¡Hola! ¿Qué tal todos? La verdad que no pensaba actualizar esta semana pero basta con que te digan que no puedes hacer algo para que te entren más ganas de hacerlo jejeje Dentro de dos días se casa mi prima y aún no le escribí el texto que voy a leerle, y sin embargo, me he pasado la semana escribiendo el capítulo. Mi madre tiene razón, esto ya es obsesión jeje pero no puedo evitar estar enamorada de mi propia historia. Los demás claro, no la encontrareis tan interesante, pero tampoco conocéis tanto de ella como yo. En fin, espero que os vaya gustando con el tiempo y le deis una oportunidad. Ahora contesto a los reviews, que al menos alguno hay!jeje gracias a las que los escribís ;)

Camila:Hola!te respondo a tus preguntas: No, si te fijas en el segundo capítulo, la otra persona que más clara le parece a Sadie es Gisele, más que Lily. Todo tiene su por qué, pero claro si las digo ahora no tiene gracia jeje. Mmm el destino de Remus y Mark ya está marcado y se irá viendo :p tampoco quiero poner a todos emparejados de golpe porque no sería lo normal, pero créeme que ambos darán que hablar. En cuanto a Alice, la verdad, no había pensado en ella porque tengo entendido que es mayor que los chicos y ellos ya están en séptimo. Sin embargo, me has dado una idea que no puedo llevar a cabo ahora sino más adelante. ¿Te parece bien? Espero que sigas leyendo ;) un besazo!

Samantha Black: holaaa!sí ese capítulo era muy Lily y James, espero que esté te guste más aún. Espero que me sigas poniendo review! Un besazo!;)

Cintiafr: hola neni!dios a ti te cae bien todo el mundo!jejeje me alegro que te hayan gustado. No quería ponerme muy dramática pero claro, la situación lo requería jejeje bueno, aquí tienes esa demostración y algo más de Lupin aunque ya te dije que me reservo su plato fuerte para cuando el caldero esté hirviendo jejeje pero tranquila, que me encantan los dos personajes y tienen que salir :P aer si te animas tú!;) un besazooo!;)

Fascinating melody: Holaa!ya que he editado para poner el link que pedias del video, lo puse al finalizar el capítulo. Sino funciona también dije como se podia ver! Tengo que decirte que me encanta tu forma de pensar, creo que es muy parecida a la mia, y si es asi espero que te guste como sigue el fic porque vas cogiendo ideas al vuelo por lo que veo jejejeje Gracias también por avisarme de mi error, a veces escribo tan rápido que se me cambian las letras de lugar y no me doy cuenta aunque espero que sean nimiedades jejeje en fin, muchas gracias por dejarme review!espero otro en este capitulo! un besazo!;)

Os prevengo que el único parecido que tengo con J.K. Rowling es el color del pelo, pero eso no me ayudó para crear tan buenos personajes. Todo lo que conozcáis es suyo.

"JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NOSON BUENAS"


Capítulo 4: El secreto de Remus

Sirius oyó cerrarse la puerta y notó una punzada en el estómago. El momento había llegado y no había vuelta a atrás. En ese instante lo comprendió: No era que se sintiera culpable por contar el secreto de Remus. Tampoco es que eso le hiciera gracia, pero teniendo el permiso de su amigo, ese sentimiento de culpa prácticamente desaparecía.

Por fin se había dado cuenta que el verdadero problema era que, contándole a su novia todo acerca de Canuto, le abriría una parte importante de sí mismo. No podía engañarse. Llevaba casi un año saliendo con ella y eso era un récord inigualable en su historial. Él sabía que Kate era diferente: era una chica dulce, cariñosa, divertida, paciente y parecía querer estar con él porque le quería y no por ser el chico guapo del colegio.

Ella estaba bien, era una chica atractiva aunque tampoco llamativa. Pero Sirius no había empezado a salir con ella por lo guapa que era, sino por provocar a su hermano. Kate era mestiza, lo que para su familia era considerado prácticamente lo mismo que un sangre sucia.

Y el día que le pidió una cita a Kate a gritos en medio del campo de quiditch, Sirius sólo lo hizo porque Slytherin había ganado a Gryffindor y tenía ganas de estropearle la fiesta a su hermanito. Reconocía que no había sido una actitud muy madura pero así era él.

Luego se decidió a acudir a la cita cuando cayó en la cuenta de que la chica estaba más que bien. Y le gustó. Vaya si le gustó. Agradeció haber salido por primera vez con una chica que no tenía necesidad constante de hablar de sí misma. Por eso, cuando pasó el mes de estar saliendo, no le entró la urgente necesidad, ya conocida, de salir echando leches.

Se sorprendió a sí mismo cuando se descubrió cómodo con la chica. Y más se sorprendió aún cuando descubrió que comenzaba a albergar ciertos sentimientos por ella. Pese a que comprendió que sentía por ella algo parecido al amor, jamás se había abierto complemente a ella.

Kate sólo conocía al Sirius que veía todo el mundo. Un chico divertido, despreocupado, egocéntrico, casanova, que sacaba matrículas sin estudiar, y que, a pesar de venir de una familia que lo había repudiado, no sentía ningún dolor por ello. El otro Sirius era un misterio, tanto para ella como para la mayoría de la gente. Aunque la mayoría consideraban que tampoco había más por conocer.

Sólo sus amigos más íntimos conocían esa parte de él. Algunas cosas sólo las sabía su colega, su compinche, su hermano, James.

Y, pese a esa reticencia de enseñar esa parte de sí mismo, allí estaba. De espaldas a su novia y a punto de mostrarle algo que había rehuido durante un año. Inspirando para darse fuerzas, se dio la vuelta y miró a Kate a los ojos. Lo que vio le desconcertó, era una mezcla de temor e indecisión, pero también vio un brillo que le hizo pensar que dijera lo que dijera le iba a apoyar.

- Kate... verás... no sé cómo decirte esto –comenzó titubeante hasta que ella le interrumpió.

- ¿Vas a dejarme? –su voz denotaba su nerviosismo y su terror.

- ¿Qué?

- Sabía que acabarías hartándote de mí –dijo con un puchero-. Siempre me resultó muy raro que quisieras salir conmigo, pero que encima durases tanto tiempo... ¿Quién es la chica que te gusta más que yo? Seguro que hay una...

- ¡Kate, calla un momento! –gritó el moreno alucinado. Sabía que era insegura pero eso se estaba excediendo- No voy a dejarte. De hecho... a ver cómo me explico... Me he dado cuenta que ya llevamos bastante tiempo juntos, y por fin vez me siento bien, no quiero que se acabe...

- Yo tampoco...

- ... Y como prueba de que no quiero que termine, quiero dar un paso más y confiarte algo que muy poca gente sabe de mí.

Esto hizo enmudecer a Kate, que sólo supo hacerle un gesto de asentimiento, intentando inspirarle más confianza de la que en ese momento sentía en sí misma.

Sin pensarlo más, Sirius se transformó, dejando en su lugar a un perro negro enorme que movía la cola expectante. Kate abrió muchísimo los ojos y se olvidó de que tenía que respirar. Miró durante unos instantes al "perro de su novio" sin saber que decir. Cuando habló lo hizo con una seriedad extrema:

- Sirius, vuelve a transformarte.

Al instante el chico volvió a estar ante ella en su forma humana. La cosa no empezaba bien, estaba demasiado seria, parecía enfadada.

- ¿Eres un animago? –preguntó Kate con mucha calma.

- Sí.

- ¿Un animago ilegal?

- Sí.

La chica apartó la vista un momento y suspiró muy fuerte. Cuando su novio no lo esperaba le gritó con todas sus fuerzas:

- ¿Eres idiota?

- ¿Qué? –preguntó confuso. No era la reacción que esperaba.

- ¡De todas las tonterías que has hecho, esto lo supera todo! Jamás pensé que llegarías tan lejos... ¡Podrían mandarte a Azkaban por esto!

Sin darle tiempo a contestar salió de la habitación corriendo y se dirigió a la suya. Sirius la siguió, tratando de retenerla discretamente al ver que eran la comidilla de la Sala Común. Cuando ella subió por la escalera, él fue a seguirla instintivamente y entonces ésta se convirtió en rampa.

Sirius esquivó el tobogán de un salto y miró hacia la parte superior frustrado, intentando pensar en un modo de llegar hasta la habitación de las chicas. El resto de sus compañeros cuchicheaban a sus espaldas, y solo se callaron cuando les fulminó con la mirada.

- ¿Qué te pasa, Canuto? ¿Por qué tras esa cara? –preguntó James, quien llegaba en ese momento en compañía de Remus.

- ¿Has hablado con Kate? –preguntó éste último en voz baja.

- Se ha enfadado –declaró él con un gruñido.

- ¿Y se puede saber qué le has hecho para que se enfade?

Sirius miró detrás de sus amigos con cautela y respeto. No había escuchado llegar a la pelirroja, pero si ella consideraba que merecía un escarmiento por hacer enfadar a Kate iba a necesitar de todo su ingenio para librarse de su furia.

- Evans, ¿puedes subirle para pedirle que baje? De verdad tengo que hablar con ella –dijo mirando de reojo a Remus.

Consideraba a Kate de toda confianza, pero temía que si sus amigas hablaban con ella aún enfadada les contara su secreto. No podía arriesgarse a que su secreto se propagara; seguro que su amigo querría ayudarle contando el suyo. Y no podía permitirlo.

- Ni hablar, para que Kate se mosquee, buena la has tenido que hacer –dijo la chica cruzándose de brazos y dirigiéndose a su habitación, dispuesta a consolar a su amiga.

Sin embargo, un brazo la detuvo cuando ya estaba subiendo por las escaleras. Le sorprendió ver a James con una expresión muy seria, al igual que lo estaban Sirius y Remus.

- Lily, por favor, dile a Kate que es importante. Por todos.

Miró una vez a los chicos, James mantenía su expresión seria, Sirius parecía ansioso y Remus no apartaba la vista del suelo, aunque también estaba serio y mantenía a Sirius sujeto de un brazo.

- De acuerdo –suspiró.

Subió a su habitación donde encontró a Kate mirando por la ventana ausente.

- No sé qué ha pasado, pero creo que debes hablar con él –le dijo sin estar del todo segura.

- Esta vez se ha pasado –confesó la morena frunciendo el ceño y sin apartar la vista de la ventana-. No es responsable y cada día va a peor... No piensa en las consecuencias de nada.

Lily suspiró, recordando las caras de los tres amigos.

- Kate, en mi vida he visto a esos tres tan serios. Debe ser algo importante, y no pierdes nada por escucharle.

Kate pareció pensarlo pero con cara de resignación salió a la sala común, de nuevo seguida por su amiga. Una vez abajo, Sirius se adelantó y abrió la boca dispuesto a hablar, pero en ese momento James los empujó a los dos de vuelta a su habitación, con Remus y Lily siguiéndoles. Al llegar entraron todos, pero cuando la pelirroja iba a hacerlo, James le prohibió el paso.

- Lily, esto es privado.

- ¿Crees que voy a dejar a Kate con la desventaja de estar sola con los tres? –le preguntó la pelirroja. Lo cierto es que sentía curiosidad por lo que había sabido Kate que tanto perturbaba a ese trío.

- Cornamenta, quizá sea mejor que Lily también se quede –sorprendentemente el que dijo eso fue Remus.

- Lunático, si Kate ha puesto el grito en el cielo a saber lo que hace ésta... ¡Igual explota la torre!

- James –suspiró ella y se contuvo de darle una colleja-. Prometo que contendré mis instintos asesinos.

- Confío en ella, chicos –aseguró Remus.

Lily, triunfante pero seria, entró en la habitación y se mantuvo en silencio hasta que Kate habló:

- No veo qué explicación puede tener a lo que has hecho –le dijo a su novio.

- Era por una buena causa...

- ¿Una buena causa? ¿Te has hecho animago ilegal por una buena causa? –ironizó la morena gesticulando con las manos.

- ¿Animago ilegal? –repitió Lily incrédula- ¿Black es un animago ilegal? –volvió a preguntar dirigiéndose a James y Remus.

- En realidad, Sirius no es el único animago –respondió James.

- ¿Vosotros dos también? –preguntó Kate.

- En realidad Peter y yo. Remus no lo es.

- Por supuesto –dijo Lily con orgullo de prefecta-. Remus es el único con un poco de coherencia en este grupo para no llegar a tanto...

- En realidad –respondió el rubio hablando por primera vez-. Yo soy la causa. La buena causa.

- ¿Qué? –exclamaron ambas chicas a la vez.

- Veréis... –tartamudeó, y pareció quedarse sin voz al tiempo que palidecía y miraba con súplica a sus amigos.

Pasándole una mano por el hombro a Remus, Sirius le lanzó una mirada a James quien captó la idea de inmediato.

- Te ayudaremos a contarlo...

- Escuchad chicas –comenzó Sirius al tiempo que las luces se atenuaban y sonaba de fondo una triste melodía- hubo una noche de luna llena hace muchos años...

- ...en que llegó a la vida de nuestro amigo Remus –continuó James- algo que podríamos considerar un "pequeño problema peludo"...

- ¡Canuto! ¡Cornamenta! Subid las persianas, apagad la música y dejad de hacer el payaso –exclamó Remus con una media sonrisa, al menos sus amigos habían roto el dramatismo del momento-. De acuerdo, ahí va: Soy un licántropo.

Las chicas aguantaron la respiración y miraron al chico sin saber qué decirle ni qué sentir. Estaba diciendo... ¿Remus? ¿Su Remus, un licántropo? Parecía imposible pero a la vez tenía mucho sentido y unía el puzzle de dudas y vacíos.

A lo largo de la tarde, Remus les contó a sus amigas todo lo relacionado con su licantropía, cómo los chicos se enteraron y decidieron hacerse animagos para acompañarle. James y Sirius intervenían a veces para dar algún dato que él desconocía, pero dejaron a su amigo hablar la mayor parte del tiempo, pues por fin se le iba notando más cómodo con el tema de las chicas y su secreto. También influía el que ellas habían recuperado el habla y le iban preguntando cosas, no temerosas, sino curiosas y, en ocasiones, admiradas.

- Así pues, ellos no hicieron nada malo. Sólo buscaron una solución para acompañarme y hacer más llevadera mi maldición. Si alguien tiene la culpa aquí soy yo.

- ¡Lunático, no digas gilipolleces! ¡Tú no tienes la culpa de nada! –intervino Sirius enojado.

- ¡Sólo tienes un problemita ajeno a tu voluntad! –continuó James-. Algo así como un amiguito con carácter que te visita puntualmente cada mes.

- Se podría considerar como algo parecido a la menstruación que tenemos las mujeres. Una vez al mes. –apoyó Lily intentando quitarle hierro al asunto.

- Joder, ¡qué grande! –exclamó Sirius con una carcajada que pareció más que nunca un ladrido-. Olvida lo del problema peludo… A partir de ahora diremos que Remus está con la regla.

James se echó a reír, ganándose la mirada de censura de su amigo licántropo, que sabía que en el futuro tendría que aguantar esa broma muy a menudo.

Cuando todo estuvo dicho, Lily salió de la habitación anunciando que tenía que enseñarle a Grace la torre de los premios anuales; algo que sorprendió a todos pues el tema no había salido en toda la tarde.

La pelirroja salió de allí huyendo de las bromas de sus amigos, pero en cuanto James se quedó solo con los tres, todos lo miraron seriamente.

- Cornamenta, ¿estarás bien, no? –preguntó Sirius con el ceño fruncido.

- Mira James, Dumbledore tampoco puede obligarte a nada. Si ves que no eres capaz de soportarlo, dile que prefieres las cosas como están –le aconsejó Remus, mientras Kate asentía con la cabeza.

- Gracias chicos, pero creo que le veis al tema más problemas que yo –respondió el aludido y, mostrando una sonrisa pícara añadió-. Lunático, ¿por qué no dejamos a la parejita a solas para que se reconcilie como está mandado?

Kate se puso colorada ante la insinuación, pero Sirius estuvo tan de acuerdo que empujó a sus amigos fuera de la habitación en menos de dos segundos. Los dos cerraron la puerta, dejando a la pareja a solas, que se miró intensamente durante unos segundos antes de hablar.

- ¿Ya no estás enfadada? –preguntó Sirius analizándola con la mirada-. Si lo hice fue por ser un buen amigo. La causa lo merece ¿no crees?

Kate suspiró.

- La verdad es que después de saberlo todo... Creo que se justifica y además me parece muy honorable. Jugaros tanto por el bienestar de un amigo... Es exactamente lo que siempre imaginé que harías. Además, ya sabes que a mí me encantan los perros. Siempre quise tener uno–añadió sugerente mientras enlazaba sus manos al cuello del chico.

- Pues ya lo tienes –respondió él con una sonrisa pícara atrapándola por la cintura-. ¿Quieres que me ponga una correa?

Hábilmente la empujó hacia su cama mientras le besaba por la mejilla y bajaba por el cuello. En menos de un minuto, Kate había olvidado todo lo referente a la conversación que había tenido lugar esa tarde.


Remus y James se encontraban caminando por los pasillos del castillo hablando sobre un tema que el moreno quería esquivar, y su amigo se apresuraba a retomar con agilidad.

- A ver Cornamenta, sólo digo que a partir de ahora tendrás que tener más controlados tus impulsos.

- ¡Oye Lunático, que mis impulsos están bien guardaditos! –frunció el ceño molesto por esa insinuación-. ¿No me he portado bien este año?

Remus asintió divertido.

- Estoy de acuerdo y te felicito por esa dictadura que tienes sobre tus hormonas. Pero reconocerás que ahora lo tendrás más difícil...

James no respondió, sino que volvió a cambiar el tema, enfocándolo en intentar llamar su atención hacia cuadros que tenía ya muy vistos.

Viendo venir un nuevo ataque por parte del licántropo, James se alegró de divisar a Peter al otro lado del pasillo. El muchacho se veía encogido, muy nervioso y unas gotas de sudor caían por su frente. Sin embargo, al oír la llamada del capitán del equipo de quidditch, intentó retomar su compostura habitual y se acercó corriendo a sus amigos.

- ¡Colagusano! –exclamó el moreno- ¿Dónde estabas? Llevo rato preguntándome por ti. Pensé que estarías con Canuto.

- Ya, pero me estaba volviendo loco porque no encontraba a Kate –respondió entrecortadamente.

Los chicos sonrieron sabiendo que Sirius habría machado a su amigo para aplacar su frustración.

- ¿Y bien? ¿La encontró? ¿Qué ha pasado? –Peter comenzó a caminar junto a ellos mientras los miraba expectantes.

- Pues la cosa se puso chunga y tuvimos que interferir nosotros –respondió James.

- ¿Y eso? –preguntó el más bajito frunciendo el ceño.

- Pues que Kate se pensó que lo había hecho en un acto de inmadurez y tuvimos que explicarle todo nosotros porque a él no le escuchaba. Y con la cosa, también Lily se acabó enterando de todo...

- ¿Evans? –Peter estaba confuso-. ¿Y ella que tiene que ver?

- Tiene demasiada curiosidad–suspiró James, recordando que era ella quien formulaba la mayoría de las preguntas.

- Bueno, pero ninguna de ellas dirá nada, ¿no?

- Espero que no -dijo Remus-. No parecían enfadadas ni con miedo. Me han apoyado mucho.

- Más que otra que yo me sé en su momento –ironizó James ganándose una mala mirada de su amigo.

Mientras los tres iban hablando, se encaminaron a la torre de los premios anuales. Peter estaba deseando ver cómo era ese espacio privado, Remus se emocionó muchísimo en cuanto oyó la palabra biblioteca y esperaba encontrar libros que no tenía Madame Pince, y James se preguntaba si en su habitación habrían puesto sus queridos adornos dorados y escarlatas de los que todo Gryffindor estaría orgulloso.

Al llegar al sexto piso, entraron por un pequeño pasillo escondido tras una armadura y que no era recorrido por ninguna ventana, por lo que estaba prácticamente en penumbra, alumbrado solo por las antorchas de las paredes.

Al fondo había un tapiz el doble de ancho que una persona vigorosa y que era de la altura del pecho de los chicos. El tapiz mostraba a cuatro hombres jugando al poker, fumando puros y bebiendo. Al ver acercarse a los tres muchachos, el hombre de la derecha se levantó, hizo una exagerada reverencia y dijo con voz profunda:

- ¿Cuál de ustedes es el señor Potter?

- Yo –James levantó la mano al tiempo que el resto de los habitantes del cuadro le miraban.

- Bien, el profesor Dumbledore nos comentó que usted y la señorita Evans se trasladarían a lo largo de la tarde. Cuando se encuentren, hagan el favor de pensar en las contraseñas que quieren para este mes y hacernos partícipes de ellas. –habló el segundo hombre de la izquierda. Era calvo, muy serio y su voz era muy áspera.

- Vale –contestó el chico cuando el tapiz se hizo a un lado dejando ver una pequeña sala común.

Se agacharon y entraron en una habitación que tenía dos grandes ventanales a través de los que se podía ver perfectamente el campo de quidditch. Disponía de dos grandes mesas de estudio junto a las ventanas y, a la izquierda, un tabique separaba una pequeña biblioteca del resto de la sala.

Ésta apenas contaba con tres estanterías con libros de todas las asignaturas. En la parte posterior, se encontraba una chimenea rodeada por dos sillones y un gran sofá. En el suelo había una inmensa alfombra roja con bordados dorados y unos cojines con el dibujo de un león. Las cortinas eran las mismas que las de la torre Gryffindor, y se veían muchos detalles que mostraban que los dos habitantes eran de esa casa.

Al fondo, a la derecha de la entrada, subía una escalera de cinco peldaños, que después se bifurcaba en dos, mostrando a cada lado una inmensa puerta de roble que escondían las dos habitaciones.

- ¿Cuál es la tuya? –preguntó Peter.

- Ni idea –contestó James desconcertado-. Al profesor Dumbledore se le ha debido olvidar mencionarlo.

- Será la de la derecha, como en nuestra torre –contestó Remus.

James se adelantó a subir por la escalera de la derecha, ansioso por ver si su dormitorio se parecía tanto como el resto. Sin problemas, subió hasta la puerta y la abrió de golpe.

El espectáculo que había dentro le dejó sin respiración y, tras él, pudo escuchar una exclamación ahogada por parte de Remus. No era para menos. Sin duda esa no era su habitación. Dentro se encontraban Lily y Grace. La segunda parecía contarle algo muy gracioso a la pelirroja mientras esta se probaba ropa. Para tortura de James, se encontraba colocándose una camiseta, pero la tenía lo suficientemente arriba para poder distinguir un sujetador normal de color rosa.

James inmediatamente cerró la puerta murmurando una disculpa imperceptible. Los tres chicos bajaron corriendo las escaleras, por miedo a la furia de la prefecta. Sin embargo, cuando esta bajó, ya con la camiseta puesta y con una Grace muy divertida tras ella, no se le veía enfadada.

Sus mejillas estaban teñidas de rojo y su respiración era agitada pero les sonrió tímidamente a los chicos. James y Remus comenzaron a disculparse a la vez, sin que se les entendiera nada. Peter miraba a la chica como si viniera de otro planeta, y ante la situación, Grace acabo soltando una carcajada.

- No os agobiéis chicos, no ha pasado nada –se apresuró a decir Lily.

- De verdad, Lily, que no lo hicimos a propósito.

- ¡Si es que no pasa nada! –insistió ella con una risa nerviosa-. Yo también me metí en la de la izquierda antes pero vi tu baúl. Es una equivocación lógica teniendo en cuenta la costumbre.

- James, ¿no nos ibas a enseñar tu cuarto? –se apresuró a decir Remus para abandonar pronto ese momento.

Viendo la excusa perfecta para alejarse por fin de la mirada de Lily, James prácticamente voló hacia la escalera izquierda que llevaba a su dormitorio. Peter entró justo detrás de él, le iba siguiendo los talones. Remus tardó unos segundos más pues se entretuvo disculpándose con Lily quien se quedó perpleja por la reacción de James.

Cuando entró vio que el cuarto era muy parecido, casi idéntico al que compartía con sus amigos, pero este era más pequeño, individual y con una mesa de escritorio. Todo era muy similar. Sin embargo, lo que captó la atención de Remus no fue el parecido con su propia habitación, sino el ver a James moviéndose de un lado a otro, al parecer sin percatarse de la presencia de sus amigos. Tenía las manos en la cabeza y murmuraba cosas inteligibles. Cuando lanzó un gruñido, subió la voz y los dos chicos pudieron entender qué repetía una y otra vez:

- Así no voy a poder, así no voy a poder, así no voy a poder...

- ¿Cornamenta? ¡Venga tío que tampoco es para tanto! ¡El sujetador era de los feos! –le dijo Peter intentando animarle.

- Ya, pero a mí me basta... –agitó la cabeza como tratando de borrar esa imagen de su cabeza-. ¿Cómo me dejé meter en esto? ¡Ahora estaré todo el día pensando que tras esa pared se está cambiando de ropa!

- Lleva siete años cambiándose a pocos metros y no te ha dado por pensarlo. –dijo Remus-. Me parece que estás un poco paranoico. Esto no cambia nada, y ya no te equivocarás más de habitación. Al menos no sin querer –añadió riéndose.

- Pero se hace difícil... Creo que prefería cuando me insultaba hasta por respirar, al menos podía ser yo mismo.

- James, más que tú mismo, a veces te comportabas como un obseso sexual. Normal que se mosqueara. Tienes la mente sucia –le recriminó Peter.

- Saca al caballero que tienes muy en el fondo y deja de pensar en tonterías. Ya verás como, cuando te acostumbres, no te costará tanto –añadió Remus.

Con la firme intención de que la nueva situación no le afectaría más que lo necesario, James bajó a cenar con sus amigos, tras haber puesto un poco de orden en la habitación. Se sentaron en la mesa al lado de Sirius y Kate que continuaban en plena reconciliación. Tras unos cuantos carraspeos y risas nerviosas de los chicos, estos decidieron utilizar sus bocas para cenar.

A los pocos minutos llegó Lily, acompañada por Gisele quien se entretuvo hablándole a Remus al oído, antes de sentarse. Se unieron en una amistosa charla, que bajó las defensa de James hasta relajarse.

Incluso, pasado un rato se unieron los extraños hermanos, Jeff y Sadie quienes parecían de mejor humor. Sadie buscó la mirada de James y tras sostenerla unos segundos le dedicó una vaga sonrisa que quitó enseguida. Eso recordó a James la rara conversación que había mantenido con ella esa tarde. Lily, Jeff y Remus se enfrascaron en una larga conversación sobre el ajedrez mágico. Remus siempre había adorado ese juego y parecía que a Jeff se le daba bastante bien, por lo que se prometieron una partida más tarde en la sala común. Lily estaba bastante interesada por razones obvias.

Cuando ya estaban comiendo el segundo plato apareció Grace con aspecto enojado que iba acompañada de una chica más pequeña. Era menudita pero atractiva, con el pelo castaño con mechas rojas y los ojos marrones muy grandes y con largas pestañas. Esta sonreía extasiada a todo el mundo, pese a que ninguno dio señas de conocerla. Sin embargo, Grace con un exagerado movimiento de manos, señaló a James y le dijo exasperada:

- ¡Aquí le tienes! ¡Ahora deja de seguirme!

Se iba a marchar de nuevo a la mesa de Ravenclaw cuando un confundido James la detuvo:

- ¡Eh espera un momento! ¿Qué pasa aquí?

- Verás James, te presento a Nicole. Es de nuestra casa y va a quinto curso. Lleva toda la tarde siguiéndome porque, al parecer, alguien le dijo que este año me habían hecho capitana. La he sacado de su error y te traigo el mochuelo a ti. ¡Que lo pases bien!

Sin más se marchó. Sadie emitió un sonido molesto por la actitud de la rubia y Sirius le rió le gracia. James se dispuso a seguir cenando cuando vio que la chica lo miraba ávidamente sin moverse del lugar.

- Siéntate, anda –le murmuró con la boca llena.

La chica se apresuró a coger el lugar en frente del capitán y le seguía mirando con la misma sonrisa. James, aunque le gustaba ser el centro de atención, no pudo evitar sentirse incómodo.

- ¿Así que quieres entrar en el equipo?

- Sí –contestó con voz chillona y hablando muy rápido-. Siempre quise presentarme pero teniendo a Parker en el equipo no creí que tuviera muchas oportunidades.

- Buscadora ¿no? –preguntó al nombrarle al antiguo capitán del equipo.

- ¡Sí! Llevo desde que entré en Hogwarts esperando esta oportunidad. ¿Sabes? Mi tía jugó con las Avispas de Wimbourne. Ella también era buscadora y fue la que me enseñó a montar en escoba. Me enseñó todo tipo de trucos y...

- Verás Nicole: la verdad es que por el momento no puedo ayudarte. Las pruebas no son hasta dentro de dos semanas y no puedo elegir a nadie sin haber visto al resto de los candidatos. No sería justo ¿entiendes? Así que hasta que no te vea en las pruebas…

- ¡Vale! Pero tenme en cuenta por favor, ¡de verdad que soy buena! Haré lo que sea para entrar en el equipo.

La conversación se detuvo cuando Lily se levantó para sentarse junto a James. El chico no pudo evitar extrañarse cuando la vio cambiar de sitio en medio de la cena y comprobó que la chica le miraba con una sonrisa divertida.

- James, he pensado que podríamos empezar a organizar los horarios de los prefectos esta noche. ¿Qué me dices?

- Bueno, vale. –contestó mientras veía a Nicole de reojo intentando captar de nuevo su atención.

- Bien, pues apresúrate en cenar y vamos a la torre.

Dicho y hecho, el chico que vio una oportunidad única en ello, engulló un filete casi entero y tras dar un buen sorbo de su zumo de calabaza, se levantó con Lily. Despidieron sonriendo a los demás, y vieron cómo la chica emitía un bufido de frustración.

- Gracias por echarme un cable -le dijo James a la pelirroja mientras atravesaban el vestíbulo-.

- De nada, me pareció que necesitabas ayuda –le respondió sonriéndole con dulzura, lo que hizo temblar las rodillas del chico.

Cuando se disponían a subir las escaleras se cruzaron con un grupo de Hufflepuffs, entre los que James pudo distinguir a Mark Bennet. Al comprobar que su amiga aún no se había percatado de la presencia de este, James decidió adelantarse en un gesto que, aunque podría parecer inofensivo para dos buenos amigos, le permitía marcar territorio.

Como iban hablando de forma despreocupada, a Lily no le extrañó que James pasara su brazo por sus hombros como un gesto cariñoso. Sin embargo, dio un brinco al reconocer a Mark Bennet frente a ella.

El chico, al contrario que en el desayuno, se había percatado mucho de la presencia de la pelirroja, y miraba la escena con muestra de no gustarle lo que veía. Fue entonces cuando Lily se percató de que estaba cogida a James en una actitud muy cariñosa y se soltó inmediatamente de él, al tiempo que sonreía coqueta a Mark, intentando mostrarle con la mirada que estaba libre e interesada.

Sin embargo, el chico desvió la mirada y siguió a sus amigos que ya estaban adelantados. James decidió hacerse el despistado para no provocar el enfado de la chica.

- Lily, ¿estás bien?

- Sí –contestó ella con rapidez intentando no mostrar tristeza. Esta vez fue ella la que pasó su brazo sobre los hombros del moreno-. ¿Qué me decías?

Y hablando de cosas triviales, llegaron a su torre. Allí se encontraban los cuatro hombres que, al verlos acercarse, dejaron las cartas y les miraron.

- ¡Es verdad! Aún no elegimos contraseña –recordó Lily.

Unos segundos de silencio hasta que James divertido exclamó:

- ¡Avispas de Wimbourne!

- ¡Pero si a mí no me gusta el quidditch! –protestó Lily.

- Tras la lata que me han dado ¿Qué te cuesta?

Lily se tuvo que reír ante la cara de pena de James.

- Vale, pero el mes que viene elijo yo.

- A sus órdenes, madame –respondió el moreno haciendo una exagerada reverencia.

Lily le pegó una colleja murmurando divertida. Los hombres del retrato, dándose por aludidos, memorizaron la contraseña y les dejaron pasar.

Cuando entraron, buscaron en sus mochilas los papeles que Dumbledore les había dado y los extendieron sobre la mesa. James se estaba sentando en el sofá, cuando Lily le dijo:

- Oye espera, antes de empezar voy a ducharme, ¿vale? Que con todo el rollo de la nueva esta mañana no ha habido manera. Si quieres, ponte más cómodo y así trabajamos mejor ¡De algo tenía que servir tener una sala común para nosotros solos! –añadió risueña.

Subió con agilidad la escalera dejando a James en la sala.

- Perfecto –murmuró para sí-. Encima dame un informe detallado de lo que vas a hacer ¡Seguro que eso ayuda! No, recapacita. Tienes la mente sucia y es de ahí que una simple frase te lleve a imaginar un montón de escenas obscenas a tu sucia mente. A ver, James, relájate... no pienses en que estará ahí arriba, desnuda, bajo el agua... ¡Esto no ayuda! Piensa en Peter en bikini... Sí, esa imagen le baja la emoción a cualquiera...

Para despejarse decidió ir a ponerse una ropa más cómoda, como le había sugerido Lily. Cuando bajó a la sala común de nuevo, llevando un chándal muggle, se encontró a Lily sentada ya en el sofá esperándolo. Ahogó una exclamación cuando vio que vestía un precioso camisón color verde esmeralda a juego con sus ojos.

Aunque con él no enseñaba gran cosa, pues tenía un escote redondo alrededor del cuello y le llegaba por las rodillas, James volvía a tener su sucia mente trabajando rápidamente. Por un instante se preguntó si el camisón tendría un cierre muy difícil, pero se obligó a concentrarse en los papeles que la pelirroja le enseñaba.

Al cabo de un rato, consiguió meterse de lleno en esa conversación, e hicieron el horarios del primer mes para los prefectos. Ahora que Lily también sabía lo de Remus, se aseguraron de que a finales de mes, cuando era luna llena, no les coincidieran ni a él ni a James.

Aprovechando que estaban a solas, Lily se atrevió a reconocerle al moreno la preocupación que le invadía al pensar en lo mucho que se arriesgaban acompañándolo. Es cierto que con los animales, un hombre lobo no se volvía violento, pero cabía la posibilidad de que, queriendo jugar, les mordiera accidentalmente, y la animagia ahí no les libraría de nada.

James le respondió que lo divertido era el riesgo en sí y que ya llevaban dos años haciéndolo, por lo que podían controlar a Remus y sus impulsos.

Incapaz de persuadir al chico, a Lily no le quedó más remedio que resignarse y dar por concluido el trabajo del día. Al fin y al cabo, ya pasaban de las doce de la noche y la pelirroja estaba acostumbraba a acostarse antes. Recogieron y, cuando cada uno tomaba su camino, Lily recordó algo:

- ¡James! Oye, Remus me dijo antes que te cuesta mucho despertar por la mañana. ¿Crees que oirás ese despertador? ¿No prefieres que vaya yo a despertarte?

- ¡No! –se apresuró a decir el chico. Bastante había pasado esa noche, para que encima no pudiera dormir pensando en que ella se presentaría en su habitación por la mañana, tan cerca de su cama...-. Creo que ya es hora de que aprenda a despertar solo. ¡Yo puedo en serio, es solo cuestión de voluntad!

- De acuerdo, pero como no estés aquí abajo a las ocho y cuarto, subiré a buscarte, te guste o no ¿vale?

James asintió con la cabeza mientras hacía la firme promesa de levantarse pronto. Si era necesario no dormiría esa noche, pero haría lo que fuera porque ella no cruzara ese límite que separaba su cordura de una locura irremediable.


Bueno este final no es intrigante ni deja nada a medias pero espero que os haya gustado el capítulo y leáis el siguiente. Espero colgarle pronto pero no en los próximos días que ya he demorado mucho lo que tengo que hacer jeje

Me dejáis un review pequeñito porfi? Aunque sea para criticar :p los espero con ansias!

Edito el capítulo para poner el link del video que puse en el primer capítulo, que al parecer no se ve, le vuelvo a poner, a ver si en este casi funciona. De no ser así, el que quiera verlo solo tiene que entrar en youtube, poner en el buscador: Cartas enlazadas, y el primer video que sale es el mío.

.es./watch?v0UIRQIPTAq4

Gracias por todo! Un besazo!

"TRAVESURA REALIZADA"

Eva.