¡Hola!
De nuevo yo, con un nuevo capítulo, se que demore un poco, pero tenía algunos asuntos, esta semana espero subir otros dos capítulos mas o quizá tres, antes de entrar a la pesadilla errante llamada: UNIVERSIDAD. Se que exagero mucho pero después será muy difícil que pueda actualizar y mi cerebro tiene tantas ideas y yo quiero enseñárselas.
ALERTA: JACK FROST APARECE EN ESTE CAPÍTULO
El próximo capítulo lo conoceremos definitivamente.
Los que preguntaban: JACK Y ELSA NO SON HERMANOS. Es un fic Jelsa libre de incesto, hahaha.
Como siempre les quiero dar las gracias a Nastinka y a Clary17, son muy bellas por darme sus reviews y estar al pendiente. También a las personas que estoy segura que leen pero como Jack no aparece no quieren decir nada.
¡Ya déjenme mas reviews!
Sin mas que decir, el capítulo 5.
Otra cosa, hace unas horas estaba viendo Tangled y como todos saben Mother Gothel es mala, pero aquí no se preocupen, será genial, ya la conocerán mas.
CAPÍTULO 5: UN MUNDO DIFERENTE
El semestre había terminado, mis exposiciones fotográficas habían obtenido notas altas, al igual que mis otras materias. Estaba realmente satisfecha, ahora solo faltaba arreglar el papeleo con la Universidad, tenía que firmar unos cuantos papeles e ir a juntas con los directivos de la facultad y otros alumnos que partirían a otros destinos.
-¿Con que te vas de aquí?-pregunto Megara mientras se acercaba con su grupito de siempre.
-Si, me dieron una beca por 1 año en una Universidad de Vancouver-le dije emocionada.
-¡Que bien! Me gustaría que me pasara algún día-exclamo Ariel.
-¿Por qué no nos habías dicho?-me cuestiono Aurora.
-¡Perdón! Es que he estado ocupada desde que termino el semestre con el papeleo, juntas y demás actividades, se los iba a decir.
-¿Estas segura?-volvió a preguntar Esmeralda.
-Claro chicas ¿Por qué no se los diría?-comente un poco desesperada-Quizá organice una fiesta de despedida y obviamente están invitadas.
-¡Si! Una fiesta-gritaron todas a la vez.
-Sería estupendo Elsa-manifestó Ariel.
-¡Vaya que si! Me encantaría-dije en tono sarcástico-bueno chicas tengo que irme.
-¿Tan pronto?-pregunto Megara.
-Si, quede de ver a unas amigas, les daré la noticia.
-Adelante-contesto Esmeralda.
Camine rápido dejándolas atrás y de repente Aurora grito.
-¡Tienes que avisarnos de la fiesta!
-¡Lo hare!
-¡Mas te vale!-grito finalmente Megara.
Parecía que en la facultad mi intercambio ya no era un secreto, quise mantenerlo así porque estaba segura de que querrían hacer una fiesta o algo parecido y realmente no me interesaba; ni si quiera le había dicho nada a Anna y a Merida, las había citado para eso.
Llegue un poco tarde al café donde siempre nos veíamos, tuve que correr un poco y evitar el sol, era una tarde calurosa.
-¡Por fin llegaste!-exclamo Merida.
-¡Hey! Hola a las dos
-¡Hola Elsa!-me saludaba Anna mientras me daba un fuerte abrazo.
-Me uniré al abrazo-comento Merida y nos abrazamos.
Últimamente estaba de buenas, saber que me iría a Vancouver en cuestión de semanas me ponía de tan buen humor que mi sarcasmo no relucía como en semanas anteriores.
-Escuchen, las cite porque tengo que darles un anuncio.
-¿Qué pasa?-pregunto Anna intrigada.
-Me voy a Vancouver por 1 año, la facultad me otorgo una beca y me iré.
-¡Que agradable sorpresa!-dijo Merida emocionada.
-¡Elsa! Estoy muy feliz por ti, yo sabía que lograrías algún día esto-comento Anna.
-Estoy muy emocionada, feliz y nerviosa, saben es un montaña de emociones.
-¡Yo estaría igual! De verdad me alegro-expreso Merida-¿Cuándo te vas?
-Me voy dentro de 3 semanas, tengo que terminar de arreglar el papeleo, acabar con las juntas y tener todo en orden.
-¿Es muy pronto lo no crees?-pregunto Anna.
-Quizá, pero tengo que llegar a Vancouver y conocer la escuela y visitar algunos sitios.
-Pero ya conoces Vancouver perfectamente-menciono Anna.
-Lo se Anna, pero bueno quiero llegar antes.
-Ahora que estamos hablando de esto, chicas yo también tengo algo que contarles.
-¿Qué pasa Anna?-pregunto Merida.
-Me voy de viaje con Hans a las Islas del Sur de Europa, tiene familia ahí y me invito a pasar el verano en su casa y yo acepte-dijo Anna realmente emocionada.
-¿Qué? ¡Anna! ¿Cómo es que te iras con ese imbécil?-exprese indignadamente.
-¡Por favor! Ya te dije que no es un imbécil, es mi amigo, es una buena persona y me quiere y yo a él.
-Estas enamorada de él ¿No es así?-cuestiono Merida.
-¡Merida! Ya te dije que lo quiero, así como las quiero a ustedes, claro que es un cariño diferente pero bueno yo…
-Anna dejate de estupideces, estas enamorada de ese imbécil desde hace meses, no es novedad.
-¡No es un imbécil!
-Lo es, todos lo sabemos, hasta Merida que solo lo ha visto dos veces, lo sabe. ¿Por qué no te das cuenta?
-¿De que Elsa? ¿Estas celosa?
-¿Celosa? ¡Por favor Anna! De tener que lidiar con un tipo como Hans.
-Estas celosa porque por fin he encontrado a alguien y como tú no encuentras a tu hombre perfecto, que seguramente es ficticio, siempre estas buscando el lado negativo de las cosas.
-¡Anna por favor! No seas ridícula.
-Chicas basta, no me gusta verlas pelear-dijo Merida tratando de calmar la situación-¿Cuándo te vas Anna?
-Me voy en dos semanas.
Me puse seria en cuestión de minutos, no entiendo como es que no me había dicho nada, yo era su mejor amiga desde que tenía memoria. Ella siempre ha sido mas extrovertida que yo y con toneladas de amigos, pero era lo único que tenía, además de Merida. No entiendo como es que nuestra amistad se fue desgastando y todo por culpa de malas decisiones, yo quería a Anna, pero estaba harta.
Me levante de la mesa de la cafetería y tome mi mochila.
-Bien, yo me tengo que ir.
-¡Elsa! Espera, porque siempre te vas, siempre lo haces.
-Anna, no me estoy yendo, yo siempre estuve aquí y siempre estaré para ti.
-¡Por favor Elsa! No te vayas, tenemos que hablar todavía-menciono Merida tratando de detenerme.
-¿De cómo te vas a ir a California? ¿De cómo Anna se va con el idiota de Hans a las islas de no se donde a pasar el verano? Yo quería que estuvieran el día en que partiera.
-Bueno Elsa, no podremos estar pero antes de irnos, podremos verte-dijo Merida, remediando el asunto.
-Son las Islas del Sur de Europa y siento no poder estar ahí, siempre estuve contigo.
-Gracias a las dos y creo que esta será la ultima vez que nos veamos.
-Espera por favor Elsa, se que estas molesta.
-No estoy molesta Anna, pero me tengo que ir.
Deje un billete sobre la mesa, pagando el té helado que había bebido y salí del lugar, ya estaba anocheciendo y sentía rabia. Anna es tan estúpida, lo repetí miles de veces, de camino al apartamento.
-¡Cariño! ¡Que bueno que llegaste! Te tengo grandes noticias
-Hola…
-¿Ahora que te ocurrió?
-Solo me fui a despedir de Anna y Merida.
-¿No te acompañaran al aeropuerto?
-Ya sabes están ocupadas, Merida como siempre se va a California y Anna se va de viaje.
-¡Que bien! ¿Se va con su madre?
-No, con Hans.
-¿Hans?
-El tipo que no soporto.
-¿Su madre ya sabe?-pregunto mi madre alterada.
-Supongo pero bueno quiero saber las grandes noticias.
-Gothel ya te acondiciono un cuarto, tendrás tu propio cuarto y en tres semanas estará recibiéndote.
-¡Vaya! Es maravilloso.
-No te escucho convencida.
-Lo estoy, solo un poco cansada.
-¿Ya cenaste?
-Comí algo antes de venir.
Llegue a mi cuarto y me avente a la cama, aun no entendía a Anna y sus estupideces, quizá me altere pero no quería verla sufrir, llegaría el momento en el que le diría te lo dije y ella odiaba eso, pero Hans era un patán.
Tome mi computadora y entre a Facebook, Hans era uno de "mis amigos", sus publicaciones eran tan estúpidas, fotos con sus torpes amigos y espera…
-¿Tiene novia? ¡Que rayos!-grite.
De inmediato mi madre toco la puerta.
-¿Todo bien?
-Si, solo que me pareció ver a una cucaracha.
-¿Una cucaracha? ¡Tengo que llamar al exterminador!
-No lo hagas, solo fue mi imaginación.
-¿Segura?
-Si, madre. Perdón por asustarte.
Mi mente comenzó a desvariar, estoy segura que Anna lo sabía, tenía ganas de preguntarle y burlarme en su cara, pero no sería lo correcto. No entendía nada, además como era posible que me haya dicho que estaba celosa. Hans era despreciable, no entiendo que le veía.
-Entonces descubrí que tiene novia.
-¿Le dijiste a Anna?-pregunto Olaf.
Estaba sentada en su sala como era costumbre, dentro de dos semanas me iría y solo lo vería por Skype.
-No le dije, creo que ella ya lo sabe y se hace tonta.
-Elsa no creo que Anna sea tonta, el amor es una emoción que no se puede controlar.
-¡No me digas!-manifesté con mi voz sarcástica.
-Se que estas siendo sarcástica, pero es la realidad, se que nunca has experimentado eso, pero ya llegara la persona que te hará feliz.
-No creo Olaf, eso esta muy desgastado, esas cosas del amor. ¡Todos son idiotas!
-No me gustaría que generalices, algún día llegara esa persona especial.
-Persona especial…si, claro.
Las siguientes semanas pasaron rápido, evite todo contacto con algunas personas y por decir algunas personas hablaba de Anna, Merida y las chicas de la facultad con su dichosa fiesta. Anna trato de remediar las cosas pero estaba tan enojada que no respondí sus mensajes, lo mismo ocurría con Merida.
-¡Cariño! ¿Ya tienes todo listo para mañana?
-Si, ya esta todo en la maleta.
-¿Tu medicamento?
-Ya esta empacado.
-De todos modos le di las indicaciones a Gothel, se las recuerdas por favor.
-Lo hare madre.
-Le hable a un taxi, mañana pasara por nosotras y nos llevara al aeropuerto, por favor no te demores.
-No, ya esta todo, solo falta que me vaya a dormir.
-¡Querida! Estoy tan triste porque te vas y bueno no te veré hasta Diciembre o puede ser que hasta el próximo año-comento mi madre mientras se le quebraba la voz.
-Nos veremos en Diciembre, ya sabes como es tía Gothel con sus fiestas y estoy mas que segura que te invitara, siempre lo hace.
-¿Tu crees?
-¡Claro! El tiempo pasa rápido, no te preocupes.
Mi madre me abrazo y beso mi frente, mientras limpiaba sus lagrimas cuidadosamente.
-Es momento de ir a dormir
-¡Hasta mañana mamá!
De la emoción que me provocaba este viaje apenas y pude dormir en toda la noche, solo dormí unas cuantas horas, mis pensamientos no me dejaban descansar, a veces pensaba demasiado pero sabía que esta era una de las mejores decisiones en mucho tiempo y no me arrepentiría.
Al día siguiente me prepare para ir al aeropuerto, mi madre estaba impaciente, veía las maletas, anotaba en una lista lo que ya estaba, revisaba una y otra vez, hasta que llego el taxi que nos llevo al aeropuerto. En el aeropuerto registramos las maletas, llevaba dos y una mochila, me costaría trabajo cargar todo ese equipaje al llegar a la terminal de Vancouver, pero todo eso lo valía. Olaf había ido al aeropuerto a despedirme.
-Bueno creo que llego el momento, tengo que abordar.
-Así es hija, por favor cuidate mucho, te voy a extrañar mucho-decía mi madre mientras me abrazaba y lloraba-si te sientes mal dile a Gothel, si quieres regresar antes dime, yo estaré aquí.
-Por favor mamá no llores, me harás llorar.
-Elsa, cuidate mucho, estaremos en contacto por Skype, ya tienes mi cuenta-comento Olaf.
-Gracias Olaf, nos veremos pronto.
Abrace a Olaf y después le di un fuerte abrazo a mi madre, ella no quería soltarme, pero tuvo que hacerlo.
Mientras esperaba abordar, revise mi celular, tenia mensajes de despedida que ignore, finalmente decidí enviarle unos mensajes a Anna y a Merida, pidiéndoles que se cuidaran.
Subí al avión y por suerte me toco junto a la ventana, observe los demás aviones y cuando por fin el avión despego vi las nubes, mientras escuchaba música, Snow Patrol, una de mis bandas favoritas
Después de casi cuatro horas y sin hacer escala llegue a Vancouver, no era la primera vez que visitaba Vancouver pero siempre me era grato regresar. Estaba un poco adormilada y entumida, en el avión había dormido lo que no pude la noche anterior. Me sentía cansada pero quería caminar por el centro de la ciudad. Recogí mis maletas tras pasar con los oficiales de aduana, sabía que me costaría trabajo pero subí todo a un carrito y me dirigí a la salida. Busque a tía Gothel pero no la encontré, vi un letrero con mi nombre y un hombre sosteniéndolo, al parecer era su chofer.
-¿Hola?-pregunte mientras me acerque a él.
-¿Señorita Elsa Arendelle?-me respondió un poco confundido.
-Si, soy yo.
-Me alegra que este aquí, soy el chofer de su tía Gothel, la llevare a su casa, no pudo venir, tuvo que arreglar unos asuntos.
-Ya veo, no hay problema.
-La ayudare.
-Gracias, a propósito ¿Cómo te llamas?
- Larousse, un gusto conocerla.
-El gusto es mío Larousse.
Llegamos a la camioneta de tía Gothel, vaya que esa mujer se distinguía por tener esos lujos, cuando yo apenas y tenía un Chevy Monza del 2004. Larousse acomodo todo mi equipaje y me abrió la puerta. No estaba acostumbrada a subirme en la parte de atrás de un carro y menos tener un chofer, pero que mas da.
El aeropuerto estaba apartado del centro de Vancouver por lo que tuvimos que recorrer unos kilómetros, Larousse no sabía de mi malévolo plan, se lo diría cuando estuviéramos cerca.
-¿Larousse?
-Si, señorita Elsa.
-¿Podrías hacerme un favor?
-¿Qué pasa?
-Podríamos parar un momento en el centro, necesito estirar un poco las piernas y quiero tomar unas fotos.
-Su tía me dijo que quería que la llevara de inmediato a casa, porque podría estar cansada.
-Nada de eso, no te preocupes, podemos decirle que el avión demoro o algo por el estilo, yo hablo con ella.
-Pero señorita…
-Por favor Larousse.
-De acuerdo, pero solo no se tarde mucho.
-No lo haré.
Al llegar al centro, Larousse se estaciono cerca de Pacific Centre, un centro comercial concurrido y me dijo que me estaría esperando. Baje con mi cámara y a pesar de que era verano se sentía una gélida brisa. Camine por todo el centro de la ciudad, tomando algunas fotos, siempre me había gustado la estructura tan moderna de Vancouver. Me dirigí a la parte trasera de la galería de arte, donde había una pista de patinaje, había personas de todas las edades divirtiéndose en el hielo y de repente vi a un joven que capto mi atención, patinaba muy bien y su cabello era platinado, un color diferente al de todos los presentes. Mire al misterioso joven, sus movimientos eran perfectos, inclusive parecía brincar en el hielo, de repente sintió mi mirada y volteo a verme, sus ojos eran azules, combinaban perfectamente con esa sudadera que llevaba. El joven me sonrió, yo baje la mirada mientras me sonrojaba y tomaba la cámara que tenía en el cuello para disimular que tomaba fotos pero para mi sorpresa la cámara tenia la tapa del lente puesta y quede como una completa tonta. Me aleje lo mas rápido del lugar y busque a Larousse que estaba impaciente.
-¿Esta bien señorita?
-Si, solo que…
-¿Ocurre algo?
-No, nada. Es momento de irnos.
En mi mente repetía que era una tonta, como es posible que se me olvidara quitarle la tapa al lente, no era nada buena disimulando. ¿Qué habrá pensado ese chico de mi? No entiendo porque me preocupo tanto, quizá no lo volvería a ver.
Llegamos a North Vancouver, lugar donde estaba la mansión de tía Gothel. Mi tía era viuda, se había casado con el dueño de los hoteles Fairmot y cuando él murió hace tres años decidió vivir aquí.
Su mansión era de las mas lujosas del lugar, vivía en una zona privada donde la mayoría de las personas eran ricas, me sentía en un mundo diferente, no me desagradaba pero me sentía incomoda, no encajaba en un lugar como este.
Baje de la camioneta y los otros dos choferes, ayudaron a Larousse con mi equipaje. Una señora regordeta con una amable sonrisa me estaba esperando en la entrada.
-¡Hola querida! Espero que hayas disfrutado del viaje.
-¡Hola! Muchas gracias, estuvo cansado.
-Tu tía Gothel esta en su estudio, esperándote.
Conocía la mansión de Gothel, nos había invitado en ocasiones especiales como en Año Nuevo, Navidad y sus cumpleaños, mi madre rechazaba sus invitaciones, pero algunas veces era inevitable porque ella nos enviaba los boletos de avión.
-¡Querida! ¡Me alegra que estés aquí!-exclamó tía Gothel.
-¡Tía Gothel! ¿Cómo has estado?
-Muy bien, todo muy bien. Vaya que luces cansada.
-Un poco, el vuelo no me favorece.
Tía Gothel era mas joven que mi madre, pero tenia cirugías que la hacían ocultar su edad, su cabello era rizado y negro, era diferente a mi madre, mi madre tenía el cabello café y lacio.
-¿Cómo ha estado Elizabeth?
-Mi madre bien, ya sabes con sus preocupaciones.
-Elizabeth siempre se preocupa bastante, desde niña era así.
-¿Enserio?
-Si, se preocupaba tanto por mi cuando éramos niñas, que a veces me asfixiaba.
-Te entiendo.
-Lo entiendes mejor que yo querida.
De repente a la habitación entro una joven de cabello platinado y extremadamente delgada, me recordó al joven que había visto en la pista de patinaje en la tarde ¿Acaso era la ultima tendencia de moda en Vancouver?
-Elsa, ella es mi asistente Mirage.
-Mucho gusto Elsa
-El gusto es mío Mirage.
-Tu tía me dijo que te quedaras una temporada por aquí, así que si necesitas ayuda, no dudes en llamarme.
-Bueno por el momento no tengo mi celular activado-dije en un tono de broma.
-Mañana mismo arreglo ese pequeño problema, asi que dejame tu celular.
No creí que se tomara tan enserio mi broma, pero la obedecí y deje mi celular con ella, me agradaba.
-Elsa creo que tienes que descasar-comento tía Gothel.
-Estoy un poco cansada, pero no es para tanto.
-Tienes que conservar esa bella piel.
-Tu tía tiene razón, deberías dormir.
-Mirage acompañala a su cuarto por favor.
-Buenas Noches tía
-Buenas noches Elsa-me respondió mientras se paraba de su escritorio para abrazarme.
Salimos de su estudio y Mirage se dirigió a la cocina donde se encontraba todo un grupo de personas.
-¡Atención todos!-los llamo Mirage-Ella es Elsa, es la sobrina de la señorita Gothel.
¿Señorita? Me puse a pensar, vaya que Gothel se tomaba muy enserio lo de su edad, quería ser joven para siempre.
-Mucho gusto señorita, la vi en la puerta pero no me dio tiempo de presentarme soy Primavera y estaré al pendiente de usted en todo momento.
-¡Oh vaya! No me esperaba esto, gracias Primavera y puedes llamarme Elsa.
-Elsa, ellas son Flora y Fauna, también están a cargo de la casa-me comentaba Mirage.
-¡Hola!
-Él es el chef Gusteau y sus ayudantes Colette y Linguini. Gusteau es de los mejores chefs del mundo, es francés, pero no te preocupes habla mas idiomas y prepara los mejores platillos que podrás probar.
-Bonne Nuit
-Bonne Nuit Mademoiselle-dijo el Chef, mientras su ayudantes me sonreían.
-Mustata es el mayordomo, siempre esta al pendiente de todo-me decía Mirage mientras él me saludaba.
-Ya conoces a Larousse es uno de los choferes, ellos son Horst y Lalo, también a tu disposición cuando lo desees.
-Muchas gracias todos.
-Es la mayor parte de nuestro personal, también hay jardineros que veras por aquí, pero ellos solo vienen en épocas especificas.
-No se que decir Mirage, de verdad no estoy acostumbrada a todo esto.
-Cuando empecé a trabajar con tu tía, fue difícil aprenderme los nombres de todos, no te preocupes.
-No es eso, es la cantidad de personas que trabajan aquí.
-Son muy silenciosos, discretos y siempre están al pendiente de lo que desees, no tendrás problemas.
-Gracias.
-Por cierto debes tener hambre ¿Deseas que te lleven la cena a tu cuarto?
-¿Es posible?
-¡Claro!
Mirage le dio indicaciones al Chef y a Primavera antes de subir a mi cuarto. La mansión de Gothel era inmensa, los beneficios de casarse con un millonario se reflejaban en ella y además había sabido conservar todo esto.
-Elsa esta es tu habitación espero que sea de tu agrado, en unos momentos llegara Primavera con tu cena.
-Te lo agradezco, por cierto ¿Puedo hacer una llamada?
-Si, aquí tienes el teléfono, tu celular estará listo mañana.
-Me parece bien.
-Por cierto Primavera, Fauna y Flora ya han acomodado tus cosas en los cajones y closet, no te preocupes.
-Eso fue muy rápido-dije sorprendida.
-Son eficientes, no tendrás problemas con eso, te dejo para que descanses.
Mi habitación era enorme comparada con mi apartamento en Texas, había dormido en los cuartos de huéspedes, pero al parecer tía Gothel preparo esta habitación especialmente para mi. Estaba recién pintada con colores azules, tenia pantalla de plasma, un estéreo, una mini sala, un frigobar, un closet enorme que albergaría mi escasa ropa, una cama amplia y un baño con tina. Parecía una lujosa suite de hotel y la vista era hermosa, se podía ver un poco de las montañas y los enormes arboles.
Tome el teléfono y llame a Texas, estoy segura de que mi madre quería saber de mi. Se alegro bastante al escuchar mi voz y que había llegado bien, le platique sobre el cuarto que tía Gothel había preparado para mi, el clima y las personas que había conocido, cuando de repente vino a mi mente ese joven de cabello platinado y su sonrisa ¿Lo volvería a ver?
