¡Hola a todos! ¿Qué tal? Lo primero de todo, antes de colgar el capítulo, me he acercado a la comisaría más cercana y me he armado hasta los dientes de todo el equipo protector. Kinsgley estaba por ahí, así que decidió que dado el peligro también me dejaría un aparato para librarme de los crucios y avadas... ¿Motivo? Sé que me he retrasado MUCHO!:S ya han pasado varios días desde que acabé el famoso examen, y el peligro es que en un mes vienen más y peligrosos. Tengo de testigos a Cintia y Andy de que la semana pasada en la universidad fue intensa! mi primera intención fue actualizar el día 18 que fue mi cumpleaños, pero el capítulo no estaba preparado ni de pelo por lo que he tenido que retrasarlo :S esta semana se me ha juntado nochebuena y Navidad con un periodo de baja inspiración que espero me perdonéis :S
Pero aquí está el capítulo, y es muy largo, para compensar :D Os agradezco muchísimos los reviews!con este capítulo hicimos record!:D que alegría me he llevado, haber si mejoro la escritura y consigo que aumenten más jejeje respondo aquí los anónimos ;)
Christine: Muchísimas gracias por tu review!:D esas palabras alientan mucho, y me emociona que te guste mi forma de escribir, pues es lo que más me gusta hacer en el mundo :D espero q te guste este capitulo y me dejes review tb!;) un besazo!
Lili: hola mi niña!!jeje muchas gracias por todo y por acordarte de mi cumple!eres un solazo de niña!:D ya sé que no te gusta la pareja Kate y Derek, si es que se les puede llamar pareja jeje pero ya ves que ella va despertando poco a poco, y en este capítulo se va viendo lo que de verdad quiere :P jajaja Lily tiene un lío en la cabeza que solo puede ir a peor hasta que se entere que solo quiere a James xD Mark no apareció porque tampoco era necesario y son tantos personajes, que hay que repartirlos bien, no crees??jeje a mi tampoco me cae bien Jane, pero más que mala creo que es una niña mimada acostumbrada a tener siempre lo que quiere. Otro que parece no aclararse es Sirius eh?jejeje pero sinceramente, en todos los fics le dan a elegir entre una barbie tonta o la chica indicada... Yo aquí le doy dos chicas indicadas y le tengo con un lío que ni él se aclara jejeje Sadie... solo te digo que verás xD a mi me encanta ese personaje!!jejeje y sí... desgraciadamente se empieza a ver que muchas veces los celos pueden a Peter... me alegro que te gusten Jeff y Nicole, yo también les adoro!!son tan distintos jejeje y Regulus... ays!yo me enamoro de ese personaje sobretodo desde que escribo sobre él xD es tan misterioso!jeje ya vi la Crepúsculo dos veces, ayer volví!jeje pero a ti solo te quedan días :D espero q te cause tan buena impresión como a mi jejeje de verdad q gracias por todo, eres un sol!!disfruta las vacaciones, q lo malo me toca a mi ahora jejeje un besazo!;)
Andy: pringadaaa!!jajajaja no sé si partirme de risa o darte una colleja la semana que viene!6 líneas dice... que sinvergüenza! Con razón eres tan pro- Jake que solo piensas en ti y no en mi inspiración literaria xDD pero lo bueno es que como pasas al lado contrario y encima no ayudas, Edward es solo mío (H) eso de que viniendo de mi te crees cualquier cosa, no sé cómo tomármelo... ya te diré ya!jejeje ahora lee, no me seas vaga!xDD
Fd-potter: hola Fede!!pedido y cumplido!si quieres que te responda por aquí lo hago, aunque lo tuyo si es vagancia jejeje te perdono porque tu ordenador no te da cuartel!;) estoy loca?xD bueno, no eres la 1º q me lo dice jejeje me encantan los enredos :P juer, puedes venir a España si quieres, pero no a matarme jejeje Sirius y Jane??No, gracias jajajaja bastante lío tiene ese hombre entre una rubia y una morena xD adoro a James y Grace pero los pobres tendrán un baile movidito xD al final voy a sentir pena por Mark, con tanto odio jajaja a mi me cae bien, pero claro, yo le he creado :p me alegra que te haya gustado la escena de Kate!ya la tocaba descansar por un lado, al menos jeje tiene imaginación y es una romántica empedernida, quedamos tan pocas jejeje Sadie?jajaja mujer, no es que sea poco agraciada, es que es más bien una chica muy normalita que no se arregla nunca xD pero toda mujer tiene su punto de belleza, no lo olvides :p a veces me das miedo tia, ya sabrás porq!xDD estas perdonada, q tu situación con internet anda en guerra continua!jeje enhorabuena por la licencia y espero que te lo hayas pasado genial en la fiesta de graduación :D aquí eso no se estila, quizás al terminar la universidad, pero solo entonces!jejeje todas decimos de ser responsables pero al final... espero que tú tengas más suerte xDD por cierto, el club de fans de Jacob lee mi fic??porq no es normal jajaja ya encontraré alguien con quien hablar que le caiga tan mal como a mi, que pese a lo que parezca en este fic, no me gustan nada los chulos xD la peli ya la vi dos veces en el cine, y es PRECIOSA :D al menos así me pareció a mi!ando encantada y estoy deseando que salga el dvd para ver las escenas eliminadas!jejeje un besazo wapisima!!;)
Os dejo con el fic, que le he dividido en dos capítulos porque se hacía extremadamente largo :S espero q os guste!!;) perdón para las lectoras, pero me voy a dedicar a mi misma el capítulo por mis 21 primaveras!!bueno, y tb a Cintia por sus 2 patitos que hizo ayer ;)
Nada de esto es mío sino de Rowling... Crees que yo habría matado a Sirius, James y Remus?:S
"JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NO SON BUENAS"
O-oOOo-O
Capítulo 15: El baile de Hallowen parte 1
- ¿Habéis visto mis zapatos?
El grito de Grace hizo eco desde el baño donde la chica se había encerrado intentando hacerse un complicado peinado.
- Están aquí fuera –la respondió Kate-. Pero si no nos dejas el sitio te los tiramos a la cabeza.
- ¡Grace, tengo que coger las cosas para peinar a Sadie! –protestó Gis-.
- ¡A mi dejadme en paz! –protestó la chica cruzándose de brazos-. Ya dije que no pensaba ir...
- Y nosotras ya te oímos, pero te obligaremos a ir de todas formas –la dijo Kate encogiéndose de hombros-. En cuanto pueda entrar al baño a coger el maquillaje empiezo contigo –la aviso-.
Sadie bufó mientras se levantaba. Quizá podría escaparse de la habitación sin que la vieran. Tarde, Gis ya la cerraba el paso. A ese grupo se les había metido en la cabeza que ella tenía que ir como fuere a ese acto tan pijo. La daba la sensación de haber vuelto a casa con su madre...
- Chicas razonemos –lo intentó de nuevo pacíficamente. Durante esos días había optado por todos los medios, pero siempre había salido perdiendo. Era evidente que su hermano conspiraba también en su contra-. No puedo ir sin pareja. Hasta vosotras entendéis que eso no es posible, ¿no? -intentó sonreír inocentemente, pero Merlín sabía que aquello no la salía bien-.
- Tranquila, iremos todos en grupo –dijo Gis restándole importancia-.
Kate se removió inquieta, sabiendo que ella no podría estar en ese grupo. Llevaba días arrepintiéndose de haber aceptado ir con Derek, pero ahora ya no podía echarse atrás. Sería descortés. ¡Además que ni en sueños estaría en el mismo grupo donde Sirius iría acompañado de alguien como Jane Green! Tenía que reconocerlo, estaba muy celosa. De todas formas, seguía sin apetecerla ir con Derek. Esa misma noche aclararía con el chico que su prioridad era volver con su novio y retomar su vida de antes, aunque no por eso quería perder su amistad. ¡Ays, en menudos líos se metía ella solita, y sin ayuda de nadie!
- ¡Grace, sal ya! –gritó a la rubia que seguía metida en el baño-.
- ¿Por qué os arregláis tanto? –preguntó Sadie desde su cama-. Ninguna va en rollo amoroso, ¿o sí?
- ¡Claro que no! –exclamaron Kate y Gis volviéndose hacia ella. La protesta también vino de parte de Grace, que en ese momento salía del servicios rizándose un mechón de pelo con la varita-.
Kate y Gis tuvieron una pequeña discusión sobre a quien le tocaba el turno del baño. Ambas entraron, y parecieron ponerse de acuerdo, pues Gis se quedó en el interior y Kate salió con algunas cajas, mirando a Sadie con una sonrisa que aterró a la alemana.
OO—OO
En la torre de Premios Anuales, Lily no podía quejarse. Tenía el baño para ella sola y se tomaba todo el tiempo del mundo para peinarse, aunque el resultado seguía siendo funesto. Tendría que acabar admitiendo que la peluquería no era la suyo. Bufó cuando su peinado se deshizo por sexta vez. Lo mejor seria rendirse e ir a suplicarle ayuda a Gisele.
Tomó las cosas con resignación y salió de la habitación, asegurándose que su vestido estaba estirado y sin arrugas sobre la cama. Eso era lo peor de su torre, la cantidad de vueltas que tendría que dar ese día.
Al bajar a la sala común se encontró con James, que se miraba en el espejo con un peine en la mano y expresión mosqueada.
- ¿Ya empiezas a arreglarte? –preguntó Lily sorprendida. Que las chicas empezaran a arreglarse dos horas antes, ya era tradición. Pero por costumbre, los chicos apuraban hasta los últimos diez minutos para prepararse, juntándose todos a última hora y armando casi tanto jaleo como ellas-.
- En realidad no –rió James mirándola-. Quería probar un truco, para ver si conseguía peinarme, pero con mi pelo no funcionan los trucos. –suspiró resignado-.
Lily se rió divertida por la expresión de James y se acercó a él. Le pasó una mano por el pelo, despeinándoselo y le sonrió con ternura.
- A mi me gusta más cuando llevas el pelo despeinado –le dijo-. Es tu toque personal.
James alzó un ceja con incredulidad y sonrió de medio lado.
- Creí que odiabas eso –la dijo-. "Siempre estás desordenándote el pelo porque crees que queda bien que parezca que acabas de bajarte de la escoba..." –la dijo citando textualmente las palabras que la pelirroja le había dedicado hacía año y medio-.
Lily se rió en voz baja y se ruborizó levemente.
- Solo constataba un hecho –aclaró-. Pero no aclaré si te quedaba bien o no. De hecho, las chicas me recordaron, más tarde ese día, que en cierta ocasión yo había dicho que de verdad te quedaba bien –admitió ruborizándose más-.
James no supo qué decir al respecto, pero la sonrisa de oreja a oreja que se le quedó, no pudo quitarla en un buen rato.
- ¿Entonces me lo dejo así? –la preguntó al rato despeinándose el pelo aún más con la mano y aún sonriendo ampliamente-.
- Yo no quiero mandar –aclaró Lily con una risita-. Pero a mí me gusta –le dijo volviendo a desordenándole el cabello-.
Inconscientemente, James entrelazó su mano con la suya, y las bajó poco a poco, hasta que estas quedaron a la altura de sus rostros. Sin percatarse, Lily dio un paso hacia él. Quedaron muy cerca, pero el único contacto físico que tenían eran sus manos, que seguían fuertemente entrelazadas.
Súbitamente, Lily se percató de la situación, y se apartó de James, soltando su mano como si quemara. Apartó la cara, mirando hacia las ventanas y procurando que James no la viera, consciente de que estaba completamente sonrojada. Se sentía muy acalorada e incómoda, y supo que debía salir de allí al instante, aunque la huída pareciera de lo más cobarde.
- Yo... eh... tengo prisa –dijo inteligiblemente mientras se perdía por el retrato-.
Prácticamente corrió hacia la esquina, hasta que ya no pudo estar a la vista desde la entrada de la torre. Llegó a una ventana que daba al bosque, y se paró allí un segundo a respirar. Sentía su respiración muy acelerada, y no era por la carrera. Levantó la mano y dejó la palma hacia arriba, mirándola. Sentía aún un pequeño cosquilleo en los dedos. Aún sentía la fuerte mano de James apretando la suya.
Gimió en voz baja y apoyó la cabeza contra el marco de la ventana, intentando regular aún su respiración y deseando que ese extraño cosquilleo en la mano desapareciera. Sin embargo, el cosquilleo se concentró en su estómago, cuando recordó la intensa mirada de James concentrarse en sus ojos. Quiso golpearse contra la pared por lo estúpida que se sentía. Llevaba días viviendo momentos de los más extravagantes, y de los que huía corriendo como había hecho en ese momento. Era consciente que todo era culpa suya, de su imaginación, pero se sentía incapaz de controlarse. ¿Qué la pasaba últimamente?
Se mordió el labio y dejó que el frío aire de la noche la envolviera. A los pocos minutos ya se sentía renovada de nuevo. Agitó la cabeza y se rió de sí misma. Después se encaminó hacia la Torre Gryffindor. Supo que estaba llegando antes de doblar la esquina, pues la agitación del lugar se oía a distancia.
Entró en la sala encontrándose el mismo panorama de todos los años. Las chicas pasaban de una habitación a otra, buscándose para ayudarse o pedir ayuda. Los chicos, la mayoría ya acostumbrados a esto, estaban repartidos por toda la sala común intentando fingir que no oían todo ese estruendo. Los más pequeños miraban hacia las escaleras con la boca abierta. En una esquina distinguió a Remus, Sirius y Peter. El primero parecía leer el periódico, pero cambiaba de postura constantemente y fruncía el ceño de vez en cuando, por lo que Lily dedujo que, con el ruido, no podía leer ni dos líneas seguidas. Peter tenía pinta de estar muy aburrido y miraba con sumo interés sus zapatos. Por otro lado, Sirius parecía el más divertido con la situación, y miraba constantemente hacia las escaleras.
Con un movimiento de su mano les saludó, y cruzó la estancia dirigiéndose a las escaleras. Allí vio a Jeff y Nicole, y la situación la provocó una pequeña risita, aunque la pareja no pareció notar su presencia. Nicole llevaba en sus manos su escoba, y se aferraba a ella con furia, mientras Jeff intentaba arrebatársela.
- ¡Solo cinco minutos! –suplicaba la castaña-.
- Pero luego llegas tarde –la dijo Jeff que, al contrario de parecer mosqueado como la chica, parecía divertido con la situación-.
- ¡No, no llego tarde! Me arreglaré enseguida en serio, ¡pero déjame volar un rato más!
Jeff soltó una carcajada.
- Llevas toda la tarde –la recordó-. Y el otro día también dijiste eso y al final llegué tarde a clase por esperarte. Vamos. –dijo tirándola de la manga de la túnica-.
- ¡Ayssssssss! –exclamó la chica haciendo un puchero, pero dejando de oponerse. Al final entró a la habitación de las chicas de quinto, con sus amigas empujándola dentro, mientras Jeff sonreía al pie de la escalera-.
Lily le saludó con una sonrisa y subió hacia la habitación de las mayores. Allí dentro se encontró con las chicas hechas un corro y varios ruidos impronunciables.
- ¿Qué hacéis? –preguntó-.
- ¡Lily! –exclamó Gis corriendo hacia ella-. ¿A que estamos haciendo un buen trabajo?
Grace y Kate se apartaron dando visión a una Sadie muy arreglada y también muy enfadada.
- Estás muy guapa –la dijo la pelirroja en un intento de mejorar su humor-.
No lo consiguió. La muchacha la lanzó una furiosa mirada y se cruzó de brazos.
- Ya veréis... –amenazó entre dientes-.
Las cuatro chicas se echaron a reír divertidas y la miraron negando con la cabeza por su tozudez.
- Me temo que tu forma de ser ya no nos asusta. –la dijo Grace-.
- Ya no consigues imponernos –siguió Kate-.
- Y por mucho que uses legeremancia, no podrás darnos miedo –repuso Gis riéndose-.
Sadie bufó en voz baja, pero no dijo nada más. Divertida, Lily se giró hacia Gis y puso su mejor cara de corderito degollado.
- Gisssssssss, no me sale el peinado –la dijo con voz de niña pequeña-.
La latina rió con ganas, obligando a su amiga a sentarse en una silla.
- ¿Qué quiere la señora? –la peguntó con voz profesional-.
Lily sonrió ampliamente y la contó con todo lujo de detalles lo que quería.
OO—OO
En la sala común, los chicos seguían en posición relajada. Remus había terminado por rendirse y dejar el periódico de lado, y había comenzado una partida de ajedrez con Jeff, que había aparecido hacía solo unos minutos. Peter había perdido el interés en sus zapatos, ahora mismo lo que llamaban su atención eran esas manchitas negras del techo, hechas tal vez por la humedad, tal vez por los años. Sirius apenas había cambiado mucho su postura, y seguía mirando las escaleras, tal vez menos divertido y más ansioso.
- Padfoot, si no pestañeas se te irritarán los ojos –dijo Remus sin apartar la vista del tablero-.
- ¿Eh? –preguntó el aludido que solo había captado su nombre en la frase-.
- Que dejes de cotillear a las chicas –repitió Remus menos sutil-. Además, no creo que Kate vaya a bajar ahora –le dijo sonriendo-.
Era agradable conseguir dejar sin habla a Sirius Black, pero Remus ya era un experto en el tema, por lo que solo amplió su sonrisa y volvió a fijar su atención en la partida que, para su desgracia, estaba perdiendo de nuevo.
- Voy a ver qué hace Prongs –dijo Sirius levantándose y desapareciendo por el retrato antes de que nadie pudiera decir nada más-.
- ¡Yo también voy! –dijo Peter, que aburrido como estaba, lo consideró el mejor plan por el momento-.
El muchacho salió corriendo de la torre y alcanzó a Sirius enseguida. Ambos se dirigieron a la torre de Premios Anuales y entraron tras saludar a los hombres del retrato.
- ¿Lily? –preguntó James desde dentro-.
No necesitaron ser muy observadores para ver la cara de desilusión que se formó en la cara del chico al comprobar que eran ellos.
- ¡Cariño, ya estoy en casa! –exclamó Sirius en un vano intento por imitar la voz de la pelirroja-. ¿Qué has hecho de cenar?
Le atrapó la cabeza bajo un brazo, mientras que con otro le desordenaba más el pelo. Aquellos desembocó en una pelea más de ellos y en Peter riéndose desde el suelo.
- Lily entró al cuarto de las chicas hace un rato –informó Peter que, como siempre, intentaba agradar a James con esa información-. Y conociéndolas, estarán un buen rato allí arriba.
- ¡Lo que significa que podemos cotillear en su cuarto sin miedo a que nos pille! –exclamó Sirius dispuesto a subir corriendo a la habitación de la pelirroja-.
James consiguió ponerse en medio del camino a tiempo.
- Mejor distraigámonos aquí abajo, donde no corro peligro de morir asesinado –le dijo entre bromeando y regañándolo-.
- Calzonazos –dijo Sirius en voz baja para después tumbarse en el sofá-.
OO—OO
Sadie estaba feliz. Esta vez, su sonrisa no parecía algo extraño en su cara. Ahora era verdadera. Estaba radiante. ¡Se había escapado! Gis estaba peinando a Lily y Kate estaba maquillando a Grace, por lo que ninguna se percató cuando la chica se deslizó silenciosamente por la puerta. Bajó las escaleras corriendo, buscando desesperadamente la salida.
En la Sala Común había unos cuantos chicos, uno incluso, se atrevió a silbarla al pasar por su lado. Aunque no quería entretenerse, dio media vuelta y le propinó una buena colleja al susodicho. Fue al girarse de nuevo, cuando vio al maligno ser culpable de todo. En apenas dos zancadas llegó al lugar donde su hermano hablaba con Remus. Hizo una mueca ante la presencia del licántropo. El chico la caía bien, lástima que tuviera que presenciar un asesinato.
- Jeffrey B. Williams, estás muerto –le susurró-.
Su hermano se volvió rápidamente al oír su voz, con expresión de pánico. Sin embargo, se detuvo a mirar por unos segundos, con una mueca de incredulidad.
- ¿Sadie? ¿Eres tú? –la preguntó extrañado-.
- ¡No te burles, tarado! –le espetó intentando darle una bofetada-.
Jeff fue más rápido y la mano de Sadie surcó el aire. El chico se levantó para ponerse fuera de su alcance y su hermana avanzó para acercársele.
- Estás muy cambiada –dijo Remus con tranquilidad, hablando por primera vez-. Te queda muy bien.
Sadie le miró ceñuda, pero no pudo encontrar rastro de humor en su rostro. Después su curiosidad la pudo y miró a la ventanas, que al estar el exterior oscuro, hacían las veces de espejo. El reflejo no parecía el de ella en absoluto. Su pelo, normalmente descuidado y enmarañado, caía en bucles hasta sus hombros. Gis había hecho un gran trabajo con él, incluso ni se notaba castigado. Tendría que reconocer el mérito de Kate también. No la había maquillado mucho, pero sí la había suavizado algunas facciones y había resaltado otras. Y el vestido... la rubia se había tirado media tarde el día anterior haciendo algo en él. Aún no sabría decir qué había hecho, pero desde luego el vestido verde musgo con costuras en dorado, la quedaba como un guante. Se siguió mirando extrañada. Jamás había tan buen aspecto. De hecho, sino fuera por el color del pelo, cualquiera podría decir que esa de ahí era su madre y no ella.
Estaba tan sorprendida que hasta podría admitir que la gustaba el resultado. Su hermano aún la miraba extrañado, como si fuese imposible que ella podría tener nunca tan buen aspecto. Idiota... Remus tenía una expresión divertida, pero no estaba pendiente de ella, por lo que lo dejó correr.
Tan sorprendida estaba, que momentáneamente se olvidó de su principal objetivo. Cuando quiso recordarlo, ya era tarde y Kate bajaba corriendo las escaleras tras ella.
- ¿A dónde crees que vas? –la espetó-. ¡Aún no hemos terminado!
La chica ni siquiera se había percatado de los murmullos que se levantaban a su paso, ni de las cabezas que giraban a mirarla. Estaba con la vista clavada en Sadie y con las manos en la cadera, como un madre que regaña a su hija tras una travesura.
Kate estaba simplemente radiante. Su vestido, de gasa blanco impoluto, caía en diferentes cascadas por sus piernas hasta sus tobillos. Iba agarrada al cuello y su escote era terminado en pico, sujeto con un pequeño brillante plateado justo en mitad del pecho. Su pelo corto, normalmente suelto con las puntas rizadas, estaba cuidadosamente ondulado y recogido en un elegante moño, con purpurina esparcida por el pelo, que daba impresión de brillar bajo la luz de las lámparas.
Remus no pudo más que darle la razón a los demás chicos, cuando estos comenzaron a decir que era imposible que ninguna de las demás chicas superara en belleza a Kate Hagman esa noche.
- Estúpido Sirius –murmuró para sí mismo riéndose-. Toda la tarde esperando para verla y justo se va ahora.
- No esperarías llegar muy lejos con mis zapatillas puestas, ¿no? –dijo Kate mirando sonriendo los pies de Sadie-.
La chica también bajó la mirada y se encontró con las zapatillas azul celeste que, de hecho, la resultaban bastante cómodas. Vale, quizá en su plan de huída había algunos fallos, y el más importante es que una de sus secuestradoras la estaba cortando el paso a la única salida.
- ¿La has encontrado? –se oyó la voz de Gisele por las escaleras-.
A los pocos segundos, la latina apareció luciendo su precioso vestido morado y con su rizada melena bajando hasta su cintura, aún sin peinar. Quedó parada a los pies de la escalera, mirando a los cuatro chicos que una sonrisa traviesa. Sin decir nada más, se dio la vuelta y subió de nuevo por las escaleras.
Kate se sentó con cuidado en el sillón próximo al de Remus y lanzó una pequeña risita.
- Salvada por la campana –la dijo a Sadie-.
Esta se encogió de hombros y se sentó en el sofá antes ocupado por su hermano. Al cabo de un rato, la sala ya estaba ocupada por algunas chicas que ya se habían arreglado y esperaban con paciencia a sus amigas o a que sus acompañantes se dignaran a arreglarse.
Una exhalación castaña con mechas rojas atravesó la sala y se paró justo delante de Jeff.
- Con que metiéndome prisa a mi, pero aún ni te has puesto a arreglarte –le regañó Nicole a Jeff-.
- Pero es que yo... si tú... –intentó excusarse el chico-.
- ¡Esa excusa ya la he oído! ¡Arriba! –le ordenó firme pero risueña, señalando con el dedo hacia las escaleras-.
Cuando ambos hubieron desaparecido, cada uno a su cuarto, pues mucho hablar pero Nicole ni siquiera se había vestido aún, Sadie dejó escapar una risa simulada con una tos. Kate y Remus la interrogaron con la mirada y ella solo sonrió con maldad.
- Me encanta esa chica –dijo-. Le va a tener más tieso que una vela.
Los chicos secundaron las risas, mostrando su acuerdo en silencio.
- ¡Kate! –se oyó la voz de Grace por la escaleras-.
La morena se levantó de un salto.
- Ahora vuelvo –dijo marchándose. Después ser dio la vuelta y miró a Sadie-. Estaré con un ojo sobre ti. –la avisó-.
Sadie gruñó con baja y se acomodó en el sillón. Definitivamente, el plan de huída quedaba suspendido. Durante un rato se dedicó a balancear los pies, aburrida. Después miró a Remus, que había vuelto a coger el periódico.
- ¿Y a ti por qué no te obligan a ir? –le preguntó-.
El chico la miró durante unos segundos, analizando la respuesta.
- Porque tengo patente de corso –la dijo encogiéndose de hombros y luciendo su sonrisa más amable-.
- Humm –le respondió Sadie-.
No había pasado ni un minuto, cuando Kate y Gis volvieron a bajar en busca de Sadie.
- A por el último retoque –dijo Gis con voz animada-.
Sadie buscó en su mente la última excusa que ponerles para que no la obligaran a ir. La última oportunidad para no hacer el ridículo frente a todo el colegio, como ya lo había hecho frente a todos los gryffindor presentes. De pronto sintió como una bombilla se encendía en su cabeza.
- Veréis... El caso es que como Remus se queda aquí solo, me he ofrecido a acompañarlo, para que no se aburra claro –dijo con total naturalidad-.
- ¿Eh? –dijeron las chicas mirándola a ella y luego a Remus con cara de jueces-.
- ¿Qué? –preguntó el licántropo sorprendido al oír su nombre-.
Sadie miró a Remus de la forma más suplicante de la que fue capaz.
- ¿No acabas de decir que te ibas a aburrir mucho hoy? –le preguntó directamente. En la cara de Remus se podía leer claramente: "¿Yo? ¿Cuándo?". Vale, quizás las miradas suplicantes no valían. Optó por una más amenazadora. El chico pareció captar por fin la idea-.
- ¡Ah, ya! La verdad es que voy a estar muy aburrido aquí arriba solo acompañado por los más pequeños. Y también sería una lástima que Sadie vaya sola. Yo la acompañaría, pero a estas alturas ya no puedo conseguir una túnica de gala –dijo el chico con cara de sentirlo de verdad-.
- Pero, ¿tú irías? –dijo Gis sin creerse una palabra-.
- Claro, pero ya es tarde –dijo Remus-. ¡Que pena no tener nada con que ir! Tendremos que quedarnos aquí...
- Vaya Remus, no sabía que de verdad no te importaba ir –dijo Grace detrás de las dos chicas-.
Iba acompañada de Lily. ¿Cuándo habían llegado esas dos? Sadie notó que una alarma se encendía en su cabeza al ver a las cuatro intercambiar unas miradas, pero Remus no pareció percibirlo, porque contestó:
- No me importaría en absoluto, pero ya sabéis...
Cuando vio a Lily sonreír abiertamente, Sadie supo que esa alarma no se la había inventado.
- ¡Pero eso no es problema! Estoy segura de que a James le han mandado más de una túnica, y seguro que a ti te valen. ¡Voy a preguntarle!
- ¡¿Qué?! –exclamó Remus alarmado. Pero Lily ya había salido por el retrato seguida de Grace-. Pero...
- ¡Pero nada! –exclamó Gis sonriente-. No te sientas mal por pedir una túnica prestada. Es tu amigo.
- Ya, claro. Era eso... –susurró el chico molesto mandándole a Sadie una mirada envenenada que la chica le devolvió-.
OO—OO
James, Sirius y Peter estaban en la habitación del primero. Este llevaba en sus manos su famosa caja, la cual llevaba días escondida en un hueco del suelo que él mismo había hecho tras la idea de Peter.
- ¿Y no has vuelto a saber nada? –preguntó Sirius extrañado-.
- No. Desde que me mandó la caja, no he tenido más noticias de mi tío... Estoy con la tentación de ir a preguntarle al director si algo ha salido mal...
- Yo creo que es mejor que esperes más –propuso Peter-. De todas formas, él estará muy liado con todo el trabajo de la Orden... Si dices que El Profeta publica solo la cuarta parte de las cosas que ocurren, allá afuera debe haber un verdadero caos.
- Ya... –repuso James pensativo-.
De pronto un golpe en la puerta les hizo dar un bote a los tres.
- ¡James! ¿Estás ahí? –preguntó la voz de Lily desde el otro lado-.
- Sí, ¿Qué pasa? –preguntó el chico mirando la puerta-.
- Espera que entro –dijo la chica girando el pomo-.
- ¡No! –gritaron los tres chicos a la vez, mirando la caja, que si abriera la puerta en ese momento, la pelirroja vería-.
Desde el rellano, Lily y Grace se quedaron estáticas ante el grito de los chicos.
- ¿Pasa algo? –preguntó Lily-.
- ¡No, no! Ahora te abro –respondió James, y de pronto se empezaron a oír ruidos, como si estuvieran moviendo toda la habitación-.
Las chicas se miraron entre ellas y pusieron los ojos en blanco.
- Yo me voy a vestirme –la dijo Lily a Grace, pues aún continuaba en la túnica del colegio-. Cuando abran se lo dices, ¿vale?
- Ok, si necesitas ayuda pega un grito –la respondió su amiga-.
Después de que la pelirroja hubiera corrido hacia su cuarto, Grace se apoyó en el marco de la puerta, desde la que se seguía oyendo todo un estruendo.
- Chicos –llamó con voz tranquila y una media sonrisa-. ¿Qué hacéis los tres solitos y encerrados?
- ¡Nada! –respondieron desde el otro lado-. ¡Ya vamos!
- ¿Os estáis vistiendo? ¿Me tendría que preocupar porque os hayáis quitado la ropa entre vosotros? –bromeó aguantándose la risa-.
De pronto, la puerta se abrió, dejando ver a un Sirius con el entrecejo fruncido.
- No te pases rubia –la dijo señalándola con un dedo para después sonreír traviesamente-. Vaya –dijo mirándola-. Estás muy guapa.
Grace no pudo evitar sonrojarse y apartar la mirada. Segundos después, cuando volvió a mirarle, vio que él no había apartado los ojos de ella.
- ¿Aún no habéis empezado? –preguntó para cambiar de tema y a la vista que los chicos iban vestidos con las túnicas de siempre-. Si la mayoría de las chicas ya estamos preparadas.
- ¿Kate ya ha bajado? –preguntó Sirius de repente-.
- Está en la Sala Común...
No pudo continuar pues se vio arrollada en ese momento. Sirius salió corriendo de tal manera que casi la hace perder el equilibrio. "Tan descortés como siempre" pensó. No llegó a caer, pues Peter la sujetó de la cintura cuando los tacones la hicieron tambalearse.
- Gracias Peter –le dijo sonriéndole-.
- Estás guapísima Grace –la dijo el chico. Después se mordió el labio nervioso y se sonrojó-. ¿Crees que es posible que luego bailes una vez conmigo? –la preguntó tímidamente-.
- Me encantaría, Peter –le dijo con una risita. La hacía mucha gracia la torpeza de ese chico. Resultaba encantador. Parecía un niño pequeño-. Esto, James. Contigo quería hablar yo –dijo al chico que estaba arrodillado en el suelo, Merlín sabe por qué-.
- ¿Y Lily? –preguntó el chico directamente-.
- Oh, se ha ido enfadadísima –le dijo sonriendo-.
- ¿Conmigo? –preguntó James abriendo la boca sorprendido-.
Grace se echó a reír al ver la cara de James. La vena malvada la duró solo un segundo más.
- En realidad no, pero tu cara ha sido divertida. Se ha ido a cambiarse a su cuarto, no lo iba a hacer en el pasillo...
- Sí, habría sido horrible –dijo Peter mirando a James de reojo y aguantándose la risa. Tuvo que esquivar un codazo que el moreno le enviaba directamente al estómago cuando pasó por su lado-.
- La verdad es que Lily pensó que podrías tener un túnica de sobra que le valiera a Remus.
- ¿A Remus? –preguntaron James y Peter a la vez-.
- Sí. Ha dicho que no le importaría acompañar a Sadie al baile para que no fuera sola. –dijo la chica encogiéndose de hombros-.
Los dos chicos se miraron extrañados, pensando qué le habría picado a su amigo en el corto tiempo que le habían dejado solo. Después, al igual que Grace, optaron por encogerse de hombros y que Remus hiciera lo que le viniera en gana. James fue hacia su baúl y sacó una túnica de gala igual a la que planeaba ponerse. Su madre le consideraba tan imprevisible que le enviaba dos túnicas, solo por si acaso. Una sonrisa amaneció en su rostro al pensar que Lily se había percatado de eso. Esa pelirroja siempre estaba a los más mínimos detalles, jamás se la escapaba nada. Y eso le encantaba.
OO—OO
Si las miradas matasen, Remus estaría presenciando en ese momento su funeral. Bastante molesto estaba por el marrón en el que se había metido, como para encima aguantar la ira de esa loca, que a fin de cuentas era la culpable de todo.
- ¿Qué? –la espetó cansado de aguantar en silencio esa mirada rabiosa-.
- Nada -contestó Sadie con un tono que daba a entender todo lo contrario-. Solo me preguntaba si te has propuesto fastidiarme en serio o de verdad eres tan lento que no ves venir el peligro.
- Disculpa, son mis amigas. Jamás creí que me iban a tender una trampa. Perdona por ser confiado –dijo con rin tintín-.
Sadie solo bufó como respuesta. El daño ya estaba hecho. Ya la habían embutido en unos zapatos que probablemente la romperían el fémur o la rodilla, y la había colgado del cuello un pedazo collar de Lily, que más bien parecía cumplir la función de mantenerla amarrada. Volvió a mirar a Remus con odio y se dijo a sí misma que retiraba todo eso de que el chico la caía bien.
- ¿Dónde está? –exclamó Sirius sobresaltándolos a los dos, que no le habían visto llegar-.
- ¿Quién? –le preguntó Remus aún con tono molesto-.
- El Pato Donald, ¿Quién va a ser? ¡Kate! Grace me ha dicho que andaba por aquí.
Sadie rodó los ojos.
- Si la persigues como perro que busca su hueso, no me extraña que huya...
- ¡Yo no la persigo! –protestó el aludido-. Remus, ¿A qué no la persigo?
- No –contestó el chico, y Sirius sonrió triunfalmente-. Hasta hoy. Parece que estés en celo, Padfoot.
Sirius miró mal a su amigo durante un segundo, pero este ya había tenido suficientes malas miradas esa tarde como para acostumbrarse de por vida. El moreno se derrumbó en el sofá de al lado.
- Es que esta mañana se me ha ocurrido una forma de que vuelva conmigo y quería ponerla en marcha –le confió en voz baja-.
- ¿Y esa fórmula no será encerrarla en un armario contigo dentro, no? –dijo Remus alzando una ceja-.
- No –contestó Sirius mirando hacia otro lado. Estuvo unos segundos en silencio hasta que volvió a hablar-. ¿Tan mala idea es?
- Yo diría que sí –le dijo su amigo palmeándole la espalda, mientras Sirius fruncía el ceño, seguramente pensando en otro plan-. Deja que las cosas surjan, que cada vez que planeas algo, a Dumbledore le salen más canas.
En ese momento, Grace entró a la Sala Común seguida por Peter. Se dirigió directamente donde Remus y le tendió una túnica de color negro, que el chico miró con desconfianza.
- Luego me lo pongo –dijo intentando alargar el momento-.
- Ni hablar –se opuso Grace-. Ya he mandado a James a cambiarse, y vosotros tres vais a hacer lo mismo. –dijo empujando a Peter y señalando a Remus y Sirius que permanecían sentados-.
Los chicos se levantaron lentamente y fueron desfilando en dirección a la habitación bajo la atenta mirada de Grace. Sirius se dio la vuelta y lució su sonrisa más característica.
- Por cierto, te queda muy bien eso que te has hecho en el pelo –la dijo-.
- Ya lo llevaba así cuando me has empujado –le contestó fríamente para borrarle la sonrisa de la cara-.
Y así todos se fueron a prepararse, pues ya no tenían excusa para alargar más el momento. Un hecho que sucede de India a Brasil, es que, habiendo un evento y hombres invitados a él, ellos siempre meterán prisa a las mujeres pero procurarán no empezar a arreglarse hasta diez minutos antes de tener que salir... Hogwarts no era el excepción, y dado que faltaba una media hora escasa para el comienzo del baile, los chicos comenzaron a tener prisa y a pegarse con sus compañeros para ocupar primero la ducha. En el cuarto de los chicos, Sirius ganó la pelea, pues Remus no tenía ningún tipo de prisa y Peter, por su propio bien, decidió dejar paso a su amigo. No tardó mucho en salir con el pelo mojado y vestirse con su túnica, que si bien era sencilla, él conseguía darle un toque especial con su elegancia innata.
Cuando salió de allí, consciente de que si no llegaba a tiempo a la sala común de Ravenclaw, su descendencia correría grave peligro, Remus aún se encontraba sentado en su cama mirando con horror la túnica prestada por James. Desde el baño llegaba la voz apagada de Peter que tenía la costumbre, insana en opinión de Sirius, de cantar una buena ranchera durante el proceso de la ducha. Bajó las escaleras que separaban las habitaciones de los chicos, de las de las chicas, y llegó al último tramo, que era común para ambos. De espaldas a él, mirando hacia la sala común, se encontraba una chica morena con un elegante vestido blanco. Si bien no la reconoció al instante, un lunar en la zona posterior de su cuello, le chivó quién era su dueña. Sonrió ampliamente, mirando apreciativamente a su "novia- ex novia", como él la llamaba para sí mismo desde hacía unos días. Kate estaba especialmente guapa ese día. Ya lo había oído, y ahora que la veía con sus ojos, no podía más que estar de acuerdo. Se acercó sigilosamente a ella mientras la chica se tocaba las orejas, al parecer colocándose unos pendientes.
- Estás preciosa –la susurró al oído haciendo sobresaltarse a la chica-.
Kate se dio la vuelta, le miró, y se sonrojó mientras le devolvía la sonrisa. Le miró durante un segundo antes de responderle.
- Tú también estás muy elegante.
Sirius, animado por la reacción de la chica, se acercó más y miró sus labios. Kate, quien le vio las intenciones, decidió cortar el momento para más tarde.
- Green estará encantada de que te hayas puesto tan guapo para acompañarla –le dijo-.
Sirius se paró, después la miró y se alejó frunciendo levemente el ceño.
- No la invité por nada raro, solo por ir con alguien –la dijo-.
- Eso ya lo sé. –respondió Kate segura-. Pero, ¿Le ha quedado claro a todo el mundo? –sonrió al ver la confusión en el rostro de Sirius, y tuvo que reprimirse MUCHO para no lanzarse a su cuello en ese momento-. De todas formas, si llegas tarde, te matará.
Sirius se echó a reír ante el comentario, pero estuvo de acuerdo en que era una posibilidad. Bajó un par de escalones antes de darse la vuelta a mirar a Kate.
- ¿Bailarás luego conmigo? –la preguntó-.
- Claro –respondió la chica con una sonrisa-.
OO—OO
James se miró al espejo encogiéndose de hombros. Merlín sabía que había hecho todo lo posible para peinarse, pero no había otra solución. Se guardó su varita en el bolsillo y salió de su habitación, dispuesto a ir a recoger a Grace antes de que la rubia le fuera a buscar y le lanzara una maldición, como le había amenazado.
Al bajar a la sala común, se encontró a Lily, quien esperaba a su pareja sentada en un sofá. Solo la veía la cabeza, y su largo cabello estaba recogido en una coleta alta, unida por una trenza. Al oírle bajar, Lily se giró sonriente y se puso de pie de un salto.
- ¡James! ¡Que guapo estás! –le dijo haciendo que el chico sonriera-. ¿Qué tal estoy? –preguntó dando una vuelta sobre sí misma-. Y sé sincero, eres el primero en ver todo el conjunto completo.
Ante es oportunidad, James pudo observarla con detenimiento unos segundos. Llevaba un vestido de color negro, que al contrario de parecer sobrio, sobre Lily daba una imagen elegante y adulta. Era palabra de honor, con un cinturón dorado diñéndoselo a la cintura, y una falda de bailarina que llegaba hasta por más arriba de los tobillos. ¿Qué podía decir? Él siempre la veía perfecta.
- Estás guapísima Lily. No creo que haya ninguna chica en Hogwarts que pueda estar tan guapa como tú lo estás ahora –la dijo, haciendo que la chica sonriera abiertamente, desde luego satisfecha con la respuesta-.
La guiñó un ojo divertido y se despidió de ella encaminándose hacia la salida.
- ¿Ya te vas? –preguntó Lily repentinamente seria-.
- Sí, no quiero que Grace me mate –dijo James-.
- ¡Bah, pero es pronto! –discutió la pelirroja-. Quédate a hacerme compañía mientras llega Mark.
James rió divertido.
- Lils, hay que estar abajo en diez minutos. Mi vida corre peligro, en serio.
- ¿Tanta prisa hay? –le preguntó Lily con una sonrisa profident-.
- ¿Estás impidiendo que me vaya a posta, pelirroja? –preguntó James con una risotada que Lily secundó casi al instante-.
- Disculpa moreno, solo estaba hablando contigo –le respondió-.
James salió de la torre aún riéndose por la pequeña broma que habían compartido. Sin embargo, Lily se quedó bastante seria, pensando en las palabras de él: "¿Estás impidiendo que me vaya a posta?". ¿Lo estaba haciendo? Otra cosa que añadir a las locuras que había estado haciendo esos días.
OO—OO
Sirius salió a paso ligero de la torre, más contento de lo que había estado en toda la semana. Sin embargo, su sonrisa se desvaneció en el momento en que vio esa figura recostada contra la pared. Le reconoció al instante. Derek Rumsfelt. Supuso que estaba allí para acompañar a Kate. Sabía que irían juntos, pero también sabía que Kate solo lo consideraba una salida de amigos, igual que la de Gis y Peter o la de Grace y James. Por eso no le preocupaba en absoluto y se permitió lanzarle al chico una sonrisa de superioridad que este no le contestó. Genial, tal como esperaba. Ese tío sabía del peligro que él suponía, si tenía algún tipo de intención sobre Kate. Sin embargo, él ya no le consideraba rival.
Nunca se habían llevado bien entre ellos. Más bien, tuvieron siempre una especie de rivalidad. Por así decirlo, habían tenido vidas paralelas dentro de Hogwarts. Los dos eran considerados de los más atractivos por las chicas, los dos eran populares, y, como Sirius nunca quiso entrar al equipo de quidditch, la rivalidad en el campo la tenía con James. Además, no sabía si de forma consciente o inconsciente, Rumsfelt había acabado rondando a sus chicas, como él llamaba para sí a las dos únicas chicas de las que se había enamorado: Grace y Kate. No podía negar que le entró una ira terrible verle besar a Grace en la estacón de King Cross el día de regreso al colegio, pero entonces pudo disimularlo, pues Kate estaba con él. Luego, cuando cortó con esta y vio como la trataba en aquel pasillo, sintió un fuerte impulso de convertirle en una pasta pringosa. Por si fuera poco, aprovechó las desavenencias entre Kate y él para rondar a la chica y hacerse amigo de ella. Cuando se lo contaron no podía dar crédito a sus oídos, pero cuando les vio en Hogsmeade, de la mano, creyó de verdad que era capaz de sacar la varita y cometer una locura. Nadie sabía lo cerca que había estado.
Sí, desde luego en ese último año, su vida y la de Derek Rumsfelt pasaban muy cerca, mucho más de lo que le gustaría. Cuando pasó de largo cerca del chico, acentuó más su sonrisa socarrona para rabia del chico, quien le lanzó una mirada envenenada. Sirius enarcó las cejas claramente divertido. Si quería pelea, esa noche podía complacerle con sumo gusto.
OO—OO
- Vale, si no me equivoco ya lo hemos cogido todo –dijo Gis echando otra mirada a la habitación recién recogida-.
Ellas tres, más Sadie a quien habían subido con ellas para vigilarla, ya estaban arregladas y listas para salir. Quizás habían dado más vueltas de las necesarias, pero su orgullo femenino les impedía esperar en la sala común a que los vagos de sus acompañantes terminaran.
- Bueno, yo me voy, que seguro ya me están esperando –dijo Kate haciendo un gesto con la mano para despedirse-.
- ¡Espera Kate! –la llamó Grace-.
La morena se giró mirando a su amiga, pero esta no la volvió a hablar hasta q la hizo salir de la habitación y cerró la puerta tras ella.
- Oye, sé que prometí no decir nada –empezó a hablar Grace claramente nerviosa-. Pero solo...
- Mejor vete al grano –dijo Kate dejando escapar una risita por el inusual comportamiento de la rubia-.
Grace la miró seriamente, y Kate supo que esta vez, dijera lo que dijera, no tendría pelos en la lengua.
- Es sobre Derek. No voy a meterme en que seáis amigos o no. Tú decides. Pero, por favor, ten cuidado. Estate atenta, porque creo que busca algo más de ti y no quiero que te haga daño. Sé que tú confías siempre en todo el mundo, y es algo muy tierno, pero estaría más tranquila si sé que estás sobre aviso.
Se mordió el labio nerviosa y preparada para escuchar un nuevo discurso de Kate sobre lo desconfiada y sacapuntas que podía ser. Sin embargo, su amiga la sorprendió cuando la dio un abrazo sonriendo ampliamente. Se quedó estática, sin ser capaz de responderla debido a la sorpresa.
- Gracias –la dijo Kate separándose de ella. Grace enarcó una ceja haciéndola reír-. Sé que te preocupas por mi y que todo lo haces por mi bien. Pero ya sabes que yo tengo opinión propia de las cosas y dudo mucho que Derek quiera conmigo más que amistad. Ignoro qué ha podido ocurrir con vosotros, cada uno me cuenta una versión. Pero creo que no quiero saberlo, los dos sois mis amigos. Además, mi prioridad esta noche es reconciliarme con Sirius, así que no hay peligro de que caiga en "otras redes".
- ¿Ah sí? –preguntó Grace algo insegura-.
- Sí. Además, creo que antes he hecho un gran avance. Hemos estado tonteando, ya sabes –la confió con una risita ilusionada-. ¡De esta noche no pasa!
Irónicamente, a Grace esa información no la hizo la ilusión que habría esperado tras tantos días diciéndola a su amiga que arreglara la situación. Sin embargo, ignoró el malestar que se había creado en su estómago, y le devolvió la sonrisa a Kate deseándola suerte.
Aún estaba algo autómata cuando James apareció y la medio arrastró camino del Gran Comedor. Cuando llegaron al vestíbulo, vieron a todos los estudiantes que, como ellos, estaban esperando. La chica por fin salió como de una nube y se dio cuenta de que Gis la estaba hablando, a la vez que vigilaba con la mirada a Remus y Sadie, que parecían querer asesinarse mutuamente con la mirada. Sonrió, esa noche iba a estar entretenida.
OO—OO
Vale, llegaba tarde. Es lo que tiene pararse a hablar con cada persona que se encontró por los pasillos, pero Sirius siempre fue la imagen de la extroversión, y ni siquiera la amenaza de una ravenclaw vengativa podía quitar eso. Sin embargo, cuando llegó a la entrada de la torre, Jane no estaba esperando. Bufó. Se lo tendría que haber imaginado. Seguramente haría algún numerito previo para que todo el mundo la mirara. Ese tipo de chicas solían actuar siempre de la misma forma. Nada originales. ¡Cómo se alegraba de que tras el primer baile, James cargaría con ella! Sabía que no era un buen hermano alegrándose por eso, pero, como él tenía otros planes en mente, estaba seguro que su amigo no le mataría cuando se lo explicara. Bueno, quizá un poco...
Se paró justo delante de la puerta de madera que había allí, y la miró divertido. "¿Una puerta normal y corriente? Vaya seguridad". Llamó a la puerta, y el picaporte, que tenía forma de águila, abrió sus fauces.
- ¿El vaso está mitad lleno o mitad vacío? –preguntó de pronto el águila haciendo sobresaltarse al chico-.
- ¿Eh? –exclamó más perdido que un pulpo en un garaje-.
El águila no volvió a hablar. Sirius empezó a considerar la idea de haberse vuelto loco. Así que los de Ravenclaw no funcionaban con contraseña como en las otras tres casas. Si es que siempre supo que esos cerebritos eran raros...
- ¿No vas a dejarme pasar? –le preguntó a la puerta-.
A estas alturas, cualquier persona normal ya se consideraría loco por estar hablándole a un trozo de madera, pero en el mundo mágico, tras poder hablar con fantasmas, poder volar y ver dragones, uno tiene que estar muy mal para considerarse loco. Bufó en voz bien alta, quizá alguien le oyera desde dentro.
- Esto es absurdo –dijo mosqueado-.
- Otra oportunidad: ¿En dónde habrá más pescados, en el mar o en la tierra? –volvió a decir la puerta, dejando a Sirius seguro de una cosa: los ravenclaw se había empeñado en sacarle de sus casillas-.
- ¡Y yo que...!
De repente la puerta se abrió, y una chica de pelo castaño se asomó por ella.
- ¡Ya ha llegado! –susurró a alguien que estaba tras ella tras mirar a Sirius-. Pasa –le invitó-.
- Señorita Tyler, no puede pasar hasta que no responda a la pregunta –recordó el águila con voz musical-.
La chica le dirigió una sonrisa amable.
- Por supuesto. ¿Sería tan amable de repetírmela?
- ¿En dónde habrá más pescados, en el mar o en la tierra?
- Mmm –dijo la chico frunciendo el labio, aunque Sirius estuvo prácticamente seguro de que solo hacía tiempo para lucirse-. En la tierra. En el mar se consideran peces, no pescados. –contestó dándole la razón al Gryffindor-.
- Bien razonado –contestó la voz-.
La puerta se abrió y Sirius pudo pasar, bastante incómodo. Las pocas personas que aún no habían bajado al vestíbulo, centraron su mirada en él en cuanto el chico entró.
- ¿Por qué el acertijo ese? –le preguntó a la chica castaña-.
- Porque así nadie nos puede robar la contraseña –respondió la chica levantando la cabeza orgullosa-. Ningún miembro de las otras casas tiene la capacidad mental necesaria para pararse a pensar con paciencia.
Sirius frunció el ceño por esa observación, pero no se encontraba de humor para tener una guerra dialéctica.
- ¿Y Green? –preguntó, debido a la ausencia de la chica-.
- Siéntate ahí –le dijo sin contestarle y señalándole un sillón azul oscuro-. Jane bajará enseguida. ¿La has traído algo?
- ¿Eh?
- Lo suponía –dijo la chica con un suspiro-. ¡Hombres!
Sacó su varita del vestido, y dándole la espalda a los demás, conjuró un pequeño ramillete de flores que le tendió a Sirius bruscamente.
Cuatro minutos y veintisiete segundos y medio después, Jane hizo su entrada en la sala común. Estaba guapísima con su vestido rojo y su rubio pelo cayendo en cascada por es espalda. Bajó a cámara lenta y se paró justo en el primero peldaño, disfrutando durante unos segundos de la atención recibida. Sirius recordaba esa actitud de algunas películas muggles que habían visto en casa de Remus. Lo absurdo es que de verdad la sala se quedó en silencio mientras todos la miraban. Tuvo que contenerse mucho para no echarse a reír ahí en medio. Muy bien, haría su papel unos segundos y después se burlaría a gusto.
Con elegancia se levantó, se dirigió hacia la chica y la tendió el ramillete. Jane le lanzó una mirada de aprobación, y ¡Que narices! A él también le gustaba dejar pasmada a la gente y a las chicas con la boca abierta. Sino, no sería él.
Fueron caminando hasta el vestíbulo atrayendo mucha atención. Desde luego era muy atípico verlos juntos, y todo el mundo parecía sorprendido. Ya se imaginaba Sirius los falsos rumores que se crearían incluso antes de que empezara el baile. Si escuchaba algo, se aseguraría de quedar lejos de la rubia psicópata, no sea que decidiera pagarlo con él. De todas formas, en cuanto la dejara acosar a James dudaba de que la chica tuviera la atención en otro sitio.
OO—OO
Mark y Lily llegaron al vestíbulo justo cuando abrían las puertas. El chico tiró un poco de la mano de su novia, que estaba especialmente lenta ese día.
- ¿Me vas a contar qué te pasa? –la preguntó por tercera vez-.
- Nada –contestó Lily como las tras dos veces-. Estaba pensando en si había acabado todos los deberes –le dijo-.
Mark sonrió y levantó sus manos entrelazadas para darla un beso en el dorso de la mano, sin soltarla.
- Ya mañana pensarás en eso –la dijo como tranquilizante-.
Lily le devolvió la sonrisa pero se volvió a perder en sus pensamientos enseguida.
Consiguieron entrar mezclándose con la gente, y Lily visualizó enseguida a su grupo de amigos. Tiró un poco de Mark y le miró algo suplicante, por lo que el chico apartó la mirada de sus amigos y siguió a su novia.
- ¿Y las mesas? –preguntó Lily cuando llegó hacia el grupo-.
- Eso mismo estábamos hablando –la dijo Gis-.
- Yo diría que Dumbledore ya tiene pensada alguna de las suyas –dijo James riendo-.
Los profesores, muy elegantes ellos, fueron desfilando por una especie de plataforma que habían colocado. El director estaba en el medio y se llevó su varita a la garganta para pronunciar el hechizo que amplificara su voz.
- Buenas noches a todos. Bienvenidos al baile de celebración de Hallowen, la fiesta más conmemorativa de la magia. En breves comenzará la celebración, para la cual hemos traído a un grupo de música muy popular: The Dark Alley. –tuvo que hacer una pausa, pues los estudiantes comenzaron a gritar emocionados, y es que ese grupo era uno de los más populares de todo el país-. Bien, veo que están emocionados. –dijo el profesor sonriendo-. Como verán, no hay mesas para cenar, para este año se nos ha ocurrido algo muy innovador. En esta mesa del fondo –dijo señalando una pequeña mesa situada en un rincón y en la que había cientos de platos-, hay platos en apariencia normales y corrientes. Lo único que deben hacer es coger uno y nombrar aquello que les apeteca, y aparecerá al instante en el plato. ¡De esa forma ninguno tendrá queja de la comida! –añadió risueño, y los chicos le pareció que estaba enumerando todo lo que pediría-. Por otro lado, habrá otra pequeña sorpresa mientras bailan. Le he repartido a nuestro poltergeist Peeves una ramita de muérdago mágico, y él pasará la noche volando sobre las parejas. Para aquellos que no lo sepan, el muérdago mágico obliga a quienes lo tienen encima a besarse, si es que quieren moverse.
- Creo que a McGonagall la va a dar una embólea –le dijo Sirius al oído a James. El chico se sobresaltó, pues no había oído a su amigo llegar. Sin embargo, cuando miró a la profesora que estaba a la derecha del director, no le quedó más opción que darle la razón a su amigo. La profesora McGonagall miraba severamente a la masa de estudiantes, y por cada palabra del director fruncía más los labios hasta convertirlos en una línea blanca-.
- Por supuesto, no será necesario un beso de verdad en esta situación, sino que con un pequeño roce de labios, la magia surtirá el efecto. –continuó el director-. Pensé que sería entretenido, y aviso que vale para todos.
Ante estas últimas palabras, James y Sirius se separaron al instante, al igual que muchos estudiantes de sus amigos, y decidieron poner una distancia de seguridad. Algunas chicas se pegaron más a sus novios, quienes no se quejaron en esa situación, y la mayoría se rió del comportamiento de los chicos. Jane pareció encontrar el momento idóneo para saludar a James con un largo y efusivo abrazo, que hizo fruncir el ceño a Lily por lo evidente de la jugada.
Muchos olvidaron todo esto cuando The Dark Alley salieron a la plataforma que ya habían desalojado los profesores. El grupo, compuesto por tres chicos y dos chicas, vestían túnicas anchas y coloridas, muy de moda en esa época hippie. Uno de los chicos, de cabello largo hasta media espalda, se sentó tras la batería y comenzó a tocar una música de medio tiempo. Le siguió la chica morena con un violín, y otro chico un piano. Quedaron delante los vocalistas del grupo, un chico rubio que llevaba una guitarra eléctrica y una chica de pelo castaño que llevaba la gemela de esta. La canción se podía bailar tanto abrazado a tu pareja como separado, por lo que cada uno eligió una forma dependiendo del grado de confianza, y el miedo a las intenciones de Peeves.
Mark y Lily bailaban abrazados cerca de Gis y Peter, quien no se sentía cómodo agarrando a su pareja, por el compromiso que podría suponer. La latina le sonrió divertida y le dio un sonoro beso en la mejilla para quitarles los nervios, lo que hizo que el chico sonriera. El poltergeist decidió que Mark y Lily fueran sus primeras víctimas, pero ante la predisposición de la pareja por besarse, los dejó para no volver, pues no era divertido si la pareja ya estaba deseando hacerlo.
Algo más aparte, Grace y James bailaban separados, riéndose de algo, mientras que Jane iba arrastrando a Sirius cada vez más cerca. Al ver a Peeves acercarse, la ravenclaw giró su cuerpo como si estuviera bailando y apartó a Grace de un empujón exclamando:
- ¡Cambio de parejas!
Sirius tuvo ganas de echarse a reír por el atrevimiento de la chica, pero se contuvo pues tuvo que sostener a Grace para que no cayera al suelo del empujón. James fue a preguntarle a su acompañante si estaba bien, pero Jane se le colgó del cuello antes de que pudiera hablar, y le arrastró unos metros para que no pudiera hablar con sus amigos.
Grace miró a Sirius ceñuda.
- Supongo que estás encantado de haberte librado de ella –le acusó-.
- Nadie me lo reprocharía –dijo Sirius sonriendo y encogiéndose de hombros-.
- Pobre James, debía haber sospechado que la habías invitado por algo así.
- ¿Qué te fastidie más, que James esté incómodo con ella o que tú te hayas quedado sin pareja? –la preguntó Sirius ampliando su sonrisa-.
- ¡Cómo te atreves! –exclamó Grace indignada-.
- ¿Quieres bailar? –preguntó el chico cortando el hilo de pensamientos de Grace-.
- ¿Qué? –acertó a decir-.
- Bailar, pista, tú y yo –dijo Sirius despacio y haciendo muchos movimientos de manos-.
La broma le costó un golpe en el hombro, pero al final la rubia aceptó bailar con él. Para sorpresa de Grace, su ex la apretó fuerte de la cintura para estrechar el contacto. Estuvieron bailando en silencio unos minutos, hasta que Grace alzó la cabeza para mirar a Sirius y hablarle.
- Tengo entendido que has conseguido un gran avance en tu relación. Te felicito. –le dijo sonriendo tímidamente-.
- ¿Has hablado con Kate? –preguntó el chico emocionado. Grace asintió con la cabeza y él esbozó una amplia sonrisa-. ¿Y qué te ha dicho?
Grace pareció pensárselo unos segundos hasta que volvió a hablar.
- Honestamente, ella cree que vuestra reconciliación no pasa de esta noche –al ver la alegría del chico su sonrisa flaqueó unos instantes, por lo que escondió la cabeza en el hombro de Sirius-. Me alegro mucho por vosotros. –le dijo sin mirarle-.
- La verdad que un mes de pelea me parece más que suficiente –la respondió Sirius-.
- Solo te pido que no la hagas daño. Ella se merece lo mejor
- Lo sé.
Después de eso, continuaron bailando de nuevo en silencio, mientras que por la mente de cada uno rondaban multitud de pensamientos.
OO—OO
Remus y Sadie estaban apoyados contra la pared, cada uno con un plato en la mano y a un metro el uno del otro. Sadie tenía el plato repleto de galletitas saladas que casi no había probado, mientras que Remus degustaba un gran trozo de pastel de chocolate.
- Si quieres bailar, dilo –dijo Remus-.
- No gracias –repuso Sadie fríamente-.
- Vale –dijo Remus encogiéndose de hombros-. Pero si luego las chicas te preguntan si te ha divertido dilas que sí, que luego me echan la bronca a mi.
- Tranqui.
- Bien.
Y esa había sido su conversación más larga por el momento. Remus no estaba incómodo, valoraba el silencio mucho más que sus amigos. Y Sadie tampoco se sentía mal así. Su humor no había mejorado mucho desde que la obligaran a vestirse en la torre, por lo que agradecía que su compañero no se empeñara en llenar todos los silencios. La verdad es que, entre todo lo malo, había tenido suerte de ir con Lupin. El muchacho incluso volvía a caerla bien, pues no la presionaba para nada y era increíblemente conformista.
- Voy a coger una bebida –anunció para después irse a otra mesa donde había acumulados vasos con el mismo hechizo que los platos. Cogió uno y, mirándolo, dijo-. Zumo de calabaza.
Al instante la bebida apareció en el vaso y la chica lo bebió sin prisas, apoyada contra la pared y viendo a sus compañeros bailar una canción muy rítmica. Al otro lado de la pista, en el aire, vio al poltergeist riéndose escandalosamente. Sea lo que sea lo que hubiera hecho, seguro que alguien estaba incómodo. Se movió un poco y se puso de puntillas para ver mejor, y no se equivocó. Podía ver a su amigo James forcejeando con esa rubia con la que Sirius había ido. Peeves estaba parado justo encima de ellos con el muérdago, y la chica tenía a James bien agarrado del cuello. Más que besarle, parecía que le estaba succionando, y Sadie no sabía si James quería apartarse porque no le gustaba el beso o porque necesitaba respirar.
Aún sintiendo lástima por su amigo, la chica apartó la mirada para observar al resto. Al menos sus compañeras ahora estaban demasiado ocupadas bailando con sus parejas como para obligarla a ella a nada más. Hora y media de preparación ya había sido suficiente tortura. Cerca de ella, aunque no parecía haberse percatado de ello, estaba Jeff con su pareja. Sadie no lograba comprender cómo esa chica no se había dado cuenta de que su hermano parecía un pato cuando bailaba, pero desde luego no lo hacía. Más bien parecían metidos en su mundo, hablando y riéndose. No recordaba haber visto nunca a Jeff tan extrovertido y divertido con alguien, de verdad se sentía cómodo siendo él mismo con esa chica. Y Sadie prefería ponerse esos tacones de aguja todos los días durante el resto de su vida, que admitir que de verdad se sentía muy feliz por su hermano.
Hablando de los tacones, de pronto sintió un dolor intenso en el pie derecho que la hizo soltar un pequeño grito. Miró hacia su derecha y vio que una pareja había tropezado con ella.
- ¡Lo siento de verdad! Ha sido culpa mía –dijo el chico-.
Sadie le miró fríamente, pero su cara se crispó cuando reconoció a Regulus Black. En un primer momento, el chico no pareció reconocerla y no comprendió su expresión. Sin embargo, tras unos segundos mirándola fijamente, se quedó literalmente con la boca abierta.
- ¿Williams? –preguntó inseguro-.
- Vaya Black, sabes hablar. Es un gran descubrimiento –ironizó Sadie fríamente-.
- ¿En qué especie de máquina te han metido para que parezcas una chica? –preguntó él hirientemente-.
- Pues déjame decirte que a ti el negro no te queda nada bien. Desde luego la elegancia en tu familia la heredó solo tu hermano –respondió ella sin dejarse impresionar-.
- Oye Regulus, vamos a bailar –le dijo la chica que acompañaba al Slytherin-.
Regulus no pareció ni oírla, y siguió mirando a Sadie con el mismo odio de siempre. La chica no pareció dispuesta a continuar soportando la situación y si marchó sin él. Regulus no pareció ni notarlo.
- Aún no me has dicho en qué máquina te metieron –la dijo sonriendo de nuevo-.
- Tú tampoco me has dicho en que tubérculo te encontraron tus padres.
Regulus ignoró el ataque y volvió por otro flanco.
- Por cierto, veo que eres más inteligente de lo que creía. O más cobarde –añadió ampliando su sonrisa-. No le has dicho a nadie nada. Veo que te has tomado en serio lo que te dije.
- Y veo que tú eres tan ególatra que no has sido capaz de tomarte en serio lo que te dije yo –dijo Sadie levantando la cabeza para quedar a su altura-.
- No me hagas reír.
- En mi vida he hablado más en serio. Deberías aprender a elegir bien tus enemigos. Déjame en paz.
Se dio la vuelta e intentó irse lo más rápido y a la vez lo más elegante posible, pero sus pies no se movieron del lugar.
- ¿Qué...?
Y entonces escuchó una desagradable risa encima de ella. Miró a Regulus, y luego los dos levantaron la vista al mismo tiempo para ver a Peeves que los observaba divertido, y sostenía el muérdago entre ellos.
- No me jodas... –murmuró Regulus-.
Sadie estaba a punto de echar humo por las orejas, en su cuello podía sentir su vena latiendo fuertemente, mientras que su rostro comenzaba a adquirir un tono cada vez más rojo. No por la vergüenza, sino por la furia. Lamentó profundamente que Peeves ya estuviera muerto, pues habría sido una buena forma de descargar su ira.
- Que conste que no hay nada que me repugne más –dijo acercándose rápidamente y tomando la cabeza del chico con ambas manos-.
Con un gesto de asco rompió la distancia que había entre ellos y le dio un beso rápido y corto al chico. Antes de que el Slytherin pudiera reaccionar, salió corriendo para mantener distancias.
Regulus tardó unos segundos en procesar todo lo ocurrido, pero cuando quiso buscar a los culpables, ambos había huido. Uno estaba volando por encima de un grupo de hufflepuffs que se intentaban separar mucho los unos de los otros, mientras que la extraña chica gryffindor había hecho mutis por el foro y no se la veía por ningún lado.
Lo que sí vio, fue una melena rubio cobrizo que, como siempre, llamó su atención. Se acercó sigilosamente a ella por detrás, sonriendo ligeramente al saber que la podría sobresaltar de nuevo.
- Grace, ¿Qué haces aquí sola? –preguntó. Sonrió más ampliamente al ver que la chica se agitaba y se llevaba una mano al pecho-.
Al reconocerlo, Grace le sonrió y suspiró.
- Buscaba a James, ¿Le has visto? –preguntó-.
- No –contestó Regulus escuetamente, pretendiendo ocultar la frialdad que se apoderaba de él cada vez que alguien nombrar a su hermano o s su amigos-. Tenía entendido que venía contigo.
- Sí, pero Green lo secuestró –le dijo con una sonrisa-. Sin embargo la acabo de ver a ella sola buscando a alguien, por lo que me figuro que James ha logrado huir, después de todo.
Regulus rió un poco. Seguramente todo el colegio sabía la obsesión que se traía la ravenclaw, y aunque no lo había presenciado, en unos minutos ya había corrido el bulo por toda la sala de que la chica había estado a punto de violar a Potter en medio de la pista.
- Ya aparecerá –la dijo-. De mientras, ¿Quieres bailar conmigo?
- Claro –aceptó la chica con una amplia sonrisa-.
Aunque la canción era muy rítmica, Regulus la cogió fuerte de la cintura y la acercó a él, para bailar lentamente. A Grace se la pasó por la cabeza que quizá era una extraña costumbre familiar. También era irónico que, aunque había venido con James, apenas había podido bailar con el chico, y sus acompañantes habían sido dos hermanos que se negaban el uno al otro. Sonrió a Regulus mientras pasaba sus brazos por los hombros del chico. Él siempre la había caído bien, pese a que sus compañías no la parecían adecuadas. Sin embargo, jamás la había discriminado por ser gryffindor o porque sus padres rechazaran definitivamente pertenecer al grupito de locos de Voldemort. Regulus siempre la había tratado muy bien, siempre había estado allí para ella. Incluso en aquella época cuando Sirius y ella... En realidad prefería no pensar en aquella época. "El pasado, pasado está" pensó.
OO—OO
Kate y Derek bailaban la canción junto al grupo de amigos del chico. En más de una ocasión, el chico había intentado cogerla de la cintura para atraerla más cerca, pero Kate se había apartado con maestría. La verdad es que la chica no podía quitarse de la cabeza las palabras de Grace que hacía referencia a que tal vez el chico buscara algo más con ella. No era desconfiada, más bien al contrario, pero la insistencia del chico, más la cara que había puesto al ir a recogerla, realmente no la habían gustado.
Al juntarse con los amigos de él, algunos habían hecho alguna bromas que la habían molestado. ¿Acaso Derek no había aclarado a sus amigos que ellos dos solo eran eso, amigos? Él siempre se había portado con ella como un perfecto caballero, pero desde luego no estaba cómoda en esa situación. Parecía que se había perdido algún chiste privado, como cuando el chico llamado Andrew le preguntó con mucha sorna si ella era muy amiguita de Grace, o cuando el otro chico llamado Mike le respondió al primero que ella era ahora más amiguita de Derek. El único que la había tratado con amabilidad y que no parecía hablar con segundas, era ese chico tan tímido llamado Dave que miraba a Derek un poco enfurruñado. Ella no había dejado de notar que su amigo estaba muy incómodo con las miradas de Dave.
- ¿Os habéis peleado Dave y tú? –le preguntó tras pensarse unos minutos si hacerlo o no-.
- No. –respondió Derek fríamente-.
Kate le miró molesta por su tono de voz, y el chico cambió el gesto.
- No es nada –la dijo mucho más amable-. Solo tenemos diferentes opiniones...
Pero Kate no le escuchó esta vez. Toda su atención estaba fija en algo que la parecía mucho más interesante, a unos metros y separado de ellos por unas cuantas parejas. Sirius estaba de pie, quieto, sexy como nunca y mirándola con la mayor provocación del mundo. Sabía que esa sonrisa torcida y esa mirada penetrante estaban hechas especialmente para volverla loca, pero no por ello pudo dejar de mostrar la sonrisa más bobalicona del mundo. Él estaba, sencillamente, guapísimo.
Derek la cogió de la mano y le hizo girar sobre sí misma, quizá para llamar su atención. No consiguió esa atención, pero sí que ella perdiera de vista a su chico favorito. Cuando volvió a mirar, él ya no estaba. Frunció los labios. Se sentía como una niña la mañana de Navidad que no ha recibido lo que esperaba. ¿Por qué se había ido?
OO—OO
- ¡Au! –protestó Gis cuando Peter la pisó-.
- ¡Perdona Gis! –exclamó el muchacho llevándose una mano a la boca al darse cuenta del traspiés-.
Gis le sonrió para decirle que no ocurría nada, y tomó la barbilla del chico con una mano para que la mirara, ya que había vuelto la vista hacia otro lugar, justo donde miraba cuando la había pisado de lleno en un pie.
- Peter, procura mirarme. Así no me pisarás –le dijo con una risa-.
- Ya...
Sin embargo, de vez en cuando seguía mirando hacia el mismo lugar algo extrañado.
- ¿Qué ocurre? –quiso saber Gis-.
- Es que... no sé qué hace Moony. Lleva un rato dando vueltas y cambiando de dirección –la dijo señalándole a su amigo con la cabeza que, de hecho, miraba extrañado el aire de su alrededor-. ¿Crees que estará bien?
- No lo sé –dijo ella-. Vamos a ver.
Le cogió de la mano para ir juntos a ver qué le ocurría a Remus, pero de repente, todo se oscureció.
- ¿Se puede saber qué haces? –escuchó reclamar a Peter, a alguien a quien no veía, pero que había supuesto la había tapado los ojos con las manos-.
Pudo oír como alguien le pedía silencio al chico, y dos segundos después, sintió un cálido aliento en el cuello y la oreja derecha.
- Tenía muchas ganas de verte –le dijo una voz masculina en un susurro. No acabó de reconocer la voz, pero la sonaba mucho-.
- ¿Qué...? –se apartó las manos de los ojos y giró sobre sí misma para ver al desconocido que la había hablado al oído-.
Se quedó completamente estática cuando se encontró frente a frente con Anthony. Sí, era él. Solo unos centímetros más alto que ella, de pelo castaño algo desordenado, una túnica algo sucia y su sonrisa tímida de siempre. Sonrisa que fue flaqueando cuando pasaron los segundos y ella seguía sin reaccionar. Anthony miró de reojo a Peter, al parecer buscando una respuesta a la actitud de su novia. Sin embargo, Peter no sabía quién era y no estaba demasiado seguro de si no debía apartar al chico lejos de Gisele. Al fin y cabo, la chica seguía ahí de pie con la boca abierta.
Gis soltó una gran exclamación, sobresaltándolos a ambos y se tiró a los brazos de Anthony. Como el chico no estaba preparado para eso, tuvo que controlar mucho su equilibrio para que no cayeran los dos al suelo. La respondió al abrazo más seguro y riéndose alegremente. Esa sí era su Gisele, ya le extrañaba.
- Te ha costado reconocerme ¿eh? –bromeó aún con su novia pegada a su cuello-.
- Es que me ha costado asimilar que estabas aquí –le respondió ella separándose el tiempo justo para mirarle a los ojos-. ¿Qué haces aquí? ¿No tenías hoy... cosas que hacer? –dijo al final al percatarse de la presencia de Peter-.
- Sí. Por eso estoy así. –dijo señalando la túnica. Después bajó la voz para que solo ella le oyera-. Pero Moody me dijo que sino iba a estar a lo que tenía que estar, lo mejor era que viniera al estúpido baile y le dejara trabajar en paz. Palabras textuales –le dijo el chico con una sonrisa. No parecía demasiado triste por haber sido "expulsado" de la misión-.
Gis le volvió a abrazar eufórica. Al fin y al cabo, llevaban dos meses sin verse. Justo ese día hacia dos meses, pues Anthony no había podido ir a despedirla a la estación, a la cual ella casi había llegado tarde por culpa de otra de las reuniones de la Orden.
- ¡Uy perdona Peter! –le dijo al chico que seguía mirándoles, aunque esta vez con una sonrisa-. Este es Anthony. Anthony, este es Peter, un compañero de clase.
- Mucho gusto –dijo Peter apretándole la mano al recién llegado-. Me alegro que hayas venido, Gis tiene ahora mucha mejor cara.
- Igualmente –dijo Anthony respondiéndole al apretón-. ¿Te importa si bailo con ella un poco? Sé que has venido a acompañarla pero...
- Descuida –le interrumpió Peter sonriendo alzando las manos. Se volvió hacia Gis para indicarla con la mirada que no le importaba en absoluto-. Iré a ver qué busca Remus –la dijo-.
Se giró para mirar a su amigo, pero este ya no estaba en aquel lugar. Gis y él miraron alrededor, pero no encontraron rastro del licántropo por ningún lado. Literalmente, se había evaporado.
- Tranquila –la dijo al ver la confusión en los ojos de la latina-. Ahora le busco. Pasároslo bien, chicos –les deseó, dándole una palmada a Anthony en la espalda y saliendo de la pista de baile-.
OO—OO
Después de una hora, la conversación entre Mark y Lily se había apaciguado bastante. El chico había aguantado estoicamente bailando los primeros veinte minutos, pero Lily podía ver claramente que su novio estaba incómodo. No es que ninguno bailara estupendamente, pero si encima no le gustaba, ni disfrutaba de la música, aquello se convertiría en algo tedioso. Por eso le propuso descansar un rato e ir a tomar algo.
Así había acabado, en un corrillo con los intelectuales del curso, discutiendo sobre la conveniencia de los tratados internacionales, mientras Lily miraba la pista de baile con ansiedad y sostenía en las manos un plato con sus galletas favoritas, que en aquel momento la sabían rancias. Ella era la primera que se emocionaba hablando de política, pero aquello era una fiesta. ¿Aquella gente no descansaba el cerebro nunca? Suponía que no. Eran unos intelectuales, los empollones. Sin embargo, ella también estaba considerada como una empollona. ¿La gente de verdad creía que ella era así? Puso una mueca en su cara, que no supo si se debió al pensamiento o a que se estaba empachando a galletas. Dejó el plato a un lado por si acaso. Sin embargo, la idea seguía rondando su cabeza. No sabía por qué la llamaban empollona o come libros. No es que viviera para los estudios, como alguno de aquellos chicos. Ella simplemente seguía sintiéndose fascinada por todo ese mundo. Puede que la mayoría habrían crecido considerando la magia como algo normal, pero ella la descubrió de golpe a los 11 años, y seis años después, no había terminado de descubrir todas las maravillas que ese mundo la proporcionaba. Si además incluía a eso, que tenía facilidad para los estudios, suponía que sí, que la imagen que daba era de una auténtica come libros.
Sin embargo, esa noche ella quería bailar, bromear, hablar sobre cualquier tema insustancial, reírse aunque fuera de algo absurdo... Y hablando de absurdo, en ese momento ella misma debía ser algo absurda, pues la parecía estar viendo a James escondido debajo de una mesa. Cerró los ojos y movió la cabeza, pero al abrirlos, James seguía debajo de la mesa de las bebidas, mirando algo aterrorizado a su alrededor y con el pelo más desordenado que de costumbre. Parecía un cachorrito maltratado, y Lily sintió diversión y ternura al mismo tiempo.
Se giró para mirar a su novio, quien estaba absorto en una conversación con sus amigos Sam y Roger.
- Mark –le susurró para que se acercara y así poder hablarle al oído-. ¿Te importa si voy un rato con mi mejor amigo? –le dijo señalando con la cabeza en dirección a James-.
Mark miró extrañado en aquella dirección, pues en primer momento no reconoció a nadie que podría entrar en la definición de "mejor amigo de Lily". Pero tras entrecerrar un poco los ojos, descubrió a James en una posición que le hizo soltar una pequeña carcajada. Se volvió hacia la pelirroja aún sonriendo abiertamente y le dijo:
- No me importa, y además creo que necesita ayuda.
Lily le devolvió la sonrisa, convencida de ello, y se encaminó hacia donde estaba James. Al llegar a la mesa, cogió un vaso, al que susurró "Cerveza de mantequilla", haciendo que se llenase de dicho líquido. Después se puso de cuclillas y miró debajo de la mesa a James, que miraba hacia el fondo de la pista sin darse cuenta de su presencia.
- ¿Le apetece, caballero? –le dijo en tono divertido-.
La reacción de James quizá fue algo exagerada. Lo primero que se le ocurrió al oír una voz femenina fue echarse hacia atrás, por lo que dio con su cabeza en la mesa y estuvo a punto de tirarla. Después miró hacia la figura q le miraba desde fuera, con los labios tensos de aguantarse la risa y un vaso de plástico que le seguía ofreciendo.
- ¡Lily! –exclamó nada más reconocer el inconfundible cabello pelirrojo. Se llevó una mano al pecho y suspiró con fuerza-. ¡Que susto me has pegado! Creí que eras Jane.
Lily tuvo que luchar por aguantarse la risa al ver la cara de ansiedad que ponía James con solo pronunciar el nombre de la ravenclaw. Debía haberle agobiado un poco esa noche.
- Te vi desde la otra punta –le dijo señalando con la cabeza el lugar donde seguían su novio y sus amigos-.
- ¿Se me ve desde lejos? –preguntó el chico abriendo mucho los ojos. Estaba claro que no había elegido bien su escondite-.
- En realidad, no creo que nadie más se haya fijado. Yo me estaba aburriendo como una ostra y estaba a un paso de ponerme a buscar doxys en las cortinas –añadió divertida a la par que sincera-.
- ¿Te estás aburriendo? –dijo James olvidando de pronto su problema. Miró hacia donde estaba Mark-. ¿Por qué no te ha sacado a bailar? –la preguntó-.
- Bailamos al principio, pero creo que se aburre –dijo la chica encogiéndose de hombros-.
- Que idiota, si yo tuviera una novia como tú, no desaprovecharía la oportunidad de abrazarte con la excusa de un baile –susurró, más para sí mismo que para ella-.
Lily le miró con una sonrisa radiante que no se le escapó. Miró el brillo en sus ojos y supo que "su pelirroja" estaba tramando algo.
- Al decir eso, te comprometes a sacarme tú a bailar –le dijo, afirmando las sospechas del joven-.
"Que todas las intuiciones acaben igual de bien" pensó para sí mismo. Sin embargo, sacó un poco la cabeza de debajo de la mesa y miró alrededor. Lily adivinó qué buscaba, o más bien de qué quería cerciorarse, y se puso de pie para tener una visión más amplia del lugar. Recorrió todo el Gran Comedor con la vista.
- No hay moros en la costa –le dijo imitando el tono de los piratas al dirigirse a su capitán-.
- Entonces vamos –dijo James mucho más animado-.
Salió de debajo de la mesa, se estiró un poco, pues los músculos se le había agarrotado el cuarto de hora largo que llevaba ahí abajo, y tomó a Lily de la mano para llevarla al centro de la pista.
Haciendo eco de sus palabras, la tomó de la cintura aunque la canción era rítmica, pero a Lily no pareció molestarla, pues le sonrió ampliamente.
- ¿Qué te ha pasado para que huyas así de Green? –le preguntó mirándole a los ojos-.
- Digamos que me secuestró durante la primera canción, después me retuvo como prisionero otras cuantas más, me ha acosado sexualmente teniendo a Peeves como cómplice, y cuando conseguí escaparme, se ha puesto a seguirme, hasta el punto de organizar una "partida de caza" con sus amigas. Llevaban un rato buscándome por todo el Comedor, y como son muchas, solo se me ocurrió meterme debajo de la mesa para evitarlas.
Lily se echó a reír a carcajadas, imaginándose la incómoda situación en la que se debió encontrar su amigo.
- No te rías –la reprochó James haciendo un puchero, pero conservando el humor en sus ojos-. Creo que con todo eso, tengo motivos de sobra para denunciarla. –después se puso muy serio, fingiendo considerar el tema en serio-. Quizás debería pedirle consejo a Grace, ya que ella está tan interesada en el derecho mágico. ¿Crees que querrá llevar mi caso?
- Por supuesto. Además siempre da prestigio representar a un rico en un juicio por acoso sexual –dijo Lily fingiendo la misma seriedad-.
Ambos se echaron a reír de nuevo, disfrutando de una charla insustancial. Esa que tanto deseaba Lily hacía unos minutos.
- Por cierto, ¿Dónde has dejado a Grace? –preguntó la pelirroja al recordar que si amiga era la acompañante de James ese día-.
- Triunfando por ahí –dijo James con una sonrisa-.
- ¿Triunfando?
- Sí. Cuando Jane me secuestró, la dejé con Sirius, y en mi huída la he visto con dos más, bailando. Un par de minutos antes de que aparecieras, la vi bailando con un hufflepuff que iba a herbología con nosotros en quinto. Y conociéndola, seguro que tiene una cola de pretendientes esperando su lugar –la dijo guiñándola un ojo-.
- Me alegro que se lo esté pasando bien –dijo Lily sinceramente-.
- Yo también. No entendía que quisiera quedarse en la torre –la confesó-.
- No quería meterse con nadie ahora, ya sabes –le dijo la chica. Después se quedó callada pensando, y le preguntó más preocupada-. Oye, ¿Estará cómoda? Porque igual está bailando con ellos por compromiso y está deseando librarse de ellos.
- No –negó James con la cabeza-. Si se sintiera agobiada seguro que me habría buscado para decirles a todos que ya tenía acompañante.
Aquello convenció a Lily, que dejó de lado los pensamientos en su mejor amiga y se concentraba en reír y bromear con su "mejor amigo".
OO—OO
Tal como habría vaticinado James, Grace le estaba buscando desesperada. Después de dejar a Regulus, había tenido que bailar con cinco chicos diferentes, y en las cinco ocasiones había tenido que vigilar las dos manos de su acompañante, como si en realidad fueran ocho.
Por más que miraba a la pista, a las mesas o a los pasillos, no conseguía ver rastro de James, o en su defecto, del vestido rojo de Green que tanto destacaba. Ambos estaban completamente desaparecidos.¿Dónde estaría su amigo? Habría diferentes opciones: una, que las fuerzas oscuras hubieran entrado en Hogwarts y se habrían llevado a algunos alumnos, sin que los demás, y en especial Dumbledore se percatara de ello. Tenía que reconocer que esa posibilidad era muy remota. También podría ser que Green habría secuestrado a James, y lo tuviera encadenado y amordazado en alguna mazmorra a la espera de que sacara el látigo. Tampoco la extrañaría demasiado que eso pasase. Pero siendo sinceros, si iban a jugar a juegos para mayores, dudaba que James se negara a algo así, por lo que solo quedaba la opción más creíble: la chica la había hecho una proposición indecente, y su amigo que, como todos los hombres, solo pensaba con la bragueta, la había seguido a donde ella quisiera y ahora volverían a estar revolcados en la torre de Astronomía.
Se mosqueó, claro que sí. Si pides a una amiga que te acompañe al baile, ¡ten la decencia de permanecer a su lado un rato, ayudándola a quitarse los moscones de encima y no a revolcarte con una con la que podrías hacerlo cualquier otro día! Bufó. Encima no veía tampoco a Remus y Sadie. Aunque dudaba muchísimo que estuvieran haciendo lo mismo que James y Green... De todas formas, también estaba molesta con Remus. ¡Vaya amigos tenía! Uno tras la barbie del colegio (típico) y otro seguro que se habría escabullido ya a la sala común. Ten amigos para esto...
De pronto vio su salvación, junto a la mesa de bebidas. Vale, habría preferido las otras dos opciones, pero a caballo regalado no le mires el diente. Así que, al ver acercarse de nuevo a otro chico, casi corrió hacia donde Sirius estaba recostado, mirando fijamente el fondo de un vaso.
Por su parte, Sirius acababa de llegar a la mesa. Estaba francamente divertido por los intentos de Rumsfelt de conseguir la atención de Kate. Y estaba feliz porque ella prefiriera mirarlo a él en la distancia, que oír lo que tuviera que decirle el ravenclaw. Se sentía tan generoso, que decidió darle unos minutos de ventaja antes de ir a buscar a su chica. De pronto, algo golpeó su abdomen, y bajó la mirada para encontrarse con unos ojos color miel que lo miraba suplicantes.
- ¿Qué..?
- Si me ayudas, te debo una –le cortó Grace-.
Aún confuso, Sirius levantó la vista, justo detrás de la chica, para ver como un muchacho que le sonaba de algo, se había parado y los miraba a los dos algo confuso. Después volvió a mirar a Grace que le miraba más suplicante. Lo entendió. Solo tenía que hacer un gesto para hacer que el chico se marchara, y le hizo. Levantó su brazo y lo pasó por la cintura de la chica. El otro chico notó la indirecta y se dio media vuelta, bastante desilusionado. Sirius sonrió. Le encantaba lo que su presencia al lado de una chica provocaba en los demás. Después miró a Grace, quien ya se había soltado de él, y la sonrió también.
- ¿Quieres? –la ofreció de su vaso-.
- ¿Qué es? –preguntó la chica algo dudosa. No se fiaba del todo de él, y Sirius sabía que era inteligente por su parte-.
- No lo sé –la confesó encogiéndose de hombros y mostrándola el vaso vacío-. Aún no me he decidido.
- Pues haz los honores –le dijo sonriente. Sirius compuso una sonrisa torcida-.
- Whisky de fuego –murmuró hacia el vaso-.
Sin embargo, este seguía vacío. Sirius repitió el nombre de la bebida con las cejas enarcadas. Nada de nuevo. Chasqueó la lengua, claramente divertido.
- Tenía que haber supuesto que "el dire" no nos dejaría beber alcohol.
- Estaba claro –coincidió Grace con una risita-. Pídeme una cerveza de mantequilla, anda.
Sirius así lo hizo, y cuando el líquido apareció en el vaso, se lo tendió a la rubia que se le llevó a la boca mirándole agradecida.
- ¿Dónde está Prongs? –preguntó Sirius de repente-.
- Supongo que en el mismo lugar que tu acompañante –le dijo recalcando el pronombre, para darle a entender que si estaba sola en ese momento, se debía en parte a su culpa-.
Si Sirius notó esa indirecta, desde luego no lo dio a ver, pues seguía con la misma sonrisa de suficiencia que le había visto mientras se acercaba a él. Estuvieron un par de minutos en silencio, cada uno con un vaso en la mano y mirando el conjunto del baile. Cuando consideró que había pasado tiempo suficiente, Sirius se bebió de un trago todo el contenido de su vaso y lo hizo desparecer con la varita. Ya era hora de ir a buscar a Kate.
- Bueno, yo voy a hacer algo que tengo pendiente –la dijo a Grace guiñándola un ojo-.
La chica asintió con la cabeza con aire ausente. Cuando fue a dar el tercer paso, Sirius notó que algo le retenía, como una pared invisible. Extrañado, pasó la mano por el aire, pero no había nada, sin embargo, al volver a andar le pasó lo mismo. No podía avanzar.
- El precio para salir de aquí es un besito –dijo una voz encima de su cabeza, seguida de una estridente risa-.
- ¡Peeves! –exclamó el chico furioso, atrayendo la atención de Grace, primero a él, y luego al poltergeist-.
Peeves parecía muy satisfecho con la furia de Sirius y la sorpresa de Grace que miraba el muérdago con los ojos desorbitados. Se rió más fuerte y empezó a hacer ruidos de besos, haciendo que Sirius se enfadara más. Ya iba a sacar su varita, cuando la mano de Grace le detuvo.
- No te metas en problemas ¿quieres? –le dijo seriamente-.
Sirius se lo pensó unos segundos, pero guardó la varita en el bolsillo de nuevo, haciéndole caso a la chica.
- ¿Te importa? –la preguntó señalándole el muérdago con la cabeza-.
Grace se encogió de hombros.
- Tampoco hay más remedio –le dijo, dando un paso hacia él-.
Sirius la tomó de la barbilla y, rápidamente, acabó con la distancia entre ellos, uniendo sus labios con los de Grace. Por instinto, Grace llevó sus manos hasta el pelo de él, profundizando el beso mientras le acariciaba el cabello. Sirius gimió dentro de su boca, y bajó sus manos hasta la cintura, por donde la apretó con fuerza contra él. Sorprendiendo a la chica, introdujo la lengua en su boca y acarició la de ella que comenzó a danzar junto a la suya. Sonrió al oír el gemido de la chica, y al notar como sus manos se aferraban con más fuerza a su pelo. Siempre había sido muy apasionada, como él. Siempre se habían complementado de maravilla. Una de sus manos trepó por la espalda de ella hasta atrapar las puntas de su larga melena rubia...
Un momento, ¿Larga melena rubia? Se apartó de golpe de ella, al percatarse que era a Grace a quien estaba besando de esa manera. Casi estuvo a punto de sonrojarse al darse cuenta de lo mucho que le había abstraído aquel beso, hasta el punto de que había olvidado dónde estaba y a quién estaba besando. Miró por última vez a su ex novia, quien acababa de abrir los ojos y le miraba con la misma confusión que él a ella. Sus labios estaban rojos e hinchados por el beso, y sus mejillas estaban teñidas del sonrojo que no había conseguido vencer a Sirius.
No pudo aguantarlo más, y se dio la vuelta, escapándose corriendo de ella, de las sensaciones que había tenido, de todo aquello... De repente, le faltaba el aire. Lo que necesitaba, era ir a buscar a Kate, como ya había planeado. Sí, era eso. La iría a buscar, la besaría, dejaría el orgullo de lado y la pediría que volviera con él. Si la chica era lógica con lo que le había insinuado, le diría que sí, y todo volvería a ser como debía ser. Olvidaría por segunda vez que en algún momento Grace Sandler había significado algo más para él, que lo que debía ser, una simple compañera. Una más...
OO—OO
Peeves por su parte, se había ido enseguida. En cuanto esos dos comenzaron a estar cómodos intercambiando saliva, el poltergeist decidió cambiar de víctimas. Ya se empezaba a a aburrir. A la mayoría ya les había molestado, aunque pocos se habían enfadado, tal y como a él le hacía gracia. Y parecía que ninguno había decidido cambiar de pareja... De pronto vio un destello rojo, algo que siempre destaca en un mar de cabezas. Bueno, era Evans, la premio anual de gryffindor que tenía complejo de McGonagall. A esa ya la había molestado, o más bien la había dado la excusa. Ella y el rubio prefecto de hufflepuff no necesitaron ver el muérdago dos veces para lanzarse al ataque. Sin embargo, ese de ahí no era rubio... Una sonrisa maligna se formó en la cara del poltergeist más travieso de Hogwarts.
James y Lily habían continuado hablando y bromeando, sin intenciones de dejar de bailar juntos. En un principio, la idea de Lily era bailar un par de canciones con su amigo y después volver con su novio, pero ahora se estaba divirtiendo tanto, que ni se había planteado abandonar la compañía de James. Estaba cómoda, relajada y claramente divertida. Cuando estaba con James era tan fácil ser ella misma, que olvidaba el resto.
No estaban hablando de nada concreto, más bien riéndose de cómo bailaban algunos compañeros, de los pasos exagerados y divertidos que hacía James, o del sombrero de Dumbledore. Nada serio, como a Lily le gustaba en esas situaciones. En una de las vueltas que James la dio, en un alarde de baile loco, vio destello sobre ellos que, unido a la risas de algunos compañeros de su alrededor, la llevó a levantar la cabeza instantáneamente. Allí estaba Peeves, ese dicho poltergeist que la tiraba de las trenzas cuando era más pequeña. La visión la congeló la sonrisa en su rostro, y al ver su reacción, James también levantó la vista. La pelirroja se sentía algo alterada, y el moreno estaba en shock. Ambos sabían lo que esa significaba, pero no parecían asimilarlo del todo. James sabía que eso sería motivo de sobra para saltar de alegría, pero también estaban los nervios y el ligero dolor en el pecho que le daba al ver a Lily con expresión de horror. Expresión de horror ante la perspectiva de besarle. A él también se le congeló la sonrisa, no podría disfrutar algo que Lily aborreciera, aunque fuera algo que él llevaba soñando tres años...
Lily miraba con horror el muérdago, y oía las risitas de los compañeros de alrededor. Eso era lo que la causaba pánico. No besar a James, pues tampoco era para tanto darle un pequeño beso a tu mejor amigo. Lo malo era tener que hacerlo delante de todos aquellos cotillas que consideraban muy gracioso ver un beso entre Evans y Potter, quienes hasta el año pasado se dedicaban a tirarse todo cuanto tenían en las manos. Ya se imaginaba lo que se diría al día siguiente. La gente, como siempre, tan chismosa...
Miró a James con seriedad, intentando formar una pequeña sonrisa en su rostro, para indicarle que el problema no era él en absoluto. James la devolvió una tímida sonrisa.
- No te preocupes, lo único que les interesa es tu reacción. Cuando vean que no le das importancia, dejarán de mirar –la susurró-.
La sonrisa de Lily aumentó, y por decisión propia inclinó su rostro sobre el de James. Él la cogió de la nuca, y para darla valor, rozó chistosamente sus narices. Cuando la pelirroja soltó una tímida carcajada, él la sonrió más ampliamente y terminó con la distancia entre ellos. Para no parecer un maniquí, Lily rodeó la cintura del chico con su brazos, y James puso su otra mano sobre la nuca de ella, acariciando su mejilla que el pulgar.
Cuando James se iba a apartar, oyó un suspiro de Lily y, para su sorpresa, la chica le lamió el labio inferior. El chico perdió el control. La agarró más fuerte de la cabeza, sin preocuparse de despeinarla, y tampoco pareció importarla a ella. Podía sentir las manos de Lily apretando y arrugando su túnica de gala. Si quería, podía romperla, a él lo único que le importaba era que no cesara ese beso.
Sin embargo, la falta de aire se hizo más patente que nunca. Se separaron agitados, respirando entrecortadamente y apoyando su frente en la del otro. Si los demás seguían mirando, a ninguno de los dos les importaba. Fue Lily la primera que se movió, rozando de nuevo su nariz con la del chico, provocando que en él una pequeña risa. Ella le sonrió ampliamente de vuelta. James estaba desconcertado, pero exultante de felicidad.
Cuando se separaron más, ella le miró fijamente, pero su mirada indicaba que su mente estaba a kilómetros de allí. Poco a poco, su sonrisa fue flaqueando, hasta convertirse en una mueca. James sabía que eso no era bueno, pero no podía moverse. De repente, Lily comenzó a negar con la cabeza, abriendo los ojos de forma desorbitada. Se llevó una mano a la boca, y antes de que James pudiera volver a respirar, ella salió corriendo, empujando a las parejas que se interponían en su camino. Sin embargo, tampoco en ese momento, James fue capaz de moverse. Se quedó en la pista de baile, con los brazos caídos a ambos lugares de su cuerpo, la boca desencajada y la mirada fija en un punto rojo y negro que se iba alejando cada vez más...
OO—OO
Peter había buscado a Remus por todas partes. Que el mismo Merlín se le apareciera sino lo había hecho. Pero su amigo licántropo no aparecía por ningún lugar. Había rodeado la pista de baile dos veces, aunque dudaba mucho que Remus estuviera bailando con la más borde de los hermanos Williams. Había mirado por todos los pasillos a los que daba el Gran Comedor, incluso había subido a la torre Gryffindor, pero Moony se había esfumado literalmente.
Estaba algo mosqueado, no con Remus, sino porque había desaparecido con más facilidad que un fantasma. Entró de nuevo en el Gran Comedor, quizá su amigo había ido a dar una vuelta y había vuelto al baile en su ausencia. Decidió darse un descanso, se acercó a la mesa de las bebidas y llenó su vaso de zumo de calabaza, y después se dirigió hacia la mesa de los platos donde pidió un trozo de tarta de melaza. Se recostó en un rincón, dio un sorbo al vaso y lo dejó en el suelo a su lado, para poder disfrutar de la tarta con ambas manos.
Tenía otro motivo para encontrar a Remus: se aburría. No es que le encantara bailar, pero al menos Gis no le regañaba por su torpeza, y no conocía a nadie que se aburriera en compañía de la latina. Pero a Gisele la había llegado una compañía que ella ansiaba más. Ni siquiera lamentó el hecho que le había dejado solo. La sonrisa de Gis lo merecía, y cuando apareció ese chico, esta se había hecho más amplia que nunca. Él simplemente se alegraba, Gis era el tipo de personas que se merecían sonreír a todas las horas del día.
- ¿Este es el rincón de los solitarios o solo lo parece? –preguntó una voz femenina cerca suyo-.
Levantó la vista para encontrarse con una chica con un vestido color verde oscuro, un bonito peinado y una gafas rectangulares de montura color verde. La reconoció enseguida, pues iban juntos a muchas clases, aunque ella fuera una Slytherin.
- Eso parece, Gibbon –la respondió lacónicamente-. ¿Tú no tienes pareja? –la preguntó a riesgo de que le mandara a la porra-.
La chica le miró directamente por primera vez, con una mirada fría y algo calculadora. Parecía estar juzgando qué era necesario contar y qué no. Peter tuvo ganas de bufar en voz alta. Muy típico de Slytherins el considerar cualquier estúpida frase como de información vital. Al parecer, decidió que el mundo no corría peligro si le respondía.
- No desde que huí de su aburrida compañía –a la respuesta le acompañó una tímida sonrisa-. ¿Y tú Pettigrew?
- Yo solo era el sustituto, y él oficial ya llegó –respondió sin pensarlo-.
La miró, pero ella ya había apartado la vista de él. Era una Slytherin de los pies a la cabeza, pero si había algo que tenía de diferente Marylin Gibbon es que no juzgaba a la primera de cambio. Era de los pocos que no le trataba como el perrito de James, Sirius y Remus, por lo que a él no le desagradaba del todo. Incluso parece que se llevaba bastante bien con Evans, lo que la eliminaba en parte de todos los que usaban tanto el término "sangre sucia".
- Gibbon, ¿Has visto a mi amigo, Lupin? –la preguntó después de un rato-.
De nuevo volvió a hacer lo mismo, le analizó con la mirada antes de contestar. Peter pensó que si todas las conversaciones eran así entre las serpientes, lo único que el sombrero seleccionador debía buscar era paciencia. Eso significaría que Sirius no entró allí, no porque fuera la oveja negra, sino porque siempre quería las cosas para ayer.
- Lo lamento, pero no. ¿Se ha ido?
- No, solo que llevo rato sin verle.
La chica asintió con la cabeza, pero no le respondió y volvió a mirar al vacío a los dos segundos. Peter se removió algo nervioso por tanto silencio.
- Voy a por otro –la dijo alzando el vaso-. ¿Quieres uno?
Esta vez no le analizó ni pensó durante esos insoportables segundos. Le sonrió con timidez y le dijo:
- Por favor.
Y Peter fue a la mesita de la bebidas, esta vez para coger dos vasos. Cuando volvía, miró fijamente a la chica con la que estaba hablando. Si que daba de sí una noche de un baile, cuando tu pareja se ha ido con su novio. Tanto, que al final puedes acabar conversando con Slytherins y todo. Si James y Sirius se enteraran... Sonrió pensando en el discurso digno de campaña electoral que los chicos le soltarían, unidos de vez en cuanto a las protestas de Remus que pedía que le dejaran en paz.
OO—OO
Remus no había desaparecido en absoluto, pero estaba en el único lugar en el que a Peter no se le habría ocurrido mirar. Y era normal que al chico no se le habría pasado por la cabeza que el licántropo estaría allí, pues ¿Qué loco saldría a los jardines con un grado de temperatura y cuando, además, había comenzado a nevar?
Sabía que esto podría suponer que al día siguiente estaría con gripe, pues solo llevaba la túnica de gala de James encima, pero no había podido evitarlo. Hacía una media hora, estaba tranquilamente aburriéndose como una ostra en el Gran Comedor, cuando comenzó a sentir una energía diferente. No era algo lógico, ni había modo de explicarlo. Por eso no se atrevería a decir en voz alta, que una extraña sensación lo había invitado a salir a los jardines a esas horas y en esas condiciones. Pero así era.
Comenzaba a no sentir las manos del frío, pero no se sentía capaz de moverse de allí, por mucho que sabía que se había aproximado demasiado al bosque. La sensación que había en ese lugar era muy agradable, le hacía sentirse en casa.
De pronto, sintió un movimiento en el bosque. Por inercia sacó la varita, pero al acercarse a ver, comprobó que solo era un pequeño cervatillo. Suspiró mientras se guarda de nuevo la varita en la túnica. Acabaría volviéndose esquizofrénico.
- No sabría si vendrías –dijo una voz a su izquierda, algo lejos de donde aún continuaba el cervatillo-. Pero puse toda mi energía en llamarte hasta a mi.
Pese a que sabía a quien pertenecía esa voz, sus ojos buscaron impacientes por el lugar. Pero aquello estaba muy oscuro y no conseguía ver nada. Poco a poco, los pequeños movimientos que se podrían confundir con el movimiento de las ramas, dieron paso a las zancadas de una figura que se fue acercando cada vez más a Remus...
Continuará...
O-oOOo-O
Y hasta aquí hoy... :D querréis matarme, pero 40 paginas de world me parecieron más que suficientes jejeje que os ha parecido??espero que haya sido de vuestro agrado xDD al final hubo aciertos y a Remus le tocó acompañar a Sadie xD y apareció Anthony!!por favor, no podía dejarle fuera!jejeje y.... creo que lo más esperado!!EL BESO ENTRE JAMES Y LILY!!:D yo por lo menos me puse loca al escribirlo jejeje y tb hay besazo entre Sirius y Grace!q os ha parecido todo esto?:P
El nombre del grupo musical "The Drak Alley", no es mío, sino que Cintia me lo ha prestado, y es obra de su amiga Marina en un foro de rol de HP ;)
Aún queda la otra mitad del baile, así que no os preocupéis si notáis que algo ha quedado sin acabar!como estoy de vacaciones de Navidad, intentaré escribir lo más rápido posible y así traeros el próximo capitulo pronto para compensar la tardanza de este!tb quiero adelantar, pues enero va a ser un mes difícil y no quiero estar todo el mes sin actualizar, aunque espero que comprendáis que los exámenes están primero :S
Aquí acabo!nos leemos ;)
"TRAVESURA REALIZADA"
Eva.
