Hola! Hola!
Me tarde un poco, pero por fin el ansiado capítulo 4. ¿ADIVINEN? Aún no hay rastros de Jack, pero ya llega en la siguiente entrega, así que estén pendientes. Yo se que se van a enamorar. Bueno yo a Jack lo amo, ojalá existiera y también Elsa, en fin amo a JELSA.
Gracias a las lindas personas que con sus reviews me hacen feliz: Mixer1927, Nastinka, Pau y la reciente aparición de Clary17 que parece adivinadora, sabe lo que ocurrirá. ¡ALERTA SPOILERS!
También a todos los que leen este fan fic pero que no dejan review, muchas gracias.
Sin mas que decir, disfruten.
CAPÍTULO 4: DESICIONES QUE TOMAR
Aún no podía creer que mi sueño de volar lejos de aquí se hiciera realidad. De verdad estaba tan contenta que nadie podía quitarme esta sonrisa. Al despertar mi madre se alegro de que estuviera mejor pero no le dije el porque. Quería decírselo pero en el fondo sabía que lo rechazaría y no me dejaría ir a Vancouver a estudiar fotografía y a vivir por un tiempo con la tía Gothel. Mi madre y ella eran tan opuestas, mientras que Gothel era despreocupada, mamá era un manojo de nervios. No se si el tener una hija como yo, la haya puesto tan nerviosa, no me gusta creerlo pero es cien por ciento seguro.
Faltaban dos semanas para terminar mi segundo año en la Universidad, así que tenia que preparar los proyectos finales, al igual debía de notificar al comité sobre la beca y mi madre tenia que firmar, ya que necesitaban de ella para comenzar los tramites. Se lo diré pronto pero antes tenía que hablar con Olaf.
-¿Adivina que?
-¿Qué pasa Elsa?
-¡Gane la beca! Me voy a Vancouver
-¡Estoy muy contento por ti! Te dije que lo lograrías.
-Lo se y gracias por confiar en mi.
-Pero te veo algo preocupada
-No le he dicho a mi madre.
-¿Por qué?
-Bueno veras…es complicado.
-No quiere que vayas ¿No es así?
-Exactamente, ella dice que Texas es mi hogar y que puede pasar algo.
-Es tu hogar, pero no el lugar donde quieres estar.
-Quiero ir a Vancouver a estudiar, quiero sentir ese frio de invierno, esa libertad, sentir algo diferente.
-Por lo que veo ya conoces Vancouver.
-Si, mi tía Gothel nos invita a mi madre y a mi a sus ostentosas cenas navideñas y de año nuevo.
-Ahora que te dieron la beca, no tienes porque rechazarla, es un gran logro y deberías planteárselo a tu madre así.
Olaf tenia razón, era un gran logro y mi madre no se tenía porque negar. Era una gran oportunidad para mi y no estaría sola, bueno un poco pero la soledad ha sido mi mejor compañera. Tengo que decírselo cuanto antes, solo quería terminar con mi semana de entregas y le diría de una vez por todas que pasa.
-¿Elsa? ¿Cómo me veo? Tu crees que estoy presentable-me preguntaba impaciente Nieves.
-Si, te ves muy bien-le conteste con un tono de molestia, era la decima vez que me preguntaba eso.
-¡Wow! Cenicienta, te ves espectacular como siempre, no que yo-se resigno Nieves.
-También eres hermosa, todas nos vemos muy bien-dijo Cenicienta.
-Ceni tiene razón, somos las mejores vestidas para nuestra exposición, además Ceni que bien te ves en las fotos, eres toda una modelo-comento Tiana esperando un cumplido que jamás llego.
No se como pude hacer equipo con estas tres, eran tan superficiales, Cenicienta se daba sus aires de modelo, todos en la facultad sabíamos que quería ser modelo y se la pasaba cambiando sus fotos de perfil en Facebook, por las fotos que yo le tomaba o algún otro compañero le tomaba, al parecer los likes y comentarios le subían el autoestima. Nieves era su mejor amiga, sentía que era su sombra, siempre se hacia sentir menos para que alguien llegara con un cumplido y Tiana bueno ella quería ser su mejor amiga. Ellas usaron faldas cortas y tacones altos, querían llamar la atención, yo preferí unas botas, mallas negras, un vestido mas largo. Yo siempre trataba de sentirme cómoda, me gustaba la ropa como a cualquier otra chica pero no exageraba como mis compañeras, ellas hablaban de maquillaje todos los días y yo usaba brillo y a veces un poco de polvo, no mucho, tenía la cara lavada todo el tiempo.
-Vamos a presentarles nuestra maravillosa exposición-exclamo Cenicienta-basada en las editoriales de revista.
-¡Disfrútenla!-agrego Tiana.
Mientras veía las fotos sentía que eran aburridas, no tenían alma, no se como me convencieron de hacer algo así. En las fotos Cenicienta era el centro de atención, como siempre. Quería hacer algo mejor que eso, tomar paisajes, animales o gente real, no personas superficiales con toneladas de maquillaje y Photoshop.
-¡Madre!
-¡Cariño! Ya estas en casa, que bueno, por cierto te ves muy linda.
-Gracias, tuve una presentación final.
-¿Cómo te fue?
-Bien, eso creo, ya sabes fotos de modelos-dije mientras hacia una mueca.
-¿No te gusto verdad?
-No es lo mío.
-La próxima vez, ya sabes que debes hacer, la cena estará en unos momentos.
-Quiero hablar contigo.
-¿De que se trata cariño?
-Mamá sabes que uno de mis sueños es ser una fotógrafa reconocida por su trabajo y bueno ahora tengo una oportunidad.
-¿Una oportunidad?
-Me otorgaron una beca por parte de la facultad para estudiar en un instituto de artes en Vancouver.
-Hija, yo…
-Tienes que acompañarme a firmar unos documentos y el papeleo, será muy rápido.
-¡No iras!-grito con cierta molestia
-Pero madre, yo me gane ese reconocimiento con mi esfuerzo y ahora quieres quitármelo.
-Elsa, yo se que eres inteligente y puedes lograr todo, pero el problema que tienes.
-¿Mis ataques de ansiedad? Madre, puedo tomar pastillas y estoy como nueva.
-No se trata de tomar pastillas toda la vida.
-¿De que se trata entonces? Quedarme en Texas toda la vida, seguir viviendo contigo y renunciar a lo que quiero.
-Entiende que me preocupas y no estas bien.
-He progresado, tu lo sabes.
-Si, pero y si no estoy yo.
-¡Tengo 20 años! Próximamente 21 y voy a una facultad donde hay dormitorios y no me puedo quedar ahí porque vivo con mi madre.
-Tú sabes de tu problema, de pronto puedes perder el control, tus emociones.
-Olaf me ha ayudado, además hable con él y me dijo que un cambio me vendría bien.
-¿Le dijiste a él primero que a mi?
-Así es, por lo menos el no discute conmigo.
-Parece que le tienes mas confianza.
-No parece, le tengo mas confianza, estoy harta de que hagas lo mismo.
-Por favor entiéndeme.
-Lo gane con mi esfuerzo y si no quieres apoyarme esta bien, conseguiré la manera y ya no quiero cenar, se me ha quitado el hambre.
-Pero…
-Buenas noches-le dije enojada mientras azotaba la puerta de mi cuarto.
Me costaba trabajo entender el porque mi madre era así, yo se que sufro de ataques de ansiedad pero he aprendido a controlarlos. Además no puedo vivir encerrada toda la vida en este pequeño apartamento. Nunca me había gustado vivir en Texas y con tía Gothel iba a estar bien. Se que mi madre desconfía de ella por tener una vida llena de excentricidades pero siempre fue así.
De repente vi la tarjeta doblada que Albert me había dado, no se si el estaría dispuesto a apoyarme, pero tenía que intentarlo, se que mi madre se enojaría mas o quizá terminaría cediendo.
-¡Elsa!
-Albert ¿Cómo estas?
-Al fin aceptaste verme.
-Si, tenía unos pendientes-murmure.
Lo había citado en una cafetería cercana al Campus, hable con él por teléfono y sonaba emocionado, yo solo quería saber para que quería verme y saber si podía contar con él.
-Yo se que han sido muchos años.
-Ni te imaginas-le conteste sarcásticamente.
-Hablemos como personas normales.
-¿Qué somos? ¿Simios?
-Elsa, eres tan sarcástica, por un momento deja de serlo.
-Como mande señor.
El ambiente entre Albert y yo era tenso, había silencios prologados y yo contestaba sarcásticamente a sus preguntas, le molestaba pero trataba de mediar la situación.
-¿Por qué huiste cuando te vi?
-No quería hablar contigo.
-Y al parecer hoy tampoco quieres hacerlo.
-En ese caso no te hubiera llamado, veras Albert me iré de aquí.
-¿A dónde iras?
-Me he ganado una beca y estudiare fotografía en una universidad del extranjero-no quise revelarle mi ubicación o tendría que verlo merodeando por Vancouver- se que no es una carrera que quisieras pero…
-Estoy orgulloso de ti.
-¿Enserio?-pregunte sorprendida-Creí que dirías que mi carrera no valía la pena.
-Elsa, creeme cuando te digo esto, estoy orgulloso de esto y que me alegra que tengas esta oportunidad.
-Gracias Albert.
-¿En que Universidad estarás?
-Tengo varias opciones-le dije aunque en realidad mentí- es una oferta amplia.
-¡Vaya! Quien lo diría Elsa Arendelle una famosa fotógrafa.
-Algo así-le conteste mientras reprimía una sonrisa-pero dejemos de hablar de mi, quiero saber ¿Por qué regresaste?
-Bueno Elsa, esto no es fácil para mi…
-No entiendo
-Estoy muriendo-murmuro mientras sus ojos comenzaron a llenarse de lagrimas.
-Albert, yo no se que decir-realmente me había quedado sin habla
-Hace unos meses me detectaron un tumor en el pulmón izquierdo.
-¿Pero con tu enorme cantidad de dinero es probable que te recuperes verdad?-pregunte ingenuamente.
-No se si se pueda logar un milagro. Yo estoy consiente de que no he sido el mejor padre, te abandone hace tiempo y después regrese…
-Para luego irte de nuevo-dije seriamente.
-Lo se, he cometido cosas de las que me he arrepentido.
-También los dejaste a ellos…
-No soy un buen padre Elsa-expreso mientras unas lagrimas corrían por sus mejillas.
-Quisiera disculparme, se que es difícil pero espero lo consideres.
-Lo hare.
-También quisiera darte esto, saco de uno de los bolsillos de su saco un sobre.
-¿Qué es esto?
-Es una cuenta de ahorro que he creado para ti, para que puedas pagar la Universidad y puedes ocuparla ahora que viajaras.
Vi el sobre con extrañeza, nunca imagine que este momento pasaría, tome el sobre y no supe que hacer con él.
-Hay una tarjeta dentro, también un estado de cuenta con el dinero que contiene. Cada mes se abonara una cierta cantidad.
-¿Tratas de redimirte con esto?-pregunte irritada.
-No se pueden redimir los errores del pasado, yo lo se bien.
-¿Entonces?
-Solo aceptalo, les será de mucha ayuda a ti y a tu madre.
Pensé por un momento en mi madre y lo mucho que tenia que trabajar y lo que había sacrificado para que yo estuviera en la Universidad.
-Gracias, supongo.
Albert sonrió, sus ojeras eran visibles así como el hecho de que estaba enfermo.
-¿Y la joven con la que estabas?
-Ella es otra historia Elsa, su nombre es Vanessa y la conocí en un grupo de apoyo.
-¿También tiene cáncer?
-Su esposo tuvo cáncer y nos conocimos, las cosas surgieron.
-¡Que ironía!
-¿Lo crees? ¿Por qué yo también voy a morir?
-Al final siempre abandonas a todos Albert, deberías dejar de hacer eso.
Albert solo me miro y bajo la vista, suspiro fuertemente.
-Somos tan parecidos Elsa, por eso nunca pudimos ser mejores amigos.
-Y sigo sin esperar eso.
-Vamos deja de ser un poco fría.
-Lo intentare… en mi otra vida.
Después de ese momento, platicamos de unas cuantas banalidades, él ya no era el mismo que había conocido hace años, parece que la enfermedad lo había ablandado. Al salir del lugar, estaba anocheciendo, Albert me ofreció llevarme a casa, pero lo rechace.
-Elsa, no sabes lo bien que me he sentido platicando contigo.
-Gracias Albert.
-Sabes donde puedes encontrarme, regresare a Seattle si quieres visitarme.
-Algún día.
-Escríbeme por lo menos.
-No te prometo nada.
-En fin.
-Hasta luego.
Albert quería abrazarme pero yo me aparte para solo extenderle la mano.
Realmente no sabía lo que sentía, era todo un mar de emociones comprimido en una sonrisa falsa. Por un lado tenia ganas de llorar pero tenía que reprimir esto, no estaba bien, así que corrí a la casa de Olaf.
Olaf me abrió la puerta confundido y yo simplemente lo abrace, llore por unos minutos, él me preparo un té y yo le conté le sucedido.
-Elsa, lamentablemente la vida no es un cuento de hadas.
-Yo lo se, no existe magia y esas cosas.
-No, pero lo que tenemos dentro es la magia que nos hace especiales.
-Quizá
-Eres valiente, a veces tienes miedo pero es normal.
-Soy una niña con miedo.
-Todos tenemos miedo, por ejemplo tu madre.
-Ella mas que nadie en este mundo.
-Hoy vino a verme, quería pedirme un consejo.
-¿Le dijiste algo?
-Trate de hacer que viera algo.
-Te lo agradezco Olaf, eres mi mejor amigo.
Había anochecido y yo camine hasta casa, era tarde y creo que mi madre estaba preocupada por mi, tenía 50 llamadas perdidas.
-¡Hija! ¿Eres tu?
-Si mamá.
-¿Por qué vienes llorando?
-Por nada, me caí y raspe mi rodilla.
-Yo se muy bien cuando mientes.
-Bueno te diré la verdad.
Le conté a mi madre sobre mi encuentro con Albert, me escucho atentamente y finalmente le extendí el sobre con la cuenta que me había otorgado.
-Es para ti madre, creo que la mereces mas que yo.
-Pero esta a tu nombre querida.
-La compartiremos, buscare la forma.
-Es tu dinero y bueno tengo algunos ahorros, la Universidad no será un problema por ahora.
-Cuando sea un problema tienes que decirme.
-Elsa, lo estuve pensando bien.
-¿Y que decidiste?
-Primero que nada hable con Gothel, ella estará contenta de verte y me prometió que te cuidaría.
-Eso quiere decir que…
-Puedes ir, firmaremos esos documentos y tu sueño no se desperdiciara.
-Gracias Mamá.
-Como ya sabes hable con Olaf y bueno es una persona maravillosa, también estará al pendiente de ti.
-¿Cómo? ¿Viajara conmigo?
-No tontita, seguirán en contacto, ya sabes por video llamadas, no olvides que también con tu madre.
-No mamá, de verdad te lo agradezco.
Deje en mi cuarto mi mochila y todas las cosas que traía. Por fin mi sueño se haría realidad, sería libre.
