Soy una persona horrible por tardar tanto por hacer esto, suprema.
Hablaré del día sexto(demasiado tarde la verdad): Nightmares (Pesadilla) y no lo dudo, en verdad me gusto hacerlo ¡Así que hoy el gruvia serán guardianes de las pesadillas del otro!
Sobre el nombre del capitulo: Hold me thight or don't (Sostenme fuerte o no lo hagas), este es tomado de una cancion del nuevo album de Fall Out Boy. De ahí a que hiciera esto.
Disclaimer: Los derechos, al igual que todos los personajes y situaciones de Fairy Tail son propiedad del señor Hiro Mashima, ESTOS NO ME PERTENECEN yo solo solo tomo prestados a sus personajes para dejar salir un poco mi imaginación; de igual forma no deseo ningún tipo de ganancia monetaria por esto. De igual forma este fanfic Participa en la gruvia week.
Sabía que aún estaban sanando sus heridas, era consciente de que aun meses les faltaban para que las malas memorias se difuminaran en las brumas de oblivion; puesto que así lo negaran o lo guardasen en peculiares y herméticos silencios, los miedos y las perdidas aun permeaban aun el ambiente, como pequeñas polillas que traviesas anidan dentro de viejas prendas guardadas en algún alejado desván.
Sin poder evitarlo simplemente le acunó entre sus brazos, enredando sus dedos entre aquellas ondas de color celestes, acariciando suavemente su espalda, dejando que escondiera su rostro en el espacio de su cuello, susurrando con dulzura ante los sollozos ajenos. Después de todo y así no lo dijera siempre sería el guardián de sus pesadillas.
Hold me thight or don't (Nightmares)
Quizá algunos pensarían que aquellos tiempos de pacifica calma lo eran todo para aquellas hadas que resurgían orgullosas de entre las cenizas de un dragón de azabache, puede que alguno se viese reducidos a grandes sonrisas y abrazos entre sus camaradas, quizá unos cuantos vitorearan y celebraran con las diosas por su buena fortuna. Pero puede que, bajo aquellas expresiones de felicidad y alegría, yacieran los miedos e incertidumbres de aquellos que han visto a la madre muerte y han podido sentir su aroma a desolación en las fosas nasales.
Esos que, pese a mostrarse sonrientes y alegres ante sus camaradas durante los momentos en los que el astro rey hacía acto de presencia, la historia era otra en cuanto la noche entraba, en especial para una mujer con orbes de cielo y cabellos cuyas ondas se asemejaban a las de la traviesa marea de la mar. Aquella mujer cuyo noble espíritu parecía empapar a quienes le rodeaban brillaba con un brillo casi que sobre natural en el día; pero era esa misma la que en la noche se ocultaba bajo las sabanas en busca de huir de algún monstruo de ultratumba.
Quizá por eso es que el varón de fríos orbes de hielo se mueve hacia ella pese a la sonrisa que suele usar en sus facciones, puede que por eso se acercara a ella y le observe más allá de la bonita mascara que solía usar para no preocupar a otros; es por ello que pese a su expresión seria se acerca a la chica, se aproximó a esta y le propuso con una expresión algo más dulce que si gusta de dormir en su casa.
Es allí que en cuanto el par de jóvenes se deciden a descansar que el varón, pese a su vergüenza inicial le acercó suavemente contra su propio cuerpo y le aseguraba que nada malo iba a pasar. Aunque es después a la madrugada cuando el varón se despertó a causa de un sutil gimoteo, aquel que le hizo levantar suavemente la cabeza y percatarse del rostro lloroso de la chica, esa misma que lloriqueaba hacha un ovillo en la cama, aquella a la que dulcemente llamó con un suave murmullo.
Después de todo, sabía que aún estaban sanando sus heridas, era consciente de que aun meses les faltaban para que las malas memorias se difuminaran en las brumas de oblivion; puesto que así lo negaran o lo guardasen en peculiares y herméticos silencios, los miedos y las perdidas aun permeaban aun el ambiente, como pequeñas polillas que traviesas anidaban dentro de viejas prendas guardadas en algún alejado desván.
Sin poder evitarlo simplemente le acunó entre sus brazos, enredando sus dedos entre aquellas ondas de color celestes, acariciando suavemente su espalda, dejando que escondiera su rostro en el espacio de su cuello, susurrando con dulzura ante los sollozos ajenos. Después de todo y así no lo dijera siempre sería el guardián de sus pesadillas.
Y día sexto finalizado. Con guardianes de pesadillas adorables.
Así que cualquier comentario, duda, sugerencia, queja, berrinche o intento suicida (?) pueden depositarlo en un bonito review. Y recuerden: ¡Un review hace a sus autores favoritos un poquito mas felices!
¡Nos vemos en el próximo y ultimo!
