I

Stiles lleva una mano a su cuello y cubre una pequeña marca violeta que se encuentra en este; al apretar sus dedos sobre la mancha, intenta lograr que el dolor que siente se minimice, pero falla en el intento.

—Stiles, ¿qué tienes con tocar tu cuello? —Scott, sentado al lado suyo en la clase de química, le pregunta con el ceño fruncido y una mueca divertida en sus labios—. Te entiendo, en realidad. Yo me comportaba igual cuando obtuve mi primer chupón.

El joven Stilinsky rueda los ojos y lanza un suspiro.

—Scotty, estás equivocado si crees que esta es la primera vez que tengo un chupón —le sonríe Stiles a su mejor amigo, quitando su mano de su cuello y tomando un lápiz para comenzar a resolver su tarea.

Pero, al instante, vuelve a apoyarla en el mismo lugar que antes. El dolor vuelve con más fuerza, y hace que Stiles apriete los dientes y cierre los ojos.
No entiende la raíz de su dolor. El sábado en la mañana, al despertar —al levantarse de la cama, en realidad, ya que, al igual que las últimas semanas, no había podido dormir— y descubrir la marca de color, no sentía nada fuera de lo común. Lo único que sentía era orgullo por haber logrado algo la noche anterior (aunque no lo recordara por la cantidad de alcohol que recorría su organismo, pero eso era un detalle menor).

Stiles muerde su lengua, intentando retener el pequeño gemido que desea salir de su boca, pero falla en el intento. Scott, gracias a su gran oído, lo escucha.

—Amigo, ¿estás bien? —el lobo adolescente frunce el ceño.

—Descuida, ya pasará —lo tranquiliza su amigo, y luego intenta hacer una broma para calmarlo—. Me aseguraré que la próxima chica a la que bese no tenga colmillos de vampiro.

Scott sonríe levemente, pero su preocupación no se esfuma.


La música está demasiado alta, y la cabeza de Stiles palpita con fuerza. La cerveza que ha consumido no ayuda en nada a su dolor de cabeza.

Oye, ¿qué te sucede?—Escucha una suave voz hablarle, y aunque sabe que la persona que lo llama no está muy lejos (puede sentir un leve toque en su hombro), parece muy lejana.

Stiles gira su rostro, quitando las manos de sus oídos a los que intenta proteger de aquel barullo, y puede ver a la chica. Es una imagen borrosa, y lo único que puede notar son sus ondas doradas en sus hombros y sus manos colocadas en la remera a cuadros que lleva puesta.

¿Qué…? Oh, estoy bien, más que bien, sí… —ríe el adolescente, arrastrando sus palabras. Su voz parece cansada, y sus ojos desorbitados.

¿Estás seguro? —Pregunta la extraña con su ceño fruncido, mientras lo toma de la muñeca. Cuando Stiles intenta responder con un simple 'No te preocupes', un gemido de dolor escapa de su boca—. Vamos, te llevaré afuera.

No sabe si es su imaginación, el alcohol jugando con su organismo o las luces del lugar, pero cree ver rojo en los ojos de aquella desconocida. Pero lo deja pasar.


La manada entera está reunida en el loft de Derek, de brazos cruzados y expresiones confundidas en sus rostros.

—¿Una manada de Alphas y un Darach no fueron suficiente? ¡Claro que no! ¿Por qué no agregar un demonio? —Exclama Stiles, el sarcasmo evidente en sus palabras—. Oh, pero esperen, ¡hay más, ya que estamos en el puto bardo de la vida! — El adolescente de ojos cansados grita, mientras sus manos comienzan a hacer gestos exagerados.

Se levanta violentamente del sillón y toma su cabello con fuerza.

—¡No es suficiente que Scott, Allison y yo estemos perdiendo la cabeza, oh no!

Scott suspira, frotando sus ojos fuertemente, y Allison mira a Isaac —quién está sentado a su lado— con tristeza en su rostro.
Derek sólo mira a Stiles, con una expresión indescifrable.
El apartamento queda en silencio por unos minutos.

Finalmente, es Lydia quién lo rompe, observando a sus amigos, pero, mayormente, a Stiles. El chico no ha dormido en días, puede notar, ya que sus ojos están surcados de ojeras, y estos se ven cansados y rojos. Cómo si tampoco hubiese cerrado los ojos, haciendo el intento de dormir.

—Stiles, debes calmarte. Acabaremos con esto, ¿lo sabes, verdad? —Dice en voz baja, observando a uno de sus mejores amigos caer sentado en el suelo, mientras se desliza por la pared—. Hemos enfrentado cosas peores. Kanimas, Peter, la manada de Alphas e incluso un Darach —ahora se dirige hacia todos en general, mirándolos con ojos esperanzados y abiertos—. Podremos con un poco de oscuridad.

—Ese es el problema, Lyds. No es sólo un poco de oscuridad la que está presente en nuestros corazones —Stiles susurra, su voz temblando—. Es muchísima. Demasiada.


El aire frío acaricia su rostro, lo que lo hace temblar por un momento. No le molesta el frío, sin embargo, ya que su cabeza se encuentra mejor gracias a que salió de aquella fiesta.

¿Mejor? —Pregunta la extraña chica a su lado, entrelazando la mano de Stiles junto con la suya.

Stiles sólo asiente, observando el movimiento de la chica.

¿Cómo dijiste que era tu nombre? —dice de repente, aún sin mirarla.

Eso no importa.

Stiles frunce el ceño.

¿De qué habl…? —La extraña interrumpe su pregunta al unir sus labios en un beso.

Se siente bien, pero es raro. Ella está fría, su rostro lo está. Stiles lo nota al posicionar una de sus manos en su mejilla, mientras ambos labios siguen moviéndose al son de una melodía inexistente.
De pronto, ella comienza a besar su cuello.

Está fría. Demasiado. Pero se siente tan bien.

Stiles cierra los ojos de placer, y gime en voz baja. Una pequeña sonrisa se le forma en la cara, y no puede evitar pensar en lo que dirá Scott cuando le diga que la fiesta fue un verdadero éxito.
Pero algo cambia de repente. Los besos suaves y placenteros en su cuello se convirtieron en otra cosa totalmente diferente.

Una ¿mordida?


No le tomó mucho tiempo descubrir que el Nogitsune se encontraba dentro de él. Ataques de pánico, ansiedad, sonambulismo, pérdidas de memoria… todo tenía sentido. Luego, cuando sucedió lo de la guarida del coyote, no tuvo que pensarlo más. El mismo espíritu japonés le había dicho que su cuerpo no le pertenecía, ni tampoco su mente o alma.

Es por eso que, antes de sus análisis, escapó del hospital lo más rápido que pudo y se dirigió a la casa abandonada de los Hale. Con la pistola de su padre en su bolsillo.
No quiere causar daño a nadie, no puede permitirse vivir con la culpa.

Es algo egoísta, lo sabe, pero también lo hace por sus amigos y por toda la población de Beacon Hills.
Stiles es peligroso para la ciudad entera, y no sabe que de que es capaz.

Antes de escapar, sin embargo, dejó una nota para el hospital. Debía asegurarse de que nadie saliera herido, es por eso que, al segundo de recordar que esa misma noche —antes de terminar dormido en la guarida del coyote— había estado en el hospital, manipulando la electricidad y los cables, decidió advertirles a todos.

El sheriff encontrará la carta, o quizás Melissa o algún residente o trabajador del lugar, y podrán salvar a todos de lo que fuera que el Nogitsune haya hecho cuando dominaba su cuerpo.
Y luego lo buscarían.

Con ese pensamiento, se apresura aún más, corriendo como nunca antes para llegar a su objetivo. No le falta mucho, ya puede divisar los primeros escalones quemados de la casa, la cual, milagrosamente, no se caía a pedazos a pesar de su desuso y el incendio ocurrido.
El arma en el bolsillo de su campera se mueve mientras sube las tres pequeñas escaleras, y Stiles siente su peso como si cargara miles de rocas.
También siente que esta está bastante caliente, casi al punto de quemarlo, pero piensa que definitivamente son imaginaciones suyas.

Abre la puerta con un golpe, sin perder la velocidad, y cae desplomado en el piso de la sala principal. Esta se encuentra vacía, sólo trozos de maderas visibles. Respira, intentando calmar su acelerado corazón, y deseando poder quedarse allí por unos minutos, ya que sus piernas arden por el largo trayecto y su respiración es agitada.
Recuerda que, aunque sólo hayan pasado quince minutos aproximadamente desde que dejó el hospital, podrían estar buscándolo en ese mismo momento, y se para violentamente.

Saca, despacio, la pistola de su bolsillo. No es tan pesada como lo parecía. Tiembla. ¿Cómo es que un arma es capaz de temblar?
Se da cuenta de que no es el arma la que vibra, sino sus manos. Toma una respiración profunda, mientras cierra los ojos.

Está nervioso, no se supone que su vida termine a los diecisiete años. Es joven, demasiado joven. Tiene toda una vida por delante, una que quiere ser capaz de disfrutar.
Pero sus amigos también son jóvenes, la población de Beacon Hills también tiene una vida por delante para disfrutar.

Con ese pensamiento, abre sus ojos y pone su dedo en el gatillo. Piensa disparar en su estómago, para sufrir una muerte lenta y dolorosa —se lo merece, ¿verdad?—, pero escucha voces.

—¡Es por aquí! —¿Derek?—. ¡Está donde mi hogar!

Oh, dios. Ya están allí. ¿Cómo han llegado tan rápido, cómo lo encontraron con tanta facilidad?
Debe hacerlo, debe hacerlo ya.
Una bala en su estómago no funcionará, ay que lo llevarán al hospital antes de morir.

Pone la pistola en su frente, cierra los ojos nuevamente, y cuenta.

Uno.

Escucha a Scott gritar algo indescifrable.

Dos.

Escucha los tacones de Lydia, acercándose.

Tres.

Escucha el gatillo siendo apretado, y un sonido muy fuerte. Las voces gritan desesperadas, ¿acaso le hablan a él?

Pero nunca logra saber eso, ya que cae hacia atrás, su vista negra y sus oídos sordos. Su corazón ya no late, y su pecho ya no se infla con aire.


No, no, no, ¡despierta! —escucha a alguien exclamar, pero sus ojos están cerrados y su cabeza, mareada—. No se supone que debes morir, diablos…

¿Quién es ella? ¿A quién le habla? Stiles se encuentra demasiado desorientado para articular estas preguntas, ni siquiera puede moverse o abrir los ojos para saber que está pasando. Una sustancia recorre su cuello; es viscosa y está caliente. ¿Sangre? Aunque no es mucha, sólo una línea, o eso siente.

Odio hacer esto, chico, pero no me dejas otra opción.

Siente algo caliente en su cuello, tal y como si estuvieran insertando algo en una herida abierta.
Stiles vuelve a sumirse en la oscuridad.


Stiles abre los ojos suavemente. Se supone que está muerto, ¿por qué los abre?
Espera encontrar una luz que haga a su cabeza doler, espera que todo su organismo esté lastimado. Sin embargo, cuando tiene sus orbes completamente abiertos, sucede algo diferente. Está en perfecto estado, nada duele.
En realidad, está mejor que perfecto. Diablos, se siente renovado, como nuevo.

Tampoco ve una luz, sino que está todo oscuro. Completamente oscuro. Ni siquiera una pequeña franja de luz se filtra en donde quiera que esté.
Levanta sus brazos, con expresión confundida, y choca con una clase de techo. No, no un techo, una tapa de madera. ¿Qué diablos…?

—Lo enterraremos en treinta minutos, antes debemos preparar la tumba.

Tumba, entierro… un funeral. Pero, ¿de quién?

—De acuerdo.

Su padre. Reconocería la voz de su padre en cualquier parte. Pero esta se encuentra vacía, sin un dejo de emoción, muerta.
Entonces lo entiende.
Su funeral.
Se encuentra en un ataúd.

Pero él está vivo, ¿verdad? Aunque no podría ser posible, ya que el disparo en su frente no le permitiría seguir con vida. ¡Él mismo había notado que su pecho ya no tenía aire para seguir respirando!
Posa dos dedos en su cuello, su respiración agitada —aunque su pecho no se mueve, y eso es imposible. Nada, no hay pulso.

No está vivo, pero ¿tampoco muerto? No entiende, no está seguro de nada. Sólo de que debe salir de allí, y de inmediato. No debe dejar que nadie lo vea tampoco.

Escucha pies moviéndose, incluso una puerta pesada cerrándose. Pájaros, una conversación que está ocurriendo fuera de la iglesia donde se encuentra —entre… ¿Scott y Melissa?—, sollozos de Lydia… ¿qué está pasando?


La música es lo que lo despierta. Está alta, como la última vez que la ha escuchado. Pero… se suponía que se encontraba afuera, donde esta no alcanzaba demasiado sus oídos.
Se da cuenta de que está sentado en un sillón, su cabeza ya no duele, la extraña no está a su lado.
'
¿Qué rayos ha pasado?' Se pregunta, abriendo los ojos lentamente. ¿Había sido un sueño? ¿Un loco, sucio y mojado sueño en el cual una hermosa chica —aunque no había visto su cara, sabía que era hermosa— besaba su cuello?

Stiles suspira mientras se pone en pie, lentamente, del sofá. La fiesta sigue, pero él está cansado y confundido, por lo que decide irse. Hay algo en su cuelo que lo molesta, pero hace caso omiso a eso y camina hacia la puerta.
Ha sido una noche extraña.


Stiles corre, pero esta vez, lo hace a igual o más velocidad que Scott. Y no como cuando su mejor amigo corre en los partidos de lacrosse, claro que no. Sino a como el hombre lobo Scott corre. Eso es la primera cosa que lo asusta.
La segunda es que sigue escuchando conversaciones ajenas, que se encuentran lejos del bosque; el sonido de animales caminando; ramas marchitándose. Pero nada le aterra más que la sed que siente.

La sed y el hambre. Oh, dios. Está famélico, muriendo por comer. Pero no comida, por supuesto que no.
Está sediento de sangre.

Es por eso que, antes de llegar a su objetivo —sabe que nadie volverá a la casa de los Hale por un tiempo, dado lo que pasó allí—, localiza a un hombre mayor paseando tranquilamente por el bosque y lo muerde.
Literalmente, clava los colmillos que no sabe que posee en la vena aorta del cuello del hombre y bebe su sangre.

Quizás no entienda que haya pasado, porqué sigue vivo, porqué no tiene hambre y sed de comida y bebida sino de sangre, pero una cosa es clara. Los vampiros existen, y, al parecer, Stiles se ha convertido en uno.


¡Hola! Bueno, ¿que les pareció? Personalmente, a mi me gusta este capítulo ya que salió del modo que planeé (quería escribir lo que pasó en la fiesta, para explicar brevemente el cómo Stiles se convirtió). Como leyeron, también la historia salta el tiempo. No es todo seguido, quiero decir que, al comenzar, es al principio de la temporada 3B, cuando Stiles no se encontraba tan mal, y luego va saltando capítulos. ¿No sé si se entendió eso...? Si tienen alguna pregunta, no duden en hacerla.
Oh, y Vane, contestando tu pregunta, creo que Sterek va a ser más del lado de la amistad (amo a SAcott, Derek y Stiles juntos, y Sterek son uno de mis BROTP favoritos). Ya casi estoy segura de a quién voy a poner con Stiles, pero voy a dejar elegir a los lectores entre estos (porque son mis ships favoritos):
Allison (Stallison es mi OTP, sorry not sorry); Stydia; Stalia.

Espero sus reviews o críticas. Besos, y nos leemos.