Soy franca con ustedes pero hacer este capitulo fue una mezcla de emociones, la verdad no creí poder sentirme tan enternecida.

Hoy vamos de camino al día cuatro (bastante tarde, si): Photograph (Fotografía) y pues acabe narrando algo supremamente dulce ¡Así que hoy el gruvia guardará mil memorias en fotografias!

Sobre el nombre del capitulo: Symphony (Sinfonía), es gracias a una canción de Clear Bandit con ese mismo nombre De ahí a que hiciera esto.

Disclaimer: Los derechos, al igual que todos los personajes y situaciones de Fairy Tail son propiedad del señor Hiro Mashima, ESTOS NO ME PERTENECEN yo solo solo tomo prestados a sus personajes para dejar salir un poco mi imaginación; de igual forma no deseo ningún tipo de ganancia monetaria por esto. De igual forma este fanfic Participa en la gruvia week.


Fue inevitable que una sonrisa no surgiera en sus labios en aquel instante, ese en donde la emoción lograba abrumarle de mil formas inimaginable, aquel en donde luchaba por no gimotear presa de una extraña alegría que lograba invadirle en aquel momento. Con el pequeño sonido de un sutil llanto en la distancia, cruzando miradas con la agotada pero dulce expresión de su compañera.

¿Quién iba a imaginar que alguien como él estaría en una situación como esta? Cuando imaginaría vivir una cosa tan dulce como esta, cómo imaginarse ser partícipe de una escena tan impresionante. Le fue imposible no acercarse a la fémina, no pudo contener el impulso de rozar sus labios con los ajenos, tampoco el de pasar sus dedos por aquella mata de cabello de un azul casi negro, y mucho menos el de querer guardar aquel bello instante en una adorable fotografía.

Symphony (Photograph)


Nervioso, en aquel momento no podía negar que era un pequeño manojo de nervios, un pequeño ser que no dejaba de balancearse de un lado al otro por aquel pasillo decorado de blanco inmaculado, un personaje tan inquieto que lograba fastidiar un poco a sus acompañantes. Pero: ¿cuál era aquel predicamento que le embargaba? Pues la verdad era más simple de lo que imaginaba, nada más y nada menos que la llegada de un pequeño niño a sus vidas.

No iba a negarlo, en un principio la idea de tener un pequeño al cual cuidar y arrullar le había hecho temblar, le había hecho permanecer noches enteras en vela. ¿Era él digno material para hacer una familia? Era la pregunta que no paraba de rondar sus pensamientos, él que en ocasiones podía ser un tanto frio y hostil, él a quien le costaba a veces demostrar lo que en verdad sentía, él que en el pasado había perdido en más de una ocasión a aquellos a los que llamaba familia. Él que por poco había llegado a perderla.

Y aun así, al parecer los dioses se atrevían a darle otra oportunidad. Un nuevo chance de enamorarse de otra persona que no fuera ella, un nuevo comienzo, una nueva familia. Quizá era por ello que su estomago se agitaba con cierta ansiedad, que el nerviosismo le hacía moverse por aquel pasillo a la espera de que le permitieran entrar y ser testigo de tal espectáculo. Suspiró un tanto nervioso, aunque su ansiedad solo creció en cuanto diviso a una gentil mujer que le pedía le acompañara.

Tragó saliva y asintiendo un par de veces siguió a la mujer vestida de blanco hasta lo que parecía ser una tranquila habitación; un nudo en su estomago apareció en cuanto ingreso y cruzó miradas con aquella mujer a la que había decidido pertenecerle en cuerpo y alma. Allí estaba, agotada pero sin perder aquella expresión dulce de su mirada; la fémina le llamó en un suave murmullo y él sin pensarlo dos veces se acercó rápidamente, estrechado su mano con la suya, besando con ternura su frente, dándole ánimos y asegurándole que estaría con ella en aquel especial momento.

Tardó un poco más de lo que había imaginado, su nerviosismo no le abandonó en ningún momento; pero fue allí en donde antes había reinado el silencio, que una sinfonía compuesta de un suave llanto, invadió el lugar. Fue inevitable que una sonrisa no surgiera en sus labios en aquel instante, ese en donde la emoción lograba abrumarle de mil formas inimaginable, aquel en donde luchaba por no gimotear presa de una extraña alegría que lograba invadirle en aquel momento. Con el pequeño sonido de un sutil llanto en la distancia, cruzando miradas con la agotada pero dulce expresión de su compañera.

¿Quién iba a imaginar que alguien como él estaría en una situación como esa? Cuando imaginaría vivir una cosa tan dulce como esta, cómo imaginarse ser partícipe de una escena tan impresionante. Le fue imposible no acercarse a la fémina, no pudo contener el impulso de rozar sus labios con los ajenos, tampoco el de pasar sus dedos por aquella mata de cabello de un azul casi negro, y mucho menos el de querer guardar aquel bello instante en una adorable fotografía. Porque ese momento, aquel en donde su alegría era indescriptible debía de ser atesorado para siempre.


Y aquí el día cuatro. Con millones de fotografias para la posteridad

Así que cualquier comentario, duda, sugerencia, queja, berrinche o intento suicida (?) pueden depositarlo en un bonito review. Y recuerden: ¡Un review hace a sus autores favoritos un poquito mas felices!

¡Nos vemos en el próximo!