Alguien ha visto Dynasty? Bueno, he tomado de referencia algunas cosas de la mansion que sale en esa serie para darle forma a la de los Kuchiki

Disclaimer: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Tite Kubo (久保帯人).


.

*:.. o(Ella, es de Mí Propiedad)o ..:*

.

Capitulo 2.- Amistad desde la infancia.

¿Alguna vez han tenido un amigo que les ha sido indispensable en la vida? Si, me imagino que si, y vaya que no es necesario decir que Rukia Kuchiki tenia uno, y uno muy, muy raro, pues de principio ya lo saben. Pero… ¿Que hay detrás de ese comportamiento hostil en la escuela? ¿Siempre eran así los tratos de Ichigo a Rukia? ¿Como era posible que ella lo permitiera? Bueno, no sera necesario que sepan todo aquello, pero tengan la certeza de que Ichigo tiene a Rukia, justo donde le conviene.

.

{•`´•}~Ichigo y Rukia~{•/•}

.

El destino había sido una enorme mansión, propiedad en la finca Kuchiki, que era, si el señor Byakuya no intervenía, donde la mayoría de las veces ellos pasaban esos días. Rukia había bajado de la camioneta feliz de que por fin hubiera llegado el tan esperado viernes por la tarde. Subió la escalinata de piedra hacia la puerta principal de la casa de rojos y brillantes ladrillos; abrió la gran puerta de par en par, atravesando el vestíbulo, la sala principal y el comedor donde habitualmente sólo se servía el desayuno, saludando sin detenerse al personal. Un cosquilleo que comenzó en su nariz y terminó en sus pulmones al reconocer el agradable aroma a pino y césped húmedo se adueñó de ella al salir en dirección al lago que resguardaba la lujosa propiedad, no sin antes por supuesto, haber pasado justo a un lado de la alberca, que comparada con el gran trozo de lago, era más que diminuta. La mansión Kuchiki sin duda, era de las más grandes y ostentosas de todo Japón, con dieciséis habitaciones, cuatro salones de estar altamente equipados, cinco comedores para diferentes ocasiones, un gimnasio, un despacho, una cava, un cuarto de armas y un gran salón de fiestas por si la frivolidad hacia falta en este palacio que resplandecia a las afueras de la ciudad.

Ichigo bajó de la camioneta, echándole un ojo a las cosas de la escuela, porque también tenían tarea como cualquier otro alumno regular de instituto.

—Deja los portafolios en la sala—. Apunto al recién llegado empleado que se encargaba de darles la bienvenida cada fin de semana después de la escuela, este asintió cortezmente.

Con tranquilidad se dispuso a seguir el mismo recorrido que su amiga, omitiendo claro, aquella escandalosa efusividad, aunque eso para nada significaba que no la sintiera. No fue hasta vislumbrar a la perfeccion las facciones de Rukia quien ya estaba dentro del lago, y habia dejando despreocupadamente sus zapatos y calcetas botados en la orilla, que se detuvo, y fijando su atenta mirada en ella, se permitio dejar escapar una sonrisa, Rukia no había cambiado mucho desde que comenzaron a ser amigos, y verla asi de feliz era un claro recordatorio de lo que había hecho por ella.

—¡ICHIGO! ¡Apresúrate tonto!—.

Aunque no habia podido hacer mucho con su molesta forma de dirigirse a él.

Para empezar su historia, se conocieron cuando él tenía ocho años y ella estaba por cumplir los siete, esta de más decir que Rukia era una niña realmente apegada a su madre, siempre escondida tras sus piernas cuando iban de visita a casa de los Kurosaki. El señor Byakuya Kuchiki, padre de Rukia, era dueño de la empresa donde Isshin Kurosaki era socio, por lo tanto la relación entre ambas familias había sido muy estrecha, aunque eso ya había quedado en el pasado. El primer encuentro de Ichigo y Rukia no había sido muy ameno, ya que debido a la timidez de ella, Ichigo no pudo siquiera acercársele, era como si la pequeña le tuviera miedo, pero eso no cambió el hecho de que él pudiera verla, por lo menos de lejos. Fue así como pudo conocerla mejor. Se dio cuenta de que Rukia tenia gustos muy raros para ser una niña, pues le encantaban los lugares altos, ya que a pesar de su edad y su estatura era realmente buena trepando árboles, en visitas consecuentes había visto que a diferencia de las niñas que conocía, a Rukia la entretenía atrapar bichitos, los cuales ponía en frascos de vidrio y enseñaba a su madre con una alegre sonrisa, se sorprendió a si mismo imitando el gesto al verla así, se veía realmente bonita. Pero entonces, a unos meses de eso, la sonrisa de la pequeña se borro de sus labios y no volvió, pues su madre, la señora Hisana, una mujer joven y hermosa fue diagnosticada con cáncer. Bien dicen que el dinero no lo es todo, pues a pesar de los múltiples y costosos tratamientos que su esposo pagaba, Hisana se había ido marchitado poco a poco perdiendo la luz en los ojos, y apagando la esperanza de la pequeña familia, pronto la joven mujer había decidido no seguir con las quimios, ya que la debilitaban hasta el punto de no poder levantarse de la cama, sabia que por lo avanzado de su enfermedad no tenia cura y prefirió vivir lo que le quedaba de una manera digna y tranquila. Durante ese tiempo Ichigo no había ido de visita a casa de los Kuchiki y viceversa, casi un año de no ver a Rukia, hasta el funeral de su madre.

Fue la primera vez que la vio llorar, y a pesar de que ni siquiera eran amigos, no pudo soportar el no ir a su lado, para abrazarla muy fuerte, tanto que pudo sentir el dolor de perder a su madre como propio, y ella, herida, sintió el nacer de un pequeño calor que le acarició el alma, así fue como correspondió su abrazo e inicio todo. El dolor había sido el causante de su amistad.

Ya comenzaba a anochecer, y la brisa se empezó a tornar fría y pesada, Ichigo que había estado haciendo la tarea de economía en su lap sentado a la sombra de un enorme roble, sintio como el frío le erizaba la piel, Rukia por el contrario parecía muy feliz de estar nadando con el uniforme del instituto

—Oye, ya es tarde, hay que irnos, o te vas a resfriar—. Gritó, pero ella siguió nadando de espaldas.—¿Me estas escuchando?—. Ella lo miro y se sumergió, después de haber tomando una gran bocanada de aire. Ichigo suspiro —¿Así que así va a ser eh?—. Dejó la computadora a un lado y se despojó del chaleco, los zapatos, los calcetines, y sin contemplación alguna se lanzó al agua, que estaba helada, ¿Cómo podía Rukia soportar tal frío? Se sumergió al igual que ella y la divisó en la penumbra del lago, nadó hacia ella, quien al percatarse de su presencia se alejó de él nadando lo más rápido que podía, pero Ichigo era más rápido, mucho más. La tomó del pie y la jaló hacia él, sosteniendola mientras ella intentaba huir.

—¡Sueltamente tonto!—. Reclamaba mientras se desistía del agarre. Eso no significo ningún problema para Ichigo, que segundos después ya estaba fuera del agua cargándola dirección a la casa. Rukia se cruzó de brazos y evito mirarlo, gesto que le causo gracia.

—¿De que te ríes?—. Cuestionó enojada.

—No, de nada—. Aseguró con sarcasmo.

—Pues deja de sonreír asi, pareces tonto

La amplia y burlona sonrisa de Ichigo era una de las pocas cosas que sacaban de quicio a Rukia, sobre todo, porque era un gesto que utilizaba para ella estando a solas y tambien en la escuela, frente a la bola de idiotas con los que él se juntaba.

Rukia se bajo de los brazos de Ichigo sin que este se resistiera y camino de regreso a la casa escurriendo gotitas de agua en su trayecto, él la siguió después de tomar su computadora envuelta en su ropa seca, completamente ignorante de lo mucho que ese detalle la lastimaba.

...

El agua tibia de la ducha casi pasaba desapercibida para Rukia. Odiaba pensar que Ichigo empezaba lentamente a desdibujar esa barrera entre su personalidad basura y la verdadera. Y mentiría al negar que estaba atemorizada de que eso se hiciera realidad. Abrió los ojos y dio la espalda a la regadera, tratando de relajarse de una vez. Nada bueno salía de preocuparse tanto, los granos de estrés eran un claro ejemplo. -¡Achuuu!- y según algunos cuantos, también los resfriados.

—¡Te lo dije!—. Ichigo, que estaba en la recamara de Rukia envuelto en una enorme toalla y con la ropa mojada aún puesta, la escucho estornudar en el baño. Rukia salio de bañarse momentos despues con una toalla enredada en la cabeza y su bata rosa de Chappy, la nariz comenzaba a ponérsele roja.

—Sólo cállate— Le contesto—¿Porqué aun sigues aqui? ¿No piensas bañarte?— Rukia miro a su amigo, que parecía muy concentrado en lo que fuera que estuviese haciendo en la computadora. ¿El muy cínico planeaba quedarse alli? ¿Donde quedaba su privacidad entonces? — Oye, ¿Hasta cuando vas a entender que ya no somos unos niños?—Se quejó — Los empleados podran tenernos mucha confianza para dejarnos solos, pero no los hagamos malinterpretar las cosas, ademas si mi papá se entera, estoy muy segura de que no te gustará saber lo que podría pasarte.

—Supongo que tienes razón.

Aquella contestación no pudo decepcionarle más, no sólo porque Ichigo no habia dejado de ver ni un segundo la pantalla del computador, si no por la forma tan indiferente de decirlo y la nula acción para llevar acabo las cosas. Resopló con resignación y se dirigió al tocador para tomar el cepillo y desenredar su cabello, permaneciendo frente al espejo mientras lo hacía.

Ichigo por su parte, por fin tuvo la oportunidad de voltear a verla sin que ella se percatara. Tenía que reconocer que hacía tiempo había llegado ese momento en el que las cosas ya no podían seguir igual a cuando eran niños y el permanecia esperandola en su cuarto, pero resultaba tan difícil dejar de ser parte de ello. El momento en el que ahora mismo por ejemplo; él la miraba desenredarse el cabello, mientras ella hacía ese extraño movimiento con el cepillo, tratando de que las puntas no se erizaran, poniendo caras de fastidio porque su cabello no quedaba como lo quería, y el momento después de ese en el que se daba por vencida y arrojaba el cepillo a la cama, murmurando una que otra maldicion en lo que entraba al closet y minutos despues salia con el pijama puesto, aun con el entreceño fruncido, ahora tocaba el turno de verla amarrandose el cabello esta vez en una coleta alta, tratando de sujetar sin exito el mechon de su frente y como terminaba eso con su paciencia. ¿Cuantas veces habia sido testigo de ese ritual? Incontables veces si se permitía recordar. Y ahora eso debía terminar porque ya no eran unos niños, el claro cambio en sus cuerpos era el primer impedimento; y como omitir aquellas curvas finas de mujer que ahora perfilaban la silueta de su mejor amiga.

—Bien me voy, pero no deberias preocuparte—. Dijo, tratando de reconfortarla. —Eres como un chico mas para mí—. Mintió, y salió del cuarto para irse a su propia habitacion, una que tenia desde niño como único buen amigo de Rukia, algo que ahora a Byakuya ya no le hacía nada de gracia, justo como a ella ese comentario.

Rukia se desplomó en la cama. No tenía que decírselo, sabía perfectamente que era como un chico para él.

Se levanto de la cama y caminó hacia el espejo de cuerpo completo dentro del closet-habitación, sintiendo verdadera pena de lo poco que se habia desarrollado su cuerpo. Seguia luciendo como una niña a su parecer, con baja estatura y muy poquito busto. Lo unico rescatable era que sus esbeltas piernas la hacian lucir bien en skinny jeans, pero nada mas. Asi era facil comprender porque su amigo no parecia ponerse nervioso cuando la veia salir solo con la bata de baño puesta. Suerte para él, pues ella no se atreveria a aceptar aquel pequeño micro infarto que le daba cuando lo veia en traje de baño.

Cuando hubo pasado el suficiente tiempo para que Ichigo estuviera listo, Rukia se presento en la puerta de su habitación, preparada para lo que sea que fuesen hacer esa noche, tocó la puerta dos veces y espero.

—Pasa enana.

La puerta se abrió dejando ver a Ichigo en boxers, secando su cabello con una toalla. Su abdomen claramente marcado para ser solo un chico de 17 años fue el principal detonante de la alza en la temperatura facial de la chica.

Nada de eso estaba bien.

Rukia se quedo alli, sin atreverse siquiera a mover un solo músculo, en tanto Ichigo emprendia la busqueda de su pijama entre las gavetas.

Hace solo una media hora ella lo había insitado a salir de su habitacion por no respetar su privacidad y en cambió él se le presentaba así, sin nada mas que una prenda que no dejaba nada a la imaginación, o algo por el estilo, porque por lo menos ella tuvo el pudor de no enfocar esa zona. Era hora de seguir sus propias demandas si queria que Ichigo tambien lo hiciera.

—Te esperare abajo—. Y sin dar oportunidad de escuchar a su amigo cerro la puerta y bajó corriendo hacia la cocina.

Su cabeza era una telaraña de pensamientos, quizás las palomitas con nougat derretido y una malteada de helado le ayudaran a limpiar tal desastre, como un útil plumero mental. Cuando Ichigo bajó a la cocina, Rukia ya habia olvidado todo el asunto.

—¿Serie o película?— La chica caminó hacia él con dos grandes vasos de malteada de chocolate que después le paso para regresar por el bowl de palomitas con milky way derretido. Todo hecho por ella misma, muy a pesar de la insistencia de los empleados de la cocina en prepararles algo más elaborado.

—La verdad no lo se, creo que The Flash había quedado interesante.

—Solo te gusta ver Flash porque te gusta Iris—. Replicó masticando palomitas.

—Si fuera el caso, preferiría ver a Felicity Smoak.

—Mmm, creo que tienes razón. Arrow entonces.

Ambos chicos subieron a la sala de estar en el mismo piso que se encontraban sus habitaciones y dejaron los refrigerios en las mesitas a los lados del mullido sofá. Ichigo arrimó los taburetes mientras Rukia prendia la televisión y empezaba Netflix.

Se suponía que siempre tenia que haber chaperones para vigilar a los chicos, sin embargo Rukia era tan digna de confianza que los empleados solo pasaban a preguntar de vez en cuando si se les ofrecia algo. Asi que las exigencias del señor Kuchiki no eran cumplidas en su totalidad, aunque ciertamente solo lo habia pedido para mantener a raya a Ichigo. Mientras el señor Kuchiki no se enterara, ambas partes estaban bien con ello, pero que estuvieran en el mismo cuarto mientras uno se bañaba, ya era demasiado para la misma Rukia

Una vez acomodados Rukia inició el capitulo, no pasó mucho cuando Ichigo comenzó a berrear.

—Sabes que no me gusta en idioma original, odio leer.

—Y tu sabes que yo lo prefiero así—. Rukia subió más el volumen con el mando. — El doblaje no es exacto.

—¡No me importa si el doblaje es exacto o no! Cámbialo ya.

—No

—¿Perdón?— La retó, y Rukia no se iba a dejar.

—Dije Nooo—. Con la prolongada enunciación del no, los labios de Rukia quedaron tentadoramente cerca e Ichigo supo que no podia desaprovechar la oportunidad. Tan rápido como Flash, se acercó a su amiga y silencio su negativa mientras le quitaba el mando de las manos. La sorpresa de Rukia pronto se convirtió en enojo cuando Ichigo soltó sus labios, que antes habia aprisionado con los dedos, justo como lo haria uno al sujerar una pinza para ropa.

—Eres un...

Un estallido de risa masculina llenó la sala mientras Rukia desataba toda su furia contra él. Lo golpeó con un cojin repetidas veces sin lograr que Ichigo dejara de reir, entonces se deshizo del inutil artefacto y se lanzó a su amigo a puño limpio. Por supuesto eso no lo lastimó mas que el cojin, puesto que Ichigo bloqueaba cada uno de los golpes y si alguno le llegaba a dar, bueno, solo lograba darle dolorosas cosquillas.

—¡Ya, ya esta bien, lo siento, basta ya enana!

—¡Que-no-me-digas-así!— Recriminó, soltando palabras y goples a la par. Una vez terminada la trifulca, Rukia se acomodó el cabello, deteniendose al instante al percatarse de la posision en la que estaba, cayendo en cuenta de que habia terminado sobre Ichigo en una posicion nada correcta. Entonces el enojo mutó en verguenza. Solo quería volver a sentarse como lo estaba en un principio, y porqué no, ver el maldito episodio con el doblaje que tanto anhelaba el idiota de su amigo, pero no fue lo suficientemente rápida, como siempre.

Ichigo la recostó a su lado, colocandole su brazo como almohada y de una manera bastante natural, mirando el techo añadio.

—¿Entonces quien es el ganador?

El mutismo de Rukia le señalo quien lo era; él.

Él siempre ganaba y siempre ganaría, no importaba cuanto Rukia se esforzara, Ichigo siempre parecía tener el control en todo, desde en una pequeña pelea como esa, hasta en la lucha diaria de su vida en la escuela... pero estando así, justo así de cerca de él, respirando aquella loción, parecia ya no importarle. El podia tener el control si quería, solo debia sostenerla así, cerca, junto a su corazón para que ella obedeciera calladamente a los latidos del suyo. Aunque él no pudiera verla como una chica.

—Mejor empezamos a ver la tele—. Ichigo se acomodó de nuevo sentandose en su lugar sin alejarse demasiado de Rukia, colocando su brazo sobre el respaldo tras ella, como si nada hubiera pasado. El programa en la tv no los espero, sin embargo no les costó mucho seguir el hilo de lo que pasaba en la pantalla.

—Pasame las palomitas, huelen bien.

—¿Donde quedaron los modales Kurosaki-kun?

—Contigo no existen los modales, y menos si hablas de esa empalagosa forma.

—Ah, eres malo Kurosaki-kun.

Ichigo la miro con los ojos entrecerrados. Rukia ahora comenzó a reir, y terminó pasandole el bowl, acomodándose en el espacio a su lado, prácticamente abrazandolo. Rukia no pudo ver la sonrisa que provoco en su amigo, pero estaba conciente de la suya. Molestarlo era divertido.

—Tu cabello de estropajo me pica la nariz Rukia.

... ese engendro del mal.

—Calla y pasame mi malteada.

.

.

Ya era muy tarde, posiblemente pasaban de las tres y ambos chicos yacian dormidos en el sofá, aún con la tele prendida. Uno de los empleados de la mansión despertó con sumo cuidado a Ichigo inquiriendole que ya era tiempo de que regresaran a sus habitaciones, el chico asintió y el empleado salió dandole las buenas noches. Ichigo miro a Rukia, se veia tan graciosa durmiendo, si hubiera tenido el celular cerca le habria hecho una foto para molestarla cuando estuviera de insoportable, lastima.

Rukia suspiró entre sueños acorrucandose aun mas. Todo lo que Ichigo podia percibir en el rostro apacible de Rukia le provocó un agradable escalofrío, uno que le aceleró el corazón como tantas veces antes, Ichigo mantuvo su impulso, finalmente cediendo y deslizando con suavidad su mano desde el menton de la chica hasta su cuello, acercandose a ella para besar su nariz. Rukia gruño como respuesta. Ichigo aparto la mirada de ella, queriendo no ser consciente de lo que sentia, respiro con profundidad, enojado consigo mismo por la decisión que había tomando, que sin duda le estaba funcionando. Ningun chico en la escuela centraba su atención en ella, y aunque eso le alegraba, el sacrificio de no tenerla cerca era casi insoportable.

Que tonto resultaba que pensase que estaba haciendo un sacrificio, alguien debia aclararle que estaba siendo un bastardo engreido.

El ruido de pasos en la escalera le recordo que tenían que regresar a sus habitaciones.

—Oye Rukia, ya vamos a dormir.

—Es lo que estoy haciendo, tonto—. Contesto prácticamente dormida. Vaya que hasta en ese estado no se le pasaba molestarlo, que bien que el también tenía ganas de hacerlo.

—Rukia, tu papá esta en el pasillo.

Y ahora en verdad lamento como nunca la falta de una camara. Rukia instantaneamente se había levantado de su lugar llevandose un golpe en la espinilla contra el taburete que ni siquiera logro desviarla de su tarea de ponerse presentable, alizando las arrugas de su pijama y acomodando sus despeinados cabellos, con una cara de estres y preocupación graciosamente marcadas, entonces Rukia volteó a verlo, allí parado como si nada, y ahora él temiendo la reacción de su amiga, salió corriendo de ahí no sin antes decir:

—¡Era mentira!

Ella tardó dos segundos en reaccionar, los suficientes para permitirle escapar de su histeria.

—¡TE ODIO!

. . .

La mañana del sabado llegó, tan tranquila como se podia esperar. Rukia se habia alistado desde temprano para bajar a trotar en el amplio campo que era parte de la finca. Uso sudadera y shorts azul cielo, y calzado deportivo color blanco. Se colocó los audífonos y puso play a la lista de reproduccion, dejandose llevar por la memoria entre los largos senderos del lugar, no volvió hasta pasadas las diez de la mañana.

Ichigo casi odiaba que ella se levantará tan temprano, ¿y porque tenia que salir a correr? Eso le acortaba el tiempo que pasaba con ella, sobre todo porque Byakuya Kuchiki llegaba puntualmente al medio día para estar con su hija, y ya faltaba poco.

—Aqui tiene su desayuno joven Kurosaki, buen provecho.

—Gracias.

Ichigo volteaba ocasionalmente en busca de Rukia, sentado en el comedor del jardín, degustando con tranquilidad el sándwich de bacon con queso cheddar y mozarella, hasta que el encanto de esa mañana se acabó.

—Kurosaki Ichigo. ¿De nuevo aqui?

La voz apasible y molesta (según ichigo) de Byakuya Kuchiki lo desconcentro de su agradable tarea.

—Byakuya—. Saludó monótono al recién llegado, que tomaba asiento frente a él con clara molestia. Ichigo sabía que odiaba que lo llamara así, y que debia dirigirse a él como Señor Kuchiki, pero no, no lo haría.

—Supongo que a tu familia no le molesta no verte los fines de semana, de otra manera no hallo explicación de tu presencia aquí estos días—. La completa aversión que sentia Byakuya por el chico había empezado justo en la pubertad de Ichigo, por obvias razones.

—El motivo principal es Rukia, somos amigos desde hace mucho—. Mordio su sándwich tranquilamente saboreando lo que diría a continuación. No se si lo recuerdes, uno suele olvidar cosas cuando esta ausente.

El estoico rostro de Byakuya se vio levemente perturbado, cambiando enseguida a una apenas distinguible sonrisa.

—Supongo que ese tipo de comentarios te hacen gracia, y aunque no lo parezca, yo también tengo humor.

Las palabras de Byakuya lo tomaron por sorpresa, casi tanto como la llegada de Rukia.

—¡Papá, llegaste temprano!— La chica se acercó a su padre y lo abrazó, la radiante alegría de Rukia hizo sonreir al hombre mayor, sin hacerlo olvidar la molesta presencia del chico, de quién se iba a vengar en ese instante.

—Hoy saldremos a dar un paseo. Hay un restaurante en Tokio que acaba de inaugurar un amigo, y me parece interesante. ¿Que te parece la idea?

Ichigo término de desayunar y se levantó de la mesa, le estaba costando trabajo mantenerse cereno despues de un golpe tan bajo, sobre todo porque si se iban a Tokio todo indicaba que no regresarían hasta el domingo, perdiendo la oportunidad de estar cerca de Rukia. Byakuya habia ganado este round.

—¿Ya terminaste de desayunar? ¡No me esperaste!—. Le reclamó Rukia a su amigo, él se despidio con la mano en alto sin girarse. Rukia no era ciega, sabia que esos dos hombres no se llevaban bien, y eso le pesaba, porque era como tener que elegir a uno sobre el otro y no era justo. Los dos eran importantes para ella, de diferentes formas pero al fin y al cabo irremplazables.

.

—En verdad siento que tenga que irme, me arrepiento de haber pasado toda la tarde de ayer nadando, cuando pudimos haber echo algun otro plan—. Rukia se despedia de Ichigo al pie de la escalinata mientras el metía su maleta de mano a la camioneta. El rostro afligido de Rukia de cierta forma alegró al muchacho. Ella lo iba a extrañar, quizás tanto como él a ella y eso era algo que Byakuya Kuchiki no les podia impedir.

—Recuerdo habertelo repetido varias veces mientras tu me ignorabas en las profundidades.

Ichigo se situó frente a ella con las manos en los bolsillos mientras la miraba con una ceja levantada. Rukia solo miró el piso bajo sus pies, pensando en que si Ichigo no le hubiera hecho semejante estupidez en la escuela, podrían haber dispuesto de ese tiempo de mejor manera, y estuvo a punto de decirselo, si no fuera por el calido beso que él deposito en su mejilla y que la desarmo... como siempre.

—Procura hacer la tarea, que no haz adelantado nada.

—Disculpa, pero le estas hablando al segundo lugar en promedio de toda la escuela, y eso sin olvidar mi registro perfecto de alumna sobresaliente. Un par de tareas no son nada—. Rukia se cruzó de brazos, sonrió y le arrugó la nariz.

—Pareces conejo.

—Gracias. Me saludas a todos en tu casa, en especial a Masaki-san.

—Seguro... ah, y antes de que se me olvide, avisame cuando regreses, tal vez si tenemos suerte y tu papá se va el domingo, yo podría regresar para que terminemos de ver The Flash.

Rukia sonrio feliz.

—Espero no se me olvide—. Bromeó.

Ichigo subió a la camioneta, despues de dirigir una última sonrisa a su amiga cerró la puerta y el vehículo arrancó dejando atras a la chica sobre la escalinata de piedra.

Ichigo paso ése día en casa de sus padres.

Para cuando Byakuya tuvo que marcharse el domingo por la noche después de llegar de Tokio, Ichigo acababa de llegar y no le quedo de otra más que ayudar a Rukia con la tarea, abandonando toda esperanza de ver la televisión. Aunque ella era muy buena en todas las materias, le tomo un buen rato hacerla. Rukia se disculpo con él, y lamento no haber hecho la tarea a tiempo, pero le indico que habia sido porque su padre no volvería a verla hasta dentro de dos semanas debido a un viaje de negocios. Para Ichigo esa noticia fue suficiente para dejar atras el mal humor, la próxima semana si que iba a poder disfrutar a Rukia mucho más, y sin interrupciones.

. . .

Era lunes por la mañana. Rukia salio de su cuarto, e Ichigo ya la esperaba recargado con una pierna apoyada en la pared, llevaba los portafolios en la mano izquierda, y la otra mano estaba en su bolsillo. Ichigo siempre lucia bien con uniforme, bueno, con todo lo que se ponía, ella en cambio era una total vergüenza en el. Lastima que no saliera de su habitacion en la escuela después del horario de clases, en verdad tenia ropa bonita. Ichigo la abrazo por los hombros.

—Te tardas mucho enana, vamos a llegar tarde—. Le dijo empezando a caminar hacia la salida. Rukia sonrío con tristeza, de verdad le gustaría que su amigo se comportara así con ella en la escuela, que pasara por ella después de sus clases, que desayunara y comiera con ella, incluso, que hicieran la tarea juntos. Pero eso era posible, no por ahora, segun lo que habían acordado. Así se conformaba con pasar los fines de semana con él, después de todo, la sonrisa que Ichigo le dedicaba era mucho mas sincera que todas las sonrisas juntas que el presumía en el instituto. Solo debia aguardar pacientemente a que las cosas pudieran ser como lo eran tras las rejas de la mansión.

—¿Me das mi portafolios?— Incluso en la voz de Rukia era casi palpable la tristeza de regresar a la escuela, Ichigo se lo entrego, para él significaba el cambio de una vida por otra. No le dolía tanto como a ella, pero sin duda a mitad de semana ansiaría que llegara la tarde del viernes. En la entrada de la casa ya los esperaban dos camionetas. Cuando iban de regreso al colegio cada quien lo hacia por su lado, ya que era arriesgado que los vieran llegando en una misma.

—Nos vemos enana—. Ichigo se despidió con una sonrisa antes de entrar en su camioneta.

—Señorita, ¿Nos vamos?— Pregunto el chofer a Rukia, ella asintió entrando. Echo una última mirada a la casa, tendrían que pasar otros cuatro días mas para volver y ser ella misma, pero sobre todo, para estar junto a su amigo.

La escuela se erguía ante ella, que se sintió de pronto más pequeña. Suspiro, ya era hora, entonces Rukia bajo de la camioneta, se coloco bien la correa de la maleta, dirigiendo una mirada severa a la entrada de aquella cárcel que hacían pasar por Instituto, no seria fácil volver a la realidad, jamás lo era después del fin de semana, pero debía aguantar la tortura, por su amistad con Ichigo, por su promesa, por su bien.

Así es como nuestra pequeña muchacha entra con paso decidido, ella no lo sabe, pero su vida esta a punto de cambiar, pronto llegaría su salvación, y con ella, muchos mas problemas de los que alguna vez imaginó.


Bueno, debo decir que este capítulo prácticamente es nuevo, por eso la tardanza, no pude simplemente reeditarlo, tuve que reescribirlo y la verdad no me arrepiento. Espero haya sido de su agrado! y si así fue haganmelo saber! :D

Gracias a quienes me apoyaron con reviews todos estos años y a quienes en esta reedición siguen conmigo, también a quien se unio recientemente! en verdad muchas gracias!

Espero no tardar en la siguiente actualización, ya ven que me da por reescribir xD

los quiero!

¿Review? :D