¡¡Hola a todos!! ¿Qué tal? Yo acabo de volver de vacaciones y estoy tristona porque me despedí de la familia hasta el año que viene... pero bueno!aquí estoy, casi acabo de bajar del avión y actualizo como prometí jejeje que a ratucos iba escribiendo también, no podía evitarlo :P Gracias por todos los reviews, me han hecho muchísima ilusión todos ellos, y los largos más, que capacidad de retentiva tenéis!!jejejeje os contesto ¿vale?

DRAMIONE BLACK: Hola Laura!(acabo de entrar a tu perfil jeje) gracias por escribir!!la carta hoy la podrás leer enterita haber qué te parece jejeje y bueno, pobre Lily que se nos lía :P haber que ocurre al final ;) un besazo wapa!!

Camila: Hola wapa!!bueno pues la selección no me ha entrado en este capitulo al final porque al final ha habido una escena que se me ha hecho mas larga de lo que pensaba, pero en el siguiente capitulo verás lo que escribí sobre quien se queda ;) jejeje A mi también me encanta el nombre de Jane y no pude evitar meterlo también por el parecido con James xDD me alegro que te guste el fic, haber que me cuentas de esta capitulo!;) muuaaakkss!!

Lili: Holaaa!!que tal?? Uff!!Sadie :P esta va a hacer muchas cosas inesperadas. Yo diría que es un personaje cambiante que no se puede clasificar jejeje Grace también es un personaje peculiar, ambas me encantan porque tienen mucho carácter jejeje siii!!apareció Regulus!!tenía ganas de meterle, me parece alguien importante y misterioso!!y sí, tendrá un papel más o menos importante!!desde luego no se basará solo en ser el hermano de Sirius. ¡Que vicio con las escenas de Lily y James eh? Jajaja yo tampoco puedo evitarlas, me encantan :P la carta de James, me encanta que te hayas fijado :P ya se sabrá como lo de Remus tiene su por qué pero aun no lo diré jejeje me alegro que te hayan intrigado esos hermanos, ese es su papel no?:p no abandonaré la historia tranqui!!el siguiente capitulo está a medias pero no podré subirle muy enseguida porque ahora tengo exámenes y no quiero escribir por escribir ;) gracias por tu apoyo!!un besazo!!;)

Denu Black: Hola Denise!que razón tienes!es el mejor vicio del mundo!jejeje ays, dentro de poco yo tendré q ir alargando las actualizaciones por las clases, que ya en un mes empiezo pero estos días hay exámenes :S no dejaré de escribir pero no podré hacerlo tanto, me da penuca avísame cuando lo cuelgues que por supuesto quiero leerlo :P por cierto, sigue contándome todo que me encanta!!jeje por cierto, te agregué al msn hace poco pero creo que aún no hemos coincidido, me encantaría hablar contigo!;) me alegro que te gustara el capitulo jejeje el que viene es aún más largo y hay una escena en qué explico un poco de cada punto de vista pero creo que se entiende bien ;) lo de los ocs debo darte la razón, yo los comprendo todos porq son míos pero ya son muchos jeje pero los hay que no son muy importantes, como son Jane, Josh, etc... pero sin necesarios a veces!es como una Lavender!!tantos libros preguntándonos qué pintaba allí y resulta que en el sexto nos la lían con Ron para poner celosa a Hermione!!jejejeje me encanta que saques el tema de Kate y Sirius :p tu lee y verás!!no sería yo si les dejara tranquilos y todo color rosa!!jajajaja igual fui un poco exagerada con eso de odiar a Jane jajaja yo no la odio. Y es cierto que siempre hay alguna que se lo quiere robar, pero digo a su favor que esta no tiene tanta maldad y cree tener más razones para llevársele jejeje mmm puedo prometer y prometo que Regulus tendrá más importancia en el fic que el hermano de Sirius, le considero demasiado importante!!jeje un besazo enorme!!;)

Fd-potter: Hola Fede!!madre mia!!jejeje el otro día fui al cine a ver Mamma mía, vi el cartel de Wall-e y me acordé de ti!!jejeje me fui de vacaciones a Malaga a ver a la familia que acabo de tener otra primita y tenía que consentirla jejeje weno weno, aquí te doy un adelanto, una de las cartas sí las pongo sí jejeje me encanta que te haya gustado mi Regulus (es decir, mi versión, mío no es jajaja), yo también me le imaginaba así. Al contrario que Sirius que era el bromista y abierto, a él lo veo como tímido y oscuro :P lo de Remus llegará pronto. Es muy importante porque sino él no se habría atrevido a robarle nada a Dumbledore jeje pobre Jane!!aun no ha hecho nada y ya la quieres tirar por la torre de astronomía??jajajaja de Sadie y Jeff no digo nada, pero aún no lo habéis visto todo de ellos :P fíjate, al que yo odio es a Derek que tontería jejeje espero que te guste este capitulo ;) un besazo!!

Cintiafr: Niñaaaaa!!que tal la vida??ya en nada nos vemos!!jejeje oye tú siempre encuentras alguna frase jajaja es q hija, estaba leyendo la escena de la orden del fénix y me quedó más que claro, que el sex simbol por excelencia era Sirius, así que se merecía una escena así jejeje lo tuyo con Sadie es crónico :P pero ya me irás diciendo xDD Peter con alguna chica??mmm ya veré qué pasa jejeje yo no creo que al principio fuera malo, pero que se hartó de ser un segundo plato y se fue haciendo malo poco a poco!!lee lo de hoy y sabrás a qué me refiero jeje y sí, Derek un cabrón xDD te perdono porque me comentaste :p a saber donde estabas!!jajajaja un besazo choni!;)

Bueno acabé con los reviews y empiezo con la historia!!jejeje haber qué me decís!!tengo el otro capitulo a medias, pero no creo que pueda actualizar muy seguido, pues tengo exámenes estos días y no quiero escribir corriendo y mal!!por cierto, no sé si habréis pensado que a veces tienen unos comportamientos algo cambiantes, pero está hecho así a posta. El otro día releyéndolo me di cuenta de que se puede malinterpretar!!lo que quiero mostrar a veces es que los adolescentes no piensan igual que la gente normal ;)

Nada de esto es mío, sino de otra rubia con mucho más dinero.

"JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NO SON BUENAS"

O-oOOo-o

Capítulo 8: ¿De qué me suena esa letra?

El equipo de quidditch de Gryffindor abandonaba el campo tras la selección. Estaban cansados, sudorosos y, en el caso de Grace, enfadados. La chica estaba murmurando entre dientes, todo tipo de palabrotas, nada propias de una chica de su clase, como bien la habría recordado su madre. Estaba furiosa con Potter, con la estúpida de Williams, que además de hacerla la vida imposible en la habitación, había decidido fastidiarla en el equipo, y con el mundo en general. Sarah iba a su lado riendo disimuladamente por el enfado de su compañera. De vez en cuando miraba de soslayo hacia Sadie quien iba por delante del resto. Era la primera vez que veía a esa chica, pero por la expresión de Grace cuando apareció, las cosas entre ellas no estaban bien y la cosa se pondría interesante a medida que avanzaran los entrenamientos.

- ¡Ya es lo que faltaba para completar mi día! ¡Si me asomo a la Torre de Astronomía seguro que alguien me empuja! ¡Estoy gafada!

Grace seguía lanzando improperios, sin hablar a nadie en concreto. No era consciente siquiera que alguien la estuviera escuchando por lo que la sobresaltó la intervención de Sarah.

- ¿Mal día rubia?

- ¿Eh? –preguntó Grace volviendo a la tierra-.

- Has dicho que es lo que faltaba para completar tu día, así que han debido suceder más cosas...

- ¡Buff! ¿Por dónde empiezo? Primero tengo la discusión diaria con el imbécil, después mi novio decide ponerse en plan machista, tras eso el racista de sangre limpia pretende irme de salvador del mundo cuando le conozco como si le hubiera parido, y ahora el gilipollas de mi capitán decide meter a la rara al equipo. ¿Te parece completo o no? –la espetó furiosa-.

- No ha estado mal para un solo día, pero ni yo tengo la culpa, ni ganas nada escupiéndome –la respondió la chica frotándose la mejilla-.

Grace bufó molesta pero decidió no convertir a Sarah en otro de sus problemas. Además, vio venir a uno de los anteriormente citados justo hasta ella. Instintivamente cogió a Sarah del brazo quien desvió la vista para ver acercarse a Derek Rumsfelt.

- ¡Grace! –la llamó el chico cuando la rubia cambió su camino arrastrando a Sarah con ella. Esta le envió a Derek una mirada de profundo odio, pese a que no sabía lo que había ocurrido entre ambos. Fideldad entre Gryffindors ante todo-.

- No quiero verte. Déjame. –le contestó evitando mirarle a los ojos-.

- Por favor, perdóname lo de antes. Me comporté como un gilipollas pero no quise decir todo lo que dije.

- Tienes razón –le contestó Grace mirándole a los ojos por primera vez-. Te comportaste como un gilipollas.

- Pero escúchame por favor. Vamos a dar una vuelta los dos solos y lo hablamos.

- ¡Yo no pienso quedarme a solas contigo después de lo de antes! –le espetó furiosa-.

Sarah, quien hasta ese momento había sido espectadora muda de la escena, imaginó lo que podría haber pasado e interfirió por su amiga.

- Déjala Rumsfelt, ya te ha dicho que no quiere nada contigo

- ¡Tu te callas cardo!

- ¡No insultes a mi amiga capullo! –intervino Grace-. No quiero volver a verte.

Agarró con fuerza a Sarah, asegurándose que continuaba con ella, y juntas emprendieron el camino hacia el castillo dejando a Derek plantado sin saber qué hacer para conseguir el perdón de su novia.

- Grace, ¿Qué pasó antes? –la preguntó Sarah tras un rato en silencio, mientras se cruzaban con un grupo de chicos de segundo curso-.

La rubia tardó un poco en contestar y, cuando lo hizo, no miró a la chica a los ojos.

- Simplemente he conocido una parte de él que no sabía que existiera. Por favor déjalo, no quiero pensar en ello.

Se deshizo del brazo de su compañera y la adelantó caminando hacia la torre. Cuando llegó encontró a los chicos algo esparcidos por la Sala, cada uno a su aire. Se dirigió hacia donde estaba Remus y se desplomó el sillón de al lado del chico.

- ¿Mal día? –preguntó Remus cuando la vio cerrar los ojos-.

- Agotador... –le respondió ella-. Y aún me queda el trabajo de Runas.

- Menuda indirecta. –bromeó el chico-. Pero descuida, te ayudaré. Además yo también estoy algo aburrido.

OO—OO

James llegó a la torre de premios anuales más tarde que Lily. Se había quedado a recoger todo y no paraba de darle vueltas al tema del buscador. Además, intentaba evitar encontrarse pronto con Lily. Suponía que la pelirroja ya habría leído la carta que la había dejado en sus libros cuando ella intentaba darle a la quaffle. Había escogido una al azar y la había dejado allí. La otra se la había guardado en el uniforme de quidditch, a la espera de la oportunidad para dársela.

¿Habría reconocido ella su letra? Puede que a esas horas ella ya supiera quien era el autor de la carta y, por tanto, ya sería conocedora de sus sentimientos. El deseo de huir se hizo latente mientras les daba la contraseña a los jugadores de pocker del retrato. Cuando entraba en la sala común, se cruzó con Lily que ya salía hacia el Gran Comedor. Parecía muy contenta y sonreía abiertamente. Al apartarse él para dejarla pasar, la chica le echó las manos al cuello y le dio un sonoro beso en la mejilla abrazándole muy fuerte. Le lanzó una mirada muy feliz y marchó fuera del retrato.

James se quedó solo, desconcertado, y frotándose la mejilla besada. Una sonrisa algo estúpida se formó en su cara y no pudo evitar sentirse lleno de júbilo por ese gesto de Lily.

OO—OO

El vestuario de quidditch estaba vacío y a oscuras. Al menos hasta que un chico entró en él apresuradamente. Era alto, delgado y de cabello castaño oscuro. Miró nerviosamente a ambos lados hasta localizar una pequeña mochila situada bajo un banco.

- No pierdo la cabeza porque la llevo pegada al cuello...- susurró molesto el chico echándose la mochila al hombro-.

Iba dispuesto a abandonar el vestuario cuando vio algo en el suelo que le hizo retroceder. Era un trozo de pergamino, pulcramente doblado. Extrañado lo cogió y lo abrió. Al leer la carta escrita con una fina letra, rió la primera vez, por sus palabras. Sin embargo, la releyó un par de veces convenciéndose que, con palabras así, ninguna chica se resistiría.

Se la guardó y decidió rescribirla con su letra y utilizarla en su beneficio. No sabía si daría resultado, y menos con una chica así, pero solo le quedaba intentarlo. Ella era especial, guapa, inteligente, ocurrente, quizá en ocasiones algo superficial, pero nada que no se curara con un poco de madurez. Siempre la miraba cuando coincidían en alguna clase, y hoy también habían coincidido. La había visto esa tarde mirar el entrenamiento junto a sus amigas y, al percatarse de su presencia, no pudo evitar hacer un par de piruetas que no debía, cosa por lo que James le había regañado.

Sin embargo, en ese pergamino estaban las palabras que lo llevarían hacia su chica. Por esa razón, Josh Cambell marchó feliz hasta la Torre Gryffindor.

OO—OO

Gisele acababa de salir de la ducha. Aún llevaba únicamente una toalla mojada alrededor de su cuerpo, como prueba de ello. Se paseaba por la habitación vacía tranquilamente, mientras secaba su pelo con la varita. Después de que James la hubiera asegurado que nada malo había ocurrido allí fuera, la chica estaba más tranquila y relajada, contenta incluso. Luciendo su típico humor cantaba a voz en grito una de sus canciones favoritas:

- ¡I´m born in te USA! –sacudió con fuerza la cabeza desordenándose el cabello y haciendo que se le cayera la toalla-.

Estaba recogiéndola cuando oyó unos golpes en la ventana y vio a un chico rubio que la sonaba de algo, asomado, montado en una escoba y llamándola.

- ¡AHHHHHHHHHH! –el grito de Gisele se oyó por toda la torre. Cogió lo primero que encontró, un enorme libro que Sadie había llevado esa tarde, y fue a pegar con él al chico-.

- ¡No espera! –protestó él dando un giro en el aire para esquivar el libro-. Lo siento, de verdad. Solo buscaba a Grace.

- ¿Rumsfelt? –preguntó Gisele cayendo en quien era-.

- ¿Está Grace? –repitió Derek-.

- Está en la sala común. Voy a buscarla.

Y salió corriendo hacia la Sala Común sin percatarse de su poco discreto atuendo.

- ¡Grace! –chilló al verla inclinada en una mesa con Remus-. Tu novio está en la ventana –al ver que la rubia desviaba la mirada hacia los grandes ventanales, corrigió-. En nuestra habitación.

- Pensé que estaba en la entrada... –susurró la chica-.

- Le eché de allí hace veinte minutos –la dijo Sarah que estaba sentada cerca con unas amigas-.

Toda la sala las estaba mirando expectante, Grace, para evitar murmuraciones o rumores, se apresuró a salir corriendo para decirle a Derek que se marchara. Sin embargo no era eso lo que más llamaba la atención. La mayoría se había quedado sin habla al ver bajar a Gisele Mendes de las habitaciones con solo una toalla enrollada al cuerpo.

El primero en reaccionar fue Remus que, indignado por ciertas miradas de sus compañeros, se apresuró a quitarse la túnica y cubrir a Gisele con ella. La chica que hasta entonces no se había percatado de su aspecto, enrojeció pero tomó su acostumbrada actitud risueña. Mirando en especial a un grupo de chicos que la observaban embobados, dijo en voz bien alta:

- Sé que me deseáis pero prometí llegar virgen al matrimonio así que si no tenéis intenciones casamenteras, me temo que no puedo ni siquiera miraros.

- ¡Gis, yo me caso contigo! –gritó Sirius rompiendo el hielo y dando tiempo a la chica a escabullirse de allí acompañada por Remus que seguía mirando mal a algunos compañeros-.

OO—OO

En la habitación de las chicas, Grace acababa de entrar y Derek hizo ademán de deslizarse dentro de la habitación, cuando su novia le cerró la ventana en las narices. Pese a que era muy tentadora la idea de dejarle así, no pudo evitar sucumbir a las súplicas del chico. Abrió de nuevo la ventana, pero solo lo justo para asomarse ella.

- Ya te dije antes que no quería hablar contigo –le espetó mirándole furiosa-.

- Por favor, déjame explicarte.

- ¡No creo que tu comportamiento tenga justificación!

- Claro que no cariño, no la tiene. Pero me he comportado de una forma horrible y me siento fatal. Estaba algo alterado tras la selección y las hormonas hablaron por mi. De verdad no es cierto nada de lo que te dije, soy un gilipollas y no merezco perdón; pero como tú eres la chica más comprensiva del mundo, estoy seguro que me darás una nueva oportunidad de demostrarte lo caballero que soy en realidad.

Ante este discurso, Grace se quedó momentáneamente sin habla, analizando las palabras e intentando tomar una decisión. Entonces Derek la cogió suavemente de la mano y, besándosela, la susurró tiernamente:

- No sé qué hacer si me dejas. Sabes que estoy enamorado de ti.

Era la primera vez que la decía eso, y aquello hizo ignorar todas sus alarmas y sonreírle, permitiéndole así que la besara levemente en los labios, sellando de esa forma su reconciliación.

OO—OO

Esa noche en la cena, Lily le habló a Grace de su misteriosa carta. Su amiga que estaba de mucho mejor humor tras la reconciliación con su chico, la escuchaba entusiasmada y daba sugerencias sobre el posible autor.

- ¿Y ese chico tan mono de Ravenclaw? la dijo-.

- ¿Quién? –preguntó Lily desconcertada-.

- Con el que hiciste el trabajo de pociones el año pasado. No recuerdo su nombre.

- No creo –la contestó Lily negando con la cabeza-.

- ¡Oh! ¡Mathew Smith!

- También lo dudo mucho –la volvió a responder Lily divertida-. Además, ya te dije, me suena muchísimo su letra. Es alguien cercano a mi.

Grace se paró a pensar un momento. Inconscientemente dirigió su mirada hacia la puerta del Gran Comedor por donde, casualmente, entraban en ese momento Regulus Black y Severus Snape. Por un instante tuvo la tentación a decir el nombre del segundo como posible admirador secreto de su amiga.

Ella sospechaba que, cuando Lily y él eran amigos, él sentía mucho más. Nunca le había comentado sus sospechas a su amiga, pues sabía que eso solo la incomodaría. Y Lily no pareció darse cuenta nunca de ello. Además, mencionarle ahora a su ex amigo, solo sería meter el dedo en una herida que aún no estaba cerrada.

- Pues ahora no sé –se rindió-. Pero ya averiguaremos quien es.

OO—OO

Poco antes, Regulus Black y Severus Snape salían de las mazmorras para dirigirse a la cena junto a más Slytherin. Cuando aún les quedaba por subir un piso hasta el vestíbulo, Regulus adelantó corriendo a sus compañeros siguiendo a alguien con la vista. Cuando llegó hacia su meta, se puso interponiendo su paso y dijo:

- Antes no me dijiste tu nombre.

La chica, morena, de piel blancuzca y mirada severa le miró por encima del hombro intentando adelantarle.

- No es de tu incumbencia saberlo –le dijo Sadie-.

- Yo decidiré qué es de mi incumbencia –la respondió-.

- Triste imitación de tu hermano, pero no consigues igualarle –le espetó con maldad la chica mirándole a los ojos y notando de nuevo esa barrera mental que tanto la ofuscaba-.

Regulus bramó interiormente, pero no dio ningún cambio de exterior en su rostro. Esa chica lo conseguía sacar de quicio, había encontrado un punto débil en él y le utilizaba a traición. Le molestaba enormemente perder terreno en una discusión a sangre fría cuando normalmente él controlaba sin esfuerzo esas situaciones.

Sadie aprovechó a seguir su camino cuando vio que él se quedaba sin respuesta. Regulus hizo ademán de seguirla y continuar discutiendo pero se contuvo. No habría sido inteligente pues ese día llevaba las de perder, y él nunca comenzaba una pelea que no supiera a ciencia cierta que iba a ganar.

- ¿Qué pasa Black? ¿Te interesa la nueva? –oyó una voz por detrás. Al darse la vuelta vio que Snape se había retrasado a esperarle mientras el resto entraban al Gran Comedor-.

- No me negarás que es una chica muy extraña –le contestó-.

- Sí, eso sí –admitió Severus-.

- ¿Qué sabes de ella?

- Solo su nombre, Sadie Williams, que ha venido de Alemanía con su hermano y que les han colocado en Gryffindor a dedo por el espacio, ya sabes. Dumbledore les presentó la noche de la selección por eso tú, al llegar dos días después, no te enteraste de nada.

- Ya me parecía que no era muy Gryffindor, no es como ellos.

- Viene a ser igual, es amiga de Potter. -dijo con asqueo-. ¿Te interesa mucho? –preguntó con una sonrisa de maldad en el rostro-.

- No del modo que piensas Snape –le respondió Regulus con la misma sonrisa-. Yo soy hombre de una solo mujer, tal como tú ¿no?

De repente Severus se quedó muy serio y se dirigió al chico con expresión ceñuda:

- No sabes nada de mi Black, no te atrevas a afirmar nada que no conoces.

- Tranquilo Snape –Regulus sonrió más. Esa discusión sí la ganaría-. No pretendo que me cuentes tus patéticos sentimientos.

Severus intentó asestar el último golpe para desviar el tema de él. Mientras atravesaban la puerta del comedor dirigió su mirada hacia la mesa de Gryffindor y le dijo a Regulus:

- Patético lo tuyo. ¿Qué diría tu madre si te viera detrás de una traidora a la sangre?

Regulus esta vez se puso serio pero siguió considerado ganada la discusión. Él también dirigió la mirada hacia esa mesa y le dio un pequeño toque en el hombro.

- Al menos yo quiero nada con sangres sucias. Si quieres entrar en nuestro círculo ya puedes dirigir tu vista hacia otro lado.

OO—OO

Sadie se sentó en la mesa junto a Remus y Jeff. Enfrente tenía a Sirius, a un lado de este a James y al otro a Kate que hablaba con Gisele. Separadas del resto por alumnos más pequeños, estaban Lily y Grace que hablaban en voz baja y mirando de un lado a otro del comedor. Debido a la imposibilidad de entrar en la mente de Regulus, pensó en conseguir algo de información suya por parte de Sirius, el hermano que se veía más pasional y más confiado. Por eso le dijo fingiendo indiferencia:

- Hoy he conocido a tu hermano, Sirius. Os parecéis bastante aunque es un chico muy serio.

La respuesta fue más o menos la que esperada. Sirius volvió la vista hacia ella algo sorprendido, y balbuceó un par de palabras encogiéndose de hombros.

- ¿Ah,si? Bueno, sí, puede... em, quizá un poco, sí.

Solo la sostuvo la mirada unos segundos, pero la bastó para captar unas cuantas escenas.

En la primera, dos niños pequeños, de cinco o seis años como mucho, jugaban a pelearse en un salón algo lúgubre y mal iluminado. Parecían felices y se miraban cómplices.

En la segunda imagen, el mayor de los niños, más o menos con la misma edad que en la escena anterior, era arrastrado y reprendido por una mujer alta, morena y con un moño muy prieto, cosa que endurecía sus facciones, ya de por si muy serias. El niño le sostenía la mirada a su madre, aunque parecía temerla. En el fondo, tras el sofá, estaba el niño pequeño mirando todo con los ojos muy abiertos y expresión asustada.

En tercer lugar vio de nuevo a los dos hermanos, esta vez con más edad, cruzarse en uno de los pasillos de Hogwarts. Ambos llevaban diferentes uniformes y cuando se vieron, se alejaron y movieron la cara como si no se reconocieran.

La última escena la formaban los dos hermanos que ella había conocido. Sirius arrastraba un baúl y atravesaba un pasillo pasando de largo a su hermano que le dirigía una mirada fría que mostraba muchísimo odio.

Se guardó en la mente toda esa información, decidida a analizarla con más tranquilidad y no seguir con el tema delante del chico que parecía incómodo.

OO—OO

Lily y Grace ya habían terminado la cena y salían juntas del Gran Comedor en dirección a la sala común de Gryffindor. Era viernes y al día siguiente no necesitaban madrugar por lo que habían pensando en pasar un rato juntas pensando en más posibles autores de la famosa carta.

Llamaron a Lily y vieron venir a Mark Bennet acompañado por tres amigos más, entre lo que estaba Sam, con su habitual seriedad. Se separó un poco del resto y se cercó a las dos chicas. Saludó a Grace y se dirigió a Lily directamente.

- ¿Quieres quedar mañana a las once en la Biblioteca para seguir con las clases? –la preguntó-.

- Claro. A las once me parece genial. –respondió ella alegremente-.

- De acuerdo pues allí nos vemos en la mesa de siempre. Lleva el libro de Encantamientos. Hasta mañana.

Y marchó hacia el sótano con sus amigos, a la Sala Común de Huflepuff. Grace miró a Lily con una sonrisa y una ceja alzada.

- ¿Qué? –preguntó esta-. ¡No! Es imposible Grace...

- ¿Por qué no? No es el chico más extrovertido del mundo por lo que una carta le pega. Además, ¿no decías que encontraste la carta en el libro de Encantamientos?

Esto hizo callar a Lily que puso su mente a trabajar como loca. La verdad es que encajaba con lo del libro, y también tenía sentido que le sonara la letra pues últimamente estudiaban mucho juntos. Decidió que al día siguiente llevaría la carta a la Biblioteca y compararía ambas letras. Cruzó los dedos interiormente porque coincidieran.

OO—OO

Al día siguiente todos desayunaron pronto, pues parecieron haberse puesto de acuerdo en ir esa mañana a la Biblioteca. Todos tenían buenas razones. Lily tenía que comparar la letra de Mark con la de su carta. Grace iría algo apartada pero suficientemente cerca, pues aseguraba que no podía con la curiosidad. Gisele debía recuperar todos los deberes que no había hecho esa semana y Kate había quedado en ayudarla a cambio de una caja de calderos de chocolate. Jeff tenía problemas en Transformaciones y decidió buscar ayuda en algunos libros. Se llevó con él a Sadie con el fin de apartarla de la ventana por si aparecía una lechuza. Sirius y James habían tenido una idea fantástica para una broma y querían consultar algunos libros de Transformaciones y Pociones. Remus decidió aprovechar para estudiar y a la vez vigilar lo que ese par tramaba. Por último, Peter tomó el problema en su beneficio y consiguió engatusar a Remus a que le ayudara con una redacción de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Así pues, pese a ser sábado, la torre Gryffindor se halló más vacía que de costumbre en horas tan tempranas. Los ocupantes del último curso se encontraban en el comedor desayunando tranquilamente. Los merodeadores contaban antiguas historias, compitiendo entre ellos sobre quien había armado el jaleo más grande. Remus estaba terminando de contar como, con nueve años, le había robado la varita a su padre y había vuelto de color rosa al perro del vecino que siempre se lanzaba a morderle. Al final su vecino acabó saltando por encima del seto para intentar agredir al padre de Remus que, sin tener constancia de nada, estaba durmiendo la siesta en un balancín en el porche.

Lily se mostró indignada y sorprendida porque el merodeador más tranquilo fuera capaz realizar esa travesura.

- ¡Pero Remus! ¿Cómo pudiste...?

- ¡Bah Lily, no fue para tanto! –la contestó él restándole importancia con una mano-. Mi intención era convertirlo en un gusano para poder pisarlo, así que resultó muy inocente. Wormtail, te toca a ti –dijo dirigiéndose a Peter que hasta entonces solo escuchaba y reía-.

El pequeño chico subió un poco la cabeza y con una sonrisa tímida fue a comenzar el relato de su historia, la cual probablemente, llevaba preparando con entusiasmo desde que comenzaron ese juego.

- No creo que Wormtail haya hecho algo suficientemente molesto para merecer un puesto en la vitrina de las travesuras –bromeó Sirius palmeando a Peter por la espalda-.

Tras este comentario recibió una colleja de su novia y una mirada de odio por parte de Grace que le espetó:

- ¿Quieres dejar de intentar ser siempre el centro de atención Black? –y, volviéndose hacia Peter la miró con dulzura-. Continúa Peter, seguro que fue una broma digna de medalla. –comentario que consiguió enrojecer el chico-.

Pero nadie supo si la broma de Peter mereció medalla, diploma o lanzarle tomates, pues la conversación la interrumpieron las lechuzas que llevaban el correo a los alumnos como todos los días.

Ese día, al ser sábado recibían más correo de casa del corriente. James y Sirius recibieron cada uno un paquete de parte de la señora Potter, Lily tuvo carta de sus padres, y a Kate la escribió su hermana pequeña. Lo más interesante le ocurrió a Remus que por fin obtuvo la respuesta a la carta que envió Fawkes. Escondió rápidamente el sobre tras El Profeta que había recibido. Sabía que con solo ver su nombre escrito en el exterior, alguno reconocería la letra y le ametrallarían a preguntas.

Tenía que escabullirse pronto, así que, fingiendo mirar el periódico por encima se levantó.

- Chicos, yo me adelanto que tengo mucho que hacer. Os espero en la Biblioteca.

Salió del Comedor lo más tranquilo posible y cuando estuvo fuera de la vista de la gente, echó a correr apresuradamente hasta llegar al pasillo del tercer piso. Allí se escondió tras una armadura y sacó la carta. Era corta y precisa:

Querido Remus:

Te agradezco enormemente todos tus esfuerzos para convencerme del peligro. Sin embargo, es absolutamente necesario que hablemos cara a cara, aunque tenga que ir a Hogwarts. Ya te dije que lo que voy a contarte es urgente y muy secreto, ahora más que nunca. Sé que tú también te arriesgas pero confío en que comprendas la importancia de mi petición y acudas a la cita. Te espero el viernes 22 de septiembre a la una de la madrugada en el lugar de siempre en el Bosque Prohibido.

Siempre con amor.

Remus arrugó el pergamino mientras juraba entre dientes. Lo alisó de nuevo para volver a leerlo y suspiró apoyándose en la pared. Se frotó los ojos y se mordió el labio. Ya estaba todo hecho. Lo había intentado todo y no le había hecho caso. Solo le quedaba esperar que no hubiera sorpresas desagradables, y todo fuera rápido. Tenía que procurar que saliera de los terrenos en el menor tiempo posible y sin que nadie más se percatarse de su presencia.

OO—OO

Mientras todos marchaban a la Biblioteca, Lily y Grace volvieron a la torre de los premios anuales a buscar la carta de Lily. Quería llevarla a su reunión de Encantamientos para comparar la letra con la de Mark.

- Déjame volver a leerla por favor –pidió Grace imitando a una niña pequeña y mirando la carta con los ojos muy abiertos-.

- No sé por qué te llama tanto la atención. Es muy bonita pero no sé de quien es. Sin embargo, a ti te lo ha dicho tu novio. –la contestó Lily-.

- Hay una diferencia abismal Lils, él solo me dijo que me quería, pero no con unas palabras tan lindas.

Con un remate digno de una gran cazadora, Grace atrapó la carta y se puso a leerla por décima vez. Bromeando, se subió a una de las mesas y la recitó en voz alta mientras hacía aspavientos con las manos:

"No sé cómo decirte lo que deseo que sepas, así que te lo escribo. De todas formas, no tendré valor suficiente para entregarte esta carta cara a cara. Sé perfectamente que tú no sientes lo mismo que yo, pero necesitaba hacértelo saber. Tú, con tu sola presencia, has conseguido que me duelan lugares que ni siquiera sabía que tuviera activos. Me has enamorado completamente. Cuando te miro no puedo apartar la mirada de ti. Quisiera crear un hogar entre mis brazos para poder abrazarte durante todo el día. Te quiero tanto que no puedo expresarlo con palabras."

Las dos se quedaron unos segundos en silencio mirándose con una sonrisa en los labios. Lily se tiró al sofá suspirando y Grace se la unió al poco. Extendieron la carta entre las dos y la miraron con adoración.

- Me dan ganas de enmarcarla –dijo Lily-.

- Lily da igual quien te la haya escrito. ¡Es un poeta! ¡Cásate con él o lo hago yo!

Lily rió y se levantó, cogiendo su mochila del suelo.

- Vamos a comprobar si el autor es ese pedazo rubio –la instó Grace abrazándola por los hombros-.

Salieron de la torre y se dirigieron a la Biblioteca.

OO—OO

Jane marchaba también a la Biblioteca, sin tener ni idea de lo movido que estaría ese lugar aquella mañana. Iba con dos amigas a empezar un trabajo de Pociones, pues tenía que conservar el puesto de la favorita de Slughorn aunque tuviera que perder todo un fin de semana. El trabajo en el ministerio que este la ofrecería al finalizar Hogwarts, lo merecía todo.

Así pues, marchaba la rubia con sus amigas cuando una de ellas se agacho y cogió un pergamino del suelo.

- ¿Qué es eso Anne? –la preguntó-.

- No lo sé. Se les ha caído a aquellas –la respondió señalando a dos chicas que caminaban un poco por delante de ellas. Al mirarlas, Jane reconoció a Grace Sandler y Lily Evans, de Gryffindor-.

- Parece una carta –dijo la otra chica-. ¡Haber que pone!

Y las dos juntaron las cabezas para leer el contenido del papel cuando Jane se lo arrebató.

- Chicas, leer cosas ajenas es de mala educación –pero al mirar una vez más hacia delante, la venció la curiosidad y la abrió ella-.

La sorpresa fue mayúscula cuando reconoció de inmediato la letra de James Potter, y más aún cuando leyó el contenido de la carta. No era un secreto para ella que James sentía algo especial por la pelirroja de Gryffindor, pero no esperaba que albergara un amor tan profundo. Sin duda la carta era de él, era innegable. ¿Cuántas veces le había visto escribir mientras hacían los trabajos juntos? Miles. Pero, la duda era, ¿sabía Lily quién era el autor de su carta? Debía averiguarlo, pero utilizando mucha sutileza y procurando no parecer muy interesada. Debía utilizar muy bien su mente, pero eso no era difícil. No en vano el sombrero seleccionador la mandó a Ravenclaw.

- ¡Qué bonita! ¿De quién será? –la preguntó una de sus amigas-.

- Ni idea, pero deberíamos devolverla a su dueña. –la respondió adelantándolas y apresurándose hasta donde estaban las dos amigas-.

- ¡Chicas, esperad! –Lily y Grace se detuvieron y miraron hacia atrás, encontrando a Jane Green yendo hacia ellas con un papel en la mano-. Se os caído esto.

- ¡Mi carta! –exclamó Lily cogiéndola-. Gracias Green, no me habría perdonado si la hubiera perdido.

- ¿Es tuya? –la preguntó fingiendo indiferencia-. La verdad es que no he podido evitar darla una ojeada. Es preciosa –sonrió, provocando una sonrisa en las dos chicas-. ¿Quién será capaz de escribir cosas tan lindas? –preguntó a nadie en concreto aunque con un ojo en Lily-.

- Eso me gustaría saber a mi –la contestó riéndose-. Aún no sé quién es el autor. Espero averiguarlo pronto.

- Pues suerte. Haber si besa tan bien como escribe –bromeó mientras la adelantaba junto a sus amigas siguiendo el camino de la Biblioteca-.

Así que Lily no había reconocido la letra. Eso la daba una clara ventaja. Si jugaba bien sus cartas, podía convencerla de que el autor era otro y, con suerte, comenzaría a salir con él. Esto derrumbaría las esperanzas de James que volvería a sus brazos. Sabía que dicho así sonaba cruel y egoísta. Pero también era cierto que Evans no mostraba ningún interés por James, es más, según la habían dicho la gustaba otro muchacho. Y James, de una forma u otra sufriría, pero al menos así cortaría el problema de raíz. Vale, a corto plazo le rompería el corazón, pero a largo plazo le estaba haciendo un favor de los gordos.

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Remus estaba sentado en la Biblioteca con Sirius, James y Peter. Los dos primeros se dedicaban a mirar libros para perfeccionar su broma, y Peter le daba en el brazo continuamente para desviar su atención a su redacción.

- Quejicus se va a enterar esta vez –susurró James con sonrisa maligna. Sirius rió y continuó apuntando hechizos y recetas-.

- Chicos, si seguís acosando siempre a Snape es lógico que os pillen. Cambiad el modus operandi por favor. Más originalidad –les retó Remus sin apartar la vista de la redacción de Peter la cual estaba tachando casi por completo-.

- ¿Y si te atacamos a ti, Moony? –propuso Sirius con una sonrisa malévola-.

- Pues tendré que daros una lección. Puedo con los dos y con una mano a la espalda. –respondió el rubio con chulería-.

- Uy, eso lo podemos averiguar enseguida. ¿Vamos a una clase vacía? –retó Sirius levantándose. Remus también se levantó divertido-.

- ¡Eh, frenad! Si peleamos entre nosotros, no habrá espacio para Quejicus –intervino James haciendo sentarse a sus amigos-.

- Te libras por los pelos lobito –bromeó Sirius sacándole la lengua y volviendo a sentarse-.

- ¡Serás perro! –le contestó este-. Esto no quedará así –añadió mirándole con los ojos entrecerrados antes de que ambos se echaran a reír-.

James y Peter se miraron y negaron con la cabeza sonriendo. Los piques de esos dos durarían toda la vida.

OO—OO

Grace se acababa de colocar en una mesa al lado de la ventana. Sacaba sus apuntes con parsimonia, más pendiente de lo que ocurría dos mesas más allá que en otra cosa. Lily acababa de sentarse junto a Mark Bennet y dos chicos más: un chico de gafas con pinta de resabiado y una chica poco agraciada que miraba a su amiga con profunda antipatía.

Tan concentrada estaba en aquella escena que no notó como dos personas se sentaban a su lado hasta que recibió un golpe en la costilla.

- Tierra llamando a Grace... –bromeó Gisele sonriéndola divertida mientras sacaba un libro de Transformaciones-.

- ¡Eh! –respondió ella mirándolas-. No sabía que veníais.

- Es verdad. Solo lo hemos dicho seis veces en el desayuno –ironizó Kate arrimándose a Gisele-.

- Lo siento, hoy estaba a mi bola –respondió Grace con una sonrisa de disculpa antes de volverse a sus apuntes-.

Sería mejor que se concentrara un poco en sus deberes y dejara a Lily sola hasta que esta supiera algo. Estaba segura que se enteraría pronto fuese lo que fuese.

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Lily llevaba rato intentando ver la letra de Mark. Sin embargo, este no se lo estaba poniendo nada fácil. Solo había sacado el libro de Encantamientos, nada de sus apuntes. Sam sacó los suyos y Lily tuvo ganas de hechizarla. ¡Ella quería ver la letra de Mark, no la suya! Era frustrante. Decidió probar algo nuevo.

Disimuladamente llevó su varita hasta su libro y realizó un hechizo no verbal que pegó la página en la que trabajaban a otra. Con tranquilidad fue a pasar la página y tirar de ella para despegarla. Esta se partió y siguió pegada a la otra página de modo que lo que ponía, quedó ilegible.

- ¡Mierda! –susurró-. Mark, he tenido un problema –le dijo al chico enseñándole el desperfecto-. ¿Te importa escribirme el hechizo aquí de mientras lo resuelvo? –pidió poniendo cara de buena-.

Mark rió suavemente por la cara de Lily y escribió en una esquina el hechizo que estaban estudiando. Esta cogió el pergamino con avidez y sacando disimuladamente su carta. Hizo una mueca de decepción al ver que no coincidía.

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Jeff pasaba a limpio sus deberes con total parsimonia mientras Sadie miraba distraídamente por la ventana. El moreno suspiró y levantó la cabeza hacia su hermana.

- Muy bien Sadie ya basta. Por mucho que mires por la ventana la lechuza no vendrá antes. –la dijo intentando desviar la mirada de la chica-. Está genial que hagas todo con rapidez y exactitud, tal y como nos han pedido, pero tienen mucho que planear y no pueden avisarte de un día para otro.

- Ya, pero...

- Desde que hemos llegado hemos cambiado personalidad ¿o qué? –la preguntó-. Estás adoptando mi postura habitual y me obligas a adoptar la tuya para mantenernos a flote. Es indispensable que estés tranquila y sin levantar sospechas. Y que no te entretengas con otras diversiones, claro...

- Jeff no te atrevas a decirme...

- ¡Si te comenté eso fue por simple curiosidad no para que te metas en la vida de nadie, ni para que te crezca por primera vez la vena romántica! Ya sabes el problema de interferir. Te pido por favor que dejes ir su curso a todo.

Sadie miró con furia a su hermano y recorrió la Biblioteca con la mirada evitando responderle. Vio a los cuatro merodeadores en una mesa a la otra punta de la Biblioteca, y pudo distinguir la mirada de James vagando hasta el otro lado del pasillo donde estaba Lily sentada con un grupo pintoresco. Entre ellos estaba un muchacho atractivo que debía ser el "rival" del que James hablaba tanto. Un par de mesas más a la ventana de Lily, estaban Kate, Gisele y Sandler estudiando juntas. Vio a esta última muy pendiente de la mesa de Lily. ¿Es qué todo el mundo había ido a observar a la pelirroja?

Una sombra se la interpuso y no pudo continuar mirando el espectáculo. Miró la silueta que la tapaba a Lily. Era Sirius. No, un momento. Sirius estaba sentado más allá. En cuanto se dio la vuelta distinguió a Regulus Black, con un gran parecido a su hermano. El chico se había parado frente a una estantería y buscaba un libro con la mirada. De pronto, extendió un brazo hacia arriba y cogió una gran tomo del estante superior. Era una suerte que fuera tan alto. Después comenzó a andar hacia el fondo de la Biblioteca, donde había varios alumnos de Slytherin, entre los que Sadie distinguió a Severus Snape.

Tras conocer a Regulus, había olvidado que quería conseguir información extra sobre ese chico tan cambiante e inseguro. Recordó que este había mencionado a James cuando la reconoció. Quizá los dos se conocieran bien, por lo que James podría darla información importante sobre el muchacho. Luego le preguntaría.

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Jane se sentó con sus amigas en la mesa de al lado de las chicas Gryffindor. Sacó la lista de libros que necesitaba y procedió a buscarlos mientras las chicas se quedaban criticando la ropa de la chicas de al lado. A veces se preguntaba por qué habían ido a parar a la casa de los inteligentes... a Jane la parecía que había un momento para todo, y la Biblioteca no era lugar para estar pendiente de eso. Otra cosa no, pero los estudios eran sagrados para la rubia. Había muy pocas cosas que la distrajeran cuando tenía un propósito académico por medio, y uno de ellos tenían en la mano "Elaboración de Pociones Amplificadoras". Durante un instante se quedó parada en el pasillo mirando a James que estaba muy concentrado en el libro mientras susurraba con Sirius Black.

Jane necesitaba ese libro con urgencia, y la venía genial ir a pedírselo al chico. Se escondió en una estantería para arreglarse un poco la ropa y el pelo, y salió en busca del libro.

- Hola, perdón, ¿James? –susurró fingiendo algo de timidez-.

- ¿Eh? ¡Hola Jane! –la saludó el moreno-.

- Hola. Oye ¿Habéis acabado con el libro de pociones? Es que lo necesito para una redacción...

- ¡Sí! –contestó el chico mirando el libro-. Bueno no, es decir, nos queda un poco por apuntar. Si no te importa esperar unos segundos... –la sugirió-.

Jane estaba encantada de tener la excusa para quedarse unos minutos. Se sentó en la silla continúa a James y saludó con una sonrisa al resto de los merodeadores. Remus la saludó con otra sonrisa, la cual era un poco de disculpa pues seguía sintiéndose mal por incluirla en la broma. Era al que más conocía después de James, pues siempre coincidían en la Biblioteca. Sirius la guiñó un ojo coquetamente, simplemente por pura costumbre. Peter se sonrojó y bajó la cabeza, como siempre hacía cuando una chica guapa le miraba.

Sin embargo, tras saludar brevemente a los demás, la atención de la rubia se centró en su moreno preferido. Este apuntaba deprisa los ingredientes de una poción cuyo título no llegaba a ver. Su letra, ahora, era mucho más desordenada a la que estaba acostumbrada a verle. Si solía escribir así con prisa, no era extraño que Lily no hubiera reconocido su forma de escribir. Y hablando de Lily. Notó como James, echando por tierra la teoría que los hombres no saben hacer dos cosas a la vez, no la quitaba un ojo de encima mientras seguía copiando.

Se preguntó por qué, de todas las chicas de Hogwarts, él se había enamorado de ella, que jamás le querría más que a un amigo. Vale que no era el que más ligaba del colegio, y menos teniendo a Sirius Black haciéndole sombra, pero, por ejemplo, la tenía a ella que le era totalmente incondicional y fiel. Para ella no había nadie más desde hacía tres años, desde ese sábado que había abierto los ojos ante él.

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9 de Noviembre de 1974

Una pequeña Jane de trece años volvía al castillo tras el partido que Ravenclaw había perdido contra Gryffindor. Los ánimos de ella y sus amigos estaban bajos, pero tampoco por los suelos, aún había oportunidad de ganar la copa. Tan solo había sido el primer partido de la temporada y después tocaba Hufflepuff, quien no era rival para ellos.

No recordaba de qué absurdez estaban hablando, pero no había olvidado un grito de júbilo que se acercaba tras ellos por el aire. Vieron a un chico haciendo piruetas con una escoba feliz. Sin duda, un Gryffindor. Jane se movió sin saber qué rumbo seguía la escoba, lo que provocó su choque con el chico que había virado para no golpearles.

Ambos cayeron al suelo, y después Jane se levantó con la ayuda de un James Potter de catorce años que la miraba con cara de culpabilidad mezclada con una sonrisa encantadora. Había oído hablar de él claro, pero nunca había estado tan cerca suyo ni tampoco la había importado.. No conocía esa sonrisa tan esplendorosa, esa mirada tan picarona, ese pelo alborotado por el viento... Jane sintió como si fuera la primera vez que mirara a un chico, y no supo reaccionar cuando él le preguntó si estaba bien. Aunque ya se había levantado, James aún la sostenía con la mano, temeroso de que hubiera sufrido un golpe en la cabeza y se mareara.

James recogió las cosas de la chica y se las dio mientras ella seguía mirándole. La sonrió y dijo:

- Siento haberte tirado. Es la euforia del ganador.

Esto, como es lógico, incomodó a sus amigos que lo interpretaron como un mal saber ganar y se pusieron en marcha ignorándole. James les miró sonriendo burlonamente y Jane continuó mirándole sin haber hecho caso de sus palabras. Al ver que no iba con ellos, un amigo suyo se giró hacia ella.

- ¡Jane! –la llamó. Ella salió de su ensimismamiento y empezó a caminar hacia él disculpándose con James en un sonrisa. Sin embargo, James le cogió suavemente de la mano y utilizó su sonrisa más encantadora-.

- ¿Te llamas Jane? Me encanta tu nombre, es muy dulce –la dijo-. No me guardas rencor ¿verdad Jane? –y la besó suavemente la mano-.

- No –le respondió ella tímidamente, sonrojada por el gesto del chico-.

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- Ya está –dijo James. Su voz devolvió a Jane al presente, la cual cogió el libro con rapidez y volvió la vista a su lista-.

- ¿No tenéis aquí "Ingredientes básicos para pociones"? –preguntó extrañada, pues no había encontrado el libro en los estantes-.

- Pues no –le contestó James y Sirius le dio la razón con un gesto sin decir palabra-.

- Creo que le cogió Lily antes –dijo Remus señalando con la barbilla la mesa que compartía la pelirroja con un grupo de Hufflepuffs-.

- Gracias –contestó Jane antes de dirigirse hacia allí-.

Llegó a la mesa de espaldas a Lily y un chico rubio, haciendo que una chica feucha y un muchacho inexpresivo con gafas, a los que conocía de vista por algunas clases, levantaran la cabeza mirándola. Sin embargo, Jane los ignoro y le fue a dar un golpe a Lily en el hombro para llamar su atención.

Cuando tenía sus dedos a escasos centímetros de Lily, algo hizo que parara en seco. El chico rubio, al que había reconocido como el prefecto de Hufflepuff, acababa de sacar unos apuntes cuya letra se parecía alarmantemente a la de James. Ignoró el hecho de que los otros dos no la quitaran la vista de encima, y se acercó un poco para ver la letra. Era de James. Por segunda vez en la mañana no tenía dudas de ello. ¿Qué haría ese muchacho con los apuntes de James? No estaba entre sus amigos, ella se sabía muy bien su círculo íntimo. Eso la llevó a hacerse otra pregunta aterradora: ¿Sabría Lily que esos apuntes eran de James y habría reconocido la letra?

- ¿Quieres algo? –la preguntó la chica que tenía delante mirándola con crispación, sobretodo por lo fijamente que había mirado a Mark-.

- ¡Ah! Sí, lamento interrumpiros –dijo Jane, y luego miró a Lily-. Evans, me han dicho que tienes el libro de "Ingredientes básicos para pociones". ¿Has terminado con él?

- En realidad no he comenzado. Pero llévatelo, no voy a trabajar con él ahora. –la respondió Lily tendiéndola el libro-.

Jane no se podía ir tan pronto. Necesitaba respuestas a sus preguntas y, como ya había decidido anteriormente, debía conseguirlas con astucia. Tenía que tener mucho cuidado de no dar un paso en falso. Se acercó al oído de Lily y, como que no quiere la cosa, le preguntó:

- ¿Quién es tu amigo? -fingir interesarse por él creyó que era una buena coartada-.

- Pues eso, un amigo –la susurró Lily a la defensiva-. ¿Te gusta o qué?

Jane sonrió interiormente por el punto obtenido. Sin que la Gryffindor se diera cuenta, la había proporcionado una información muy valiosa. No hacía falta ser Ravenclaw para darse cuenta que la pelirroja se había puesto celosa ante la idea de tener una rival con el chico. Esto lo ponía mucho más fácil su dilema. Si a Lily la gustaba el prefecto, definitivamente no la interesaba James. Aún quedaba la posibilidad de que se interesara en el moreno si se enteraba que él era el autor de la carta. Con esas palabras ¿Quién se negaría a darle una oportunidad? Se tenía que asegurar que Lily mirara para otro lado. Podría convencerla que la carta la había escrito el otro chico, al fin y al cabo él tenía unos apuntes con la misma letra; y el ser humano ve lo que quiere ver. ¿No querría la chica creer que una carta así se la había escrito el muchacho que la gustaba?

- No –respondió con convicción pero con una sonrisa-. Es a ti a la que te gusta ¿no? –la preguntó en voz baja riéndose-.

- No sé de qué me hablas –respondió la pelirroja evasiva, aunque Jane pudo ver como se sonrojaba-.

- Pues deberías fijarte un poco en él –la incitó-. Es guapo y su letra es muy interesante.

Dicho esto se marchó con el libro consciente de que Lily había desviado la vista hacia Mark a toda prisa. Sonrió satisfecha, pues había sacado del todo la posibilidad de que Lily pensara en James como autor de su carta.

En efecto, Lily había buscado inmediatamente la letra de la que hablaba Green. Cuando vio los apuntes posados sobre un libro justo delante de Mark, con la famosa letra que tanto había buscado, los ojos se le abrieron desmesuradamente. ¡Era la misma! Sacó la carta con cuidado para cerciorarse y ¡Sí! ¡La misma letra! ¡El mismo giro en la "g" y el rabito en espiral en la "L"! ¡Mark la había escrito la carta! Era increíble, se sentía feliz, nerviosa, exaltada y dudosa. Dudosa porque era raro que la letra de sus apuntes coincidiera, y sin embargo, la que le había escrito en su pergamino era completamente opuesta.

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Josh entró en la Biblioteca más allá del mediodía. Jamás habría ido un sábado por la mañana; es más, si podía no iba. Pero tras buscar a Jane por todo el castillo, unas chicas de Ravenclaw de quinto le habían dicho que había ido allí a hacer un trabajo. Ella siempre tan buena estudiante, tan responsable... lo contrario que él que siempre pasaba por los pelos. Por eso, entre otras cosas, le había llamado tanto la atención esa chica. Eso y lo guapa y popular que era claro.

Apretaba en su mano, cuidadosamente doblada, la carta que había pasado a su misma letra. La buscó con la mirada y la encontró caminando por un pasillo. Estaba guapísima con una túnica morada y su rubio cabello recogido en una coleta. La observó andar, con unos movimientos que le encantaban y acercarse a una mesa en la que había cuatro chicos entre los que distinguió a Lily Evans, la premio anual de su casa.

Decidió esperar a que estuviera sola para dársela en la mano. Se adentró en unas estanterías fingiendo mirar libros. Oyó unos susurros al final, la curiosidad le venció y comenzó a acercarse sigilosamente mientras escuchaba.

- Avery ¿Has sabido algo de esos dos?

- He oído rumores. Aún no he confirmado nada Snape pero como sea verdad, sería algo increíble.

- ¿Qué has oído?

El otro chico pareció dudar antes de responder a su amigo:

- Aquí no Severus. Puede oírnos cualquiera y te garantizo que es información alarmante.

- De acuerdo, luego me cuentas con calma. –suspiró Snape derrotado-.

- ¿Cuándo es la iniciación? –preguntó Avery con voz emocionada-.

- No lo sé fijo. Pregúntale a Black. Él es el que nos avisará llegado el momento.

Escuchó las voces alejarse e intentó seguirlas, intrigado por la misteriosa conversación. Cuando siguió avanzando vio que había otra persona pendiente de la pareja que se alejaba susurrando. Su nueva compañera de equipo, Sadie, miraba a los Slytherin frunciendo el ceño. Parecía furiosa, Josh notó que le temblaba el labio inferior. No se había percatado de su presencia pues miraba fijamente en la dirección donde se alejaban los chicos. De repente desvió la mirada y le miró directamente a los ojos. Su mirada era fría y sin expresión. Además, Josh sintió una extraña sensación que parecía procedente de los oscuros ojos de la chica. Apartó rápidamente la mirada y, nervioso, intentó salir de allí lo más apresuradamente posible.

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Las tres chicas Gryffindor se encontraban trabajando casi en silencio. De vez en cuando, Gisele interrumpía con una pregunta a Kate y esta, tras responderla, volvía la vista a sus apuntes. Grace estaba concentrada en una aburridísima lectura de un libro de herbología cuando levantó la vista para intentar averiguar los avances de Lily. La vio hablando con Jane Green en susurros. La cara de su amiga parecía algo incómoda mientras que la de la Ravenclaw esbozaba una sonrisa, mientras la vista de ambas giraba hacia Mark Bennet. ¿De qué hablarían esas dos juntas? Se extrañó Grace. No pudo ahondar en sus pensamientos, pues un rubio guapísimo (sobretodo si la preguntaban a ella) se había colocado frente a ella, tapando a Lily y a Green y sonriéndola con coquetería.

- Derek ahora no estoy para distraerme –le dijo con severidad pero con una sonrisa en el rostro que no se le quitaba desde la noche anterior-.

- De acuerdo –suspiró él, aparentemente derrotado-. Prometo no hablarte y desconcentrarte.

Y se sentó a su lado mirándola fijamente mientras apoyaba su barbilla en la palma de su mano. Kate rió en voz baja por el gesto y continuó con sus apuntes. Grace intentó ignorar a su novio, pero al cabo de un minuto estaba de los nervios.

- ¡Derek prometiste no desconcentrarme! –la reprendió en voz baja-.

- Prometí no hablarte y lo estaba cumpliendo. ¿No puedo mirar a mi novia? –y le sonrió a Kate con complicidad mientras la chica encontraba muy divertida la escena-.

Grace bufó molesta y bajó de nuevo la mirada a sus apuntes. Esta vez aguantó algo más. Fueron dos, o quizá tres minutos los que aguantó estoicamente bajo la mirada de Derek.

- ¿Es que no tienes nada que hacer? ¡Sabes lo mucho que me molesta que no me dejen estudiar! –desgraciadamente eso lo dijo demasiado alto y Madame Pince la fulminó con la mirada-.

Derek la miró directamente a los ojos, los suyos se habían oscurecido. Estaba mucho más serio y Grace temió un poco al ver que le había enfadado. Sin embargo, cuando la contestó, tras unos segundos de pista, lo hizo con total calma, su voz no denotaba nada de furia y lucía una sonrisa burlona.

- No tengo nada que hacer Grace. He hecho ya todos los deberes.

- ¿Todos? –recalcó Grace-. ¿Seguro que no te queda nada?

- Bueno, tal vez una pequeña redacción de Transformaciones. Nada que no pueda hacer en cinco minutos. –respondió él aumentando su sonrisa-.

- Te sugiero que aproveches para acabarla y ya estás libre el resto del fin de semana.

Derek bufó por la molestia que le estaba causando su novia. Miró alrededor buscando qué hacer y vio a Gisele y Kate estudiando al lado de su novia. A la primera decidió ignorarla pies, cuando le miró, notó que seguía molesta por la interrupción de la noche anterior. Miró a la morena, que era la más aburrida del grupo (el que hubiera terminando ya sus deberes tenía algo que ver). Reconoció a la chica como la novia de Black, ya se había asegurado este que todos lo supieran. De repente Kate levantó la vista y se encontró con los ojos marrones del chico mirándola pensativo. Le sonrió algo insegura y se apresuró a cambiar la mirada. Sin embargo, Derek ni se dio cuenta pues estaba pensando en qué podía hacer para no aburrirse. Vio que Kate llevaba un libro de Transformaciones y decidió hacerle caso a su novia y terminar el trabajo.

- Esto... Kate ¿verdad? –la susurró a la chica regalándola una sonrisa-.

- Sí. –le respondió devolviéndola la sonrisa. Grace también levantó la vista ante la voz de su chico-.

- ¿Me podrías dejar tu libro de Transformaciones? Creo que voy a hacerle caso a mi novia –añadió sonriendo a Grace que le devolvió el gesto y siguió con sus apuntes-.

- Claro –respondió Kate con timidez pasándole el libro-.

- Gracias –la dijo guiñándola un ojo-.

Abrió el libro y se puso a buscar el tema que le tocaba.

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Lily se había quedado anonadada tras la marcha de Jane. Continuaba mirando los apuntes de Mark analizando cada rasgo de la letra. No la cabía duda que la letra era la misma, pero sin embargo, miraba de nuevo el pergamino donde Mark la había escrito hace unos minutos, y la duda volvía a ella. ¿Dos letras tan opuestas podrían ser de la misma persona? Intentó encontrar una similitud entre las letras. Siempre se cambia el modo de escribir cuando se hace pausado o cuando se escribe deprisa. Sin embargo, no veía el parecido en las "g"s y la "l"s eran completamente opuestas. ¿Qué pasaba allí?

Levantó la vista de los papeles y la enfocó en el chico rubio por el que suspiraba hacía más de un año. Le sorprendió mirándola y el muchacho volvió la cara enseguida sonrojándose y sonriéndola a la chica por disculpa. Lily le sonrió y notó que también se sonrojaba. ¿Habría significado eso que él estaba pendiente por si le reconocía como el autor de la carta?

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Josh salió apresurado de las estanterías buscando a Jane. ¡Que mal rollo le había dado la mirada de Sadie! Localizó a la rubia ya en su mesa, junto a sus amigas y rodeada de tres o cuatro libros, pasando la mirada de uno a otro. Respiró hondo y se encaminó hacia allí con valentía. "Para un Gryffindor esto no debe costar nada" se dijo mientras intentaba controlar el tembleque en su mano derecha en la que sostenía el pergamino.

Pasó por una mesa desde la que vio a su compañera Grace a la que saludó con un gesto. Ya casi estaba llegando cuando una explosión aturdió a todos los ocupantes de la Biblioteca.

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Poco antes, James, Sirius, Remus y Peter estaban en su mesa tranquilamente. Los dos primeros habían apartado los libros y tenían un pergamino por delante realizando el plan. Tenían las cabezas muy juntas y hablaban en susurros. Remus no pudo, por más que lo intentó, oír nada de la conversación y frunció el ceño algo molesto al ver que ambos reían antes de continuar haciendo anotaciones en la hoja. Peter bufó a su lado aburrido y se movió en su silla. Cogió un pequeño trozo de papel que sobresalía de la mochila y Sirius y lo miró curioso.

- Padfoot, ¿Qué es esto? –le preguntó cogiéndolo en sus manos-.

- ¿Qué? –respondió Sirius levantando la cabeza desorientado-. ¡Ah! Un hechizo que inventé ayer. Aún tengo que darle unos retoques –dijo volviendo la vista al pergamino en el que James seguía apuntando algo-.

- Vale –dijo Peter para sí y mirando el hechizo con los ojos entornados-.

"Marturius" ¿Para qué serviría? Conociendo a Sirius seguramente sería algo que llamaría muchísimo la atención de la gente, algo que resultara sorprendente y admirable. Algo que haría que le aplaudirían. Sí, eso era típico de Sirius. Llamar la atención para ser el admirado siempre. "¿Y si esta vez se le adelantaba él?" pensó el chico sonriendo con ambición y mirando de reojo a sus amigos. Remus estaba con los ojos en su redacción y, de vez en cuando, desviaba la mirada hacia James y Sirius. Estos últimos seguían muy concentrados en su plan y no levantaban la vista del pergamino.

Ninguno estaba pendiente de lo que hacía él, y Peter ya estaba acostumbrado. Él era el menos importante de los cuatro. Nadie le prestaba atención a él si alguno de sus tres amigos estaba a su lado. Remus el inteligente, el responsable y el paciente. Todo el mundo quería tenerle a él como amigo. James era el gracioso, el líder de las travesuras y el que les daba un repaso a todos al quidditch. Generaba muchas envidias y muchísimos querrían estar en su puesto de capitán del equipo. Y por último, Sirius el guapo del grupo, el que preferían todas las chicas, y junto con James, un líder en el tema de las bromas. No había muchacho en Hogwarts que no quisiera ser él. Con todo esto, Peter se tenía que conformar siempre con un segundo lugar. Y se conformaba, pero ya llegaba un momento, en que la ambición personal le pedía un poco de protagonismo.

Así pues, decidido tomó su varita del bolsillo interior de su túnica y susurró:

- ¡Marturius!

Al instante, una chispa de un azul intenso salía de su varita y dio de lleno en la lámpara que estaba sobre la mesa de al lado. Al hacer contacto la lámpara estallo formando una explosión enorme y cayendo sobre la mesa que afortunadamente estaba vacía. Cuando parecía que el susto se quedaba ahí, la lámpara se elevó sola en el aire y una aureola azul la envolvió. Lanzó chispas como un enchufe que tiene demasiadas conexiones y comenzó a dar vueltas por la Biblioteca sin control.

- ¡Wormtail! ¿Has sido tú? –gritó Sirius por encima del estruendo y los gritos de sus compañeros, al ver a Peter aún con la varita en alto en una mano y el papel en otro-. ¡Te dije que aún no estaba terminado!

Peter no supo reaccionar y se quedó mirando a la lámpara que corría tras los asustados alumnos. Remus estaba recogiendo sus libros a toda prisa de la mesa y James y Sirius desaparecieron.

En la mesa de las Gryffindor, Gisele y Kate se habían escondido bajo una mesa sin perder de vista la lámpara hechizada. Grace había salido corriendo de la Biblioteca de la mano de Derek.

Josh estaba entre las mesas cuando cundió el pánico, y, en un acto que él no sabría explicar horas después, lo único que se le ocurrió fue meter su carta en uno de los libros de una mesa en la que ya no sabía quien estaba sentado, pues todo el mundo se había levantado de sus asientos.

James se separó de Sirius y corrió en dirección a una melena pelirroja que había visto inmóvil en un pasillo. La lámpara descontrolada estaba a punto de alcanzarla por detrás, pero ella que estaba vigilando los pasillos de enfrente, no lo había notado. Saltando con agilidad consiguió tirarla al suelo al mismo tiempo que un destello azul pasaba volando sobre sus cabezas. Lily estaba conmocionada por lo sucedido y no pudo ni hablar. Solo acertó a asentir cuando James la propuso salir corriendo de alli.

Sirius, sin embargo, había divisado a Kate escondida bajo una mesa y fue directo a ella. Se agachó, la tendió la mano a ella y la otra a Gisele y, tras un golpe de varita con el que recogió los libros de estas, las sacó a ambas de la Biblioteca.

Remus estaba casi en la puerta cuando vio que Peter continuaba igual que antes. Si seguía allí y con la varita en alto, pensarían que todo lo había hecho a posta y le caería una buena. Volvió corriendo hacia su mesa, pero a pocos metros, notó que él mismo se levantaba del suelo y se trasladaba de lugar. Extrañado al verse volar suavemente, miró hacia todas partes a tiempo que la lámpara se estrellaba en el lugar que segundos antes ocupaba él. Un poco más allá, Jeff Williams le apuntaba con la varita y le soltaba suavemente, para después salir corriendo con el resto. Se quedó impresionado por lo cerca que estuvo de chocar con al aparato, y solo reaccionó cuando oyó gritar a Madame Pince:

- ¡Tú! ¿Tú has hecho esto? –la mujer apuntaba a Peter con el dedo y temblaba todo su cuerpo. Parecía furiosa y completamente exaltada mientras veía el destrozo en la Biblioteca y la lámpara seguía danzando a su antojo-.

Peter estaba aterrado y no era para menos. En pocas ocasiones había visto tan furiosa a la bibliotecaria. Vio a la mujer lanzándole un hechizo al aparato que cayó al suelo con un ruido estrepitoso. Le agarró del brazo y le zarandeó mientras le arrastraba a la salida.

- ¡El director se enterara de esto! ¡De esta te expulsan! –le iba amenazando-.

Mientras avanzaban Peter distinguió a Remus escondiéndose tras el mostrador para que la mujer no le encontrara también a él. No pudo culparle pues nadie quería enfrentarse a la bibliotecaria con ese humor. Además sabía que había sido un error suyo y no podía obligar a sus amigos a pagar también por él.

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Ya se habían alejado mucho de la Biblioteca pero Sirius seguía corriendo como alma que lleva el diablo. Parecía haber olvidado que arrastraba con él a dos muchachas que apenas podían respirar ya.

- ¡Sirius! –gritó Kate con la última bocanada de aire que la quedaba y tirando fuerte de la mano de su novio-.

- ¿Qué? –se volteó el chico alarmado-. ¡Yo no he sido! –añadió antes de caer en que era su novia quien le llamaba-.

- ¿No has sido quien? –preguntó Gisele riéndose mientras intentaba recuperar su respiración correcta-.

- ¿Tienes algo que ver con este incidente? –preguntó Kate con los ojos entornados-.

- ¡No! –se apresuró a decir él, demasiado rápido para que fuera cierto. Su mirada lo miró muy seria cruzándose de brazos y él se decidió por contarle la verdad-. Fue Peter, ¡Pero sin querer! –añadió viendo la cara escandalizada de Kate-. Él estaba ensayando un hechizo y se le ha ido de las manos.

Gisele sufrió un nuevo ataque de risa y Kate suavizó su expresión. Sirius suspiró aliviado por no tener que decirle a su novia que él era el autor del hechizo,y rió junto a Gisele. Sin embargo, fue este gesto el que le delató a ojos de la morena.

- Pobre Peter. Ni que le pasara todo a él –dijo Gisele secándose las lágrimas que la habían brotado de la risa-. Espero que no lo castiguen muy severamente. Bueno, yo me voy a los jardines. Os dejo solos parejita –les dijo guiñándoles un ojo-.

Sirius aún sonriendo la despidió con la mano, mientras Kate la guiñaba un ojo y su sonrisa flaqueaba un poco al enfocarla en su chico. Aún así continuó sonriéndole coquetamente y se acercó peligrosamente a él, como siempre hacía cuando quería algo.

- Cariño –la susurró sobre sus labios-. ¿Sabes que puedes confiar en mi no?

El chico solo atinó a asentir con la cabeza mientras enfocaba su mirada en los labios de su novia, que de repente se separaron de golpe. Reconoció ese gesto de inmediato. ¿Qué quería?

- Bien –continuó Kate-. Cuéntame lo que aún no me has contado del incidente.

"Con que era eso..." pensó Sirius. No quería mostrar esa faceta suya a Kate, pero si se lo pedía así, no podría negarla nada.

- El hechizo que utilizó le he inventado yo. Aún está por perfeccionar pero es mío.

- No sabía que te dedicabas a inventar esa clase de hechizos –Kate enarcó las cejas y vio bajar a Sirius la mirada como pocas veces hacía-. Bueno, eso es lo de menos. ¿Te has dado cuenta que con la que ha armado, madame Pince puede pedir incluso que lo expulsen, y todo será por un hechizo tuyo?

Sirius abrió mucho los ojos. No quería que su novia supiera que inventaba hechizos peligrosos por pura diversión, pero no había caído que eso podría perjudicar tan seriamente a Peter. Inmediatamente salió corriendo en dirección al despacho del director. No podía dejar que expulsaran a Peter.

OO—OO

James llevaba a Lily de la mano hacia la Torre de premios anuales. Iban caminando poco a poco y el chico la miraba a ella preocupado, ya que aún no había salido del shock. Entraron por el retrato después de que James diera la contraseña a los jugadores de pocker que dieron la vuelta a su cuadro para ver qué la ocurría a Lily.

Cuando estuvieron dentro de la Sala Común Lily comenzó a reírse escandalosamente sobresaltando tanto a James como a los cuatro visitantes.

- ¿Estás bien? –la preguntó James algo preocupado por su salud mental-.

- S-sí –le respondió ella aún riendo y apartando de su mejilla una lágrima causada por la risa-. Es que estaba pensando... –y continuó riéndose-.

- ¿Pensando en qué?

- En que... ¡uf! –paró un poco y respiró antes de seguir-. En que yo siempre soy una estirada que no me afecta nada y resulta que hoy he perdido el control. Menos mal que estabas tú –y continuó riendo contagiando a James-.

James no pudo evitar reír aunque consideraba que debía revisar un poco que Lily no se hubiera dado un golpe en la cabeza. De todas formas era un alivio que no hubiera entrado en cólera, pues bastante tendrían con Madame Pince, si esta había atrapado a Peter.

- ¿Quién fue, por cierto? –le preguntó Lily superando su ataque de risa, aunque mirándole sonriendo, cosa que extraño a James-.

- Peter pronunció un hechizo que no sabía que hacía eso. Lo hizo sin querer –la miró confuso y se decidió a continuar-. Lily, ¿Hoy no desconfías de que lo hiciéramos a posta?

- ¿Después de ver tu cara de susto y que Black fuera casi el primero en salir corriendo? Era evidente que, fuera quien fuera, había sido un accidente. –se quedó un poco pensativo y dijo después, más para ella que para James-. Curiosa forma de comportarse la lámpara. Me pregunto qué hechizo sería.

James miró hacia otro lado haciéndose el loco. No sería él quien delataría a Sirius de ir inventando hechizos ilegales. Disimuladamente fue a cambiar de tema.

- Bueno, ya es hora de comer. ¿Bajamos? –la preguntó-.

- No tengo ganas de bajar con todo el mundo. –la respondió ella sentándose en el sillón con vagueza-.

- Ah, bueno. Pues luego nos vemos. –la dijo algo andando hacia la puerta-.

- James... ¿Y si cogemos comida en las cocinas y te quedas a hacerme compañía? –le propuso ella arrodillada en el sofá a modo de súplica-.

OO—OO

Kate acababa de llegar a la habitación de las chicas donde Gisele ya estaba guardando sus libros en el baúl. Esta, al verla entrar la sonrió.

- Que mañana ¿eh?

- Ya te digo –la respondió Kate-. En este castillo no hay día que no pase algo.

- Ni que Peter me hubiera leído el pensamiento. Estaba deseando tener una excusa para salir de allí –rió la chica-.

- No haré vida de ti, Gis –murmuró Kate resignada aunque con una sonrisa en los labios-.

En ese momento posó sus libros en la cama. Uno de ellos resbaló y cayó al suelo. Al ir a recogerlo, Kate vio un pergamino que sobresalía de una de sus páginas y lo recogió.

- ¿Qué es? –la preguntó Gisele-.

- No lo se. –respondió Kate abriéndola-. Parece una carta...

- Haber –Gisele levantó la cabeza por encima del hombro de su amiga que la sacaba unos palmos y ambas leyeron la carta con sorpresa-. ¿Sirius te ha escrito esto? Es imposible, mira lo que pone. Debe ser de otro. ¿Pero de quién?

- Ni idea –murmuró Kate releyendo la carta extrañada-.

Su mente comenzó a danzar rápidamente, en busca de alguien que pudiera haberla escrito una carta como esa. No le sonaba de nada la letra, pero por otro lado era la típica en un chico. Curvada y estirada, no tenía ningún signo que la identificara. Luego pensó en quien había tenido cerca, para que pudiera meter la carta en su libro de Tranformaciones. Se le había llevado consigo en cuanto hubo todo el barullo de gente, así que el autor de la carta debió aprovechar el momento en que Gis y ella se colaron bajo la mesa pero... de pronto cayó en la cuenta. Había alguien que había tenido en sus manos el libro de Tranformaciones durante un montón de tiempo. Derek Rumsfelt.

O-oOOo-O

¡Tachán! ¿¿Qué me decís?? Alguna estará contenta pues esto puede traer algún problema a Sirius y Kate jeje Luego Lily está muy liada, ¿Qué hará?

REVIEWS POR FAVORRRRR!! Así se me hace más leve el periodo de estudio post-vacacional!! Hasta entonces...

"TRAVESURA REALIZADA"

Eva.