me daba miedo, así que acepté —Temari volvió a reír—. Creo que Ino sólo quería dejar de estar sola. Éramos niños… Casi, quince años.

—Vaya, qué romántico —Ironizó Temari con una carcajada contenida.

—No todas las historias de amor tienen que empezar con pétalos de rosa y chocolates ¿no? —Shikamaru le sonrió.

—¿Y entonces? ¿Cómo siguió?

—Ino y yo estuvimos juntos hasta la graduación. Ella era como una hija para mi madre, la conocía de hace años, así que congeniaron bien. Yo en su casa también caí de maravillas, así que todos en la escuela creían que terminaríamos casados o algo así; pero ninguno de los dos estaba interesado realmente en la relación, Ino estaba en una edad en la que quería tener novio, y yo simplemente le dije que sí porque sí. Cuando terminamos la escuela y cada uno comenzó una carrera universitaria diferente, decidimos que era mejor terminar la relación. Fue de mutuo acuerdo, pero siempre seguimos llevándonos bien ¿Qué hay de ti? ¿Alguna pareja pasada de la cual tengo que saber?

—No —Temari miró hacia otro lado ruborizada—. Nunca fui buena con las relaciones.

—¿Por qué?

—No atraigo a los hombres.

—¿Pero no tuviste una pareja nunca?

—Sí, claro… Salí con algunos muchachos durante la secundaria y también después de ésta. Pero… pero, nunca una pareja formal. Nunca había presentado a nadie a mi familia antes. Ni siquiera a mis hermanos.

Shikamaru se rio y Temari lo miró con el entrecejo fruncido.

—¿Qué pasa?

—Es que no te creo.

—¿Por qué no?

Shikamaru seguía riendo divertido.

—Porque no eres tan desastrosa como piensas.

—¿Qué?

—No creo que no logres atraer a nadie. Eres divertida y agradable, y tienes un carácter difícil de confrontar. Eres fuerte y… eres hermosa.

Temari se ruborizó por completo y le pegó un golpe suave en el hombro, sin intención de herirlo, como acto reflejo.

—¡Qué dices! No es así. No soy nada de eso.

—Que sí, terca.

Él le devolvió el golpe de forma amistosa y sonrió. Ella también, de forma juguetona, volvió a golpearlo y él, para defenderse, la tomó de ambos brazos y la hizo perder el equilibrio. Por más que estaban sentados, cayeron un poco más, hasta quedar tendidos de costado sobre la cama. Mirándose, enfrentados.

Shikamaru subió la mano por el brazo de ella acariciándola delicadamente. Un escalofrío recorrió el brazo de Temari.

—Nara… —La voz de ella salió seca y ronca. El corazón le latía rápidamente. Él acercó más su cabeza y depositó un beso en sus labios.