¡Hola a todos! ¿Qué tal? ¡Ya por fin pude actualizar! Estaba algo insegura con el capítulo y lo he repasado cien mil veces hasta que creo que me ha quedado medio decente. Soy malísima en esto de los duelos, ¡que desastre! Jajaja bueno, espero que os guste, contesto a los anónimos en un minutito:
dark_black: ¡Hola!¡muchísimas gracias por tu review! Espero que sigas leyendo, si tanto te ha gustado la historia ;) Las dos peticiones tuyas: Lo de Grace saldrá, con un resultado u otro, ¡pero se sabrá! Y lo de Snape ¡te juro que lo intento! ¡Es que es el personaje que más me cuesta transcribir de toda la historia! Supongo que es porque es el más complicado de todos... Pero tiene protagonismo en la historia, desde luego, así que, me salga bien o mal, tendrá que salir jeje La verdad es que es un personaje muy interesante. Bueno, gracias por tu opinión, ¡espero ver qué te parece este capítulo"
Andy: ¡¡Loqui!! Veo que te gustó, ¿eh? Hoy sales un poco más, ¡que hasta hablas! ¡Haber qué te parece! :P ¡aún me debes el nombre de la niña! Y lo de James y Lily me hace una ilusión que ya se acerca... ¡Que ganas de escribir ese momento! :D Sadie y Regulus también me encantan, porque entre ellos se pueden entender perfectamente, ¡molan! :D Ya tienes para leer, pero también necesitamos tiempo para ese "plan" que nos volverá locas, ¡verás! Jajajaja
Lili: ¡Hola mi niña! ¡Gracias por pasarte! Me figuro que tienes que estar hasta arriba de tarea, ¡suerte! ¡Sabía que celebraríais que Lily y Mark ya no están juntos! Jajaja Ya no queda nada para juntar a estos, ¡prometido! A mí Mark me tiene enamorada, ¡el mi pobre es un cielo! La cara de Lily cuando sepa quién escribió la carta será un poema jajajaja Lo de la letra tiene una explicación... Hay una teoría, llamada "Efecto forer" que dice que la gente ve lo que quiere ver... Es decir, Lily quería ver que era Mark quien escribió la carta, y su propio subconsciente buscó las pruebas para afirmar que era él, quien escribía la carta. Como después ha resultado que no, ahora no sabe qué creer, pero no se la pasa por la cabeza que fuera James, por lo que no se fija en su letra, ni ve la evidencia aunque la tenga delante... ¡Es algo comprobado! Jajaja Lo de la carta de Sadie y Jeff... ¡no puedo contarlo! Jeje pero dará qué hablar, y es fuerte, ¡lo prometo! :P Me alegro que te haya gustado la parte de la Orden, ¡era una de las que más me emocionaba! Y en este capítulo aparece el gran duelo, claro, ¡ya me dirás qué tal me ha quedado! XD ¡Suerte en el cole cielo! ¡un besazo enorme!
Bueno, después de haber contestado ya... os dejo que el concurso de duelo... ¿Quién ganará? ¡Hagan sus apuestas y al final del capítulo me dicen si acertaron, pero no mintáis! Jajajaja
Esto no es mío, es evidente. Si fuera mío, me habría tardado un año entero escribiéndolo y habría tenido correctores de Editorial que me ayudaran... como no los tengo, ¡estoy sola! ¡Sean clementes! Jejeje
"JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NO SON BUENAS"
O-oOOo-O
Capítulo 20: El concurso de duelo.
En un pequeño y abandonado sótano, el día comenzó con un portazo. El ambiente, minutos antes vacío, silencioso y tranquilo, se caldeó de golpe. Por la puerta entraron, en primer lugar, un hombre alto, delgado y de poblada barba. Detrás de él apareció una mujer de estatura normal, con el rostro alargado enmarcado por una cabellera llena de rizos enmarañados. Más atrás y con paso más tranquilo, entró un hombre bajo, algo barrigón y de poco pelo a pesar de que aún era joven. Cerrando la marcha, un hombre de cabello castaño oscuro cerró la puerta con un golpe.
- Bien, ya estamos aquí –comenzó a hablar Tomás Mendes, mirando como la mujer y el último hombre se dedicaban miradas envenenadas-. Ya podemos hablar.
Recalcó la última palabra, consciente de que más que hablar aquellos dos acabarían a gritos. El tercer hombre, que se había sentado en un silla a la que le faltaba una pata, resopló medio divertido.
- No sé de hay que hablar –repuso la chica con tono hastiado-. Ya he dejado clara mi postura.
- Claro, Andrea. Y como tu opinión es la única válida, debemos hacer lo que tú quieras, ¿no? –ironizó el último hombre haciendo un gesto con las manos-.
- Adam... –murmuró Tomás como advertencia a su compañero-.
- ¡No, déjale! –respondió la chica airada-. ¡Aquí el señor Potter se cree que él sí que vale más que el resto! ¿verdad? Sabes que lo que sugiero es completamente lógico, y lo único que se te ocurre es insultarme.
- ¡Esto solo sirve para perder el tiempo! Lo lógico es hacer lo que Dumbledore nos pide con la mayor rapidez! ¡Perder el tiempo con tonterías es perjudicar a la Orden! –estalló Adam-.
- ¡¿En serio te parecen tonterías?! –exclamó la chica ofendida-.
- Potter, no es tan exagerado. No queremos perjudicar a la Orden retardando las cosas. Andy lo único que ha sugerido es que volvamos a hablar con Dumbledore –comentó el hombre que aún no había hablado-.
- ¿Y tú cómo no vas a defenderla si es tu hermana? –preguntó el hombre furioso-. Ha insinuado mucho más que eso. ¡Lo que no puedo creerme es que dudéis de Dumbledore y se os pase por la cabeza abandonar!
Tomás suspiró con cansancio. Ethan había vuelto a sentarse, mientras que Adam y Andrea seguían con el duelo de miradas. Sabía que ambos tenían su parte de razón, pero era imposible ponerse de parte de alguno. Cada uno lo veía de una forma distinta, y no cedería. Además, era consciente de que Adam explotaba de este modo bajo presión: tendía a exagerar las cosas.
- Por favor os lo pido. Analicemos lo que decís con tranquilidad. Adam, no es tan descabellado lo que sugiere Andrea. Sé que estás acostumbrado a acatar las órdenes de Dumbledore sin preguntar nada –añadió al ver al hombre abrir la boca-. Pero comprende que ese no es el caso de todos.
- ¿Acaso creéis que Dumbledore intentaría un plan que no fuera otro que acabar con todo esto? –preguntó Adam con resentimiento. De repente, su tono había bajado hasta convertirse en casi un susurro-.
- No hemos dicho eso –intervino Ethan balanceándose en la silla con las dos patas traseras-. Tienes que comprender que nos llama la atención que no nos diga absolutamente nada de este tema. Al parecer nos estamos jugando la vida por esto, y creo que tenemos derecho a saber qué es.
- Albus nunca cuenta nada...
- Hasta que acaba la misión, lo sé –finalizó Tomás-. Pero en este caso, puede que alguno de nosotros no vea el final de la misión.
- Exacto –exclamó Andrea con los ojos chispeantes-. Y si me juego la vida, y me arriesgo a dejar a mi marido y mi hija solos, creo que tengo derecho a saber si es por algo que merece la pena.
- Mira, ya sabías los riesgos que había al meterte en la Orden –exclamó Adam-. ¡Todo merece la pena! ¡Si es con tal de evitar que Voldemort se apodere de esto, merece la pena morir!
- ¡Ahí está! –exclamó la mujer-. "Esto", ¿qué es? ¡No te atrevas a decirme que no te has parado a pensar qué hay dentro de esas malditas cajas! Vacías en apariencia, no pesan nada, no son distintas en nada más que en el color, y sin embargo, Dumbledore insiste en que dentro de cada una guarda un poder que si cae en manos de Voldemort sería fatal para todos, y que abrirlas sería como abrir la caja de Pandora. ¡Más bien parece un pasaje de cualquier libro de fantasía! Si tan importantes son estas cajas, lo que hay dentro, tenemos derecho a saberlo.
- Él ha puesto su confianza en nosotros...
- Si tanta confianza nos tiene, lo lógico es que la tenga también para explicarnos el contenido –añadió Ethan con tranquilidad-.
Adam dio una vuelta sobre sí mismo, y se apretó las manos contra la cabeza.
- ¡Os juro que no puedo con vosotros! –exclamó-.
- Adam, amigo, tranquilízate –susurró Tomás poniendo una mano en su hombro-. En realidad esto es lógico. Yo coincido con Andrea y Ethan. Tenemos que saber qué es, solo para estar prevenidos. Piénsalo. ¿Y si es algo tan peligroso que quien lo tenga en su poder, está en peligro de muerte?
Le hizo un gesto sugerente con las cejas, que Adam captó de inmediato. Él mismo le había enviado esa caja a James, convencido de que el objeto y su sobrino estarían completamente a salvo. Pero, ¿y si le había puesto en peligro? Un nudo se acopló en us garganta, y fue incapaz de hablar por varios minutos.
- ¡Joder! ¡Deja de ser tan cabezota, Adam! –exclamó Andrea bufando-. Si tanto crees que el tiempo es oro, vamos a hablar con Dumbledore ¡YA! Tenemos que saber a qué nos enfrentamos.
Adam les miró a los tres indeciso. Tras recibir otra mirada furibunda de parte de la oscura mirada de la mujer, resopló molesto.
- Lo considero innecesario, pero lo que queráis.
- Voy a contactar con Dumbledore –comunicó Mendes sin pérdida de tiempo-.
OO—OO
- ¡En guardia malandrín! –exclamó Sirius saltando por encima de la cama de Peter-.
- ¡Padfoot! –gritó el chico llevándose una mano al pecho-. ¿Quieres dejar de despertarme con sustos?
- ¡Venga Pet! ¡Debemos batirnos que esos bellacos! –continuó Sirius saltando sobre la cama para conseguir que su amigo se levantara-.
- Venga Sir Cadogan, baja de ahí –le dijo Remus tirándole con un calcetín-. Sir Cadogan es el retrato de un caballero que habla así –le dijo a Jeff que le había mirado extrañado-.
- Este colegio acabará siendo más interesante que Geisterhaus –comentó Jeff con una sonrisa-.
De repente la puerta se abrió y James entró como una exhalación. Saludó a sus amigos efusivamente, y miró extrañado cómo Sirius aún saltaba sobre la cama de Peter y este se había puesto la almohada sobre la cabeza, e intentaba dormir sin importar que su cuerpo no parara de botar.
- ¡Wormtail! ¿Qué haces durmiendo? –exclamó saltando él también sobre la cama-. Para un día que tenemos permiso para atacar a los de Slytherin, y ¿aún duermes?
- ¡A por él! –exclamó Sirius tumbándose sin piedad encima de Peter-.
Riendo, James se tiró en plancha sobre los dos amigos, e incentivó a los otros dos a que se unieran. Divertidos, Remus y Jeff se unieron a la pirámide humana que se había formado sobre Peter. El pobre chico gritaba desde abajo, pero su voz sonaba amortiguada.
En esta postura tan normal estaban, cuando la puerta se abrió por segunda vez. Kate se quedó plantada en el umbral mirándolos con los ojos como platos. Miró hacia atrás, y después volvió mirarles.
- ¿Creéis que tenga que preocuparme por lo que hacen estos cuando los dejamos a solas? –preguntó a sus amigas que estaban tras ella-.
- Nunca hay una cámara cuando la necesitas –rió Gis viendo cómo los chicos intentaban apartarse del enredo-.
- ¿No vais a crecer nunca? –exclamó Lily con las manos en las caderas. Era la única que llevaba su uniforme colocado impolutamente-.
- Yo tampoco conocía esa faceta suya, Kate –comentó Grace aguantándose la risa-.
- Yo prefiero no opinar... –murmuró Sadie mirando a su hermano que se había puesto de todos los colores-.
Cuando todos consiguieron ponerse de pie, las cinco estallaron en carcajadas. Peter se tumbó en su cama y se tapó con la sábana hasta la barbilla. James se tumbó en la cama de Remus poniendo los brazos detrás de su cabeza, con aire despreocupado. Jeff se metió al baño con la excusa de ducharse, mientras Sirius fue sin pudor hacia su novia a darla un beso. Remus, intentando colocarse una túnica por encima del pijama sin que se notara su sonrojo, se aclaró la garganta.
- Chicas, ¿os importa?
- Nos salió tímido el niño –susurró Gis riéndose y cruzándose de brazos divertida, haciéndole ver que no se pensaban ir-.
- Si nos vamos, sois capaces de volver a dormiros –aclaró Lily-. Y hoy no podemos llegar tarde a comer, porque a las cuatro convierten el comedor en la pista de duelo.
- Pues yo quiero dormir –murmuró Peter ignorándoles a todos y tumbándose en la cama de nuevo-.
- Yo estoy con Peter –bromeó Grace-. Tengo sueño... ¡Ey, hazme un hueco!
Resueltamente empujó a Peter para poder tumbarse en la cama. El chico, como si le hubieran puesto un muelle, saltó de la cama colorado como un tomate. James se echó a reír con fuerza.
- ¡Para que luego te quejes de que no te llevas a ninguna chica a la cama, Wormtail! –exclamó entre risas-.
- ¡Oh, con esta cualquiera lo tiene fácil! –murmuró Sirius-.
Grace se incorporó dejando de reír y fulminó al chico con la mirada.
- Oye imbécil –le espetó-. ¿Por qué no vendes un poco de tu ego y te compras un cerebro?
- Claro. Pero préstame tu ego también, que así hago dinero.
- ¡¿Queréis parar de una vez?! –exclamó Kate molesta. El grito les hizo sobresaltarse a todos, que vieron como la morena, normalmente dulce y tranquila, tenía las mejillas teñidas de un rojo indignado-. ¡Me tenéis harta! ¡Tan pronto parece que seáis por fin maduros, y al segundo siguiente ya volvéis a saltar como si tuvierais once años!
- Con once se comportaban mejor... –murmuró Remus en voz baja. El único que le oyó fue James, quien estaba a su lado, y tuvo que reprimir una risa-.
- ¡Entonces dile que me deje en paz! –exclamó Grace señalando a Sirius con el dedo-.
- ¡Solo he hecho una observación objetiva! –se excusó el chico cuando su novia le regañó con la mirada-.
- ¡Eres gilipollas! –gritó Grace-. Eso también es una observación objetiva.
Algunos cogieron aire. Kate miró al cielo rogando paciencia, Lily puso sus manos en las caderas y miró a su amiga pidiéndola con la mirada que dejara el tema. Gis se había sentado en la cama de Remus, y le dio una colleja a James para que dejara de reírse, aunque se la escapó una risita a ella también. Sadie, apoyada en el marco de la puerta, se sujetó el puente de la nariz con los dedos.
- Y yo tengo que hacer de niñera hasta final de curso... –murmuró en voz baja-.
Sin embargo, ante el silencio que se había creado, todos oyeron su murmullo. Remus la miró comprensivamente y James tuvo que ponerse la almohada en la cara para no estallar en carcajadas.
- ¿Aún estáis aquí? –preguntó Jeff saliendo del baño con el uniforme puesto y el pelo mojado-.
- Bien –exclamó Lily dando una palmada-. ¡Todo el mundo a comer! Os quiero abajo en diez minutos. Al que no esté, lo vengo a buscar y le obligo a pasearse por el castillo en pijama.
OO—OO
En el comedor, el ambiente estaba totalmente caldeado. Los estudiantes del último curso, estaban emocionados con el concurso de duelo que se celebraría ese día y, en el lado opuesto, los demás estudiantes rabiaban por no poder participar en él. La noche anterior y esa misma mañana, los profesores no habían parado de recibir quejas y súplicas para participar, pero la Dirección había sido inflexible. Nadie lograba entender por qué Dumbledore se tomaba tan en serio en asunto, como si de verdad los mayores del colegio se fueran a la guerra.
- Grace, o te acabas la comida o te la hago tragar con embudo –dijo Lily por tercera vez consecutiva. Al oír a su amiga bufar, dejó caer el tenedor en su plato, produciendo un estridente sonido, y se volvió hacia ella-. ¿No estarás molesta por lo que ha dicho ese idiota? ¡Solo lo ha dicho para hacerte enfadar!
- Sí claro –dijo la chica rodando los ojos y removiendo el contenido de su plato con el cubierto-. Pero siempre se acaba diciendo lo mismo...
- No te preocupes –la dijo Kate frente a ella-. En cuanto baje, le diré que te pida perdón.
- ¡Pero si no es eso! Bien poco me importa a mi lo que me diga el imbécil de tu novio... Es que todo el mundo piensa eso de mi, ¿no?
- Eso son tonterías, Grace. Nadie piensa eso de ti. –repuso Gis-.
- ¡Claro que sí! –exclamó la chica con una risa amarga-. Tengo esa fama desde quinto curso. No digo que yo sea una santa, ni mucho menos –añadió con una risa pícara que compartió con Kate-. Pero las hay con muchísima más "carrera" que yo, y sin embargo, el putón de Hogwarts soy yo. Y todo por culpa de la estúpida de Mellisa...
Las tres chicas las miraron comprensivas. Mellisa Spellman había sido una gran amiga de Grace desde su primer día en Hogwarts. Ella era dos años mayor que el resto de sus amigas, y Grace la tenía en un pedestal. Era su ídolo. Cuando no estaba con Lily, estaba con ella y sus amigas, observándolo todo con admiración e intentando copiarla en todo lo que pudiera.
Cuando Mellisa estaba en su último año, y Grace en quinto, ambas dejaron de hablarse. Tuvieron una fuerte discusión, por un tema sobre el que la rubia no había querido hablar con nadie, ni siquiera con Lily. Después de eso, comenzó la leyenda negra de Grace, trayéndola en los siguientes meses sucesos realmente desagradables, que Mellisa y sus amigas reían cruelmente. Aunque al acabar el curso, la chica se fue de Hogwarts, los rumores que ella había esparcido sobre su adorada ex-amiga siguieron en la mente de todos, y en la fama de Grace.
- ¿Y tú a qué te has venido a acordar de eso ahora? –preguntó Gis despectivamente-.
- Supongo que porque me han entrado ganas de pegar a alguien, y es la frustración de no tenerla cerca de ella. –se volvió hacia Sadie, quienes las había escuchado desinteresada en silencio-. Williams, ¿no podrías dejarme tu bate?
- Si es para matar a Black, no –repuso la chica un poco divertida. Grace fingió apenarse por su negativa, y la muchacha no pudo evitar un risa-. Compréndelo Sandler, no es mi intención que le dejes en la enfermería hasta junio, y tengamos que pringarnos nosotras solas con el trabajo para que luego le pongan la misma nota. ¿No puedes esperar a después de los EXTASIS?
- Visto así, supongo que puedo esperar un poco –dijo Grace pensativa-. Seguro que para entonces se ha ganado la pena de muerte al menos otras diez veces...
- Pues ya que estás dispuesta a esperar –intervino Kate divertida-. ¿Podrías esperar a después de que nos casemos? Siempre quise vestirme de novia, y así luego sería viuda y cobraría el testamento.
- No, Kate no puedo –respondió Grace inflexible-. Te conozco lo suficiente para saber que cuando le fuese a matar me dirías que esperara un poco más que quieres tener hijos.
- Pero Wormtail y yo siempre podemos colaborar en esa última parte –intervino James con una sonrisa divertida, esquivando una colleja de parte de su mejor amigo-.
- ¿Ves? ¡Ya tengo solucionado el tema "niños"! –exclamó Kate riendo mientras Sirius se sentaba a su lado llevándose una mano al pecho con fingida tristeza-.
- Antes de que Sirius abra la boca y el tema se vuelva desagradable –dijo Lily viendo que, efectivamente, el chico se disponía a soltar alguna de sus frases-, os sugiero que os deis prisa, porque McGonagall ya ha avisado que a las cuatro menos cuarto se desmantela, aunque sigáis con la comida en la boca.
OO—OO
Tomás sacó la cabeza de la chimenea, encontrándose con la mirada interrogativa de sus tres compañeros. Incluso Adam parecía ahora interesado.
- Dice que vayamos a su despacho en Hogwarts dentro de dos horas. Ahora estaba ocupado organizando algo –les explicó. Después puso cara de confusión, y añadió para sí mismo-. Me dio la sensación de ver a Alice allí...
- ¿Alice? –preguntó Andrea extrañada-. Imposible. ¿Qué va a hacer en Hogwarts?
- Reunir miembros para la Orden –bromeó Ethan, provocando una pequeña risa en su hermana y en el hermano pequeño de Charlus Potter-.
- En ese caso que se dirija a mi sobrino que ya está dispuesto –bromeó Adam-.
Casi se atraganta con su risa cuando la preocupada mirada de Tomás se posó sobre él. Quizá se había olvidado de mencionárselo a su amigo, y este ya podría haber pensado cosas erróneas.
- Le he dejado claro que Gisele tiene que estar al margen de esto –le explicó al hombre-.
- ¿Estás seguro que James te ha hecho caso? –preguntó este algo preocupado-. Mira que conozco a tu sobrino y siempre ha sido un poco cabeza loca...
- Tomás, el chico ha madurado mucho. Hazme caso –dijo el más joven con una sonrisa segura-.
Tomás carraspeó y dejó el tema. Esa seguridad que tenía su amigo y compañero. No la había perdido desde los seis años que hacía que lo había conocido cuando se fundó la Orden del Fénix. Esa seguridad lo había llevado a arriesgarse más de lo debido muchas veces, y, ahora, a confiar en que su sobrino estaba sobradamente preparado para entrar en la institución. Él no podía compartir esa seguridad, y jamás se fiaría tanto. No podía mandar sobre Cora, sobre todo cuando fue ella la primera en interesarse en formar parte de la Orden, pero antes preferiría morir que dejar que Gisele entrase a formar parte. Esa era la razón principal por la que no acababa de ver con buenos ojos la relación de su hija con el hijo de Edgar Bones. Ahora, todos los que la importaban tenían algo que ver con la Orden. Merlín, incluso la familia de su mejor amiga estaba protegida...
Había ocultado mucha información a su hija, todo por su bien. Porque si era ignorante, no tendrían por qué tener nada contra ella. Pero el cumpleaños de Gisele, y por lo tanto, su mayoría de edad, estaban peligrosamente cerca. Y miedo tenía a ese día. Al fin y cabo, ella tenía el mismo carácter que su madre...
OO—OO
Cumpliendo su promesa, la profesora McGonagall desalojó el comedor puntualmente a las cuatro menos cuarto. Ni siquiera los participantes pudieron ver cómo se efectuaba el cambio, y tuvieron que esperar en el vestíbulo. Algunos habían subido a su habitación a ponerse ropa más cómoda, otros sacaban brillo a su varita, y otros inspiraban y expiraban buscando echar los nervios de su cuerpo. Los Slytherins miraban con repugnancia a cuantos compañeros veían vestir con ropa muggle. Y eran muchos, incluidos alumnos cuya familia era completamente maga. Al fin y al cabo, era mucho más fácil moverse con unos cómodos pantalones que con una túnica que se te enredaba en las piernas.
Apenas habían pasado unos minutos de las cuatro, cuando las puertas se abrieron, dejando a la vista una imagen muy diferente del Gran Comedor. Las cuatro mesas habían desaparecido, dando paso a dos grandes tablones negros, el doble de anchos que las mesas, y tan largos como el mismo comedor. Todo estaba revestido de un suelo y unas paredes acolchadas, también de color negro, para prevenir posibles incidentes. También se había eliminado la mesa de los profesores, y sobre la tarima, les esperaba una mujer joven de baja estatura, rostro redondeado, enmarcado con un cabello ondulado castaño oscuro, recogido en un desordenado moño. A su lado, un joven de apariencia poco mayor que los alumnos, miraba nerviosamente a su alrededor. Tenía el pelo rubio pajizo, y la tez muy blanca. La mujer les sonrió amablemente según iban entrando, y una vez que todos se dispusieron en torno a la tarima, se llevó la varita a la garganta para amplificar su voz.
- Buenas tardes. Bienvenidos al concurso de duelo de Hogwarts. Soy Alice Longbottom, auror del ministerio. Como ya debéis saber, voy a arbitrar el concurso, para asegurarme que cumplís con las reglas establecidas. Este es mi ayudante, William –dijo señalando al chico, que hizo un gesto hosco con la cabeza-.
- Bien, os explicaré el proceso. Como veis, hay dos pistas de duelo, lo que significa que habrán dos duelos paralelos. Para hacer la primera ronda, os enfrentaréis chicos contra chicos y chicas contra chicas. El duelo, en primer momento, será por casas. Con esto quiero decir, que no habrá enfrentamientos entre personas de la misma casa.
- Pero esto solo será en la primera ronda. Cuando los primeros hayáis sido eliminados, quedarán dos chicas y dos chicos de cada casa. Los ganadores, pasaran a los cuartos de final. A partir de ahí, los enfrentamientos serán aleatorios, elegidos por las dos pizarras que veis a vuestros extremos –añadió señalando hacia donde normalmente se encontraban las ventanas, donde había dos grandes tapices vacíos, por el momento-. De esta eliminatoria solo quedaran ocho participantes. En este punto ya nada importa la casa o el sexo, ¿de acuerdo?
- Después habrá dos semifinales. En la primera, se volverá a luchar también aleatoriamente, hasta que solo queden cuatro participantes. Esos cuatro participaran en la segunda semifinal, que será por parejas, y los ganadores de ambos duelos, serán los finalistas. Dejaremos un periodo de una media hora de descanso, y esos dos participantes se enfrentarán después, siendo ganador el primero que desarme a su oponente.
- El ganador –añadió con un sonrisa-. Será premiado con cincuenta galeones.
Como siempre ante la mención del dinero, comenzaron los murmullos de aprobación. Alice sonrió contenta de la gran expectación que había, e inspiró hondo antes de volver a hablar:
- Ahora, las reglas. Están permitidos todos los hechizos y encantamientos de ataque y defensa. Al contrario, está completamente prohibido cualquier tipo de maleficio. El ataque a traición, en un momento en que el duelo esté en suspenso, se penalizara con la expulsión. Se ganará el duelo con diferentes métodos: desarmando al oponente, expulsándolo de las marcas de la pista, o dejándolo fuera de combate. No seáis bestias –añadió para dejar claro el punto-. Con que el compañero se vea incapacitado para seguir luchando basta. No tenéis que dejar inconsciente a nadie. Del mismo modo, como duelistas deportivos, es vuestra obligación detener el duelo si véis que vuestro compañero puede resultar herido. Esto no es una guerra. Si hay una pelea, se descalificará a ambos participantes. ¿He sido clara?
Unos pocos murmuraron afirmando, mientras que la mayoría se limitó a asentir con la cabeza, o a quedarse callados directamente. Alice dio una palmada y les incitó a ponerse cómodos y calentarse. Enseguida diría las dos primeras parejas que tuvieran que comenzar con el duelo.
Mientras los alumnos se dirigían a distintos rincones, curiosamente divididos por casas, Alice se volvió hacia su ayudante.
- Oye Tony, ¿dónde está tu novia? –le preguntó con una sonrisa pícara-.
El chico suspiró, y se acomodó la túnica molesto. Después señaló al grupo de Gryffindors con un movimiento vago.
- ¿Con que Gryffindor, eh? ¡Que palo para un Ravenclaw como tú! –exclamó la mujer riendo-.
- Los Ravenclaw nunca tenemos problemas con ninguna casa –respondió Anthony muy orgulloso-. Son los demás los que nos tienen envidia.
Los dos comenzaron a reírse, hasta que el chico dirigió la mirada hacia donde estaban Gis y sus amigos.
- ¿Me vuelves a explicar porque he tenido que cambiar de nombre y beberme la poción multijugos, que además de saber a rayos, me ha puesto estas pintas tan ridículas? –suspiró moviéndose de nuevo la túnica incómodo-.
Alice le dio un manotazo para que dejara de estirar la prenda.
- Estate quieto. Y no te metas con las pintas, que el chico es un primo de Frank. Y el por qué ya te lo he explicado cien mil veces, pero no me escuchas.
- Sí te escucho –protestó el chico-.
- Bueno, pero me ignoras. El caso es que necesito que estén todos muy competitivos, y no se relajen. Si te ven con tu apariencia, tanto tu novia como sus amigos pueden confiarse y creer que les vas a favorecer. Necesito apreciar todo su portento.
- Pero ponme con los chicos –bromeó Anthony-. Si tengo que arbitrar a las chicas, no aseguro ser imparcial. Mira, ahí está Gis –señaló-.
- Caray, tenías razón. Es como ver una versión de Cora con diecisiete años... –comentó Alice observando cómo la chica hablaba sus amigas-.
- Dieciséis –aclaró Anthony-.
- Bueno, llegó el momento –murmuró Alice. Después volvió a amplificarse la voz, para llamar la atención de los participantes-. ¿Preparados chicos?
De nuevo, la respuesta fue minoritaria, pero positiva. Anthony, en su papel de William, sacó un pergamino donde estaban apuntados las primeras parejas. Alice lo tomó con una sonrisa, y ambos compartieron un gesto cómplice que nadie percibió. Después, la mujer se dispuso a leer en voz alta los cuatro primeros nombres.
- Severus Snape contra Jeffrey Williams. Id a la plataforma de mi izquierda, por favor.
Ambos, mortalmente serios y, en el caso de Jeff, algo cohibidos, se apresuraron a cumplir la orden. Sirius palmeó el hombro de su compañero, y Peter le deseó suerte. Al ver la mirada fría y segura de Snape, a Jeff no tuvo dudas de que la necesitaría.
- Y en la plataforma de mi derecha: Katherine Hagman y Samantha Hinkes –anunció Alice con voz solemne-.
Kate suspiró con aire derrotado. Habría preferido comenzar entre medias, cuando la expectación fuera menor. Grace, quien estaba a su lado, la dio un pequeño abrazo deseándola suerte, y Gis le guiñó un ojo con complicidad. De camino a la plataforma, recibió un beso de su novio seguido de la frase: "Patéale el orgullo a esa serpiente", que, aunque Sirius no lo creería, no era lo que más la apetecía escuchar en ese momento.
Alice se puso entre los dos tablones, con Anthony siguiéndola de cerca.
- Muy bien. Saludaos.
Inmediatamente, los cuatro se inclinaron levemente frente al oponente. Hinkes hizo un gesto de burla, y Kate se puso mortalmente seria. En la otra plataforma, ambos chicos estaban con gesto sereno e inescrutable. Snape, de hecho, parecía aburrirse severamente.
- Bien, separaos veinte pasos. ¡Uno, dos, tres, cuatro...!
Al llegar a veinte, los cuatro, como si estuvieran sincronizados, se dieron la vuelta y se pusieron en posición de ataque.
- ¡YA! –exclamó Alice mirándoles con ojos ávidos-.
Inmediatamente Anthony comenzó a observar cada paso de Severus y Jeff, mientras que Alice se concentraba en el duelo de Kate y Samantha. Ambos estaban espalda contra espalda, mientras se iban cuchicheando cosas, que se anotaban a toda prisa con una vuelapluma.
- ¡Expelliarmus! –exclamó Kate tras esquivar un hechizo de la Slytherin-.
La muchacha se rió, burlándose de lo típico del hechizo. Kate respiró hondo e interceptó otra maldición. No quería acabar mal ese duelo. Tenía que trabajar con esa chica el resto del año, pero su orgullo Gryffindor la prohibía dejarse ganar. Además estaba el hecho de que, de sus dos compañeras, esta era quien peor la caía. Si hubieras sido Yexter, quizá habría considerado... No -se dijo negando con la cabeza mientras la mandaba un Relaskio y la impulsaba unos metros más allá-. Si hubiera sido Yexter también habría intentado dar todo de sí. Tímida, insegura, pero ante todo, Gryffindor.
Enfadada y, sin duda, humillada por las risas de los compañeros, Samantha se incorporó y caminó de nuevo hacia Kate, quien no la atacó hasta que vio que volvía a estar activa en el duelo. Un fallo para Kate. La Slytherin aprovechó que tenía la varita algo bajada y la lanzó un embrujo zancadilla, haciendo que la chica trastabillara. Se acercó a ella cuando todavía estaba en el suelo, y sorpresivamente, no la atacó de nuevo. Se inclinó un poco, para que la conversación quedara entre ellas, sobretodo ajena a la aurora, y susurró:
- Casi me ofende que me hayan elegido tan mediocre oponente. Ni más ni menos que una mestiza. Dime Hagman, ¿es verdad que tu padre se dedica a colocar cristales por las casas muggles?
Su tono era claramente burlón, y eso encendió la ira de Kate. Nadie se metía con su padre. Sería muggle, pero valía más que todos ellos juntos. Con una frialdad impropia de ella, se levantó de un salto y comenzó a atacarla cada vez con más fuerza. Su oponente pareció sorprenderse al principio, pero un segundo después la respondió con la misma fiereza.
Los hechizos volaban y se cruzaban en su camino, y Alice las miraba completamente encantada.
- Fascinante. ¡Esto está al rojo vivo! –le gritó a su compañero para hacerse oír-. ¡Una lucha completamente igualada! La de Gryffindor me está sorprendiendo, ¡parecía tan modosita!
- Pues aquí no están muy igualados, precisamente... –murmuró Anthony mirando la pelea entre Jeff y Severus-.
Tal como dijo, no era una pelea tan igualada como la de las chicas. Severus ganaba terreno al chico cada segundo, que sudaba de todo lo que tenía que moverse para esquivar las maldiciones. El Slytherin era rápido, preciso y certero. Al tener el pelo tan grasiento, no se percibía ningún signo de agotamiento, y su túnica se movía elegantemente a cada movimiento suyo. Era, sin duda, una sorpresa para muchos. El llamado "Quejicus", era un buen duelista. Anthony miraba sus movimientos de varita analizándolo e intentando captar alguno para sí mismo.
- Tiene una técnica fantástica... –comentó-.
- ¿Apuntas su nombre, entonces? –preguntó Alice-.
- Sin duda es para tener en cuenta. Pero pies de plomo, Alice. Es un Slytherin, y ya conoces la teoría de la Orden.
- Sí, lo sé. Pero de todos modos estudiémoslos. Yo apunto a las dos. Samantha Hinkes y Katherine Hagman.
Una chica entre el público emitió un grito ahogado, y Jeff cayó de espaldas, con su varita volando hacia Severus. Este la atrapó moviendo levemente la mano, y Jeff, al verse derrotado, apoyó la cabeza en el suelo mientras jadeaba.
- ¡FIN! –exclamó Anthony con un gesto del brazo-.
Inmediatamente, el nombre de Jeff se borró del tablón que había en el lugar de la mesa de profesores, y el de Severus apareció en la parte de arriba, como el primer clasificado a los cuartos de final. Los Slytherins aplaudieron, pero pocos vítores se oyeron de otras casas. Los de Gryffindor se quedaron serios y callados, considerando aquello una humillación para su casa.
Severus se quedó mirando a Jeff desde arriba. Hizo un gesto como si fuera a moverse, pero se contuvo. El chico, con las mejillas ardiendo de vergüenza, se incorporó poco a poco, y entonces el Slytherin se acercó a él y le tendió la varita. Rápidamente apartó la mirada y bajó del estrado, donde fue felicitado por Mulciber y Avery.
Jeff bajó de la tarima, donde fue recibido por Lily y su hermana con miradas comprensivas. El resto estaba más pendiente del duelo de Kate, que estaba al rojo vivo. Anthony llamó a otros dos chicos, pero nadie le escuchó. De pronto, todos estaban observando la lucha encarnizada entre las dos muchachas.
De repente, entre el brillo de los hechizos, se oyó un golpe sordo y Samantha cayó al suelo, tocándose la rodilla. Kate no perdió el tiempo esa vez.
- ¡Expelliarmus! –gritó-.
La varita de Hinkes saltó por los aires, y la muchacha la atrapó con una sonrisa. Los gritos de celebración fueron mucho mayores que con el otro duelo. Para empezar, porque estos Gryffindors solían ser los más ruidosos, y también porque otros estudiantes de las demás casas se unieron en un aplauso. Kate pudo ver cómo, además de sus amigos y su novio, se habían unido a los vítores Mark, el ex de Lily, y sus amigos, y también estaban Derek, algún amigo suyo y varias chicas que revoloteaban a su alrededor. Se sintió bien. Se sintió emocionada. Se sintió ganadora. Igual que Jeff, se sonrojó, pero por la vergüenza a ser el centro de atención. Sonrió, y lanzándola, la devolvió la varita a Samantha, quien la miraba con el mayor odio del mundo. A Kate no la importó. Había ganado una batalla.
- Subraya dos veces el nombre de Katherine Hagman –le susurró Alice a Anthony-.
El chico lo hizo, mirando sonriente como su novia celebraba entusiasmada el triunfo de su amiga. Inmediatamente, el nombre de Kate se ponía bajo el de Severus, mientras que el de Samantha desaparecía.
- ¡Albert Avery y Roger Thomas! –exclamó Alice-.
El Slytherin y un chico de Hufflepuff se apresuraron a subir a la primera plataforma.
- ¡Lilianne Evans y Samantha Peaks!
- Vaya... –susurró Lily viendo como Sam se apartaba del lado de Mark y y la asesinaba con la mirada-. Puede que no me gane, pero esta si puede, me deja sin pierna-.
En un momento, Mark se había quedado solo, viendo cómo sus dos mejores amigos se preparaban para luchar, para más coincidencia, uno de ellos contra su ex-novia. El proceso se volvió a repetir, y los cuatro comenzaron el duelo. Esta vez, los chicos estaban más igualados, mientras que las chicas estaban teniendo una lucha distinta. Solo Sam atacaba. Lily, por el momento, actuaba solo a la defensiva, incluso cediendo terreno. Sin duda, la pelirroja se guardaba un as en la manga, y Alice estaba segura. Miraba expectante sus movimientos, demasiado certeros para ser reales. Estaba intentando cansar a su compañera, para luego atacarla cuando esta tuviera las defensas más bajas. Una gran táctica en la batalla.
- Apunta el nombre de Lilianne Evans –le ordenó al vuelapluma. Movió un poco la cabeza para susurrar a Anthony-. La recuerdo cuando yo iba a Hogwarts. Destacaba por el pelo y lo resabidilla que era –añadió con una sonrisa-. Tan pequeña para su edad y tan delgadita... Nunca habría imaginado que tendría tanta destreza. Pero mírala.
- Ahora no puedo –bromeó Anthony pendiente de su duelo-. Pero te adelanto que aquí no veo gran potencial.
- Bueno, no vamos a encontrar un auror en todos, ¿no?
Cuando Sam hubo soltado su rabia inicial, Lily comenzó a atacar. No era como lo habían hecho los demás. Apenas murmuraba hechizos, pues la mayoría los decía no verbales, y parecía pensar claramente cada movimiento que hacía. Sus amigos la miraban casi hipnotizados.
- Os juro que no entiendo por qué ese empeño de ser sanadora, cuando sería una aurora fantástica –comentó Grace mirando a su mejor amiga con una sonrisa-.
En cuestión de segundos, la varita de Sam estaba en las manos de Lily, y su nombre estaba inscrito en el tablón bajo el de Kate. En el otro duelo, todo se resolvió también enseguida. Avery le lanzó a Roger un embrujo de zancadillas, el chico cayó en un mal golpe y perdió la respiración. El Slytherin aprovechó el momento para lanzarle otro hechizo que prácticamente lo dejó inconsciente.
Anthony chasqueó la lengua, dando como ganador a Avery, cuyo nombre se escribió por debajo del de Lily.
- Muy poco deportivo –comentó con Alice que miraba al chico con el ceño fruncido-.
Le pidieron a Jeff, ya no participaba ya, que ayudara a Sam a llevar a Roger a la enfermería. Después le tocó el turno de Mark contra Mulciber. Al ver cómo este reía junto a Avery, decidió devolverle la pelota, aunque caminó con mucha calma a la plataforma. A su vez, llamaron a Grace a batirse contra Amanda Tyler, otra Slytherin.
OO—OO
Cuatro personas salieron, una a una, por la chimenea del despacho del director de Hogwarts. Dumbledore les esperaba serio, pero con una expresión amable en su rostro.
- Buenas tardes –les saludó solemnemente-. Decidme, ¿qué os ha traído aquí?
Se miraron los unos a los otros, preguntándose quién sería el portavoz. Finalmente, Adam se adelantó hacia al director, haciendo un gesto de respeto.
- Señor, verá. Yo no estoy de acuerdo con esta medida, pero la mayoría pedía venir aquí a pedirle explicaciones.
- Si tiene que explicarlo alguien, mejor que no seas tú, Adam –replicó Andrea dando un paso adelante-. Señor, déjeme que yo lo explique.
- Por supuesto, Andrea querida, habla –aceptó el anciano cediéndole la palabra con amabilidad-.
- Simplemente, nos preguntamos por qué no nos ha comunicado el contenido de las cajas. Nos ha dado muy poca información al respecto, y aunque es suficiente para saber lo que tenemos que hacer, nos sentimos desinformados. Nos gustaría saber de qué se trata, a fin de considerar, en consecuencia, cuáles son las medidas a tomar.
- Ya os he dicho que debéis esconderlas de forma individual, y de modo que solo vosotros sepáis dónde están. Es de vital importancia que no caigan en malas mano. Sobretodo en manos que controle Lord Voldemort.
- Sí, señor. Eso ya lo sabemos –intervino Ethan-. Pero queríamos saber si es posible conocer el contenido de las cajas.
- Dumbledore, si has confiado en nosotros estos objetos, y de momento no te hemos defraudado, ¿qué importancia tiene revelar lo que contienen? –argumentó Tomás mirándole con humildad-.
El anciano suspiró cansadamente. Pasó su mirada desde Tomás que esperaba con paciencia su respuesta, luego Ethan, quien tenía una mirada de súplica, después a Andrea, quien estaba muy segura de su argumento, y, por último, a Adam, quien miraba con cierto rencor a sus compañeros, como si hubieran sido desleales. Se planteó todas las posibilidades y posibles pensamientos de los componentes de ese pequeño grupo.
Tras unos minutos que parecieron horas, Dumbledore se decidió.
- Está bien. Os contaré una idea general, para que os hagáis una idea de a lo que nos enfrentaríamos si falláis.
OO—OO
Un ruido seco en la tarima confirmó que Grace acababa de perder su duelo. Se incorporó con agilidad, mirando con odio cómo su varita lucía ostentosa en las manos de Amanda Tyler. Se frotó con cuidado el codo que se había golpeado al caer, y se arrebató su varita a la Slytherin, que la miraba victoriosa. Estaba seria, muy seria, y su barbilla estaba arrugada de modo que, quienes la conocían, sabían bien que estaba más que furiosa.
- Lo importante no es ganar batallas, Tyler –la dijo con rabia en voz baja-. Si no vencer la guerra.
- Supéralo, Sandler –respondió la morena jactándose-. Mira cómo mi nombre se confirma en la siguiente fase, y el tuyo desaparece por completo.
En el tablón de la clasificación, el nombre de Amanda se colocó justo debajo de el de Mark, que ya hacía rato había dejado a Mulciber por los suelos consiguiendo grandes ovaciones por parte de la mayoría de los miembros de tres de las casas. Marcus Mulciber no era, precisamente, alguien que cayera bien a al gente, y Mark, muy elegantemente, le había bajado los humos.
- La morena es buena. Muy buena –murmuró Alice-. ¿Está apuntado a Mark Bennet?
- Sí señora. ¿También Amanda Tyler?
- Sí. Y una cosa. ¿Grace Sandler es la misma Sandler que creo?
- Creo que sí –susurró como las dos oponentes hablaban en voz baja, peligrosamente cerca-. Si no entendí mal, creo que es su hija única.
Alice afirmó con la cabeza, pensativa.
- Entonces apuntémosla a ella también. Quizá, con todas las amenazas que ha sufrido su familia, la interese entrar en la Orden cuando acabe aquí.
Grace bajó hacia sus amigos, donde esquivó de muy mala manera un abrazo de Lily. Después se sentó enfurruñada y sin querer hablar con nadie, a observar a los siguientes participantes.
- ¡Sirius Black y Kyle Heather! –exclamó Alice apuntando a su izquierda-. ¡Y Gisele Mendes y Pearl Morgan!
Sin volver a intentar consolarla, Lily se sentó al lado de su mejor amiga, y Kate y Sadie se sentaron al otro lado, una aún saboreando su victoria, y otra deseando que esa tontería acabara pronto.
Sirius miraba confiado y seguro al Hufflepuff, que le observaba con el entrecejo fruncido como si le creyera capaz de cualquier cosa por ganar. Y casi era así. En cuanto Alice dio la señal, Sirius atacó sin premura. El chico, quien ya estaba prevenido, aguantó los estoques de la mejor manera que pudo. En la plataforma de al lado, la lucha era muy formal y limpia. Una Gryffindor y una Ravenclaw que no tenían por qué tener ningún pique, pues Gisele solía caer muy bien a la gente.
- Tony, estate pendiente de tu duelo –murmuró Alice seriamente-.
- Perdón. Es la curiosidad –se disculpó el chico mirando como Sirius le lanzaba un Locomotor Mortis a su oponente-.
Era inevitable sentir curiosidad. Durante ese verano había conocido muchas facetas de Gisele, desde la más romántica a la más alocada, que es la que solía prevalecer en ella. Pero nunca había tenido la oportunidad de verla luchar. No era una persona que se enfadara con facilidad, pues solía tener un carácter muy alegre. En todo el tiempo que llevaban saliendo juntos, nunca habían discutido, por lo cual no había tenido la oportunidad de observar ese carácter tan fuerte que, según su padre, tenían tanto ella como su madre. No podía evitar sentir curiosidad por ver cómo se desenvolvía en un duelo. Al fin y cabo, le gustase a Tomás o no, ella no tardaría en unirse a la Orden.
- No se la da mal –le informó Alice a sus espaldas-. Tiene una buena técnica, pero se nota que no ha tenido apenas práctica. Con un par de cursillos podría ser bastante buena. Eso sí, la otra la está ganando terreno. Ataca más.
- Pues apunta a la otra y deja a Gis tranquila si no quieres problemas con sus padres –la aconsejó Anthony-.
- ¿Acaso piensa envolverla en una cajita de cristal?
El chico se encogió de hombros, y su cara se contrajo.
- ¡Por Merlín! ¡Este tío sería una pesadilla para los mortífagos! –exclamó mirando el duelo de lo chicos-.
Alice sonrió, contenta de oír algo que buscaba.
- ¿Nombre?
- Sirius Black.
- ¿Es Bueno?
- Bastante. Lo peculiar es que parece tener una capacidad única para desconcentrar y confundir al adversario.
Efectivamente, el oponente de Sirius estaba cada vez más desconcentrado. Hubo varios momentos en que la varita estuvo a punto de resbalarle de las manos, de la confusión que tenía. Cuando había pasado el primer momento de ataque, Sirius había cambiado de táctica. Conocía a ese chico lo suficiente como para saber que era un inseguro patológico. De esta forma, se dedicó a susurrarle cosas que le hacían dudar, de modo que desde abajo nadie podría oírle. Al final, el mismo chico soltó la varita por sí mismo, y Sirius se hizo con ella con un simple Accio. Había sido un oponente muy fácil.
En el otro lado, tenía una lucha muy suave. En un momento como otro cualquiera, Pearl consiguió quitarla la varita con un simple Expelliarmus. Ambas se quedaron en silencio unos segundos, y después Gis comenzó a reír divertida.
- ¡Enhorabuena! Anda que vaya desastre estoy hecha.
- Ha sido muy reñido –la dijo Pearl con una sonrisa, contenta de que su compañera tuviera tan buen perder-.
Ambas se dieron la mano y bajaron de la tarima. Anthony se acercó discretamente a Gis, mientras Alice comprobaba que los nombres de Sirius y Pearl se habían puesto en el panel.
- Siento que hayas perdido –la dijo como quien no quiere la cosa-.
Gis le sonrió sin percatarse de nada.
- Gracias. Pero soy un poco desastre en los duelos.
- Lo has hecho muy bien. Solo necesitas un poco de práctica y serás muy buena.
- ¡Gracias! ¡Mira que majo! –exclamó la chica riendo-.
Se despidió con un movimiento de mano y comenzó a caminar hacia sus amigas.
- ¡Oye! –la llamó el chico. Había tenido una idea un poco traviesa-. ¿Te apetece salir un día conmigo?
Gis le miró extrañada, aunque le respondió con una sonrisa en los labios.
- Lo siento, pero tengo novio, así que...
Una carcajada la hizo callarse. Se quedó mirando al chico con el ceño fruncido.
- Perdóname –se disculpó este-. Solo quería asegurarme...
Pero Gis no quitó la cara de extrañeza. Había algo más.
- ¡Gis! –la llamó Kate desde lejos-.
Se dirigió hacia sus amigas, mirando de vez en cuanto hacia atrás, completamente confusa. El tal William ya había ido a controlar el duelo que tocaba entre Peter y Derek Rumsfelt.
- ¿Y esa cara? –le preguntó Kate cuando se sentó a su lado-. Pensé que no te había importado perder.
- Y no me ha importado. Es que el ayudante de la auror se ha puesto a hablarme, y no veas cómo me suena su risa.
- ¿Le conoces de algo? –preguntó Lily con curiosidad-.
- No. No me suena de nada. Pero es su risa la que me suena.
- Lo que sí que le pasa es que su túnica es demasiado estrecha para él –comentó Grace aún enfurruñada-.
Puede que estuviera dolida y molesta por su derrota, y eso la hacía más fácil ver los defectos de los demás, pero, como todas pudieron comprobar, era cierto que a ese chico no le quedaba bien su túnica. De hecho, andaba y se la colocaba incómodo.
OO—OO
- Y esta es la verdad de las cajas –concluyó Dumbledore tras explicar toda la historia a sus colaboradores, quienes le miraron con evidente sorpresa y preocupación-.
Estuvieron varios minutos en silencio, asimilando de lleno la información. El asunto era más grave de lo que habían supuesto, y eso que los cuatro contaban con años de experiencia y una gran imaginación.
- Dumbledore, ¿estás... bueno, estás seguro de que nosotros somos los adecuados para algo tan importante? –preguntó Andrea con la garganta seca-.
- Por supuesto –respondió el anciano convencido-. ¿Quiénes mejor que dos inefables, un desmemorizador y un miembro del departamento de Seguridad Mágica? Estáis en la élite, cada uno en su campo. Confío en vosotros. Sé que hay riesgos, pero los asumisteis cuando aceptasteis la misión. ¿O tengo motivos para creer que, ahora que sabéis de qué se trata, no aceptáis colaborar? Por supuesto, sois libres de retiraros...
- Creo que hablo por todos cuando digo que, ahora más que nunca, estamos dispuestos –dijo Adam-.
- Por supuesto –replicó Andrea muy seria, y con un brillo extraño en los ojos-.
- Sí... claro... –confirmó el hermano de esta-.
- Cuenta también conmigo, Dumbledore –finalizó Tomás con la mandíbula tensa-.
El anciano director soltó el aire que había estado aguantando. Habría sido realmente problemático tener que buscar a otros cuatro miembros de la Orden que cumplieran los requisitos de ellos, y que además estuvieran dispuestos. Además, con revelarlo a cuatro personas más, ya corría un gran riesgo.
- Solo tengo que pediros una última cosa. Procurad esconderlas en lugares inimaginables. Procurad también, saber lo mínimo posible del rastro de las demás cajas, y aumentad las precauciones. Sé que Voldemort va tras estas cajas, y ahora comprendéis por qué lo está convirtiendo en su prioridad. Supongo que ya comprendéis también la importancia de que estas cajas jamás sean abiertas. Las consecuencias podrían ser terribles.
Los cuatro asintieron con un nudo en la garganta. Había sido una conversación reveladora, pero no se habían quedado más tranquilos por saber qué era lo que protegían. Quizá Adam había tenido razón en que la ignorancia, a veces, era preferible.
OO—OO
Peter había perdido. No era de extrañar, cuando su oponente era Derek, pero eso no dejó de enfadar más a James y a Sirius. Si no fuera porque ambos temían ser descalificados, le habrían devuelto al Ravenclaw todo lo que le había hecho hecho a su amigo. No le bastó con ganarle y saber que era mejor, sino que había humillado al chico todo lo que había podido.
Cada vez quedaban menos para acabar la primera ronda, y los ya clasificados estaban impacientes por comenzar con los cuartos, mientras que los eliminados se aburrían soberanamente, y maldecían no poder pasar el resto de la tarde haciendo otra cosa, pues su asistencia era obligatoria hasta el final del concurso.
- ¡Marilyng Gibbon y Marian Stevens! –llamó Alice-.
La Slytherin y la Ravenclaw subieron a la tarima con paso relajado, casi adormecido.
- ¡Walden Mcnair y James Potter!
James pegó un salto emocionado, y se dirigió a su lugar con paso seguro. Estaba tan seguro de poder con Mcnair que casi le parecía una pérdida de tiempo el realizar ese duelo.
A la señal, el Slytherin comenzó a atacar, mientras que James apenas levantó la varita. Se limitaba a esquivar los hechizos que le llegaban, con una sonrisa burlona en los labios. Esto solo provocaba la rabia de Mcnair, que atacaba más rápido, pero también más descentrado. Hubo un momento, en que ya fue necesario que se dejara de tonterías y usara el protego, como bien le gritó Moony.
Al lado, apenas había interés en el duelo. Solo unos pocos miraban la lucha entre las chicas, que era la más tranquila hasta el momento, pues Stevens no se encontraba bien, y Mary no se pensaba aprovechar de eso. La mayor parte de la atención recaía en la lucha entre los chicos, que se estaba convirtiendo en un espectáculo destinado a avergonzar al Slytherin, que apenas podía tenerse en pie ya, mientras que James solo se reía y le lanzaba pequeños hechizos. Finalmente, apuntó hacia le mesa, justo debajo de su oponente y gritó:
- ¡Waddiwasi!
Y una astilla que sobresalía un poco del entarimado, se clava en la pierna izquierda del Slytherin, justo en el gemelo. Este gritó de dolor y soltó la varita que cayó al suelo rebotando. Instintivamente, se agachó y se llevó las manos a la heridas, que sangraba.
- ¡Accio! –gritó James en ese momento-.
La varita llegó velozmente a la mano del joven Potter, y este sonrió burlonamente a Mcnair que continuaba en el suelo.
- Este hechizo funciona con niños de primero, lo cual demuestra tu edad mental, Mcnair –le dijo provocando la risa de varios compañeros-.
- No sé si descalificarle o aplaudirle –comentó Alice escondiendo una sonrisa. Después vuelve la vista al papel-. Potter, es el sobrino de Adam, ¿no?
- Sí. Yo le aplaudiría. –comentó Anthony riendo en voz baja-. Si no viniera despeinado de serie, diría que ni siquiera se ha despeinado. Y le ha vencido de la forma más simple.
- Eso demuestra deseo de humillar –contrapuso Alice con el ceño fruncido-. Pero apuntémosle. Precisamente, lo que necesitan los mortífagos es una buena dosis de humildad. Además, según me ha dicho Frank, su tío pensaba introducirle en la Orden por sí mismo.
El otro duelo lo había ganado Mary, sin ningún tipo de ceremonia. James bajó de la tarima igual que bajaba de la escoba en los partidos ganados: como si hubiera recibido una, muy merecida, Orden de Merlín de primera clase. Lily tuvo ganas de darle una colleja y bajarle los humos, pero al final, rendida por el entusiasmo de todo el grupo, acabó felicitándolo.
Finalmente, solo quedaban dos parejas, por lo que cada cual sabía quien sería su oponente.
- ¡Amycus Carrow y Remus Lupin! –exclamó Alice apuntando a la plataforma que les tocaba-. ¡Sadie Williams y Allisa Wayman!
Remus se subió a la tarima con mucha menos ceremonia que James. Apenas se entretuvo en prepararse, solo se recogió levemente las mangas. Sadie apenas miró a su oponente. La había visto alguna vez en los pasillos, y compartían la clase de Transformaciones. Una Hufflepuff. La miraba algo temerosa, quizá por la leyenda negra que se había extendido sobre su frialdad y su anti socialidad. Sin embargo, a Sadie no la gustaba luchar. Es más, aborrecía incluso el juego de fingir una lucha. Era de las pocas cosas que tenía en común con su hermano, las ínfimas situaciones en que se entendían perfectamente.
Cuando dieron la señal comenzaron los duelos. Remus estaba serio, concentrado y tranquilo. Con movimientos precisos y observando a su oponente constantemente. Amycus desbocado, odiando el solo hecho de tener que enfrentarse con alguien tan inferior, un mestizo ni más ni menos. Además es el odio por todo lo que ha conseguido Remus y no él, todo lo que sabe sin tener sangre limpia. En su mente solo estaba la idea de vencerlo, cueste lo que cueste, ya fuera de la intención de ganar el concurso. En el otro lado, Sadie estaba desganada. Se defendía la mayor parte del tiempo, y atacaba un poco, casi por obligación. Su oponente, Allisa, estaba cada vez más segura de sí misma. El temor por la fría estudiante de intercambio había dado paso a una determinación: que nadie vuelva a decir que por ser Hufflepuff, eres inferior.
El primer duelo que terminó fue el de las chicas. Con un gesto de indiferencia, Sadie dejó ir su varita, sin hacer ningún intento por conservarla. Allisa casi no se podía creer lo fácil que había resultado. Demasiado. La otra chica ni siquiera lo había intentado, y Allisa no quería ganar de esa forma. De todos modos se resignó, consciente de que en la siguiente fase no lo tendría tan fácil y podría intentar ganar por sí misma.
Apenas da tiempo a respirar, cuando el otro también acabó. En un momento, Remus tiene la varita del Slytherin en la mano. Sin variar su expresión, se la tiró de vuelta y bajó de la tarima. Sirius, Peter y James lo celebraron a gritos, pero Remus se limitó a sonreír contento.
- ¡Bien! –exclamó Alice cuando el último duelo terminó-. Se acabó la primera ronda. Los clasificados, prepararos. A partir de ahora los duelos serán aleatorios, así que mucha suerte a todos. ¿Queréis descansar o preferís seguir?
Con un murmullo de indecisión, al final decidieron continuar de seguido. Ahora que la adrenalina estaba circulando por todas partes, no querían cortar de raíz. Alice agitó su varita, y los dos primeros nombres aparecieron en el tablón.
"Leslie McCarthy – Jack Hamilton".
La apuesta comenzaba fuerte. Ni más ni menos que dos Ravenclaws. Ahí se sabía que el concurso era en serio de todos contra todos. Los dos subieron a la tarima, él mirándola con superioridad, y ella muy concentrada.
Desde abajo, los chicos miraban y hablaban con tranquilidad.
- Lily, hazme un favor. Si te toca con este imbécil –dijo Grace señalando a Sirius quien se burlaba de que al chico de Ravenclaw no le iba tan bien como había creído-. Bájale los humos, ¿eh? Sin pena.
- Se hará lo que se pueda –rió Lily-.
En ese momento, Mark se acercó por detrás de Lily. Grace no dijo nada, y cuando el chico saludó, Lily se pegó el susto de mi vida.
- ¡No te he visto llegar! –le dijo con una mano al pecho-.
Mark se rió.
- Enhorabuena –la dijo-. Sam está mosqueada, pero tengo que reconocer que lo has hecho genial.
- Gracias. Dila que me costó mucho vencerla.
- No creo que eso cuele –intervino Grace con una sonrisa maliciosa-.
- Grace, hay que saber ganar con deportividad –la riñó Lily muy puesta en el tema. Mark asintió, dedicándola a la rubia una sonrisa que dejara ver que no le había molestado el comentario-.
- Mira que sois muermos. Tal para cual –apuntilló la chica-.
Los dos la miraron visiblemente incómodo, y Grace se dio cuenta de lo que había dicho.
- Esto, quiero decir... –cuando supo que no tenía arreglo, se encogió de hombros-. Si no os importa, voy a meter la pata donde están Gis y Kate, ¿vale?
Mark y Lily la miraron alejarse, se miraron de reojo y comenzaron a reírse divertidos.
Grace se acercó a sus amigas, que estaban en una situación bastante cómica. Gis estaba motando en espectáculo, fingiendo que masajeaba los hombros de Kate preparándola para ganar, y exclamando frases de motivación. Kate intentaba librarse inútilmente y se sonrojaba cada vez más, al ver que la gente comenzaba a observarlas.
- ...Y si ves que hay peligro de que te quiten la varita, le pegas un puñetazo en la nariz –estaba diciendo Gis como consejo-.
- O una patada en el estómago –añadió Grace-.
- ¡No! No es pongáis las dos, por favor... –suplicó Kate tapándose la cara con las manos-.
En ese momento, unas exclamaciones las hicieron llevar la vista hacia la tarima, donde Leslie McCarthy había resultado ganadora. Aplaudieron, Grace con más emoción que las otras dos, al ver derrotado al amigo que peor le caía de su ex. De nuevo, el nombre de Leslie se clasificó para la semifinal, y la chica lo celebró junto a sus amigas.
Alice volvió a agitar la varita hacia el tablón, y de este surgieron otros dos nombres.
"Severus Snape – Katherine Hagman".
- Oh, oh...
- Tranquila Kate, puedes con él –afirmó Gis convencida-.
En ese momento, Sirius se acercó con una sonrisa.
- Enséñale a ese pelo grasiento cómo luchamos en Gryffindor.
- Como me haga pagar todas las veces que TÚ le has molestado, te la cargas... –le dijo ella con una sonrisa nerviosa en el rostro, después de darle un beso-.
Echó a andar hacia la tarima, con Gis detrás de ella masajeándola después los hombros.
- Recuerda lo del puñetazo, Kate –la repitió haciendo reír a su amiga-.
Al menos, con Gis una no podía estar nerviosa. Ella misma se encargaba de hacerte sentir más cómoda. Más atrás se habían quedado Grace y Sirius, que miraban cómo ambos adversarios se alejaban el uno del otro hasta completar los veinte pasos reglamentarios. Después comenzó el duelo, activo, luchador, pero deportivo. Todos respiraron un poco más tranquilos al comprobar que no correría la sangre.
- ¿Cómo sienta que te eliminen a la primera? –preguntó Sirius con una sonrisa maliciosa mientras seguía observando los movimientos de su novia-.
- Bueno, ya me contarás qué tal sienta que te eliminen a la segunda. En el fondo es peor. Es como poner un caramelo en la boca de un niño y luego quitárselo de golpe.
- Bueno, ya te lo contará otro, porque a mi no me van a eliminar –contestó él muy seguro-.
- Si te toca conmigo, ya puedes despedirte del concurso –dijo una voz tras ellos-.
Ambos se giraron al mismo tiempo, para ver a Derek mirando a Sirius con una sonrisa arrogante, muy parecida a la del chico. Grace rodó los ojos y decidió dejar que discutieran. Sin embargo, Derek la cogió del brazo.
- En realidad, venía a hablar contigo –la dijo en tono duro-.
- Pues como no sea para hablarme del tiempo... –dijo ella riéndose despectivamente-.
- Solo quería decirte que me vas a pagar el ir criticándome a mis espaldas.
- Bueno, también sé hacerlo de frente –le respondió con chulería-. ¿Te molesta que haya contado verdades?
Derek sonrió altivamente, bajando la cabeza para observarla desde su altura, y a la vez hacerla ver que estaba por encima de ella.
- Lástima que te hayan eliminado al principio. Habría sido un buen duelo. Si no fuera porque Tyler es rival mía, la habría aplaudido. Te ha dado una buena lección de humildad.
- Entonces espero que también te la de a ti –le dijo subiendo la barbilla y acercando su rostro de forma violenta-.
Derek sonrió pensando en lo mucho que la molestaría lo que iba a hacer, y acercó más su cara robándola un beso. Grace se revolvió enseguida y se preparó para saltar sobre él olvidando la varita. Sintió que algo la sujetaba por detrás, impidiéndola cobrar venganza. Miró por encima del hombro para ver la mirada de advertencia de Lily. Derek se rió más fuerte al verla enfadada, sin poder hacer nada.
- Tampoco te pases, chaval –le advirtió Sirius sin moverse de su lugar-.
Derek le miró molesto por su intervención.
- Contigo arreglaré cuentas allí arriba –le dijo señalando la tarima-. Haber si hay suerte. Así esta vez sería legal.
Los dos se dedicaron sonrisas hirientes, ambos convencidos de su victoria en el hipotético caso de que los tocara luchar uno contra el otro.
En el momento en que el ravenclaw se fue, apareció Kate.
- ¡Vaya asco! –exclamó con un puchero-.
- ¿Qué ha pasado? –la preguntó Sirius confuso-.
- ¿No me has visto? ¿Qué estabas haciendo? –le preguntó ella-.
- Snape ha ganado –comentó Gis un poco desilusionada-.
Kate hizo otro puchero y Sirius la abrazó riéndose.
- No te preocupes, Kate –la dijo Lily para tranquilizarla-. Vencer a Snape es muy difícil. Es uno de los mejores duelistas del colegio.
- Bueno, tampoco es para tanto –comentó James picado, llegando junto a Remus y Peter-.
- Sí lo es –le contradijo Lily muy convencida-. Ya en primero sabía hechizos que no dimos hasta quinto.
- ¿Estás diciendo que quieres que gane el concurso?
- El concurso, si puedo, lo gano yo –comentó Lily sonriendo para quitar el mosqueo de James. No lo consiguió-.
- Pero si no lo ganas tú, que lo gane tu viejo amiguito, ¿eh?
- Dejemos esto. Cada uno intentaremos ganar nosotros, ¿no? –intervino Remus al ver que Lily comenzaba a enfadarse-.
James se había picado realmente con los comentarios de Lily, pero decidió callarse al encontrarse con la mirada de su amigo. Lily inspiró hondo.
- Sí, dejémoslo.
Mientras esta discusión se producía, Allisa Wayman ya había vencido a Pearl Morgan. Ambas de la misma casa y amigas íntimas, pero rivales en el duelo. Allisa por fin se sentía realizada. Había vencido, y esta vez con mérito. Aunque eran amigas no se habían dejado las cosas fáciles.
Alice volvió a agitar la varita después de que el nombre de Allisa se inscribió bajo el de Snape.
"Amanda Tyler – Derek Rusmfelt"
Sirius chasqueó la lengua molesto.
- A ese le quería dar yo una patada en el culo –afirmó a su mejor amigo-.
Sin embargo, Derek demostró que, más que nada, el quidditch era realmente importante para él. Amanda pertenecía al equipo de Slytherin, y Derek quería demostrar que era superior en todos los ámbitos. El partido de Slytherin vs. Ravenclaw sería en enero, y, aunque aún faltaba mucho, el espíritu competitivo estaba en el aire. La venció con apenas dos movimientos de varita.
Alice subrayó de nuevo su nombre, ya apuntado en la primera ronda. Después volvió a agitar la varita.
"Dave Hurley – Lilianne Evans".
- ¡Ánimo Lily! –gritaron las chicas-.
La pelirroja subió a la tarima. Saludó al chico de las águilas con una leve reverencia, e hicieron todo lo indicado por el protocolo. Después se colocaron en posición, se apuntaron con las varitas y comenzó el duelo.
- ¡Expelliarmus! -exclamó Dave como primer recurso-.
- ¡Protego! –gritó Lily-. ¡Mimblewimble!
El hechizo le dio en el brazo, haciéndole retroceder algo atontado. Sin embargo, movió la cabeza para despejarse y volvió a atacar:
- ¡Everte Statum!
Lily no pudo esquivar le hechizo, que la golpeó a mitad del pecho. Cayó al suelo de espaldas, pero se levantó antes de que pudieran darla por incapacitada para seguir. Le apuntó de nuevo, concentrada.
- ¡Desmaius! ¡Expelliarmus!
A la vez que Dave caía, su varita voló a las manos de Lily, haciéndola ganadora. Los Gryffindor comenzaron a ovacionarla emocionados, mientras que Dave se acercó a felicitarla y a recuperar su varita.
Alice comprobó que el nombre de Lily quedaba apuntado, antes de volver a agitar la varita.
"Sirius Black – Mark Bennet".
- A este no le subestimes, Padfoot –le dijo James mirando al tranquilo chico subir a la tarima animado por sus amigos-.
Sirius miró a su adversario con el ceño fruncido. Lo único que le quedó claro es que a Mark no podría confundirlo. Era tímido, pero seguro de sí mismo y con los nervios de hierro. Cuando le tuvo delante, se confirmaron sus sospechos. Mark le miraba concentrado, pendiente de cómo movía los brazos y las piernas. Estaba constantemente a la defensiva, pero sin dejar de atacar. Sirius no sabía realmente cómo hacer frente a alguien así. En parte era parecido a luchar contra Moony, quitando el hecho de que como a este no le conocía, no sabía qué esperar de él.
Cuando quiso darse cuenta, Mark le tenía acorralado, y dejó caer inconscientemente la varita. Mark la convocó con un accio, y todo terminó. El público se quedó en silencio, sin atreverse a celebrarlo o lamentarlo. Sirius Black había sido vencido por primera vez en su vida. Todos les observaban tanto a él como a Mark, que se habían quedado inmóviles. El Hufflepuff le miraba expectante, quizá pensando que en cualquier momento se le iba a echar encima. Sin embargo, Sirius, aún confuso, bajó de la tarima sin siquiera intentar recuperar su varita y avanzó hacia sus amigos con la gente abriéndole camino sin atreverse a hablarle. ¿Cómo sería su reacción en caso de hacerlo? Nadie se atrevía a ser el primero. O, más bien, solo uno podría atreverse a ello. James se acercó a él y le puso una mano en el hombro. Al principio, Sirius seguía confuso, pero después miró a su mejor amigo con un brillo en la mirada, y ante la mirada atónita de todos, se echaron a reír a carcajadas.
Extrañado, todo el mundo comenzó a reírse nerviosamente, y Alice atónita, subrayó de nuevo los dos nombres. Ambos habían conseguido un mérito extra. Uno por habilidoso, y otro por temido. Después volvió a agitar la varita con tranquilidad:
" Marilyng Gibbon – Remus Lupin"
Haciendo caso omiso de lo que sus tres amigos le decían, Remus avanzó con paso tranquilo hasta la tarima. Sobre ella ya estaba la chica de la casa de las serpientes, que parecía tan concentrada como él. La reverencia apenas fue leve, y siguieron el protocolo hasta que solo quedaban ellos y sus varitas.
- ¡Desmaius!
Con un movimiento de varita fue desviado el hechizo. Siempre se empieza suave. Después, todo va aumentando. Aumenta, aumenta y sigue aumentando hasta que uno de los dos no puede seguir el ritmo. El primero en rendirse siempre es el que pierde, y ese caso fue Mary. Jadeó e intentó recuperar la respiración, mientras que Remus la devolvió la varita con un gesto amable. Ella le hizo un gesto con la cabeza, concediéndole el respeto por haber ganado.
Solo quedaban dos nombres, así que ambos chicos ya estaban caminando hasta la tarima antes de que sus nombres aparecieran. De todas formas, por hacer las cosas bien, Alice agitó de nuevo la varita.
"Albert Avery – James Potter".
El Slytherin miró con rabia a su adversario, el cual le dedicó una sonrisa sádica. Ambos pensando en divertirse mucho a costa del otro, pero alguno de ellos se equivocaba. La reverencia la hicieron después de que "William" insista dos veces. Si fuera por ellos, no habrían sido tan deportivos. Sin embargo, se contuvieron. Ninguno quería que le eliminaran antes de tiempo.
- ¡Diffindo! –gritó entonces Avery-.
Fue el más rápido de los dos. El hechizo apenas le rozó la cabeza James, que, al llevarse una mano a la cabeza, vio que le había alcanzado lo justo para hacerle sangrar. Sonrió con maldad, ajustándose las mangas de la túnica.
- Esta bien. Dejémonos de tonterías.
Comenzó a luchar con furia, al igual que su oponente. Ambos son buenos, están casi igualados, y van a por todas. A su alrededor, la gente había comenzado a gritar emocionada. Gritaban el nombre de ambos, apoyándolos. Por el rabillo del ojo, James a sus tres amigos aplaudir. Un poco más a la derecha, las chicas también le ovacionaban, incluida Lily que miraba muy concentrada el duelo, como si lo estuviera realizando ella misma.
- ¡Impedimenta! –volvió a desviar otro hechizo-.
Lejos de sus amigos, también oyó a un grupo de Hufflepuffs muy entregados con su causa. Le gritaban frases de apoyo, que colisionaban con las que le gritaban otros a su adversario. Entre ese grupo reconoció también al ex de Lily. Al principio le extrañó, luego lo entendió. Al lado suyo, estaba su amigo, el mismo que Avery ha machado y ha humillado. Tenía el brazo roto, una venda rodeando su cabeza y varias magulladoras por cara y brazos. Ahora estaban esperando que fuese él quien le bajara los humos a un tío tan sucio. Sonrió, pensando que no le importaría también aprovechar para hacer eso.
- ¡Depulso!
El Slytherin no se esperaba eso, y dudó un segundo. Lo suficiente para que el hechizo le alcanzara, y le arrastrara más allá. Cayó sobre las escaleras que daban paso a las tarimas, quedando en una extraña y cómica posición. Fueron muchos los que rieron junto a James, y más cuando "William" proclamó ganador a James.
Después de que su nombre se inscribiera entre los clasificados para la semifinal, Alice les dejó cinco minutos de descanso. Con un golpe de su varita, una mesa apareció con cuarenta jarras de agua. Una para cada uno. Todos se apiñan en torno a ella, unos más sedientos que otros. Lily se acercó a James sonriente, olvidando completamente el pique que habían tenido minutos antes.
- ¡Felicidades!
James la sonrió, bebiendo el vaso de agua. Tragó con calma. Y se pasó el dorso de la mano por la boca, para secar el rastro de agua.
- Gracias. Ya nos queda menos, ¿eh?
- ¿Te imaginas que nos toca competir entre nosotros? –le preguntó Lily con un toque de emoción-.
- Podría ser... –la concedió él con fingido aire pensativo-. Pero una cosa está claro: vencería yo.
- ¡Ja! ¡Eso te crees! ¿Un gafotas como tú? –le preguntó con una sonrisa burlona en los labios-.
James se hizo el ofendido.
- ¡Pero bueno, pelirroja! ¿No me digas que al final sacaste el carácter que parece que tienes con ese pelo zanahoria?
Ambos se echaron a reír, divertidos y con buen rollo, olvidando piques estúpidos que sólo pueden tener ellos dos.
- Siento si te molestó lo que dije antes. Es solo que a mi me parece que Snape es muy buen duelista. ¡Pero seguro que tú eres mejor! –añadió con una sonrisa-.
Pensó que a James te le ganabas con inflar un poco su ego, y no se equivocó. La sonrió, contento de escuchar sus palabras.
- Gracias. De eso no hay duda –la dijo con chulería-.
Lily tuvo ganas de rodar los ojos, pero se limitó a reír. James nunca cambiaría. Pero, ¿quién quería? A ella la gustaba tal cuál.
Después de cinco minutos, Alice reanudó el duelo. Con el mismo procedimiento, agitó de nuevo la varita y los nombres de los dos primeros semifinalistas se descubren.
"Remus Lupin – Mark Bennet".
- ¡Vamos Moony! ¡Venga mi honor! –le dijo Sirius dándole un golpe en la espalda-.
Remus se echó a reír.
-- ¿Vengar? ¡Más bien le daré las gracias por bajarte los humos!
Tuvo que correr para esquivar la patada de su amigo, que iba directa a la parte baja de su espalda. Detrás de él escuchó a Peter reírse, y el sonido del golpe tras un lamento. No necesitaba girarse para saber que el pequeño Wormtail se había reído y había sido castigado por Padfoot. Por último, se escuchó la risa de Prongs.
Se subió a la tarima, y vio que sus amigos se iban acercando, para animarle de más cerca. También se acercaron las chicas. Las miró a las cinco, haciéndole el gesto de la victoria, incluida Sadie. Sin embargo, ahora le gustaría ver a otra chica con ellas. Ya no solo por tener a su novia apoyándole, sino porque eso supondría que podría ir y venir a dónde quisiera, significaría que no habría nadie siguiéndola a ella y a su familia. Claro que, para que eso fuera así, al lado de los chicos debería estar Richard. No sabe por qué, de repente, se ha acordado de los dos ausentes. Pero será porque ese parece un día para estar en pandilla, y a los dos les habría encantado esto. No, eso no. Rachel habría estaod resoplando todo el rato, y seguramente la habría entrado el hipo por los nervios. A ella no la gustaban estas cosas. Pero a Richard sí. Habría montado una parecida a la que habían montado Sirius y James. Quizá no tanto, más emocionado que ellos, y también más reprimido.
Cuando escuchó la voz de Alice volvió al presente, frente a Mark, quien le miraba preocupado. Quizá pensaba que no se encontraba bien. Le sonrió levemente, y el chico también sonrió, aliviado. Después hicieron la reverencia y anduvieron los veinte pasos que les separaban.
A Remus le gustaba Mark como oponente. Fuerte pero tranquilo, atacante pero justo. Inteligentemente, pensaba sus movimientos medio segundo antes de realizarlos, estudiando los suyos, de la misma manera que él hacía. Mark era bueno. Muy bueno. No le extrañaba que hubiera ganado a Sirius. Podría perfectamente ser el ganador del concurso. Eso si conseguía ganarle a él, claro.
No lo consiguió. Había algo que les diferenciaba: Mark no era luchador, más bien se sentía incómodo. Sin embargo, aunque no era su primera opción, a Remus no le desagradaba un duelo. Desde que James les había hablado de ella, Remus estaba decidido a entrar en la Orden del Fénix. Sabía a qué se dedicaban y lo que tendría que hacer, y teniendo en cuenta contra quién luchaban, no se sentía mal en absoluto. Sin embargo, estaba convencido de que Mark Bennet sería incapaz de sentirse convencido ni siquiera en esa situación. Fue la fuerza mental la que le hizo ganar, arrebatándole la varita.
Las ovaciones alrededor se multiplicaron cuando el nombre de Remus se inscribió para la final. Ambos muchachos acortaron los pasos que les separaban y se sonrieron amablemente, mientras Remus le pasaba la varita.
- Buen duelo –le felicitó Mark con una palmada en el hombro-.
- Lo mismo digo –le respondió Remus con el mismo gesto-.
Alice cogió ella misma la pluma, para subrayar varias veces el nombre de Remus. Tanto potencial debía ser tenido en cuenta. Después la soltó, y esta se quedó suspendida en el aire, mientras ella agitaba de nuevo la varita.
"Severus Snape – James Potter".
Inmediatamente la habitación se llenó de silencio. Alice miró a su alrededor, preguntándose qué ocurría ahora con esos dos. Les vio dirigirse a la tarima, cada uno desde un lugar. La gente parecía especialmente interesada con ese duelo, quizá habría desavenencias entre esos dos.
Mientras tanto, James había llegado a la tarima. Se cruzó al pie de las escaleras con Snape y ambos se detuvieron. Ninguno avanzó, pues no estaban dispuestos a darse la espalda, ese momento menos que nunca.
- Subid de una vez –dijo "William" mirándoles con el mismo interés que los demás-.
James se adelantó, subiendo los escalones de dos en dos, mientras que Severus subía más tranquilo. Al colocarse en posición, hicieron un gesto con las varitas, como si con esa bastara, pues ninguno estaba dispuesto a inclinarse frente al otro. "William" chasqueó la lengua, rindiéndose. Por lo visto, no conseguiría más de ellos.
Comenzaron a dar los veinte pasos reglamentarios, pero ninguno llegó a cumplirlos. Ambos se volvieron al paso diecinueve, intentando sorprender al adversario y a la sabiendo que el otro lo iba a hacer.
Velozmente comenzaron a llover hechizos, tan rápidos que parecían humo, y pronunciados tan deprisa que no se distinguían. Por eso ninguno de los árbitros advirtió que ambos estaban violando las reglas. Algunos de los hechizos que se lanzaban, eran ilegales, y solo el hecho de que aún no les habían alcanzado, les había librado de que los pillaran.
Llevaban diez minutos de duelo, y ninguno daba muestra de cansarse. Solo el pelo empapado de sudor de ambos, haciendo más grasiento el de Severus y metiendosele en los ojos a James, junto con sus sonrojadas mejillas y su respiración acelerada, daban muestras de agotamiento. El ritmo y la ferocidad de su ataque no había amainado en absoluto.
Como en los demás, la tensión había dado paso a la emoción y todos los alumnos gritaban, cada uno apoyando a uno. La mayoría eran a favor de James, no solo por su popularidad, sino porque Severus tenía pocos amigos. Eso parecía animar al gryffindor, pero el Slytherin no se le dejó amilanar.
Pero había una cosa que sí podía descomponer a Severus, y eso fue lo que sucedió. Cuando hizo un giro para evitar otro ataque de su enemigo, la vio. Gritando emocionada, mirando hacia arriba con el pelo rojo cayéndole por los hombros, observando admirada y segura de la victoria. Pero no de la suya.
Solo fue un segundo de distracción, pero es lo que bastó para que James le mandara por los aires. Cayó bajo la tarima, ya eliminado, pero James insistió en arrebatarle también la varita, por asegurarse o para burlarse, el motivo era indiferente. Vencido y más furioso que nunca, Severus levantó la cabeza, y observó desde la cortinilla del pelo. James estaba en la tarima, con su varita en la mano, aunque sosteniéndola como si esta le diera asco, lo que provocaba la risa de algunos. Algunos de sus compañeros le miraban serios, otros, como Mary, se acercaron a ayudarle a levantarse, y de fondo pudo ver cómo la verde mirada de Lily intentaba comprobar si estaba bien. Fue lo máximo que hizo. Al verle levantarse, la chica desvió la mirada y sonrió al ganador del duelo, felicitándole.
James había dejado la varita en el suelo, y había bajado la tarima de un salto para abrazar a Sirius, quien reía a carcajadas por la posición en que había caído "Quejicus".
Después de que Severus recogió se varita, Alice no dejó que las celebraciones llegaran muy lejos. Agitó la varita de nuevo, para que otros dos nombres aparecieran.
" Derek Rumsfelt - Allisa Wayman".
La chica que venció a Sadie en la primera ronda, avanzó algo temerosa a la tarima donde Derek ya estaba subiendo, acompañado por las ovaciones de sus amigos.
- ¡Suerte, Wayman! –gritó Grace cuando la chica pasó cerca suyo-. Por cierto, su punto débil es la rodilla derecha.
La chica la sonrió, agradecida por esa información. Quizá la serviría. Con un poco más de confianza, subió las escaleras. Sus amigas se acercaron gritando su nombre, y Grace, divertida, arrastró a Lily a apoyarla junto al resto de las Hufflepuffs. Las chicas de Ravenclaw, al contrario, se dejaban la garganta gritando el nombre de su guapo capitán.
Como era de suponer, el control lo tomó Derek desde un primer momento. Fue lo siguiente lo que sorprendió a todos. Allisa aprovechó un descuido suyo para mandarle un hechizo directamente a la rodilla derecha. El chico, como si fuese plastilina, se dejó caer al suelo llevándose la mano a la zona adolorida. Desde abajo, Grace sonrió satisfecha. La lesión que se había hecho el año pasado aún le daba la lata. Allisa, con más confianza que nunca, se dispuso a quitarle la varita. Sin embargo, el chico se levantó, mordiéndose los labios por el dolor que tenía. Continuaron luchando, mucho más igualados, durante unos minutos más.
Después, presa del agotamiento, la chica jugó su última carta. Apuntó de nuevo a la rodilla, y cuando comenzó a doblársele, convocó con un accio la varita. Esa vez, Derek Rumsfelt fue vencido por una sencilla y tímida estudiante de Hufflepuff.
Cuando el nombre de Allisa apareció bajo el de James, Lily caminó hacia la tarima. También lo hizo su oponente, una chica de Ravenclaw con abundantes rizos rubios recogidos en dos coletas.
"Leslie McCarthy – Lilian Evans".
Con tranquilidad, ambas subieron a la tarima. Se inclinaron, sonriéndose. Se conocían del club de Encantamientos, y se llevaban bien. Su duelo fue serio, competitivo y elegante, como ellas. Tardaron más que la mayoría, pero cuando menos lo esperaban, Lily estaba tendida en el suelo, y Leslie blandía la varita de la pelirroja. Lily aguantó una risa nerviosa y avergonzada. La habían ganado y frente a todo el colegio. Ella no era como James o Sirius pero, afrontémoslo, a nadie le gustaría pasar por semejante trago delante de otras treinta y nueve personas.
Leslie la tendió la mano para ayudarla a levantarse, y ambas se volvieron a sonreír. Pese a todo, seguían llevándose bien. Muy al contrario era abajo, donde Grace y una de las amigas de Leslie parecían a punto de llegar a las manos. Lily decidió alejar a su mejor amiga de allí, antes de que Gis decidiera unírsela y formaran un espectáculo.
- ¡Muy bien! ¡Hemos llegado al final de la primera semifinal! –exclamó Alice con una sonrisa-. Ahora solo quedan cuatro personas, y los ganadores de ambos duelos, serán quienes compitan en la final. Bien. ¿Queréis empezar ya?
Los cuatro asintieron, aunque Leslie aún estaba algo cansada. Alice volvió a agitar su varita, y salió el nombre de una de las parejas.
"Allisa Wayman - Remus Lupin".
La ravenclaw suspiró relajada, podía descansar unos minutos.
Sin embargo, apenas pudo recuperar el aliento como habría querido. Apenas llevaban dos minutos luchando, cuando la varita de Allisa fue a parar a manos de Remus. Él la sonrió, sabiendo ganar, y la devolvió la varita suavemente.
- Eres muy buena –la dijo-.
- Tú mejor –respondió Allisa riéndose-.
Cuando te ganan de una forma tan elegante, parece que duela menos. Leslie refunfuñó un poco al ver su tiempo agotado, y James se pasaba la varita de una mano a otra nervioso. Esa era su oportunidad para pasar a la final, aunque en ella tuviera que enfrentarse a Remus.
"James Potter – Leslie McCarthy"
- Bueno pelirroja –la dijo jocosamente a Lily cuando pasó a su lado-. Vengaré tu deshonra.
- Sí, sí –dijo la chica agitando la mano sin creerse su tono y riéndose-. Tú gana, pero no te pases, ¿eh? Que la chica es amiga.
- Vale, vale...
De todas formas, no era divertido humillar a una chica que no te ha hecho nada y ya te mira con miedo. Además, le había prometido a Lily qu no volvería a hacer el tonto, ni con ella ni con los demás. Así que tenía que cumplirlo, al menos mientras la chica mirase. ¿En qué momento renunció a lo divertido? ¡Ah, sí! Acababan de saber que Richard había muerto, y de lo que menos ganas tenía era de estar a malas con Lily. La miró de nuevo antes de subirse a la tarima. Había sabido aprovechar su debilidad ese día, pero también él tenía algo de culpa, y es que no podía faltar a ninguna promesa que la hiciera a ella. Bueno, al menos no de forma muy evidente. Sonrió pícaramente recordando todos los líos en que se habían metido ese año y que Lily estaba convencida, habían sido acusados injustamente. Siempre tan ingenua...
Volviendo al presente, se dio cuenta de que Leslie le miraba algo inquieta por la sonrisa sádica que había aparecido en su rostro. ¿Tan mala fama se había creado para que le tuvieran miedo solo por sonreír? Al escuchar el grito de Sirius se echó a reír, convencido de que sí. Eran merodeadores.
Comenzaron a luchar, y James tuvo que reconocer el talento de su oponente. La chica era realmente buena, un hueso duro de roer. Estaba tan convencida como él de su capacidad para ganar el duelo, y la verdad es que se lo estaba poniendo realmente difícil.
- ¡Relashio! –exclamó-.
Hasta ese momento no se le había ocurrido usarse ese hechizo, pero desde luego era cierto que en momentos de tensión podemos sacar lo mejor de nosotros mismos. Leslie soltó involuntariamente la varita, aunque recuperó la fuerza en la mano lo justo para sostenerla con la punta de los dedos.
- ¡Taratallegra! –gritó antes de que la chica se recuperara del todo-.
Debido a los movimientos que convulsionaron su cuerpo, Leslie dejó caer la varita, que James convocó con un sencillo "Accio". La multitud comenzó a aplaudir, y James miró hacia su grupo de amigos, topándose con la orgullosa mirada verde de Lily.
- ¡Perfecto! ¡Tenemos a los dos finalistas! –exclamó Alice exultante-. ¡Dos Gryffindors! –añadió con evidente orgullo-.
Los que recordaban a Alice de sus años en Hogwarts, la recordaban como una orgullosa leona, algo tímida y novia del premio anual. Así que no era de extrañar que la alegrara especialmente que los dos posibles ganadores fueran Gryffindors.
- Os dejaré diez minutos para que toméis fuerzas, y el duelo final se llevará a cabo.
Después se apartó para mirar los nombres que habían recogido. Anthony se la acercó sonriendo.
- Los nombres de los dos finalistas ya estaban apuntados y subrayados –la informó-.
- Sí, eso estaba viendo. Por lo visto hay una buena cantera este curso en mi casa –presumió Alice con una leve sonrisa, pero aún estudiando concienzudamente la lista-.
- En Ravenclaw también hay prodigios, ¿eh? –rió Anthony-.
- ¿Les conoces a estos? Los dos son amigos de tu novia, ¿no?
- Sí –respondió Anthony. Después se echó a reír al recordar algo-. ¿Sabes? Al sobrino de Adam le estuvimos buscando toda la noche del baile. Al parecer una chica le había dado amortentia.
- ¡Vaya, un rompe corazones! –exclamó Alice sin poder evitar reírse-. Eso tengo que contárselo a Adam. ¿Y el otro chico? Tiene un temple fantástico. Espero que acepte entrar en la Orden, está entre los mejores.
- Sí. Gis me habló de él alguna vez. ¿Sabes con quién sale?
- ¿Vamos a empezar con cotilleos? .preguntó Alice intentando reñir al chico por su falta de seriedad-. Anthony, no te entretengas mucho con estas cosas. Estos críos aún tienen unos meses para comportarse de forma irresponsable, pero tú ya no cuentas con esa suerte.
- Disculpa. Solo pensé que te interesaría. Sale con la hija de los Perkins.
- ¿Perkins? –preguntó Alice con repentino interés-. ¿La hermana del magistrado Johnson y su familia? ¿La hija de ella?
- La misma –respondió Anthony con orgullo. Sabía que Alice se sentiría interesada de esa casualidad-.
- Vaya. ¡Que pequeño es el mundo! Justo ayer fuimos Frank y yo a dejarles las provisiones. La chica aún no ha regresado, pero Dumbledore insiste en que está en un lugar seguro. Debería decir más. Tanto secretismo... ¡Cómo se nota que no es madre!
Anthony afirmó con la cabeza, mirando cómo el grupo de Gryffindor estaba formando un círculo cerca de la mesa de bebidas. De vez en cuando se acercaban estudiantes de otras casas para desear suerte a los finalistas, o simplemente felicitarlos por haber llegado a la final. Desvió la mirada, cuando esta se cruzó con la de Gis. Se giró de nuevo hacia Alice, quien había comenzado a murmurar en voz baja mientras leía los diferentes nombres.
- ... Antes de nada, lo mejor será investigarles un poco a todos. No conviene hablar de la Orden a mortífagos en potencia.
- Pues casi descarta a todos los Slytherins. –la aconsejó Anthony-.
Alice chasqueó la lengua molesta.
- Sí, la verdad es que sería lo sensato. –suspiró mirando dos nombres en especial de la lista-. ¡Lástima! Severus Snape y Amanda Tyler son de los mejores. Ella igual demasiado confiada y chulesca, pero no más que... –comenzó a buscar los nombres a los que se refería-, que Black, Rumsfelt o Potter. Y el chico parecía un poco apagado...
- Sí. Un muchacho triste, yo también lo note –la dijo Anthony-.
- Pero un gran luchador. Solo perdió porque se distrajo con algo. Claro que el oponente también era muy bueno... Tony, creo que tenemos delante más talento del que esperábamos –le comunicó con una sonrisa-. Habrá que felicitar a Minerva, Flickwick y Merrythought por enseñarles tan bien, desde luego. Aunque mucho me temo que esta lista se reducirá a poco que investiguemos –añadió con un suspiro resignado-.
- No creo que a Dumbledore le haga gracia que investiguemos sobre sus alumnos –opinó él-.
- Por esa razón no se lo diremos. Le presentaré la lista a Moody, y nosotros nos haremos cargo. Estará encantando en cuanto le cuente alguna maravilla.
- Aún no hemos visto la traca final –advirtió Anthony sonriendo-.
OO—OO
Mientras descansaban un poco, los chicos bromeaban y hacían porras sobre cuál de sus amigos sería el ganador. James y Remus se miraban divertidos mientras Sirius y Grace discutían acaloradamente las razones por las que ganaría su apuesta. La chica confiaba completamente en la victoria de Remus, alegando que era un chico mucho más tranquilo y cerebral, y Sirius insistía en que eso era lo que le haría perder. De vez en cuando, Gis intervenía, cada rato apoyando a uno, para picarles un poco más. Kate, Peter, Jeff, Sadie y Lily no podían parar de reír. Al menos, la discusión que mantenían esos dos en ese momento no era de las ofensivas.
- ¡Bueno, los demás mojaros! –exclamó Sirius mirándolos a todos-.
- Cierto. ¡Aquí solo nos atrevemos nosotros! –añadió Grace-.
El grupo se miró preocupado. Si esos dos se ponían de acuerdo, nada bueno podía salir de aquello. Parecía que estaban pensando lo mismo, porque los ocho comenzaron a reírse, dejando a Grace y Sirius mirándose sin entender nada.
- ¡Venga! Peter, ¿quién crees que ganará?
- ¡No, no! Yo no digo nada.
- ¡Venga ya Peter! –exclamó Grace-. ¡Quien no apuesta, no gana! ¡Di un nombre!
- Bueno... eh... –el chico miró a sus amigos indeciso y algo avergonzado. Estos le sonrieron divertidos-. James.
- ¡Ja! ¡2- 1! –exclamó Sirius contento-.
- Apunta 2 – 2 –intervino Jeff-. Creo que Grace tiene razón. Remus tiene más temple.
Grace se rió contenta, dándole un codazo a Sirius para que viera que ella también tenía apoyos. Después se giró hacia la otra gemela:
- ¿Sadie?
- Yo digo James –comentó la chica encogiéndose de hombros-. Habrá que apoyar al capitán.
- Una idea muy inteligente, Sadie. No serás tú la que tenga que recoger las bludgers en el siguiente entrenamiento –dijo James risueño, mandándole una mirada intencionada a Grace-.
- ¡Rencoroso! –se quejó la chica haciendo un puchero-. ¿Y tú qué dices, Kate?
La chica les un segundo evaluatoriamente, y después desvió la mirada hacia Sirius. Sonrió.
- Voy a decir a James.
Grace hizo el gesto de meterse los dedos en la boca, apartando la mirada de la pareja que había vuelto a besarse. Después se giró hacia Gisele, mirándole interrogante.
- Yo voto por Remus –dijo la chica risueña-. Además, sino Rachel me cuelga del sauce boxeador.
Los demás comenzaron a reír ante la idea de la latina colgada de una esas inquietas ramas. Grace se volvió hacia Lily, quien no había participado en la conversación hasta ahora.
- Lily, tienes que dar un nombre –la dijo-.
La pelirroja se encogió de hombros indecisa.
- No sé, Grace. La adivinación siempre se me dio terriblemente mal.
- ¡Qué más da! ¡Di un nombre! –exclamó Gis-.
- ¡El que más te guste! –añadió Grace aguantándose la risa-.
Lily le mandó a su mejor amiga una mirada envenenada mientras se sentía enrojecer. Grace se tapó la cara con la manga para que los demás no la vieran reírse, y la pelirroja le pisó un pie.
Afortunadamente, nadie más notó esto, pues Sirius ya se había puesto a hacer cuentas contento.
- ¡Entonces las apuestas están 4 – 3 a favor de James! ¡No me falles, Prongs!
- Haré lo que pueda, Padfoot –le contestó este riéndose. Después se volvió hacia Remus, fingiendo murmurarle algo pero que todos oyeron sin problemas-. ¡Ey Moony! Votemos por ti, finjo una caída y nos llevamos la pasta.
- De acuerdo. Apuesta uno de los grandes y montamos toda la escena –contestó este riéndose-.
Los demás también rieron, menos Sirius que le insistía a James: "Mentalidad ganadora, hermano. Mentalidad ganadora". Después el auto proclamado corredor de apuestas se giró hacia Lily.
- Por cierto, pelirroja, tú de esta no te libras. Si he hecho apostar a todos, tú también lo harás. Vamos, suelta un nombre.
- Esto...
- ¡Finalistas, a la tarima! -gritó Alice andando enérgicamente hacia ellos-. ¡Llegó el momento de la final!
- Salvada por la campana –la susurró Grace a Lily divertida-.
La pelirroja la sacó la lengua, y todos acompañaron a sus amigos a la tarima. Los dos chicos subieron, y se colocaron tal y como la aurora les indicó. Se inclinaron con una sonrisa divertida en los labios. Era extraño estar así con un amigo.
- ¡Bien! ¡Uno, dos, tres...! –gritaba Alice con la voz contenida-.
Cuando llegaron a veinte, los dos se apuntaron con la varita, y todo el mundo contuvo la respiración. Cualquier fallo podría permitir al otro ser el campeón del Concurso. Se miraron a los ojos y gritaron a la vez, cada uno su hechizo.
- ¡Everte Statum!
- ¡Demaius!
Los hechizos se encontraron justo en medio, y las varitas de ellos comenzaron a temblar. Ambos rompieron la conexión, recuperándose en menos de un segundo.
- ¡Animo Linky! –gritó James-.
- ¡Impedimenta! ¡Mimblewimble!
- ¡Protego! ¡Confundus!
- ¡Depulso!
- ¡Impedimenta!
Se separaron unos segundos, ambos jadeando y con las mangas de la túnica apretadas en sus hombros llenos de sudor. Alice y Anthony observan la escena con crecida atención, y hacían anotaciones constantemente, esta vez sin la vuelapluma, incapaces de contenerse.
- ¡Joder Moony! –susurró James en un tono en el que los demás no le pudiera oír-. ¡Para ser luna llena la semana que viene, estás más fuerte que un fénix!
Remus rió divertido.
- Más bien que de gracias a que no lo han puesto cuatro días más tarde, porque habría caído a la primera.
- Entonces, ¿con qué clase de inútil me habría batido yo? –bromeó James-.
La sonrisa de Remus relampagueó, y ambos se volvieron a separar unos pasos para seguir con el duelo.
- ¡Flipendo!
- ¡Impedimenta! ¡Expelliarmus!
- ¡Protego! ¡Everte Statum!
Remus fue alcanzado, y cayó de costado hacia la izquierda. Inmediatamente, se puso de rodillas y gritó:
- ¡Depulso!
- ¡Impedimenta! ¡Desmaius!
- ¡Animo Linky! ¡Everte Statum!
Aunque pudo esquivar el primero, el segundo hechizo le dio a James en el pecho haciéndole caer al suelo, donde se golpeó, quedándose sin respiración. Remus miró con los ojos desorbitados a su amigo, que tosía con fuerza agarrándose el pecho. Hizo ademán de caminar hacia él, pero James levantó una mano indicando que estaba bien. Aún con el rostro algo morado, se puso de pie, y las risas que se habían desatado entre algunos Slytherins cesaron, volviendo a la tensión.
Con una ligera sonrisa, James le hizo ver a su amigo que ya estaba recuperado, y Remus volvió a la carga.
- ¡Expelliarmus!
- ¡Impedimenta! ¡Everte Statum!
- ¡Flipendo!
- ¡Petrificus totalus!
- ¡Locomotor mortis! ¡Mimblewimble! ¡Zaácara!
Los dos últimos hechizos dieron diana en James, quien cayó al suelo, dejando la varita dos metros delante de él.
- ¡Accio! –gritó Remus-.
Cuando la varita de James estuvo en sus manos, el chico la miró aún extrañado. Solo un pensamiento inundó su mente, mientras su mirada se encontraba con la de James que estaba sentado en el suelo: Había ganado. Incrédulo, devolvió la varita a James lanzándosela. Este la cogió al aire, al mismo tiempo que se levantaba, y le miraba con una imperceptible sonrisa en los labios.
Los más rápidos ya habían comenzado a aplaudir cuando Remus convocó la varita, pero la mayoría no reaccionó hasta que James la tomó de nuevo. Remus miró un momento al grupo en el que estaban sus amigos, y todos le aplaudían contentos, incluido Sirius, pese a que este miraba un poco decepcionado la lista de apuestas que había escrito. Después notó que alguien le cogía del cuello, y se volvió para ver a James felicitándole, contento. Sonrió más ampliamente, reconociendo el privilegio de ser de los muy pocos que ganaba en algo a James y no tenía que temer una venganza.
- ¡Moony, con esa rapidez, tienes que unirte al equipo de quidditch! –exclamó James riéndose-.
Remus se alejó riéndose, dirigiéndose hacia donde Alice le llamaba. Ya de paso aprovechaba para huir de las posibles ideas de James, de quien no se fiaba cuando la palabra "quidditch" aparecía en una conversación.
- ¡Felicidades! –exclamó la auror exultante de felicidad-. ¡Ha sido un duelo fantástico! ¡Impresionante! ¡Signo de aurores! –añadió dirigiéndose a ambos-. Aquí tienes tu premio.
Le tendió la bolsa de cincuenta galeones, a la vez que el público volvía a estallar en vítores. Al tendérsela, le acercó un poco a ella, de modo que su siguiente comentario fue solo oído por Anthony.
- Remus Lupin. Algo me dice que darás mucho que hablar en el futuro. Cuando acabes tus EXTASIS hablaremos –Remus asintió confundido-. De un modo u otro nos volveremos a ver, estoy segura.
Remus no se detuvo a analizar sus palabras, sino que les saludó a ambos amablemente y corrió hacia sus amigos, quienes ya habían abrazado a James y le esperaban con los brazos abiertos. Todo el mundo quiso felicitarle, y Sirius y James insistieron en celebrar la victoria a lo grande, lo que los merodeadores interpretaban como salida a Hogsmeade hasta las tantas. Peter aceptó al instante, pero Remus negó con la cabeza divertido.
Tenía un plan mejor pensado. Se moría por contárselo a Rachel.
O-oOOo-O
¡Hasta aquí por hoy! ¿Qué os ha parecido? ¿Habéis acertado? Siento ser tan predecible, pero mi corazón me pidiera que lo ganara alguno del GRAN grupo... Peter no puede ser porque yo misma me habría reído... y a Sirius y James sentía la imperiosa necesidad de bajarles los humos. ¡Lo sé! A James le hice llegar a la final... ¡Pero es que si es mi merodeador favorito no puedo evitarlo! Jajaja creo que con Remus queda bastante creíble, ¿no? ¡Hasta ha habido un duelo Snape-James! Otra vez me pudo el corazón, por lo que no digo que fijo el ganador habría sido el señor Potter... Con esos dos no sabría quién habría ganado, la verdad. Son dos que me tienen confundida jejeje
Saqué un poco más del tema de las cajas... Habrá que ir dándoos pistas, ¡haber vuestra teorías! Jejeje
En fin, este ha sido un capítulo algo distinto... El anterior fue de transición ¡claro! Necesitaba presentar a los grupos de trabajo y mostrar cómo les irá a cada uno.
¡Estoy deseando escribir el siguiente! Ese me emociona muchísimo. Pero necesito pensarle y escribirle muy bien, así que dadme tiempo. Además en un mes comienzo exámenes, y seguramente ese sea el última que pueda escribir en todo el mes de junio... Espero que me entendáis pero aquí me juego mucho. Espero que os haya gustado ;)
"TRAVESURA REALIZADA.
Eva.
