Otra actualización. Si llegan a encontrar algún error, no duden en decírmelo. No tengo beta, todos los errores son míos. Por cierto, oficialmente esta historia se ha convertido en una serie, hace unos días la autora publicó la segunda parte de este fic.


Capítulo 16: 17 de Diciembre, 1992.

Tal vez el mejor consejo que la teoría del caos puede darnos es no saltar a conclusiones;

acontecimientos inesperados pueden constituir un comportamiento normal.

Edward Lorenz

Playlist VIVALDI - "WINTER" FROM THE FOUR SEASONS

Es llamado un Horcrux," dice Draco.

"¿Horcrux?" Harry repite, apresurandose a alcanzarlo mientras salen de la torre de Gryffindor.

"Además de que fue problema y medio encontrarlo. Me llevó semanas identificarlo con exactitud. Es realmente alguna clase de rara y volátil Magia Oscura. Tuve que hacer un pedido especial de libros porque la biblioteca de Hogwarts no tenía nada sobre el tema."

"¿Qué es lo que hace?"

"Es algún tipo de receptáculo," él explica. "Un mago divide su alma en dos y pone una mitad en otro objeto – preferiblemente, algo con fuertes propiedades mágicas o de valor emocional. Entonces si el mago muere, pueden ser traídos de vuelta a la vida."

Harry toma un respiro. "Eso es cómo…"

"Sí," Draco dice. "Y significa que debe haber más de uno. Ha estado guardado en la Mansión desde los años 70, y si él estaba comunicándose con Quirrel el año pasado…"

Ellos rodean la esquina del pasillo principal, bajando los escalones hacia el nivel inferior. Hay un flujo constante de estudiantes dirigiéndose hacia el Gran Comedor.

"¿Así que cómo destruimos un Horcrux?"

"Hay algunas formas, pero todas son realmente peligrosas y difíciles, por lo tanto me imagino que simplemente podemos lanzarlo hacia el sol."

Los pasos de Harry vacilan y casi cae de los últimos tres escalones.

"¿Es – es en serio?" él pregunta.

Draco levanta ambas cejas.

"¿Podemos hacer eso?" Harry continúa. "¿Podemos lanzarlo hacia el sol?"

Draco encoge los hombros. "Seguro. Reunir suficiente energía mágica en un único aparato programado para propulsión y enviarlo hacia las alturas al mediodía. Estoy muy seguro que ni siquiera un Horcrux forjado por un mago poderoso puede hacerle frente a una gigante esfera de plasma con una temperatura de superficie de casi 6,000 grados Kelvin. Incluso dudo que lo hará través de la atmósfera."

"¿Puedes construir un cohete mágico?"

"Será un proyecto divertido," Draco decide. Harry se ríe al principio, pero se pone serio después de un momento.

"Es algo bueno que tú lo tengas," él dice gravemente. "¿Puedes imaginar lo qué habría pasado si hubiera salido a la luz?"

"Un Horcrux realmente no puede hacer nada por sí solo," Draco dice. "sólo habría sido un problema si alguien se hubiera comunicado con el diario el tiempo suficiente para afectarlos. ¿Y quién sería lo suficientemente estúpido para descubrir un diario sentiente que habla y no entregarlo inmediatamente a un profesor?"

El Gran Comedor se encuentra lleno cuando finalmente llegan. Draco se había inscrito para el Club de Duelo el momento en que vio los carteles pegados alrededor del castillo – todos ellos, claro, plasmados con el rostro sonriente de Gilderoy Lockhart – porque no había forma en la que él se perdería al Profesor Snape y su duelo de demostración.

Él puede ver al Profesor Snape arriba al frente de la sala, hablando lacónicamente con el Profesor Lockhart y luciendo ya como si quisiera hechizarlo.

"Esto va a ser genial," Draco decide.

"Harry," viene una voz de su izquierda. Draco se voltea y ve, para su sorpresa, a Ron Weasley, sus brazos cruzados sobre sus desgastadas túnicas y su rostro pecoso transformado en un ceño. "Malfoy."

Inseguro, Harry responde. "Ron."

"Así que entonces de verdad has elegido a Malfoy." Ron dice.

"Bueno, si la alternativa eres ," Harry réplica, y el rostro de Ron se pone de un desfavorable tono escarlata.

"No soy sólo yo quién piensa que estás chiflado," Ron sisea colocando sus puños en las caderas y fulminando a Harry con la mirada. "Todos en el castillo están hablando sobre eso. ¿Harry Potter, el mejor amigo de Draco Malfoy? Parece que todo el mundo menos tú, sabe cómo obviamente ésto es una trampa."

"¡Tú no sabes nada!" Harry dice, y ahora él se está enojando también. "No tienes idea de lo que él ha pasado, cómo su familia—!"

Draco agarra su hombro y le da la vuelta para fijarlo con una mirada de reproche. Harry frunce el entrecejo, pero obedientemente no dice nada más. Sin embargo, él se mantiene mirando a Ron.

"Estoy seguro de que esta pequeña diatriba moralista cambiará la mente de Harry, Weasley," Draco dice. "Ha funcionado tan bien por el pasado año y medio después de todo. Puedes estar seguro que esto definitivamente no es un esfuerzo inútil que en modo alguno te hace lucir como un petulante infante."

Draco no lo creía posible, pero Weasley se pone todavía más escarlata que antes. "Nadie te pregunto, Malfoy."

"Nadie te pregunto tampoco, pero eso ciertamente no te detuvo."

Él se ve tan enojado que por un momento Draco piensa que tal vez él ataque – pero afortunadamente, el Profesor Lockhart llama su atención y todo los estudiantes presentes se mueven alrededor de la mesa colocada en el centro de la sala.

La presentación y posterior demostración empieza, y toma toda la fuerza de voluntad de Draco para no disolverse en una frenética risa cuando el Profesor Lockhart abre con un locuaz y mal pronunciado encantamiento y es inmediatamente desarmado por el Profesor Snape con un fuerte Expelliarmus. Harry, a su lado, no lo está haciendo tan bien en ocultar su risa y tiene que poner una mano sobre su boca y nariz.

Pero el Profesor Lockhart se compone fácilmente de su vergüenza y, como si nada hubiera pasado, divide a todos en parejas para practicar el hechizo desarmardor.

Harry ya se ha volteado hacia Draco y abierto la boca para preguntar la inevitable cuestión cuando Lockhart repentinamente está al lado de ellos.

"¡Señor Malfoy!" él dice. "Creo que te prometí algo de instrucción individualizada"

"Uh," Draco dice, mirando entre Harry y el Profesor Lockhart.

"Señor Potter," Profesor Lockhart dice, "Siento privarte de tu amigo, ¿Pero por qué no te emparejas con el Señor Weasley?"

Inmediatamente, ambos miran a su derecha, donde Ron está de pie al lado de una chica Gryffindor quién Draco piensa se llama Parvati. Ron les devuelve la mirada, arrugando el entrecejo.

"Yo no—" Harry empieza.

"¡Espléndido!" Profesor Lockhart interrumpe, ofreciendo una mano para ayudar a Draco a subir a la mesa.

Draco le da una mirada de disculpa a Harry y toma la mano extendida del Profesor Lockhart.

Una vez sobre la mesa, el Profesor Snape se aproxima, sus manos entrelazadas detrás de su espalda y sus túnicas ondeando alrededor de sus tobillos. Mientras Profesor Lockhart parlotea sobre ir fácil en Draco y asegurarse de que él aprenda tanto como pueda, el Profesor Snape inclina su cabeza para dirigirse a él sin hacer mucho ruido:

"No le hagas mucho daño," él dice.

Draco no le está poniendo mucha atención como quizás debería. "¿Puedes asegurarte de que Harry y Ron no se maten entre sí?" él pregunta, intentando estirar el cuello para verlos bien. Él escasamente puede ver el brillante cabello rojo de Weasley de frente al nido de pájaros de Harry.

El Profesor Snape les da una mirada de reojo. "No puedo garantizar nada."

"Entonces no puedo garantizar que no le haré demasiado daño al Profesor Lockhart."

"Confía en mí, Draco, cómo un hombre que recientemente tuvo la oportunidad de hechizarlo a ciegas – es como patear a un puffskein. Es fácil, insatisfactorio, y más tarde te sientes culpable."

"Ellos estuvieron en una pequeña discusión," dice Draco. "Sólo interfiere si empiezan a intercambiar golpes."

El Profesor Snape suspira. "Bien. Pero espero que cumplas tu parte."

"Sí, sí," él responde, deslizando la varita de su manga. "Sin daños permanentes. Honestamente, él es mi profesor, ¿Qué se supone que voy a hacer?"

En lugar de responder, el Profesor Snape sólo levanta las cejas, sabiendo muy bien lo que Draco podría hacer. El Profesor Snape se baja de la mesa y va a monitorear a las parejas de estudiantes mientras empiezan a practicar el hechizo desarmador."

"...no tienes razón para estar preocupado, es mi punto general; ¡Nunca haría nada para lastimarte! ¿Estás listo, Señor Malfoy?"

Draco mira al frente, aunque su atención está en Ron y Harry. "Claro, Profesor."

"¡Sólo ataques simples y hechizos deflectores! Yo ataco, y tú lo desvías, tú atacas, yo lo desvió, y así sucesivamente."

"De acuerdo." Él puede ver que Ron le está gruñendo algo a Harry mientras ambos desenfundan sus varitas de sus mangas.

"¡El primero es llamado jinx obstaculizador, un favorito mío! Puedes recordar que lo utilice con gran éxito en Viajes con los Vampiros cuando…"

Ahora ellos están discutiendo. Draco realmente debería estar ahí abajo; ambos pueden ser muy impulsivos y Harry en particular puede ser sobreprotector cuando las personas empiezan a hablar mal de Draco.

El Profesor Lockhart está parloteando sobre algo breve antes de lanzar un pequeño jinx inservible; Draco lo desvía sin mirar con un encantamiento escudo.

Y ahora ellos están gritándose el uno al otro. Fantástico. Draco escanea la multitud en busca del Profesor Snape mientras distraídamente lanza un jinx – eso debería ser lo suficiente inofensivo, ¿Verdad? – pero mientras la discusión de Harry y Ron se vuelve más acalorada, ellos empiezan a lanzarse maleficios el uno al otro.

En algún lugar en la periferia de su visión, Profesor Lockhart se estrella contra la mesa. Draco lo ignora y se esfuerza en escuchar a su conversación. Él sólo puede distinguir pequeños fragmentos.

"—tan sólo no puedes comprender—!"

"— es bien jodidamente obvio que él está tramando algo, si sólo tú escucharás a la razón—!"

"¡Escuchar a la razón, eso es gracioso, de todos los chismes sin fundamento que recorren esta escuela, ninguno parece tener razón!"

Sus maleficios se están poniendo realmente horribles. Maldición, ¿Dónde está el Profesor Snape?

"¡Ja, ja, ja, Señor Malfoy, eso fue – buena puntería! ¡Muy buena puntería! Claro, si yo lo hubiera deseado así, lo habría desviado, pero pensé mejor en mostrarte…"

A mitad de su intento de pararse, Profesor Lockhart colapsa nuevamente en la mesa, piernas aún enredadas. Draco medio lo mira, desvanece el jinx, entonces vuelve a observar a Harry y a Ron.

"¡No sabes nada sobre él!" Harry grita.

"¡Sé que él es una maldita serpiente! ¡Serpensortia!"

Varios estudiantes gritan. Draco conoce el hechizo y maldice por lo bajo, descendiendo de la mesa y abriéndose paso hacia ellos a través de la multitud.

Los gritos se detienen, reemplazados con un mucho más profundo, más aterrado silencio. Mientras abre un camino entre los estudiantes, él ve una enorme anaconda deslizándose por el suelo entre ellos, moviéndose hacia Harry en lentos y lánguidos movimientos.

Los labios de Harry se están moviendo pero Draco no puede distinguir las palabras – él puede, sin embargo, detectar un bajo y temible sonido siseante.

Le lleva a Draco un momento para entender exactamente lo que está escuchando.

"Finite Incantatem," dice el Profesor Snape desde atrás, y la serpiente se quema en la nada.

Ron es el más sorprendido de todos ellos, por la mirada en su rostro. De hecho, el único quién no parece entender de qué se trata la gran conmoción es Harry.

Draco traga secamente.

"Ahora entiendo," Ron murmura. "Ahora lo entiendo. Él no te está corrompiendo. Tú ya estás corrupto."

Harry lo ve sin comprender. "Yo – ¿Qué?"

Draco lo agarra del codo. "Necesitamos irnos," le dice a Harry. "En este momento."

"Pero yo – ¿De qué está hablando?"

"Tal vez esa es la razón de que el Señor Oscuro fuera detrás de él," dice la chica quién-quizás-se-llama-Parvati en un susurro teatral. "Deshaciéndose de la competencia."

"¡Todos regresen a trabajar," Profesor Snape ladra. "suficiente de mirar desvergonzadamente!"

Draco le da a la manga de Harry otro tirón, y él tropieza. Él lo saca del Gran Comedor, mente dando vueltas.

"¿Qué quiso decir?" Harry pregunta mientras caminan, su voz tensa. "Dijo que estoy corrupto."

Draco está silencioso, la boca una firme línea, hasta que las puertas del Gran Comedor se cierran detrás de ellos con un resonante, fatídico sonido.

"¡Draco!"

Él introduce una mano en su bolsillo y siente la familiar pelota de goma bajo las yemas de los dedos. Parece insoportablemente pesada e inmutable.

"Eres un Hablante de Pársel."

"¿Soy un qué?"

Draco se voltea. Harry se ve tan asustado – asustado, y alterado, y confundido. Draco se enfrenta con la extraña realidad de lo que él sintió cuando al principio comprendió que Harry era su amigo, una realidad a la que quizás no le dio un nombre hasta este preciso instante.

Más que nada, Draco quiere proteger a Harry. Él lo ve empujado a un mundo forzándolo a crecer demasiado rápido y quiere detenerlo; él lo ve en una familia que lo maltrata y lo pone a salvo mágicamente; él lo ve asustado y quiere hacer el miedo desaparecer.

Draco nunca se ha sentido así sobre nadie antes. Hace a su corazón latir incómodamente rápido.

"Vamos a seguir caminando," dice Draco. "Te lo explicaré."

Esto es una coincidencia, piensa Draco. Debe ser una coincidencia. En el fondo de su mente, sin embargo, Draco sabe que él ya no cree más en coincidencias.


Capítulo 17: 14 de Febrero, 1993.

El amor no necesita ser elocuente.

Amit Abraham

Playlist WE THE KINGS - "WHAT YOU DO TO ME"

"Feliz Día de San Valentín," Harry dice, atrayendo la atención de Draco lejos de la pila de papeles extendidos en frente de él en la mesa de Ravenclaw.

"¿Es Día de San Valentín?" Draco pregunta, levantando la vista y dándose cuenta, por vez primera, de las serpentinas rojas, rosas y blancas colgando del techo, las cajas de dulces dispersas por la mesa, y el confeti decorativo en forma de corazón en el suelo. "Oh. Así que lo es."

"¿Tienes un Valentín este año?" Harry cuestiona.

"Estás sintiéndote mejor, entonces," Draco responde, en vez de contestar a su pregunta. Por las pasadas semanas Harry ha estado un poco deprimido mientras los rumores de él siendo un Hablante de Pársel se extendieron por toda la escuela. A pesar de las afirmaciones de Draco de que era casi definitivamente una coincidencia y que de ninguna manera garantizaba que él era malvado, los niños son bastardos viciosos, y un comentario insensible tiene más peso que miles de promesas tranquilizadoras.

Harry se sienta en la silla opuesta a la suya. Aunque Draco nunca ha sido bienvenido en la mesa de Gryffindor, a los Ravenclaws – la mayoría de ellos más preocupados con sus libros o conversaciones – nunca les importó Harry.

"Sabes," Harry dice, "Acepto cada día como viene."

Él está nervioso, Draco se da cuenta. Está cambiando su peso de un lado a otro, y mirando hacia la puerta cada pocos segundos, como esperando algo.

"¿Te encuentras bien?" pregunta Draco.

Harry lo mira, mordiendo su labio inferior. Bajo toda la aprensión, Draco puede detectar las señales de alguna otra emoción, – ¿Expectación? Es difícil de decir.

"Bien," dice Harry. "¿Qué es todo esto?"

Él señala hacia el montón de papeles. La mayoría de ellos cubiertos de ecuaciones.

"Estoy haciendo algunos cálculos concernientes al cohete para el Horcrux con destino al sol," Draco responde. "es un poco más complicado de lo que había anticipado que sería."

"Bueno, no puedes decir que no es ciencia de cohetes, supongo." *

Draco lo ve sin comprender.

"Lo siento, broma Muggle. ¿Así que cuando piensas que estará listo?"

"Un par de meses," Draco responde, encogiendo los hombros. "Mayo, tal vez. Junio a más tardar. Por ahora, se encuentra seguro en la caja fuerte." Él toma un trago de zumo de calabaza.

Harry asiente. Él se mantiene mirando hacia la puerta. Draco está por preguntarle si espera a alguien, cuando de forma abrupta, dichas puertas se abren de golpe, y una bandada de palomas blancas entran volando, cada una con una carta en el pico.

La llegada atrae varios gritos sorprendidos. Las aves se dispersan por el Gran Comedor, cada una aterrizando en frente de un estudiante. Justo mientras Draco está deduciendo que éstas son parte de la elaborada celebración de San Valentín, una de las palomas aterriza en frente suyo.

Draco le parpadea al ave, sorprendido. Ella inclina su cabeza blanca hacia abajo y deja caer un gran sobre almidonado de color crema encima de su pila de papeles. Draco Malfoy se encuentra escrito en caligrafía plateada.

El ave levanta el vuelo otra vez y Draco se queda mirando al sobre en estupefacto silencio.

"Es para ti," Harry dice inútilmente.

Draco lo mira. El ata los cabos inmediatamente, por supuesto, y oh, Merlín. Su cara repentinamente se siente un poco caliente, lo que es una reacción completamente inaceptable. Él hace un pequeño ruido para aclarar su garganta y levanta el sobre. Hay un brillante sello de cera roja que Draco rompe para sacar una tarjeta blanca.

El frente de la tarjeta tiene una estilizada ilustración en movimiento de una mariposa plateada agitando sus alas con suaves reflejos mágicos. Inmediatamente, Draco piensa otra vez en la conversación que él había tenido con Harry hace varias noches, donde él había explicado – o al menos intentado explicar – el concepto de la teoría del caos. Él había usado la famosa explicación de Edward Lorenz de el efecto mariposa, y Harry había preguntado, con una pequeña y pensativa sonrisa, si había muchas mariposas envueltas en matemáticas.

Draco recuerda reírse, y sentir esa extraña y cada vez más constante presión en su pecho que hace a su corazón latir un poco demasiado rápido.

Él traga y abre la tarjeta y de repente, atrapandolo por sorpresa, docenas de mariposas plateadas mágicas salen disparadas desde el interior. Draco ríe, sobresaltado, mientras las mariposas hacen elaborados giros y bucles en el aire antes de disolverse en una fina lluvia de polvo plateado que se precipita.

Se mi valentín está escrito en el interior de la tarjeta, aunque no está firmado. Draco titubea entre mortificado, fascinado, desconcertado y mareado. Es un extraño y maravilloso sentimiento.

"¿De quién es?" Harry pregunta.

Draco se traga la respuesta de tú, obviamente y en su lugar observa a Harry, quién parece estar haciendo un concentrado esfuerzo para no parecer muy interesado en la respuesta.

Así que le sigue el juego. "No dice," Draco responde, y Harry asiente. Draco muerde la sonrisa que llega a su boca, no invitada, y mira la tarjeta. "Es dulce," agrega suavemente.

Harry parece más que un poco complacido.


Capítulo 18: 19 de Junio, 1993.

Cada derecho implica una responsabilidad, cada oportunidad, una obligación.

John D. Rockefeller

Playlist AMERICAN AUTHORS - "BEST DAY OF MY LIFE"

"...y una vez conseguí cuantificar una unidad mágica de energía, se volvió mucho más fácil. ¿Sabías que nadie nunca ha pensado en expresar energía mágica en unidades? Supongo que nunca ha habido mucha necesidad para ello en teoría mágica, pero aún así, me parece que alguien debería – ¿Harry? ¡No te quedes atrás!"

"¿Físicamente o intelectualmente?" Harry pregunta mientras sacude una piedrecilla de su zapato.

"Que gracioso. Vamos, es casi hora."

Harry vuelve a sacudir su zapato y se apresura a alcanzarlo. "¿Cómo se llaman?"

"¿Cómo se llaman qué?"

"Tus unidades de energía mágica."

"En realidad no tienen un nombre. He estado usando la letra Griega mu."

"Deberías ponerles tu nombre. Funcionó bien para Watt."

Draco ríe. "¿Que, un 'Malfoy' de energía? No suena bien exactamente."

Sonriendo, Harry admite, "Realmente no, no."

Más allá del Campo de Quidditch, cerca del borde del Bosque Prohibido, hay una colina pequeña, cubierta de hierba que comanda una espléndida vista del lago. A principios de verano, el aire está saturado con la esencia de vegetación y brillantes días soleados. Tan pronto como alcanzan la cima del montículo , Draco se pone de rodillas y empieza a instalar todo.

Al final, el dispositivo terminó luciendo más como una tetera al revés con cuatro boquillas. Está viva y casi temblando con energía mágica potencial para enviarla a volar cuando sea activada, envuelta con encantamientos estabilizadores para mantenerla en su curso, y pintada de brillante rojo para hacerla lucir genial.

"¿Tienes tu reloj?" Draco pregunta, sacando la caja fuerte mágica de su mochila y abriendola para poner el diario dentro de la tetera cohete de brillante rojo.

Harry saca el reloj de bolsillo que Draco le dio y lo presiona para abrirlo. "Cuarenta segundos hasta la hora exacta," Harry dice.

"Justo a tiempo." Él lanza los hechizos de último minuto, entonces pone la tetera cohete en tierra y se apresura a bajar la colina, Harry pisándole los talones.

"Veinticinco segundos," Harry avisa.

Draco conjura una manta para extender en la hierba y se sienta. Saca la canasta encogida de picnic del bolsillo de su túnica y la expande con un rápido hechizo. Harry se sienta a su lado, aunque él tiene un ojo en el reloj.

"Quince segundos."

"He aquí un año escolar exitoso," Draco dice, abriendo la canasta de picnic y agarrando una rápida mordida de uno de los pastelillos empacados.

"¡Cinco...Cuatro...Tres...Dos...Uno...!

Draco dispara un rápido hechizo de activación que golpea a la tetera justo en el centro. La reacción es inmensa; se mueve tan rápido que Draco la habría perdido si parpadeara. En un segundo se encuentra ahí, al siguiente, es una raya de rojo silbando por los aires, trayectoria directo al sol.

Harry ríe, y no pasa mucho tiempo antes de que el cohete esté fuera de vista.

"Eso fue rápido," él dice.

"¡Tiene que salir de la órbita de la tierra; por supuesto que es rápido!"

"Y va directo al sol." La voz de Harry es casi reverente y hace a Draco reir.

"Bueno, ciertamente su destino es el sol," Draco dice. "Las oportunidades son muy buenas de que el Horcrux se quemará en la atmósfera."

Harry toma el zumo de calabaza que Draco había empacado y sirve dos copas. Draco toma una y Harry levanta la suya. "Por la solución creativa de problemas."

Draco ríe y golpea suavemente su copa contra la de Harry.

Ellos se quedan silenciosos por un tiempo. En el cielo el silbido se ha disuelto en un distante eco antes de que empiece a desaparecer en el silencio.

"Ahora, por la voluntad de Merlín," Draco dice, apoyándose en una mano, "finalmente el universo te dejará en paz por un tiempo."

Harry le da una sonrisa ladeada. "¿Por eso hiciste todo esto?"

"Era principalmente una excusa para construir un cohete."

"No tienes que protegerme, sabes," Harry dice, pero está sonriendo cuando Draco lo mira.

"Algunos días siento que tengo que hacerlo," Draco admite, con algo de reluctancia. Él toma un trago de zumo de calabaza. "Nadie más parece estar haciendo un muy buen trabajo."

"Entonces automáticamente lo hace tu problema, ¿No?"

"¿Estás quejándote?"

"No me estoy quejando," Harry dice, "Tan sólo es una observación."

"Ese es mi trabajo."

"¿Observar o quejarte?"

"Ambos.

Harry sonríe, y Draco siente un resurgir de esa aplastante sensación en su pecho. Ha estado volviéndose más frecuente últimamente, más intensa en esos momentos tranquilos cuando la comprensión es instintiva, implícita. Después de mucha deliberación, Draco ha decidido que le gusta el sentimiento.

Ahora si tan sólo él supiera qué hacer. Draco está seguro que esto es un producto de su absoluta falta de habilidades sociales.

"Es una extraña compulsión," Draco dice, quedamente, mirando a su zumo de calabaza. "Y eso es la mejor palabra para eso, creo. Compulsión. La sentí antes de que supiera quién eras. Estaba indignado en tu nombre desde el comienzo por la forma en la que el mundo te estaba tratando."

Harry todavía está sonriendo, aunque parece un poco más triste ahora. "Lo aprecio," dice, "aunque la ironía no está pérdida en mi."

"¿Ironía?"

"Te mantienes haciendo todas esas cosas imposibles porque dices que no debería tener que lidiar con ellas. ¿Así que entonces eso significa que tú deberías?"

Draco está silencioso por un momento. Él mira al cielo, a los fragmentos de nubes cirrus iluminadas plata por el sol, y considera su respuesta.

"No lo sé," él réplica luego de un instante. "supongo que es simplemente el hecho de que puedo."

"Puedes, ¿Por lo tanto deberías?"

"Tal vez." Draco termina su copa de zumo de calabaza. "La ética es complicada."

Harry sonríe afectadamente. "Espero poder pagarte algún día."

Draco abre la boca, vacilando al borde de tú me pagas todos los días por ser mi amigo. A último minuto decide no decirlo, y lame sus labios. Muy revelador, él piensa. A Draco no le gusta ser revelador – lo hace sentir muy vulnerable.

"¿Estás nervioso por el próximo juego de Gryffindor-Slytherin?" él dice en su lugar, y ellos pasan el resto de la tarde tendidos sobre la manta en la hierba a la base de la colina, hablando y riendo y mirando el cielo, y es el mejor día que Draco ha tenido en mucho tiempo.


Capítulo 19: 31 de Julio, 1993.

La felicidad en personas inteligentes es lo mas raro que conozco.

Ernest Hemingway

Playlist DAUGHTRY - "HOME"

"No vamos a cantar," dice el Profesor Snape, en vez de algo más apropiado como feliz cumpleaños, Harry o y muchos más por venir. Él coloca el pastel en la mesa – comprado en tienda, después de que él y Draco accedieron a que ellos no estaban de ninguna manera cualificados para hornear un pastel – bajo el porche del patio trasero del número 29 de Spinner's End. El sofocante calor del verano está regulado a soportable niveles por los encantamientos enfriadores azul pálido que se agitan perezosamente por encima de sus cabezas como seda sumergida en agua.

Harry está sonriendo. "Creo que sería raro, igual, con sólo tres personas. ¿Chocolate?"

"Pensé que sería una opción segura, sí."

"Feliz cumpleaños," Draco dice, conjurando trece velas con un rápido hechizo y encendiéndolas con otro. "¿Pide un deseo?"

Harry ríe. "No necesito nada."

"Generalmente los deseos no son hechos para cosas que necesitas." dice Draco.

"Además, ellos casi siempre son inútiles sin específica intervención mágica," Snape agrega mientras se sienta, y Draco le tira una servilleta hecha bola.

"Deja de ser cínico," Draco lo reprende. "es su cumpleaños y puede pedir un deseo si él quiere."

"No sabría qué pedir," Harry dice.

"Se te puede ocurrir algo, seguramente."

Harry observa a Draco en silencio por un instante, entonces al Profesor Snape, luego al pastel, donde las velas conjuradas consumen sus flamas conjuradas. Una brisa cálida susurra a través del aire, escurriéndose entre los edificios y haciendo crepitar los árboles.

"Deseo," Harry empieza, lentamente, como si no estuviera seguro, "que la vida sea segura pero no aburrida, que las cosas malas pasarán solamente para hacerme sentir más agradecido por las cosas buenas, y que las personas que quiero estén a salvo y felices."

Draco está extrañamente conmovido, aunque él espera que no se muestre en su rostro.

"Y deseo que Gryffindor gané la Copa de Quidditch este año." Él sopla las velas.

"Eres demasiado parecido a tu madre," Profesor Snape dice repentinamente, y Harry lo ve con sorpresa.

"¿Conociste a mi madre?"

Las líneas de la garganta del Profesor Snape se mueven mientras traga. Draco lo conoce lo suficientemente bien para ver el dolor que está intentando tan desesperadamente esconder. Él nunca ha hablado de eso, por supuesto – el Profesor Snape nunca fue uno de compartir, y Draco nunca uno para entrometerse – pero Draco ha deducido la mayoría de la historia por medio de miles de pequeños indicios en los años que lo ha conocido.

"Lo hice," él dice, suavemente. "Tienes su ojos. ¿Alguna vez alguien te ha dicho eso?"

"Nunca dejan de hacerlo, en realidad." Harry responde.

Profesor Snape sonríe, y no es nada más que dolor. Draco frunce el ceño, de pronto abrumado con la tentación de poner una mano tranquilizadora en su brazo. Él resiste.

"Te ves igual que tu padre, pero tienes los ojos de ella," él dice. "Sus ojos y su espíritu. Al principio cuando te vi en mi clase, pensé que nunca sería capaz de sobrevivir un recuerdo andante de – de ella, tan cerca, pero yo…"

Draco nunca ha visto al Profesor Snape así de inarticulado. Él toma una respiración para centrarse y se recarga en la silla, volviendo el rostro al cielo.

"Es mejor, creo," él dice, "de esta forma. Más difícil, pero más gratificante . Es mejor apreciar un recuerdo vivo que aferrarse a un muerto."

"Yo—" Harry empieza, pero titubea. "Yo no quería entristecerte…"

Él suelta una respiración tan larga que la debe haber estado conteniendo por veinte años. Él sonríe de nuevo, con más fuerza, y pone una mano afectuosa en los cabellos de Harry.

"No estoy triste," él dice, y parece decirlo en serio. "estoy contento. Feliz cumpleaños, Harry."

Draco empieza a dividir el pastel con una serie de cuidadosos hechizos. "La guerra se avecina, un loco busca hacer su regreso, el mundo está conspirando contra un niño de trece años, y aquí estamos, felices. ¿Eso nos hace locos?"

"Demasiada perspectiva," Harry dice, tomando ansiosamente su rebanada de pastel."

"La carga de ser un genio," Profesor Snape dice, sonriéndole a Draco. "es que nunca puedes hacerte olvidar la perspectiva."

Draco desvía la mirada. Él no ha dejado de tenerle aversión al término genio. Él observa fijamente a la selva de cemento y hormigón del pequeño barrio industrial, pensando sobre guerras y Magia Oscura y conspiración.

"Come tu pastel, Draco." urge el Profesor Snape, trayéndolo de vuelta de su propia mente. Draco consigue sonreír y se pone a comer.


Capítulo 20: 1 de Septiembre, 1993.

El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo.

Nelson Mandela

Playlist HARRY POTTER AND THE PRISONER OF AZKABAN OST - "THE DEMENTORS CONVERGE"

"¡Draco vamos a llegar tarde!"

"No, no vamos," contesta. Él le da al vendedor tres knuts y toma la copia de El Diario el Profeta con un gesto de agradecimiento.

"¡Puedo escuchar los motores!"

"¿Podrías esperar un segundo? Prometo que no vamos a perder el condenado tren."

"Vamos."

Hay una mano alrededor de su muñeca y Draco tropieza cuando bruscamente tira de él a un lado. Draco suspira, sabiendo que no será capaz de escanear los titulares hasta que ellos estén a bordo.

Hampstead Halfway, el pequeño nicho hechizado que se encuentra escondido detrás de un filtro de percepción en medio de la Estación de King's Cross, desaparece abruptamente mientras Draco es halado – arrastrado en realidad – más allá de la protección. Al menos se las arregló para conseguir una copia del periódico.

No es hasta que están pasando a traves del pilar de la plataforma y arriba del gran tren escarlata que Harry finalmente lo suelta de la muñeca.

"Ahí, ¿Ves?" Draco dice mientras suben en uno de los últimos vagones del tren. "Te dije que no estábamos en peligro de perderlo."

Harry no responde. Él abre la puerta de un compartimento. Se encuentra abierto, hay sólo un hombre vestido en estropeadas y lamentables ropas, desplomado y durmiendo en la esquina.

"Hombre lobo," Draco dice antes de poder detenerse.

"¿Qué?" Harry pregunta.

"Nada. Parece que este año tenemos un nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras." Él se acomoda y pone el baúl bajo su asiento.

"¿Qué le pasó a Lockhart?"

"En una educada pero completamente aleatoria suposición, yo diría que alguien debe haberle enviado al Profesor Dumbledore una copia de su examen final con todas las preguntas como cuál es el color favorito de Gilderoy Lockhart encerradas en un círculo con brillante tinta roja." Draco abre su periódico.

"No lo hiciste," Harry dice.

"No puedo negar ni confirmar que hice algo."

Harry suelta una risa. "Aun así, no puede decirse que no se lo veía venir."

Draco encuentra el artículo que estaba buscando y pasa un tiempo revisándolo. Bajo ellos hay un gran siseo mientras el tren empieza a moverse, crujiendo y saliendo de la estación.

Unos momentos de silencio pasan mientras Draco lee. Luego de un rato, Harry se inclina y susurra, apenas lo suficientemente alto para que Draco escuche, "¿Quién es ése?"

"El Profesor Remus J. Lupin," Draco responde, igual de quedamente, sin levantar la vista del periódico.

"¿Qué? ¿Cómo sabes?"

"Lo dice en su maletín." Era una de las primeras cosas que Draco había notado cuando él entró en el compartimiento. Eso y el hecho de que él es un hombre lobo.

"Si él es un profesor, ¿Qué está haciendo en el tren?"

"¿Cómo imaginas que un hombre se escapa de Azkaban?" Draco pregunta, desistiendo de los murmullos.

"¿Qué es Azkaban?"

Draco ve a Harry en sorpresa por un instante. "Siempre me olvido de que no sabes estas cosas," él dice. "Azkaban es una prisión mágica. Se encuentra en una isla en medio del Mar del Norte."

"Oh. No lo sé. ¿Cómo escaparías de Azkaban?"

"No podría decirte, no sin estar ahí."

"¿Así que quién escapó?" Harry pregunta, acomodándose al lado de Draco y estirando las piernas en el asiento.

"Mi primo."

La respuesta toma a Harry desprevenido, claramente; Draco puede decirlo por la forma en la que él se sobresalta ligeramente.

"¿Tú – tienes un primo en Azkaban?"

"Ya no, aparentemente," dice Draco, doblando el periódico de nuevo y recostandose en el asiento. "Y creo que técnicamente él es mi primo segundo."

"¿Quién es?"

"Sirius Black," responde, y detecta el más sutil de los movimientos de la figura extendida al otro lado del compartimento. No durmiendo, entonces. Daco no está sorprendido. Su respiración no es lo suficientemente lenta para ser la de alguien durmiendo. "La oveja negra de la familia. O la oveja blanca, según sea el caso."

"¿Qué hizo?" Harry pregunta.

"Si quieres decir lo que hizo para volverse el paria de la familia Black, eso va a tomar algo de tiempo. Si te refieres a lo que hizo para ingresar en Azkaban…"

Draco le frunce el ceño a Harry. Quizás él debería haberle dicho antes esta historia. Sin embargo, nunca ha habido una gran razón para hacerlo. En realidad nunca ha sido importante.

"Creo que vale la pena mencionar que no creo la historia oficial," dice Draco.

"¿Qué historia oficial?" pregunta Harry, mientras se inclina hacia adelante.

"Que él fue quién entregó a tus padres al Señor Oscuro."

Él aguarda por alguna reacción en el rostro de Harry, pero se queda esperando por algún tiempo. Harry se reclina y mira hacia la ventana, todo mientras se mantiene con la expresión cuidadosa y deliberadamente vacía de emoción.

Harry no dice nada, y a Draco no le gusta en absoluto. Harry solamente es así de silencioso cuando algo está mal.

Draco no está seguro que decir, aunque sabe que debería – tiene que – decir algo. Él abre su boca, pero justo en ese momento, hay un intenso sonido chirriante, y el tren se sacude al frenar tan abruptamente, casi lanzándolos hacia adelante.

"¿Qué en—?" Harry dice, a duras penas aferrado de su asiento.

En seguida, Draco se pone de pie y va hacia la ventana, pero no puede ver nada fuera de lo ordinario. Sin embargo con la ventana entreabierta, él puede oler.

"Magia Oscura," Draco susurra, y todas las piezas encajan rápidamente en su cabeza.

"¿Draco? ¿Qué pasa? ¿Por qué nos detuvimos?"

"Dementores," él contesta. "Él se dirige a Hogwarts. ¿Por qué él se dirige a Hogwarts?"

"¿Qué? ¿Quién? ¿Qué es un dementor?"

Draco no responde. Él se dirige a la puerta del compartimento y asoma su cabeza justo a tiempo para ver la luz desaparecer en el corredor, evaporada como agua. Al fondo, puede ver una sombra viviente, distorsionada, retorciéndose, ondulando, moviéndose fluidamente como agua en la arena. El traga.

"Cierto," dice Draco. "lo importante es estar calmado. Esos son dementores de Azkaban, lo que significa que ellos están bajo el servicio del Ministerio, y – y no deberían ser peligrosos."

Merlín, sin embargo, ellos son jodidamente aterradores. Su corazón ya está resonando en su pecho.

"Atrás," dice una ronca voz en su odio, y Draco se gira rápidamente.

El hombre lobo ahora está de pie, cuerpo tenso y preparado, su varita en una mano, sus ojos enfocados en el dementor mientras ondula hacia ellos.

Draco retrocede.

"¿Por qué está oscuro?" Harry murmura. Su voz débil, temblorosa.

"Intenta enfocarte en una memoria feliz," dice Draco. "¿Puedes hacer eso, Harry? Piensa en algo feliz y no dejes de pensar en ello."

"Yo…" Harry está mirando hacia la puerta, pupilas expandidas y petrificadas sobre el hombro del Profesor Lupin, donde Draco puede escuchar – sentir – la siseante oscuridad.

"Piensa en París," Draco susurra, rechazando voltearse. Él agarra los brazos de Harry y se pone entre Harry y la puerta. "¿Recuerdas París? ¿El año pasado? ¿Cuándo te lleve a los Campos Elíseos, a Cécilia Gilli, y reímos sobre como no entendíamos el atractivo de la alta costura?"

La piel de Harry es fría y húmeda bajo la punta de sus dedos, pero sus ojos están enfocados en Draco.

"Estábamos riendo tan fuerte que todos esos Parisinos elegantes estaban dándonos miradas asesinas y eso solamente nos hizo reír más fuerte. ¿Recuerdas?"

"No hay nadie aquí," Professor Lupin dice, voz tensa. "Sigue adelante."

Hay algo como un horrible gruñido siseante en respuesta y Harry se estremece. Draco lo agarra con más fuerza, aunque si es para el beneficio de Harry o el suyo no es claro.

"Y entonces después ese mismo dia," Draco se atraganta, "bajamos a la Isla de la Cité , a la Santa Capilla , y dijiste que el vitral era la cosa más hermosa que habías visto. Me dijiste que no sabías si había un dios, pero que la capilla te hacía pensar que tal vez lo hubiera. ¿Recuerdas, Harry? No dejes de recordar."

Harry lo intenta. Draco puede verlo intentando. Él sabe que no es fácil. Mantener esos recuerdos al frente de su mente es como sostener agua entre los dedos. Lo vívido se vuelve gris, las sonrisas y risas se van como si no hubieran existido en lo absoluto.

"Vete," gruñe el Profesor Lupin. "No hay nadie aquí."

Harry parece como si estuviera a punto de desmayarse. Draco le aprieta los brazos aún más fuerte y cierra sus ojos, obligándose a regresar a París y a ese verano intensamente caluroso cuando todo estaba bien y era hermoso.

"¡Expecto patronum!"

Hay un horrible alarido, una rafaga de aire y sombra, y entonces nada. Draco lucha por tomar una bocanada de aire y Harry emite un suave sonido sofocado mientras él se pone derecho.

"¿Qué," Harry jadea, "fue eso?"

Profesor Lupin se voltea. Él parece un poco pálido, haciendo las largas cicatrices en su cara casi invisibles, pero por lo demás parece estar bien.

"Un dementor," él responde. "¿Chocolate?"

"¿Algún comentario acerca de lo que esos dementores probablemente encuentren en este tren, Profesor?" Draco cuestiona, porque él vio su reacción al nombre Sirius Black, y realmente, qué se supone que debía hacer, ¿No preguntar?

Él observa a Draco, con sus agudos ojos color avellana. Su expresión es, por turnos, sorprendida, perpleja, pensativa, entonces otra vez serena.

"No al presente, Señor Malfoy," responde, entonces repite: "¿Chocolate?"


Capítulo 21: 15 de Octubre, 1993.

Nada es tan frustrante como discutir con alguien que sabe de lo que está hablando.

Sam Ewing

Playlist THE FAMILY CREST - "HOWL"

Draco ni siquiera se da cuenta de que tiene compañía hasta que escucha la silla frente a él ser arrastrada por el piso. Él levanta la vista de su libro a tiempo para ver a Harry, impasible y silencioso.

No se molesta en preguntar si se encuentra bien; no desperdiciará el aliento. "¿Qué pasó?"

"Ron Weasley," él responde.

Draco gira su pluma entre su pulgar e índice. "Él parece tener una forma de pasar."

Los labios de Harry se curvan brevemente en una mueca de disgusto, entonces aparta la mirada. "Aparentemente soy la razón de que Sirius Black se escapó de Azkaban."

El ha escuchado el rumor tanto como Harry, claro. Habría tomado más esfuerzo permanecer ignorante. "No creo que sea verdad," él dice.

"¿Cuando no es sobre mí?" Harry pregunta, y la amargura en su voz hace a Draco fruncir el entrecejo. "Vamos a ser honestos, ha habido un patrón estos últimos años."

"Un patrón no está hecho de casualidades," dice Draco. "No que esté en desacuerdo con tu afirmación – te pusieron una trampa mortal subterránea diseñada específicamente para ti a la edad de once – pero pienso, por vez primera, que esto realmente no es sobre ti."

"Tú eres la persona más inteligente que conozco Draco, pero no puedes sólo pretender que no es una enorme coincidencia."

Draco sacude la cabeza. "No tiene sentido. Hay demasiados huecos inexplicables en la historia. Él se dirige a Hogwarts – eso lo admito –pero si está detrás de ti ¿Por qué razón esperar hasta ahora?"

"Quizás él es parte del nuevo plan de Voldemort." Harry escupe.

Draco se estremece. Nunca se ha acostumbrado a la forma tan casual en la que Harry usa su nombre.

"No trabaja para él."

"Y tú sabes eso, ¿Verdad?"

"Estás siendo agresivo," Draco dice. "Para de ser agresivo."

"Sólo estoy diciendo, tú no sabrías, ¡No con seguridad!"

"Él era el único en la Noble y Ancestral Casa de los Black quién no—"

Draco se detiene justo cuando pasan unos cuantos Hufflepuffs que lo ven de reojo. Él frunce el ceño, se humedece los labios, cierra su libro, y se inclina hacia adelante, hablando más bajo:

"—quién no tomó la Marca Oscura. Él era amigo de tus padres. No tenía razón para cambiar de lado tan inesperadamente."

"¿Y por eso él fue a Azkaban?" Harry lo contradice, y aunque está enojado, también mantiene su voz baja. "¿Por qué no los traiciono?"

"Ni siquiera se le dio un juicio," Draco dice. "lo sé, envié a buscar por los archivos."

"Espero que me encuentre," Harry dice. Su voz es baja, peligrosa.

Draco frunce el ceño. "No digas eso."

"Que venga. Tengo unas cuantas preguntas."

Él suspira y cierra su libro, sabiendo que no va a tener mucha más lectura hecha en cirugía mágica. "Harry," él dice, "Sé que estás enojado—"

"¡Estas jodidamente correcto en que estoy enojado!" él dice mientras se para, hablando tan alto que atrae muchos ojos alrededor de la sala de estudios hacia él – un efecto alarmante, ya que Draco sabe como difícil es distraer a un Ravenclaw de estudiar. "¿Porque no debería?"

"Siéntate," Draco sisea. Lo último que necesitan es atención indebida..

"Si estás tan convencido de que él es inocente—"

"Nunca he dicho que era inocente, él está irrumpiendo en una escuela – simplemente yo no creo—"

"—entonces pruébalo. Eso es lo que haces, ¿No, Holmes?"

Draco se eriza a su tono burlón. "No soy Sherlock Holmes, y estás siendo un idiota."

"Por lo que sabemos, la evidencia de que él es un traidor y un Mortífago que consiguió que mis padres murieran es condenadamente convincente, ¡Así que perdóname por no compartir tu santísima imparcialidad!"

El comentario molesta, pero Draco no lo demuestra.

"No puedo hablar así contigo," él dice bruscamente, recogiendo sus libros y sus cosas de la mesa. "Ve a volar por un tiempo y ven a encontrarme cuando no le estes dando de golpes a tu mejor amigo."

"¿No un mejor amigo estaría de mi lado?" Harry gruñe. "No estamos discutiendo sobre Quidditch aquí, Draco, ¡Estamos hablando sobre el hombre que traiciono a mis padres!"

"No, Harry," Draco replica, "un amigo toma lados; un mejor amigo te recuerda que la vida es raramente tan simple, aún cuando no quieres ser recordado."

"¡Difícilmente creo que estés cualificado para saber los finos puntos de la amistad!"

Si el último comentario molestó, éste es una bofetada. Draco casi traga su lengua en un esfuerzo para mantenerse bajo control.

Hay un instante de silencio antes de que la ira en el rostro de Harry se vaya, reemplazada por lo que Draco cree es arrepentimiento – pero entonces, ¿Cómo sabría él? Él no sabe los finos puntos de la amistad, su mente ofrece amargamente.

"No quise decirlo de esa manera," Harry empieza vacilantemente, "Yo—"

"¡Vete al diablo!," Draco interrumpe, girándose sobre sus talones y saliendo de la sala de estudio. Él está sereno y tranquilo mientras hace su regreso a la torre de Ravenclaw. No está dándole vueltas una y otra vez en su cabeza al comentario de Harry. No le permite que lo afecte. Y sus ojos definitivamente no están ardiendo con la amenaza de furiosas lágrimas.


Capítulo 22: 31 de Octubre, 1993.

Un hombre no tiene más carácter que el que el pueda comandar en un momento de crisis.

Ralph W. Sockman

Playlist E.S. POSTHUMUS - "ARISE"

Cada noche por las pasadas dos semanas, Draco ha ido a caminar por el castillo solo.

Él no está enteramente seguro de cuál es la razón. Se dice a sí mismo que no importa, pero él todavía se pregunta.

En el pasado, Draco se ha aislado porque él prefiere la soledad, y mientras el hecho en general permanece verdadero, no explica por qué Draco decide ir a pasear solamente después de varias horas de intentar y no poder conciliar el sueño, o por qué las caminatas son más largas en días cuando Harry ha intentado (sin éxito) llevarlo aparte y hablarle.

Él es forzado a admitir, aunque de mala gana, que probablemente hay más a eso que el hecho de que a Draco le gusta estar solo.

Por un tiempo Draco consideró consultar por consejo al Profesor Snape, pero sus tés semanales pasáron sin él diciendo ninguna palabra al respecto. A Draco le gustaría hacerse creer que es porque él sabe que Profesor Snape sería la peor persona en el mundo en darle consejos en relaciones interpersonales, pero es consciente de que probablemente también tiene que ver con el hecho de que hablar sobre ello hace a su estómago doler.

¡Difícilmente creo que tú estés cualificado para saber los finos puntos de la amistad!

Y, ahora qué él piensa sobre eso, también lo hace odiarse un poco.

Quod gratis asseritur, gratis negatur.* Pero si Draco pensó que el comentario era nada más que un insulto infundado en el calor del momento, él no tendría compunción en olvidar lo que Harry había dicho y seguir adelante. Lo más lógico sería que la razón por la que no se lo puede sacar de la cabeza es porque no es infundado. También se deduce que ésta verdad lo molesta en un nivel más profundo de lo que él esperaba.

Draco sabe que él no es una criatura naturalmente gregaria. Sabe que algunas veces él no entiende las pistas normalmente obvias en situaciones sociales, y que todavía se está entrenando para recordar la importancia de sus relaciones.

Pero él creyó que se estaba volviendo mejor. Realmente él lo había estado intentando. Si la reacción automática de su mejor amigo era hacia lo contrario, tal vez todo el progreso que pensó que había hecho estaba en su cabeza.

Él se encuentra de pie por la ventana y mirando a los dementores ondular por el cielo nocturno como manchas de tinta cuando hay un repentino grito. Viene de la base de la Torre de Gryffindor, y el primer pensamiento en entrar a la mente de Draco es Harry.

Él saca su varita de la manga y corre.

Mientras se acerca a la esquina puede escuchar extraños sollozos y una voz baja gruñendo.

"—abre el maldito camino, se que puedes—!"

"¡Ayuda! ¡Ayuda, alguien, ayuda!"

Draco reconoce a la última voz como perteneciente al retrato custodiando la entrada de la Torre de Gryffindor. No reconoce a la otra. Él va lentamente a la esquina y presiona su espalda contra la pared, asomándose.

"¡Te quemaré a cenizas, vil mujer! ¡Abre la entrada!"

Draco respira hondo. Pasa unos cuantos segundos elaborando un plan. Él revisa su reloj.

"¡Ayuda!" la Señora Gorda llora. Ella tiene un enorme corte en la mitad inferior de su lienzo y está aferrando fuertemente su pecho con ambas manos.

Plan formado por pura suerte y la gracia de Dios, él le da vuelta a la esquina, varita al frente.

"Primo," Draco dice, y Sirius Black se gira deprisa sobre los talones de su pies, su propia varita agarrada fuertemente en su mano.

Desnutrido, sucio, mirada enloquecida, mal vestido, desaliñado – aun si Draco no hubiera sabido por adelantado que él había estado en Azkaban, todavía podría haberlo leído en cada línea de su rostro.

Él entrecierra los ojos. Parece listo para atacar a Draco, pero su curiosidad parece superar sólo escasamente su instinto de conservación.

"Ha sido un tiempo," Draco continúa, manteniendo una postura preparada y lista para reaccionar. " la mayoría de mi vida, en realidad."

Toma un momento. Su cabeza se inclina a un lado, y cuando hace la conexión él levanta la barbilla, aunque no baja su varita.

"Para ser así de rubio y llamarme primo," él dice, "tú puedes sólo ser el hijo de Narcisa."

"El mismo. Draco."

"Gusto en conocerte, Draco," él continúa, aunque hay un inconfundible tono de burla en su voz. "Desearía que las circunstancias fueran mejor."

"Uno se las arregla como puede. ¿Tratando de entrar a la Torre de Gryffindor?"

Sirius enseña los dientes pero no responde.

"Que terriblemente predecible. Estás haciéndolo bastante difícil para mí defender tu honor ante Harry."

Como Draco sospechaba que lo haría, el nombre evoca una reacción inmediata y contundente – las líneas pétreas de su cara se suavizan, y por un instante, casi deja caer su varita.

"Harry está aquí," él dice. "Tú lo conoces."

"Él no es la razón por la que estás aquí."

"¡Por supuesto que no—!"

"Debes admitir, entonces, que este comportamiento es bastante sospechoso. ¿Qué es lo que quieres de la Torre de Gryffindor?"

Él gruñe. "El inmundo traidor es problema, no el tuyo."

"Estás irrumpiendo en medio de la noche en una escuela llena de niños. Eso es problema de todos."

Él está a punto de preguntar quién éste traidor es cuando, justo a tiempo para una taza de té nocturna, la puerta del final del pasillo conduciendo a la cercana Torre de Ravenclaw se abre con un crujido.

"¡Profesor Flitwick!" Draco grita.

Los ojos de Sirius se agrandan. Él mira por encima del hombro de Draco, entonces nuevamente a Draco.

"Fuera del camino," él gruñe.

"De ninguna manera," Draco réplica .

"¡Stupefy—!"

"¡Protego!" La luz roja rebota inútilmente en la satinada barrera mágica. "¡Expelliarmus!"

"¡Defendare! Pequeño bastardo veloz, ¿No?"

"Más veloz que tú."

Hay un ataque de magia, por detrás un chorro de chispas sale disparado por encima del hombro de Draco y dirigido directamente hacia Sirius. Él no reacciona a tiempo y recibe el ataque de lleno y es arrojado hacia atrás contra la pared.

"¡No te muevas, Black!" Profesor Flitwick grita detrás de él, con un tono autoritario que toma a Draco totalmente por sorpresa. "¡Incarcerous—!"

Él tropieza y se agacha, evitando el hechizo por poco, entonces de repente él cambia en la forma de un gran y descomunal perro negro.

Por un momento, Draco está sorprendido, pero él rápidamente se adapta y cambia su postura. "¿Intentando intimidarme?"

Sirius gruñe. Es un sonido mucho más salvaje que antes.

"No vas a salir de este castillo, Black," él dice. "Debes saber eso. Puedo ayudarte. Coopera con Flitwick y puedo ayudarte a probar—"

Pero antes de que pueda terminar, Sirius salta hacia Draco, dientes expuestos y destellando, y lo derriba al piso. La cabeza de Draco golpea contra la losa con un ominoso crujido, y estrellas explotan tras sus ojos. El perro lo tiene aprisionado. Él puede escuchar al Profesor Flitwick lanzando hechizos y grandes estruendos de sonido, junto a un aullido de dolor.

Hay un calor húmedo esparciéndose lentamente en la parte posterior de su cráneo, y entre pensamientos de dolor y destrucción, Draco espera profundamente que sólo sea sangre y no materia cerebral. Se siente como que podría ser cualquiera, y Draco estaría más asustado si no hubiera tanto dolor para distraerlo—

"SIRIUS BLACK ESTÁ DENTRO DEL CASTILLO," viene un instante después la voz amplificada mágicamente del Profesor Flitwick, haciéndose eco en todos los rincones del corredor, y, probablemente, el edificio entero. "CIERRE DE EMERGENCIA."

Draco intenta ponerse de pie, pero el mareo lo vence y se desploma antes de estar a medio camino. Su cabeza está gritando de tanto dolor que apenas puede ver.

Hay manos en sus hombros. "¡Señor Malfoy!"

"Yo—" Draco intenta, pero no puede terminar la oración. Hay una desconexión entre su mente y su boca. Pensamientos dispersos de trauma y anatomía cerebral dan vueltas por su conciencia.

Profesor Flitwick está de pie por encima de él. El profesor extiende el brazo y toca un lado de la cabeza de Draco, y cuando quita su mano, está oscura y brillante con sangre. Los bordes de su visión se encuentran ligeramente gris.

"Necesitamos llevarte al ala del hospital," Profesor Flitwick dice, y no hay pánico en su voz, lo que Draco encuentra terriblemente reconfortante. "No te pares. Te levitare hacia abajo."

"Él—" Draco intenta de nuevo, pero las condenadas palabras se atoran en su garganta. "Necesito – Profesor Snape—"

"Silencio," dice el Profesor Flitwick severamente, y Draco repentinamente está envuelto en magia que lo levanta del suelo; el cambio envía olas de dolor y náusea por su cuerpo. Sin poder evitarlo un grito de agonía es arrancado de la garganta de Draco.

"Quédese quieto, Señor Malfoy, quédese quieto…"

El mundo pierde el enfoque y todo se difumina y entonces no hay nada.

* Lo que sin pruebas se afirma, no requiere pruebas para ser negado.


Capítulo 23: 1 de Noviembre, 1993.

Me enamoré de la forma en que duermes: primero lentamente, y luego todo a la vez.

John Green

Playlist SAVING JANE - "COME DOWN TO ME"

En algún lugar en la periferia de su conciencia, un reloj marca la medianoche.

Diez minutos o posiblemente cincuenta años después, hay una voz. Nada a través de la oscuridad para alcanzarlo, y al principio, suena extrañamente confusa e indefinida.

"—Draco, Dios mío, qué te hizo él—"

Urgente, piensa Draco – ¿No hay algo urgente? ¿No hay algo terriblemente importante que Draco necesita hacer?

"—torcer el cuello del bastardo—"

Confusos recuerdos de perros y duelos y torres emergen en su mente, pero están muy revueltos para tener sentido. Draco está casi seguro de que hay algo de vital importancia que él tiene que hacer.

"—encontrar a Harry – él todavía está en la Torre de Gryffindor? La escuela aún se encuentra—"

Harry.

El cuerpo de Draco se agita con un golpe de adrenalina y él de golpe se pone derecho. Él se encuentra en el ala del hospital. Su mente está pesada con pociones para el dolor. Tiene que encontrar a Harry.

"¡Draco! ¡Draco, no te sientes tan rápido!"

Su corazón está martilleando en su pecho. Harry esta bien. ¿Verdad? Sirius no estaba viniendo detrás de Harry. De alguna forma ese conocimiento no lo hace sentir mejor. ¿Donde esta Harry? Necesita verlo, asegurarse de que él se encuentra bien, sólo necesita estar seguro—

"Draco."

Él fuerza sus ojos a reenfocarse. La cama se mueve y el Profesor Snape está inesperadamente en su campo de visión, la expresión de su rostro es un mapa de líneas de preocupación. Sus manos se encuentran en la cara de Draco y sus ojos lo están examinando.

"Profesor—" él consigue decir.

"Tienes una fractura en el cráneo y una conmoción cerebral," el Profesor Snape interrumpe. "Madame Pomfrey dice que ella fue capaz de sanar la fractura en el hueso y bajar la hinchazón, pero cualquier daño al tejido cerebral tendría que sanar naturalmente. ¿Cómo te sientes?"

Parece una pregunta simple, pero Draco no sabe la respuesta, o lo que podría decir aunque la supiera. La falta de respuesta trae una mirada de furia silenciosa y alarma al rostro del Profesor Snape.

"Lo mataré yo mismo," el Profesor Snape jura, tirando de Draco hacia adelante y en sus brazos. Draco respira en su esencia – una mezcla de miles de reactivos exóticos, de ungüentos y bálsamos y humo y libros polvorientos – y lo calma más que cualquier combinación de palabras lo harían. "Atacar a un niño – sabía que él era escoria, pero nunca podría haber imaginado a qué profundidades caería—"

Draco regresa su abrazo, lo que parece acortar su diatriba. Los brazos del Profesor Snape se aprietan una fracción sobre él.

"No te atrevas a asustarme así otra vez," el Profesor Snape dice en el cabello de Draco, y toda la rabia se ha disipado de su voz. "No te atrevas, Draco."

¿Dónde está?" pregunta Draco. "¿Qué pasó?"

El Profesor Snape se aleja, aunque parece renuente a hacerlo.

"La escuela fue cerrada de emergencia," responde él. "Los dementores han estado buscando, pero no lo encontraron. Piensan que escapó al Bosque Prohibido."

Draco asiente lentamente. "Profesor," él dice, "Creo que lo he descubierto."

"¿Qué has descubierto?"

"Todo."

Cuando su respuesta no parece clarificar nada, Draco continúa.

"Sé por que Sirius Black vino a Hogwarts. O sé la mayoría. Creo que tengo una forma para acorralarlo."

"Draco…"

"Él me dio una conmoción cerebral, Profesor; es algo de personal a este punto."

El Profesor Snape aprieta los labios.

Hay un ligero sonido crujiente, un susurro. Draco inhala. Varias cosas pasan al mismo tiempo en su pecho y en varios órganos.

"Harry está aquí."

"¿Qué?"

"Él es la peor persona invisible en la historia."

Al otro lado de la habitación. hay un resplandor plateado mientras Harry se quita su capa de invisibilidad. Él está en sus pijamas de franela y calcetines de color rojo brillante, luciendo nervioso.

"Supongo que no tiene sentido en preguntar cómo lograste salir de la Torre de Gryffindor durante el cierre de emergencia," dice Profesor Snape.

"Draco—" Harry empieza, pero Draco se obliga a ponerse de pie, e ignora la forma en la que se tambalea, y acorta la distancia entre ellos para atraer a Harry en el abrazo más apretado que puede conseguir.

Él puede sentir el aliento entrecortado de Harry. Danza por su barbilla en lapsos irregulares y vuelve a comenzar. Hay tanto de lo que ellos deberían hablar, Draco sabe – cosas que ambos necesitan decirse el uno al otro – pero por ahora, esto es todo lo que él necesita. Éste cálido confort de que Harry se encuentra bien, en sus brazos y presionado completamente contra él.

"Yo—" Harry comienza.

"Después," Draco promete.

Una pausa. Harry regresa el abrazo. El corazón de Draco late un poco más rápido. Cedro y jabón. Aplastante sensación en su pecho. Estómago revuelto. Electricidad bajo su piel.

Oh.

Lo alcanza todo de una sola vez, y por un instante el mundo entero está fuera de balance.

"Ojalá que nunca pudiera dejarlos fuera de mi vista de nuevo," dice el Profesor Snape, pero Draco aún se encuentra aturdido de la fuerza de la realización – cuánto tiempo han estado los signos ahí, por qué nunca até los cabos – y no puede lograr una respuesta. Él se aleja de los brazos de Harry y lo observa. Harry le regresa la mirada.

Cedro y jabón. Aplastante sensación en su pecho. Estómago revuelto. Joder.

Ojos verdes encuentran los suyos, manos sostienen sus codos. La claridad es devastadora, pero no tan devastante como la incertidumbre.

¿Porque qué demonios se supone que él debe hacer ahora?


Capítulo 24: 9 de Noviembre, 1993.

No perdonamos a las personas porque se lo merezcan. Los perdonamos porque lo necesitan – porque lo necesitamos.

Bree Despain

Playlist BRAHMS - OP. 51, 1st MOVT.

"Señor Malfoy," suspira Profesor Dumbledore por lo que debe ser la quinceava vez desde que él llegó a su oficina, pero Draco lo interrumpe.

"Seguramente se ha vuelto dolorosamente evidente que no hay otro recurso."

"Los dementores—"

"—han sido completamente inefectivos desde el comienzo. Ellos fueron inútiles cuando él escapó de Azkaban y fueron inútiles cuando él irrumpió en Hogwarts. Si alguien en ésta habitación es lo suficientemente estúpido para pensar que el Ministerio de Magia no es ni demasiado inútil ni demasiado corrupto para manejar esto con algún grado de éxito, ¡Les ruego que hablen!"

Draco gira sobre sus talones para examinar a los demás presentes. Profesor Snape, Lupin, y Flitwick todos están en diversos grados de resignación a la verdad de las palabras de Draco.

"Director," Profesor Flitwick ofrece después de un lapso de silencio, "si algo he aprendido sobre el Señor Malfoy en estos últimos años, es que tiene dos características que nunca serían llamados en cuestión: su inteligencia y su moralidad. Sé que es un hecho que usted ha aprendido lo mismo."

El Profesor Dumbledore no responde inmediatamente. Tras él, Fawkes da un bajo, tierno llanto.

"¿Qué piensas, Remus?" él pregunta inesperadamente, sus ojos azules girando hacia el Profesor Lupin. "Has oído el plan del Señor Malfoy. Creo que es justo decir que depende en gran medida en sus suposiciones sobre el carácter de Sirius Black – y tú lo conoces mejor que nadie."

El Profesor Snape hace un ruido de disgusto en el fondo de su garganta. Profesor Lupin le da una mirada cautelosa pero a parte de eso no reacciona.

"Director, el plan es sólido," Profesor Lupin dice, su voz suave y taciturna. "actúa directamente en su naturaleza como la recuerdo. Si las deducciones y teorías del Señor Malfoy son correctas, puedo garantizar su éxito."

"Por supuesto que mis deducciones y teorías son correctas," dice Draco bruscamente.

"El plan tiene el beneficio de mantener a los estudiantes fuera de peligro," el Profesor Flitwick agrega. "por definición los separa de Black."

"¿Y tú qué piensas, Severus?"

Draco regresa su mirada al Profesor Snape en tiempo para verlo levantar la barbilla.

"Sabes mi respuesta, Albus," él contesta, pero el Profesor Dumbledore simplemente levanta una ceja plateada en réplica. "Creo que si el Señor Malfoy le ofrece un plan para salvar la escuela y, potencialmente, una vida, usted tendría que ser un idiota para no tomarlo en serio."

Draco hace su mejor esfuerzo para no parecer complacido. Él vuelve a mirar al Profesor Dumbledore y nota la pequeña y ambigua sonrisa satisfecha en su rostro.

"¿Cuándo recomendaría empezar, Señor Malfoy?" él pregunta.

"Pronto," Draco responde, "pero no demasiado pronto. Él necesita unos días para recuperar el sentimiento de seguridad."

Profesor Dumbledore agita su varita ociosamente, haciendo a las páginas de su planificador del día dar vueltas rápidamente. "¿Podríamos decir el diecisiete?"

Después de un instante, él asiente. "El diecisiete."

"Le avisaré a Minerva y Pomona, entonces, ¿De acuerdo?" Profesor Flitwick se ofrece, y con un asentimiento de despedida del Director, él se dirige hacia la puerta. Poniéndose en marcha, Draco se apresura tras él.

"¡Professor Flitwick!"

Detrás de él, los Profesores Dumbledore, Snape, y Lupin hablan en tonos bajos sobre preparaciones, y Draco habla quedamente para no interrumpir.

"No tuve la oportunidad para agradecerle," él dice."Por llevarme al ala del hospital. Y por precipitarse a ayudar con Black."

El Profesor Flitwick le da una sonrisa brillante, todo ojos plateados chispeantes y hoyuelos. "Ciertamente no necesita agradecerme por eso, Señor Malfoy."

"Ese hechizo de chispas era condenadamente impresionante," Draco dice sonriendo. "Debe haberlo arrojado a cinco metros."

"Bueno, para ser justos, he tenido mucha práctica. Era un campeón duelista en mi dia, ¡Si debes saber!"

"Se muestra," dice Draco, y lo dice en serio.

"Por cierto – al riesgo de ser percibido como autocomplaciente, cincuenta puntos para Ravenclaw."

Draco se sobresalta. "¿Señor?"

"¡Por manejar una catástrofe con tremenda inteligencia y heroísmo, y por salvar a la pobre Señora Gorda y posiblemente a muchos otros! Te pusiste en peligro para proteger a tus compañeros." Él le da una palmada afectuosa al brazo de Draco. "Una rara cualidad, especialmente en un momento de crisis."

Draco puede decir honestamente que él nunca ha considerado su reacción heroica. Piensa que tal vez el Profesor Flitwick está siendo demasiado generoso, pero no lo dice así.

"Lo veré en clases, Señor Malfoy."

"Que tenga una buena noche, Profesor."

Profesor Flitwick se va, sonriendo y silbando una alegre melodía, y Draco lo mira irse. Si la posición de profesor favorito no estuviera ya ocupada para siempre por el Profesor Snape, Draco piensa que en su lugar quizás el Profesor Flitwick tendría el honor.

"—aún no estoy ni medio convencido de que no tienes nada que ver con eso," dice Profesor Snape tras él, y Draco se voltea.

"Estás siendo injusto, Severus," Profesor Lupin dice suavemente. Draco se gira a tiempo para ver su expresión enmarcada con culpa. "yo nunca pondría a niños en peligro."

"Tus palabras significan muy poco para mí," sisea Profesor Snape. "especialmente para mí."

Profesor Lupin se encoge. "El pasado es el pasado, Severus."

"El pasado se encuentra irrumpiendo en la escuela y atacando a nuestros estudiantes, Remus."

"Todos dejan Azkaban como un criminal," dice Profesor Lupin, ojos bajos como si concediendo la dolorosa verdad del punto del Profesor Snape, "incluso si ellos no entran como uno."

"Cualquier simpatía que tenía por la dudosa condena de Black se evaporó cuando él fracturó el cráneo de mi ahijado," gruñe el Profesor Snape. "Si el plan del Señor Malfoy funciona, mejor trata de que recuperé la cordura, porque si él tanto como mira en la dirección de Draco, lo sacrificaré como el animal en el que claramente se ha convertido."

"Hablaré con él." dice el Profesor Lupin con voz firme y seguro de sí mismo, pero su expresión de aprehensión lo traiciona.

Draco se escurre de la oficina del Director y baja la escalera de caracol que lleva propiamente al interior del castillo. Mientras él emerge, va frotando la parte posterior de su cabeza, donde puede sentir la delgada y áspera cicatriz bajo su cabello. Él delinea sus bordes irregulares con las puntas de sus dedos, deseando que si él iba a tener una cicatriz así de interesante, al menos hubiera sido en algún lugar visible.

"¿Cómo te fue?"

Draco se gira. Harry está de pie junto a la pared, luciendo nervioso. Draco siente el familiar aleteo en su estómago e intenta no demostrarlo.

"¿Cuánto tiempo has estado esperando?"

Harry encoge los hombros. "No mucho," él dice, y Draco sabe que está mintiendo. "¿Cómo están los hechizos para el mareo?"

"Sin ellos ahora," Draco le asegura. "No me han puesto ninguno desde ayer."

"Bien," Harry dice. Él toma un respiro, y Draco puede verlo preparándose para lo que es casi con toda seguridad un discurso ensayado. "bien. Draco, yo—"

"Lo sé."

Harry titubea, frunce el ceño. "Sé que lo sabes," dice. "Sabes casi todo." Draco sonríe satisfecho. "aún así, igual pienso que es importante decirlo."

"Harry—"

"Lo siento," dice él. "Dios, Draco – lo siento. No quise decir lo que dije. Ni siquiera sé porque lo dije. Estaba enojado por la situación y me desquité contigo y—"

"Harry, está bien."

"No está bien," él insiste, avanzando un paso. "No quiero que pienses ni por un segundo que eres nada menos que el mejor amigo que he tenido."

En algún momento, el aleteo se ha convertido en una terrible tormenta, y Draco no está seguro si él quiere ocultar su cara en sus manos y huir o agarrar a Harry por el frente de sus túnicas y besarlo y oh, Merlín, él quiere besar a Harry. Ésto no es bueno.

O tal vez es maravilloso. ¿Cómo diablos debería saber él? Decir que esto es territorio nuevo sería un atroz eufemismo.

Él toma una lenta respiración.

"No voy a pretender que no dolió," dice Draco. "pero dolió porque había algo de verdad en ello – no, Harry, lo había, tú sabes que lo había. No soy...no soy bueno en – en esto. A ser un amigo. Estoy intentando aprender, pero algunas veces…"

"Creo que eres brillante en eso," dice Harry quedamente. "En todas las formas que importan, en cualquier caso."

Draco logra sonreír, aunque se siente poco convincente. Harry regresa la sonrisa con más fuerza y eso hace cosas extrañas y maravillosas al corazón de Draco.

"Me haces querer ser aún mejor," dice Draco, realizando que realmente él se encuentra en muchos problemas.


Capítulo 25: 17 de Noviembre, 1993.

Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho.

Todo lo que vemos es una perspectiva, no la verdad.

Marco Aurelio

Playlist BASTILLE - "BAD BLOOD"

La pequeña, pelota negra de goma golpea contra la ventana y hace vibrar el vidrio cada vez que Draco la tira. Draco sabe que el vidrio es muy frágil y que tal vez él debería detenerse, pero necesita hacer algo – desesperadamente – para mantener sus manos ocupadas. La espera es insoportable.

Golpe, va la pelota. Draco mira a la pequeña cabaña al otro lado de la ventana. Hace apenas un par de horas, había habido un exceso de actividad, pero ahora todo estaba silencioso e inmóvil ante el ocaso del horizonte. Golpe. Él desea moverse, poder hacer algo, cualquier cosa. ¿Quién se cree que es Sirius Black, manteniéndolos esperando de ésta manera? Golpe. ¿Cuánto tiempo se tiene que seguir esperando algo tan importante?

"Así que explícalo una vez más," Harry dice, apoyándose a su lado contra la pared.

Draco atrapa la pelota y lo voltea a ver. "¿La tercera es la vencida?"

"En mi defensa, es un plan condenadamente complejo."

"Realmente no lo es," Draco le asegura. "considerando todas las cosas, es muy simple."

"Has reunido a todas las mascotas de la escuela," Harry dice, señalando hacia la ventana con un ademán de la mano. "Y ahora ni siquiera estás haciendo nada con ellos."

"No lo necesitamos," dice Draco. "No aún, de todas formas." Golpe.

"¿Por qué no? ¡Le dijiste al Profesor Dumbledore que pensabas que Sirius Black estaba haciéndose pasar por una mascota!"

"No, le dije al Profesor Dumbledore que quería que todos creyeran que yo pensaba que Sirius Black estaba haciéndose pasar por una mascota," él dijo. "yo mismo ayude a difundir el rumor. Es lo único de lo que se ha estado hablando."

Harry frunce el ceño. "Yo no…"

"Mira, Sirius Black vino aquí por venganza," explica Draco. "no puedo decirte por qué, exactamente – una suposición es que tiene algo que ver con su encarcelación – pero puedo decirte que la venganza es un crimen muy personal, así que obviamente está detrás de alguien que él conoce." Golpe.

Harry frunce el ceño. "Como yo."

"No, no como tú. Tú eras solamente un infante, como todos en la Torre de Gryffindor. Incluso los séptimos años eran todavía niños cuando Sirius Black era un hombre libre. Es difícil querer realizar una brutal venganza sobre alguien en pañales, ¿No estás de acuerdo?"

Harry parece conceder el punto, pero aún parece confundido.

"Así que..¿Entonces qué? ¿Él está detrás de alguien en la Torre de Gryffindor, pero no puede ser nadie en la Torre de Gryffindor?"

"Exactamente," dice Draco. Golpe. La confusión de Harry no se aclara. "tiene que ser alguien que nadie conoce en la Torre de Gryffindor. Tiene que ser alguien quien está escondido en la Torre de Gryffindor. Y apostaría a que ellos también son animagos sin registrar." Golpe.

Le toma a Harry un momento, pero cuando lo entiende, sus ojos se agrandan. "¡Piensas que el único a quién busca está haciéndose pasar por una mascota!"

Draco se permite sonreír. Golpe.

"Eso es…" Harry parece no saber qué eso es.

"Así que difundi los rumores de que recorde verlo cambiar en una forma de animago, pero que no puedo recordar qué animal es. Trauma de la cabeza. Y en una desenfrenada sobrerreacción, el Director, en conjunto con oficiales del Ministerio, puso en cuarentena a las mascotas de la escuela para asegurarse de que ninguno de ellos es el preso fugado."

"Y tú atraes a Black justo aquí," Harry termina. "Porque quienquiera que sea al que busca estará en esa cuarentena, y tú los atraparás a ambos a la vez. Eso – Draco, eso es brillante."

"Lo sé," dice Draco. Golpe.

Harry lo observa maravillado. "Eres increíble," dice, y la reverencia en su voz hace a Draco sentirse un poco agitado de pronto. "cada vez que pienso que has dejado de sorprenderme…"

Draco traga, aunque su boca está seca. Él intenta no encontrar los ojos de Harry porque no está seguro de que haría si lo hiciera.

"Draco." dice inesperadamente una familiar voz. "Harry."

Aliviado por la interrupción, porque todos esos sentimientos que Harry está evocando son más de lo que Draco puede manejar ahora, él levanta la vista. Profesor Snape está de pie en el umbral, su cabello oscuro revuelto por el viento y sus ojos oscuros inusualmente brillantes.

"Lo atrapamos."

"¡Oh!" Draco guarda la pelota de goma. "¿Está inmovilizado?"

"Y desarmado," Profesor Snape dice. "El director ha autorizado que lo interrogues, proveído que no estés a solas con él."

"No necesito estar solo con él," dice Draco. Él agarra su capa del suelo y se la pone. "vamos."

Ellos lo siguen al exterior. Es una destartalada e insignificante cosa, desgastada y arruinada, cerca de cien yardas de distancia del castillo. Las herramientas de jardinería usualmente almacenadas en su interior ahora están afuera apiladas en grandes cajas, y la única ventanilla por la puerta está iluminada como oro brillante.

Draco, Harry, y Profesor Snape, agachan la cabeza para entrar a través de la puerta medio rota. Hay jaulas colocadas a lo largo de las paredes, y toda la habitación está llena de maullidos, ulular, ruidos de roces, graznidos – y en el rincón más alejado, se encuentra Sirius Black encadenado mágicamente a la pared, flanqueado por los Profesores Dumbledore, McGonagall, Flitwick, Lupin, y Sprout. La expresión en su rostro es absolutamente asesina.

"Felicitaciones," dice Draco mientras frota la pelota de goma en su bolsillo, esperando apaciguar la tensión.

"Buenas tardes, Señor Malfoy," dice el Profesor Dumbledore. "Haría las presentaciones, pero como lo entiendo, ya se han conocido."

"He tenido el disgusto, sí."

"Tú no eres un rayo de sol, sí, sabelotodo," Sirius gruñe.

"Cuida tu boca, Black." dice el Profesor Snape bruscamente.

"Sirius," dice el Profesor Lupin, más gentilmente, pero con obvia cautela, "ser agresivo sólo hará la situación peor."

"Remus, bastardo, me tienes en cadenas. ¿Quieres que sonría por eso?"

"Sirius—" él comienza, suspirando.

"Has estado en cadenas por la mayoría de tu vida adulta," Profesor Snape interrumpe, seguramente unas horas más no te matarán."

"Jódete, Quejicus."

"¡No le hables así al profesor Snape!" Harry dice inesperadamente, saliendo de detrás de Draco.

Como Draco sospechó que lo haría, la presencia de Harry cambia abruptamente la disposición de Sirius. La ira cae de su cara como agua de un vaso, y él inhala profundamente.

"Harry," él susurra.

"Él es dos veces el hombre que tú jamás serás," él continúa.

"Harry," dice Profesor Snape, tono inescrutable.

"Eso—" La sentencia se desvanece, y él frunce el ceño. "No sabes de lo que estás hablando."

"Sé que él nunca atacó a un niño de trece años."

"Él peleó por el hombre que asesinó a tus padres," Sirius dice, enojado de pronto, "¿Sabías eso?"

"Claro que lo sé," Harry se burla. "Y sé que él ya no es esa persona."

"Oh, no lo es."

"¡Suficiente!" La Profesora McGonagall dice de pronto, y cuando Profesora McGonagall pide silencio, Draco ha aprendido, la tierra deja de girar para no hacer mucho ruido. "Esto no es relevante."

Profesor Snape está observando a Harry en silencio. Luego de un momento, él extiende el brazo y gentilmente pasa una mano por los cabellos de Harry. Él lo voltea a ver y sonríe, y la expresión parece casi deshacer al profesor Snape donde se encuentra de pie.

Draco se aclara la garganta. "Así que ahora que todas las formalidades están fuera del camino," él dice alegremente, "vamos al asunto entre manos. La persona a la que buscas. Señala quién es."

Sirius entrecierra sus ojos a Draco. La tensión de la conversación no lo ha dejado, pero parece haberse serenado lo suficiente para hacerlo cooperar voluntariamente.

"Una rata," Sirius dice, lentamente. "vi su foto en la portada del Profeta, en el hombro de uno de los chicos Weasley."

"¿Scabbers?" Harry dice de pronto, sorprendido. "¿Estás buscando a Scabbers?"

"Pensé que el bastardo estaba muerto," Sirius Gruñe. "Cuando lo vi – sabiendo que él estaba vivo mientras James y Lily…"

Lupin luce mal, Draco observa, y ligeramente mareado. "Eso no…" él empieza voz débil, pero la oración se pierde. "No. Él está muerto. Peter – eso no—"

"Lo sé," Sirius dice. "Lo sé, Remus."

La explicación lo impacta al mismo tiempo. "Él es el único que traicionó a James y Lily Potter al Señor Oscuro," Draco dice. "Él te engañó y falsificó su propia muerte."

"Habría sido capaz de probarlo en un juicio," Sirius dice entre dientes. "Si me hubieran dado uno."

"Te darán uno esta vez," jura el Profesor Lupin. "El director Dumbledore se asegurará de eso. Así lo haré yo."

El Profesor Dumbledore inclina la cabeza. "Un gobierno corrupto puede ser corrompido en cualquier dirección si las cuerdas correctas son haladas por las personas correctas," él dice. "al menos ésta vez, tienes el testimonio de varios profesores respetados – y por supuesto – ¿Severus?"

Con un ceño, Profesor Snape avanza un paso, buscando en el bolsillo de su túnica y sacando un pequeño vial de líquido claro.

Sirius mira al vial– y a él – como si le hubiera bajado la luna. "Veritaserum," él dice.

"Si pides ser cuestionado bajo esto, ellos legalmente no pueden rechazarte," dice el Profesor Snape, inclinándose para deslizar el pequeño frasco en el bolsillo de Sirius.

Sirius no parece saber qué decir, aunque su boca se abre como si quisiera hablar.

"De nada," gruñe Profesor Snape.

"Por qué…"

"Porque lo he superado," él responde secamente, enderezándose y colocando sus manos detrás de su espalda. "Pero si fracturas el cráneo de mi ahijado otra vez, todos las apuestas están terminadas."

Sirius traga, aunque no de nerviosismo. Él ve al Profesor Snape con extrañeza, gratitud, asombro – todo más allá de expresión verbal.

"¡Bueno!" Draco palmea sus manos. "¿Vamos a buscar a la rata? ¿Harry, sabes como luce, cierto?"

Ellos pasan unos minutos buscando a través de las pilas de ratas en sus jaulas hasta que Harry encuentra a Scabbers, escondido en una esquina común y corriente. Draco levanta la jaula y lo estudia – un espécimen sencillo, si un poco andrajoso y feo.

"Minerva," dice Profesor Dumbledore, "transfiguración es tu área de experiencia. ¿Harías los honores?"

Un simple hechizo y un muy fuerte argumento después, Sirius Black y Peter Pettigrew son escoltados fuera y en la custodia de los expectantes dementores. Profesor Dumbledore insiste en ir con ellos de regreso al Ministerio de Magia, sólo para estar seguros, él les dice.


Capítulo 26: 5 de Junio, 1994.

Mi sangre aprueba, que los besos son un mejor destino que la sabiduría.

E. E. Cummings

Playlist DAVID ARCHULETA - "CRUSH"

"Él me envió una carta," dice Harry una vez ellos están a una distancia razonable de Honeydukes y cualquiera que pueda escuchar. Draco casi pregunta de quién está hablando antes de que él se de cuenta.

"¿Sirius?"

Harry asiente. "Él uso el veritaserum del Profesor Snape en su juicio y ellos tuvieron que liberarlo," dice. "Parece como si él quisiera…"

Draco levanta una ceja, tomando un bocado de su Pluma de Azúcar y permaneciendo en silencio.

"Parece que él quiere hacerse mi amigo o algo," Harry termina, un poco torpemente. "Por lo visto, legalmente él es mi padrino."

"¿Tú quieres ser su 'amigo'?" Draco pregunta, esperando sonar neutral.

"No lo sé. No. No realmente. Él me da la impresión de ser algo arrogante."

Draco encoge los hombros. "Para ser justos, tú lo encontraste en un muy mal momento."

"Supongo."

"Estoy seguro de que él siente algún tipo de compulsión a estar en tu vida," Draco dice. "Tu padre era su mejor amigo. Tal vez en cierto modo quiere...tú sabes."

Harry le da una mirada curiosa. "¿Quiere qué?"

Draco hace un gesto desdeñoso con la mano. "Establecer alguna clase de rol paternal. No lo sé. Él es tu padrino. Quizás él se siente responsable por cuidar de ti."

Su reacción no es inmediata. Harry levanta su cabeza y mira fijamente hacia el cielo – de un claro y brillante azul, brillante con la luz del sol, fresco y fragante con la esencia del inminente verano. Hogsmeade – y, realmente, toda la campiña escocesa – es hermosa en ésta época del año.

"Creo que prefiero al Profesor Snape," dice él después de una larga pausa.

"Bueno, obviamente," responde Draco. "no hay competencia entre ellos, francamente."

Harry sonríe. "¿Así que tuviste un buen cumpleaños?"

"Sí, gracias por preguntar," él le responde igual con una sonrisa."

Hay un instante de silencio mientras deambulan hacia la estación del tren.

"Te traje un regalo de cumpleaños," Harry dice así como así de pronto, poco antes de que su rostro se contorsione en una mueca de dolor, como si no hubiera querido decir eso.

Draco frunce el ceño. "Uh," dice él, "de acuerdo." Él se pregunta por qué Harry parece tan nervioso.

"Yo…"

Ellos caminan lento hasta detenerse. Harry busca en su mochila y lo saca. Está envuelto en papel brillante plateado y atado con un lazo azul. Es cerca del tamaño de una novela de bolsillo, y Draco puede decir por la desgastada envoltura que ha sido cuidada y manoseada por meses, aunque aún luce lo suficientemente bien.

"Quiero decir, lo compre originalmente como tú regalo de navidad, pero yo no.."

Draco no está seguro a dónde quiere llegar Harry con esta explicación, pero la mirada de nerviosismo en su cara está haciendo cosas incomodas y extrañas al estómago de Draco. Han pasado meses desde que Draco ha sido finalmente capaz de nombrar exactamente lo que siente por Harry, aunque él permanece dolorosamente inseguro de qué hacer sobre ello. Hasta ahora sus tácticas han incluido "pretender que no quieres besar a tu mejor amigo." Ha funcionado, más o menos.

"Aquí."

Él le pasa el regalo a Draco. Draco termina su Pluma de Azúcar antes de tomarlo.

Cuando quita la cinta y levanta la tapa, él está mirando a una mariposa.

Pero no – no es una mariposa, no exactamente. Ciertamente parece una mariposa – como una gran y hermosa mariposa monarca con delicadas alas sedosas – pero en una inspección más cercana, Draco puede ver que es sólo un facsímil de una, sentada pulcramente en una cama de seda.

"Es un tatuaje mágico," Harry dice. "se ponen y quitan, aparentemente. Y se mueven cuando los tocas. Mira."

Harry estira el brazo y pasa un dedo a través de una de las alas de la mariposa. Hace un extraño aleteo de dos dimensiones, y se levanta unos centímetros de la caja. Draco piensa del dia de San Valentín del año pasado, de la tarjeta llena de mariposas, y su estómago se hace nudos.

"Harry," Draco susurra, anonadado. Draco sabe que solamente los tatuajes de gama alta, muy caros se mueven y pueden ser quitados. Acoplado con el casi arte fotorrealista, Draco no puede imaginar cuánto debe haber costado.

"Sé que tal vez sea un poco..." la boca de Harry hace una mueca. "pero estaba pensando de tu manía con el caos."

"El efecto mariposa," Draco agrega.

"Sí. Pensé que podría ser un bonito símbolo."

Draco ríe, aunque es bastante entrecortado. "La mariposa no es un símbolo del caos," él dice.

"¿No?"

"No, Harry, es un símbolo de—"

Draco lo mira, y tiene físicamente que morder su lengua para mantenerse de terminar la oración.

Tú, Draco quiere decir pero no lo hace. Es un símbolo de tí, de la forma en la que te sientes sobre mí, de la forma en la que me haces sentir.

Harry lo está observando, luciendo tan nervioso como Draco se siente.

Hay una sensación de ligero aleteo en su muñeca y Draco baja la mirada. La mariposa se ha fundido en la piel de su antebrazo y está volando hacia su hombro. Draco la mira desaparecer debajo de la manga enrollada de su camisa, entonces reaparecer debajo de su cuello, agitando sus alas y acomodándose cerca de su esternón.

"Es hermosa," dice Draco, porque lo es, y porque siente que su corazón se va a rasgar en pedazos en su pecho. Él voltea a mirar a Harry, y Harry lo está mirando de regreso.

"Draco," Harry comienza, "Yo…"

Draco traga. Harry se encuentra más cerca que hace un momento. Y esas son las puntas de sus dedos que siente danzando en la palma de su mano. Y ése es su aliento en la boca de Draco.

Y él va a besarlo, Draco comprende de pronto.

Sus ojos están medio cerrados cuando— "¡Hey, Draco! ¡Potter!"

El corazón de Draco casi salta de su garganta. Él se gira rápidamente y ve a Anthony Goldstein – otro Ravenclaw, uno de los conocidos más amigables de Draco – de pie a unos metros y saludandolos.

"¡El tren está saliendo!" él grita.

"Nosotros," Draco tartamudea "deberíamos –el – e– el tren—"

"Ah," Harry dice. Él suena jadeante. "Quiero decir – sí. Vamos."

Ellos se dirigen hacia la estación de Hogsmeade. Draco puede sentir el aleteo de la mariposa en su pecho y el fantasma del casi beso en su boca.


Capítulo 27: 31 de Julio, 1994.

Un amigo te ama por tu inteligencia, un amante por tu encanto,

pero el amor de la familia es irracional.

André Maurois

Playlist TOMMY DORSEY - "HAPPY BIRTHDAY TO LOVE"

Cuando Harry regresa por la puerta de la cocina, su cabello está despeinado y él huele como la mañana veraniega, y Draco es inmediatamente dominado con el deseo de pasar sus manos por su cabello y besar su rostro tocado por el viento y detente, Draco, detente.

"¿Buen vuelo?" pregunta Draco, esperando que su voz suene imperturbable.

"Brillante," él responde, recargando su Saeta de Fuego contra la pared de la cocina y sentándose en la silla frente a él. "¿Quién hubiera pensado que Manchester pudiera ser tan condenadamente hermoso?"

"Hay belleza en todas partes si sabes cómo verla."

Los ojos verdes de Harry parecen brillar. Deja sólo un poco mareado a Draco.

"No sólo ahí," él dice.

Draco se aclara la garganta y vuelve a mirar al libro que había estado leyendo.

"¿Qué es todo esto?" Harry pregunta, señalando al montón de libros médicos.

"Nuevo proyecto personal. Ligeramente descabellado, nunca ha sido probado, increíblemente peligroso."

"Quiere decir que esos son requisitos estándar para tú tipo de proyecto personal, entonces," Harry dice.

"Si te refieres al incidente con la tetera cohete," Draco responde, "me gustaría señalar que funcionó."

"Podrías sólo haber dejado al Profesor Snape o Dumbledore destruirlo," Harry le recuerda, sonriendo burlón en una forma que es incómodamente cerca a completamente irresistible. "De hecho, estoy muy seguro de que los recuerdo ofreciendo—"

"Por entonces ya había terminado con los planos. ¿Qué se suponía que debía hacer, no terminar de construir un cohete al sol?"

"Así que la lección aquí es que temeraria e irresponsable ciencia está bien siempre y cuando esté terminada."

"Sarcasmo es la forma más baja de ingenio"

Harry sonríe burlón otra vez. "Alguien debió advertirme antes de que me volviera tú amigo."

Oh, Merlín, esa sonrisa. Draco está seguro de que esa sonrisa será su muerte.

El Profesor Snape entra antes de que Draco tenga oportunidad de responder, y pone una mano afectuosa en la cabeza de Harry mientras se dirige a la estufa para poner la tetera al fuego.

"¿Vuelo en la mañana?" él adivina.

"Fue brillante."

"Bien. ¿Té?"

"Si lo estás haciendo."

La bolsa de hojas de té sale flotando de la alacena y se coloca al lado del Profesor Snape en el mostrador mientras él agita una vieja tetera y busca las tazas.

"Así que han estado inusualmente callados sobre el hecho de que es mi cumpleaños."

"¿Hemos estado?" el Profesor Snape dice, sonando distraído.

"Alguna clase de silencio cómplice, si tuviera que adivinar."

"Estoy ofendido a la implicación," dice Draco.

"Si debes saber," dice Profesor Snape, "Adquirimos tu regalo hace – oh, honestamente, Draco, los libros de texto médicos fuera de la mesa."

"La ciencia no se detiene a tomar té , Profesor"

"Lo hace en Inglaterra. Libros fuera de la mesa."

Draco suspira, lanza algunos encantamientos marcadores, y los levita en una pila ordenada sobre el mostrador. Con la mesa ahora desocupada, el Profesor Snape coloca las tazas y el tazón de azúcar, retomando su explicación donde lo había dejado:

"Adquirimos tu regalo hace varios meses. Habíamos planeado sorprenderte con él."

"Odio las sorpresas," Harry dice, con una sonrisa que es sólo ligeramente ansiosa.

Profesor Snape y Draco comparten una breve mirada. Draco encoge los hombros. El Profesor Snape busca en el bolsillo interior de sus túnicas y saca un sobre, que le entrega a Harry.

"Feliz cumpleaños," dice antes de volverse hacia el té.

Harry abre el sobre y la tarjeta guardada en su interior. Los boletos caen, y Harry hace un pequeño sonido de sorpresa. Él hace otro sonido de sorpresa – mucho más alto y ligeramente mayor de la octava – cuando ve los boletos.

"Están bromeando."

"Creo que tal vez le gusta," Draco observa.

"¿La Copa Mundial de Quidditch?"

"El padre de Draco tiene una invitación permanente a todos los juegos de la Copa Mundial," explica el Profesor Snape. "Él nunca asiste, sin embargo."

"Pero," interrumpe Draco, "como su heredero, estoy permitido a aceptar la oferta."

"Oh, Dios mío."

"Es un buen partido este año," remarca el Profesor Snape. "Estoy muy interesado en ver como juega Viktor Krum."

"¡Ni siquiera sabía que te gustaba el Quidditch!" Harry le dice al Profesor Snape. "Y Draco – se que lo odias, no te pediría—"

"No odio el Quidditch," dice Draco. "No siento nada por el Quidditch. Y no tengo reparos en tolerarlo algunas horas por el cumpleaños de mi mejor amigo." Él pausa, entonces agrega, "Aunque puedo necesitar las reglas explicadas a mí."

"Y yo jugué Quidditch, muchas gracias, por cuatro años."

"Tú – ¿De verdad? ¡No tenía idea! ¿Qué posición?"

"El cazador de Slytherin, de cuarto a séptimo año."

"¿No son los cazadores los que tienen los palos?" Draco se pregunta mientras el Profesor Snape regresa a la mesa y sirve el té. "¿Cuál es el que tiene el palo?"

"Esto es asombroso," dice Harry, radiante, sonando ligeramente sin aliento. "Ustedes son asombrosos. Muchas gracias."

El Profesor Snape ofrece una de sus raras e inusuales sonrisas, y pone una taza de té en las manos de Harry. "Feliz Cumpleaños," él dice.

Harry sonríe como si es el mejor dia de su vida, y Draco de pronto comprende que su maravillosa e irresistible sonrisa burlona no es nada al lado de su enorme sonrisa de felicidad.


Capítulo 28: 25 de Agosto, 1994.

Sigue tu tambor;

Con sangre de hombre pintar la tierra, de gules, de gules;

Cánones religiosos, las leyes civiles son crueles;

Entonces, ¿Qué debe ser la guerra?

William Shakespeare

Playlist RISE AGAINST - "HELP IS ON THE WAY"

"Aquí está lo que no entiendo, creo," dice Draco, "¿Por qué tienen buscadores?"

Harry frunce el ceño y lo mira de reojo. "¿A qué te refieres?"

"En la estructura general del juego – ¿Cuál es el punto de ellos? Su rol no parece tener mucho sentido."

"No entiendo." Harry termina sus palomitas y tira el cartón vacío en el cubo de basura más cercano. Ellos se encuentran al final de la multitud que avanza lentamente hacia la salida del estadio, sin prisas y sin ninguna ilusión de que saldrán en cualquier momento a la zona de anti-Aparición.

"Entiendo la idea de los cazadores, claro," él dice, "ellos anotan los puntos. Los guardianes evitan que los puntos sean anotados. Y los bateadores tanto defienden a sus compañeros de equipo y atacan a los equipos contrarios con las bludger. Pero entonces están los buscadores. Ellos realmente no hacen nada, excepto pasearse esperando por ésta cosa pequeñita que casi les asegura una victoria instantánea. El rol no tiene sentido."

"Así es como ganan los equipos," dice Harry. "El juego termina cuando un buscador atrapa la snitch."

"¡Pero es una cantidad desproporcionada de poder de anotación! ¡Arroja al juego completamente fuera de balance, y hace todo el trabajo de los otros jugadores virtualmente inútil!"

Harry frunce el ceño, y el Profesor Snape dice, "Me parece que has herido su orgullo como un buscador."

"El juego tendría más sentido si ellos se deshicieran de esa estúpida regla sobre la snitch valiendo 150 puntos," Draco continúa descuidadamente. "se aceleraría el juego, para empezar, y pondría más presión en los buscadores para atrapar la snitch mientras su equipo está a la delantera y ofrecería incentivo distraer al buscador contrario mientras su equipo está detrás."

"Eso—" Harry comienza, pero no parece encontrar cómo refutar.

"¿Sabes qué? Apuesto a que todo el rol del buscador ocurrió porque el pobre bastardo que inventó el juego tenía un odioso hermano menor que se mantenía quejándose sobre querer jugar con él," dice Draco. "y eventualmente, él solamente dijo, 'de acuerdo, mira, tú trabajo es permanecer fuera del camino y buscar ésta pequeña pelota dorada. No, no, es totalmente un rol importante – porque, uh, si la atrapas, ¡Ganas el juego!'"

"Me estás arruinando esto, Draco," dice Harry.

"No es mi culpa que el juego tenga inconsistencias lógicas."

"Quidditch, Draco, como la mayoría de las cosas en el mundo mágico," dice Profesor Snape, "es el resultado de la tradición atrofiada. Puede haber sido una parte lógica y útil del juego en algún punto, pero fue hace tanto tiempo que nadie recuerda por qué ni se preocupa en cambiarlo."

"Creo que es posible que acabes de resumir la gran mayoría de los problemas con la sociedad mágica y el gobierno," Draco le dice con una sonrisita. "tradición atrofiada. Me gusta mucho ese término."

"Es parte de un problema mucho más grande, por supuesto,"él continúa, inhalando el aire nocturno mientras ellos finalmente, finalmente, salen del atestado y claustrofóbico estadio y hacia la llanura. "Los magos tienen una ilustre historia de—"

Sus palabras son abruptamente interrumpidas, y el Profesor Snape se paraliza como fulminado por un repentino y terrible dolor. Draco toma aire y pone una mano en su hombro.

"¿Profesor?"

Una de las manos del Profesor Snape se extiende y sostiene el brazo opuesto y se dobla hacia adelante. Draco ata los cabos más rápidamente de lo que le gustaría.

"¿Qué pasa? ¿Profesor Snape?" Harry lo agarra del otro hombro. "¿Estás – Draco, deberíamos ir a buscar un sanador—?"

"Él no necesita a un sanador," dice Draco.

Hay un grito repentino – entonces otro, y otro. Vienen del lado más alejado del bosque rodeando la arena, pero Draco no mira hacia su origen – él mira al cielo, en su lugar, y su corazón cae a su estómago.

"¿Qué…" Harry exhala.

Ahí en el cielo, flotando como un espectro de la muerte, se encuentra la Marca Oscura, girando y retorciéndose contra un trasfondo estrellado. Los gritos se vuelven más altos, más frecuentes.

"Mortífagos." La palabra es arrancada de la garganta del Profesor Snape con toda la facilidad de la lija. "Se encuentran cerca. Están asesinando."

"Tenemos que irnos," dice Draco. Sus entrañas se están apretando con miedo, y a pesar de sus mejores esfuerzos, él no puede desviar la mirada del terrible sigilo en el cielo.

"Yo – no podemos," dice Harry. "Draco, tenemos que ayudarlos—"

"No hay nada que podamos hacer."

"¡Podemos ir allí y luchar!"

Draco difícilmente puede creer lo que escucha. Él quita sus ojos de la Marca Oscura y observa a Harry para asegurarse de que lo escucho bien. Pero el rostro de Harry es imperturbable y sus ojos verdes están resplandecientes. Él no escuchó mal.

"Tenemos catorce, Harry. Difícilmente estamos listos para la batalla."

"Soy imprudentemente estúpido, tú eres tremendamente inteligente – entre los dos, deberíamos estar bien, ¿Cierto? ¡Hay personas ahí dentro que necesitan ayuda!

"No es así de simple."

Es así de simple!" Harry insiste.

"¡Suficiente!" dice el Profesor Snape de pronto, bruscamente, y ambos se vuelven hacia él. Él aún está sosteniendo su brazo, ligeramente encorvado con dolor, pero está poniéndose derecho. "Ninguno de ustedes va a acercarse de ellos. Yo entraré y empezaré a evacuar el campamento, ustedes dos regresen a Spinner's End y alerten al Departamento de Seguridad Mágica."

"Profesor—" dice Draco, su garganta casi demasiado apretada con miedo para dejar pasar las palabras.

"Ahora," él dice, sacando rápidamente su varita de la manga. "¡No los pondré en peligro!"

Harry cuadra sus hombros. "Profesor," él dice, "Aprecio el sentimiento, pero mira al cielo. ¿Crees honestamente que puedes seguir protegiéndonos?"

Profesor Snape lo ve fijamente, su mirada intensa, su mano sosteniendo con tanta fuerza su varita que él puede verla temblar.

"Nunca dejaré de protegerlos," él susurra. "ahora váyanse."

"¡Profesor—!" Harry protesta.

"¡Vayan!"

Draco traga un duro nudo en su garganta y mete la mano en su bolsillo, sacando el

traslador de emergencia a Spinner's End, una pequeña llave de bronce dentro de un saquito de tela. Con la otra mano, él alcanza y agarra a Harry por el codo.

"No te perdonaré si consigues que te maten," Draco le dice al Profesor Snape, y sería una broma pesada si no fuera por el hecho de que él es mortalmente serio.

"Entonces supongo que tendré que sobrevivir," responde el Profesor Snape, con igual solemnidad. "Vayan."

"Profesor—" Harry dice de nuevo, pero Draco saca el traslador y los transporta a ambos.


Capítulo 29: 26 de Agosto, 1994.

La duda no es una condición placentera, pero ciertamente es una absurda.

Voltaire

Playlist ONEREPUBLIC - "FEAR"

Draco ya no puede tirar la pelota negra de goma con exactitud porque sus manos rechazan dejar de temblar. Un ligero cambio en la fuerza rotacional y toda la precisión está perdida. Cuando golpea la pared y va hacia la derecha para rodar bajo la mesita de café, Draco renuncia a intentar recuperarla y en su lugar entierra el rostro en sus manos. Él no puede concentrarse. No puede pensar. ¿Qué sentido tiene él si no puede pensar?

"No deberíamos de habernos ido," Harry dice desde el otro lado de la sala de estar, donde él ha estado dando vueltas desde hace varias horas.

"Callate," Draco le dice, pero no hay veneno en su voz.

"Deberíamos de habernos quedado," dice Harry. "Deberíamos haber ido con el."

"No, no deberíamos."

"Él podría estar muerto."

Draco suelta el aliento y enérgicamente destierra el pensamiento. A él no le gusta la idea de muerte cerca de ningún pensamiento relacionado al Profesor Snape.

"Él es absolutamente un mago competente," dice Draco, aunque sabe que eso no tiene mucho que ver como debería con el hecho de sí o no él está muerto.

Harry no responde, y Draco gira sus ojos que están a punto de llorar hacía el antiguo reloj de pie sonando suavemente en la esquina de la habitación. Una y media. Han pasado casi tres horas. Esto está tomando demasiado tiempo.

"¿Así que eso es?" Harry pregunta. "¿Ellos regresaron? ¿Él está de regreso? Mis sueños, y ahora—"

"No lo sabemos. No con certeza. Sus...sus seguidores se están reuniendo, pero si él realmente estuviera de regreso, estoy seguro de que lo sabríamos. Él lo daría a conocer."

"No podemos estar seguros de nada," dice Harry suavemente. "¿No es ésa la naturaleza de un universo caótico?"

Draco cae de bruces encima del sofá de cuero. Él no puede creer que Harry esté usando caos en un argumento en su contra .

"Necesitamos estar listos para esto, Draco."

Draco no dice nada.

"No podemos ser protegidos para siempre. Yo no puedo ser protegido para siempre. Una guerra se aproxima. Y si el pasado es alguna indicación. Voy a terminar en medio de ello. Y si lo hago, así lo harás tú. Así lo harán todos a mi alrededor."

Draco puede sentir la mariposa deslizándose por su antebrazo hacia abajo antes de posarse cerca de su muñeca.

Hay un susurro de tela y sonido de pasos suaves. Harry está de rodillas a su lado en el suelo cuando Draco levanta la cabeza para mirarlo. Él parece resignado, de algún modo, pero no infeliz. Sus ojos demasiado verdes firmes con determinación.

"No estoy asustado," Harry le dice.

"Deberías estarlo," responde Draco, dando la vuelta y apoyándose en el codo.

"Debería estarlo," él concuerda. "pero no lo estoy. Tengo al Profesor Snape. Te tengo a tí."

Draco casi dice tú no tienes idea de hasta qué punto me tienes pero decide no hacerlo. En su lugar, él dice, "El universo debería estar avergonzado de sí mismo por ser tan terriblemente cruel contigo."

Harry sonríe de lado y todo lo que Draco quiere hacer es saborear esa sonrisa y detente, Draco, detente. "No es tan malo," contesta él. "Además, nunca tuve ninguna ilusión de que la vida sería justa."

"Es la condición humana luchar por la justicia y orden en un universo que no proporciona ninguno," dice Draco, y está hablando en voz baja, porque Harry se encuentra tan cerca que Draco puede oler cedro y jabón.

"Pensé que preferías el caos," Harry dice, también suavemente, y la piel de gallina surge por la piel de Draco donde el aliento de Harry le está susurrando. Draco puede sentir su corazón latir más rápido. Harry está tan cerca y su mano se mueve, las puntas de sus dedos rozando la de Draco, y ése toque increíblemente ligero hace quemar su piel.

"¿Preferir?" Se está poniendo un poco difícil concentrarse, y mucho más poner palabras en frases coherentes. "No se si preferir es la palabra correcta. Yo...yo comprendo el caos. Caos me protege."

"¿Alguna vez te han dicho que eres muy joven para ser un nihilista?"

Draco se siente mareado y su corazón está desbocado. Él tiene frío a pesar de la calidez encerrada en la sala de estar, tiene escalofríos, se siente anhelante. Besame, Draco quiere decir, pero no lo hace, porque o estoy loco por ti o a punto de tener un ataque al corazón.

Los dedos de Harry están entrelazados con los de Draco y él está inclinándose hacia adelante ésos últimos centímetros cuando hay un repentino crepitar de la chimenea y ellos se giran rápidamente.

"¡Profesor Snape!"

Es, tal vez, la única cosa en el mundo que al momento es más vital para Draco que besar a Harry, y ambos se ponen de pie rápidamente y se apresuran a su lado.

Él se ve golpeado y cansado, chamuscado en algunos lugares, pero parado con su aplomo habitual.

"¿Qué sucedió?" Harry pregunta.

"¿Cuantos mortífagos había? ¿Los viste?"

"¿Alguien salió herido?"

"¿Los aurores fueron capaces de atraparlos?"

"Niños," dice cansinamente el Profesor Snape.

"No estas herido, ¿Verdad?" Harry pregunta, de pronto sonando alarmado, examinándolo.

"Pondré algo de té," dice Draco, apresurandose hacia la cocina.

"De hierbas o descafeinado, por el amor de Merlín," grita tras él Profesor Snape.

"Vamos, Profesor, te ves hecho polvo," él puede escuchar decir a Harry mientras Draco empieza a preparar la tetera. "siéntese."

Para el momento que Draco tiene la tetera sobre la estufa y ha llenado un infusor con un agradable Darjeeling blanco, Profesor Snape se encuentra sentado a la mesa mientras Harry lo interroga incesantemente acerca de si está o no en dolor o si ellos deberían llamar vía Flu a un medimago.

"Estoy bien," él dice, lo suficiente alto para que Harry deje de hablar. "Prometo que estoy bien."

Harry frunce el entrecejo y no parece satisfecho. Él se sienta en la silla frente a él. "¿Qué sucedió? ¿Era definitivamente un ataque?"

"Se volvió más bien un motín, pero sí, era un ataque deliberado de una banda de Mortífagos."

"¿Quiénes?" pregunta Draco, esperando sonar casual.

El Profesor Snape lo voltea a mirar, viendo a través de él. "Estaban enmascarados," dice, entonces agrega: "No lo vi."

Draco mira fijamente a sus pies.

"¿Ver a quién?" pregunta Harry.

"Mi padre," Draco responde.

Harry se sobresalta ligeramente, entonces baja la mirada, como sintiéndose culpable por preguntar.

"No puedo estar seguro de quién estaba allí," dice Profesor Snape, "pero estoy más preocupado con el hecho de que haya sucedido en absoluto y lsus implicaciones."

"Él todavía no puede estar dando órdenes, ¿O sí?" Pregunta Draco.

"No directamente, no. Creo que es probable que tenga un intermediario."

"Bueno, su último intermediario era una verdadera mierda," Harry remarca.

"Y él no cometería ese error dos veces," dice Draco gravemente. "Él está fuera de su mente, pero de ninguna manera es estúpido. Todo lo contrario." Draco piensa nuevamente en el diario, la fracción de la mente conciente del Señor Oscuro que especuló con él acerca de la superposición cuántica.

"Él está planeando algo," dice Profesor Snape. "Se está preparando para ello."

"Atacar algo como la Copa Mundial de Quidditch es grande," dice Draco. "Esto fue psicológico, no preparativo. No nos dice nada sobre lo que su meta final es."

"Si supiéramos a través de quién estaba actuando él, tal vez seríamos capaces de reducir las cosas," dice el Profesor Snape mientras pasa una mano a través de su cabello, "pero había muchos Mortífagos que evitaron ser capturados, y muchos de ellos eran inteligentes."

La tetera silba y Draco se voltea para atenderla.

"Así que, para resumir," Harry dice, "sabemos que tiene un intermediario, pero no sabemos quién. Sabemos que está planeando algo, pero no sabemos qué es. No tenemos margen de tiempo, y cualquier especulación sería tan efectiva como adivinar."

"Básicamente," dice Draco mientras pone la tetera en la mesa y se sienta.

"Bueno, hurra por tener nuestra mierda en orden."

El Profesor Snape sirve el té sin responder.


Capítulo 30: 1 de Septiembre, 1994.

¡Oh amor, Oh fuego! Una vez él extrajo

Con un largo beso mi alma entera a través de

Mis labios, como la luz del sol bebiendo rocío.

Alfred Lord Tennyson

Playlist SEAN HAYES - "GARDEN"

"No estás escuchando, ¿Verdad?"

Los ojos de Draco se enfocan y él se aleja de la ventana.

"No," él admite. "Lo siento."

Harry frunce el ceño, aunque no parece molesto – él se ve más preocupado que nada. "Has estado tan silencioso últimamente," le dice.

"Mucho en qué pensar," Draco responde despectivamente, volviendo a mirar hacia la ventana. Mientras el tren va en marcha se ve al sol hundiéndose tras las colinas, bañando la campiña Escocesa con una luz naranja dorada.

"Siempre tienes mucho en tu mente," Harry dice. "Éso nunca te ha silenciado antes."

Draco recarga su cabeza contra la ventana del compartimento sin responder.

"¿Entonces imagino que no estás emocionado sobre el Torneo de los Tres Magos?"

Le toma a Draco un instante para repasar a través de la conversación a la que solamente le había medio puesto atención.

"No lo sé," dice Draco luego de un momento. "Supongo. Quiero decir, por lo menos va a ser interesante."

"Estoy ansioso por verlo," Harry contesta, con un infeccioso brillo en su voz. "suena fantástico. Aunque estoy algo preocupado – aparentemente lo descontinuaron por alguna clase de masacre."

"Eso fue hace cientos de años," Draco le garantiza. "Estoy seguro de que será mucho menos mortal ésta vez."

"¿No te refieres a que no será mortal?"

"Oh, no, estoy seguro de que será al menos ligeramente mortal. No sería el Torneo de los Tres Magos si no fuera mortal."

"Quidditch y sus bludgers, piezas de ajedrez que se matan unas a otras, Snap Explosivo cartas que literalmente explotan, y ahora el Torneo de los Tres Magos que asesina," Harry dice. "¿Qué pasa con la sociedad mágica y su obsesión con los deportes sangrientos?"

"Grandes apuestas lo hacen más interesante," responde Draco, y él se arquea de su asiento en un largo, lento y lánguido estiramiento, cabeza echada hacia atrás y brazos extendidos hacia el techo. Cuando colapsa hacia abajo, es a tiempo para ver a Harry observándolo, cara sonrojada y luciendo un poco agitado.

"¿Estás bien?"

"Que." No suena como una pregunta. Harry se aclara la garganta y lo intenta de nuevo. "Quiero decir – ¿Qué? No. Estoy bien."

Draco suspira y mira nuevamente por la ventana. Él coloca sus rodillas hacia su pecho. Quiere hundirse de nuevo en sus propios pensamientos – y aún, al mismo tiempo, no desea hacerlo. Sus pensamientos son oscuros y terribles, pero el mundo a su alrededor parece que se oscurece con la misma rapidez, volviéndose igual de terrible.

Un momento de silencio pasa. "¿Estás seguro de que te encuentras bien?" Harry le pregunta.

Draco vacila. "Estoy asustado," dice.

"¿Éso es todo?"

Draco mira a Harry, quién está sonriendo. Draco se derrite, pero sólo un poco, suavizándose en los bordes como chocolate caliente.

"Está bien estar asustado," dice Harry.

"No para mí," responde Draco. "Soy estúpido cuando me asusto."

"Tú nunca eres estúpido."

La mariposa, que se había colocado en su muslo, viaja a su cadera y sobre su estómago en movimientos de suaves aleteos. Draco abraza sus piernas un poco más cerca a su pecho.

"Lo soy, sin embargo," insiste Draco, "cuando estoy asustado. Es un problema. Mi mente se cierra y no puedo pensar. ¿Qué sentido tengo si soy estúpido?"

Harry frunce el entrecejo. "No digas eso. Hay más en ti que tu cerebro."

"Pero se trata de mi atributo más útil," dice Draco. "y como están las cosas, necesito mantenerme alerta. No puedo permitirme estar asustado porque no puedo permitirme ser estúpido. Podría hacer que me maten. Podría hacer que te maten."

"Draco…"

"Y no puedo quitarme este miedo," él continúa, cerrando sus ojos. "Puedo verlo todo como un mapa en mi cabeza, y las probabilidades son aterradoras. Todo lo que podría perderse, tanto en la guerra y en la derrota—"

"Draco."

Hay una mano en su piel, cerca de la unión entre su cuello y hombro, y Draco abre sus ojos y lo mira, con el corazón de repente en su garganta y todas sus palabras olvidadas.

"No dejaré que nada te pase," dice Harry. "y tengo la sospecha de que no dejarás que nada me pase. Así que entre nosotros dos, deberíamos ser inmortales."

El pulgar de Harry se encuentra en su mandíbula, pasando en un lento, amplio arco hacia su labio inferior. Le toma a Draco cada onza de fuerza de voluntad para suprimir un temblor.

"Eso es tautológico," dice Draco. O quizás es cíclico. Draco no está seguro. Aparentemente él es tan estúpido cuando quiere besar a Harry como cuando está asustado. Tal vez termine siendo un problema, ya que Draco pasa la mayoría del tiempo estos días queriendo besar a Harry.

Su pulgar está en el labio de Draco, y Draco espera que Harry no se de cuenta de la forma en la que él se apoya proactivamente en el contacto. Él siente la ahora familiar cercanía, la calidez de su cuerpo acercándose al de Draco, el pulso acelerado en su cuello. Hay cinco insoportables centímetros entre ellos, cinco centímetros y cincuenta millas, y se siente como si las estrellas se quemarán y galaxias se distorsionarán antes de que ellos terminen ése movimiento mutuo del uno hacia el otro, de manera constante pero infinitamente como la paradoja de Zenón, y los ojos de Draco están medio cerrados, y hay el roce más ligero de calidez en la boca de Draco mientras todo lo infinito colapsa sobre sí mismo—

La puerta del compartimento se abre con un estruendo y ambos saltan hacia atrás. Draco golpea su hombro contra la pared y se muerde un grito de dolor.

"Hey," dice Anthony Goldstein, él absolutamente odioso bastardo obstaculizador de besos quién va 0 a 2, "gran torneo Snap Explosivo entre Ravenclaw y Hufflepuff dos vagones abajo. Draco, ¿Puedes contar cartas?"

Draco quiere gritarle por tener el momento menos indicado en el mundo, pero no lo hace. En su lugar dice, "¿Qué?

"Vamos, compañero," él le dice, "tú casa te necesita."

"Que oportuno. Quiero decir – sí. De acuerdo."

Él observa a Harry, quién se está acomodando la corbata.

"Que oportuno," Draco dice otra vez.