¡Hola a todos! ¿Qué tal? Sé que dije que tardaría en escribir, pero no me he podido resistir a escribir un nuevo capítulo antes de irme. Mi avión sale en poquitas horas y yo aún estoy a medio preparar jejeje De esta si que hablo en serio, tardaré un poco más de lo normal en actualizar, pero no pienso abandonar la historia, y menos ahora que empieza mi parte favorita jejeje

En este capítulo ya he visto que me queréis menos porque los reviews han bajado a cuatro...  pero os perdono si en este, cuando vuelva, encuentro unos cuantos :D yo que pensé que igual os gustaba un capítulo dedicado a una broma merodeadora... bueno el vicio es mío, he de reconocer que esos diablillos me encantan jeje. Y como estamos hablando de reviews... voy a contestar a los que escribieron!:D

Denu Black: Holaa!!estas escribiendo un nuevo Lily y James?:O haber si has publicado cuando vuelva y lo leo!!:P si adoras las capítulos largos, espero que este te guste porque también me vicié jeje sí, el secreto de Remus es importante y sobretodo para él claro jeje me alegro que te guste que tome protagonismo, cuanto más escribo sobre él, más cariño cojo al personaje así que ahí seguiré jejeje lo de distinto no se... la verdad es que tampoco me he imaginado a un Remus en concreto, pero puede que sin darme cuenta cambie un poco el tópico jeje la verdad es que le pongo tal y como me imagino que reaccionaría a las situaciones un Remus adolescente, que aparte de licantropía tenga hormonas por todas partes jeje me alegro que te gustara la broma. Me costó porque yo siempre fui muy buena y no sabía cómo lo haría un travieso jeje y me alegro que gustara tanto la escena de Lily y James!!aunque aún no sea momento para ellos no puedo evitar poner alguna escenita así, son tan monosss :D ¿beso? Uff!!no se cuanto tardará pro yo también lo estoy deseando jeje Jeff y Sadie aún no han enseñado nada más que la patita jeje espero que lo próximo que vayas averiguando de ellos sea de tu agrado xDD y en cuanto al bashing a Peter, opino como tú, en esa época aún era un merodeador, y si fue a Gryffindor fue porque al principio quizá si lo merecía. Pero yo insisto en lo muchísimo que odio a ese personaje... claro que no hay que hacerle pagar por lo que aún no ha hecho... No dejes de ponerme comentarios largos que me encantan!!esto de que se me cuente punto por punto lo q gusta y lo que no... yo soy feliz asi!jejeje que sea leve tu vuelta a la rutina y espero leer tu comentario cuando vuelva de vacaciones;) un besazooo!!

Cintiafr: Nenaaaaa!!ays yo también adoro a Sirius, es la caña y lo de las pulgas, como había dicho en el tercer libro que no las soportaba... jejeje Jeff es un punto y aparte. Adoro lo que va saliendo de él y su hermana, son una creación de la que me siento orgullosa jejeje Y Snape... le tenía que meter jeje verás quien sale hoy :P tú siempre te quedas con las frases romanticonas ¿eh? Te voy a dejar algún libro que tengo en la sala para que suspires jejeje no tardé ¿eh? :P pero el próximo ya tardo que aún no me he puesto casi con lo que debo jejeje siento no haber podido quedar antes de irme, ha sido un caos :S haber si cuando vuelva quedamos un día. Igual necesito que me dejes de impresos porq hay cosas que he extraviado :S jeje sorryy!!muuuaaaaakkkkksss!!

Fd-potter: Hola Fefe!! Gracias por leerme y ponerme un review pese a que debes estar liadísima y encima sin internet, a ti te lo perdono todo solo por el esfuerzo que has hecho jejeje me alegro que te gustara el capítulo 5, haber que me dices del 6 y de este jejeje haber si actualizas pronto el de ligeramente embarazada que está en un punto inmejorable jejeje un besazo guapa!!suerte en clase!;)

Lili: Holaa!!a otra que la gustó lo de las pulgas jeje me alegro :P yo tb adoro a Kate y Sirius, me estoy desahogando con ellos el no poder poner aún escenitas románticas de James y Lily jejeje sí, lo de Remus y el destinatario de la cata tendrá que esperar un poco aún :p me alegro que a ti también te gustara la escena de James y Lily, es mi adelanto jeje no veas la ilusión que me hace que te gusta la parte de la broma porque fue la que más me costó idear, ya que yo no sé como son los revoltosos jejeje suerte con los estudios y las pruebas, espero que lo saques todo ;) un besazooo!!

Buenoooo!! Acabé!!Gracias de verdad por haberme comentado!:D

Este capítulo me ha encantado escribirle, lo he hecho en un día y no lo he releído por lo que puede que algunas cosas estén mal y pido perdón. La verdad es que no podía parar de escribir jeje. Aquí aparece hoy unos de los personajes más importantes que tampoco podía faltar para mi gusto. Ese dará mucho juego jeje y también tenéis más información sobre Jane Green, una chica que supongo que odiaréis jejeje. Espero que os guste de verdad :P

Ya sabéis que nada de esto es mío, sino de J.K. Rowling, pues yo jamás habría dejado huérfano al pobre Harry...

"JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NO SON BUENAS"

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Capítulo 7: La carta

Había pasado ya una semana desde la famosa broma de los merodeadores. Algunos les apuntaban directamente a ellos, aunque, esta vez el cuarteto había negado cualquier relación con el tema. Todos los heridos ya habían salido de la enfermería, y algunos incluso se habían reído.

Por supuesto los Slytherin no le encontraron la gracia a diferencia de los chicos de Hufflepuff. Derek Rumsfelt y Jane Green tampoco rieron la broma. El primero por la humillación de haberse desmayado en medio del pasillo delante de la mitad de su casa y dando la imagen de blandengue. La segunda, porque sus facciones habían tardado dos días en quitar toda señal de agrandamiento. Sus amigas la habían escondido celosamente y no habían permitido que nadie más la viera, pero solo recordar en su cara la hacía temblar de asqueo.

Los profesores habían sospechado de los rebeldes Gryffindor desde el principio pero desgraciadamente no habían encontrado pruebas contra ellos, por lo que se libraron del castillo.

La verdad es que los chicos habían preparado unas coartadas muy buenas. Nadie podría sospechar de Remus y Peter, pues durante los disturbios habían estado en clase de Aritmancia y Cuidado de Criaturas Mágicas respectivamente. Eso aún dejaba libres a los dos cabecillas del grupo: Potter y Black. En cuanto a Sirius, la señora Pomfrey se mostró indignada, pues aseguró que el chico había permanecido todo el día en la enfermería y, que si hubiese salido ella se habría percatado al instante. El caso de James era más extraño. Tras el golpe recibido en la clase de Encantamientos, el procedimiento normal habría sido llevarle a que le mirara la señora Pomfrey y después que ella decidiera. Sin embargo, no podían culpar de esto a James pues estaba inconsciente. Tras someter a la pobre Gisele a un serio interrogativo, llegaron a la conclusión que la muchacha actuó como creía mejor en ese momento pero sin pensar en las consecuencias.

Pese a eso y sabiendo a quienes se enfrentaban, la profesora McGonagall insistió en interrogar a sus compañeros uno a uno y en presencia de los dos sospechosos.

Remus se mostró educado, serio y desconcertado e insistió que lamentaba mucho haber sido el causante de que James faltara a clase y, por lo tanto, sospecharan de él.

Peter, más nervioso y titubeante, le dijo a la profesora que la última vez que había visto a Sirius fue en el desayuno cuando Kate lo acompañó a la enfermería, y a James cuando Gisele lo sacó inconsciente de clase.

Llegó el turno de Gisele, la cual estaba algo perdida y continuaba desconcertada por su decisión de llevar a James a su habitación y no a la enfermería. Sin embargo, consideraba que una explicación que inculpara a los chicos era improbable, por lo que se proclamó responsable de que James estuviera fuera de la vista de Poppy. Esto hizo sentir mal a James, quien tampoco quería involucrar a la chica en aquello.

Jeff aseguró no saber nada del tema y que no había visto en todo el día a sus compañeros. Dijo que cuando fue a subir a su cuarto, lo encontró cerrado, probablemente por Gisele para que no molestaran a James.

Sadie desconcertó a James y a Sirius dando datos inexactos pero con la mayor convicción. No solo dijo que había visto a Gisele subir a James a la torre Gryffindor, sino que aseguró haber visto salir a Sirius de la enfermería tras los disturbios, y estese mostraba perdido y sorprendido.

Kate reía nerviosamente mientras miraba a los chicos incrédula. Había bromeado con ellos sobre que se había realizado la broma más sonada de los últimos tiempos, mientras ambos estaban incapacitados. Ahora era incluso irónico que quisieran inculparlos. Relató con todo lujo de detalles, porque estaba tan segura de su inocencia. Por un lado, porque ella misma se había asegurado que Sirius estuvo todo el día en la enfemería, pues fue a visitarle en la hora de la comida. Y por otro lado, porque tanto Lily como ella habían visto despertar a James desconcertado y con un profundo dolor de cabeza.

Cuando la tocó a Lily, esta estaba seria, pues no encontraba divertida la broma. Dijo que no podía hablar por Sirius, pues las noticias las había tenido solo por Kate, pero dijo confiar plenamente en la versión de su amiga. En cuanto a James, Lily relató el episodio de la clase de Encantamientos, desde el golpe, hasta que el desmayo era verdad cien por cien. Contó también que Kate y ella habían subido a buscarle y le habían encontrado inconsciente, con un fuerte chichón en la cabeza, y que cuando despertó, era evidente que no sabía nada de lo ocurrido. Sirius chocó la mano de James bajo la mesa, felicitándolo por engañar a prefecta perfecta, a la que nunca se la escapaba nada, Lily Evans. James por su parte, rezó más que nunca, para que no los descubrieran ahora que se había ganado una confianza tan grande de parte de Lily.

El interrogatorio de Grace fue lo más desconcertante. Sobre todo para Sirius quien no acababa de comprender la actitud de la rubia...

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9 de septiembre de 1977 17:43 horas.

Grace acababa de entrar en el despacho de McGonnagall. Su dueña estaba sentada frente al escritorio con expresión severa. A un lado de ella se encontraban Potter y Black como si fuesen los sospechosos en un juicio por asesinato. Ambos levantaron la mirada cuando la rubia tomó asiento frente a la profesora y quedaba de perfil a ellos.

- Siéntese señorita Sandler. –dijo la profesora con amabilidad-. ¿Sería tan amable de contarme todo lo que recuerda de lo que hicieron estos dos en el día de ayer?

- Pues, Black se puso enfermo en el desayuno y Kate le llevó a la enfermería. –comenzó a relatar Grace-. Ella nos dijo que ka señora Pomfrey quería dejarle allí todo el día. El resto nos marchamos a clase de Encantamientos y el profesor Flitwick nos dijo que sería una clase práctica en la que ensayaríamos todos lo hechizos que sabíamos y probaríamos algunos nuevos.

- Algo grano Grace por favor.

- Bueno, el caso es que estábamos con los encantamientos escudo y Remus envió a James al otro lado de la clase. Se dio un golpe contra la pared y se desplomó en el suelo. El profesor lo examinó, y como no tenía golpes externos, pidió a Gis que lo llevara a la enfermería por si era algo interno.

- ¿Qué pasó cuando la señorita Mendes volvió?

- Dijo que estaría inconsciente un rato. No aclaró más y tampoco la preguntamos. En el recreo, Remus subió para ver que tal estaba y nos dijo a Lily y a mi que seguía inconsciente. Luego tras la comida volvió a buscar un libro y dijo que seguía igual.

- ¿Y por qué la señorita Mendes no mandó al señor Potter a la enfermería?

- No lo sé... supongo que creyó que no fuera necesario. Remus nos dijo que estaba bien y que solo le faltaba despertar.

- ¿Y qué sabe del señor Black?

- Solo lo que dijo Kate cuando fuimos a comer, que seguía algo mal y que pasaría la tarde en la enfermería –en ese momento Sirius notó que se ponía más tensa, aunque también podría haber sido su imaginación-.

- ¿Y cuando comenzó todo?

- Pues yo estaba con Lily y Remus en Aritmancia. Oímos una explosión en los pasillos y al poco unos compañeros de Hufflepuff empezaron a gritar frotándose la piel. En cuestión de segundos comenzaron a salirles unas costras horribles y se oían más explosiones en los pasillos. Nos asustamos y salimos corriendo de clase. Perdí de vista a Remus y Lily que corrieron en otra dirección. Intenté seguirles pero tropecé con unos Slytherin que estaban pegándose entre ellos y me tiraron por las escaleras de un empujón. Entonces...

En ese momento dudó y miró a Sirius a los ojos por primera vez. Este la devolvió una mirada indiferente pero tragó saliva ruidosamente aguantándose la respiración.

- Entonces ¿Qué, señorita Sandler?

Tras lanzarle una última mirada de reojo a Sirius, Grace se volvió hacia la profesora con mucha seguridad.

- Entonces caí de espaldas y me hice daño. Decidí ir a la enfermería a mirármelo por si me impedía jugar al quidditch. Allí encontré a Black dormido en una de las camillas del fondo mientras los accidentados iban entrando. Me estuve allí más tiempo pues mi novio resultó ser uno de los heridos, y vi a Black abandonar la enfermería. –hizo una pausa de unos segundos-. No parecía saber nada de lo que había ocurrido. Y cuando vi a mis amigas por la noche, me dijeron que James había despertado cuando hubo mucho ruido en la sala común y que estaba desorientado y con un gran bulto en la cabeza.

- ¿Cree que hayan podido ser ellos señorita Sandler? –quiso saber McGonagall-.

- Capaces sí les creo –respondió con altivez-. Pero las pruebas apuntan a que no pudieron hacerlo.

- Muy bien –respondió la profesora suspirando-. Ya puede irse.

Los chicos salieron del despacho respirando aliviados. James tarareaba alegre y despreocupadamente de camino a la sala común, mientras que Sirius, algo más serio, pensaba con rabia que le debía un favor de Sandler por haber callado su excursión fuera de la enfermería, y se preguntaba las razones que habría tenido la rubia para callar.

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Tras oír todas las declaraciones, la profesora McGonagall no tuvo más opción que dejarles irse sin ponerles castigo, pues todos los compañeros aseguraban que ellos no podrían haber sido los causantes de todo aquel alboroto. Sin embargo, Minerva tenía muy claro que aquellos llevaba la firma de ese par como mínimo, sino era del grupo entero.

OO—OO

Sea como fuere, de aquello ya había pasado una semana. Era jueves día 15 de septiembre y James había pasado siete días pensando en las palabras de Sadie. De acuerdo, no. Se había acordado de ellas un par de veces, pero ¿Quién puede pensar en ello cuando se está en séptimo curso, se es premio anual, capitán del equipo de quidditch (lo que significaba vigilar a cuatro irresponsables y buscar a otros dos a quienes vigilar) y encima, por si fuera poco, se comparte torre con la chica de sus sueños?

Era debido a lo último que había recordado las palabras de Sadie. Por una vez tuvo claro que la morena tenía razón y debía contarle a Lily sus sentimientos, para saber si habría posibilidades de que le correspondiera, o por lo menos para que procurara evitar quedarse en un fina camisa en la sala común.

Estaban los dos a solas, ya entrada la noche, y con la luna nueva entrando por los grandes ventanales. James se encontraba en uno de los sofás, frente al fuego, recontando por enésima vez sus planes para los entrenamientos de quidditch y el plan a seguir para el día siguiente, que por fin sería la selección de los nuevos jugadores. Sin duda este año echarían en falta a Parker, siempre tan hábil y rápido para atrapar la snitch. En sus años en Hogwarts se había convertido en un mito, y en un gran pilar para el equipo. No pasaría igual con Thomas. El golpeador solo había conseguido entrar en el equipo el año anterior, y a falta de alguien mejor. Allan Rickman, pese a ser un cabezota, era un golpeador con puntería y fuerza y había compensado con creces la mediocridad de su compañero. Pero este año se habían vuelto a quedar sin golpeador, y rezaba porque alguno de segundo año fuese increíblemente bueno o se presentara por sorpresa alguno mayor que otros años no se había atrevido.

De vez en cuando desviaba la vista hacia las mesas de estudio, donde una pelirroja inclinada sobre ellas, terminaba sus deberes de espaldas a él, sin ni siquiera percatarse de su mirada. Lily por su parte se estaba hartando del juego que se traía con Mark. Llevaba una semana con las clases de Encantamientos. Al principio creyó que podría conseguir algo, además sumando la ventaja de que Sam estaba encerrada en su cuarto con costras en toda la cara, producto de los polvos verrugosos que habían soltado en la clase. Sin embargo, el chico no parecía captar las señales que ella le mandaba, y se limitaba a enseñarla toda la teoría que encontraba. De esta forma, Lily tenía que hacer los deberes dos veces: los que hacía mal aposta para guardar las apariencias frente a Mark, y los que entregaba a los profesores. Del chico recibía miradas disimuladas muy de cuando en cuando, y eso era ir muy lento para su gusto.

James miraba a Lily preguntándose qué método podría usar para declararse a la pelirroja. De repente, la chica, ofuscada, arrugó un pergamino y lo lanzó al suelo hecho una bola, dispuesta de rehacer el trabajo. No prestó atención al papel que había en el suelo, pero para James fue como si le hubieran encendido una bombilla en la mente: una carta, eso es...

OO—OO

Al día siguiente al mediodía, la mayoría tuvieron dos horas libres y el grupo se dispersó. Remus, Lily, Grace y James estaban en la Biblioteca. Los tres primeros adelantando deberes y el último continuaba peleándose con el programa de quidditch.

Kate reía como hacía tiempo que no lo hacía, con descaro y desinhibición. Al fin y al cabo estaba ella sola en su habitación. Bueno, ella y su mascota preferida. Se dedicaba a lanzar un bumerang al fondo de la habitación para que su perrito Canuto lo atrapara y se lo llevara. Como regalo también la mostraba todas las monerías que podía hacer, y, cuanto más reía la morena, más movía la cola.

La chica era incansable y continuaba lanzándole el bumerang, pero él se acabó hartando. El perro sacaba la lengua y caminaba hacia la cama donde la chica estaba sentada. Poco antes de llegar, el perro tomó la forma de un joven moreno extremadamente guapo aunque algo despeinado, con la ropa descolocada y que jadeaba fuertemente. Se tiró en la cama de la chica, que tuvo que apartarse para que no la aplastara.

Sirius quedó boca arriba mirándola divertido mientras su pecho se movía rápidamente. Ella se inclinó sobre un codo y le pasó una mano por el pelo con una actitud muy dulce.

- Perdóname si abuso un poco de ti, es que había olvidado cuanto me gustan los perros –le dijo divertida. Él profirió una carcajada parecida a un ladrido-.

- En realidad no te habías dado cuenta de cuanto te gustaban hasta que me viste transformado ¿verdad?

- ¡No seas presumido! –rió ella-. Me encantan los perros de siempre. Pero es verdad que me encanta tu forma animaga. Es un perro encantador, bonito, aunque demasiado grande ¿no crees?

- Tiene que serlo para que podamos controlar a Remus. Él no es consciente de sí mismo cuando se transforma, y James y yo decidimos convertirnos en animales grandes y poder reducirle si es necesario. Aunque he de reconocer que a veces se nos ha escapado.

- ¿Ah si? –preguntó Kate temerosa-.

- Pero cuando lo hace marcha hacia el interior del Bosque Prohibido y vuelve al rato. Allí dentro no hace daño a nadie, es su habitat. Y nosotros de mientras, controlamos los accesos al colegio para que no se cuele. No hay de que preocuparse –la dijo guiñándola un ojo-.

- No es por desconfiar de Remus, pero ahora no puedo evitar preocuparme por ti. Puede para cualquier cosa...

- Kate, eso ya os lo aclaramos el día que os contamos todo. Un licántropo jamás ataca a un animal, lo considera su igual. Y Remus sabe que nosotros somos amigos, ya somos como una manada. Nada saldrá mal, te lo prometo.

Tras esto la tomó del cuello y la acercó a él para besarla. Las preocupaciones y miedos abandonaron la mente de Kate mientras esta pasaba sus brazos por el cuello de su novio. Desde ese momento solo existieron sus labios, sus besos...

OO—OO

Sadie entró sola a la Biblioteca. Había pasado la primera de sus horas libres intentando localizar a su hermano para enviar la dichosa carta. Tras una hora de búsqueda sin éxito, se resignó a mandarla ella sola. La estaba hartando sobre manera el mutismo de Jeff, y él sabía que no le convenía enfadarla.

Con esos pensamientos entró en uno de los pasillos rodeados por estanterías, buscando un libro para terminar su redacción de pociones.

- Como si no tuviera bastantes problemas, la morsa esta se dedica a tocarme las narices –murmuraba entre dientes mientras pasaba los dedos por los libros, sin prestarles demasiada atención pues seguía refunfuñando-.

Por fin localizó el libro que quería, pero este estaba muy alto para su estatura. Se dio la vuelta buscando una silla donde subirse, pero al darse la vuelta vio que un chico más alto que ella la sostenía el libro, ofreciéndoselo. Examinó al chico: moreno, delgado, algo pálido y parecía muy seguro de sí mismo. La recordaba a alguien en quien ahora mismo no caía.

- Ten –la dijo avanzando con el libro en la mano. La chica lo cogió cautelosamente, aunque seguía mirando al chico fijamente al los ojos. Esta vez no pudo adentrarse en sus pensamientos y eso la enfadó-. Me llamo Regulus Black. Te vi intentando coger el libro y pensé que necesitabas ayuda.

Ante esto la chica levantó una ceja. ¿Black? Sí, debían ser familia. La verdad es que se daban un aire, aunque este chico no era tan atractivo como su compañero de casa. Sin embargo, esa barrera mental era muy llamativa.

- ¿Eres familia de Sirius Black? –le preguntó fríamente-.

Regulus chasqueó la lengua molesto. Siempre su hermano por delante, al que conocía todo el mundo, el mayor, el gracioso, el bromista, el inteligente, el que preferían las chicas... siempre con su nombre por delante de él.

- Soy su hermano –le contestó indiferente, como si ese hecho fuera más un accidente que una unión fraternal-.

- Bien, hermano de Sirius –recalcó Sadie la expresión, pues por primera vez había notado una debilidad en el chico y pensaba explotarla-. Por tu bien te aconsejo que no quieras hacerme favores sin que yo te los pida antes.

Dicho esto y sin darle tiempo a contestar, algo muy típico de ella, se dio la vuelta y se marchó con el libro. Regulus no cambió la expresión indiferente en su rostro, pero esa chica le había intrigado. Llevaba el escudo de los leones pero no se parecía a ninguna Gryffindor que conociera. Tampoco le había preguntado por su hermano con la admiración que lo solían hacer el resto de las chicas, sino más bien por simple curiosidad. Una chica rara sin duda.

OO—OO

Poco antes, James y Grace salían de la Biblioteca. Por poco no se cruzaron con Sadie en la puerta. El moreno le iba comentando a su compañera cada paso a seguir esa misma tarde en la selección. La necesitaba muy veloz, pues quería conseguir un gran golpeador. Juntos marcharon a buscar a Josh Cambell, el otro cazador. Pensaban aprovechar el recreo para ensayar un método para eliminar a los inútiles. Se estaban esmerando en distraer al golpeador, pues sabían que un buscador tenía más trabajo individual que colectivo, y tendrían que confiar en que los que se presentaban fueran buenos.

Lily y Remus continuaban con sus deberes, ajenos al fervor del quidditch que invadía a sus compañeros constantemente. La pelirroja se levantó a poner en su sitio varios libros y continuar su investigación. Remus se quedó solo pero no pareció notarlo, pues estaba muy enfrascado en su trabajo. Ni siquiera oyó que alguien lo llamaba hasta que le zarandearon el hombro.

- ¡Lupin! –le susurró alguien inclinándose hacía él para hacer el menor ruido posible-.

Se dio la vuelta y encontró, de pie junto a él, a Mark Bennet, el prefecto de Hufflepuff. Remus se llevaba bien con el chico, pues habían coincidido en más de una ronda, y solían apoyarse en las reuniones. Mark le parecía un chico tranquilo y responsable, era un buena persona.

- Perdona Bennet estaba concentrado, ¿Qué querías?

- No te preocupes, siento molestarte. Pero quería pedirte un favor.

- Dime.

- Verás: el otro día con todo el follón, traspapelé algunos apuntes y los he perdido. Me preguntaba si podrías dejarme tus apuntes de Encantamientos. ¡Te los devolveré enseguida!

- Claro –respondió Remus buscando sus apuntes-.

Se sentía culpable por haber ocasionado tal anarquía por coger a Fawkes. Todo le había salido bien, nadie había notado la ausencia del fénix, y este había cumplido gratamente su misión. Además los chicos finalmente habían salido sin castigo. Sin embargo, no podía dejar de sentirse mal por los que Sirius llamaba "daños colaterales". Avery había estado cuatro días luciendo una brillante bola de billar en lugar de su cabeza (bueno, eso no lo sentía mucho), Rumsfelt había estado casi dos días inconsciente hasta que le aplicaron el antídoto (esto lo lamentaba aunque no lo dijera en voz alta por James y Sirius), Green tardó días en recuperar su aspecto normal (¡esto no debería de sentirlo!¡Maldita conciencia!), y un largo etcétera.

Tras revisar dos veces todos sus apuntes y su mochila, comprobó que él también había traspapelado sus apuntes de Encantamientos. Sin embargo, la solución descansa en la mochila de al lado que Lily se había comprometido a llevar a la torre. Alargó el brazo y sacó de allí lo que buscaba.

- No encuentro los míos. Toma los de James, él ni siquiera notará la falta y puedes quedártelos hasta que los copies enteros –sabía que a James no le haría gracia que le hubiera prestado nada suyo precisamente a Bennet, pero él no lo notaría, y el sentimiento de culpabilidad hablaba por Remus-.

- ¿De Potter? –preguntó Mark con un tono algo tenso-.

- Tranquilo, no se enterará –le dijo Remus adivinando sus pensamientos-.

Lily llegó en el mismo momento que Mark guardaba los apuntes de James en su carpeta. Sonrió nerviosa al verle y él la devolvió una sonrisa llena de alegría.

- ¡Hola Lily! –la susurró ayudándola a poner sus libros sobre la mesa-.

- ¡Hola!

- ¿Quedamos mañana para seguir con las clases?

- Claro, cuando quieras.

Sin embargo, Mark no se quedó más, sino que marchó a su mesa donde Sam y Roger lo esperaban. Antes de darse la vuelta sonrió a Lily y tropezó con la mochila de Remus por ir mirándola. La pelirroja no pudo evitar soltar una risita entusiasta por la reacción del chico.

OO—OO

Era la hora de la comida y la mayoría estaban en el Gran Comedor. Quisieran algunos o no, el tema se centró en la selección para el equipo de quidditch. Los miembros del equipo de Gryffindor se habían unido a la comitiva, al igual que algunos aspirantes como Nicole Ashford, que les escuchaba embelesada y muy nerviosa por las inminentes pruebas.

En ese momento, Gisele, quien había faltado toda la comida, entró corriendo en el Gran Comedor llamando la atención de todos, se acercó a James y le dijo algo al oído muy deprisa. Inmediatamente el chico se levantó para seguirla, muy serio. Volvió sobre sus pasos un momento y les dijo a sus compañeros de equipo:

- No lo olvidéis: a las siete en el campo de quidditch, y los que queráis presentaros, a las siete y media comienzan las pruebas.

Dicho esto salió corriendo tras Gisele, quien ya lo esperaba en las puertas, y ambos se perdieron de vista por las escaleras.

En la mesa, los chicos se miraron unos a otros, pero no hicieron ningún comentario, porque estaban rodeados de más alumnos desconcertados.

Cuando acabaron la comida, salieron juntos y se apartaron del resto.

- ¿Creéis que habrá pasado algo malo? –pregunto Sirius más serio de lo que era costumbre en él-.

- No sé si bueno o malo, pero sí urgente –contestó Remus-.

- Puede que solo sea una tontería del quidditch, ya sabéis lo en serio que se toma James ese tema –propuso Lily intentando calmar a sus compañeros. Sin embargo Kate ya negaba con la cabeza-.

- No, ¿No habéis visto la cara de Gis? Esto es serio.

Analizando la situación, les pareció algo preocupante. Pero decidieron esperar a saber, por labios de James, si algo malo había ocurrido

OO—OO

Antes de eso, Gisele había llevado a James hasta la Sala Común de Gryyffindor. Este estaba algo nervioso, por lo que la chica le había contado, pero hizo lo que ella le pedía y la esperó mientras ella subía al cuarto de las chicas.

Se dedicó a dar vueltas por los sillones, pateando los cojines a su paso. La esperaba se le hizo interminable, y eso que Gisele apenas tardó treinta segundos en volver con una pequeña lechuza blanca escondida en su puño.

- La vi rondar la torre y me pareció la misma. Por eso la cogí, me ha llevado un rato conseguir que se acercara. –le dijo la chica-.

Alargó los brazos abriendo levemente las manos para dejarle ver al animal.

- ¿Es? –le preguntó nerviosa-.

James agarró al pequeño ave, mucho más pequeño de lo habitual, perfecto para pasar desapercibido. Lo tomó en sus manos y el pájaro le picó el dedo en cuanto le conoció.

- Sí, es Bennu –dijo finalmente-.

- ¿Crees que...? –la chica no se atrevió a terminar la pregunta-.

- Ahora te digo.

Buscó en las patas del animal y encontró un papel en forma de mensaje de telégrafo, fino y alargado. Estaba cuidadosamente doblado sobre la pata trasera de la lechuza. Dejó con cuidado a Bennu en un sillón y desenroscó el pergamino. Lo leyó con cuidado de no perderse detalle.

Gisele analizaba el rostro de James en busca de si lo escrito era una buena o mala noticia. Aguantó la respiración mientras el rostro del chico era inexpresivo. Finalmente suspiró aliviado cuando él también lo hizo.

- Están todos bien. Solo quiere pedirme algo. –la dijo tranquilo-.

OO—OO

Sadie estaba furiosa. Por fin había podido localizar a Jeff, pero este ignoraba todo lo que ella le decía. El chico caminaba con su mochila colgando, por los jardines a grandes zancadas, sin un rumbo fijo. Tras él iba su hermana que tenía problemas en alcanzarle. Tenía abrazado un libro y jadeaba por el esfuerzo.

- ¿Quieres escucharme Jeff? –le gritó-.

- ¡Te estoy escuchando Sad! –la respondió él sin darse la vuelta ni reducir la marcha-. Y me da exactamente igual.

- ¿Cómo puedes decir que te da exactamente igual? ¡Hasta hace bien poco te importaba, y mucho! –le espetó furiosa-.

- ¡Y mira donde me llevó! ¡Paso de todo! -esta vez había parado de golpe y había encarado a su hermana, quien momentáneamente se había quedado rígida-.

Volvió a retomar el paso, y Sadie le siguió tras unos segundos de incertidumbre.

- Jeff esto es importante. Quedamos en que lo haríamos juntos.

- No pasa nada porque lo hayas hecho tú sola esta vez. ¡La próxima la mando yo!

- Pero tienes que quedarte conmigo por si...

- ¡Apenas la has mandado esta mañana Sadie! –la interrumpió Jeff-. ¡Aún no te van a decir nada! ¡Cálmate!

- Me avergüenzo de ti y de tu falta de compromiso –dijo ella en un susurro lo suficiente alto para que su hermano lo oyera-.

Esto fue la gota que colmó el vaso. Jeff se dio la vuelta y, antes de que Sadie reaccionara, sacó su varita y empotró a su hermana contra un árbol, apuntándola directamente al corazón. La morena aguantó la respiración y miró a su hermano con los ojos dilatados de terror.

- No te atrevas a...

Pero antes de que Jeff completara su amenaza, un gran silbido rompió el silencio de los jardines y ambos hermanos se dieron la vuelta. Pudieron ver una pelota volando directamente hacia ellos. Jeff se apartó de delante de Sadie, y, antes de que la pudiera apartar a ella de la trayectoria de la pelota, la chica tomó fuerte entre sus manos el gran libro que llevaba y con él golpeó el balón con toda la fuerza que tenía.

La bludger salió despedida hacia el Bosque Prohibido con muchísima fuerza.

- ¿Quién ha hecho eso? –oyeron gritar a la voz de James Potter-.

Unos segundos después, el chico apareció corriendo el dirección donde había visto ese magnifico golpe.

- ¿Quién golpeó la bludger? –preguntó de nuevo cuando estuvo más cerca-.

- Yo –contestó Sadie fríamente-. En Alemania es lo que se suele hacer. ¿Aquí las habéis hecho sagradas o qué?

- ¡Sadie! –dijo James abrazándola. La chica se puso rígida y se quedó muy quieta, ante esta demostración tan inusual-. Te necesito –la dijo cualdo la soltó-.

- ¿Has bebido? –le respondió ella-.

- ¿Sabes jugar al quidditch? –la preguntó James ignorando su comentario-.

- Lo justo, montar en escoba y sé de qué va cada pelota –le respondió enmarcando una ceja-.

- ¡Preséntate a las pruebas de golpeadora esta tarde!

- ¿Qué? –esta vez Sadie estuvo completamente segura de que su amigo se había bebido una botella de whisky de fuego él solo-. ¿Tú coordinas?

- ¡Es perfecto! ¿Has visto la potencia con que has golpeado a la bludger? Necesito saber si tu puntería es tan buena ¡Por favor presentante! ¡Sin compromisos!

- Buena idea –intervino Jeff en la conversación con un toque muy cargado de ironía-. A mi dulce hermanita la vendrá bien distraerse un poco y, para variar, socializar un poco con sus compañeros.

- ¡Genial! –respondió James abrazando a Sadie por los hombros-.

Esta se sentía perdida y mosqueada. ¡Habían decidido por ella! ¡Ella no soportara que la ningunearan de esa manera! James pudo haberlo hecho inconscientemente y vencido por la emoción, pero Jeff sabía perfectamente lo que pasaba y lo había hecho a posta. "La venganza será de órdago" pensó mientras seguía a James, quien emocionado iba contándole en qué consistía la prueba que haría.

- ¡Por cierto! –exclamó James interrumpiendo su discurso-. Ya encontré la forma de decírselo.

- ¿Sí? –preguntó ella-.

- La he escrito una carta. Dos de hecho, las tengo aquí. No se cual darla... –comentó nervioso-.

Sacó del interior de su túnica dos pergaminos que Sadie le arrancó de las manos. Ella se paró en los soportales y les centró en la lectura de las cartas muy seria.

- Mira que sois nenazas los ingleses –le dijo cuando terminó de releer las cartas-.

- Oye nena, este es el lenguaje de Shakespeare –la contestó él con chulería-. ¿Crees que es excesivo?

- No... es lo que les suele gustar a las chicas ¿no? Y tú eres tan mierdas que capaz de que todo lo que has puesto sea cierto.

- ¡Eh!

- En fín, ¿Cómo se las vas a dar?

- Ni idea –contestó James mordiéndose un labio-. Ni siquiera sé cuál darla.

- Dala las dos, la gustaran. Y, no sé... si no eres capaz de dárselo en mano, déjaselo encima de la mesa o en algún libro...

- Es buena idea... Oye Sadie, vosotros, ¿No sois ingleses? Tenéis un apellido muy común y apenas tenéis acento extranjero, como si hubierais vivido fuera por años pero fueseis de aquí...

La morena calló durante unos segundos y su rostro se puso muy tenso. Después esbozó una extraña sonrisa y le dijo:

- Bah, eso no es interesante. Sigamos con lo tuyo que es urgente...

Y continuaron caminando, con James escuchando atentamente los consejos de Sadie.

OO—OO

Grace acababa de huir de Lily, la cual insistía en que fuera haciendo los deberes hasta que llegara la hora de la selección. Por fin había conseguido dar esquinazo a su mejor amiga y marchaba hacia la Torre Gryffindor para recoger sus cosas.

- ¡Sandler!

Se dio la vuelta para ver quien la llamaba y se encontró cara a cara con Sirius Black.

- ¿Qué quieres? –le espetó-.

Sirius la miró durante un momento, dudando de lo que iba a hacer, pero finalmente se armó de valor para perder un poco de orgullo.

- Te quería dar las gracias por no haberle dicho a McGonagall que me viste fuera de la enfermería. Esta semana casi no te he visto y no quería quedarme sin decírtelo.

- ¿Tuviste algo que ver? –le preguntó por segunda vez-.

Sirius hizo una mueca y la respondió:

- ¿Qué importa lo que yo diga? Tú siempre pensarás lo peor de mi, sea o no responsable. No lo voy a negar, pero aunque yo ni siquiera hubiera estado en Hogwarts ese día, tú habrías desconfiado de mi. ¿O no?

Sin más dio media vuelta, haciendo ondear su capa elegantemente y marchó por el pasillo. Grace se quedó mirando como se alejaba, incapaz de reaccionar. Cuando lo hizo, marchó corriendo a la Torre Gryffindor, recogió su uniforme, su escoba y marchó a los jardines, pese a que aún quedaban mucho para las siete.

OO—OO

Kate hablaba con Gisele mientras acicalaban al gato persa de la última en la Sala Común, rodeadas de un grupito de niñas de segundo, que miraban ensimismadas al minino.

Acababan de ver salir a Grace como una exhalación, ni siquiera pudieron preguntarla por qué estaba así. En ese momento entró Sirius pegando una patada a un sillón que se desplazó haciendo un ruido inmenso. Las niñas de segundo pegaron un brinco y se apartaron un poco para dejarle pasar donde las dos chicas. Se fueron acercando sigilosamente mientras observaban a Sirius con la misma admiración que habían mirado al gato segundos antes. Sin embargo el minino había dejado de existir para ellas, pues el más guapo de Gryffindor, estaba sentado a menos de dos metros de ellas.

Sin embargo, Sirius no pareció percatarse de la presencia de su recién formado club de fans. Ni siquiera pareció ver a su novia que le miró preocupada. Se levantó de su sillón y se sentó junto a él acariciándole el brazo.

- ¿Qué ha pasado cariño? –le susurró tiernamente, de modo que nadie más pudiera oírla-.

- Un mal día, solo eso... –la respondió con evasivas-.

- Sirius...

- Dame un abrazo –la interrumpió posando su cabeza entre el cuello y el hombro de ella-.

Kate le abrazó con fuerza y él se aferró más a ella. El movimiento hizo que un mechón le cayera sobre la frente, y una de las niñas suspiró.

OO—OO

Grace se encontraba volando sobre los terrenos. Le encantaba esa sensación de paz cuando montaba en su escoba y ascendía sobre el castillo, quedando a la altura de las bellas montañas que escondían uno de los mayores secretos del mundo mágico: el Colegio Hogwarts. Allí arriba se oían muy lejos los gritos de los alumnos que pasaban la tarde en los jardines, aprovechando el buen tiempo. Allí arriba no estaba Lily acosándola para que adelantara los deberes junto a ella. Allí arriba no la invadían las dudas y temores que se habían creado hacía ya tres años, y que, por más que hiciera no podía sacarlas del todo de su mente.

De repente oyó a su derecha un silbido que reconoció al instante. Dio un brusco giro en su escoba, justo a tiempo para esquivar la bludger que la rozó la melena. Apenas unos segundos después, otro volador se acercó a ella y tras devolver con fuerza la pelota al campo de quidditch, la volteó a mirar con una sonrisa seductora como siempre.

- ¿Estás espiándome Grace? –la preguntó en tono sugerente-.

- No sabía que tenías la selección a estas horas...

- Sí, pero no le chives nada a Potter, confío en ti... –la guiñó un ojo-.

- Tranquilo Derek, no soy tan chismosa –rió la rubia-.

- Ya va a acabar, estamos haciendo un calentamiento. ¿Y si me esperas y pasamos un rato juntos después? –la preguntó su novio acercando su escoba a la de ella-.

- Te espero en la parte de atrás de los vestuarios. –le contestó ella con coquetería-.

Aterrizó tras el edificio en el que se encontraban los vestuarios y, poniendo la escoba a un lado, se sentó apoyando la espalda en la pared. Desde ahí podía ver las torres más altas del castillo, tapadas por una colina con mucha pendiente y los árboles del Bosque Prohibido que se cruzaban entre el castillo y el campo de quidditch. Apenas habían pasado diez minutos cuando Derek se unió a ella, recién duchado. Grace sonrió pensando en lo guapo que estaba así. Le tendió la mano para pasear juntos por el lago, pero él tiró de ella hacía sí, y, antes de que Grace se diera cuenta, estaba atrapada por los brazos de su novio.

El chico comenzó a besarla, y ella le respondió con gusto. La empotró con la pared y la arropó con su cuerpo mientras con una mano la sujetaba la nuca y la otra descendía más abajo de la espalda. Con mucha sutileza cambió su mano derecha hacia delante y comenzó a desabrochar los botones de los pantalones de su novia. Ella se revolvió nerviosa, y acabó por separarle, ignorando los intentos de este por calmarla.

- ¡Te dije que aún no! –le espetó pasándose un mechón tras la oreja con una mano temblorosa-.

- ¿Y cuando será que sí Grace? –la contestó él furioso-. Llevamos cuatro meses saliendo...

- Te dije que necesitaba tiempo Derek –intentó hacerle entender-. Esto no es fácil para mi...

- ¿Fácil para ti? ¿Crees que para mí es fácil aguantarme con un par de besitos cuando podría estar con la chica que quisiera?

- ¡Entonces márchate con quien quieras! –le contestó furiosa-.

Derek dio un golpe en la pared, cerca donde estaba la cabeza de Grace, que se encogió de miedo. Acercó su furiosa cara a la de la chica y con maldad la dijo:

- Puede que lo haga... Cuando empecé a salir contigo tenía entendido que eras más facilona. De hecho todo el mundo lo piensa, y ahora no sé por qué.

Se marchó dejando a la rubia helada. Tras contener durante unos segundos las lágrimas en sus ojos, cogió su escoba y salió corriendo hacia el castillo.

Antes de atravesar las puertas del vestíbulo, unos brazos fuertes la jalaron por detrás y la obligaron a darse la vuelta. Debido a las lágrimas, Grace tenía la vista nublada solo distinguió la figura de un chico más alto que ella y de pelo moreno. Sintió rabia porque fuera precisamente esa persona quien la estuviera viendo en un momento de debilidad.

- No estoy de humor Black –le escupió sin volver a mirarle y dándose la vuelta-.

- ¿Desde cuando me llamas por el apellido Grace? –le contestó el chico a su espalda-.

Grace reconoció esa voz, y secándose las lágrimas, dio de nuevo la vuelta con una expresión desconcertada.

- ¿Regulus? Perdona, te había confundido con tu hermano.

Regulus bufó molesto pero no dijo ningún comentario al respecto, sino que cambió la dirección de la conversación donde le interesaba:

- ¿Por qué llorabas?

- Por nada –contestó ella evasivamente-. Un mal día.

- Ya... –contestó él dando a entender que no la creía ni una palabra-. ¿Puedo ayudarte en algo?

- No sabía que ni tú ni nadie de tu familia quisiera ayudarme a mi en nada. ¿No soy acaso una traidora? –preguntó esta enfadada-.

- Al igual que no te meto en las disputas de nuestras familias, te recomiendo que no me metas tú a mi. No creo que tengas nada que ver con las idioteces de tus padres...

- No son idioteces –le respondió con una calma inusual-. Son las creencias de gente decente.

- No dejes que te coman el coco como lo hicieron con mi hermano –le dijo Regulus, y si Grace se hubiera fijado, habría notado un tono triste en su voz-. No te coloques del lado de los perdedores. El poder de tu familia no te salvará eternamente, y, cuando te des cuenta, ya será tarde para hacer caso a mis consejos. Lo digo por tu bien y porque me preocupo por ti.

- No necesito que nadie se preocupe por mi, Regulus...

Y dicho esto, la rubia dejó al que ahora era el único hijo de los Black, y marchó a su sala común, intentando serenarse tras todos esos encuentros.

OO—OO

Remus y Lily salieron de la Biblioteca a media tarde y decidieron salir a pasear un rato por los jardines mientras esperaban al resto. Cuando bajaban del primer piso oyeron la voz emocionada de James. La siguieron y le encontraron hablando con Sadie, quien reía levemente. Sin duda fue una sorpresa ver a esa chica capaz de sonreír, Lily se preguntó cómo había conseguido James sacar esa parte de la extraña muchacha, pues era con el único con el que se comportaba así.

Al verlos dirigirse a ellos, James se calló y Sadie volvió a su acostumbrada expresión seria. Esto molestó a Lily pues la hizo sentir que sobraba.

- ¿Qué hacéis? –preguntó Remus-.

- ¡Sadie se va a presentar a las pruebas de golpeadora! –exclamó James-.

- ¿Sabes jugar? –la preguntó Lily extrañada-.

- Más o menos –contestó Sadie-.

- Verás cuando se entera Grace... –le murmuró a Remus de modo que solo él pudo oírla. El chico rió, pero lo disimuló con una tos cuando James y Sadie le miraron-.

- ¿Seguro que tú no valdrías para golpeadora Lily? Yo paré la bludger con un libro y tu siempre traes una carretilla de ellos –la dijo Sadie con una mirada maligna-.

- ¡Eso pruébalo! –animó Remus divertido-.

- Tú no metas cizaña si no quieres que para la cena haya lobito asado –le susurró Lily-.

- Chicos dejad a Lily en paz –la defendió James. Lily le sonrió en agradecimiento-. Este es un deporte demasiado rudo para nuestra pequeña pelirroja, jamás sería capaz de jugar.

La indignación inundó a Lily y, tras dirigirle una mirada asesina a James, dejó sus libros a un lado y puso sus brazos en jarras.

- ¿Dónde y cuándo te lo demuestro? –le encaró-.

- ¿En serio? –la preguntó él con una sonrisa de suficiencia en el rostro-.

- Venga...

- Está bien.

Sacó una quaffle de la caja que llevaba, pues cada capitán tenía la suya. "Mejor jugar con estas dentro de Hogwarts. No queremos que pierdas tu preciado puesto de premio anual" la dijo sonriendo burlonamente. La entregó a Lily un bate y ella golpeó la pelota hacia el exterior del castillo. La quaffle cruzó el aire y a unos veinte metros perdió fuerza y cayó. Además del flojo golpe, Lily se sujetó el brazo con dolor: se había hecho un mal estiramiento.

Ninguno rió por la situación, por miedo a cabrear a Lily, sino que se apresuraron a ayudarla, y James incluso la dijo que, para una novata, el tiro había sido muy bueno.

- Toma Lily –la dijo Remus poniéndola sus libros en los brazos-. ¿Por qué no vamos a la selección a ver como estos hacen el ridículo y a James le sale humo de las orejas?

James se aclaró la garganta ruidosamente, pero solo consiguió hacer reír a Lily, que había superado el momento de vergüenza y veía como buena idea el pasar así el resto de la tarde. Así pues, los cuatro se encaminaron lentamente hacia el campo de quidditch, y Lily era inconsciente de que sostenía entre sus brazos algo más que sus libros.

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Peter salía de un aula vacía, con la carta de su madre aún en sus manos. Hacía rato que había perdido de vista a Padfoot y se aburría soberanamente. Prongs estaría ya en el campo de quidditch y seguramente Moony seguiría en la Biblioteca secuestrado por sus libros. Decidió ir a ver la selección, como seguramente harían muchos más estudiantes. Ya estaba camino del lugar cuando escuchó un sollozo. No vio a nadie en su alrededor pero seguía oyendo un llanto. Lentamente se fue acercando al ruido y llegó hasta la puerta de un armario. Abrió temeroso la puerta y se encontró a Grace Sandler sentada en el suelo, abrazándose las rodillas y llorando sobre ellas. En un primer momento tuvo la tentación de marcharse, pero ver así a la chica le dio demasiada pena. Se sentó a su lado y la rozó una mano tímidamente. Grace tembló y levantó la vista, encontrándose con los ojos marrones de Peter Pettigrew.

- ¿Estás bien? –la preguntó él-.

- Sí, Pettigrew. Solo necesitaba un rato a solas para liberar tensión. –le respondió con la sonrisa más radiante que pudo encontrar-.

- Vale...

Peter no era una persona de muchas palabras, por lo que se levantó y dejó allí a la chica que, por lo menos, había dejado de llorar.

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James ya estaba en el campo con el uniforme puesto y la escoba en la mano. A su lado, Sarah, Josh y Allan esperaban a que Grace decidiera aparecer, pues ya llevaba diez minutos de retraso. El moreno desvió la mirada hacia las gradas, desde donde lo saludaron Remus y Lily, y donde también se encontraba Sadie analizando todo el campo.

- ¡Ya estoy aquí! –gritó Grace bajando por la ladera corriendo, con el uniforme ya puesto y la escoba agarrada con las dos manos sobre la cabeza-.

- No vuelvas a retrasarte tanto –la regañó James-. Bien chicos, quiero que calentéis, para que no haya lesiones por culpa de algún inepto. Josh, Grace. Dedicaros a meterle caña a la escoba, quiero que los aspirantes a golpeadores ni os vean. Allan, tienes que poner el listón muy alto ¿entendido? Sarah, tú también debes esquivar las bludgers con mucha rapidez. Para encontrar al buscador necesitaremos más suerte que entrenamiento.

Arriba en las gradas, los tres chicos veían al equipo subir a las escobas y alzarse al aire. Poco a poco iba llegando la gente y se iba apostando en las gradas. Había muchos alumnos de segundo que por fin se les permitía tener una escoba en el colegio, y quería demostrar su valía. Remus distinguió a un grupo de chicos de quinto y sexto que ya se habían presentado el año anterior. También estaba Nicole Ahford con dos amigas que la decían palabras de consuelo mientras la chica respiraba muy deprisa y retorcía su escoba entre las manos. En una esquina del campo se habían colocado un grupo de chicas de su edad, que a Lily la pareció que no eran Gryffindors. Se dispuso a acercarse a ellas para advertirlas que el espionaje entre casas estaba prohibido, cuando estuvo suficientemente cerca y captó unas palabras de su conversación.

- Este año está mucho más guapo que el anterior. Os apuesto lo que queráis a que me lo vuelvo a ligar.

Lily reconoció de inmediato a la chica que hablaba. Rubia, de pelo ondulado hasta al cintura, ojos grandes y negros y un bonito cuerpo. Solía coincidir con ella en la Biblioteca y la semana anterior la había visto con costras por toda la cara. Era Jane Green. Se imaginó que se refería a James, pues el año anterior él y la Ravenclaw habían tenido algo más que amistad, todo Hogwarts lo sabía. Además, la negra mirada de la rubia, no se apartaba de James quien volaba por encima de los postes seguido de Grace y Josh. La vio sonreír cuando le miraba y morderse el labio como si se tratase de un postre especialmente goloso que se la había antojado.

- Hola chicas –habló Lily por fin-. No os molestéis pero como premio anual es mi deber deciros que no está permitido el espionaje entre casas y que, si vuestra intención es pasarle la información a vuestro capitán, debo pediros que os vayáis.

Las chicas la miraron como si fuese un bicho raro antes de soltar unas risitas cantarinas que molestaron muchísimo a Lily. Fue Jane quien la habló, pues también era quien más la conocía.

- Evans créeme, preferimos tu capitán al nuestro. No tenemos intención de pasarle información de Rumsfelt, James nos gusta muchísimo más. –volviendo la vista hacia James, quien en ese momento practicaba una finta, sonrió de nuevo-. Me volvería Gryffindor solo por compartir Torre con él.

A esta declaración se la unieron de nuevo las molestas risitas y Lily se dio media vuelta, enfadada por la falta de madurez de ese grupo, por lo material que podía llegar a ser esa chica y, con un sentimiento raro en el estómago, que no sabía a que se debía. Se volvió a sentar entre Remus y Sadie y estuvo callada y con el entrecejo fruncido durante el resto de la tarde. Sadie sonrió y bajó las gradas cuando convocaron a los nuevos aspirantes.

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James pasó una tarde algo agobiante. Tuvo que encararse a más de uno que insistía en que destituyera a Grace o Josh y le pusiera en su lugar. También la gente criticaba el trabajo de Sarah aludiendo que ellos podrían hacerlo mejor. El que menos críticas recibió fue Allan, aunque podría ser que la gente no se atrevía, pues este movía amenazadoramente su bate.

Hizo volar a los aspirantes a golpeadores y a buscadores por separado. La mayoría de los chicos de segundo se descalificaron de esa manera, pues los nervios los podían y algunos caían a mitad del ascenso. Un chico tropezó con la escoba del de adelante y habría caído al vacío si Remus no le hubiera sujetado mediante un hechizo.

Después de casi dos horas, el puesto de golpeador se disputaba entre Sadie y un chico de sexto con mucho músculo. Sin embargo, James ya había tomado una decisión, pues había descubierto que Sadie además de fuerza tenía una puntería impresionante, y había conseguido noquear a Grace, con más agresividad de la debida también. La rubia había protestado enérgicamente cuando vio a su nueva enemiga presentarse a las pruebas, pero ante tal demostración, prefirió callar antes que admitir de la buena jugada.

El puesto de buscador estaba más reñido. Había eliminado a todos menos a tres: Nicole, quien había demostrado una gran destreza que había impresionado a James, Bill, el hermano pequeño de Allan, que era muy rápido con la escoba y Maggie, una pequeña de tercero que había unas cuantas piruetas casi imposibles para su edad.

Además tenía que aguantar las risas y comentarios de las chicas que estaban a un lado del campo. En un partido no le importaba, es más, adoraba ese tipo de atención, pero en un momento tan drástico se estaba empezando a hartar.

- Muy bien, acercaros. En cuanto al puesto de golpeador, lo siento Higgins, pero se lo voy a dar a Sadie Williams. A ti te pondré como primer reserva si no tienes inconveniente –el chico hizo un seco movimiento de cabeza mientras miraba a Sadie con rencor. Ella ni siquiera se inmutó-. En cuanto al puesto de buscador, he de decir que hacía tiempo que no lo tenía tan difícil. Me gustaría haceros una prueba a vosotros tres mañana, para terminar de veros de nuevo sobre la escoba y poder hacer una buena elección. Así que os invitó a venir mañana a las cuatro. El resto del equipo no hace falta que vengáis sino queréis –concluyó mirando a los jugadores oficiales-.

Cuando caminó hacia el vestuario, Jane lo abordó moviendo su larga melena coquetamente.

- Si tienes alguna dificultad para encontrar un buscador, llámame a mi. Tengo experiencia: al fin y al cabo llevo todo el año "buscándote" -le dedicó una sonrisa muy amplia mientras le guiñaba un ojo-.

- Gracias Jane, pero me temo que necesito alguien de mi casa –rió James-.

- Bueno pues llámame de todas formas –le dijo volviéndose a poner delante de él-.

James rió de nuevo, ya algo incómodo, pues Lily continuaba en las gradas y podía notar su mirada sobre ellos. No quería que la pelirroja malinterpretara nada y diera por falsa su carta, por lo que decidió quitarse de encima a jane caballerosamente. La besó la mano y siguió su camino hacia los vestuarios oyendo tras él la risa de la chica, que debió interpretar el gesto como un triunfo. James bufó rodando los ojos y entró en el vestuario quitándose el uniforme.

OO—OO

Lily entró en la Sala Común de la Torre de los Premios Anuales, posó sus libros en la mesa y se quitó la túnica, soltándose el pelo de la coleta que llevaba. Se masajeó con cuidado la cabeza y lanzó un sonoro bostezo. Miró unos segundos el fuego, metida en sus pensamientos. Dio un respingo y negó con la cabeza. Se dirigió a la mesa para recoger los libros y llevarlos a su habitación, cuando un pergamino cayó desde el libro de Encantamientos. Lo cogió con cuidado, parecía una carta. Dejó los libros de nuevo y se encaminó en el sofá mientras desplegaba el pergamino.

Mientras iba leyéndolo, su sonrisa se iba acentuando y suspiró al terminar. Era lo más bonito que la habían escrito nunca. ¿De quién sería? Volvió a leerla...

"No sé cómo decirte lo que deseo que sepas, así que te lo escribo. De todas formas, no tendré valor suficiente para entregarte esta carta cara a cara..."

De repente se detuvo extrañada. Esa letra la sonaba muchísimo pero, ¿Dónde la había visto antes?

O-oOOo-O

¡Se acabó! ¿Qué ha parecido? El que entra en escena es Regulus Black por supuesto :D no podía dejarle de lado, me encanta ese personaje jeje

¿Y lo del puesto de buscador? Uff!!difícil!!tengo una idea os dejo opinar quién preferís que sea el séptimo del equipo! ¿No me digáis que no os preguntáis cómo será un equipo que tiene a Grace y Sadie juntas?jeje

Y ya llegó una declaración... ¿Qué pensará Lily? Ufff!! Jejeje ¿A que odiáis a Jane? Que yo sé que sí jajaja

Bueno, he de irme porque el avión sale en poco tiempo y quiero evitar el overbocking ;)

Para dejar reviews: le dais al go y escribís!!no me falleis!!cuando vuelva quiero encontrarme muchos reviews aunque sea criticándome! Un besazo!!;)

"TRAVESURA REALIZADA"

Eva.