¡Hola a todos! ¿qué tal estos días? Yo he estado muy ausente de fanfiction con la boda de mi prima, pero valió la pena viéndola tan guapa jejeje
Quiero agradeceros que hayáis dejado más reviews, me puse muy contenta el ver que llegaron a los seis jejeje aunque ahora que por fin aprendí a mirar los hits (soy muy torpe pero no había manera que me enterara jejeje), os pido a los ocultos que me dejéis vuestra opinión también, además acepto alguna sugerencia, algo que os apetezca ver, si es que encaja dentro de la estructura de la historia claro jeje
Ahora voy a contestar a los reviews sin más premura:
Denu Black: Hola!me alegro que te gustara la escena en que ellas se enteran, me pareció original que por una vez tuviera más importancia en principio, la animagia a la licantropía. En cuanto a los sentimientos de Lily, creo que es bueno dejar claro que ella ya sentía algo sin ser consciente. A ella la gusta Mark, pero siente por James una necesidad de protección por así decirlo. Ya más adelante veremos cómo se desarrolla jeje me alegro que te guste James!a mi a veces no me convencía pero quiero ponerle como un chico con humor cambiante, por ello de las hormonas de la adolescencia jeje. Gracias por escribir, te espero en este capítulo, haber si tu internet está bien ;)
Palas: Holaa!mmm para un capitulo hot de James y Lily aun queda bastante, pero prometo uno en el momento preciso, haber que tal me sale jeje de momento hay hots de otros personajes, dime que te parece ;)
Cintiafr: Hola niñaaa!jejeje q como me salen? Porque estoy como una cabra :p pero como tú también lo estás, estoy segura que también te saldría jejeje te agradezco que seas siempre tan incondicional, pero ya sabes, si hay algo que no te gusta dímelo, que yo me fío de tu criterio ;) un besazoo!;)
Samantha Black: Hola!me alegro que te gustara! y en cuanto al video, me ha salido un poco mal porque no se porque la imagen se parte por la mitad :S pero bueno, era para hacerse una idea por tanto personaje nuevo!me alegro que te gustase!y gracias por la felicitación de boda!parecía que me casara yo de la emoción que tenía jejeje espero tu review como siempre, gracias!:D muaakss!
Fd-potter: Holaaa!gracias por pasarte, me hizo muchísima ilusión ver tu review :D aysss, la verdad es que Sirius es maravilloso, aunque en mi corazón le gana James por poquito jeje normal que le tengas envidia a Kate, yo si existiera un hombre así también se la tendría jejeje pero lo importante es que le hace feliz no crees?:P lo de la torre, en parte me parecía ya muy trillado pero no puedo evitar que me encante la idea jeje y Peter en bikini, dios no puedo!solo él ya me da repulsión imagínatele de esa guisa jejeje bueno, actualiza tu también pronto tu historia que me encanta :D un besazoo!;)
Fascinating melody: Holaa!jeje a mi también me pareció que esa sería una reacción lógica de alguien que le quiere y se preocupa por él. Como Sirius está muy loco también es lógico que ella pensara que lo hacía por rebeldía :p me alegro que te guste lo de dejar solos a James y Lily, pobrecito me da pena, además con las hormonas de por medio jejeje pero es cierto, lo bueno es que ya sabemos que terminarán juntos :P No te preocupes, a mi no me suelen molestar las críticas a no ser que sean insultantes y sin fundamento, como a todos vamos jejeje me alegro que te gustara el video!:D la verdad es que iba con esa idea, aunque también encontrar a algunos me dio ideas para cambiar algunos personajes a algo más interesante a mi gusto jeje y tenía que poner a un Mark muy guapo porque será difícil elegir jejeje sé que James no se parece al original, pero encontré algunas escenas de ese chico que pegan así que espero que me disculpes la falta de parecido jeje Gracias por entender lo de las otras cosas, intentaré actualizar siempre pronto, aunque sé que en verano me es más fácil que durante el curso ;) un besazoo!
En fin, ninguno de los personajes que conozcais me pertenecen, solo los oc y la trama.
"JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NO SON BUENAS"
O-oOOo-O
Capítulo 5: El club de ajedrez mágico.
Jueves. Ocho menos cuarto de la mañana. En la torre de premios anuales entraba el sol débilmente. Sin embargo James no parecía notarlo pues estaba durmiendo plácidamente en su habitación individual. La calma del lugar la interrumpieron unos suaves golpes en la puerta y la tímida voz de Lily llamándole:
- ¿James?
- ¡Estoy despierto! –exclamó el moreno levantándose de golpe y hablándole a la puerta-. ¡No entres!
Se llevó las manos a la cabeza debido al mareo que le causó levantarse tan deprisa.
- Vale, solo quería decirte que yo ya bajo a desayunar. Si quieres aviso yo a Jane y Will para que cambien su ronda con los Ravenclaws.
- Sí, vale. –respondió él lacónicamente-.
Malditas rondas. Por eso se había dormido. La noche anterior habían tenido su primera ronda como premios anuales. Nada difícil. Solo controlar el trabajo de los prefectos, dar una vuelta por el castillo y a dormir. Pero la sola tensión de no poder relajarse al lado de la pelirroja lo dejaba agotado. Hubo incluso un momento, en que ella le estaba hablando y él, ignorando sus comentarios, se quedó mirando sus labios con la firme duda de si besarlos o no. ¡Cómo agradeció a Remus su interrupción!
Bien es cierto que durante toda la semana le había costado muchísimo levantarse, pues estaba acostumbrado a que Remus le despertara con insistencia. Sin embargo, bajo la amenaza de Lily de profanar su templo sagrado (es decir, la pocilga en la que estaba consiguiendo convertir su cuarto), esa semana había sido como un reloj. La primera noche apenas durmió, pues se pasó un largo rato buscando un método que le despertara.
Tras un rato y con el sueño venciéndole, optó por lo más sencillo hasta nuevo aviso: encantó un pisapapeles que, llegada la hora, le daba un buen golpe en la frente. Parecía infalibre.
Pero a la mañana siguiente descubrió que había una diferencia abismal entre su imaginación y la vida real. Cuando Lily bajó a la sala común se sorprendió al ver a un James despierto, pero más, porque este se sujetaba una bolsa de hielo a la cabeza. Al retirarla vio un gran hematoma en su frente que, a su juicio, quedaba muy gracioso. James no estaba de acuerdo para nada pero no desaprovechó la oportunidad de relajarse sin problemas con su amiga.
Desde ese día había inventado todo tipo de métodos para evitar la visita de la pelirroja, pero el cansancio le había acabado venciendo y si no hubiera sido porque estaba alerta, Lily habría acabado entrando en la habitación. Solo le faltaba tener metido allí su aroma floral.
Se vistió deprisa y, sin peinarse, cogió los libros con rapidez para bajar al Gran Comedor a desayunar. Cuando llegó vio a Lily sentada con Grace y Gisele, hablando alegremente. Buscó con la mirada, pero al ver que ninguno de sus amigos había bajado aún, se sentó frente a Sadie que desayunaba sola.
- Buenos días –la saludó. La verdad es que la chica ya no le imponía. Había tenido la oportunidad de hablar con ella esa semana y comprobó que, al menos con él, podía incluso llegar a ser amable. O lo más parecido, al menos-.
- James –respondió la chica apartando brevemente la vista de su plato para dirigirle una mirada seria, como de costumbre-.
Nervioso por no encontrar un tema del que hablar, James optó por el más socorrido.
- Amenaza lluvia ¿eh?
- Oye respóndeme a algo –le dijo ella ignorando su comentario-. ¿Sandler es siempre borde o es que conmigo ha cogido el gusto?
- ¿No acabáis de congeniar eh? –le respondió con una sonrisa-. La verdad es que Grace tiene mucho carácter, pero cuando las conoces bien se le coge cariño.
- Nunca me cayeron bien las chicas que sólo piensan en sí mismas y en hurgar en la vida privada de los demás.
James sintió deseos de defender a la rubia y responderla a Sadie que esa sólo era su careta exterior. Pero antes de que pudiera hablar, se le adelantó alguien que estaba a su espalda.
- Veo que habláis de la autoproclamada reina del momento.
- ¿Sabes Black? Me gusta tu forma de pensar. Eres el que mejor la juzga de los presentes. –dijo Sadie-.
- Canuto, la postura de Sadie es lógica y normal, porque apenas se conocen y han comenzado con mal pie. Pero tú vas contra Grace sin motivo.
- Lunático, no necesito motivos para que una pija insoportable me caiga fatal. –respondió el aludido cediéndole el sitio a su novia antes de sentarse a su lado. Sadie no pudo evitar sonreír levemente como asentimiento-.
La contestación se vio silenciada por la llegada de las lechuzas. Remus recibió el periódico como era habitual y Peter un jersey demasiado grueso para la época, regalo de su abuela como anticipo de su cumpleaños.
- Guárdalo hasta dentro de unos meses Peter o te asarás de calor.
- Kate, ni en invierno cerrado me pongo yo esto.-respondió el chico mirando el jersey con odio-. Es humillante que a mi edad me regalen ropa con adornos de conejitos.
- ¿No era Babbity Rabbity tu cuento preferido? –preguntó Remus por encima de su periódico-.
- ¡Que va! Era el de Cornamenta.
- ¡Eh! –protestó el aludido-.
- ¿Babitty? ¡Que tierno! A mí me gustaba más el de 'La fuente de buena fortuna'.
Eso último lo dijo una chica castaña que acababa de sentarse al lado de James. Llevaba toda la semana yendo a donde él iba y tratando de hacerle la pelota constantemente. Él resopló pero optar por continuar desayunando ignorándola.
- Parece que va a llover. Espero que para las pruebas del equipo no llueva, porque llevo toda la semana entrenando. ¿Cuándo son James?
- El viernes que viene -gruñó con la boca llena-. Lo que acaba de recordarme...
James se levantó de golpe y acercó a paso acelerado a donde se encontraban Lily, Grace y Gisele sentadas. Nicole hizo el amago de seguirle y cotillear sus planes, pero Kate se apresuró a sacarle un tema de conversación. Cuando James llegó donde sus compañeras, llamó a Grace quien se levantó para hablar con él. Comenzó a hablar en un susurro, como si temiera que le oirían.
- Esta tarde a las cinco os quiero todos en el campo de Quidditch. Quiero que entrenar antes de elegir a los nuevos. Encárgate de avisar a Sarah y yo encontraré al resto. Y ¡por favor! Que nadie más se entere del entrenamiento.
- ¿Por qué tanto secretismo? –quiso saber la rubia-.
- Porque no quiero que haya fugas a otros equipos de que empezamos a entrenar tan pronto. Así que si tu querido novio te pregunta, pones una excusa.
- ¿Y seguro que no es para que cierta chica deje de seguirte? –le miró divertida por el acoso al que se había visto sometido el chico la última semana-.
- Es posible que eso también esté entre los múltiples motivos.. –respondió lacónicamente-. Pero encárgate de estar vestida y con escoba en mano a las cinco.
Dicho esto, se volvió a su sitio a terminar de desayunar. Grace marchó a buscar a su compañera de equipo dejando solas a Lily y Gisele que desayunaban sin prisas. Alguien habló a Lily a la espalda, y reconocer la voz, se atragantó con un trozo de beicon. Con el color rojo tiñéndola las mejillas y lágrimas en los ojos por la picazón de garganta, se dio la vuelta y quedó frente al tímido y atractivo rostro de Mark Bennet.
- Hola Mark –dijo tras toser-.
- Hola Lily.
- ¿Qué tal?
- Bien ¿y tú?
- Bien ¿y tú? –preguntó la chica perdida en la mirada azul del chico-.
- Ya te dije que bien –respondió él riéndose y provocando el sonrojo de la muchacha-. La verdad es que venía a verte porque recordé algo que me dijo tu amiga el primer día de clases.
- ¿Ah, si?
- Sí. Dijo que tenías interés en unirte al club de ajedrez mágico. ¿Es verdad? –la miró anhelante-.
- ¡Sí! Sí, sí, hablaba en serio. Me encantaría unirme –todo lo dijo atropelladamente y con una magnífica sonrisa que daba muestra de la alegría que tenía de tener una excusa para acercarse al rubio-.
- Pues vamos a celebrar esta tarde una reunión. Si quieres pasarte... ¡Sin compromisos! –al aclarar lo último se sonrojó un poco, lo que provocó una pequeña risa nerviosa de Lily-.
- Iré, fijo que iré.
- ¡Genial! Pues te espero en la sala del séptimo piso, al lado del despacho de Flitwick a las cinco y media ¿vale?
- Nos vemos.
Lily se quedó mirando fijamente al lugar que antes había ocupado Mark. Seguía manteniendo la sonrisa estúpida que se le había quedado al despedirse del chico. Gisele, al ver que su amiga no reaccionaba, la empujó hasta la salida del Gran Comedor. Lily se dejó llevar, pero cuando estuvieron lejos de miradas curiosas explotó:
- ¡Ha venido a buscarme! ¡Ha venido a buscarme!
Abrazó efusivamente a su amiga que, aunque sonreía, la miraba como si estuviera loca.
- ¿Crees que le gusto o sólo quería una participante más en el club? –le preguntó temerosa de que fuera lo segundo-.
- No es que sea un club muy popular pero tendrás que ir esta tarde para comprobarlo ¿no crees? –le contestó la morena riendo-.
Y, aunque habría salido corriendo a su habitación a elegir un atuendo, para Lily Evans el deber siempre estaba antes que el placer. Así que se dirigió al aula de Transformaciones, donde ya las esperaba Grace. La vieron sentada sola en un banco mirando con rencor a su derecha donde James y Sadie hablaban tranquilamente. Al sentarse Lily a su lado comenzó a quejarse:
- Le ha lavado el cerebro a James. Es increíble que se lleve bien con ella. –dijo con enfado-.
Lily, que por respeto a su amiga apenas hablaba con Sadie delante de ella, se ahorró el comentario de que ella tampoco encontraba a la nueva tan insoportable como al principio. Bien es cierto que era una muchacha rara y huraña, pero con algunas personas parecía haber cogido confianza enseguida. Miró hacia donde estaban ella y James, y algo en su interior de agitó al ver al moreno sonreír a la chica. Últimamente, pensó, se había acostumbrado a estar tanto tiempo con James que luego le disgustaba verle a él hablando con otras chicas mucho más relajado que con ella. Se preguntó por qué no había conseguido ganarse la confianza del chico en tanto tiempo, mientras que esa extraña en una semana lo había hecho.
James le estaba contando a Sadie el incidente con el pisapapeles el primer día y su dificultad para levantarse por las mañanas, aún ahorrándose el detalle del por qué era tan reticente a que Lily entrara en su cuarto. Ella le escuchaba y muy de vez en cuando sonreía levemente ante algún comentario gracioso. Aunque no era divertida y seguía teniendo una rara sensación al mirarla a los ojos, James no podía negar que la chica sabía escuchar. Habría agradecido no ser el único activo en esa conversación, pero era consciente de que ella no solía regalar palabras.
Cuando terminó de relatarle la historia, la chica lo miró en silencio unos segundos y dijo:
- Tiene que ser duro ¿no?
- ¿Duro? ¿El qué? –preguntó perdido-.
- Nada –dijo tras un pausa-. Nada importante.
Y sin más se marchó hacia delante, a sentarse en el lugar que ocupaba con su hermano que entraba por la puerta junto a Remus y Peter. Los dos últimos se dirigieron hacia James y ocuparon los dos asientos de delante del chico. Los tres comenzaron a hablar de trivialidades, entre las que destacaba el agradecimiento de James a Peter por desvelar su secreto de Babbity Rabbity.
Sirius y Kate fueron los últimos en entrar en clase, justo delante de la profesora McGonagall. Él se sentó junto a James y ella con Gisele.
La clase estaba muy animada pero al hablar la profesora todo el mundo calló. Esa mujer tenía la capacidad de hacer callar incluso a una banshee con una sola mirada. Tras conseguir el silencio, les dio a cada uno una ratonera para que las convirtieran en ramos de flores.
Al acabar la clase de Pociones, Grace y Lily pusieron rumbo al Gran Comedor para almorzar. Lily le contaba a su amiga por sexta vez su encuentro con Mark, hablando al detalle de todo. Cada palabra, cada gesto, con mirada... incluso algunos detalles que solo habían existido en la mente de Lily. La pelirroja miraba hacia delante y movía las manos efusivamente, mientras revivía el preciso instante en que Mark la había dado la localización "super secreta" del club de ajedrez.
- Apenas me va a quedar tiempo este curso para apuntarme a otro club pero, como tú me dijiste, si no me esfuerzo un poco no se enterará nunca de lo que siento por él y... ¿Grace?
Pero es que de repente su amigo ya no se encontraba a su lado. Lily miró hacia atrás pero no había rastro de ella por ningún lado, como si se la hubiera tragado la tierra.
No es que Grace se hubiera convertido en la primera persona en desaparecerse de Hogwarts sino que, al pasar junto a una clase vacía, un brazo la había agarrado y había tirado de ella hasta el interior. La rubia estuvo a punto de gritar, hasta que vio el rostro de su novio, sonriéndole entre sombras. Prácticamente a oscuras como estaban, el rostro de Derek Rumsfelt tenía un toque peligroso, que acompañaba con una sonrisa maliciosa. Sin embargo eso no era motivo para que Grace se asustara, al contrario. La chica era conocida por su gusto por los chicos malos, y sin duda Derek entraba dentro de esta categoría.
Sin más preámbulos él comenzó a besarla con pasión mientras inspeccionaba su cuerpo con sus manos. Así estuvieron un tiempo ilimitado, hasta que la pasión creció y Derek comenzó a acariciar a Grace por debajo de la ropa, al tiempo que su boca bajaba del cuello al escote triangular de la camisa.
Al ver que aquello pasaba a mayores, Grace empujó levemente a su novio para hacerle parar. El chico lanzó un suspiro de protesta pero interrumpió el ataque.
- Eres cruel conmigo -protestó pasando un mechón por detrás de su oreja y mordiéndole suavemente en la oreja-.
Ella se rió, sintiendo reaccionar el cuerpo de su novio como si le hubieran encendido una mecha en el interior. Él tuvo un escalofrío y se aferró a ella, preguntándole con voz ronca:
- ¿Cuándo?
Sabiendo a qué se refería y sintiendo el nerviosismo que le recorría, huyó de sus ojos y mirando hacia un lado le contestó:
- Aún no estoy preparada... solo un poco más.
Al devolverle la mirada, Derek notó que esta era suplicante y temerosa. Contuvo una mueca de impaciencia y, armándose de paciencia, le dedicó una dulce sonrisa y la tranquilizó:
- Claro, no te preocupes.
La agarró de la cintura y la besó de nuevo en el cuello con pasión. Al mismo tiempo que perfilaba la mandíbula de ella con sus besos, la preguntó en voz ronca:
- ¿Quedamos esta tarde?
Grace recordó lo insistente que había estado James con el secretismo del entrenamiento, y se apresuró a inventarse una excusa:
- No puedo. He quedado con Lily para hacer el trabajo de Pociones. No sé cuanto nos llevará.
Por su parte, James ya estaba comiendo junto a Sirius, Remus, Jeff y Allan, un chico de sexto que pertenecía al equipo de quidditch. Allan era golpeador, y como tal, tenía una buena musculatura y unos reflejos bastante decentes. James solía apodarle "El cabezota", por el tamaño de su cráneo y por lo insistente que era cuando quería. Precisamente en ese momento se quejaba amargamente a su entrenador, pero este le ignoraba premeditadamente.
- ¡Vamos James! Es muy pronto aún y has avisado del entrenamiento muy tarde. ¡Tengo reunión de estudio en grupo!
- Oye Canuto ¿se casó al final tu prima? –fue la respuesta de James haciendo oídos sordos-.
- Este año nos están dando mucha caña ¡y si no me pongo en serio desde el principio voy a pringar! –continuó Allan-.
- ¿Narcisa? –respondió Sirius divertido con la situación-. Creo que sí, tengo que entendido que fue en julio.
- ¡Y MgGonagall nos ha puesto un trabajo larguísimo para mañana!
- La verdad es que parece siamesa del tío ese, los dos igual de estirados y prepotentes, tan rubitos –continuó James-.
- ¡Con lo que me costó sacar los TIMOS y ahora perderé las asignaturas por tu culpa!
- ¿Acaso te gusta Narcisa, Jamie? Jamás creía que te vería celoso de Malfoy -Sirius soltó una carcajada, mientras James le tiraba una patata y Allan seguía con su patraca.
Aunque era divertido, a James le comenzó a doler la cabeza, así que se levantó antes de terminar su comida y se dispuso a ir a la torre a echarse un rato antes de la clase de la tarde.
- Voy a echar una cabezada. Nos vemos luego, chicos –saludó a sus amigos y tras esto, dirigió una feroz mirada al pobre Allan-. A ti te quiero en el campo de Quidditch a las cinco en punto. Como tardes aunque sea cinco minutos te echo del equipo. Y te aseguro que si me hacesbuscar otro golpeador, sí que suspenderás todas las asignaturas por mi culpa.
Dicho esto se marchó hacia la tranquilidad de su habitación. Se echó a la cama sin siquiera descalzarse, soltando la mochila a sus pies. Así se quedó dormido.
Tuvo un sueño tranquilo, nada que recordara específicamente, pero de vez en cuando se veía interrumpido por una preciosa melena pelirroja. En ese momento también podía percibir ese tono rojizo frente a sus ojos.
- James...
La cuestión es que aquello nada tenía que ver con el sueño. Tardó unos segundos en despertar, pero cuando lo hizo, pudo ver que su pesadilla de la última semana se había hecho realidad: Lily había entrado en su cuarto. Ahora todo olería a ella. Mierda.
En contraste con su cara de pánico, Lily le miraba como si fuese un niño pequeño y una dulce sonrisa escapó de los labios de la chica.
- Lo siento –le susurró intentando tranquilizarte-. No quería despertarte, pero me preocupó no verte en clase y Remus me dijo que habías subido aquí.
- ¿Qué? ¿He faltado a clase? ¡Dios mío, el entrenamiento! ¿Qué hora es?
El chico se puso en pie frenético, maldiciendo por su falta total de organización, incluyendo el sueño.
- Son solo las cuatro y cuarto tranquilo. ¿Te encuentras bien? Estás muy pálido –le puso una mano en la frente, preocupada por la cara del chico y las gotas de sudor que resbalaban por su cuello-.
- Sí, es que, tengo que darme una ducha y ya estaré bien ¿vale? –se apresuró a decir él para que la pelirroja saliera de la habitación-.
Lily salió algo reticente por dejarle solo. Sin embargo, el pulso de James disminuyó en cuanto ella abandonó el cuarto. No sabía por qué le afectaba tanto la presencia de ella allí. Ahora el dormitorio olía a su perfume y James no sabía si se iría en algún momento. Tampoco estaba seguro de que quisiera que se fuera.
Haciendo esfuerzo para no tomar otra bocanada de aire y dejar de pensar en ella, James se metió en la ducha.
En la sala común de Gryffindor, el resto de los chicos se relajaba después de un día de clases. Kate y Sirius estaban teniendo lo que ella llamaba un "momento romántico" en uno de los sillones, que para Sirius era interesante porque le dejaba meterle la mano bajo la falda cuando nadie más los veía. Al lado de ellos, en la mesa más cercana, Remus y Jeff estaban embarcados en una muy igualada partida de ajedrez. Peter los miraba expectante, aunque hacía rato que se había perdido entre los complicados movimientos de los chicos. Los dos parecían realmente expertos, y creaban situaciones difíciles con la misma facilidad con la que salían de ellas.
- Caballo a A4 –dijo Jeff después de un rato en silencio-.
Su caballo se movió formando una L y destruyó uno de los alfiles de Remus. Éste hizo un gesto de dolor ante el ataque, pero inmediatamente se concentró en su siguiente paso. Bien podía atacar su torre por la derecha, pero dejaría desprotegida a la reina. Sin embargo, era eso o comer un peón y arriesgar el rey. La verdad es que el chico sabía lo que se hacía.
Remus Lupin se caracterizaba por ser un chico paciente y comprensivo. Pero había dos cosas en las que pedía el máximo respeto: el ajedrez y el chocolate. Y como la última tableta la había terminado la noche anterior, en ese momento todo su empeño lo tenía puesto en el juego. Sin embargo, había algo que le impedía concentrarse del todo. Una pareja a su lado que no dejaba de reír y besarse ruidosamente. Sin pensar en lo extraño de su comportamiento pegó un salto en la silla y dirigiéndose a sus amigos gritó:
- ¿Es que no hay otro lugar donde podáis montar vuestra orgía? ¡Estoy intentando pensar!
Esta reacción hizo que Kate cayera al suelo desde el regazo de su novio y le mirara con ojos como platos. Sirius también le miró extrañado pero no se inmutó, solo se levantó y ayudó a su novia que aún miraba al licántropo recelosa. Peter sí se había asustado, y decidió poner distancia entre ellos hasta que Remus se calmara, por lo que subió de dos en dos los peldaños de su habitación. Jeff, por su parte, solo le había mirado una vez y acto seguido había vuelvo a concentrar su mirada en el tablero.
- Calma fiera, que no eres el dueño del castillo –dijo Sirius, medio en broma, medio enojado. Remus les seguía mirando y respiraba como si hubiera corrido en una maratón. Sin embargo se quedó sin palabras pues comprendió que se había dejado llevar demasiado-.
- Te toca ¿eh? –dijo Jeff con tranquilidad-.
- ¿No te ha asustado? –le preguntó Sirius incrédulo. Él ya estaba acostumbrado a los cambios de humor de un Remus sin chocolate y estresado, pero la primera vez que lo vio no pudo evitar acongojarse-. Pues yo tampoco me fiaría, éste cuando se cabrea puede llegar a morder, y no creo que te gustara –añadió con segundas intenciones-.
Esto hizo temblar a Kate, pues desde que se había enterado de la historia de Remus era muy sensible al tema de los mordiscos, y no encontraba la gracia a las bromas de su novio.
- Cuando te has criado con una hermana tan sádica como la mía, ya no te asusta nada. –respondió Jeff con simpleza-.
Remus hizo un gesto de disculpa a Kate y volvió a sentarse frente al tablero.
- Torre a E5 –dijo por fín-.
Fue el momento de Jeff de pensar, y parecía querer tomarse todo el tiempo del mundo. Remus, para distraerse, miraba a todas partes menos al sofá donde Sirius y Kate habían vuelto a lo suyo. Al posar su mirada en el retrato de entrada, percibió un movimiento que llamó su atención. Se inclinó hacia atrás para tener mayor visibilidad y lo que vio le sorprendió.
Gisele estaba escondida e intentaba llamar su atención con delicadeza, como si no quisiera que nadie más se diera cuenta de su presencia. Al contrario de cómo solía ser la chica, su expresión era seria e impenetrable. Fue su mirada de urgencia lo que le hizo levantarse e inventarse un excusa para ir con ella.
Al cruzar el retrato, la chica se cogió de la muñeca y le llevó a rastras buscando un aula vacía. No habló en todo el recorrido y, cuando llegó, cerró la puerta con cuidado mirando a ambos lados del corredor.
- Me ha escrito –le dijo mirándole preocupada-.
- ¿Quién? –su expresión era de desconcierto, pero al segundo, comprendió de quien hablaba su amiga y su rostro mostró tanta preocupación como el de ella-. ¿Cómo está?
- Pone que bien, pero no da casi detalles. Sólo me escribe que nos echa de menos y me manda besos para todos.
- Ah –dijo el licántropo a falta de otra ocurrencia. La verdad es que dada la reacción de su amiga se esperaba algo más-. ¿Y cómo es que no llegó en el correo de la mañana?
- No lo sé... me acaba de llegar, la lechuza ha venido directa donde mi.
- ¿Y sólo ha puesto eso? –se extrañó Remus-.
- Bueno, en realidad... me ha mandado algo para ti. Es un sobre. Está sellado, solo tú puedes abrirlo. Por lo visto, lo que tenga que decirte no puede confiármelo ni siquiera a mi –suspiró con amargura-.
Le entregó un pequeño sobre color marfil, sellado con lo que parecía un trozo de cera color negro. Era un dispositivo que se utilizaba para confirmar la privacidad de los documentos. No solía estar permitido que los civiles lo usaran, solo algunos cargos del Ministerio estaban autorizados. Sin embargo, se había arriesgado a usarlo, por lo que era muy importante y solo él podía saberlo.
Guardándose el sobre en la túnica, se despidió de Gisele con aire ausente, y marchó de nuevo hacia la Sala Común, consciente de la mirada de la morena que le taladraba la espalda. Al llegar allí, ya había perdido el interés por la partida, por lo que le concedió a Jeff el permiso de declarase ganador. Algo que no pareció entusiasmar al otro.
Al llegar a su habitación, comprobó que ésta no estaba vacía, pues Peter estaba tumbado en su cama con una revista en las manos. Resignado, se dio cuenta que en ese momento no podría leer esa extraña carta. Sacó su libro de Encantamientos y se dispuso a hacer la redacción que les habían mandado esa misma mañana, sintiendo el sobre contra su pecho como si fuera fuego.
OO—OO
James bajó a la sala común ya vestido y con la escoba sobre su hombro derecho. Aún tenía tiempo, pero prefería llegar antes para repasar, una vez más, las jugadas que había diseñado.
A medio camino escuchó un ruido que le hizo volverse. Era un gemido de frustración y, teniendo en cuenta el número de habitantes de la torre, no tardó en llegar a la conclusión de quien era la autora del ruido. Preguntándose si le pasaría algo, James se acercó a la habitación de Lily. Por supuesto, había aprendido del error de entrar sin llamar, por lo que golpeó la puerta. La nerviosa voz de Lily lo invitó a entrar. Él entró, con sumo cuidado de no atravesar más que el umbral e intentando no ver mucho.
Cuando se atrevió a mirar vio a una Lily histérica tirando ropa sobre su cama y mirándose en el espejo. James pensó que estaba guapísima con un conjunto de blusa y minifalda azul petróleo.
- ¡James! –exclamó la pelirroja mirándole como si fuera su salvador-. ¡Que bien que estás aquí! ¡Necesito tu opinión!
- ¿La mía? –se extrañó el chico-.
- ¡Sí claro! Tú eres un chico y heterosexual ¿no?
- Así ha sido toda mi vida –quiso aclarar el moreno entre risas-.
- Pues dime: ¿Qué tal estoy? ¿Es muy descarado? Es que quiero que no se me note mucho la intención pero que desee besarme. ¿Qué me dices?
- Que creo que me he perdido –confesó James mirándola extraño-.
- Es que por fin he conseguido quedar con Mark esta tarde. No es nada oficial, solo una reunión del club de ajedrez. Pero él ha venido a buscarme. Eso tiene que significar algo, ¿no? –preguntó con el entusiasmo dibujado en el rostro-.
James se quedó petrificado unos momentos, asimilando la nueva y amarga información. Hizo verdaderos esfuerzos para que no se le notara en la cara el retortijón que sentía en el estómago. Haciendo alarde de su mejor sangre fría, la miró una última vez como indiferente y susurró:
- Estás bien así.
Se marchó de allí con la mayor elegancia posible, sin que dejara ver su desilusión. James Potter no era la típica persona que se rendía con facilidad. Puede que estuviera dolido y no le gustara lo que pasaría esa tarde, pero no se hundiría. Levantando la cabeza con pose arrogante, se repetía esto una y otra vez, mientras caminaba hacia la cancha de Quidditch.
Al ser temprano, ninguno de los jugadores había llegado aún, por lo que se dirigió al vestuario directamente. Allí, con gestos algo foscos y el ceño fruncido, se deshizo de la escoba. Cogió uno de los rotuladores y comenzó a trazar las jugadas en la pizarra, para que después no perdieran mucho tiempo.
Apenas llevaba unos minutos cuando Grace y Sarah entraron riendo. Al ver a James tan enfadado, enmudecieron y le lanzaron miradas cautelosas. Él no se dio por aludido sino que tiró con fuerza el rotulador al suelo y se metió en la zona de duchas.
- ¿A éste qué le pasa? –preguntó Sarah en un susurro. Era una chica bajita, feucha, de cabello castaño claro muy corto y muy ágil. Una excelente guardiana que James había sacado de la reserva el año anterior-.
- Ni idea –contestó Grace intrigada y mirando hacia el lugar por el que había desaparecido James-.
James, quien las oía pese a que hablaban en susurros, se sentó apoyado en la pared aguardando a que llegara el resto del equipo. Se maldijo entre dientes por haber perdido la calma frente a dos de sus jugadoras, pero el ver a la mejor amiga de Lily solo le recordaba lo que ella podría estar haciendo en ese mismo instante.
Y en esos momentos, Lily daba sus últimos retoques a su atuendo. Se había recogido el pelo en un moño, para cambiar un poco su habitual look del pelo suelto. Un poco de brillo de labio, y estaba lista para derretirle con una de sus mejores sonrisas. Satisfecha con su aspecto, la pelirroja salió de la torre de premios anuales, caminando sin prisa.
Llegó al séptimo piso cuando Mark abría la puerta del aula preparado para el club. Iba acompañado de otra chica, cosa que hizo enfadar a Lily. Sin embargo, tras darle un vistazo a la chica en cuestión, sonrió con suficiencia y se dijo que no era rival para ella. También luchó para quitar ese pensamiento de su mente, que ese era más propio de James o de Sirius más que de ella. Quizá su compañía le estaba pasando factura.
Se acercó a Mark con una sonrisa tan tierna que derretiría la Atlántida.
- Hola Mark –le saludó con coquetería-. Ya ves que al final vine.
- ¡Hola Lily! –la pelirroja sonrió satisfecha de que el rubio estuviera tan contento de verla-. ¡Genial! ¡Ahora seremos pares! ¿Me ayudas a colocar los tableros en las mesas? Por cierto, te presento a Sam –le dijo señalando a la otra chica que ni siquiera se molestó en saludarla-.
Algo desorientada por el despiste del chico, Lily corrió junto a él para ayudarle con los tableros. Sacó la varita para colocar las fichas en sus lugares correspondientes cuando Sam la empujó tomándolas ella.
- Al paso que vas no empezaremos a jugar nunca. Por si no lo sabes, ese es el motivo del club. –la espetó mordazmente-.
Lily se sorprendió, pero en ese momento no fue capaz de contestarle.
El resto de la hora, Lily estuvo mirando a Mark desde el otro punto de la clase, donde la había tocado jugar con un chico lleno de acné y las orejas de soplillo. Disgustada y encima perdiendo la partida, no paraba de lanzar miradas hacia donde el chico que la quitaba el sueño jugaba muy serio con su "nueva amiga" Sam.
Llevaban casi hora y media de duro entrenamiento y el capitán no parecía dispuesto a interrumpirlo aún. De hecho, James se sentía así mejor. Cansado, sudoroso y tirano. Sí, le gustaba la sensación de poder, de saber que aquello no terminaría a menos que él lo dijera. Y, pese a que Allan le seguía de cerca con su escoba recitándole entrecortadamente todos sus deberes, él seguía dando al resto instrucciones a gritos.
- Grace, ¿qué tengo que hacer para que cojas la quaffle a la primera? ¿Pegarte las manos con saliva de troll?
- Si sigue con eso le meteré el libro de Pociones por el culo –susurraba entre dientes la rubia-.
- ¡Josh! ¿Quieres estar atento? –gritó de nuevo James al otro cazador, un chico alto, delgado y pelo castaño oscuro-. ¡Sarah aún tienes que mejorar tus reflejos! ¡Eso era una finta clarísima! ¡Mira, Cabezota como sigas hablando te doy con el bate en la cabeza! ¿Quieres estar atento a las bludgers?
Veinte minutos después dio por finalizado el entrenamiento. Mientras todos bajaban presurosos de sus escobas y se dirigían al vestuario, James se tomó su tiempo. Observando el sol poniéndose tras las montañas, respirando hondo, y, cuando sintió su respiración más acompasada, descendió suavemente sobre la hierba para empezar a recoger las pelotas.
Sin ninguna prisa llegó hasta la Torre de Premios Anuales, y le dio su contraseña a los hombres del cuadro que ese día se jugaban unas entradas para oír cantar a la Señora Gorda del cuadro de Gryffindor. Al llegar a la sala común, comprobó que Lily aún no había llegado, y se la imaginó besándose con Mark Bennet en un pasillo oscuro. Soltó un gruñido y decidió que no era allí donde quería estar, esperando a que ella llegara de su "cita".
Subió rápidamente a su cuarto, dejó las cosas y se dispuso a ducharse en el menor tiempo posible. Hubiese hecho Lily lo que hubiese hecho, él no pensaba estar en la sala común cuando ella llegara, y darle la oportunidad de contarle todo. En apenas diez minutos ya estaba limpio de nuevo y salió sin pérdida de tiempo a buscar a sus amigos para cenar con ellos y, ya que estaba, lejos de Lily.
Al tiempo que James dejaba el campo de Quidditch, Lily terminaba también la reunión del club de ajedrez. Tres de las seis personas que formaban el club, ya se habían marchado. Aún quedaban Lily, Mark y Sam.
La pelirroja estaba haciendo levitar unos tableros para meterlos en el baúl correspondiente, cuando perdió el contacto visual, por desviar la vista a su rubio amigo. Todos los tableros cayeron al suelo haciendo un ruido estrepitoso que retumbó por toda la planta del castillo, silenciosa a es horas.
Los otros dos ocupantes de la habitación se giraron al oír el ruido. Sam lanzó un gruñido y siguió separando las piezas blancas de las negras sin prestar más atención a Lily. Mark, por su parte, se acercó sonriendo a la chica para tranquilizarla.
- Lo siento –murmuró Lily avergonzada porque él estuviera presente en esa metedura de patas-. No soy muy buena en Encantamientos...
Si no ser buena era lo mismo que ser la primera de la clase, entonces la pelirroja no había mentido. Sin embargo fue la única excusa que se le ocurrió para no quedar mal.
- Seguro que se te da bien, no seas modesta –la sonrió Mark-.
- No, en serio. Soy un desastre, ya has visto lo que he hecho.
- Por esto no te preocupes, y además, un momento de distracción lo tiene cualquiera. Encantamientos es bastante fácil, para alguien tan inteligente como tú debe ser pan comido.
Lily rió ante el comentario sin decir nada. Pese a que le habría encantado presumir de su habilidad en esa asignatura, hacerlo habría supuesto aceptar que había mentido. Y también tendría que explicarle por qué dijo esa estupidez. O mejor, por qué siempre que Mark estaba cerca hacia alguna estupidez.
- A mi se me da bien, si quieres podría ayudarte –se ofreció el rubio malinterpretando su silencio-.
Lily lo pensó un momento. ¿Qué demonios? ¡Estaba intentando evitar saltar de alegría! Aquello ya sonaba más a cita, estaba encantada.
- Me encantaría –le contestó volviendo a mostrar su gran sonrisa-.
- Bueno, pues avisaré a Sam y a Roger para hacer un grupo de estudio de Encantamientos ¡Verás que rápido te pones al día!
Lily estaba al borde de perder la paciencia. ¿Cómo podía ser que ese chico no se percatara de nada? ¡Si le mandaba más señales que un semáforo! En contra de su verdadero humor, la pelirroja le sonrió una vez más e hizo un gesto con la mano, indicando lo "emocionada" que estaba con el tema.
Cuando lo recogieron todo, Lily les saludó con la mano y salió al pasillo para ir a su torre a ponerse el uniforme para la cena. Sin embargo, cuando apenas había recorrido medio camino, una voz surgió a su derecha.
- ¿Lily?
Al girarse vio que Derek Rumsfelt, el novio de Grace, la observaba al lado de una vieja armadura, con semblante muy serio, su mochila al hombro y su.
- No sabía que ibas al club de ajedrez
- Sí –contestó ella desconcertada. Derek no tenía pinta de estar interesado en esa actividad-. Hemos empezado hoy.
- ¿Has estado allí toda la tarde?
- Eh... sí.
Se sentía rara dándole esas explicaciones al novio de su amiga, con el cual apenas había hablado desde que habían comenzado a salir, a finales del curso anterior. Derek era una persona demasiado intensa y con un carácter aún más cambiante, en opinión de Lily, que el de Sirius Black. Que ya era decir. Así que cuando le vio fruncir el ceño no supo exactamente qué era lo que le había sentado mal.
- Grace me dijo que iba a pasar la tarde contigo en la biblioteca por un trabajo, y al no verla allí me extrañó. Ya me explicará por qué me ha mentido...
Lily al comprender su metedura de pata, intentó arreglarlo, pero nada de lo que le dijo al chico sirvió de nada. Él se marchó enojado y Lily se apresuró a llegar a la torre de Gryffindor, rezando para que Grace aún no bajara a cenar y pudiera advertirle del enfado de su novio. ¿Tanto le habría costado avisarle que le iba a meter en una excusa para no quedar con su chico?
Bueno, hasta aqui el capítulo, ¿Qué os ha parecido? Espero que haya sido de vuestro gusto y me dejéis más reviews, ¡Porfaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
No sé que os parece que haya hecho más cortes, pero quería ya ir metiéndome en la trama de los demás personajes, que también me parece muy interesante. Pero espero vuestra opinión que es la que cuenta. Ya que gastáis tanto en leer (que cada vez toma más tiempo jeje), un minutito más para dejar un review no es nada, y así me hacéis feliz a mi, y la inspiración es mejor, por lo que la historia mejora y a vosotros os gusta más!es por vosotros!jejeje un besazooo!
"TRAVESURA REALIZADA"
Eva.
