¡Hola!
Reportandome con otro capitulo. Conoceremos al irresponsable padre de Elsa y a sus hermanos. No se me hubieran ocurrido mejores hermanos para ella. Son muy opuestos.
De nuevo gracias a: Mixer1927 y a las personas que siguen esta historia, a los que leen pero no dejan review.
GRACIAS
¡Ya falta poco para conocer a Jack! No se desesperen.
CAPÍTULO 3: DESPEJANDO CUALQUIER DUDA
El tener hermanos no era ningún secreto para mi. Mi padre me hablo de ellos, hace diez años cuando se apareció repentinamente. Saber que estaban en la misma Universidad que yo, no era nada grato. Nunca los había visto, solo sabía sus nombres: MacGuffin y Astrid Arendelle y que eran menores que yo. Compartíamos el mismo apellido pero es probable que fuéramos diferentes.
No me podía quedar con la duda de saber como eran y que hacían en la Universidad, no quería ser una chica entrometida, pero dadas las circunstancias tenia que saber mas, así que no me quedaría con los brazos cruzados, por suerte era parte de los jóvenes becarios que ayudaban en algunas labores del Campus. Me habían asignado a la dirección estudiantil y ahí se encontraban archivados todos y cada uno de los documentos de los estudiantes.
-¡Elsa! ¡Que bueno que llegaste!
-¡Hola Maudie! Vine a hacer mi labor ¿Necesitas ayuda?
La secretaria de la dirección estudiantil era Maudie, una mujer regordeta y con mucho carisma, me agradaba hacer equipo con ella, me ponía a hacer algunas tareas como acomodar material de trabajo, archivos y llevar papeles hasta la rectoría o hasta las diversas facultades.
-Veras, voy a salir una media hora, me necesitan en la rectoría. Podrías encargarte de contestar los teléfonos.
-¡Claro! Aquí estaré.
-Muchas gracias, querida, se que dejo mi puesto en buenas manos.
-De eso no te preocupes Maudie.
Tenía una oportunidad para escabullirme entre los archivos de la Universidad y buscar a esos dos. Esto ha sido una de las coincidencias mas grandes. Gracias a quien haya sido por esta oportunidad.
Lo cierto es que había personas en la dirección estudiantil y yo sabía donde estaban las llaves, Maudie me había dicho y por su puesto que estaban grabadas con los nombres de almacenes, archiveros y salas de estar. Solo tenía que hacer las cosas rápido y sin que los demás a mi alrededor notaran algo extraño.
Estuve sentada un rato en el cubículo de Maudie simulando que anotaba algo, aunque realmente estaba dibujando. Algunos ya me conocían y me saludaban, les regresaba el saludo y me fijaba hacia donde se dirigían.
Al despejarse un poco las personas, tome las llaves y observe mi reloj, habían pasado 15 minutos, tenia que apresurarme, Maudie era muy precisa con el tiempo.
-Es ahora o nunca-murmure
Con las llaves fui caminando hasta donde se encontraban todos los archivos, abrí la puerta despacio y prendí la luz. Era un lugar inmenso ¿Cómo iba a encontrar esos documentos? El tiempo comenzaba a correr, me empecé a poner un poco nerviosa pero vi las letras en cada uno de los archiveros. Con que estaban por apellido, tenia que buscar el mío y por consiguiente los de ellos aparecerían. Abrí el archivero con la letra A y busque, faltaban 8 minutos.
-Muy bien, aquí estoy yo, ahora tiene que aparecer MacGuffin y Astrid-me dije a mi misma.
Los encontré y mi corazón comenzó a latir. MacGuffin estaba en la facultad de negocios, era de suponerse y por la foto era un joven alto, gordo y rubio. Astrid en la facultad de medicina, también era rubia, pero era mas delgada que su hermano. Contemple sus historias académicas y sus fotos, hasta que me di cuenta que faltaban 2 minutos. Acomode todos los archivos, apague la luz y cerré la puerta.
Para mi sorpresa al regresar al cubículo Maudie ya estaba ahí.
-¿Dónde estabas?-me pregunto.
-Lo siento Maudie tenia que ir al baño, ya no aguantaba.
-No te preocupes, cariño-sonrió y su rostro se volvió mas cálido-¿Nadie dejo mensaje?
-No, nadie llamo.
-Me dejaste este bonito dibujo ¿Es una rosa?
-Así es, es para ti Maudie.
-Gracias, lo dejare por aquí.
Aun tenia las llaves en el bolsillo de mi jeans, así que tenia que colocarlas discretamente en su lugar.
-¿Maudie?
-Si, querida
-¿Tendrás un marcador que me prestes?
-Claro, ya sabes en que cajón están.
Coloque las llaves en su lugar y un marcador nadie se dio cuenta, me había salvado.
-Bueno Maudie, creo que tengo que irme
-¡Hasta luego querida!
-Gracias por el marcador.
Salí corriendo del lugar, ahora sabia como eran, quería verlos por lo menos de lejos. Así que camine hacia la facultad de negocios, no era seguro MacGuffin estuviera ahí pero por lo menos lo iba a intentar.
Llegue hasta el edificio y me infiltre como casi cualquier estudiante de una facultad diferente, camine por las aulas, había clases y a decir verdad las personas eran mas serias aquí.
Me senté en uno de los sillones en la sala de estar, si que era cómoda y estaba rodeada por una biblioteca privada. Si me hubiera interesado en los negocios, quizá, pero nunca me vi vistiendo formal y asistiendo a juntas aburridas.
Espere un rato, pero no vi nada, saque la computadora de mi mochila y comencé a buscar en Facebook a Astrid y a MacGuffin. Eran opuestos a mi, eran rubios, pero yo tenia el cabello un poco mas blanco y la piel mas blanca, algunos creían que para vivir en Texas era extraño ver a una chica que parecía cadáver.
Alce la vista de la computadora y al fin apareció, caminaba con un maletín en la mano y dos libros bajo el brazo. Iba hacia la salida y se me ocurrió seguirlo.
Camine hacia donde se dirigía, iba a una distancia prudente, hasta que se detuvo a saludar a unos amigos, trate de no hacerme notar pero mi mirada insistente me delato, me oculte detrás de un árbol pero no funciono.
-Ya se que estas ahí-dijo un poco molesto.
-Lo siento, yo no quería incomodarte.
-¿Quién eres?
No sabía quien era, podía escapar de ahí pero tenia que enfrentar que tarde o temprano esto ocurriría.
-Elsa Arendelle…
-Tu ¿Qué haces aquí?
-Quería conocerte.
-¿Por qué? Mi padre te dijo que vinieras a verme o algo por el estilo.
-Yo, no. Hace mucho que no lo veo.
-Bienvenida al club
Mi madre me había dicho que había visto a mi padre con una jovencita, habría sido capaz de dejarlos como a nosotros.
-¿Qué sucedió?
-¡Ja! Vienes a buscarme y no sabes-exclamo de forma sarcástica-¿Acaso vas a burlarte?
-Yo, no vengo a burlarme de ti, solo quería conocerte, pero bueno yo me voy, mandale mis saludos a Astrid.
-Espera..
-Ahora si quieres hablar conmigo
-No debí ser grosero, mira yo se que nunca hemos convivido pero bueno, el señor Albert Arendelle decidió dejarnos hace dos años, por una "modelo" o eso cree que es.
- ¡Lo siento! No lo sabia-murmure, aunque claro que lo sabía mi madre me lo había dicho-Solo quería saber como eras.
-Perdí la pista de cómo eras, Albert tenia una foto tuya.
De repente una chica rubia con una bata se acerco, al parecer era Astrid.
-¡Mac! ¿Adivina quien me hablo?-grito Astrid.
Astrid volteo a verme por un momento, por su expresión supe que me había reconocido.
-¿Qué hace ella aquí?-grito enfada.
-Veras yo…
-¡Sabia que esto era obra de mi padre! ¡Quería juntarnos!-gritaba exaltada.
-Astrid por favor calmate-le dijo MacGuffin-No es lo que crees, ella viene por otra cosa.
-¡Ah si! ¿A que vienes? ¿Quieres que se arregle todo? ¿Te dio dinero?-gritaba como loca y cada vez se acercaba mas a mi-¿Qué quieres Elsa?
-Yo solo quería conocerte Astrid, conocerlos, nunca los había visto, hace 10 años que no se nada de tu padre.
-¡Tu crees que voy a creer esa historia ahora que esta en la ciudad!
-¿Esta en la ciudad?-pregunto MacGuffin.
-Me acaba de llamar Mac, me dijo que esta aquí, quiere vernos y de seguro también a su hija perdida Elsa.
-¡Basta Astrid! Entiendo que estés enojada, pero deja de comportarte como una niña de 5 años
-¿Me acabas de decir inmadura?-su voz denotaba rabia-¡Tú tratabas de robarnos el amor de nuestro padre!
-Mira yo nunca intente hacer eso, piensa lo que quieras y creo que la reunión que tienen con Albert es privada, no he recibido una llamada desde hace 10 años y por lo que me dijo tu hermano, tu padre ahora esta con alguien mas.
-¡Mac! ¿Por qué rayos le contaste eso? ¡Eres idiota!
-Astrid, por favor, somos hermanos, aunque no quieras aceptarlo ella también es una de nosotros.
MacGuffin era mas maduro que Astrid, por un momento creí que me golpearía, sabia que tenia que salir corriendo y por dentro pensé que mi idea había sido tan maravillosa que debía de ganar el premio Nobel de la paz.
-Siento si los incomode, yo me tengo que ir.
-Aguarda Elsa, Mac tiene razón, no se porque me comporte de esa manera.
-Es normal creo yo, pero deberías de tranquilizarte de vez en cuando, las cirugías serán pesadas.
Astrid sonrió, ella estaba consiente de que tenia un carácter fuerte. Por un momento pensé que los tres no éramos tan distintos después de todo.
-¿Qué te impulso querer verlos?
-No estoy segura Olaf, simplemente fue una mala idea por como reacciono Astrid al principio.
Como cada viernes era sesión con Olaf y le conté mi alocada aventura.
-No fue tan mala ¿Pudiste arreglar algo?
-Veras, después de todo, fuimos a una cafetería y conversamos como personas civilizadas. Me contaron que Albert se había divorciado de su madre hace dos años, pero que los frecuentaba.
-Albert también los dejo, la vida da muchas vueltas ¿No crees?
-Vaya que si, también dijeron que hace 10 años cuando vi a Albert tenían celos de mi y evitaban que me viera, pero el tenia fotos mías.
-¿Fotos tuyas? ¿Cómo las consiguió?
-Eran viejas, de cuando vivía con mi madre y de la ultima vez que lo vi.
-¿Pudiste arreglar algo con ellos?
-Solo tratamos de conocernos y bueno no seremos una familia, pero por lo menos ya no me sentiré incomoda.
-Elsa estoy orgulloso de ti. Enfrentaste muy bien la situación y sobre todo fuiste valiente. Se que es difícil verlos como hermanos, pero ahora comparten una historia.
-La diferencia es que ellos todavía lo ven.
-Los caminos se juntan el algún momento y ya llegara el momento.
El momento llego mas pronto de lo que esperaba, el martes de regreso a casa vi a Albert esperando a alguien en su convertible rojo, estaba sobre una avenida muy transitada. No me había dado cuenta de su existencia hasta que escuche que alguien gritaba mi nombre.
-¡Elsa!
Instintivamente voltee, era él ¿Qué quería de mi? Decidí ignorarlo y corrí lejos de ahí, tenia que llegar al apartamento. Escuche como encendía su carro y acelere el paso. Tome unos atajos, me metí entre unos callejones hasta que llegue al apartamento que como siempre estaba solo. Albert empezó a tocar el timbre, yo tome mis audífonos y lo ignore.
-¡Elsa! ¡Por favor ábreme! ¡Tenemos que hablar! ¡Elsaaa!
Seguía ignorándolo, estaba detrás de la puerta y cada vez estaba haciendo mas escandalo, tenia miedo que los vecinos reportaran algo.
-¡Por favor no seas infantil! ¡Elsaaa!
Le abrí, el me observo de pies a cabeza y yo solo fruncí el seño.
-¡No puedo creer que seas tú! ¡Después de tantos años!
-No puedo decir lo mismo de ti
Albert era un hombre alto, con cabello y ojos cafés, tenia barba, se había descuidado un poco a como lo recuerdo.
-Tenemos que hablar
-Mira, no se si tengamos que hablar, no estoy feliz de que estés aquí.
-Vine a buscarte.
-También a MacGuffin y a Astrid ¿Seremos una familia feliz ahora?-le pregunte sarcásticamente.
-¿Cómo sabes eso?
-No importa, lo importante es como sabes que yo también estaba aquí.
-Hija mía, no te he perdido la pista estos 10 años.
-Ahora me siento un poco acosada.
-Elsa, yo vine a pedirte perdón.
-Si, te perdono, ahora vete.
-Yo se que no, se como eres, eres igual a mi. Eres la única que tiene mi carácter y te conozco mejor de lo que crees.
-Albert tienes que irte antes de que mi madre llegue.
-No te preocupes, ya la he visto.
-No entiendo…
-Cuando iba con Vanessa, ella nos vio y me grito un poco, diría bastante.
-Te lo mereces, en verdad Albert no estoy de humor.
-Toma-me dijo mientras me daba una tarjeta-cuando estés de humor, por favor buscame.
-Tratare
Le cerré la puerta en la cara mientras apretaba la tarjeta con la mano y comencé a llorar, odiaba verlo solo me traía malos recuerdos. Fui a la alacena y tome una de mis medicinas. Me fui a mi cuarto, me puse mis audífonos y seguí llorando.
-Elsa ¿Estas bien?-preguntaba mi madre, mientras tocaba la puerta.
-Estoy durmiendo.
-¡Nada de eso señorita!-exclamo, mientras abría la puerta- ¿Qué sucedió? Los vecinos dijeron que escucharon unos ruidos y tienes los ojos llorosos.
-¡Mamá! Fue Albert-murmure lentamente mientras el llanto llegaba a mi.
-¿Qué te hizo? ¿Se atrevió a buscarte?-preguntaba enojada-Le partiré la cara.
Mi madre siempre había sido sobreprotectora conmigo, no le gustaba verme llorar y menos por tonterías. Era una gran persona, pero a veces me asfixiaba.
-Lo encontré el la calle, me siguió hasta el apartamento, me encerré y no quise hablar con él, me dejo esta tarjeta-le conté mientras señalaba el papel arrugado sobre mi mesa de noche-Eso es todo.
-Hiciste bien linda, yo no dejare que te haga mas daño.
-Yo tampoco lo permitiré.
-¿Qué te parece si olvidamos el momento y vemos una película? De esas de súper héroes que te gustan
-Tengo tarea, pero me parece.
Para distraernos de ese mal momento vimos The Avengers, mientras comíamos pizza y papas. Después de un momento así, lo mejor era ver a Steve Rogers en acción, era mi Vengador favorito y Loki mi villano favorito, todas mis amigas creían que tenia gustos muy masculinos por los súper héroes y la ciencia ficción, pero ver sus películas y leer los comics eran mi pasatiempo, además me tranquilizaba.
Al terminar la película, me fui a mi cuarto, mi madre me preparo té y lo llevo hasta mi escritorio, era una de mis bebidas favoritas, sobre todo el té de frutos del bosque.
-¡Frutos del bosque!
-Tu preferido.
-Gracias mamá.
-Te quiero Elsa, no te desveles.
-No mamá
Mi madre salió del cuarto y prendí mi computadora, tenia 3 e-mails sin leer, dos eran de ofertas en eBay. Hasta que le preste atención al ultimo, era parte de la dirección de la facultad de arte. Había ganado la beca por una año en la escuela de Arte de Vancouver, mis fotografías les gustaron al comité y me la otorgaron.
Salte en mi cama, tome mi iPod, le puse play a Shout, una canción vieja pero la consideraba alegre y comencé a brincar. Era tan feliz, iba a salir de aquí, creo que después de la tormenta, viene ese rayo de sol que te calienta con esperanza.
