¡Hola a todos!¿Qué tal? Aquí actualizo por fin :P he de decir que me ha costado mucho escribir este capítulo porque le he cambiado mucho, pero también es el que más me gusta por el momento. Es también el más largo, pero me sentía incapaz de cortar esta trama por la mitad. Además este capítulo es el final del inicio. A partir del siguiente ya comienza el nudo de la historia con enredos y todo. Espero que sea de vuestro gusto y no resulte muy lioso. A veces es normal, con tantos personajes y subhistorias, así que si tenéis alguna duda ponédmela y os la aclararé dentro de lo posible claro.
Este capítulo me hace especial ilusión por varias cosas, ya que por fin hay una broma merodeadora, de la que ya tenía ganas, y además aparece por fin un personaje que yo diría imprescindible. No os fastidio la sorpresa. :p
Contesto reviews, ¡Gracias porque cada día sois más quienes me dejáis! Os animo a los que aún no me habéis escrito. ¡Quiero saber vuestra opinión!
Fanscinating melody: Primero, gracias por el piropazo! Con lectoras así una se siente inspirada continuamente jeje pues sí pobre James, y Lily que no se da cuenta de nada... Bueno aquí verás que Derek tampoco es tan tan retorcido, pero no le quites ojo ;) me gusta poner esa clase de reacciones en Lily, porque ella no puede darse cuenta de la noche a la mañana de lo que siente por James, sino que al principio deben ser pequeñas cosas. Dudé en si metía a Sam o no en la historia, pero me hizo gracia el momento jeje Lily siempre es rival ¿no crees? :P gracias de nuevo y espero que haya actualizado suficientemente pronto. A partir de ahora no podré hacerlo tan de seguido, pero intentaré actualizar en el menor tiempo posible ;) un besazooo!
Camila: Holaa!mmm Nicole, haber que tal hace las pruebas ¿no? Yo también estoy deseando verlo jeje y lo de la carta de Remus... lo siento pero ahí el suspense continuará más tiempo jejeje un besazo!;)
Denu Black: Holaa!me alegra que te guste lo de los cortes, yo también creo que es más dinámico así, y aunque adore hablar de Lily y James, creo que los demás personajes merecen también un hueco importante en el fic. ¡Que razón tienes con James! Hace dos años se habría inventado cualquier cosa por tener a Lily en su cuarto y ahora por lo contrario jejeje adolescentes :P Me alegro que te siga gustando James, yo le adoro así que pretendo dejarle bien claro jeje mmm pobre Mark! Si es buen chico! Y si vieras el video de promoción que tengo en youtube, entenderías el que le ve jejeje aunque sigo insistiendo en que mi debilidad son los morenos y adoro a James. Y Lily también, haber cuando se da cuenta jejeje lo de la carta de Remus... es que debe de ser suspense durante un tiempo, es muy importante para la historia así que no puedo dar pistas jejeje pero me alegra que le hayáis tomado la importancia que tiene, que creo que es mucha en este fic. Todos conocemos a Remus y sabemos que es de fiar así que... y lo de Grace... ay! Pronto comenzaremos a saber de ella que es un personaje muy pero que muy completo. Y su relación con Derek, en fín a mi tampoco es la que más me gusta, pero existen muchas relaciones así hoy en día... Bueno, te he contestado a todo lo que he podido, espero que te hayas quedado contenta pese a que no he podido resolver todas tus dudas jeje espero tu review ;) muuaaakksss!
Cintiafr: La llamaban la desaparecida... Ya me dirás donde te metes jeje me gusta que ya no odies tanto a Sadie, el odio no es bueno jeje y tanto ella como Sam tienen su carácter... ya veremos que pasa con ellas. ¡Ay tu Remus! Jejeje me vas a matar :P en fin, espero que te guste este capítulo ;) muuuaakkkssss!
Samantha Black: ohhhh que honor!gracias por sacar tiempo para leer el fic!me alegra leer tu opinión! espero que este capítulo también te merezca la pena. No tiene tanto James y Lily pero tiene merodeadores por un tubo, ¿Qué me dices? ¿Me perdonas? Jeje un besazooo!;)
Dramione Black: Holaa!te ha resultado muy lioso el argumento? Yo me he familiarizado mucho con los personajes y sé distinguirlos muy bien. Sin embargo, puede que para ti esté difícil al principio no sé... a cualquier duda que tengas, un review, o sino tengo el e-mail en mi perfil. Me encantará hablar contigo ;) en cuanto a Sirius... yo también lo espero porque los dos son buenos chicos y lo merecen. Y Lily dan ganas de matarla eh? Aysss jejeje un besazoo!;)
Lili: Holaa!me encanta tu nick jeje me alegro que te guste la historia!te invito a seguir leyéndola!:D yo creo que a todos nos gusta más Lily con James, y no con Mark no? Pero supongo que para darte cuenta de quien es la persona adecuada, antes hay que encontrar a la equivocada jeje lo de la carta de Remus repito lo de antes... siento no poder dar más información de esto, pero la historia necesita imperiosamente que se guarde un poco de suspense con respecto a este tema, al menos por un tiempo. ¡Perdonadme! Jeje espero tu review en este capítulo, haber si te gusta tanto como los otros. Mil besos!;)
Bueno acabé :D Muchísimas gracias de verdad a todos los que me escriben!esto es un gustazo jeje
Bueno, es evidente que no soy J.K. Rowling ni ningún personaje conocido me pertenece, pues mi casa sería una mansión con piscina y no pasaría tanto calor como estoy pasando estos días jeje
"JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NO SON BUENAS"
O-oOOo-O
Capítulo 6: El secuestro de Fawkes
Cuando Lily llegó a la Torre de Gryffindor, se cruzó con un grupo de tercero que salía de la Sala Común. Allí sentados en los sillones estaban Jeff que parecía jugar una partida al ajedrez solitario (Lily ya había tenido bastante de ese juego por ese día) y Peter mirándole como si estuviera loco. Lily no pudo más que estar de acuerdo por ver a una persona jugando al ajedrez consigo misma. Tumbado en la alfombra estaba Sirius, haciendo de vez en cuando unos aspavientos algo exagerados, y mirando con odio hacia arriba, donde Gisele, Kate y James se reían con ganas.
Al acercarse a ellos, pudo ver como el semblante de James cambiaba, y se preguntó si estaría aún enfadado por haber entrado en su cuarto.
- Hola a todos, ¿Sirius qué te pasa?
- He caído en desgracia –respondió el chico sin dar más detalles-.
- ¿Quieres la versión oficial o la verdadera? -Le susurró una risueña Kate al oído de modo que solo ella la oyera-.
- Siempre la verdadera –le contestó Lily con una sonrisa-.
- Sirius tiene pulgas –la contestó en el mismo tono de voz y dejando escapar una risa-.
- No las tendría si esta loca no me hiciera convertirme en perro más de lo que debo. –susurró Sirius uniéndose a la charla-.
- ¿Qué hacéis los tres tan juntitos? –preguntó Gisele limpiándose las lágrimas de la risa-.
- Estamos acordando una fecha para hacer un trío –contestó Sirius con convencimiento-.
Esa contestación le supuso dos collejas, cortesía de Lily y Kate, y una sonora carcajada de James.
- ¿Habéis visto a Grace? –preguntó Lily, recordando la razón por la que había ido a la Torre-.
- Está duchándose, ahora baja –contestó Kate-.
- ¿Qué tal con Mark, Lily? –preguntó Gisele, ajena a la incomodidad que les había entrado a James, Sirius y Kate con esa pregunta-.
James pidió en silencio que no diera muchos detalles, pues no sería capaz de aguantar mucho esa alegría de la pelirroja. La pareja de novios estaba muy atenta a las reacciones de James, por si debían cortar esa conversación en algún momento.
- No me hagas hablar del tema –suspiró Lily recostándose en el sofá-.
Esta declaración relajó a James y, por consiguiente, a Kate y Sirius. Este último iba a preguntar algo cuando Grace bajó por las escaleras como una exhalación.
- ¿Teníais que dejarme sola con esa rara? –exclamó enfadada-.
- ¿Te ha dicho algo? –preguntó Kate-.
- No, pero me mira mal...
- Menuda tragedia –ironizó Sirius-.
- ¡Cállate Black!
- ¡Haya paz! –intervino Lily-. Grace tengo que hablar contigo, ha pasado algo.
Preocupada por la expresión seria de su amiga Grace la siguió fuera del retrato, y caminaron hacia el Gran Comedor para la cena. Por el camino, Lily le contó a su amiga su encuentro con Derek.
A James aún le duraba el buen humor ante la perspectiva de que la "cita" de Lily no había salido bien. Sigilosamente se acercó a Canuto por la espalda y le roció con un antipulgas antes de que este pudiera impedirlo. Un segundo después, echó a correr, huyendo por toda la sala de la venganza de Sirius que, por sus insultos y alaridos, prometía ser legendaria. Como vía de escape, James subió corriendo las escaleras en dirección a su antiguo dormitorio e irrumpió en él alegremente, seguido de cerca por Sirius.
Allí encontraron a Remus sentado en su cama y leyendo un pedazo de pergamino algo sucio y desgastado. Estaba tan concentrado en la lectura que no oyó entrar a sus dos amigos, hasta que éstos se tiraron los dos sobre él.
- ¡Chicos! –gritó exasperado-. ¡No estoy para jugar!
- ¿Qué llevas ahí, Lunático? –preguntó Sirius intentado arrancarle el pergamino-.
Remus lo puso lejos de su alcance y revisó que no se hubiese estropeado por la broma de sus amigos. Puso los ojos en blanco y decidió no contestar, pues cualquier respuesta vendría seguida de otra pregunta. Se metió al baño y desde allí les gritó:
- ¡Mejor id a cenar, que se hace tarde! ¡Yo os alcanzo ahora!
Encogiéndose de hombros, James y Sirius salieron de la habitación, al tiempo que el más alto le dio una colleja a su amigo por la broma de hacía un rato.
- ¡Serás...! -James echó a correr tras él, bajando ambos de dos en dos los escalones hacia la sala común y continuando la carrera por los pasillos hacia el fran comedor.
Grace se adelantó en el Comedor hacia la mesa de Ravenclaw. Había dejado a Lily cenando y ésta ya le había contado todo lo ocurrido con Derek esa tarde.
Le vio de lejos con su grupo de amigos y se dirigió con soltura hacia él. Cuando estuvo a su altura, se cruzó de brazos y le miró interrogante. La verdad es que se sentía furiosa porque la hubiera espiado.
Él, al ver que la rubia podría gritarle delante de todo el comedor, decidió salir fuera para discutir el tema. Sin mirarse, ambos caminaron altivos hacia la salida y, una vez allí ambos hablaron a la vez:
- ¿Dónde has estado?
- ¿Has espiado a mi amiga?
Se miraron con enfado y Grace le hizo un gesto para que contestara antes. Derek bufó pero al final accedió:
- No he espiado a nadie. Por la tarde fui a la biblioteca a dejar un libro y me extrañó no verte, aunque pensé que igual habías terminado. Pero, más tarde, cuando iba al despacho de Flitwick a pedirle un permiso para entrenar al quidditch, vi a tu amiga salir del club de ajedrez, y ella misma me dijo que había estado allí toda la tarde. Así que, ¿dónde has estado? O mejor, ¿con quién?
La rubia tardó unos segundos en asimilar todo, pero dado que no creía tener que dar explicaciones a su celoso novio y que no quería tener problemas con su paranoico capitán, optó por dar una verdad a medias.
- Estaba con James –le respondió-.
- ¿Con Potter? –preguntó irritado el chico señalando detrás de ella-.
Al darse la vuelta, Grace vio a James que bajaba las escaleras saltando encima de Peter sin previo aviso. Al ver a Derek señalándole, le lanzó una mirada a Grace entre interrogante y mosqueada.
- ¡Potter! ¿Has estado con mi novia esta tarde? –preguntó Rumsfelt-.
La chica, consciente de las consecuencias que tendría desobedecer el pacto de silencio que James les había impuesto, por muy absurdo que considerara el tema, decidió aclarar su versión.
- Verás, lo que ocurrió fue que terminé pronto el trabajo con Lily y le pedí a James que me ayudara a comprobar cómo está mi escoba. Y nos llevó bastante rato nivelarla, porque este verano apenas la he usado. –se mordió el labio esperando que colara-.
Al momento supo que, con esa mentira, había dado en el clavo. James tenía una mueca que podría parecerse a una sonrisa y con un gesto de asentimiento que confirmaba lo que había dicho, se marchó apretándole el hombro cuando pasó por su lado. Derek parecía habérselo creído, pero aún tenía una expresión molesta.
- ¿Por qué se lo pediste a él? –la preguntó-.
- ¿Y por qué no? –le contestó extrañada por la pegunta. La rivalidad en el quidditch de algunos chicos debería tener un límite-. Sabe muchísimo de escobas, y como es el capitán de mi equipo, le interesa tanto como a mi que la mía esté en perfectas condiciones.
- Ya...
- ¿Por qué no cenamos juntos y dejamos de pensar en chorradas? Luego podríamos ir a dar una vuelta a las mazmorras, ¿qué te parece?
La típica sonrisa traviesa volvió a los labios de Derek mientras le pasaba el brazo sobre los hombros a su novia, dirigiéndola, como siempre, a la mesa de Ravenclaw. Desde el inicio del curso había cenado más veces en esa mesa que en la suya y, en ese momento, ni siquiera era consciente de lo raro que eso sonaba en ella.
En la mesa de Gryffindor, Lily observó la escena desde lejos. Por un lado se sintió aliviada por su amiga, pero por otro frustrada, pues echaba de menos a Grace. Jamás había sido la típica chica que abandonaba a sus amigas por un chico y le extrañaba su cambio de actitud, aunque Derek fuera el primero con el que le veía tener una relación tan profunda.
Resignada, se concentró en su plato de cena y en la conversación que tenían sus amigos. Por el rabillo del ojo pudo ver que Sirius continuaba pasándolo mal y Kate le rascaba la nuca muy divertida. Eso le sacó una sonrisa. Frente a ellos, James y Peter hablaban. O más bien James comentaba algo entre risas y Peter asentía entusiasta. Inconscientemente se quedó absorta mirándolos hasta que James levantó la vista y la sorprendió. Sin saber por qué, desvió rápidamente la mirada y se sonrojó levemente.
James también apartó la vista de Lily, sin percatarse del gesto de la chica. Había varias cosas que cruzaban su mente. Tenía curiosidad por saber por qué la tarde de Lily no había sido de su agrado pero no quería conocer la respuesta, pues puede que no fuera suficientemente mala para su gusto. Además, así le contaba a Peter con detalle la broma que había ideado para los Slytherin. No es como si su amigo aportara ideas nuevas con facilidad, por lo que si quería mejorar el plan debía esperar a que bajara Remus o a que Kate acabara de rascar a Sirius. En ese momento recordó que, como un buen premio anual, esa broma era una de las cosas que debería impedir. Sonrió pensando en quien había sido tan ingenuo de pensar que él sería un premio anual convencional.
En esos momentos llegó Remus a cenar. Parecía nervioso y abatido pero, sin embargo, les sonrió tímidamente cuando se sentó junto a Peter. Sirius apartó la mirada de Kate para prestar atención a su amigo.
- Chicos, siento haber estado tan borde antes. Tengo un día raro.
Se miraron entre sí y luego le sonrieron sinceramente.
- Tranquilo Lunático, todos tenemos momentos así –le dijo James-. La ovulación nunca te sienta mal.
Remus le lanzó una mirada justo antes de que Sirius, que había soltado una carcajada por el comentario de James, añadiera:
- ¡Al menos no nos mordiste!
Peter les miraba pidiendo una explicación sobre lo que hablaban pero ninguno recayó en él.
- Luego quisiera hablar con vosotros. ¿James puedes pasarte por nuestro cuarto antes de irte a dormir?
- Sí claro –contestó este-. Pero...
- Tiene que ser en privado. –susurró Remus adivinando sus pensamientos-.
La cena terminó enseguida y los chicos se dirigieron a la torre Gryffindor. De camino, James divisó a Grace que se escapaba discretamente con Rumsfelt por un camino que no daba ni a la Torre de Gryffindor ni a la de Ravenclaw. Cuando ella le miró, notándose observando, burlonamente le hizo un gesto indicando que la vigilaba y ella le dedicó un bonito gesto con el dedo corazón. Ya sabía a quién le tocaría recoger las bludgers en el próximo entrenamiento.
Cuando entraron en la sala común encontraron una situación graciosa. Las piezas de ajedrez de Jeff volaban y rompían objetos, al tiempo que este intentaba atraparlas intensamente ruborizado por la cantidad de gente que se había agolpado a ver el espectáculo. Sirius rió y se acercó a James para decirle confidencialmente:
- Debe ser importante lo de Lunático. En cuanto hemos entrado, Jeff estaba recogiendo y decía que se iba a la habitación, y, para evitar que nos fastidiara la reunión a solas, Remus le lanzó un hechizo a las piezas que saltaron de la caja.
Aún divertidos por el espectáculo que estaba montando su compañero de habitación, los chicos atravesaron a la carcajeante multitud y subieron por la escalera dirección a las habitaciones. Cuando entraron en su habitación encontraron a Peter sentado en el suelo y a Remus paseándose de un lado a otro. Cuando los vio, los apremió a entrar y cerró la puerta.
- Necesito ayuda. –les dijo sin esperar más-. ¿Me harías un favor sin preguntar el por qué?
Los chicos se miraron desconcertados pero asintieron, por supuesto.
- Necesito coger algo prestado para un tema muy urgente. Y necesito vuestra ayuda, porque no es algo que se pueda conseguir fácilmente.
- Dispara –le dijo Sirius-.
- Necesito coger prestado a Fawkes, el fénix de Dumbledore.
OO—OO
James subía solo a la torre de premios anuales pensando seriamente en la conversación que acababa de tener con sus amigos. La petición de Remus era algo extraña y exagerada, y los chicos en principio habían sentido reticencia a realizarla. Sin embargo, recapacitaron al pensar en todo lo que Remus había hecho por ellos en esos años y en que, muy importante debía ser ese algo para que el más tranquilo de los merodeadores se arriesgara a decepcionar a Dumbledore, quien tanto le había apoyado.
Pensando en un plan con el que "pedir prestado" el pájaro, no se dio cuenta que ya había llegado a la entrada de la torre y el cuadro de los jugadores de pocker le estaba hablando.
- Señor Potter ¿me escucha? –le llamaba el hombre calvo-.
- ¿Eh? Sí, perdone. ¿Me decía?
- Le quería recordar que la semana que viene deben cambiar la contraseña. Y, por supuesto, que me de la actual para irse a dormir.
- Avispas de Wimbourne. –le respondió el chico sin ganas de prolongar más la conversación-.
Se agachó para pasar por el retrato, y cuando entró a la mal iluminada sala, vio que Lily aún no se había retirado a la cama. La chica estaba sentada encogida en un sillón frente al fuego. Se cubría con una pequeña manta y miraba las llamas extinguirse poco a poco. No pareció notar la presencia del muchacho. James tuvo la tentación de subir sigilosamente a su cuarto sin avisarle, pero al ver su expresión seria, algo en él se agitó. Se acercó con cuidado a ella, y cuando estuvo a su lado la puso una mano en el hombro. Lily se sobresaltó pero un segundo después le miraba con esos inmensos ojos que transmitían tanta calma.
- ¿Dónde estabas?
- Fui un rato con los chicos -comentó él, apartando la mano cuando sintió que la había dejado más tiempo del necesario. Por un momento estuvo dudando entre si despedirse corriendo y subir a su cuarto o sentarse a su lado. Nunca se le habían dado bien las conversaciones con las chicas, el experto era Remus. Además, estaba tristona y temía que comenzara a hablar de Bennet.
- ¿Estás bien? –preguntó tentativamente sin poder evitarlo. Era masoca-.
- Sí... –contestó ella-. Es solo que me habría venido bien una charla con Grace antes de dormir...pero no la he encontrado.
- ¿Cosas de chicas? -preguntó con una sonrisilla irónica.
Lily captó su tono burlón y le dio un manotazo en el brazo.
- Lo siento, pero no se me dan bien hacer trenzas y pintar uñas. No valgo como sustituto -bromeó, ganándose una carcajada de la pelirroja.
- ¿De verdad crees que es eso lo que hacemos?
- Lo vi una vez en Corazón de Bruja -se defendió pensativamente.
Hubo un segundo de silencio que no entendió hasta que giró a mirar a Lily y notó que le miraba con una mezcla de incredulidad y diversión.
- En quinto les robamos un ejemplar a las de último año -confesó-. Queríamos saber por qué cuchicheaban y se reían tanto.
- No todas leemos este tipo de revistas -Lily subió su naricita respingona y miró el fuego de nuevo, aunque un brillo de diversión se mantenía en su mirada.
- Tú tienes pinta de ser de esos que se tragan Historia de la Magia de pe a pa -adivinó él-.
- ¿Y qué hay de malo? -un ligero rubor la delató, provocando una carcajada de James.
- ¡Lo sabía! Si Remus dio tanto por culo con ese libro tú tienes que habértelo aprendido de memoria.
- ¡Pues a ti no te iría mal leer un poco más! -bufó, poniéndose recta. A su lado, desmadejado en el sofá, James abrió la boca para protestar-. ¡El manual de quidditch no vale!
- ¿Qué tiene ese de malo? -preguntó James-. Hasta tú lo ojeaste.
Lily la miró boquiabierta.
- ¡Mentira!
- ¡Pero si tu nombre sale en la lista de alumnos que lo han tomado!
Ella pestañeó, sin comprenderlo. El nombre de James Potter estaba escrito mucho más arriba el día que ella lo sacó de la biblioteca, en cuarto curso, cuando Grace entró en el equipo.
- ¿Cuántas veces los has tomado prestado tú? -le preguntó entonces a James.
Él se encogió de hombros, divertido. Lily rodó los ojos y dejó caer también una risa musical.
- Es tarde -dijo poniéndose en pie y dejando la manta en el sofá-. Deberíamos irnos a dormir ya.
- Enseguida me voy -dijo él despreocupadamente, mirando el oscilar de las llamas-. Que duermas bien, Lily. Si necesitas que mate algún monstruo en tus sueños ya sabes dónde estoy.
Ella se rió, haciendo un gesto vago con la mano. Cuando subió por la escalera la sonrisa seguía tatuada en su rostro y se había olvidado de su desastrosa tarde con Mark Bennet.
James, por su parte, metió la mano en su bolsillo nada más la perdió de vista y sacó la pequeña snitch dorada que siempre llevaba encima. Ensimismado, pensando demasiado en el tacto del hombro de Lily Evans, en su mirada risueña y sus labios componiendo una suave sonrisa, soltó la pelota y la fue atrapando hábilmente hasta que comenzó a sentirse cansado. Se había olvidado de su conversación con Remus.
OO—OO
- ¿Se os ha ocurrido algo? –preguntó nervioso Remus cuando las cuatro se reunieron en el desayuno al día siguiente-.
James casi se atraganta con una tostada al recordar que no había pensado en nada. Peter miraba a sus amigos expectante. Él era más de seguir instrucciones que de planificar. Sirius sonrió altivamente y, con un gesto elegante que echó atrás su pelo, se acercó más a la mesa para que los de alrededor no escucharan.
- Tenemos que liarla a lo grande. Poner Hogwarts patas arriba, de modo que el director tenga que salir del despacho. Creo que tengo la solución, pero antes debemos enterarnos de la contraseña para entrar a su despacho.
- ¿Y si nos ponemos en la puerta con la capa invisible hasta que alguien pase? –sugirió Peter-.
- Mejor no correr el riesgo de que baje el mismo Dumbledore y nos pille. –replicó James-. McGonagall va todos los días a darle informes. ¿Y si alguno la sigue a ella hasta que consiga la contraseña?
- ¿Dices que nos separemos? –preguntó Remus-.
- Bueno así lo hacemos todo antes. ¿Cuál es el resto del plan, Canuto?
Este calló unos segundos para darle más avidez al tema y con voz misteriosa respondió:
- Disturbios en Hogwarts. Crear diferentes pociones y repartirlas por distintas clases para que surja el caos. He pensado que esto podríamos hacerlo Jamie y yo que somos los mejores en pociones. Luego otro que persiga a McGonagall, me parece buena idea. Y el último que elija las victimas y se encargue de que estén muy esparcidas por todo el castillo.
- ¡Me encanta! –exclamó Remus sonriendo por primera vez en el día-.
- ¿En qué pociones habías pensado Canuto? –preguntó James compartiendo con su amigo una sonrisa maléfica-.
- Aún no pensé en todas... Pero alguna idea hay. Quizá un fluido explosivo por algún lado, un filtro de los muertos que se hace también en poco tiempo. Me encantaría ver cómo reacciona McGonagall si alguno d sus alumnos se desploma de repente –rió Sirius-.
- Me gusta, me gusta... –dijo James-. ¿Y una poción del odio? Ver tirándose de los pelos a las pijas de Slytherin sería buenísmo.
- Poción infladora para que se les hinche la nariz, las orejas, los pies... –continuó Remus emocionado con el tema-.
- Una solución del hipo –aportó Peter-. Es muy molesto y si hay varios también darían más que hacer. O polvos verrugosos, mi madre tocó sin querer uno cuando estábamos de mudanza y le salió una costra asquerosa.
Los cuatro rieron pensando en todas las macabras posibilidades que daban esas pociones. Se entretuvieron un rato imaginándose a sus enemigos como víctimas de esa broma. Sin duda debían tener mucho cuidado de tener unas buenas excusas pues, ante semejante alboroto, todos pondrían sus ojos en ellos, el cuarteto más revoltoso de la escuela.
- ¿Cuánta prisa tienes para secuestrar a nuestro amigo, Lunático? –preguntó James cayendo en algo-.
- Pues... bastante la verdad. –respondió este cohibido. También había captado el problema y no le hacía la más mínima gracia que sus amigos se metieran en más líos-.
Sin embargo estos no parecían tener ningún problema al respecto. Intercambiándose miradas burlonas, James pasó un brazo a Sirius por los hombros diciéndole:
- Colega, me temo que tendremos que enfermarnos hoy y no podremos ir a clase.
- ¡Oh, que pena! –ironizó Sirius llevándose una al pecho-.
- Pero, ¿qué...?
- Pues a ver Remus, que los dos nos enfermemos al tiempo resultará sospechoso. A uno de nosotros puede sentarle mal el desayuno, y el otro tendrá que esperar, por ejemplo a Encantamientos que es la primera clase, para caer lesionado.
- ¡Muy buena Sirius! ¿Quieres hacer los honores de ser el accidentado número uno? –dijo James-. Al fin y al cabo, tu siempre has sido el mejor actor del grupo.
En efecto, metiéndose mucho en su papel, a los diez minutos Sirius era el hombre más enfermo de Hogwarts. Quizá exageró un poco más de la cuenta al recibir muchos mimos de parte de Kate, pero cuando esta lo dejó en la enfermería, representó un papel de moribundo digno de un premio de teatro. El problema fue que lo hizo tan bien que la señora Pomfrey se negó a dejarle salir de la enfermería.
Por fortuna, James apareció a los tres cuartos de hora bajo la capa invisible y con un bulto importante en la frente . Por su parte, este había salido inconsciente de la clase de Encantamientos. Digamos que Remus aprovechó para devolverle "cariñosamente" la jugarreta que le gastó James a finales del curso pasado cuando este hizo volar su trabajo de Defensa hacia el lago, al pasar a su lado a 2000 Kms/hora con su escoba. Tras recuperar la conciencia y realizarle un encantamiento confundus a Gisele, que fue la encargada de llevarle a la enfermería, subió a los dormitorios, sacó la capa invisible y fue a rescatar a su amigo.
Ambos se deslizaron con la capa, dejando a un Sirius de pega, que habían creado con un hechizo, en la camilla. La única diferencia con el verdadero, era que este estaba inconsciente y su latido era algo extraño, pues lo simulaba un reloj. Esperaron que Poppy prefiriera dejar descansar a su paciente y no le diera por hacerle un examen exhaustivo.
- Cornamenta, tienes un bulto en la frente –le dijo Sirius tocándole el chichón con el dedo-.
- ¡Augh! ¡No toques! Lo sé, juro que Lunático me las pagará caras.
Marcharon dirección a la biblioteca a consultar las pociones que no tenían en sus libros. Una causa como esa merecía el sacrificio de entrar, pero ninguno de los dos pudo evitar un escalofrío al reconocer el olor a libros desde la puerta.
- A ver, apunta –dijo James consultando con un viejo libro color marrón-. Necesitamos colmillos de serpiente, cucarachas muertas...
- Para el filtro de los muertos necesitamos judías soporíferas –dijo Sirius leyéndolo en un libro negro-.
- Y ajenjo –terminó James-.
Mientras tanto, el resto estaban en la clase de Encantamientos. Lily les contaba a las chicas su experiencia en el club de ajedrez, mirando con enojo a Grace por irse sin escucharla la noche anterior. Esto le recordó el rato que había pasado con James antes de ir a dormir, sin poder evitar una sonrisa.
- ¿Me estás diciendo que ahora tienes que fingir que no sabes de Encantamientos? -preguntó Gisele si dar créditos-.
La pelirroja se ofendió por la risa de su amiga, a la que siguieron las otras dos.
- Gis no tiene gracia, soy una metepatas...
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando, por primera vez, logró hacer aparecer con su varita un Patronus en forma de conejo. Toda la clase se volvió para ver a Lily formar el primer patronus de todo el curso.
- ¡Fantástico señorita Evans! –exclamó el profesor Flitwick acercándose con sus cortas piernas-. Debería imaginarme que usted sería la primera en conseguirlo. ¡Quince puntos para Gryffindor!
Los compañeros celebraron los puntos obtenidos y felicitaron a Lily. El patronus era un hechizo que generalmente se aprendía en Defensa Contra las Artes Oscuras pero en los últimos años ningún profesor había durado más de un año, por lo que el resto de profesores habían acabado asumiendo algunas materias para asegurarse de que los alumnos llegaban a los TIMOS y los EXTASIS con un nivel mínimo adecuado.
A los pocos minutos la clase finalizó. A la salida esperaban a entrar los de la siguiente clase, que no eran otros que los de Hufflepuff. Lily agarró fuerte del brazo a Grace al divisar a Mark Bennet. Al segundo comprobó que estaba con su inseparable Sam, que lo miraba con expresión enfadada mientras él le hablaba. Entonces la mirada del chico se desvió y sonrió a Lily acercándose a ella.
- ¡Hola Lily! –la saludó-.
- Hola –Lily no pudo evitar un risita nerviosa que contagió a Grace. Mark sonrió también a la rubia para después desviar la mirada de nuevo a Lily-.
- ¿Qué tal te ha ido la clase?
- Bien... bueno –se corrigió-. Dentro de mis posibilidades...
- ¡Felicidades Lily! –la felicitó Lupin cuando pasó a su lado-. Has estado sensacional.
- Vaya –se sonrojó ella-. Qué importancia le dan a que haya podido tirar a Grace al suelo! ¿No? Aunque tuve que hacer trampas claro –añadió-.
- ¡Gracias por los puntos Lils! ¡Eres la mejor! –la dijo Kate con segundas adelantándola con Gisele-.
Lily se prometió mentalmente matar a su amiga. Kate escondió una sonrisa. Quería a Lily pero estaba de parte de James,y estropearle el plan con el prefecto de Hufflepuff era el primer paso para que su amigo consiguiera a su amiga. Mark sonrió, sin darse cuenta de nada.
- Parece que ha sido una buena clase –comentó-.
- Como nunca consigo nada, supongo que para una vez que hago algo lo consideran una hazaña.
- ¿Y sigues necesitando ayuda en Encantamientos o ya no?
- ¡Más que nunca! –se apresuró a contestarle Lily. Grace tuvo ganas de darle un pisotón. Tenía que enseñar a su amiga el arte de controlar sus emociones-.
- ¿Quedamos a la tarde en la biblioteca?
- ¡Claro! –respondió ella que ya era arrastrada por Grace hacia el pasillo-.
- Me ha parecido conveniente que te sacará de allí antes de que inundaras el piso –le dijo tirándola aún del brazo-.
Lily miró ceñuda a su amiga que continuó riéndose. Juntas marcharon a clase de Runas donde pasaron una hora aburridísima.
James y Sirius se encontraban en su habitación preparando las distintas pociones, tras haber consultado todos los ingredientes necesarios, copiado las instrucciones y, evidentemente, robado el armario de Slughorn mientras éste se jactaba ante la profesora McGonagall de su estrecha amistad con Glenda Chittock, la popular presentadora de el programa radiofónico "La hora de la brujas".
Mientras Sirius preparaba con mucho cuidado el filtro de los muertos, James realizaba dos pociones a la vez, que también eran más sencillas: la poción del odio y la poción infladora. Habían tenido fortuna de encontrar un frasco lleno de polvos verrugosos y, sin duda, la solución del hipo podrían hacerla en poco tiempo. Habían decidido dejar para el final el fluido explosivo que exigía la completa atención de ambos.
Estaban esperando que Remus llegase en cualquier momento para informar de las víctimas que había elegido. También confiaban que para la hora de comer, Peter ya habría obtenido la tan ansiada contraseña.
- Cuernos, pásame el ópalo...
- 2, 3, 4 y 5... ¿Qué decías, pulgoso?
- El ópalo...
James se lo tendió y continuaron trabajando en silencio durante un rato. No era típico de ellos pero la falta de tiempo y la evidente ansiedad de Remus les daba una seriedad atípica. Remus llegó unos veinte minutos más tarde, blandiendo orgullosamente un trozo de pergamino.
- Me he pasado el día pensando todo, de modo que las reacciones sean lo más alejadas posibles.
- Le habrás guardado un poco de honor a mi amigo Quejicus, ¿no?-preguntó Sirius sonriéndole maliciosamente-.
- Sabía que no me permitiríais ignorarle así que le he guardado el honor de ser una víctima de la poción infladora.
- No –contestó James resuelto-. No tiene sentido. ¿Para que le caiga en la nariz y siga igual que siempre? No, no, le debemos algo más honorable a nuestro querido Quejicus.
- ¿Qué proponéis?
- Poción del odio entré él y su grupito de amigos –contestó Sirius como si lo hubiera pensando de ante mano-.
- Bueno, supongo que puedo hacer algunos cambios. Entonces la poción infladora para Jane Green...
- ¿Qué tienes en contra de Jane Green? –preguntó James al oír el nombre de su "amiguita" del año pasado. Habían pasado muy buenos ratos en el cuarto de escobas del sexto piso-.
- Nada, pero es la favorita de Slughorn y él me debe dos ceros ya, ¡que sufra!
Nadie se atrevió a comentar el ataque psicópata de Remus y continuaron con las pociones mientras él tachaba y murmuraba en voz baja. Además, a James no le molestó tanto que incluyera a Jane entre las víctimas. No era mala chica pero parecía convencida de que él volvería a liarse con ella en cuanto chasquease los dedos. Cosa que no ocurriría. Además, era cierto que Slughorn la adoraba. Además de ser muy buena en pociones, Jane era guapa, inteligente, hija de una bruja muy bien relacionada y una pelota integral de los profesores. Por ese motivo a Sirius tampoco le caía bien, aunque admitía que estaba buena.
Al cabo de un rato, y después de repasar dos veces la lista, los tres estuvieron de acuerdo y ya habían hecho un pequeño plan que dejaba a James y Sirius ejecutando los ataques, mientras Peter y Remus espiaban el despacho de Dumbledore. Cuando éste saliera, los dos entrarían, Remus tendría por fin a Fawkes y ellos habrían finalizado su primera broma del año con éxito.
Estaban debatiendo el plan huida o plan B cuando Peter entró en el cuarto dando un portazo. Respiraba entrecortadamente como si hubiera atravesado el castillo corriendo. Se llevó las manos al estómago y se dobló mientras intentaba atrapar bocanadas de aire. Cuando recuperó el aliento, miró a sus amigos triunfante:
- ¡Ya lo tengo! Babosas de gelatina. –les dijo con confianza-.
Los otros tres tardaron en asimilar la información, pensando lo loco que estaba el director para poner contraseñas tan absurdas. Sin embargo, felicitaron a Peter por el trabajo y le instaron a volver a clase cuanto antes para no levantar sospechas.
Llegó la hora de la comida y todo estaba preparado para esa tarde. Sirius volvió a la enfermería un rato, pues Remus le avisó de que Kate tenía intención de pasar a verle antes de comer. Al ver que su muñeco había sido tapado con una manta, comprobó que la trampa había servido. Como tenía hambre, sustituyó al muñeco en la camilla y llamó con voz débil a la enfermera.
- ¿Se encuentra mejor señor Black?
- Bueno... –fingió una arcada y la señora Pomfrey se acercó rápidamente donde él para socorrerle-.
Sirius fingió marearse un poco y se recostó sobre la almohada.
- La verdad es que tengo un poco de hambre señora. Me temo que tengo el estómago vacío.
- Ya, pero señor Black no debe comer mucho por el momento. Le traeré un poco de sopa de calabaza y té de ortiga para sentar el estómago.
Aunque era poco para su costumbre, Sirius no se atrevió a quejarse. No pasaron ni cinco minutos cuando vio aparecer una cabecita de pelo corto negro azabache por la puerta de la enfermería.
- ¿Cómo está el enfermo? –preguntó Kate sonriéndole tiernamente-.
- Mejor ahora que has venido –la contestó con voz muy débil, que hizo borrar la sonrisa en el rostro de su novia. Le encantaba verla preocupada por él. Era moderadamente nuevo el que él le importara a una chica sin motivos superficiales y sacaba su lado más tierno. Kate era, sencillamente, adorable-.
Después de que Poppy le trajera su comida, Kate se ofreció a dársela ella misma. Sin embargo, él sabía que tenía que librarse de ella, pues James ya le esperaba en la habitación. Suavemente le recordó que debía ir a comer ella y, como chantaje psicológico, añadió que estando tan débil no podría soportar la culpa de que ella dejara de alimentarse por su culpa.
Así pues, tras recibir un beso en la frente de su chica, que a él le habría gustado que fuera en otro lugar más pasional, Sirius se quedó solo para volver a intercambiarse con su amigo inanimado.
Cuando Kate llegó al Comedor, se encontró a Lily, Grace y Gisele comiendo con Remus y Peter.
- ¿James aún está inconsciente? –preguntó a Remus al no ver al chico-.
- Sí, está en la habitación totalmente grogui, en la misma postura que Gis le dejó.
- ¿Le has llevado a la habitación de ellos? ¿Por qué no a la suya? ¿Y por qué no le llevaste a la enfermería? Podría haberse hecho daño... –pregunto Lily preocupada-.
La chica estaba descolocada. A decir verdad, no recordaba exactamente qué había ocurrido cuando sacó a James de clase. Había un vacío entre entonces y cuando regresó. De pronto, como si una luz la hubiera alcanzado, lo recordó todo nitidamente, sin saber que la varita de Remus había tenido mucho que ver.
- Comprobé que no tenía nada y me pareció que estaría más tranquilo arriba, pues Sirius se podría revolucionar si su amigo estuviera en la enfermería con él. Además no recuerdo vuestra contraseña, así que lo dejé en la Torre Gryffindor.
Mientras lo iba diciendo, notaba que las palabras salían solas de su boca, sin que ella hiciera nada, pero no habló de esa rara sensación con sus amigos. Miró a Remus quien la guiñó un ojo antes de volver su vista al plato.
Al observar a sus amigos, vio a Lily que miraba disimuladamente hacia la mesa de Hufflepuff en varias ocasiones, a Remus que parecía muy concentrado en algo, a Peter muy nervioso, que movía su comida en el plato continuamente sin llevársela a la boca y a Kate y Grace que comían una junto a la otra, ambas con aire ausente. Dos sitios más allá, se encontraban los hermanos Williams. Hablaban muy juntos, como si se tratara de un secreto. Y parecía que Jeff estaba regañando a Sadie por algo, una cosa que era insólita, pues siempre era la chica quien llevaba la voz cantante.
De pronto hubo una enorme explosión en el Vestíbulo, que atrajo la atención de todos los estudiantes.
Salieron en tropel, pero lo único que encontraron fue un cráter de unos tres metros de diámetro en el suelo, junto a las escaleras. El causante o causantes habían desaparecido y Filch estaba furioso y dispuesto tanto a encontrar a los culpables y de conseguir que Dumbledore le permitiera aplicar un castigo a la altura de semejante trato al antiguo edificio.
Remus, que ya tenía idea de lo que podía haber ocurrido, disimuló sorpresa e interés como los demás compañeros y, cuando la cosa se hubo calmado, marchó a la habitación con la excusa de recoger el libro de Aritmancia.
Cuando llegó, encontró a James y Sirius manipulando las pociones con prisa.
- ¿Me podéis explicar lo que ha pasado abajo? –les preguntó aguantándose la risa por los cabellos quemados de sus amigos-.
- Nada, un incidente con el fluido explosivo, pero aquí tenemos más –contestó James enseñándole un frasco que acababa de rellenar-.
- Ha caído al suelo el otro frasco pero ya está solucionado. –contestó-. Camino a Aritmancia ¿te importa dejar esto en la clase de Transformaciones? Los de Ravenclaw tiene ahora clase allí. Nosotros iremos con la capa invisible a Herbología por nuestro querido Quejicus.
- ¿Cómo lo haréis?
- Intentaremos que ocurra todo a la vez más o menos, y luego el filtro de los muertos para Rumsfelt para el final. Cuando esté en el pasillo y todo el mundo pueda verle.
- ¿Así le desmoralizáis para el primer partido, no? –preguntó Remus riendo-.
- Así Cornamenta le gasta una jugarreta, que le tiene muchas ganas, y yo aprovecho para hacerle pasar un mal rato a Sandler. –respondió Sirius como si fuera lo más obvio-.
Así fue, a la hora indicada comenzaron los alborotos por todo el Castillo. Si las víctimas hubieran sido de todas las casas menos Gryffindor habría resultado muy sospechoso, por lo que tuvieron que buscar una cabeza de turco de su misma casa. La elegida fue Lisa McKonnor, una chica de sexto a quien Remus tenía bastante manía porque solía acosarle y perseguirle en la biblioteca. Aun así, le dieron la solución del hipo, lo más inocente que tenían para demostrar su lealtad a los leones.
James salió corriendo bajo la capa hacia la habitación, para que le encontraran allí cuando buscaran culpables. De camino allí se cruzó con Jane Green que se sujetaba la cara con una mano gigantesca. Pese al tamaño de la mano se podía distinguir una enrome nariz y unos gruesos labios asomarse, desfigurando su fino rostro. Sus amigas la acompañaban asustadas a la enfermería.
Remus se escapó de la clase y buscó a Peter. Juntos se apostaron junto a la gárgola que daba paso al despacho del director y esperaron a que este saliera. Ellos vieron la imagen de un grupo de Hufflepuffs con repugnantes costras en la cara y cuello, obra de los polvos verrugosos.
Sirius debía ir a la enfermería de forma discreta y sin que nadie lo viera. De todas formas, dado el caos que reinaba en los pasillos, habría sido difícil que alguien lo distinguiera. No pudo evitar distraerse un poco viendo a Snape pegarle una patada en el estómago a Mulciber, mientras un Avery muy calvo lo tiraba del grasiento pelo. Se insultaban y lanzaban maleficios al tiempo que se peleaban a lo muggle. A su camino iban derribando a todo el que se les cruzaba.
Cuando llegaron a la escalera del vestíbulo, bajo la cual Sirius disfrutaba del espectáculo, empujaron a varios compañeros escaleras abajo. Como acto reflejo, el chico salió de su escondite y sujetó a una chica que estuvo a punto de dar con la cabeza en el suelo de piedra.
- Vaya, vaya –dijo socarronamente-. He rescatado una dama. –sin embargo, al darse cuenta de la identidad de la chica, la soltó rápidamente, dejándola caer de culo en el suelo-. ¡Sandler! Vaya me salió rana al final... –ironizó-.
- Black, ¿tú no estabas en la enfermería? –le preguntó sospechando y frotándose el trasero, dolorido por la caída, mientras se ponía en pie-.
- Ya... es que... –empezó a balbucear sabiéndose descubierto-. He oído todo el alboroto y buscaba a Kate. Pero me sigo encontrando mal así que, si me disculpas, tengo que volver a la enfermería.
La rubia le miró ceñuda pero no rebatió nada. De hecho, tras intentar andar y sentir un pinchazo en la pierna, decidió ir también ella a la enfermería, no fuera a ser que se lesiones, cosa que James jamás lo perdonaría.
Tras unos minutos de espera, Remus y Peter vieron a la profesora McGonagall entrar apresuradamente al despacho del director. Parecía alterada y furiosa pero, ante todo, preocupada. A los pocos segundos bajó acompañada de Dumbledore y se perdieron por el pasillo. Esperando que el plan no se hubiese pasado de la raya y alguien hubiese salido muy malherido, ambos entraron diciendo la contraseña a la gárgola. Se pusieron unas telas en la cabeza para que los cuadros no pudieron reconocerlos y entraron corriendo al despacho.
El despacho estaba igual que la última vez que lo habían visitado en junio, cuando lanzaron a Snape al calamar gigante, bajo la excusa que necesitaba un baño. El débil sol entraba por las ventanas y todos los artilugios extraños de Dumbledore seguían en la misma posición. Algunos cuadros se pusieron nerviosos al ver intrusos, pero Remus actuó con rapidez antes de que estos dieran la voz de alarma.
Se acercó al Fénix que le miraba con tranquilidad desde el otro extremo de la sala y le acarició suavemente las plumas del cuello. Fawkes le reconoció pese a la máscara y le respondió con una caricia en la mano.
- Por favor, necesito tu ayuda –murmuró Remus en voz baja y suplicante al pájaro, como si de una persona se tratara-.
El fénix levantó la cabeza y le miró durante unos segundos, pero después, con confianza se posó en el hombro del chico mientras este huía del despacho detrás de Peter.
En contra de lo que Peter creía, no fueron a la habitación a reunirse con James, sino que corrieron algunos pasillos y se pararon en una gran ventana que daba al Bosque Prohibido. Remus posó al fénix en el alfeizar y sacó un largo pergamino cuidadosamente cerrado. Se lo ató a la pata trasera y mirándole fijamente le dijo:
- Tú eres mejor que cualquier lechuza. Sé que a ti no te interceptarán... por favor lleva la carta. Es muy importante.
Seguramente la preocupación y la dulzura con que lo dijo, animó al Fénix a realizar esa tarea, pues tras mirarle detenidamente ladeando la cabeza, salió volando majestuosamente hacia el cielo.
- Cornamenta, busca a los de tu clase e intenta comportarte como ellos. Yo me voy a buscar a Lily y Grace.
OO—OO
Severus Snape salió de la enfermería con la frente hinchada, un ojo morado y el labio partido. Tras haberle arreglado el hombro dislocado, la señora Pomfrey le echó asegurando que las otras cosas eran nimiedades.
No se explicaba por qué razón le había tirado a Avery la belladona que estaban cultivando a la cabeza, que se le había adherido al craneo y había provocado calvicie a su amigo. No comprendía ese odio repentino que le entró por sus compañeros de casa, aunque siendo tan diestro en pociones, podía imaginarse qué tipo de sustancia podría haberle creado ese falso sentimiento. Y también sospechaba quien encontraría eso muy gracioso. Pensaba ir al director a exponerle sus sospechas y haría todo lo posible para que Potter y compañía fueran expulsados definitivamente de la escuela.
Iba camino a las mazmorras cuando escuchó una risa femenina a sus espaldas. Era una risa cruel y fría que le recordó a alguien en especial. Pero no podía ser, Bellatrix Lestrange hacía años que había terminado Hogwarts. De hecho el mismo Snape no llegó a coincidir con ella en el colegio, sólo en las reuniones donde había acompañado a Malfoy, pues ella era su cuñada.
Al darse la vuelta vio entre las sombras a una chica que miraba a un grupo de llorosas ravenclaws que aún estaban deformadas y se reía. Por el físico también podría tratarse de Bella, una chica de pelo negro y ojos oscuros, piel blanca y semblante frío. Sin embargo, había algo que la diferenciaba mucho de la mortífaga. No eran solo aspectos físicos como que su pelo era muy liso, su cara más redonda y su rostro más atractivo. Sino su mirada. Aunque arrogante y fría como la de Bellatrix, esta chica era diferente.
Cuando le vio mirándole, le lanzó una mirada desdeñosa.
- Tú debes de ser Snape. ¿Ya has salido de la enfermería?
- ¿Te conozco? –la preguntó entornando los ojos. Sabía que la había visto antes, ¿pero dónde? De pronto cayó-. ¿Williams verdad? Eres la nueva Gryffindor, la amiga de Potter.
La chica río divertida.
- Veo que, al igual que a mi, te gusta controlar a la gente de tu alrededor.
- ¿Me has controlado tú a mi? -preguntó él a su vez.
- Yo hago muchas cosas –le respondió ambiguamente, frunciendo más el ceño según le miraba-. Pero si sé que los enemigos de mis amigos, también son mis enemigos...
Oh, por favor. Otra que había caído a los pies de Potter y le declaraba la guerra sin motivo. Bufando, Severus la miró por encima del hombro.
- Y los amigos de mis enemigos, son mis enemigos Williams. No me subestimes.
Ella parecía divertida por su respuesta.
- Nunca cometería un error semejante.
Tras esta extraña conversación, Sadie marchó hacia la torre de Gryffindor y él siguió hacia las mazmorras. Ninguno olvidaría esa conversación con facilidad.
En la enfermería reinaba el caos. Allí, todos juntos, se podían ver las horribles costras de los Hufflepuff, la nariz tamaño Pinocho de Jane, la cabeza de Avery luciendo tan calva como una bola de billar, la pobre Lisa que ls costaba respirar a costa del hipo, varios alumnos chamuscados que habían coincidido con el fluido explosivo y un Derek Rumsfelt tan inconsciente que parecía muerto. Y eso que madame Pomfrey había despachado a la mayoría en cuanto pudo curarles.
Fue ese el momento en que Sirius Black decidió "despertar", dispuesto a realizar otra actuación portentosa. Miró a su alrededor con el ceño fruncido y desconcertado. Incluso supo adoptar a la perfección una expresión asustada cuando le preguntó a la enfermera si había habido un ataque en la escuela.
Poppy sintió lástima por el pobre muchacho. Todo el día tumbado en cama y, cuando se despertaba, se encontraba el colegio convertido en un caos absoluto. Seguramente estaría preocupado por sus amigos y su novia. Tras preguntarle si se encontraba mejor, le pidió por favor que dejara la cama para otros afectados.
Sirius, muy compungido por supuesto, fue hacia la salida de la enfermería. A veces Poppy era tan ingenua... No pudo evitar sonreír al ver a Avery calvo. Eso no estaba en el plan, pero era un efecto secundario cojonudo.
- ¡Tú! –oyó mientras lo arrastraban fuera de la enfermería-.
- Sandler, respira hondo antes de hacer algo de lo que te arrepientas –le dijo el chico a la rubia furiosa que le había interceptado-.
- ¿Tienes algo que ver con esto?
- ¿Con qué?
- ¡No te hagas el tonto, Black! ¡Estabas fuera de la enfermería cuando todo ocurrió y la señora Pomfrey cree que de aquí no te has movido! Si saliste solo un momento a buscar a Kate, ¿por qué tomarte la molestia de engañar a la enfermera?
- ¿Tú has visto como se pone Poppy cuando desobedecemos? –la preguntó intentando desviar la conversación-.
- ¿Qué le has hecho a Derek?
- ¿Está aquí? ¿Qué le pasa? ¿Has descubierto que es gay e intentas que vuelva a la otra acera? Lo siento Sandler, no es una enfermedad y no tiene cura...
- ¡Deja de hacer el gilipollas, Black! ¡No despierta! Como me entere que has tenido algo que ver... –le amenazó con el dedo en el pecho del chico. Pese a que el moreno la sacaba la cabeza, sintió miedo por la reacción de ella, pues ya la conocía muy bien después de tantos años-.
La agarró de las muñecas para evitar que le siguiera escarbando en el pecho, bajó la cabeza, quedando a escasos centímetros de la cara de ella, y, con la expresión más seria que pudo encontrar, le dijo muy despacio:
- Tú no pierdas los nervios. Yo no sé que ha ocurrido aquí y estoy seguro que tu querido amorcito despierta pronto, pero basta ya de culparme de todos tus males.
Ella le sostuvo la mirada con odio y le dijo en un gruñido:
- Sabes que no te creo. Te conozco demasiado bien.
Sirius apartó la mirada consciente de que no la podía engañar y se marchó sin decirle nada más. Tenía el estómago revuelto, esta vez de verdad. Subió a la torre para asegurarse que el plan había salido bien y que todos estaban bien. Desde que vio a Grace caer por la escalera, tuvo miedo de que Kate hubiera sido víctima de un daño colateral. Afortunadamente ésta no se encontraba en la enfermería, lo que era una buena señal.
- Luego oímos gritos en el pasillo y vimos a Green correr con sus amigas detrás. No sabemos qué fue pero parecían muy angustiadas.- comentó Lily sentada en la sala común de Gryffindor donde habían ido todos. Le estaba relatando a James todo lo que había ocurrido esa tarde, pues el pobre había estado todo el día inconsciente debido al golpe que le había propinado Remus-.
Ella y Kate le buscaban golpes en la cabeza al moreno y comprobaban sus reflejos a la vez que le lanzaban a Remus miradas de reproche por haber sido tan duro. Gisele observaba a James intentando recordar el momento en el que le había subido a su cuarto. Remus soportaba estoicamente las miradas asesinas de las chicas, al igual que las sonrisas burlonas de James y las risas ocultas de Peter. Sadie curaba a Jeff un cardenal que se había hecho en la barbilla cuando los Slytherin los habían empujado. Su hermano estaba atento al diálogo de Lily, sin decir nada, pero ella les miraba sin escuchar, intentando estudiarles cada gesto. Durante esa semana de curso en Hogwarts, había descubierto lo valioso que era saber Legeremancia. Se lo había repetido a Jeff infinidad de veces, pero él insistía en no aprender. Él se lo perdía.
Pudo observar que James no le quitaba los ojos de encima a Lily y no solo porque fuera ella la que estaba hablando. Ya había visto desde el primer día lo que ocurría ahí, y por eso James la llamó tanto la atención Los pensamientos de ese chico giraban demasiado sobre esa muchacha, ella era su centro. Sin embargo, notaba que desde qie se trasladaron a la Torre de Premios Anuales, James parecía otro, occultando lo mejor de él y mostrándose con la misma falsedad que el resto. ¿Por qué la gente encontraba tan difícil ser uno mismo? Ella se mostraba tal cual era y no le importaba caer mal a la mayoría, pues sabía que los que la apreciaban, lo hacían por lo que era y no por lo que fingía ser.
Y ahí llegaba otro... uno de los más difíciles del grupo. Sirius Black. Un chico completamente ambiguo, misterioso, que escondía esa ira interna tras su mascara de popularidad...
Ya se había dejado llevar por sus pensamientos y se había perdido. Ahora Kate mimaba a su novio y Lily había dejado de examinar a James y hablaba con Remus sobre si deberían hacer los deberes de Aritmancia, cuando la mitad de su clase estaba en la enfermería. Sadie observó a James que miraba a la pelirroja con expresión de abandono. Se levantó y se sentó junto a él en el sofá, en el sitio que había ocupado Kate, que ahora estaba sobre Sirius.
- ¿Qué pasa? –le preguntó-.
- ¿Qué? Nada –contestó él demasiado rápido para que fuera cierto-.
- ¿Puedo ser sincera?
- Claro.
- Díselo.
- ¿El qué?
- Lo que sientes...
- ¿Cómo...?
- Algún día sabrás que yo me entero de todo. Bien, díselo.
- No puedo. Ella no...
- Ya lo sé... pero tampoco puede tomar una decisión acertada sin tener todas las cartas de frente.
James cogió aire.
- No sé cómo decírselo para que me tome en serio. No sabes...
- Eres un chico inteligente, seguro que encuentras la forma de hacerlo.
Con una palmada en el hombro se levantó y subió a su cuarto sin siquiera mirar una sola vez al muchacho que había dejado hecho un mar de dudas. James pensaba muy seriamente en sus palabras mientras observaba a Lily. Su sonrisa, sus ojos, su mirada, su pelo... todos esos detalles de ella que le volvían loco, se habían incrementado desde que se habían mudado a la Torre de Premios Anuales. Tenía que decírselo, necesitaba hacerlo... pero, ¿Cómo? ¿Ella le creería esta vez? ¿O pensaría que era otra broma?
O-oOOo-O
Fin del capítulo ¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado. Yo disfruté muchísimo escribiéndole, y con tanto cambio, espero haber logrado un buen resultado al final jeje
Como ya podéis ver, el personaje que por fin apareció es Severus Snape ¿alguien concibe un Lily y James sin él? Jejeje no podía faltar :D
No sé cuando podré volver a actualizar, pues me voy de vacaciones a Málaga hasta finales de mes, y luego tengo los exámenes de septiembre. Pero entre una cosa u otra intentaré ir escribiendo y colgar algo en cuanto pueda, aunque por desgracia no puedo dar fecha. Pero por mucho que tarde, que sepáis que no pienso abandonarle en absoluto ¿ok? ¡No me abandonéis porfi! Gracias por todo!
Dejad review, me haréis feliz y vuestro karma estará tranquilo jeje
"TRAVESURA REALIZADA"
Eva.
